{"id":21724,"date":"2012-02-25T11:22:10","date_gmt":"2012-02-25T15:52:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=21724"},"modified":"2012-07-16T14:43:25","modified_gmt":"2012-07-16T19:13:25","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/02\/25\/mi-vida-traves-de-los-perros-vii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (VII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.conecultachiapas.gob.mx\/galeria\/imagenes\/09082fotoALMAVALAREIA.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border-style: initial;border-color: initial;border-width: 0px\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.conecultachiapas.gob.mx\/galeria\/imagenes\/09082fotoALMAVALAREIA.jpg?resize=512%2C346\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"346\" border=\"0\" \/><\/a><\/div>\n<p>Me cost\u00f3 cierto trabajo adaptarme a mi nueva vida, ya que involucraba demasiados cambios. Pero poco a poco me fui integrando al ritmo apacible de la ciudad de monta\u00f1a, dictado por la cadencia regular de la neblina que todas las tardes la cubr\u00eda, lechoso manto que dificultaba la visi\u00f3n e invitaba al recogimiento. Hamlet por su parte parec\u00eda dichoso, ya que ten\u00eda mucha libertad y andaba la mayor parte del tiempo por su cuenta, llegando a perderse por varios d\u00edas al cabo de los cuales reaparec\u00eda exhausto, hambriento y feliz. Al principio esas correr\u00edas me inquietaban, pero fui acostumbr\u00e1ndome ya que de cierta manera me liberaban por algunos d\u00edas de las tareas involucradas en su cuidado, tiempo que en teor\u00eda deber\u00eda aprovechar para mis estudios.<\/p>\n<p>Mi segunda etapa de vida universitaria fue radicalmente distinta a la primera: el ambiente en la vetusta universidad era mucho m\u00e1s solemne, y los profesores m\u00e1s adustos y estrictos. Era un poco volver al colegio de curas en donde hab\u00eda estudiado todo mi per\u00edodo pre-universitario. Gracias a los conocimientos obtenidos en el semestre anterior no estuve en las nebulosas y pude de cierta manera darme a conocer por mis respuestas acertadas y las buenas calificaciones que obten\u00eda. Me fui labrando la fama de buen estudiante, gracias a la cual mi c\u00edrculo de amistades empez\u00f3 a ensancharse. La excusa era siempre el estudio: me invitaban a las casas, aquellos que resid\u00edan desde siempre en la ciudad, u organiz\u00e1bamos grupos de estudio ya sea en la biblioteca o en alguna plaza, de la cual sin embargo corr\u00edamos al rato, entumecidos por el fr\u00edo que se instalaba como mordisco de perro en los huesos. Para contrarrestar los efectos del clima, una vez apareci\u00f3 dentro del bolso de uno de los compa\u00f1eros una botella de miche. Mi contacto con el licor, hasta entonces, se hab\u00eda limitado al vino de consagrar que los curas nos daban a probar una vez por cuaresma, literalmente, o la tradicional copita de champa\u00f1a de los 31. Al principio me negu\u00e9 de plano a probar la bebida, tal vez por el recuerdo del t\u00edo bohemio. Pero la insistencia de los compa\u00f1eros, y el miedo a ser considerado un pacato, me vencieron. Y lleg\u00f3 puntual, como era de esperarse, la primera borrachera. Todos los que hemos pasado por eso sabemos de lo que se trata: la euforia inicial, \u00a0las palabras que se quedan enredadas en la lengua, la repentina sensaci\u00f3n de comprender cosas ocultas, y por \u00faltimo el mareo y la p\u00e9rdida del conocimiento, prologada generalmente por el v\u00f3mito mediante el cual el cuerpo busca desembarazarse de aquella carga perniciosa. Y la vaga sensaci\u00f3n de verg\u00fcenza del d\u00eda siguiente, acompa\u00f1ada por un potente dolor de cabeza y la sospecha de estar muri\u00e9ndose un poco, lo que lo lleva a uno a efectuar la cl\u00e1sica promesa de abstinencia. Mi \u00abprimera vez\u00bb no fue distinta: pas\u00e9 por todas las etapas cl\u00e1sicas y de alguna manera me encontr\u00e9 en mi cama, padeciendo una sed inaguantable, bajo la mirada inquieta de Hamlet, el cual cuando abr\u00ed los ojos me leng\u00fcet\u00f3 toda la cara, aliviado al verme dar se\u00f1ales de vida.<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n realic\u00e9 la consabida promesa, y yo tambi\u00e9n la quebrant\u00e9 a los pocos d\u00edas. Pero debo decir en mi descargo que fue, de cierta manera, inevitable. En mi grupo de estudios, y en la universidad en general, hab\u00edan muy pocas mujeres. Y por lo general se alejaban de mis ideales de belleza, los cuales por otra parte tampoco eran muy elevados. Sin embargo hab\u00eda una en particular que me atra\u00eda, no tanto por su f\u00edsico, aunque no era de manera alguna desde\u00f1able, sino por su temperamento. Creo que se parec\u00eda en algo al de \u00a0Margarita, ahora que reflexiono sobre ello, y tal vez de all\u00ed viniera la atracci\u00f3n que sent\u00eda. No se c\u00f3mo, me lleg\u00f3 la invitaci\u00f3n a una fiesta que celebrar\u00edan los estudiantes de la carrera que estudiaba Claudia (su nombre lo vine a saber despu\u00e9s). Era la oportunidad de oro para conocerla, y convenc\u00ed a un par de compa\u00f1eros de mi cuerdita para que me acompa\u00f1aran. Era el cl\u00e1sico picoteo: el sal\u00f3n de una casa, despojado para la ocasi\u00f3n de muebles y adornos, con una ristra de sillas adosadas a las paredes, amenizado por la m\u00fasica que brotaba por los parlantes de un aparato de m\u00fasica con su respectivo \u00abpic\u00f3\u00bb. Y una gran fuente de tisana, que todos presum\u00edan virgen pero en realidad fue reforzada varias veces de manera clandestina, con profusi\u00f3n de licores de la m\u00e1s variada \u00edndole, desde el dulce vermouth hasta el bronco ron, disimulados bajo la frivolidad de los jugos de fruta fuertemente edulcorados. Al cabo de varios vasos de \u00abtisana\u00bb sent\u00ed las fuerzas suficientes para acercarme a Claudia. Estaba en un corro de muchachas, fumando un cigarrillo.<\/p>\n<p>&#8211; No deber\u00edas hacer eso &#8211; le dije de entrada, con una seguridad salida de no supe donde.<\/p>\n<p>-\u00bfPerd\u00f3n, que es lo que no deber\u00eda hacer?<\/p>\n<p>-Eso, fumar. Te vas a enfermar de los pulmones, y no queremos que suceda.<\/p>\n<p>-\u00bfQuienes?<\/p>\n<p>-Tu, yo, y nuestros hijos, por supuesto &#8211; habl\u00f3 alguien por mi, eso no pudo haber salido de mi boca. Si embargo, la frase caus\u00f3 buen efecto en la muchacha, pues solt\u00f3 una carcajada.<\/p>\n<p>-Vaya, eres bastante atrevido. \u00bfYa vamos a tener hijos? \u00bfNo ser\u00eda mejor conocernos un poco, antes? Inv\u00edtame a bailar esta pieza, por los momentos.<\/p>\n<p>No estaba en mis planes tener que bailar, aunque era de suponerse. Dentro de mis escasas habilidades, el baile ocupaba uno de los \u00faltimos escalones, justo antes del de la cocina. Era bastante inepto en esas artes, por no haber tenido muchas ocasiones para ejercitarlas. Para mi fortuna era un baile de esos que comenzaban a hacer furor, en el cual las parejas bailan a su libre albedr\u00edo, separadas. Fuimos al centro del sal\u00f3n, y comenc\u00e9 a menearme de la manera m\u00e1s decorosa posible (quienes me vieron comentaron al d\u00eda siguiente que parec\u00eda un mono enfluxado), tratando de copiar los pasos de las dem\u00e1s personas que andaban en el mismo trance. La muchacha en cambio era muy buena bailarina, y poco a poco me fui eclipsando, dej\u00e1ndola sola, a pasar mi pena en una esquina del sal\u00f3n. Al finalizar la pieza, vi que se me acerc\u00f3, con fingida expresi\u00f3n de severidad.<\/p>\n<p>-\u00bfBueno, es as\u00ed que pretendes tener hijos conmigo, dej\u00e1ndome sola en medio de la pista?<\/p>\n<p>-No quise hacerte pasar pena&#8230;<\/p>\n<p>-Ser\u00e1s tonto, \u00bfcrees que eres el centro del universo? Nadie se fija en los dem\u00e1s, en estos d\u00edas. Te voy a dar otra oportunidad, pero va a ser la \u00faltima, ya lo sabes. Esta pieza lenta, \u00bfte atreves?<\/p>\n<p>Me atrev\u00ed. Con decisi\u00f3n la tom\u00e9 de la mano y otra vez emprendimos el camino hacia la improvisada pista de baile. \u00abDet\u00e9n la noche\u00bb, cantaban los 007 plagiando a Johnny Hallyday, y eso era lo que deseaba yo en esos momentos: que se detuviera el tiempo mientras ten\u00eda entre mis brazos, aunque a distancia prudencial, a Claudia. Canci\u00f3n mentirosa: la promesa de eternidad dur\u00f3 apenas 3 escasos minutos. Pero comprend\u00ed que algo estaba comenzando a suceder entre nosotros.<\/p>\n<p>Salimos de la casa de mutuo y t\u00e1cito acuerdo, tomados de la mano, y vagamos un poco por las estrechas calles aleda\u00f1as. Conversamos como nunca lo hab\u00eda hecho con persona alguna. Nuestra escasa biograf\u00eda fue el tema primordial de conversaci\u00f3n, as\u00ed como los planes para el futuro. Claudia tambi\u00e9n era de la capital, y viv\u00eda en casa de unos familiares; trat\u00e9 de establecer alg\u00fan v\u00ednculo previo entre nosotros, pero en ese momento no me fue posible: a pesar de lo que dicen, que el mundo es un pa\u00f1uelo, en la pr\u00e1ctica nuestras vidas previas hab\u00edan sido bastante lejanas. Ella estudiaba medicina, y so\u00f1aba con ser cirujano cardiovascular; las haza\u00f1as de Christian Barnard comenzaban a ser noticia y el tema de transplantar corazones la cautivaba. Estaba tambi\u00e9n en el primer a\u00f1o de la carrera, y los gruesos tomos de anatom\u00eda consum\u00edan sus d\u00edas y sus noches. Al escuchar sus aspiraciones, las m\u00edas me parecieron insulsas: hasta ese momento pensaba en ser ingeniero civil, para construir casas y edificios, as\u00ed que decid\u00ed colorear la verdad y ment\u00ed de manera deliberada : \u00bfYo? Ayudar al saneamiento ambiental, dise\u00f1ando represas para hacer llegar agua potable hasta los m\u00e1s remotos rincones del pa\u00eds. Eso no pareci\u00f3 impresionarla, pues nada coment\u00f3 al respecto. Sigui\u00f3 hablando de su pasi\u00f3n, y yo escuchaba embelesado sus palabras. Ya era un hecho: me estaba enamorando, con el amor violento e ingenuo de la adolescencia. En una esquina no pude m\u00e1s y la bes\u00e9 desaforadamente, quit\u00e1ndole el aliento. Beso que fue correspondido con creces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me cost\u00f3 cierto trabajo adaptarme a mi nueva vida, ya que involucraba demasiados cambios. Pero poco a poco me fui integrando al ritmo apacible de la ciudad de monta\u00f1a, dictado por la cadencia regular de la neblina que todas las tardes la cubr\u00eda, lechoso manto que dificultaba la visi\u00f3n e invitaba al recogimiento. Hamlet por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1672,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[1831],"class_list":{"0":"post-21724","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares","7":"tag-mi-vida-a-traves-de-los-perros"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-5Eo","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1672"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21724"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21724\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}