{"id":2124,"date":"2008-12-30T00:55:25","date_gmt":"2008-12-30T04:55:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=2124"},"modified":"2008-12-30T00:55:25","modified_gmt":"2008-12-30T04:55:25","slug":"como-la-lluvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/12\/30\/como-la-lluvia\/","title":{"rendered":"Como la lluvia"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\" align=\"right\"><em><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">\u00abPor aqu\u00ed, por all\u00e1, por todas partes. Como la lluvia\u00bb<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\"><span> <\/span>Toda la gente hab\u00eda salido de sus casas a pesar del fr\u00edo crep\u00fasculo decembrino. Los hogares que hab\u00edan abandonado todav\u00eda brillaban a trav\u00e9s de los v\u00f3rtices cristalinos de las ventanas, y los remolinos negros que coloreaban el cielo al brotar de las chimeneas se enredaban entre s\u00ed y con el viento como j\u00f3venes en celo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\"><span> <\/span>Era la noche de las tradiciones interrumpidas. Cuando las cuatro familias del pueblo se encerraban en sus respectivas casas a comer y a brindar por un nuevo a\u00f1o, ocultas del fr\u00edo que despierta las flemas y corta los pies. De vez en cuando, los m\u00e1s viejos de cada familia se asomaban dificultosamente por las ventanas; nadie sab\u00eda para qu\u00e9, pero cuando apartaban la mirada de la ventana se ve\u00eda claramente un gesto de alivio que contrastaba con el de preocupaci\u00f3n que ten\u00edan antes de mirar a la calle. Con los a\u00f1os eran m\u00e1s los viejos que se asomaban por las ventanas para vigilar al pueblo, porque en los pueblos peque\u00f1os las familias crecen hacia adentro, hasta que un d\u00eda finalmente se inmolan solas y se extingue el pueblo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Quiz\u00e1s esta era la fecha para el Apocalipsis suburbano, pues s\u00f3lo uno de cada una de las cuatro familias se quedaba sentado en la mesa cuando todos sus parientes iban apurados a las ventanas apenas ve\u00edan el m\u00e1s leve parpadeo de luces en la avenida. Eran los \u00fanicos y \u00faltimos cuatro ni\u00f1os de la villa, que no entend\u00edan el comportamiento paranoico de sus respectivas familias pero que con el uso ya se hab\u00edan acostumbrado. De todos modos, era una conducta sumamente in\u00fatil a su parecer porque nunca nada hab\u00eda sucedido que justificara a los ancianos en su futilidad. Pero no hoy, pues hoy es la noche de las tradiciones interrumpidas, como tantas otras que nos pasan desapercibidas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Justo antes de la medianoche, justo antes de las campanas, justo antes del ta\u00f1er de las copas, justo antes de los fuegos brillantes en la metr\u00f3polis lejana, los viejos de tres de las cuatro familias se asomaron a las ventanas. Primero fueron murmullos, distintos de cualquier otro murmullo que hubieran escuchado antes los j\u00f3venes, porque, al tornar la mirada, los viejos no ten\u00edan la cara refrescada, sino m\u00e1s constipada que como la tuvieran antes de asomarse por las ventanas. Fue simult\u00e1nea esta situaci\u00f3n en tres de las cuatro casas del pueblo, y fue simult\u00e1neo tambi\u00e9n el miedo que se sembr\u00f3 en todos los cuatro ni\u00f1os, cada uno en sus casas, excepto uno de ellos que estaba solo en la calle oscura y fr\u00eda, bajo la lluvia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Los m\u00e1s viejos se sentaron en la mesa abanic\u00e1ndose con las servilletas, ignorando el fr\u00edo bestial que se colaba por las chimeneas desatendidas, mientras que varias de las mujeres se hab\u00edan desmayado, obligando a sus maridos a recogerlas con manos tr\u00e9mulas y pedirles que despertaran, que no era momento de descansar, que se estaba acabando el mundo. Cada ni\u00f1o en cada casa no sab\u00eda lo que pasaba, era un cambio demasiado dr\u00e1stico de tradiciones y costumbres milenarias a una nueva y \u00faltima, como el ritual mortuorio que no disfrutan los honrados por \u00e9l. Se asomaron ellos mismos a las ventanas como habr\u00eda hecho cualquier ser humano, curiosos que son: la calle estaba oscura, como estar\u00eda cualquier otra noche normal; una de las casas ten\u00eda todas las luces prendidas, bien; la otra tambi\u00e9n, bien; ah\u00ed estaba el ni\u00f1o de la tercera, parado y solo, mojado por la lluvia insensible que se endurec\u00eda al tocar el suelo congelado, creando una calle totalmente nueva sobre el pavimento; y detr\u00e1s del ni\u00f1o inm\u00f3vil estaba la tercera casa, oculta detr\u00e1s de la cortina h\u00fameda, incapaz de brillar por s\u00ed sola porque todas sus luces estaban apagadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Los ni\u00f1os no entend\u00edan qu\u00e9 significaba aquello, \u00bfqu\u00e9 de peculiar ten\u00eda que una de las familias se hubiera ido a dormir temprano?, ciertamente no era el fin del mundo. Lo \u00fanico intrigante era la soledad del ni\u00f1o de la cuarta casa. A trav\u00e9s del vidrio no se le pod\u00edan ver bien los ojos porque \u00e9stos se confund\u00edan con la indiferencia nocturna.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Al rato de los murmullos de los viejos y las l\u00e1grimas de las viejas, todos salieron de la casa. Los tres ni\u00f1os se quedaron catat\u00f3nicos en sus comedores sin comprender la negligencia de sus familias, pero, luego de ver c\u00f3mo todo el pueblo se vaciaba en la avenida, decidieron salir a preguntarle al otro ni\u00f1o qu\u00e9 estaba pasando. Se abrigaron los tres al mismo tiempo en cada casa, como si pudieran leerse el pensamiento, y salieron a despedir al A\u00f1o Viejo, que se iba del planeta por debajo de la mesa, dejando la estela negra de la madrugada que enga\u00f1a a las criaturas que no duermen. De hecho, nadie se hab\u00eda dado cuenta de que un nuevo a\u00f1o hab\u00eda llegado pues las campanas enmudecieron; como tampoco parecieron darse cuenta del ni\u00f1o solitario en medio de la calle, paralizado en su estupor, ciego en la oscuridad de su hogar y mudo en la terrible an\u00e9cdota que nunca pudo contar.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">No lloraba, por lo que los ni\u00f1os supusieron que no se trataba de nada demasiado grave. Mientras los ancianos simplemente se deten\u00edan en las calles, confirmando sus signos vitales con el leve frotar de sus brazos para crear calor, los ni\u00f1os de las tres casas corr\u00edan hacia el otro, que ahora, al verlos, se hab\u00eda dejado caer arrodillado en el asfalto mojado, vencido por el fr\u00edo. Al llegar a su reducida figura, los j\u00f3venes lo levantaron por los brazos y trataron de despertarlo del inexplicable letargo que sufr\u00eda con cachetadas, suaves al principio, y luego con m\u00e1s fuerza. Finalmente lograron que abriera los ojos, derramando las gotas que se alojaron en sus p\u00e1rpados cual l\u00e1grimas. La primera pregunta que le hicieron fue la \u00fanica que habr\u00eda hecho cualquier otra persona normal: qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Tard\u00f3 en abrir la boca; primero torn\u00f3 la mirada en cada uno de ellos, manteniendo sus ojos fijos en los suyos por varios segundos, evaporando instant\u00e1neamente las gotas de lluvia que se entromet\u00edan en la conversaci\u00f3n; luego de verlos a todos por la breve infinitud de instantes, movi\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s para ver al cielo, para despu\u00e9s empujarla un poco m\u00e1s hacia el pasado y mirar con miedo y dolor \u2014por el esfuerzo\u2014 los cristales opacos de su vieja casa. Fue entonces cuando abri\u00f3 la boca, aunque la cerr\u00f3 poco despu\u00e9s al ahogarse con la lluvia ansiosa. La abri\u00f3 de nuevo y, sin decir nada, transmiti\u00f3 a sus amigos lo que ellos tem\u00edan como respuesta. Habr\u00e1 que ser osado para preguntar qu\u00e9 est\u00e1 pasando, habr\u00e1 que ser engre\u00eddo. Nadie nunca sabe lo que pasa, ni siquiera despu\u00e9s de despertar.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">No preguntaron m\u00e1s nada al pobre muchacho. Los viejos continuaban quietos viendo a la casa apagada y s\u00f3lo entonces los ni\u00f1os se percataron de que la familia del hogar oscuro no hab\u00eda salido, a excepci\u00f3n del pobre ni\u00f1o del cuello flexible que no revelaba el misterio del nuevo a\u00f1o. La quietud cada vez m\u00e1s fosilizada de los viejos asustaba de alguna manera a los cuatro ni\u00f1os ignorantes de su entorno; no era un miedo palpable como lo fuera el de cualquier otra amenaza cercana, era una ansiedad sin origen, hab\u00eda cierta nota de peligro en la lluvia que los oblig\u00f3 a darle sus espaldas a los viejos detenidos y salir corriendo hacia el fondo de la avenida.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Corr\u00edan como si fueran perseguidos, cuando en verdad no lo eran. Los ancianos segu\u00edan estancados en su perplejidad y no hab\u00eda m\u00e1s nadie en el pueblo aparte de ellos. Bien fuera una paranoia injustificada o con buen respaldo, los ni\u00f1os corrieron por sus vidas hasta el final de la calle, esperando encontrar all\u00ed alguna manera de huir de ese pueblo condenado. Sobretodo escapar de la lluvia, esa fr\u00eda lluvia. Sab\u00edan que al final de la calle podr\u00edan conseguir alguna manera de llegar a la ciudad y pedir ayuda all\u00ed\u2026y quiz\u00e1, con suerte, podr\u00edan dejar atr\u00e1s a la maldita lluvia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Pero, aparentemente, \u00e9sta no se detendr\u00eda. A pesar de haber existido desde la formaci\u00f3n del planeta, sigue manteniendo la virilidad juvenil que los cuatro ni\u00f1os demostraban en su carrera. Era tan fuerte la desgraciada que hab\u00eda destruido el final de la calle, casi volteando el asfalto de abajo para arriba en un ataque de ventisca agresiva; y all\u00ed los ni\u00f1os tuvieron que detenerse. De hecho, el obst\u00e1culo nocturno pudo haber sido bordeado por j\u00f3venes \u00e1giles como ellos, pero el temor era m\u00e1s grande que su energ\u00eda, y de alguna manera sab\u00edan que, si trataban de atravesar la calle levantada e inundada, el peligro los alcanzar\u00eda tambi\u00e9n a ellos. As\u00ed, contra toda l\u00f3gica, decidieron regresar exactamente por donde hab\u00edan venido.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\"><span> <\/span>Llegaron de nuevo a la manzana en donde estaban las cuatro casas. Para el horror de los pobres ni\u00f1os todas las luces estaban apagadas y no hab\u00eda ning\u00fan anciano all\u00ed que les explicara por qu\u00e9. Todos hab\u00edan desaparecido, como la familia de la cuarta casa. No hab\u00eda ni un solo sonido en la calle aparte del de la lluvia y el de los jadeos de los muchachos. Uno de ellos, al separar sus manos de sus rodillas, pudo ver a una gata desconocida que se paseaba de casa en casa; no pudo discernir sus colores, s\u00f3lo fij\u00f3 su mirada en la macabra escena del vaiv\u00e9n del vientre de la gata, que se mec\u00eda como si estuviese pre\u00f1ada, cuando en verdad, horror de los horrores, el abdomen del animal hab\u00eda sido cortado en toda su precaria longitud con alg\u00fan filoso cuchillo esgrimido, seguramente, por aquel mal que los persegu\u00eda. La gata se esfum\u00f3 detr\u00e1s de una de las casas con sus tripas colg\u00e1ndole por fuera, maullando quedamente mientras los ni\u00f1os levantaban sus miradas a los techos de sus antiguos hogares. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\"><span> <\/span>Las altas siluetas de sus casas se hac\u00edan cada vez m\u00e1s peque\u00f1as en la oscuridad, y al tiempo que se encog\u00edan \u00e9stas, el estruendo de objetos rompi\u00e9ndose contra el suelo inundaba la calle, como la lluvia. Los ni\u00f1os boquiabiertos se fueron acercando poco a poco hasta encontrarse hombro con hombro, cada uno viendo su respectivo hogar desmoronarse en la madrugada. Escuchaban con gotas lacrimosas de la lluvia en sus mejillas a las ventanas romperse y a las luces explotar, y no encontraron mayor refugio de aquella amenaza que en un abrazo que matase al fr\u00edo que destru\u00eda a su tan amado pueblo. No lloraron porque sus voces hab\u00edan sido consumidas por la carrera que precedi\u00f3 a ese momento fatal, pero s\u00ed gimieron desconsoladamente cuando una de las ventanas se desprendi\u00f3 de la pared, cayendo directamente en los restos de otra ventana. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\"><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">La ca\u00edda de las casas daba paso a la luz del sol de un nuevo a\u00f1o, que alumbraba a los \u00e1rboles del pueblo, poblados ellos de aves doradas. Estos p\u00e1jaros eran criaturas fascinantes: apenas sent\u00edan el m\u00e1s m\u00ednimo rayo de luz solar se despertaban de inmediato y sal\u00edan volando sin perder tiempo a lugares nuevos y nunca antes visitados por ellos. Eran la se\u00f1al perfecta de la llegada del amanecer. Hoy salieron volando, como cualquier otro d\u00eda, excepto que hoy s\u00f3lo las aves se ve\u00edan en el firmamento de lo que antes fuera el pueblo de las cuatro casas. No hab\u00eda pasado nada.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\" align=\"right\"><em><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Animus a Nemo,<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"150%;\" align=\"right\"><em><span style=\"&quot;High Tower Text&quot;;\">Diciembre de 2008.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPor aqu\u00ed, por all\u00e1, por todas partes. Como la lluvia\u00bb Toda la gente hab\u00eda salido de sus casas a pesar del fr\u00edo crep\u00fasculo decembrino. 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