{"id":21029,"date":"2012-02-11T10:24:13","date_gmt":"2012-02-11T14:54:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=21029"},"modified":"2012-07-16T14:42:03","modified_gmt":"2012-07-16T19:12:03","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/02\/11\/mi-vida-traves-de-los-perros-v\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (V)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.collares-caninos.es\/images\/stories\/collares\/c33\/collar-cuero-para-perros-grandes-c33-3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border-style: initial;border-color: initial;border-width: 0px\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.collares-caninos.es\/images\/stories\/collares\/c33\/collar-cuero-para-perros-grandes-c33-3.jpg?resize=500%2C500\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"500\" border=\"0\" \/><\/a><\/div>\n<p>Las cosas poco a poco fueron calm\u00e1ndose, en la universidad. Hubo otros conatos de violencia, pero cada vez m\u00e1s espaciados. Pude acudir con regularidad a mis clases, y alternaba las jornadas de estudio con lo que llamo \u00a0mi \u00abiniciaci\u00f3n revolucionaria\u00bb: iba un par de veces a la semana a la facultad de Humanidades, y me reun\u00eda con los que fueron mis primeros contactos, a escuchar largas (y, lo confieso, fastidiosas) disertaciones sobre la plusval\u00eda, la lucha de clases, la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, y otras entelequias marxistas. Al principio absorb\u00eda esos conocimientos como si se trataran de los cimientos de una nueva religi\u00f3n, y me dejaba embelesar por las que presum\u00eda sabias palabras de los oradores, quienes m\u00e1s bien parec\u00edan predicadores evang\u00e9licos. Hasta que un d\u00eda me dijeron que ya estaba bueno de teor\u00eda, y deb\u00edamos pasar a la pr\u00e1ctica. Yo hab\u00eda tomado la costumbre de ir a la Universidad acompa\u00f1ado por Hamlet, caminando, ya que no me quedaba tan lejos de la casa. El perro se quedaba tranquilazo en las afueras de la universidad, esperando a que yo saliera. Nadie se met\u00eda con \u00e9l, ya que a pesar de no ser muy fornido inspiraba respeto. A veces lo dejaba en casa \u00a0pero al salir de clases ve\u00eda que estaba all\u00ed: se sab\u00eda el recorrido de memoria, y no era perro de quedarse encerrado. \u00a0Mis adoctrinadores notaron la presencia y las facultades del can, y me propusieron utilizarlo como mensajero: dada su independencia y su fabulosa habilidad para ubicarse, pensaron que ser\u00eda de mucha utilidad para entregar recados a algunos contactos fuera de las instalaciones de la universidad. La idea me pareci\u00f3 sumamente literaria, acorde con las lecturas de mi etapa juvenil que todav\u00eda no empezaba a dejar atr\u00e1s, y la acept\u00e9 de inmediato. Es asombroso lo manipulable que puede llegar a ser un joven rom\u00e1ntico y t\u00edmido: es capaz de vender a su mejor amigo con tal de ser tomado en cuenta y sentirse incluido.<\/p>\n<p>Fabricaron un collar especial, con un compartimiento secreto en el cual pod\u00eda introducirse un papel e inclusive peque\u00f1os objetos sin despertar sospechas. Y yo me encargu\u00e9 de la parte m\u00e1s peligrosa, que consist\u00eda en ir caminando con Hamlet hacia las conchas de los enlaces externos, para ense\u00f1arle el camino. Con unas tres visitas a cada lugar era suficiente para que el perro recordara la ubicaci\u00f3n exacta de cada guarimba, y la asociara con una instrucci\u00f3n verbal determinada. Mi perro cumpl\u00eda con regularidad sus misiones, y nunca tuvo tropiezos. Aparentemente un perro paseando por la ciudad no despertaba mayores sospechas. Por mi parte nunca me detuve a pensar sobre la clase de materiales que pudiera estar transportando Hamlet; supon\u00eda que se trataba de misivas con instrucciones.A pesar de ser yo quien le colocaba el collar, siempre me lo entregaban cerrado, con la recomendaci\u00f3n de no revisarlo por mi propia seguridad. \u00abmientras menos sepas es mejor para t\u00ed\u00bb, dec\u00edan. Hasta que un d\u00eda Hamlet no pudo completar una entrega pues mudaron de manera intempestiva una concha, y al no ser recibido por nadie conocido regres\u00f3 a casa. Not\u00e9 que el collar mostraba el peque\u00f1o bulto delator de no estar vac\u00edo, y decid\u00ed indagar su contenido.<\/p>\n<p>Al vaciarlo me sent\u00ed la peor basura del mundo: hab\u00eda sometido a mi perro a un peligro espantoso de la manera m\u00e1s irreflexiva e irresponsable posible. El collar conten\u00eda una serie de peque\u00f1os explosivos pl\u00e1sticos, que comenzaban a ser utilizados por esos tiempos (los conoc\u00eda pues en las lecciones de adoctrinamiento nos hab\u00edan familiarizado con ellos). Hamlet era una especie de bomba ambulante, y me detuve a reflexionar que cualquier d\u00eda le pod\u00edan poner un mecanismo de relojer\u00eda a los explosivos y utilizar mi perro para un atentado. Hab\u00eda llegado demasiado lejos, en mi b\u00fasqueda de realizaci\u00f3n personal. Me hab\u00edan utilizado, y estaba involucr\u00e1ndome en algo demasiado arriesgado, tal vez criminal. Me embarg\u00f3 una sorda rabia, y por un momento pens\u00e9 en poner la denuncia ante las autoridades. Pero reflexion\u00e9: en el fondo era tan culpable como ellos, y su ca\u00edda conllevar\u00eda a la m\u00eda.<\/p>\n<p>Me encontraba frente a un dilema: no pod\u00eda regresar a la universidad sin desligarme de mis actividades subversivas, pero quer\u00eda continuar con mis estudios, ya que hab\u00eda descubierto en la ingenier\u00eda mi vocaci\u00f3n. Me arm\u00e9 de coraje, y tuve una muy inc\u00f3moda conversaci\u00f3n con mi padre, en la cual tuve que confesarle todo lo que hab\u00eda ocurrido en ese primer semestre, y lo que me esperaba de continuar en la universidad. Al principio se llen\u00f3 de ira, pues nunca hab\u00eda pasado por su cabeza que un hijo suyo parar\u00eda en revolucionario; \u00a0proven\u00edamos de un largo linaje de peque\u00f1oburgueses, dedicados al comercio en su gran mayor\u00eda, sin tiempo que perder en absurdos romanticismos. \u00a0Le achac\u00f3 la culpa a la rama materna, y a aquel t\u00edo bohemio. Pero en el fondo mi padre era muy razonable, y pr\u00e1ctico. Convenimos en dos cosas: no pod\u00eda dejar los estudios, pero tampoco pod\u00eda volver a aquella universidad. La soluci\u00f3n estaba en mi mudanza a otro lugar, lo m\u00e1s alejado posible.<\/p>\n<p>Ten\u00eda dos posibilidades: irme al exterior, cosa que no me llamaba la atenci\u00f3n en absoluto pues representar\u00eda una ruptura demasiado radical con mi pasado, o buscar alguna universidad en la provincia. Consultamos innumerables cat\u00e1logos con ofertas universitarias, hasta que dimos con una que nos luci\u00f3 atractiva: la universidad de la cordillera, con una gran tradici\u00f3n y la ventaja de estar situada en una ciudad donde viv\u00edan algunos parientes no tan lejanos. Hicimos los contactos necesarios, y en un santiam\u00e9n ya estaba inscrito y ubicado en una pensi\u00f3n estudiantil. Empezaba una nueva etapa en mi vida: vivir\u00eda por primera vez solo, sin la protecci\u00f3n del hogar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cosas poco a poco fueron calm\u00e1ndose, en la universidad. Hubo otros conatos de violencia, pero cada vez m\u00e1s espaciados. 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