{"id":20448,"date":"2012-01-23T13:07:25","date_gmt":"2012-01-23T17:37:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=20448"},"modified":"2012-01-23T13:07:25","modified_gmt":"2012-01-23T17:37:25","slug":"la-chica-del-dragon-tatuado-fashion-film-para-comerse-la-sopa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/23\/la-chica-del-dragon-tatuado-fashion-film-para-comerse-la-sopa\/","title":{"rendered":"La Chica del Drag\u00f3n Tatuado: Fashion Film para comerse la SOPA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"20449\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/23\/la-chica-del-dragon-tatuado-fashion-film-para-comerse-la-sopa\/la-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster.jpg?fit=280%2C415&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"280,415\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster.jpg?fit=280%2C415&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster-202x300.jpg?resize=202%2C300\" alt=\"\" title=\"La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster\" width=\"202\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-20449\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/La-chica-del-dragon-tatuado-trailer2_poster.jpg?w=280&amp;ssl=1 280w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><br \/>\nVoy esc\u00e9ptico y con \u00e1nimo de comparar a funci\u00f3n de medianoche, ahora retrasada a las ocho y cincuenta, para evitar atracos y no  ahuyentar al p\u00fablico de galer\u00eda. Tampoco fui invitado al pase de prensa y opto por pagar mi entrada. A Fincher y a su gente no les gusta la cr\u00edtica. Ya armaron esc\u00e1ndalo y drama porque el colega del New York Times rompi\u00f3 su compromiso de confidencialidad y public\u00f3 su cr\u00edtica, muy a favor, antes de tiempo. Yo lo har\u00e9 en contra, imbuido del esp\u00edritu de Stieg Larsson, meses despu\u00e9s del falso conato de pol\u00e9mica para fungir de publicidad gratuita. Parte de la enorme ambici\u00f3n econ\u00f3mica de los promotores de la empresa, decididamente corporativa.<\/p>\n<p>La productora Sony empapel\u00f3 Londres y Paris, con los afiches de la cinta, de forma agresiva y omnipresente, en una campa\u00f1a global sintom\u00e1tica de los tiempos de la discusi\u00f3n de la Ley SOPA. Los jefes de Fincher andan inquietos por diciembre y quieren recuperar r\u00e1pido su inversi\u00f3n, sin compartir un solo centavo con los herederos del legado y de la bandera de Lisbeth Salander.David, el director, los glorificar\u00e1 por medio de su demag\u00f3gica y populista adaptaci\u00f3n, al precio de obligarlos a comprar el boleto en su multiplex de confianza. Los hipsters caer\u00e1n en la trampa. Los colectivos hackers eludir\u00e1n el control y disfrutar\u00e1n del espect\u00e1culo gracias a su red pirata. Algunos se llevar\u00e1n una enorme impresi\u00f3n al descubrir el gato por liebre, de rebelarse vende y de contracultura cool, fabricado por el remake, al gusto de las compa\u00f1\u00edas monop\u00f3licas del ramo. <\/p>\n<p>No en balde, \u201cLa Chica del Drag\u00f3n Tatuado\u201d sirve de vitrina de exhibici\u00f3n de los productos de McDonalds, Coca Cola y Apple. Por cierto, la adaptaci\u00f3n sueca y danesa tambi\u00e9n prob\u00f3 un bocado de la manzana del pecado de Steve Jobs, a merced de sus procesadores personales, cuyos atributos resolv\u00edan el misterio y la ecuaci\u00f3n terror\u00edfica del intricado y forzado gui\u00f3n.<\/p>\n<p>En la respuesta comercial de los americanos, las marcas aludidas no s\u00f3lo redimen al planeta tierra de la amenaza neonazi de la vieja Europa, sino asumen el protagonismo de la trama. En el reparto deber\u00edan figurar las cajitas felices de Ronald y las latas de la gaseosa de Atlanta. Condicionado y lobotomizado, el espectador consumir\u00e1 el anuncio propagand\u00edstico como un gui\u00f1o ir\u00f3nico y un chiste de su condici\u00f3n de comedor de \u201cfast food\u201d en la sala oscura.<\/p>\n<p>A lo mejor, la intenci\u00f3n del sabio David es burlarse, precisamente, de la doble moral de su hero\u00edna, un rato con la anarqu\u00eda y el otro con el sistema. De repente, no vale la pena partirse la cabeza demasiado en la decodificaci\u00f3n del signo mercantil. En dos platos, es una burda cu\u00f1a, un simple reclamo a nuestro bolsillo, un pedestre mensaje de la m\u00e1quina del deseo y listo, cual banner incrustado en la p\u00e1gina de internet de moda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s tampoco merecemos rasgarnos las vestiduras por los clich\u00e9s, efectismos, manierismos e imposturas posmodernas creadas, en espec\u00edfico, para proveer de distinci\u00f3n al remake de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Desde el inicio, somos sometidos a la terapia de choque del tratamiento est\u00e9tico del encargado de la batuta, en su misi\u00f3n de dotar de identidad al ejercicio de clonaci\u00f3n, de mutaci\u00f3n, de absorci\u00f3n replicante. Aunque el trabajo ser\u00e1 en vano, durante la mayor\u00eda de los minutos. <\/p>\n<p>Al principio, regresamos al terreno conocido de la escuela MTV. Fincher naci\u00f3 all\u00ed y siente nostalgia por su g\u00e9nero cooptado por VIACOM y abolido por youtube, al punto de agotarlo y democratizarlo como la moneda corriente de la televisi\u00f3n hecha en casa. En un plano de deja vu, escuchamos la reutilizaci\u00f3n de Trent Reznor del cover de Led Zeppelin para \u00abImmigrant Song\u00bb, mientras un video clip de im\u00e1genes g\u00f3ticas, entr\u00f3picas y sofisticadas ba\u00f1a la pantalla, a la usanza de los cortos de Nine Inch Nails y de los cr\u00e9ditos de \u201cSeven\u201d. Luego, las referencias a ambos fen\u00f3menos de masas, marcar\u00e1n la pauta de la puesta en escena. Bienvenidos de retorno al c\u00edrculo vicioso de \u201cEverything is a Remix\u201d.<\/p>\n<p>El gordo amigo de Lisbeth cargar\u00e1 una franela con la insignia de \u201cNIN\u201d. A su vez, Salander se vengar\u00e1 de la vejaci\u00f3n de su tutor al aplicar la metodolog\u00eda del asesino en serie de la pieza incorporada por Kevin Spacey. Con el \u201cautoplagio\u201d de ella, Fincher llenar\u00e1 una generosa porci\u00f3n del contenido de su largometraje. Es el padre de la \u201cporno tortura\u201d y reivindica la autor\u00eda de su invento. Aun as\u00ed, en la comparaci\u00f3n con la adaptaci\u00f3n Sueca, saldr\u00e1 perdiendo por varios cuerpos. Es el problema de Hollywood: aceptan la hiporviolencia bajo el compromiso de atemperar el sexo. Incluso, en t\u00e9rminos objetivos, la crueldad de David es menor a la de su hom\u00f3logo( Claudia Requena dixit). Hagamos la prueba.<\/p>\n<p>\u201cLa Chica del Drag\u00f3n Tatuado\u201d simplifica la denuncia sugerida y expuesta en la secuencia del asalto del tren. Niels Oplev la dota de una segunda lectura, donde el presente es el eco del pasado de misoginia e intolerancia. Una pandilla ataca y muele a golpes a la protagonista, en la tradici\u00f3n de los linchamientos racistas cometidos en las estaciones del subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Para Fincher es la oportunidad de desplegar su aparatosa y maximalista concepci\u00f3n de la narrativa, al calor de un superficial juego del gato y el rat\u00f3n. En consecuencia, acaba por diluir y licuar la visi\u00f3n pesimista, para reducirla al asunto de tr\u00e1mite de un atraco perpetrado por un carterista. Cu\u00eddese de los rateros, es la traducci\u00f3n l\u00f3gica del discurso.<\/p>\n<p>Hacia el desenlace, Lisbeth enfrenta al villano de la partida tras sufrir un accidente de tr\u00e1nsito. Ella duda por momentos. \u00bfLo matar\u00e1 o no? De ah\u00ed saltamos para atr\u00e1s en un demoledor flash back, por cortes\u00eda de Niels Oplev. Entendemos el complejo de Edipo de la joven. Le prendi\u00f3 un cerillo a su pap\u00e1 y lo conden\u00f3 a la hoguera. El segmento es inc\u00f3modo e inquietante, no apto para est\u00f3magos sensibles. \u00bfAdivinan la movida de Fincher? En un giro de estrepitosa autocensura, oculta el recuerdo culposo de la amazonas, detr\u00e1s de una explosi\u00f3n exagerada, tipo \u201cR\u00e1pido y Furioso 5\u201d.<\/p>\n<p>En descargo de David, supera a su colega en montaje, capacidad de s\u00edntesis y densidad atmosf\u00e9rica, am\u00e9n de la socorrida banda sonora compuesta por Trent Reznor, a la escala de su contribuci\u00f3n para \u201cRed Social\u201d. Por instantes, la m\u00fasica sobrecoge y despierta la exasperante tensi\u00f3n de la audiencia. Por minutos, roza el l\u00edmite de la copia al carb\u00f3n.<\/p>\n<p>Por desgracia, el acabado no termina de cuajar en la esperada obra maestra de los fan\u00e1ticos. Daniel Craig repite su registro de James Bond y recibe castigo f\u00edsico de la talla 007. El Mikael Blomkvist de Michael Nyqvist lo rebasa en gama de matices, en calidad humana y verosimilitud. Igual ocurre con el resto del reparto. El fracaso de Fincher estriba en buscar una depuraci\u00f3n y purificaci\u00f3n mainstream de los condimentos alternativos de la recreaci\u00f3n del 2009.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el violador de Noomi Rapace, era un caballero maduro de un porte corpulento. La iron\u00eda resid\u00eda en verlo caer de la mano de la muchacha \u201cdark\u201d. En \u201cLa Chica del Drag\u00f3n Tatuado\u201d, Fincher dibuja un estereotipo de gordo morboso, incapaz de provocar empat\u00eda. Lo acusa por glot\u00f3n y por fornicar. Secuela del trasfondo puritano de \u201cSeven\u201d. <\/p>\n<p>La familia de \u201cMillennium 1\u201d luc\u00eda ajustada y convincente para el papel. Hablaban con su acento natural y sorprend\u00edan por su sobriedad. El padre instigador de la investigaci\u00f3n, cumpl\u00eda con introducir al reportero por la mara\u00f1a de un laberinto social, en plena decadencia. Los decorados reforzaban la credibilidad y las intrigas tend\u00edan a parecer un homenaje al cine de Polansky. De all\u00ed los v\u00ednculos con \u201cEl Escritor Fantasma\u201d.<\/p>\n<p>Por su lado, David comete el craso de error de poner a sus personajes a hablar como alemanes en pel\u00edcula del holocausto o la segunda guerra mundial. El efecto es grotesco y eleva la dosis del humor involuntario.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el cierre es fallido por lo prolongado y rebuscado, en una nota de Angelina Jolie para \u201cAgente Salt\u201d, disfrazada con peluca. Craig vuelve con su mujer de antes y le da la espalda a su redentora. Quiere ser un final existencialmente melanc\u00f3lico, subrayadamente rom\u00e1ntico y pragm\u00e1ticamente abierto. Pero a mi me dej\u00f3 fr\u00edo por lo previsible.<\/p>\n<p>Lo mismo pienso de la nula y p\u00e9sima actuaci\u00f3n de Rooney Mara con su despliegue de numeritos y cambios de look. Comparto la idea de Carla Gutti: encarna una vitrina desfasada de una tienda de Plaza las Am\u00e9ricas. Un repertorio tan caduco y trendy como la mercanc\u00eda \u201cpunk\u201d, metalera, emo y candy raver explotada por las tiendas de Candem Town. Rooney Mara transforma en kistch e imitaci\u00f3n de fashion film, lo aportado por Noomi Rapace. Es uno de los cientos de huesos, duros de roer, de \u201cLa Chica del Drag\u00f3n Tatuado\u201d. Una continuaci\u00f3n, un refrito hinchado y amplificado por el show bussines.<\/p>\n<p>Fincher disimula el tal\u00f3n de Aquiles de Rooney Mara con encuadres oblicuos y composiciones expresionistas. La dise\u00f1a como \u00e9mula feminista de Mark Zuckerberg, narcisista, arrogante, solitaria, ensimismada y traumatizada. Le permite defender su lesbianismo y vencer a los \u201cBastardos sin Gloria\u201d. En el ep\u00edlogo, la cosifica con la f\u00f3rmula del happy ending y la correcci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En suma, debajo del Drag\u00f3n, la chica esconde un tatuaje conservador en el alma. As\u00ed como unas \u201cemes\u201d doradas y un t\u00edtulo de \u201cThe Help\u201d. La autoayuda seg\u00fan Fincher.<\/p>\n<p>PD: Rooney conf\u00eda en su poder seducci\u00f3n. Pone caras, grita, jadea y afirma: soy mala, estoy loca. A Noomi no le hace falta demostrar nada. Con una sonrisa desbarata el castillo de naipes de la ni\u00f1a mimada de la meca. Adem\u00e1s rompe con el paradigma de belleza instituido por la academia. Es hasta fea. La hermosura glacial de Mara la circunscribe y la ata al patr\u00f3n de Vogue. Caricatura r\u00edgida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy esc\u00e9ptico y con \u00e1nimo de comparar a funci\u00f3n de medianoche, ahora retrasada a las ocho y cincuenta, para evitar atracos y no ahuyentar al p\u00fablico de galer\u00eda. 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