{"id":20362,"date":"2012-01-21T09:49:44","date_gmt":"2012-01-21T14:19:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=20362"},"modified":"2012-07-16T14:42:04","modified_gmt":"2012-07-16T19:12:04","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/21\/mi-vida-traves-de-los-perros-iii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" style=\"border-style: initial; border-color: initial; border-image: initial; border-width: 0px;\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.elcollie.es\/archivos\/fotos\/file-296-5-1-640x640x80.jpg?resize=512%2C384\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"384\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>Capi era todo un Don Juan, no hab\u00eda dudas sobre ello; su facilidad para encontrar pareja, montarla y abandonarla enseguida, en procura de otra, me ten\u00eda perplejo y en cierta medida envidioso. Yo era incapaz de tomar la iniciativa, y creo que seguir\u00eda virgen si no se hubiera dado la feliz circunstancia que paso a narrar, decisiva en mi vida.<\/p>\n<p>Un grandioso d\u00eda de Agosto, Capi lleg\u00f3 remolcando a una linda Collie por todo el medio de la calle. Detr\u00e1s de ellos ven\u00eda corriendo, muy apurada y alarmada, una muchacha algo mayor que yo, gritando y haciendo aspavientos. Parece que mi perro hab\u00eda enganchado a la suya a un par de cuadras de mi casa, justo en donde viv\u00eda la familia due\u00f1a de la perra, como me enter\u00e9 despu\u00e9s. Capi se me par\u00f3 al frente, exhibiendo orgulloso su \u00faltima adquisici\u00f3n, pero no pude hacerle mucho caso, ya que me toc\u00f3 lidiar con la indignada chica.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo se te ocurre dejar a esa bestia suelta? \u00a1Va a matar a mi perrita!<\/p>\n<p>-Se me escap\u00f3&#8230; &#8211; balbuce\u00e9 a duras penas.<\/p>\n<p>-Claro que se te escap\u00f3, \u00a1eres un mocoso que no puede con un perro de verdad!<\/p>\n<p>Eso me alebrest\u00f3. No me consideraba para nada un mocoso; ya ten\u00eda 15 a\u00f1os, estaba a punto de abandonar el bachillerato y para aquel momento me hab\u00eda le\u00eddo unos 20 libros, sin ilustraciones. Sab\u00eda de la vida mucho m\u00e1s de lo que hubiera podido saber ella, pensaba ingenuamente como pude constatar unos d\u00edas despu\u00e9s. Como respuesta, me dispuse a tratar de separar los perros, tarea in\u00fatil por cuanto es la naturaleza quien dispone sobre esas cosas.<\/p>\n<p>Cuando fue el momento, unos angustiosos 20 minutos despu\u00e9s, los perros se separaron. Capi no se dign\u00f3 siquiera de mirar a la Collie, la cual corri\u00f3 hacia su ama. Para tratar de apaciguar las cosas, le pregunt\u00e9 a la muchacha:<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres pasar a tomar un refresco? Por cierto, me llamo Tom\u00e1s, \u00bfy tu?<\/p>\n<p>-Yo no.<\/p>\n<p>-\u00bfNo que?<\/p>\n<p>-No me llamo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>-Muy graciosa. \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>-\u00bfQue te importa?<\/p>\n<p>No me hab\u00eda dado cuenta, pero un vecino que estaba observando el espect\u00e1culo desde lejitos me coment\u00f3 despu\u00e9s que el enrojecimiento de mi cara era espectacular. Me qued\u00e9 sin saber c\u00f3mo responder; creo que la muchacha sinti\u00f3 pena por m\u00ed porque ella misma contest\u00f3:<\/p>\n<p>-Vaya, si eres t\u00edmido. Estaba jugando contigo, me llamo Margarita.<\/p>\n<p>Algo repuesto y envalentonado, le dije:<\/p>\n<p>-Ah, Margarita. Como la esposa de Pimpinela Escarlata.- acud\u00ed a mi modesto repertorio literario.<\/p>\n<p>-\u00bfDe que hablas? \u00bfEs una comiquita?<\/p>\n<p>-No, vale. Es una novela.<\/p>\n<p>-\u00bfTu ves novelitas en la televisi\u00f3n?- Pregunt\u00f3 divertida.<\/p>\n<p>-No, es un libro. &#8211; Contest\u00e9 friamente, indignado.<\/p>\n<p>-Ah, eres un ratoncito de biblioteca. Tienes todo el tipo, por otra parte.<\/p>\n<p>-\u00bfBueno, vas a querer el refresco?<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien. Pero me lo traes, \u00bfs\u00ed? Me quedo vigilando a mi perra.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en la acera, mientras yo buscaba el refresco. Sin embargo, cuando sal\u00ed, ya no estaba. Qued\u00e9 como un tonto, con las dos botellas en la mano, mirando hacia ambos lados de la calle. El vecino que estaba observando el microdrama desde su inicio me dijo:<\/p>\n<p>-Se fue hacia all\u00e1- Se\u00f1alando al este.<\/p>\n<p>Hab\u00eda quedado herido en mi honor, y los d\u00edas siguientes al episodio los dediqu\u00e9 a recorrer las calles circunvecinas, con la excusa de pasear al perro pero con la secreta intenci\u00f3n de dar con la casa de la maleducada Margarita. No ten\u00eda muchas pistas, salvo el hecho de encontrarse al este de mi hogar; en ese entonces empezaba a desarrollarse la ciudad precisamente hacia el oriente, y mi zona, de ser un descampado en el cual hab\u00edan unas muy contadas construcciones, empezaba a ser una gran urbanizaci\u00f3n, por lo que estaba en la cl\u00e1sica situaci\u00f3n de la aguja y el pajar. Mi perseverancia sin embargo dio frutos: al tercer d\u00eda de vagar sin rumbo fijo me tropec\u00e9 de frente con Margarita y su Collie. Los perros se echaron una mirada indiferente, ya su affaire hab\u00eda quedado atr\u00e1s; pero yo estaba decidido a enfrentarme a la muchacha, para reclamarle su desplante. Sin embargo me rob\u00f3 la iniciativa:<\/p>\n<p>-\u00bfYa puedes dominar a tu perro?<\/p>\n<p>-Claro, siempre lo he podido hacer.<\/p>\n<p>-Si tu lo dices&#8230;Por fin me conseguiste, \u00bfno? Apuesto a que has estado busc\u00e1ndome todo este tiempo.<\/p>\n<p>-Pshhh, claro que no. Ni me acordaba de ti &#8211; ment\u00ed descaradamente pero sin \u00e9xito, los malditos colores se me subieron enseguida a la cara.<\/p>\n<p>-Aj\u00e1, te creo. Vivo aqu\u00ed mismo, pasa y te brindo esta vez el refresco.<\/p>\n<p>Me tom\u00f3 desprevenido la invitaci\u00f3n, pero reaccion\u00e9 enseguida y acept\u00e9. Amarramos los perros de la reja, y pasamos al interior de la vivienda. Not\u00e9 que no hab\u00eda nadie a la vista, y un sexto sentido trat\u00f3 de alertarme algo. Pregunt\u00e9 lo m\u00e1s despreocupado que pude:<\/p>\n<p>-\u00bfY tu mam\u00e1, sali\u00f3 a comprar?<\/p>\n<p>-Si, sali\u00f3 a comprar hace doce a\u00f1os y no ha regresado, no quiero imaginarme el mercado que va a traer.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-Hay que explic\u00e1rtelo todo. Se fue, chico. Nos abandon\u00f3 a mi padre y \u00a0a m\u00ed. Mejor, estamos mejor sin ella. &#8211; Pero su tono de voz cambi\u00f3, se hizo m\u00e1s duro.<\/p>\n<p>-Lo&#8230; lamento &#8211; dije con mi habitual torpeza. &#8211; \u00bfY viven solos tu y \u00e9l?<\/p>\n<p>-Si, tenemos una mujer que nos ayuda, pero viene tres d\u00edas a la semana. Hoy no, y mi padre llega como a las nueve&#8230; &#8211; y sin transici\u00f3n alguna me estamp\u00f3 un beso en la boca, sin darme chance a nada.<\/p>\n<p>Margarita result\u00f3 ser una peque\u00f1a perversa, y me inici\u00f3 al mundo del sexo como toda una experta. Con ella descubr\u00ed casi todo lo necesario en esa materia; fue una maestra dulce pero exigente. La recuerdo con gran nostalgia, como a alguien que se presenta una sola vez en la vida y deja una huella indeleble en nuestro \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Esas vacaciones escolares de Agosto estuvieron signadas por la excitaci\u00f3n, el miedo y el placer. Dos veces a la semana, martes y jueves, ten\u00edan lugar nuestros clandestinos encuentros, protegidos por los dos perros instalados frente a la puerta de la casa, quienes nos advert\u00edan cuando alguien se acercaba a ella. M\u00e1s de una vez se nos pas\u00f3 el tiempo y tuve que salir corriendo por la puerta trasera al escuchar a lo lejos el ruido del carro del padre de Margarita, acompa\u00f1ado por los ladridos de los canes. Por fortuna nunca lleg\u00f3 a descubrirnos.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda Margarita se cans\u00f3: me dijo de manera franca que lo nuestro llegaba hasta all\u00ed, y que ten\u00eda un novio, ya mayor, que estaba estudiando en una universidad en Estados Unidos. Por supuesto que la noticia me cay\u00f3 como un batazo en la nuca, y trat\u00e9 de luchar contra eso. Pero sin ninguna posibilidad de \u00e9xito; hab\u00eda sido apenas su distracci\u00f3n eventual de ese verano. Parece que Capi capt\u00f3 mi estado de \u00e1nimo, y trat\u00f3 de todas las formas posibles de alegrarme: hac\u00eda todas las payasadas que se sab\u00eda, me segu\u00eda a todas partes, y dej\u00f3 de escaparse por un tiempo. Sin embargo, un d\u00eda no pudo m\u00e1s con la abstinencia y se escabull\u00f3 a escondidas. Fue su \u00faltima travesura: un carro que pasaba frente a la casa no pudo esquivarlo, y lo embisti\u00f3. Afortunadamente no sufri\u00f3, muri\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>Otra vez hab\u00eda quedado hu\u00e9rfano de perro. En esta ocasi\u00f3n me peg\u00f3 m\u00e1s, ya que Capi fue mi real compinche, y comparti\u00f3 conmigo mi mayor y m\u00e1s preciado secreto. Pero su legado estaba all\u00ed: un par de meses despu\u00e9s se present\u00f3 a mi casa nada menos que Margarita, dici\u00e9ndome que su perra estaba pre\u00f1ada y que estaba segura que el padre era Capi. Esto me anim\u00f3 un poco, le pregunt\u00e9 si me iba a dejar alguno y me contesto que por ella me los daba todos. Tras consultar con mis padres le dije que me dejara las cr\u00edas una vez que la perra las destetara, y as\u00ed fue: en Diciembre mi casa estaba invadida por cuatro cachorros ruidosos y desordenados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capi era todo un Don Juan, no hab\u00eda dudas sobre ello; su facilidad para encontrar pareja, montarla y abandonarla enseguida, en procura de otra, me ten\u00eda perplejo y en cierta medida envidioso. 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