{"id":20011,"date":"2012-01-09T08:36:19","date_gmt":"2012-01-09T13:06:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=20011"},"modified":"2014-06-07T12:00:25","modified_gmt":"2014-06-07T16:30:25","slug":"londres-paris-primer-capitulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/09\/londres-paris-primer-capitulo\/","title":{"rendered":"Londres versus Par\u00eds: Primer Cap\u00edtulo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"20013\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/09\/londres-paris-primer-capitulo\/londonparis-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1.jpg?fit=350%2C495&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"350,495\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"LondonParis\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1.jpg?fit=350%2C495&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1-212x300.jpg?resize=212%2C300\" alt=\"\" title=\"LondonParis\" width=\"212\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-20013\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1.jpg?resize=212%2C300&amp;ssl=1 212w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/LondonParis1.jpg?w=350&amp;ssl=1 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><br \/>\nEn diciembre nos tomamos unas vacaciones y emprendimos un viaje de fin de a\u00f1o hacia el viejo continente. Entramos por Londres, cruzamos el canal de la Mancha, llegamos a Par\u00eds y salimos por Francia, de regreso a Caracas.<br \/>\nDurante el demencial trayecto de 12 d\u00edas agitados, descubrimos conexiones y diferencias entre ambas capitales en el plano de lo econ\u00f3mico, social, cultural, tur\u00edstico, humano y urbano. Hoy las empezamos a resumir para ustedes como una peque\u00f1a contribuci\u00f3n al debate. T\u00f3menla dentro de su peque\u00f1a escala, seg\u00fan un punto de vista netamente subjetivo.<br \/>\nEs una serie de varios cap\u00edtulos. Ojal\u00e1 la disfruten. <\/p>\n<p><strong>Es la econom\u00eda, est\u00fapido<\/strong><\/p>\n<p>Reino Unido fue desplazada de su sexto puesto por Brasil, como la sexta econom\u00eda del mundo. Ahora es la s\u00e9ptima. Francia ocupa el quinto lugar. Sin embargo, en realidad, parece al rev\u00e9s. Por algo, Londres rompe de lleno con el mercado com\u00fan. De hecho, su moneda luce fuerte, mientras el Euro atraviesa por un mal momento.<br \/>\nSin duda, ello afecta tu presupuesto integrado por d\u00f3lares devaluados( de Cadivi). En el pa\u00eds anglosaj\u00f3n, cada consumo equivale a un duro golpe a tu bolsillo. Por los predios de la patria de Voltaire es igual, aunque puedes ahorrar, de vez en cuando.<br \/>\nEn efecto, te invito a considerar la siguiente experiencia: en Londres aguantamos 5 d\u00edas. En Par\u00eds pernoctamos por 7. Es el problema y la ventaja de cambiar por Libras. El mismo caf\u00e9 con leche, cuesta el doble de un lado a otro de la orilla.<br \/>\nSaca la calculadora y organ\u00edzate. De lo contrario, la pagaras caro. Si andas pelando, te recomiendo caminar y tomar Metro. Jam\u00e1s cometas el error de coger un Taxi. Concentra tu inversi\u00f3n en reservar un Hotel digno en el \u201cDown Town\u201d. Si consigues hospedaje gratuito, pues mejor. De ah\u00ed puedes agarrar un tren para cualquier barrio o zona conocida. Desayuna fuerte, almuerza con bocatas y cena como mendigo o rey, dependiendo de la jornada. No gastes en nimiedades al comienzo. Deja para el final, tus compras nerviosas de regalos y encargos.<br \/>\nTu plan es caminar por doce horas. Piensa en una prueba de resistencia. Solo as\u00ed descubrir\u00e1s los contrastes, las diferencias y los matices. Olvida lo del alquiler de autom\u00f3vil. Tu carro se llama \u201cLola\u201d y debes asegurarlo a prueba de choques. No te miento. Por conejo, de broma me atropellan cerca de Trafalgar. El cambio de sentido, me  cargaba loco. En el piso me indicaban hacia donde mirar: izquierda, derecha. Pero no hab\u00eda manera. Siempre me sent\u00eda en la cuerda floja. Inseguro al cruzar.<br \/>\n\u00bfLos factores de arriba inciden sobre el comportamiento de la gente? Nadie lo sabe, aunque de inmediato procederemos a someterlo al an\u00e1lisis.<\/p>\n<p><strong>Patolog\u00edas, conductas y neurosis colectivas<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan la ecuaci\u00f3n planteada, los Franceses deber\u00edan celebrar su quinto puesto y los Ingleses lamentar su ca\u00edda al s\u00e9ptimo, despu\u00e9s de Brasil. De nuevo, las matem\u00e1ticas se equivocan. Te lo mido con mi \u00edndice personal de sonrisas y altercados por cada ciudad.<br \/>\nLondres era igual a una sumatoria de cero conflicto y un promedio de seis sonrisas por d\u00eda. Todos los mesoneros recuerdan a los chicos de McDonalds, al margen del establecimiento. Luego hablaremos de la comida. Te prometo sorpresas.<br \/>\nEn cambio, tuvimos en Par\u00eds doscientas broncas y recibimos escaso afecto, al punto de ser mal tratados por taxistas infelices, comerciantes con complejo de grandeza, empleados amargados e insatisfechos, bur\u00f3cratas antip\u00e1ticos y asalariados pedantes.<br \/>\nLos taxistas te toman por idiota, te dan vueltas por el mismo distrito, y te roban descaradamente. No hay derecho a reclamo. Te hablan golpeado y te cobran con voz amenazante, de polic\u00eda.<br \/>\nTambi\u00e9n abundan los intelectuales frustrados capaces de aguarte la fiesta en el menor intercambio de palabras. Les molesta el turismo y desprecian al inmigrante, salvo contadas excepciones.<br \/>\nVarios locos, medio fachas, nos ve\u00edan con cara de Talibanes y colaboradores Nazis en sus espacios sagrados. Peleamos en \u201cL&#8217;entrecote Par\u00eds\u201d y la \u00faltima noche unos personajes de la mesa contigua amenazaron con arruinarnos la velada de despedida en el famoso, \u201cLa Pierna de Cochino\u201d. Les indignaba nuestro desparpajado y nuestra falta de modales de etiqueta. Nos quer\u00edan callados, reservados, recatados y tristes como ellos, como esclavos en plantaci\u00f3n. En silencio, como \u201cEl Artista\u201d.<br \/>\nNosotros and\u00e1bamos como en una arepera, disfrutando del supuesto encanto nost\u00e1lgico, con olor a pasado, compartido por \u201cMedianoche en Par\u00eds\u201d. El presente de la era Zarko es distinto y explica el surgimiento de los peores fantasmas de la derecha, alrededor del Frente Nacional de la familia Le Pen.<br \/>\nA la inversa, para no extenderme demasiado, los ingleses son panas, echadores de broma y carecen de imposturas. No llevan a sus espaldas el enorme peso de la cultura francesa.<br \/>\nIr\u00f3nicamente, hoy en d\u00eda, el pensamiento de \u00e9lite y de monarqu\u00eda decadente, anida y se refugia en Par\u00eds. Lo de Londres con \u201cDios Salve a la Reina\u201d y la parada del palacio de Buckingham, es parte de un show de Disney normalizado por la sociedad civil, para levantarse la autoestima imperial.<br \/>\nAun as\u00ed, son conscientes de su simulacro de tercer grado y de su componente est\u00e9tico de parque tem\u00e1tico, para atraer turismo. Puros Chinos, Japoneses, Latinos y yanquis, asisten a la tortura de ver el rob\u00f3tico y repetitivo cambio de guardia. A los ingleses, sencillamente, les vale madre.<br \/>\nEn Par\u00eds ocurre lo propio con los patrimonios elitescos, conquistados por la burgues\u00eda y la republica, del Palacio de Versalles y compa\u00f1\u00eda, donde los \u00fanicos franceses a la vista son los gu\u00edas. En tal sentido, me asola una hip\u00f3tesis: el poder en los dos pa\u00edses no lo ejercen los Reyes legitimados o institucionales.<br \/>\nEl Zar Nicol\u00e1s con pinta de Napole\u00f3n chimbo y \u201cThe Queen\u201d, fungen de mascarada y pantalla para servir de chivos expiatorios de los verdaderos due\u00f1os del negocio: los se\u00f1ores de las sombras, los miembros de la tabla redonda.<br \/>\nEspero lo asumas. Francia y Reino Unido, como el resto de los pa\u00edses del globo, constituyen y encarnan democracias de papel peri\u00f3dico, de n\u00f3mina. En teor\u00eda, incluyen y escuchan la voluntad popular. En la pr\u00e1ctica, operan como tapaderas de complejas plutocracias de facto, encargadas de privatizar y absorber para su red, todas las funciones y propiedades vitales de la urbe. Solo nos dejaron las sobras, las calles. Alg\u00fan d\u00eda nos cobrar\u00e1n por caminar por ellas. Incluso, las administran como corredores para llegar al destino de sus intereses: los establecimientos comerciales.<br \/>\nAs\u00ed, Par\u00eds y Londres devinieron en distop\u00edas del espect\u00e1culo, donde la moneda brinda el acceso libre por las alcabalas de la ciudad, mientras las c\u00e1maras te vigilan para evitar motines y protestas, bajo la coartada del terrorismo y el miedo a la alteridad.<br \/>\nResultados visibles: m\u00e1s intolerancia, xenofobia y p\u00e9rdida de privilegios y derechos para los ciudadanos, quienes marchan como borregos por las avenidas, puentes y corrales. Hace poco, se alzaron en Londres y acabaron con todo.<br \/>\nAl arribar a Par\u00eds, hay amenazas de paro y huelga. El para\u00edso no existe como tal. En el interior subyace el p\u00e1nico laboral y la intranquilidad por la crisis del modelo de la sociedad del bienestar.<br \/>\nSea como sea, Versalles y Buckingham terminaron cayendo en los tent\u00e1culos de los pulpos del consumismo. El estado y el sistema los instrumentalizan como atracciones para el turismo, como joyas de la corona de los incautos compradores de prestigio. Sue\u00f1an despiertos con las pesadillas rom\u00e1nticas de las dinast\u00edas del vano ayer, y asisten en masa al Museo del louvre, para tomarse la foto respectiva de Facebook al lado del clich\u00e9, de la estampa, de la barajita repetida, de la postal de la Mona Lisa, hoy blindada por estrictas medidas de seguridad y flanqueada por un par de carteles, de alto humor involuntario. Compiten en tama\u00f1o con ella, la opacan y le proporcionan una lectura risible, de curadur\u00eda absurda. Parecen colgados por Banksy. Pero ni siquiera. El propio Louvre, lo supera en comicidad iconoclasta. Ambos afirman: \u201ccu\u00eddese de los rateros\u201d. En el resto de los idiomas, son carteristas. Nosotros somos rateros, como en el Chavo del Ocho. Una diferencia importante. Pero de los museos, reflexionaremos en una pr\u00f3xima ocasi\u00f3n.<br \/>\nCerramos la entrega de hoy, con una \u00faltima observaci\u00f3n, acerca del estado del tiempo an\u00edmico. Londres tampoco es un juego de carritos para ni\u00f1os fascinados con la existencia bohemia, progresista y pare usted de sumar.<br \/>\nHay un fuerte componente de miseria a punto de estallar en el centro, y un enorme contingente de pobreza en los barrios de la periferia sur y norte. Las brechas alcanzan proporciones ol\u00edmpicas entre Mayfair y Candem Town.<br \/>\nAl arribar a Chelsea, nos sentimos en una naci\u00f3n distinta, barb\u00e1rica, primitiva, colonizada por hinchas del equipo local, con miradas intimidantes. Los temidos \u201chooligans\u201d permanecen vigentes y se niegan a morir, con su historial de desmanes y destrozos a cuestas. Es d\u00eda de partido, avanzan como manadas de vikingos con sus uniformes azules, arriados por polic\u00edas inquietos. Son como una pandilla mafiosa de \u201c300\u201d.<br \/>\nUn gigante de Chelsea derribar\u00eda con un pu\u00f1o a cualquier enclenque caballo de la polic\u00eda montada. Preguntamos por el estadio y nos responden en un ingl\u00e9s ininteligible. As\u00ed afirman su identidad de tribu. En su versi\u00f3n benigna, los chicos malos de Chelsea apenas cantan, bailan y celebran con vehemencia sus victorias. En su costado delictivo e hiperviolento, resucitan el esp\u00edritu de Alex de Large, pero sin haber revisado y entendido \u201cLa Naranja Mec\u00e1nica\u201d.<br \/>\nAl lado del estadio, quiero entrar a un Pub para tomarme una cerveza. Un gorila me lo impide en la puerta y me ense\u00f1a un cartel: \u201csolo fan\u00e1ticos del Chelsea\u201d. Bienvenidos a las sectas del siglo XXI. Luego comentaremos su v\u00ednculo con Mayfair y las zonas de restaurantes para incondicionales del Chef Gordon Ramsey, un \u00edcono de la \u00e9poca. Reflejo del triunfo de los yuppies, con pose de Punks, por encima de los hippies de Londres y Par\u00eds.<br \/>\nPrometo regresar pronto con la segunda entrega de mi cr\u00f3nica. Hasta entonces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En diciembre nos tomamos unas vacaciones y emprendimos un viaje de fin de a\u00f1o hacia el viejo continente. Entramos por Londres, cruzamos el canal de la Mancha, llegamos a Par\u00eds y salimos por Francia, de regreso a Caracas. 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