{"id":19955,"date":"2012-01-10T15:54:23","date_gmt":"2012-01-10T20:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=19955"},"modified":"2012-01-12T03:48:20","modified_gmt":"2012-01-12T08:18:20","slug":"el-constructor-de-playas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/01\/10\/el-constructor-de-playas\/","title":{"rendered":"EL CONSTRUCTOR DE PLAYAS"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/lh3.googleusercontent.com\/-9zYS4TgVNSE\/TYKqCcPXUQI\/AAAAAAAAABE\/G6Fc_BbBlNk\/s640\/el_constru_playas.jpg?resize=512%2C385&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"385\" \/><\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 va a hacer hoy, compadre?<\/p>\n<p>-Fui temprano al mercado de pescado, y compr\u00e9 unos calamares que se ven m\u00e1s buenos que el carajo; creo que los voy a preparar en su tinta. Si se trae la bebida lo invito a comer.<\/p>\n<p>-\u00bfLo de siempre?<\/p>\n<p>-No, g\u00fcev\u00f3n, despu\u00e9s de viejo voy a cambiar. Claro que lo de siempre\u2026<\/p>\n<p>-Bueno, no se arreche. \u00bfA golpe de una?<\/p>\n<p>-T\u00e1 bien, lo espero entonces.<\/p>\n<p>Natalio Andrade colg\u00f3 el tel\u00e9fono, y pens\u00f3: \u201cEste Juan Andr\u00e9s si es buena vaina. Que suerte es tener amigos as\u00ed\u201d. Ellos se conoc\u00edan desde siempre, y a lo largo de muchos a\u00f1os hab\u00edan consolidado una excelente amistad, de esas que no son circunstanciales sino s\u00f3lidas. Su vida tuvo cierto paralelismo: se casaron con pocos meses de diferencia, tuvieron dos hijos cada uno, y finalmente hab\u00edan enviudado casi al mismo tiempo, cuando ya eran sesentones: ni tan viejos para aislarse del mundo, ni tan j\u00f3venes como para dedicarse al parrandeo continuo. La mujer de Natalio hab\u00eda ca\u00eddo enferma un par de a\u00f1os antes de morir, por lo que \u00e9ste tuvo que ocuparse desde ese momento de las labores dom\u00e9sticas; con el tiempo le agarr\u00f3 el gusto a los fogones y se convirti\u00f3 en un muy buen cocinero. Tomaron la costumbre de reunirse los s\u00e1bados: mientras Natalio cocinaba, Juan Andr\u00e9s se convert\u00eda en barman, y en musicalizador. As\u00ed paliaban la soledad, conversando hasta altas horas de la noche, despu\u00e9s de comer alguna de las especialidades de Natalio. De vez en cuando se aparec\u00edan los hijos de ambos con sus respectivas familias, y entonces el peque\u00f1o lugar se llenaba de bulla y risas, y del sonido de las piedras de domin\u00f3.<\/p>\n<p>A la hora indicada se apareci\u00f3 Juan Andr\u00e9s en el apartamento al cual se hab\u00eda mudado Natalio al enviudar, uno \u201ctipo estudio\u201d en el litoral: peque\u00f1o pero con todas las comodidades, como dicen los folletos publicitarios. Ten\u00eda un agradable balconcito que daba hacia el mar, el cual hab\u00eda transformado en bar, con un buen mes\u00f3n de madera al estilo de las tascas espa\u00f1olas; all\u00ed se instalaba Juan Andr\u00e9s a preparar el trago que acostumbraban: se hab\u00edan aficionado al mojito cubano, en un viaje que hicieran ambas parejas a La Habana unos a\u00f1os antes de enviudar, y el improvisado barman se hab\u00eda vuelto experto en su preparaci\u00f3n. Compart\u00edan otra afici\u00f3n, el jazz. Ambos eran unos entusiastas mel\u00f3manos: Natalio se decantaba por la vertiente latina, mientras que Juan Andr\u00e9s prefer\u00eda el Standard. Eso era a menudo motivo de acaloradas discusiones, generalmente en son de chanza, aunque alguna vez la pugna sobre las calidades musicales de Charlie Parker y Paquito D\u2019Rivera llegaba a ponerse intensa.<\/p>\n<p>Natalio estaba en la cocina, en plena faena: la limpieza de los calamares es una labor minuciosa, y m\u00e1s a\u00fan cuando son en su tinta, ya que se deben preservar las bolsitas en donde reposa el negro l\u00edquido que le otorga el nombre y el sabor caracter\u00edstico a la preparaci\u00f3n. Es menester remover la membrana que recubre el cuerpo del calamar, y vaciarlo por completo, para que quede \u00fanicamente el blanco cono que es el molusco. A las cabezas tambi\u00e9n hay que darles un tratamiento especial: se les debe extraer el peque\u00f1o pico que viene siendo la boca, y cortar el extremo superior en donde reposan los ojos; de ese modo, quedan \u00fanicamente los tent\u00e1culos unidos por una peque\u00f1a circunferencia de carne, y parecen unos min\u00fasculos pulpos; ahora bien, tambi\u00e9n se pueden aprovechar los ojos como fuente de color para el plato, ya que generalmente contienen algo de tinta.<\/p>\n<p>Los calamares estaban casi limpios cuando Natalio fue a abrirle la puerta a Juan Andr\u00e9s:<\/p>\n<p>-\u00a1\u00c9pale, compadre! Usted puntual como siempre, parece suizo, no joda\u2026<\/p>\n<p>-Si quiere me vengo m\u00e1s tarde, para que no le moleste la \u201czuic\u00e9s\u201d\u2026<\/p>\n<p>-No, no me molesta. Pasa, pues, no te quedes all\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Ese di\u00e1logo era parte del protocolo que hab\u00edan establecido en los \u00faltimos tiempos; por lo general estaban de buen humor y disfrutaban molest\u00e1ndose mutuamente.<\/p>\n<p>-Compadre, adem\u00e1s de la ca\u00f1a te traje un Cd que te va a dar dentera: Money Jungle, con nada menos que Max Roach, Charlie Mingus y el se\u00f1or Duke Ellington, para que te lo cepilles\u2026<\/p>\n<p>-Ya me vas a venir a joder con esa gringada\u2026 dale nom\u00e1s, que despu\u00e9s te voy a sacudir con Charlie Palmieri para que regreses a tus ra\u00edces africanas\u2026<\/p>\n<p>-Bueno, ponte de acuerdo: \u00bfSoy suizo o africano?<\/p>\n<p>-Vamos a dejarlo en africano mojoneado.<\/p>\n<p>-\u00bfY ya me cocinaste?<\/p>\n<p>-Ah vaina, \u00bftu eres marisco? Si quieres te monto en la olla&#8230;<\/p>\n<p>-T\u00e1 bien, me volviste a joder.<\/p>\n<p>-Estoy apenas terminado de limpiar los calamares, \u00bfquieres una cervecita fr\u00eda mientras tanto?<\/p>\n<p>-No ser\u00eda ni malo, \u00a1este piazo de apartamento es m\u00e1s caluroso que el car\u00e1!<\/p>\n<p>-Si quieres te vas al restaurant del frente, que tiene aire acondisoplado\u2026<\/p>\n<p>-No, all\u00ed no me f\u00edan, y aqu\u00ed la comida es mejor.<\/p>\n<p>Natalio sac\u00f3 del freezer dos cervezas, las destap\u00f3 y le alcanz\u00f3 una de ellas a Juan Andr\u00e9s.<\/p>\n<p>-Mira, \u00a1de liquiliqui y todo!<\/p>\n<p>Efectivamente la botella estaba totalmente escarchada. Juan Andr\u00e9s tom\u00f3 un largo sorbo, y exclam\u00f3:<\/p>\n<p>-Ah, que vaina tan buena\u2026 est\u00e1 como me la mand\u00f3 el doctor.<\/p>\n<p>-\u00bfCual doctor, el m\u00e9dico asesino?-Contest\u00f3 Natalio antes de repetir la misma acci\u00f3n de su amigo-La verdad es que est\u00e1 como debe ser-dijo al beber su respectivo trago.<\/p>\n<p>-\u00bfPuedo entrar a la cocina, a ver con qu\u00e9 me vas a envenenar?<\/p>\n<p>-Quer\u00eda que fuera una sorpresa, pero pasa\u2026<\/p>\n<p>Juan Andr\u00e9s entr\u00f3 a la cocina, y al ver los calamares dispuestos en la gran fuente, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00a1Co\u00f1o, compadre! \u00a1Parecen unos fantasmas de comiquita durmiendo la siesta!<\/p>\n<p>Efectivamente esa era la impresi\u00f3n que daban: semejaban 15 peque\u00f1os espectros acostados, tal vez las almas de unos infantes esperando por su entrada al limbo.<\/p>\n<p>-Verga, si. Gaspar\u00edn y sus amigos. T\u00fa si tienes vainas, Juan. Voy a seguir aqu\u00ed, porque si no vamos a comer a las mil quinientas. Ya sabes que esta no es tu casa, as\u00ed que no abuses\u2026<\/p>\n<p>Mientras Juan Andr\u00e9s se dispon\u00eda a colocar el CD en el equipo de sonido, y a preparar de paso los tragos, Natalio sac\u00f3 de la nevera el resto de los ingredientes: tres tomates perita, sumamente maduros, dos cebollas blancas y un piment\u00f3n grande, rojo. Dispuso los vegetales sobre la gran tabla de picar y procedi\u00f3 a trocearlos, obteniendo pedazos no muy peque\u00f1os. Al comp\u00e1s del ritmo sincopado del jazz, los coloc\u00f3 en una cacerola de cobre, a la que previamente hab\u00eda ba\u00f1ado de manera generosa con aceite de oliva extra virgen.<\/p>\n<p>En ese momento apareci\u00f3 Juan Andr\u00e9s:<\/p>\n<p>-La primera dosis de mojito, compadre. Para que disfrutes mejor la musiquita que te coloqu\u00e9.<\/p>\n<p>-Si, vale, dile m\u00fasica a esa vaina. A ver a que saben estos mojitos, la \u00faltima vez te quedaron bien malosos.-hizo una pausa para probar la bebida- \u00a1Que raro, no sabe ni tan terrible!<\/p>\n<p>-\u00bfY como van los calamares?<\/p>\n<p>-Ellos no van a ir a ninguna parte, sino a esta perola de cobre. Ya lo que queda es trocearlos, colocarlos junto con los dem\u00e1s ingredientes, y darle candela.<\/p>\n<p>-Que bueno, ya me est\u00e1 dando hambre.<\/p>\n<p>-Por all\u00ed tengo un poco de jam\u00f3n serrano, y un frasco de aceitunas. Si quieres busca eso en la nevera y te picas unas rebanadas del pan campesino que est\u00e1 all\u00e1 encima de la mesa, para amortiguar mientras tanto. Por cierto, bien buena la musiquita.<\/p>\n<p>-\u00a1Por fin pego una contigo, compadre! Vamos a entrarle a los pasapalos entonces.<\/p>\n<p>Natalio prosigui\u00f3 con la preparaci\u00f3n del plato: agreg\u00f3 los calamares troceados a la olla, puso en un mortero una porci\u00f3n de sal, unos cuantos granos de pimienta negra y 3 clavos de olor; trabaj\u00f3 un rato esa mezcla, y cuando estuvo bien molida e integrada la verti\u00f3 sobre el resto de los ingredientes. En ese momento encendi\u00f3 la hornilla, y se dirigi\u00f3 al bar-concito, como lo hab\u00edan bautizado tiempo atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Juan Andr\u00e9s estaba recostado de la baranda, viendo hacia el mar, y coment\u00f3:<\/p>\n<p>-Como ha cambiado el paisaje desde el deslave, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Natalio tom\u00f3 una rebanada de jam\u00f3n, la mastic\u00f3 cuidadosamente, y replic\u00f3:<\/p>\n<p>-Que jode; la cantidad de rocas que baj\u00f3 de la monta\u00f1a, y el material de relleno, alejaron la costa en algunos puntos hasta 30 metros. F\u00edjate por ejemplo ese malec\u00f3n: lo construyeron utilizando precisamente lo que vomit\u00f3 la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Efectivamente, un gran espig\u00f3n de rocas penetraba como una daga en el mar; med\u00eda unos 50 metros de largo, a ojo de buen cubero. Era utilizado por los paseantes vespertinos, quienes acud\u00edan a contemplar los hermosos atardeceres, caracter\u00edsticos de esa zona de la costa, durante los cuales el sol se hund\u00eda solemnemente en el mar, impregnando el cielo de tonos anaranjados, rosados y violetas que contrastaban con el azul verdoso de las aguas marinas. Durante la ma\u00f1ana, en cambio, abundaban los pescadores, de ca\u00f1a y de carrete, que cobraban frecuentemente catalanas, alg\u00fan r\u00f3balo o simplemente sardinas.<\/p>\n<p>-Por cierto, compadre, \u00bfnunca te cont\u00e9 la historia del tipo que quiso construir una playa? Tiene que ver precisamente con el malec\u00f3n.<\/p>\n<p>-Jam\u00e1s, y eso que hablas hasta por los codos.<\/p>\n<p>-S\u00edrveme otro trago mientras reviso los calamares, y despu\u00e9s te echo el cuento. Pero prom\u00e9teme que no vas a llorar como una carajita.<\/p>\n<p>Natalio se dirigi\u00f3 a la cocina, y destap\u00f3 la cacerola: los calamares hab\u00edan largado una gran cantidad de l\u00edquido. Ese era el momento propicio para que la preparaci\u00f3n alcanzara su verdadera esencia. El cocinero coloc\u00f3 en un colador los saquitos de tinta que hab\u00eda preservado anteriormente, y con la ayuda del pist\u00f3n del mortero los machac\u00f3 sobre la olla. Empez\u00f3 a fluir t\u00edmidamente un chorrito de tinta, que poco a poco ennegrec\u00eda los calamares. Con un cuchar\u00f3n tom\u00f3 algo del l\u00edquido que hab\u00edan expulsado los moluscos, y lo verti\u00f3 sobre el colador, para ayudar a la bajada de la tinta. Repiti\u00f3 el proceso varias veces, hasta que el l\u00edquido dej\u00f3 de colorearse de negro. Entonces tom\u00f3 una cuchara de palo y revolvi\u00f3 los calamares, prob\u00f3 el sabor, constat\u00f3 que le faltaba un poco de sal y le a\u00f1adi\u00f3 una pizca. Ya lo que se ten\u00eda que hacer estaba hecho, solamente quedaba esperar que el calor se encargara del resto.<\/p>\n<p>-Aj\u00e1, ahora monto el arroz blanco para acompa\u00f1ar a los fantasmitas, eso es un momentico.<\/p>\n<p>Puso una ollita con agua, un chorro de aceite y unos trozos de piment\u00f3n y cebolla al fuego, esperando que rompiera a hervir para agregar el arroz y el correspondiente punto de sal. Mientras esperaba eso, regres\u00f3 al bar, en donde Juan se encontraba cambiando el CD por uno m\u00e1s del gusto de Natalio. Escogi\u00f3 \u201cOn fire\u201d, de Michel Camilo, un excelente pianista dominicano.<\/p>\n<p>-Te cambi\u00e9 la m\u00fasica para que tengas un fondo m\u00e1s acorde al solemne cuento que me debes; espero que no sea una novelita de \u00f1o\u00f1a.<\/p>\n<p>-T\u00fa juzgar\u00e1s cuando la escuches.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 un trago de mojito, comi\u00f3 un par de aceitunas, y comenz\u00f3 el relato:<\/p>\n<p>-Estaba reci\u00e9n mudado a este apartamento, y siguiendo las recomendaciones del m\u00e9dico hab\u00eda tomado la costumbre de caminar todas las ma\u00f1anas por la carretera que bordea el mar. Generalmente uno de los puntos que visitaba era el malec\u00f3n. Al principio era imposible bajar hasta el mar por las piedras, ya que esa vaina era un despe\u00f1adero, pero poco a poco la fuerza de las aguas fue como despejando una esquinita. Eventualmente eso fue ensanch\u00e1ndose, y lleg\u00f3 un momento en el que ciertos carajos se atrev\u00edan a meterse a nadar, y de vez en cuando algunas personas bajaban con toallas a tomar el sol y a mojarse con la salpicadura de las olas. Un d\u00eda not\u00e9 un cambio en el lugar: alguien hab\u00eda colocado los soportes t\u00edpicos para guindar toldos de playa, t\u00fa sabes, esos que ponen en los balnearios: enterraron unos cu\u00f1etes de pintura, los rellenaron de arena, y dentro de ellos levantaron las bases para los toldos. La cosa me intrig\u00f3, ya que a pesar de pasar por all\u00ed todos los d\u00edas no hab\u00eda visto a nadie trabajando.<\/p>\n<p>Hizo una pausa, la cual aprovech\u00f3 Juan Andr\u00e9s para comentar:<\/p>\n<p>-\u00bfY t\u00fa eras de los que nadaban all\u00ed?<\/p>\n<p>-\u00bfYo? Ni de vaina, compadre. No tengo madera de suicida, zape.<\/p>\n<p>-Me lo supuse, tan cag\u00f3n como siempre\u2026 pero sigue, que quiero saber lo que pas\u00f3.<\/p>\n<p>-Pas\u00f3 que un d\u00eda lo vi: era un hombre solo con una carretilla y una pala; estaba acarreando piedras, dejando poco a poco al descubierto la capa de arena que se encontraba debajo del manto rocoso. Era un trabajo sobrehumano, ponte a pensar cuantas piedras pueden caber en un \u00e1rea de unos 100 metros cuadrados, que era m\u00e1s o menos la superficie que pensaba liberar de las rocas. Su rutina era agotadora: con la pala cargaba todas las piedras que cab\u00edan en la carretilla, calculo que cada vez montar\u00eda unas 20 o 30 piedras grandes; posteriormente sub\u00eda la carretilla por una rampa improvisada con unas tablas y echaba la carga al otro lado del malec\u00f3n, y en eso andaba todo el d\u00eda. Ese movimiento dur\u00f3 varios meses: al principio trabajaba de lunes a lunes, sin descanso; cuando la cosa empez\u00f3 a agarrar forma, ya laboraba en la obra solamente de lunes a viernes, y el fin de semana se instalaba a regentar la improvisada playa que estaba construyendo; alquilaba los 5 toldos que hab\u00eda instalado, con sus respectivas sillas de lona; generalmente los ba\u00f1istas eran todos de una misma familia, dado lo peque\u00f1o de la playa, y gozaban de la sensaci\u00f3n de estar en un sitio exclusivo, sin aglomeraci\u00f3n de gente que los molestara. El hombre ten\u00eda instinto comercial: inclusive mont\u00f3 una taguarita debajo de un techo de palma que construy\u00f3 \u00e9l mismo, en donde vend\u00eda cervezas y maltas.<\/p>\n<p>-Co\u00f1o, que loco\u2026 \u00bfY nunca hablaste con \u00e9l?<\/p>\n<p>-Casualmente s\u00ed. Como comprender\u00e1s, eso de construir una playa un tipo solo, con la ayuda de una pala y una carretilla \u00fanicamente, no es cosa de todos los d\u00edas, y me pic\u00f3 la curiosidad. As\u00ed que un s\u00e1bado me instal\u00e9 en el balc\u00f3n a pillar el momento en que el carajo acudiera a abrir operaciones. En lo que lo vi llegar baj\u00e9 al malec\u00f3n, y me le acerqu\u00e9 con la excusa de comprarle una fri\u00edta. Antes de que me digas nada, s\u00ed, soy un borracho sin comp\u00f3n. El asunto es que me instal\u00e9 a tomar la cerveza, y a tratar de sacarle conversaci\u00f3n, pero el tipo era de pocas palabras, casi un hura\u00f1o. Empec\u00e9 a preguntarle pendeja\u00edtas, tu sabes, que si la resaca que si la brisa que si las olas, esas vainas de gente de la costa, pero el tipo apenas me respond\u00eda con monos\u00edlabos. Me di cuenta de que ya se estaba empezando a fastidiar con la preguntadera, as\u00ed que lo dej\u00e9 hasta all\u00ed, ese d\u00eda. Poco a poco el sitio empez\u00f3 a hacerse popular: el hombre lograba ocupaci\u00f3n total durante el fin de semana, y el negocio de la venta de bebidas tambi\u00e9n le estaba funcionando bien, gracias a la cantidad de visitantes que atra\u00eda el malec\u00f3n. Tanto as\u00ed que a veces ten\u00eda algunos ayudantes: un par de viejitos, seguramente jubilados, que atend\u00edan la venta de espumosas.<\/p>\n<p>-\u00bfY tu no metiste tu curr\u00edculo? Creo que coincid\u00edas con la descripci\u00f3n del cargo.<\/p>\n<p>-Sigue mamando gallo, compadre, y cuando se te acabe me avisas. No concurs\u00e9 por el puesto, pero conoc\u00ed a los personajes, y entre cerveza y cerveza me fui enterando de la historia de Alexis, que es como se llamaba el tercio de la playa. Epa, ya est\u00e1 oliendo sabroso\u2026 voy a la cocina un momento, aprovecha y me repones el trago, que se me evapor\u00f3\u2026<\/p>\n<p>Un delicioso aroma a especias y a frutos del mar invad\u00eda el ambiente. Una vez en la cocina, Natalio agreg\u00f3 el arroz y la sal a la ollita en donde herv\u00eda el agua, y volvi\u00f3 a probar los calamares: ya estaban bien de sabor, pero todav\u00eda ten\u00edan mucho l\u00edquido; los dej\u00f3 destapados a fuego muy bajo, para que terminara de espesarse la salsa. Puso 20 minutos en la alarma del reloj de cocina como recordatorio, y regres\u00f3 al balc\u00f3n con intenciones de culminar su relato.<\/p>\n<p>-Co\u00f1o, no me dejaste ni un piche pedazo de jam\u00f3n, compadre\u2026<\/p>\n<p>-Para la pr\u00f3xima compra m\u00e1s, deja la pichirrez.<\/p>\n<p>-Para la pr\u00f3xima voy a comprar mortadela. \u00bfEn donde hab\u00eda quedado?<\/p>\n<p>-En tus panas los jubilados.<\/p>\n<p>-Ah, si, los viejitos. De tanto ir al malec\u00f3n me hice amigo de ellos, y me contaron la historia de Alexis. Es una historia muy com\u00fan en estos lados, desgraciadamente. \u00c9l no era de por aqu\u00ed, hab\u00eda nacido en el llano, en Apure espec\u00edficamente. Sin embargo desde peque\u00f1o se le meti\u00f3 en la cabeza que quer\u00eda vivir en la costa: cuando cumpli\u00f3 la mayor\u00eda de edad se vino para ac\u00e1, y consigui\u00f3 trabajo de estibador en el puerto. Al principio vivi\u00f3 arrimado en casa de uno de los viejos, que result\u00f3 ser su t\u00edo. Poco a poco fue progresando en el trabajo, ya que su vida anterior de veguero le hab\u00eda proporcionado una musculatura fuerte, apta para el trabajo f\u00edsico. Tuvo varios amor\u00edos, nada importante, muchachas que se ganaban la vida en el puerto mayormente; pero un d\u00eda conoci\u00f3 a la que iba a ser su mujer; se enseriaron, y en unos cuantos meses \u00e9sta qued\u00f3 pre\u00f1ada.<\/p>\n<p>-Como que Alexis no perd\u00eda el tiempo, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>-S\u00ed, no se andaba con pendejadas. La muchacha ten\u00eda un terrenito a orillas de una quebrada, y en \u00e9l Alexis construy\u00f3 un ranchito, en los pocos tiempos libres que le dejaba el trabajo; naci\u00f3 la ni\u00f1a, compraron algunos enseres, algo de l\u00ednea blanca, uno que otro mueble; t\u00fa sabes, como dicen en las novelitas por entregas, formaron un digno hogar. Las cosas le estaban marchando con normalidad: el trabajo de lunes a s\u00e1bado, las cervecitas el viernes por la noche, los paseos por la playa con su familia los domingos. Hasta que lleg\u00f3 el deslave del 99, en donde lo perdi\u00f3 todo, y cuando te digo todo es as\u00ed: mujer e hija incluidas. La fuerza del agua arras\u00f3 con la vivienda, de una manera tan repentina que no les dio tiempo de huir: la mujer agarr\u00f3 a la ni\u00f1a y trat\u00f3 de asirse de una mata, pero no aguant\u00f3 mucho. Alexis se encontraba en el techo de la casa en ese momento, tratando de entender que era lo que estaba pasando, y vio cuando la crecida se llev\u00f3 a su familia. Se lanz\u00f3 al agua para tratar de alcanzarlas, pero todo fue in\u00fatil: por poco se ahoga en el intento. De hecho peg\u00f3 la cabeza de una piedra y qued\u00f3 inconciente, pero tuvo la fortuna de que la corriente lo arrastrara hasta un terrapl\u00e9n antes de llegar al mar. Lo rescataron al d\u00eda siguiente unos vecinos que corrieron con mejor suerte.<\/p>\n<p>-\u00bfY las mujeres no aparecieron nunca?-Pregunt\u00f3 Juan Andr\u00e9s, a quien la historia lo hab\u00eda intrigado.<\/p>\n<p>-De ellas no se supo m\u00e1s nada: son dos de las miles de v\u00edctimas de esa tragedia que desaparecieron sin dejar rastro. Cuando la situaci\u00f3n en la regi\u00f3n empez\u00f3 a regresar a una especie de normalidad, los vecinos notaron la ausencia de Alexis, y por largo tiempo no tuvieron noticias de \u00e9l. Un par de a\u00f1os despu\u00e9s supieron que estaba internado en el manicomio de Anare: parece que como consecuencia de lo que le pas\u00f3 sufri\u00f3 un trauma severo, y andaba vagando por la costa, enloquecido por el dolor; una organizaci\u00f3n humanitaria lo recogi\u00f3 de la calle y, despu\u00e9s de efectuarle una evaluaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, se decidi\u00f3 que le conven\u00eda una temporada en la casa de descanso. Estuvo en ese lugar unos cinco a\u00f1os, hasta que le dieron de alta; en ese momento regres\u00f3 a donde ten\u00eda su terreno, a levantar otra vez una vivienda.<\/p>\n<p>-Que raro, yo me hubiera devuelto a Apure.<\/p>\n<p>-Pues \u00e9l no, algo lo amarraba al lugar. Fue entonces cuando empez\u00f3 con lo de la playa: algunos dicen que su intenci\u00f3n original no era construirla, sino tratar de recuperar los cad\u00e1veres de su esposa e hija para poder enterrarlos cristianamente, ya que la quebrada desemboca por esos lados, pero esas son solo especulaciones, porque \u00e9l no volvi\u00f3 a hablar de ellas con nadie, que se sepa.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 tr\u00e1gica la vida de Alexis! \u00bfEn que par\u00f3?<\/p>\n<p>-Bastante mal: cuando parec\u00eda que las cosas se volv\u00edan a encaminar, cuando ten\u00eda una actividad que empezaba a ser reconocida y Alexis ya era una peque\u00f1a celebridad en la comunidad, tanto as\u00ed que los periodistas de un medio local le hicieron un reportaje, con fotos y toda vaina, y hab\u00edan rumores de que el gobernador del estado se iba a acercar a conocerlo y ver su obra, sucedi\u00f3 otro evento natural que termin\u00f3 de joderle la vida.<\/p>\n<p>Natalio hizo una pausa efectista, para darle \u00e9nfasis al relato y de paso tomarse un trago. Juan Andr\u00e9s lo inst\u00f3 a continuar con una mirada de impaciencia.<\/p>\n<p>-Un hurac\u00e1n que se desplazaba por el Caribe solt\u00f3 un coletazo hacia nuestras costas, lo que provoc\u00f3 una tormenta espantosa, con un mar de leva que produjo olas de 5 metros de alto. Recuerdo que \u00e9sa fue una noche terrible: cay\u00f3 una lluvia sumamente violenta que dur\u00f3 varias horas; a cada rato el fogonazo de un rel\u00e1mpago alumbraba el cielo, y en ese breve instante uno pod\u00eda ver como las palmeras se doblaban por la fuerza del viento hasta casi tocar el piso, y a los pocos segundos retumbaba el trueno, tan fuerte como un disparo de mortero; creer\u00e1s que es una exageraci\u00f3n, pero el oleaje lleg\u00f3 hasta la carretera, inund\u00e1ndola. Al d\u00eda siguiente, ya no exist\u00eda la playa: toda el \u00e1rea se hab\u00eda vuelto a llenar de piedras, y las bases de los toldos ya no estaban. El trabajo de muchos meses se destruy\u00f3 en unas pocas horas.<\/p>\n<p>-Tremendo golpe debe haberse llevado el pobre hombre\u2026<\/p>\n<p>-No te imaginas cu\u00e1nto: lo que ocurri\u00f3 fue demasiado fuerte para \u00e9l. La ma\u00f1ana siguiente a la tormenta lo vieron arrodillado en lo que qued\u00f3 de su playa, llorando desconsoladamente. Por el estado en que se encontraba supusieron que hab\u00eda pasado la noche en el sitio, ya que presentaba varias cortadas y hematomas, y ten\u00eda la ropa hecha jirones. Trataron de hablar con \u00e9l, pero fue in\u00fatil: nadie volvi\u00f3 a escucharlo pronunciar una palabra. Ni siquiera permiti\u00f3 que lo llevaran a una medicatura para curarle las heridas. Desapareci\u00f3 otra vez; nadie sab\u00eda su paradero. Dicen que sus nervios volvieron a colapsar, por mi parte opino que simplemente se le acabaron las ganas de vivir. Lo cierto es que un d\u00eda lo consiguieron ahorcado de un poste de luz, justo al lado de su playa destruida.<\/p>\n<p>-Co\u00f1o, que historia, Natalio\u2026<\/p>\n<p>En ese momento son\u00f3 la alarma del reloj en la cocina.<\/p>\n<p>-As\u00ed es. \u00bfBueno, que tal si comemos? Ya la comida debe estar lista.<\/p>\n<p>-Por m\u00ed no hay problema, \u00bfnos instalamos aqu\u00ed, en el bar?<\/p>\n<p>-Buena idea, as\u00ed tenemos vista al mar y te distraes de lo mal que vas a comer.<\/p>\n<p>Improvisaron un espacio para comer sobre el mes\u00f3n, y pusieron dos mantelitos individuales, sobre los cuales colocaron la vajilla y los cubiertos. Natalio llev\u00f3 las ollas hasta all\u00ed y sirvi\u00f3 los platos, mientras Juan Andr\u00e9s preparaba dos tragos m\u00e1s.<\/p>\n<p>-Creo que debemos hacer un brindis por el eterno descanso de Alexis.<\/p>\n<p>-Yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Ambos levantaron sus vasos.<\/p>\n<p>-Al constructor de playas, est\u00e9 donde est\u00e9.<\/p>\n<p>-Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-\u00bfQu\u00e9 va a hacer hoy, compadre? -Fui temprano al mercado de pescado, y compr\u00e9 unos calamares que se ven m\u00e1s buenos que el carajo; creo que los voy a preparar en su tinta. Si se trae la bebida lo invito a comer. -\u00bfLo de siempre? -No, g\u00fcev\u00f3n, despu\u00e9s de viejo voy a cambiar. 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