{"id":19755,"date":"2011-12-19T12:19:14","date_gmt":"2011-12-19T16:49:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=19755"},"modified":"2011-12-19T12:46:04","modified_gmt":"2011-12-19T17:16:04","slug":"cenizas-eternas-avatares-del-cine-yanomami","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/12\/19\/cenizas-eternas-avatares-del-cine-yanomami\/","title":{"rendered":"Cenizas Eternas: Avatares del Cine Yanomami"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"19756\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/12\/19\/cenizas-eternas-avatares-del-cine-yanomami\/2011-cenizas-eternas-1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1.jpg?fit=320%2C473&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"320,473\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"2011-cenizas-eternas-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1.jpg?fit=320%2C473&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1-202x300.jpg?resize=202%2C300\" alt=\"\" title=\"2011-cenizas-eternas-1\" width=\"202\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-19756\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2011-cenizas-eternas-1.jpg?w=320&amp;ssl=1 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><br \/>\nSiempre comienzo por lo negativo y despu\u00e9s derivo hacia lo positivo. Hoy voy invertir la metodolog\u00eda, para luego extraer el saldo general de la funci\u00f3n. En principio, puedo recuperar cuatro virtudes de \u201cCenizas Eternas\u201d.<br \/>\nPrimero, su leg\u00edtimo inter\u00e9s por rescatar el tema indigenista en la cinematograf\u00eda nacional del tercer milenio. De hecho, la pel\u00edcula supone una necesaria continuaci\u00f3n de las investigaciones locales y criollas, alrededor del caso, bajo una mirada posmoderna e h\u00edbrida, a camino entre el documental y el melodrama.<br \/>\nEn tal sentido, el trabajo de Cadenas se enmarca en el mismo contexto de largometrajes vern\u00e1culos de la talla de \u201cJeric\u00f3\u201d, \u201cAmazonas, el Negocio de este Mundo\u201d, \u201cYo Hablo a Caracas\u201d y \u201cYakoo\u201d, por citar algunos ejemplos representativos donde el problema fue deconstruido, desmontado y hasta denunciado por parte de los realizadores combativos de la historia reciente.<br \/>\nGracias a ellos, comprendimos el impacto de la colonizaci\u00f3n(Lamata), la pol\u00e9mica con el asunto peliagudo de las misiones cat\u00f3licas en la regi\u00f3n( Azpurua y Rubartelli), el genocidio silencioso de nuestras etnias a manos de los conquistadores de ayer y ahora, la riqueza est\u00e9tica y cultural de los mal llamados \u201cabor\u00edgenes\u201d, y la progresiva e inevitable p\u00e9rdida de su pureza \u00e9tnica de \u201cbuenos salvajes\u201d, al calor del contacto con la civilizaci\u00f3n.<br \/>\nAl respecto, la contribuci\u00f3n art\u00edstica de la pl\u00e1stica aut\u00f3ctona, se pierde de vista. Verbigracia, reivindicamos el esfuerzo antropol\u00f3gico del fot\u00f3grafo, Antonio Brice\u00f1o, por retratar y dignificar sin necesidad de arrasar o imponer un enfoque etnoc\u00e9ntrico, as\u00ed como el cuerpo de obra de Pepe L\u00f3pez dedicado al an\u00e1lisis del mercadeo consumista de los fetiches \u201coriginarios\u201d.<br \/>\nMutatis mutandis, \u201cCenizas Eternas\u201d conjuga e invoca los referentes antes mencionados y les insufla un segundo aire en la pantalla, justo cuando tiende a ser arropados e instrumentalizados por el poder, de manera politiquera y demag\u00f3gica.<br \/>\nEn efecto, la pieza busca responderle al patr\u00f3n kistch impuesto por la red de medios oficiales, cuya \u00f3ptica pretende restaurar un visi\u00f3n maniquea y reduccionista del t\u00f3pico, al exponer a nuestros antecesores como v\u00edctimas y criaturas del cielo, despojadas de matices humanos. Una p\u00e9sima herencia de la p\u00e1tina del pintor Pedro Centeno Vallenilla al servicio del dictador, P\u00e9rez Jim\u00e9nez. A prop\u00f3sito, Gustavo Guerrero lo estudi\u00f3 en su magn\u00edfico libro, \u201cHistoria de un Encargo\u201d, ganador del Premio Anagrama de ensayo.<br \/>\nPor ende, mientras el \u201cproceso de cambios\u201d construye dioramas armoniosos de museo de ciencias, Margarita Cadenas derriba las tesis de Rousseau, del mito del regreso al estado natural del hombre.<br \/>\nPor tanto, \u201cCenizas Eternas\u201d comparte la imaginer\u00eda apocal\u00edptica de Conrad en \u201cEl coraz\u00f3n de las tinieblas\u201d.  En consecuencia, guarda relaci\u00f3n con la percepci\u00f3n realista y descarnada de los tristes tr\u00f3picos, a cargo de Werner Herzog en sus expediciones de \u201cAguirre\u201d y \u201cFitzcarraldo\u201d.<br \/>\nEn pocas palabras, lo mejor de \u201cCenizas Eternas\u201d radica en su plasmaci\u00f3n de un supuesto para\u00edso, cercano tambi\u00e9n a la pesadilla de la urbe de concreto. Dios y el diablo en la tierra del sol. Aqu\u00ed caben dos acotaciones.<br \/>\nA favor del resultado, \u201cCenizas Eternas\u201d no escatima recursos para mostrar lo censurado de la existencia ind\u00edgena: el sexo, la violencia, la dominaci\u00f3n masculina de la prole, el consumo de sustancias para alcanzar trances espirituales y las sangrientas luchas tribales intestinas.<br \/>\nSin embargo, a la autora a veces se le pasa la mano con la brocha gorda, y cae en el estereotipo opuesto. Es decir, delinea un perfil binario caracterizado por la excesiva satanizaci\u00f3n del macho y la predecible glorificaci\u00f3n de la mujer en contacto con el shabono, a trav\u00e9s del filtro publicitario de la discutible imagen de la protagonista.<br \/>\nInconscientemente, la foto fija de Patricia Vel\u00e1squez le echa la partida abajo a la apuesta conceptual de la directora, al conducirla por los derroteros manidos del tradicional calendario de la modelo o la Miss en guayuco. Postal de escasa credibilidad incorporada por una actriz inveros\u00edmil, encargada de proyectar la fantas\u00eda er\u00f3tica de la cl\u00e1sica y rom\u00e1ntica luchadora ecol\u00f3gica, devenida en guerrera tras su ca\u00edda y adopci\u00f3n en el seno de los colectivos y comunidades ut\u00f3picas de la selva. Variaci\u00f3n del clich\u00e9 de \u201cPocahontas\u201d, \u201cAvatar\u201d y \u201cDanza con Lobos\u201d. Corriente de complejo de culpa y de pedido de perd\u00f3n por el diezmo de las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina. Toda una impostura.<br \/>\nPor fortuna, el reparto de secundarios, salva la patria por la puesta en escena y la dramaturgia. No en balde, compartimos la reflexi\u00f3n del colega, Juan Carlos Carrano, para La Cotufa: \u201cLas felicitaciones se las llevan, en grupo, la gran mayor\u00eda de los actores que hicieron papales secundarios de ind\u00edgenas (Enrique Dorante, Am\u00edlcar Marcano, Francisco Gonz\u00e1les), pero sin duda la mejor actuaci\u00f3n es la de la hermos\u00edsima Arlette Torres, quien interpreta a Maroma, una Yanomami que se convierte en la mejor amiga de la protagonista.\u201d<br \/>\nLos dem\u00e1s int\u00e9rpretes del elenco, le vuelven a imprimir un sello de \u201cdeja vu\u201d y telenovela al acabado de la empresa, tipo \u201cKaina\u201d. Alejo Felipe destaca por su veteran\u00eda. Erich Wilpret tampoco me molesta, aunque lo siento estancado en su papel de costumbre. Pero la cubana, Danay Garc\u00eda, es un hueso dif\u00edcil de roer, por su acento marcado y su forzado recital de pasiones encontradas, de hija al encuentro de la matriarca. Son errores de producci\u00f3n indefendibles. Ojal\u00e1 fuesen los \u00fanicos.<br \/>\nEl sonido es un dolor de cabeza y el sincro, sencillamente, no existe, brilla por su ausencia. Atenci\u00f3n a los panas del micro, \u201cNotiCine\u201d, mentira conductista repetida mil veces, seg\u00fan la teor\u00eda de Goebbels. Todav\u00eda quedan materias pendientes por resolver en la industria.<br \/>\nA pesar del optimismo solemne de Edgar Ram\u00edrez, \u201cCenizas Eternas\u201d se escucha como \u201cSoy un Delincuente\u201d. En aquella \u00e9poca, era justificable. Ahora no se entiende el defecto. En paralelo, las recreaciones on\u00edricas son inocentes y pecan de subrayadas. Los focos de la luz tampoco se disimulan en la noche y el d\u00eda, mientras la escenograf\u00eda se alumbra misteriosamente como un set o un estudio del canal cuatro.<br \/>\nEncima, el montaje apenas logra ocultar las innumerables fallas de racord. La c\u00e1mara registra encuadres frontales y acartonados, casi de definici\u00f3n amateur. Prefiero la etapa documental de Cadenas, por v\u00eda de \u201cMacondo\u201d y \u201cM\u00e1s all\u00e1 de las Apariencias\u201d.<br \/>\nEl \u00faltimo, de seguro, la inspir\u00f3 para escribir el libreto de \u201cCenizas Eternas\u201d, en vista de su parentesco con las exploraciones de Jaques Lizot, descuartizado por cierto en \u201cSecrets of the Tribe\u201d, del brasile\u00f1o Jos\u00e9 Padilla con el venezolano, Tuki Jencquel. All\u00ed descubrimos las sombras de las conjeturas y suposiciones de Lacques Lizot y Napole\u00f3n Chagnon en el entorno aludido. Lizot, acusado de pedofilia, indag\u00f3 el componente sexual de los yanomamis, obteniendo conclusiones sujetas al debate.<br \/>\nPara ilustrar a Chagnon, traemos a colaci\u00f3n los juicios del cr\u00edtico, \u00d3scar Calavia: \u201cNapole\u00f3n Chagnon, que, desde 1968 hab\u00eda convertido en un best-seller permanente (se calcula que sus seis ediciones habr\u00e1n vendido unos cuatro millones de ejemplares) su libro Yanomam\u00f6: the fierce people, donde presenta a esos indios como adictos a una extrema y constante violencia que \u00e9l explica en t\u00e9rminos sociobiol\u00f3gicos; pero que al menos en parte se explicar\u00eda tambi\u00e9n por los modos en que \u00e9l mismo la azuz\u00f3 durante su estancia. Chagnon habr\u00eda sido, tambi\u00e9n, c\u00f3mplice de las viruelas de Neel.\u201d<br \/>\nPor ende, en nombre de la ciencia y el entendimiento de la alteridad, se contribuy\u00f3 a asolar la cultura del amazonas. \u201cCenizas Eternas\u201d  no llega tan lejos.<br \/>\nAun as\u00ed, nos inquieta su explotaci\u00f3n literal de las versiones amarillistas de Chagnon y Lizot, compensadas con un dudoso af\u00e1n did\u00e1ctico y moralista en el acto final, cuando la joven verbalice el subtexto y su lecci\u00f3n de autoayuda. El mensaje luc\u00eda evidente en la pantalla. No hac\u00eda falta comentarlo con una locuci\u00f3n \u201cchoronga\u201d y cursi.<br \/>\nEl balance, entonces, no favorece a \u201cCenizas Eternas\u201d, lastrada aparte por su curioso \u00e1nimo decorativo para animar \u201cflash backs\u201d.  Muy bonita \u201cVilla Planchart\u201d, la mansi\u00f3n dise\u00f1ada por Gio Ponti. No obstante, su condici\u00f3n de galer\u00eda abierta y p\u00fablica, la convierten en un referente \u201czombie\u201d, en un no lugar, en un espacio ajeno y distante a la identidad de los arquetipos. Es como filmar una \u201cculebra\u201d en una quinta del Country Club. Inmediatamente, yo asoci\u00f3 a \u201cVilla Planchart\u201d con la historia de la familia Planchart. Ya vimos el documental, \u201cEl Cerrito\u201d. Para rematar, ah\u00ed se estren\u00f3 un susodicho y anacr\u00f3nico \u201cfashion film\u201d, para el lucimiento de Eglantina Zingg.<br \/>\nPor consiguiente, constituye un elemento de distracci\u00f3n nost\u00e1lgica, contraproducente para la pel\u00edcula. \u201cCenizas Eternas\u201d opta por compartir una esencia fr\u00edvola de la caracas mantuana, refugiada en su zona de confort.<br \/>\nLa buena noticia es su invitaci\u00f3n a romper con la burbuja de cristal, de las ni\u00f1as y chicos lindos de la capital. Los convoca a emprender un viaje para reencontrarse con sus ra\u00edces. Lastimosamente, el mundo es distinto.<br \/>\nSea como sea, apreciamos el gesto de interpelarnos y trasladarnos a una odisea existencial, pertinente. Cada uno decidir\u00e1 si la acepta o no. Esperemos no sea un espejismo aislado y atrapado en el presente. Nuestro futuro pasa por probar, como m\u00ednimo un sorbo, de las \u201cCenizas Eternas\u201d del pasado.<br \/>\nPD: recomendamos los segmentos de la jungla y de interacci\u00f3n en el shabono. Principales aciertos de Cadenas. Marcamos distancia con la negociaci\u00f3n de Wilpret, el aborto y el escopetazo del desenlace. El \u201cindio malo\u201d termina siendo el chivo expiatorio de la tragedia. Y por supuesto, hay redenci\u00f3n en el ep\u00edlogo.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre comienzo por lo negativo y despu\u00e9s derivo hacia lo positivo. 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