{"id":19678,"date":"2011-12-16T15:29:10","date_gmt":"2011-12-16T19:59:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=19678"},"modified":"2014-06-07T12:00:26","modified_gmt":"2014-06-07T16:30:26","slug":"el-terapeuta-un-cuento-de-navidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/12\/16\/el-terapeuta-un-cuento-de-navidad-2\/","title":{"rendered":"EL TERAPEUTA (UN CUENTO DE NAVIDAD)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"19682\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/12\/16\/el-terapeuta-un-cuento-de-navidad-2\/el-terapeuta\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/el-terapeuta.jpg?fit=288%2C432&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"288,432\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"el terapeuta\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/el-terapeuta.jpg?fit=288%2C432&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-medium wp-image-19682\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/el-terapeuta-200x300.jpg?resize=200%2C300\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/el-terapeuta.jpg?resize=200%2C300&amp;ssl=1 200w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/el-terapeuta.jpg?w=288&amp;ssl=1 288w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los a\u00f1os por esta \u00e9poca, el hospital psiqui\u00e1trico de El Pe\u00f1\u00f3n se prepara para dar de alta a todos sus pacientes. Bueno, a casi todos. Romualdo Adolfo Rinc\u00f3n Paredes, mejor conocido como \u00abel terapeuta\u00bb siempre permanece en el hospital para las fiestas decembrinas. \u00c9l nunca ha recibido, como el resto de los internos, la estampa de \u00abalta por mejor\u00eda\u00bb en su historia m\u00e9dica en esta \u00e9poca del a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A algunos este hecho puede parecerles extra\u00f1o y, sobretodo, sospechoso; vacaciones de navidad, mejor\u00eda s\u00fabita&#8230; El alg\u00fan momento alg\u00fan activista por los derechos de las personas con problemas mentales apunt\u00f3 a esta asociaci\u00f3n, y la instituci\u00f3n se apresur\u00f3 a escribir un comunicado diciendo que sus puertas estaban abiertas a cualquier auditor\u00eda que las autoridades competentes consideraran necesaria; que este centro asistencial, pilar en la formaci\u00f3n de los profesionales de la salud mental en Venezuela, pod\u00eda rendir cuentas y que, de hecho, s\u00f3lo sal\u00edan aquellos pacientes que mostraran signos evidentes de mejor\u00eda cl\u00ednica, mientras que el resto permanec\u00eda para continuar recibiendo el tratamiento adecuado que necesitaban. Claro, nunca se mencion\u00f3 que ese resto era Romualdo. As\u00ed, el terapeuta representaba el 100% de los pacientes durante las \u00faltimas semanas de Diciembre y las primeras del a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En alg\u00fan momento, este hecho se volvi\u00f3 cotidiano. Tan cotidiano que nunca nadie se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 Romualdo no mejoraba. Yo me enter\u00e9 de la historia cuando hac\u00eda mis pasant\u00edas de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica, cuando ese Diciembre todos los pacientes fueron dados de alta y Romualdo se qued\u00f3, como siempre, s\u00f3lo entre los pasillos y las rejas del pabell\u00f3n de hombres. Mi supervisora, primero, y el resto del personal de planta, despu\u00e9s, brevemente me refirieron lo que reci\u00e9n narro, inc\u00f3modos ante mi curiosidad creciente. \u00abSu delirio no cede. Es algo org\u00e1nico\u00bb, era la frase t\u00edpica para zanjar cualquier conversaci\u00f3n al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A Romualdo lo apodaban el terapeuta porque dec\u00eda que ten\u00eda la habilidad de viajar con su mente a trav\u00e9s de las mentes. Esa era, otra vez, la versi\u00f3n oficial. Yo pude saber m\u00e1s que el resto de mis compa\u00f1eros, a quienes no parec\u00eda importarles la cuesti\u00f3n. Lo logr\u00e9 simulando que me interesaba la historia del hospital, preguntando mucho sobre la arquitectura y el hecho de que los edificios hab\u00edan sido la residencia de Marcos P\u00e9rez Jimenez. Los fastidi\u00e9 al punto que me dejaban caminar a mis anchas, para observar la arquitectura, para hacer bocetos y, sin que lo supieran, para conversar con Romualdo. As\u00ed me enter\u00e9 que, ciertamente, \u00e9l dec\u00eda que pod\u00eda viajar a trav\u00e9s de las mentes, pero <em>s\u00f3lo si encontraba una puerta abierta<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fueron conversaciones muy interesantes, sobretodo la primera, cuando empec\u00e9 a entrar en el mundo de Romualdo. Me explicaba que pod\u00eda cerrar sus ojos y sentir como su mente se despegaba de su cuerpo hasta llegar a \u00abese lugar sin tiempo ni espacio\u00bb. Desde all\u00ed era que donde pod\u00eda visitar otras mentes cuyas puertas estuviesen abiertas. Y claro, en este punto surg\u00edan muchas inquietudes que ten\u00eda que organizar para ser estrat\u00e9gico en mis indagaciones. Ya en el hospital hab\u00edan notado mi inter\u00e9s y me hab\u00edan aconsejado \u00abamigablemente\u00bb que dejara el asunto Romualdo de ese tama\u00f1o. Por supuesto, no me lo asignaron cuando ped\u00ed trabajar con \u00e9l. <em>\u00bfPor qu\u00e9 lo llamaban el terapeuta y no, simplemente, el viajero, por ejemplo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que averig\u00fc\u00e9 lo hice en el curso de mis caminatas por los jardines, los pabellones y las \u00e1reas comunes, con la excusa de explorar \u00abla historia viva de El Pe\u00f1\u00f3n\u00bb. Resumiendo un poco esta labor detectivesta, puedo ahora explicarme que le dijeran el terapeuta. No era s\u00f3lo porque viajaba a trav\u00e9s de las mentes, sino porque se ve\u00eda a s\u00ed mismo como un operario que se introduc\u00eda en esos \u00abmundos del sue\u00f1o\u00bb, como \u00e9l los llamaba, para reparar lo que no funcionara. <em>\u00bfPero c\u00f3mo sabes que una mente est\u00e1 abierta?<\/em> fue la pregunta que m\u00e1s tard\u00e9 en responder. Le costaba darme indicadores, s\u00f3lo dec\u00eda cosas como \u00abporque lo se\u00bb, \u00abporque lo ves\u00bb&#8230; Finalmente, y casi por casualidad, apost\u00f3 por una definici\u00f3n ostensiva: \u00abmira ella tiene la mente abierta\u00bb. La mujer a la que se\u00f1alaba, era una paciente con los signos claros de la impregnaci\u00f3n por haloperidol; rigidez motora, mirada perdida, la lengua asomada fuera de la boca&#8230; En una palabra, una mujer catat\u00f3nica que temblaba, ida, en la silla en la que la hab\u00edan dejado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Romualdo sent\u00eda que pod\u00eda entrar en las mentes de aquellos pacientes que hab\u00edan sido sobremedicados, en ese paso previo antes de que les prescribieran la terapia electroconvulsiva -s\u00ed, los electrochoques- y que, adem\u00e1s, pod\u00eda hacer algo para salvarlos de esta opci\u00f3n tan invasiva y desesperada. Tuve la oportunidad de verlo una vez, durante una de mis caminatas. Yo entraba al \u00e1rea de actividades libres,\u00a0 y a lo lejos vi a Romualdo acercando una silla a otro paciente catat\u00f3nico. Sin hacerme notar, me ubiqu\u00e9 a una distancia prudencial, para observar lo que suced\u00eda. El terapeuta inici\u00f3 su sesi\u00f3n colocando la silla al lado de la poltrona donde hab\u00edan dejado a ese hombre, r\u00edgido y tembloroso. Se sent\u00f3, cerr\u00f3 sus ojos y respir\u00f3 lenta y profundamente. Pude contar 27 minutos exactos a partir de ese momento, tiempo durante el cual no hizo absolutamente nada sino meditar (as\u00ed parec\u00eda), al lado de aquel infortunado paciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Yo hubiese dejado las cosas hasta ah\u00ed, confirmando lo que todos me dec\u00edan: Romualdo cree que puede viajar a las mentes de los pacientes en crisis y que, sent\u00e1ndose al lado y cerrando los ojos puede, adem\u00e1s, curarlos. Pero al d\u00eda siguiente, y para mi sorpresa, el otrora paciente catat\u00f3nico estaba l\u00facido, orientado en tiempo, espacio y persona, diciendo que hab\u00eda despertado de un sue\u00f1o horrible justo cuando un hombre apareci\u00f3 y comenz\u00f3 a mover unas cuerdas que colgaban del techo de su cerebro, lugar en el que se encontraba encerrado con muchos demonios. Creo que fui muy obvio en mi manera de abordar a este paciente para que me contara la historia. Las enfermeras se acercaron a decirme que no pod\u00eda hablar con \u00e9l pues a\u00fan estaba recuper\u00e1ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de eso, era evidente que me vigilaban. Me prohibieron continuar con mis caminatas y me exigieron que me limitara a ver los pacientes que me asignaran. Adem\u00e1s, que fuera de esos tiempos no pod\u00eda permanecer en la instituci\u00f3n. Fue as\u00ed como termin\u00e9 col\u00e1ndome una noche durante la segunda semana de diciembre, entendiendo por qu\u00e9 todos los pacientes son dados de alta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los a\u00f1os por esta \u00e9poca, en el hospital psiqui\u00e1trico de El Pe\u00f1\u00f3n ocurre un extra\u00f1o ritual de navidad. Los enfermeros impregnan a los pacientes con haloperidol. Es durante esas noches fr\u00edas y secas que el terapeuta tiene sus jornadas m\u00e1s largas. Con infinita paciencia, con amor desinteresado, va sent\u00e1ndose, uno a uno con cada paciente, respirando hondo y viajando a sus mentes. Para el momento de la \u00faltima ronda m\u00e9dica del a\u00f1o, los internos muestran una mejor\u00eda que permite al hospital darlos de alta, a todos menos a uno, el que nunca mejora, el que sufre de este delirio pertinaz que lo lleva a creer que puede viajar a las mentes de los pacientes en crisis, san\u00e1ndolos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">NOTA: Este es un relato ficticio. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los a\u00f1os por esta \u00e9poca, el hospital psiqui\u00e1trico de El Pe\u00f1\u00f3n se prepara para dar de alta a todos sus pacientes. Bueno, a casi todos. 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