{"id":19580,"date":"2011-12-10T09:36:35","date_gmt":"2011-12-10T14:06:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=19580"},"modified":"2011-12-10T14:44:22","modified_gmt":"2011-12-10T19:14:22","slug":"cuento-de-navidad-iiiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/12\/10\/cuento-de-navidad-iiiv\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad (II\/IV)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/us.123rf.com\/400wm\/400\/400\/moori\/moori1012\/moori101200014\/8381300-portrait-of-a-scary-looking-santa-claus.jpg?resize=513%2C768\" alt=\"\" width=\"513\" height=\"768\" \/>El trago lo reconfort\u00f3, dentro de lo posible. El calor del licor fue expandi\u00e9ndose en su interior, y se sinti\u00f3 mejor. Era as\u00ed, en esos \u00faltimos tiempos: cada vez m\u00e1s buscaba refugio en la bebida, que era la sola compa\u00f1era que le quedaba. Una compa\u00f1era traicionera. En un primer momento lo reconfortaba, pero a medida que se intensificaba su relaci\u00f3n le hac\u00eda recordar el pasado y entonces se pon\u00eda agresivo, para caer a la postre en un estado de melancol\u00eda casi catat\u00f3nica.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n no fue diferente. Se sent\u00f3 en un portal de un edificio de oficinas, cerrado ya, y su mente comenz\u00f3 a divagar. Record\u00f3 la primera vez que se visti\u00f3 de San Nicol\u00e1s: en ese entonces (quien lo ve\u00eda ahora jam\u00e1s lo hubiera imaginado) era un importante ejecutivo de una empresa financiera, hosco y malencarado. Como una broma alguien le propuso que se disfrazara de Santa para la fiesta infantil de Navidad de la compa\u00f1\u00eda. Su aspecto lo permit\u00eda: alto, barrig\u00f3n, con una cabellera blanca y una incipiente barba. En un principio se neg\u00f3 rotundamente, pero su esposa vino a saberlo y le pidi\u00f3 que lo hiciera. No era capaz de negarle nada a su mujer, tal vez como recompensa por los malos ratos que le hab\u00eda hecho pasar en el pasado, y de muy mala gana se meti\u00f3 en el personaje. La fiesta se llevaba a cabo en un parque en las afueras de la ciudad, rodeado de suaves colinas. Estaba previsto que el San Nicol\u00e1s hiciera su aparici\u00f3n bajando de una de esas laderas, con su saco de regalos a la espalda y gritando el \u00abho, ho, ho\u00bb de rigor.<\/p>\n<p>Ese momento fue determinante: la sensaci\u00f3n que le produjo la chiquillada gritando de alegr\u00eda, el recibimiento lleno de felicidad que le brindaron, le despertaron un sentimiento que ten\u00eda sepultado en el fondo de su subconsciente. En ese instante supo que su verdadera vocaci\u00f3n era la de brindarle regocijo a los dem\u00e1s. En el fondo de su alma era un Santa Claus, por muy rid\u00edculo que pudiera parecer. Desde ese entonces cambi\u00f3 su modo de ser, y poco a poco su extravagancia empez\u00f3 a ser notada en la empresa. Al principio fueron peque\u00f1os detalles, pero su reci\u00e9n adquirida generosidad comenz\u00f3 a llegar a l\u00edmites intolerables, sobre todo cuando pon\u00eda en riesgo el capital de la compa\u00f1\u00eda. Un buen d\u00eda decidieron prescindir de sus servicios, para evitar la quiebra. No le import\u00f3 mucho, la verdad: su liquidaci\u00f3n fue bastante abultada, y en los primeros a\u00f1os no tuvo problemas econ\u00f3micos. Desde el primer d\u00eda de cada diciembre se pon\u00eda el rojo traje, y no se lo quitaba hasta Reyes. Vestido de esa manera visitaba las oficinas de su antigua empresa, sonando su gran campana, y saludando a todos los empleados conocidos por su nombre; los viejos lo rodeaban con grandes se\u00f1ales de afecto, y los nuevos se quedaban perplejos ante esa extra\u00f1a aparici\u00f3n, que les trastocaba la agenda.<\/p>\n<p>Ya en su entorno se rumoraba que hab\u00eda perdido la raz\u00f3n; su esposa no se atrev\u00eda a recriminarle, puesto que de alguna manera se sent\u00eda culpable por haber sido la propiciadora inicial de esa actitud. Sin embargo lleg\u00f3 un punto en que las cosas no se pod\u00edan soportar m\u00e1s, y decidi\u00f3 irse del hogar. No hab\u00edan tenido hijos, por lo que la separaci\u00f3n no fue tan traum\u00e1tica (por lo menos para ella, \u00e9l no pod\u00eda entender las razones que la hab\u00edan impulsado hacia esa decisi\u00f3n). Desde hac\u00eda cuatro a\u00f1os viv\u00eda solo, en el m\u00e1s absoluto anonimato durante once meses del a\u00f1o, esperando por el mes que le daba sentido a su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El trago lo reconfort\u00f3, dentro de lo posible. El calor del licor fue expandi\u00e9ndose en su interior, y se sinti\u00f3 mejor. Era as\u00ed, en esos \u00faltimos tiempos: cada vez m\u00e1s buscaba refugio en la bebida, que era la sola compa\u00f1era que le quedaba. Una compa\u00f1era traicionera. En un primer momento lo reconfortaba, pero a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1672,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19580","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-55O","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1672"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19580"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19580\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}