{"id":19035,"date":"2011-11-19T10:05:48","date_gmt":"2011-11-19T14:35:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=19035"},"modified":"2011-11-19T15:59:53","modified_gmt":"2011-11-19T20:29:53","slug":"el-lienzo-en-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/11\/19\/el-lienzo-en-blanco\/","title":{"rendered":"El lienzo en blanco"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/mylimitisme.net\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/WhiteCanvas.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border-style: initial;border-color: initial;border-width: 0px\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/mylimitisme.net\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/WhiteCanvas.jpg?resize=400%2C250\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"250\" border=\"0\" \/><\/a><\/div>\n<p>El inmenso lienzo, crudo, parec\u00eda burlarse de \u00e9l. Arrumados a su lado, innumerables bosquejos arrugados daban cuenta de la infructuosa labor del pintor. Ese encargo lo ten\u00eda amargado: maldijo el momento en que hab\u00eda accedido a realizar esa tarea.<\/p>\n<p>Decidi\u00f3 tomar una pausa, y sali\u00f3 de su taller en procura de una taza de caf\u00e9. En la cocina lo esperaba su fiel cafetera, que hab\u00eda destilado miles de litros de la negra bebida, en los 10 a\u00f1os que ten\u00eda con \u00e9l. La prepar\u00f3, y mientras esperaba que hiciera erupci\u00f3n, se asom\u00f3 a la ventana, a contemplar el oto\u00f1al paisaje que era com\u00fan en esos \u00faltimos tiempos: Caracas parec\u00eda un Londres tropical, con sus intensos aguaceros diarios y sus cielos encapotados.Estaba lloviendo otra vez, una lluviecita insustancial, ingr\u00e1vida, que ten\u00eda la particularidad de llenarlo de nostalgia. De repente, empez\u00f3 a recordar su estad\u00eda en Europa, cuando comenzaba a aprender su oficio, y pasaba largas temporadas en una peque\u00f1a buhardilla, aguantando fr\u00edo y muchas veces hambre, pero disfrutando cada minuto. Divagando, record\u00f3 una reuni\u00f3n a la que lo invitaron, en donde aprendi\u00f3 a hacer una ranita saltarina, de papel.Se pregunt\u00f3 si todav\u00eda sabr\u00eda como fabricarla.<\/p>\n<p>De la cocina emergi\u00f3 el sonido caracter\u00edstico de la greca anunciando la salida del caf\u00e9; en tiempos anteriores ese anuncio ven\u00eda acompa\u00f1ado por un intenso aroma, pero estaba visto que el caf\u00e9 que vend\u00edan esos d\u00edas hab\u00eda bajado de calidad. Se sirvi\u00f3 una generosa taza, la endulz\u00f3 con discreci\u00f3n, y volvi\u00f3 a su atalaya a observar los movimientos del peque\u00f1o mundo que lo circundaba. Hab\u00eda escampado: dos perros ladraban mientras se correteaban; unos vecinos se ocupaban del jard\u00edn. En el fondo buscaba inspiraci\u00f3n, por mucho que no quisiera aceptarlo. Pero no la encontraba en ning\u00fan lado: su bloqueo era total.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en una mecedora del porche, a terminar su caf\u00e9. Como era costumbre, de la nada apareci\u00f3 su gata, y se le acomod\u00f3 al lado buscando cari\u00f1o. Le ronrone\u00f3 un rato, hasta que se instal\u00f3 en su regazo, bien dispuesta a realizar una siesta utiliz\u00e1ndolo a \u00e9l de cama, como sol\u00eda hacerlo de vez en cuando. Se lo permit\u00eda, a pesar de que a\u00f1os atr\u00e1s no soportaba a los gatos. Hasta que la negra criatura que descansaba sobre sus piernas hizo aparici\u00f3n en su vida: le tom\u00f3 un gran cari\u00f1o, al aprender cual era su idiosincracia. La hab\u00eda inmortalizado en un cuadro que exhib\u00eda orgulloso en el sal\u00f3n principal de su casa, y consideraba uno de sus mejores trabajos: el animal luc\u00eda unos ojos que sobrecog\u00edan al espectador, quien se sent\u00eda atrapado por la poderosa mirada del felino. Casualmente ese fue el \u00faltimo cuadro que pudo culminar sin contratiempos; a partir del momento en que lo termin\u00f3, le sucedi\u00f3 que se le hac\u00eda dif\u00edcil emprender nuevos proyectos. Era como si ese cuadro hubiera marcado el final de una etapa. A pesar de que, gracias a su anterior producci\u00f3n, hab\u00eda logrado un nivel de vida confortable, ya estaba necesitando nuevos triunfos en su carrera. Extra\u00f1aba las inauguraciones, los brindis, los aplausos del p\u00fablico y las rese\u00f1as de los cr\u00edticos en las publicaciones especializadas. Tal vez por ese motivo hab\u00eda aceptado el reto que le propusiera el viejo millonario, y que ahora le estaba costando tanto trabajo.<\/p>\n<p>Decidi\u00f3 poner algo de m\u00fasica: a\u00f1os atr\u00e1s los acordes psicod\u00e9licos del primer Pink Floyd lo hab\u00edan acompa\u00f1ado en sus jornadas de intensa pintura, y pens\u00f3 que tal vez ahora lo ayudar\u00edan. Coloc\u00f3 en el equipo de sonido el cd \u00abA saucerful of secrets\u00bb y dej\u00f3 que la m\u00fasica fluyera por todos los espacios de su hogar, a un volumen considerable. Al rato de escuchar el disco, con los ojos entrecerrados, se sinti\u00f3 transportado a otro plano. Esa m\u00fasica era realmente poderosa: logr\u00f3 despertar un rinc\u00f3n dormido dentro de su \u00e1nimo. De manera repentina se dirigi\u00f3 al taller, dispuesto a enfrentarse con el encargo\u00a0.<\/p>\n<p>La tela aguardaba por \u00e9l, sobre el caballete. Resuelto tom\u00f3 un carboncillo y traz\u00f3 algunas l\u00edneas precisas encima del lienzo, que pareci\u00f3 quejarse al contacto. En unos diez minutos tuvo planteado el dise\u00f1o b\u00e1sico; lo mir\u00f3 cr\u00edtico durante algunos instantes, y corrigi\u00f3 ciertos detalles. Con alegr\u00eda constat\u00f3 que el oficio no lo hab\u00eda abandonado. El paso siguiente fue la preparaci\u00f3n de los colores: decidi\u00f3 utilizar \u00f3leo en vez de acr\u00edlico, buscando una cualidad antigua, un aspecto de pintura a la vieja escuela. Una vez dispuestos los colores sobre la paleta, procedi\u00f3 a trabajar con ah\u00ednco. Fue como en los viejos tiempos: en una sesi\u00f3n de cuatro horas, tuvo el cuadro definido, y observ\u00e1ndolo con ojos de conocedor juzg\u00f3 que era un excelente trabajo.<\/p>\n<p>Estaba complacido y aliviado: parec\u00eda que el influjo pernicioso que lo hab\u00eda invadido por fin lo abandonaba. Resolvi\u00f3 tomarse un descanso, y se acost\u00f3 en la fiel hamaca que colgaba en un sombreado rinc\u00f3n de su cuarto. Cay\u00f3 en un profundo sopor, pesado, cargado de sue\u00f1os inconexos. En ellos la gata se trasmutaba en una mujer, que lo tentaba y lo rechazaba al mismo tiempo. Al rato despert\u00f3, ba\u00f1ado en sudor, y vio que la gata estaba vigil\u00e1ndolo, montada sobre su barriga. La espant\u00f3 con un brusco movimiento, y se par\u00f3 con urgencia para dirigirse al taller, impulsado por una terrible sospecha.<\/p>\n<p>Al llegar a \u00e9l supo que lo que tem\u00eda era cierto: constat\u00f3 con horror que el lienzo segu\u00eda impoluto, sin traza de haber sido trabajado alguna vez. Los parlantes del equipo de sonido segu\u00edan emitiendo sin cesar la hipn\u00f3tica m\u00fasica que lo hab\u00eda enga\u00f1ado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El inmenso lienzo, crudo, parec\u00eda burlarse de \u00e9l. 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