{"id":18942,"date":"2011-11-06T15:27:44","date_gmt":"2011-11-06T19:57:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=18942"},"modified":"2014-12-25T05:29:05","modified_gmt":"2014-12-25T09:59:05","slug":"son-de-canela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/11\/06\/son-de-canela\/","title":{"rendered":"Son de canela"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"18945\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/11\/06\/son-de-canela\/dog_snout-bw\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg?fit=371%2C246&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"371,246\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"dog_snout-bw\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg?fit=371%2C246&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-18945\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg?resize=371%2C246\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"246\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg?w=371&amp;ssl=1 371w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/dog_snout-bw.jpg?resize=300%2C198&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los tres echados en sillas playeras alrededor de una gavera y esperando el atardecer bajo sus lentes de sol, semblantes desgastados. Se hab\u00edan escapado a Bah\u00eda de Cata fuera de temporada, en pleno semestre y a mitad de semana. Cada uno se hab\u00eda tomado ya unas diez cervezas, hab\u00edan llegado temprano en la tarde. A Mario le hab\u00edan robado el carro; a Chucho, familiar asesinado, y adem\u00e1s le hab\u00edan robado el Blackberry en el velorio. Gustavo acababa de terminar con Juliana por razones todav\u00eda no esclarecidas, y los tres hab\u00edan raspado un examen parcial, todo en cuesti\u00f3n de tres d\u00edas. Chucho fue el de la idea: No me jodas, esta vaina no es normal, mi pana. V\u00e1monos pa&#8217;l carajo: Cata, Morrocoy, donde quieran, pero v\u00e1monos bien lejos de tanta mierda unos d\u00edas. Ya eran las cinco y media de la tarde. La brisa del mar les soplaba en el rostro, el cielo era de postal, el suave oleaje era lo \u00fanico que se o\u00eda; la playa estaba casi desierta, toda de ellos y del sol que a\u00fan quemaba sus pieles.<\/p>\n<p>Gustavo se enderez\u00f3 con dificultad en su silla, movi\u00f3 los pies parcialmente enterrados en la arena, eruct\u00f3, sac\u00f3 otra cerveza, la abri\u00f3 y mir\u00f3 hacia sus dos amigos.<\/p>\n<p>Buena \u00e9sta, Chucho. A veces lo mejor es alejarse de toda vaina. \u00a1Salud! \u00a1Que pase esta semana maldita y se vaya para la mism\u00edsima mierda! Chocaron sus latas mientras intercambiaban varios nojodas e hijosdelagranputa. Bebieron un poco y se volvieron a recostar los tres en sus sillas, como animales moribundos y exhaustos. Unos zamuros planeaban en lo alto.<\/p>\n<p>Gustavo, \u00e9chanos tu cuento. \u00bfC\u00f3mo es eso de que mandaste para la mierda a Juliana?&#8230; pregunt\u00f3 Chucho.<\/p>\n<p>Ah&#8230; que es una puta, respondi\u00f3 Gustavo.<\/p>\n<p>Pero danos detalle, danos detalle&#8230; dijo Mario con voz arrastrada.<\/p>\n<p>Gustavo era el m\u00e1s reservado de los tres, sin embargo, siempre que tomaba, tarde o temprano hablaba largo y tendido, mucho m\u00e1s que los otros dos juntos. Bebi\u00f3 otro poco de cerveza, inhal\u00f3 un poco de lo que le quedaba del cigarrillo, bot\u00f3 la colilla con desgano y emiti\u00f3 un suspiro.<\/p>\n<p>La muy perra&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto llevaban ya, cuatro o cinco meses, no? Se les ve\u00eda bien juntos. Qu\u00e9 cagada&#8230; Comento Chucho, tratando de darle cuerda.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 bien juntos ni qu\u00e9 verga, una malparida es lo que es&#8230; dijo Gustavo con voz de odio infinito, y comenz\u00f3 a convulsionar como si fuese a vomitar.<\/p>\n<p>Mario y Chucho se enderezaron con lentitud y se pusieron los lentes por encima de la frente para verlo bien. Gustavo tuvo otra convulsi\u00f3n pero no vomit\u00f3. Solo se recost\u00f3 otra vez repitiendo sus insultos.<\/p>\n<p>Chucho le hizo un gesto con la cabeza a Mario se\u00f1alando el agua.<\/p>\n<p>Pana, yo me estoy orinando otra vez&#8230;<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n&#8230;<\/p>\n<p>Bueno, vamos a darle, Gustavo, y nos vas contando&#8230;<\/p>\n<p>Gustavo se puso de pie, invirti\u00f3 un rato en equilibrarse, se quit\u00f3 los lentes y los tir\u00f3 en la toalla. Mir\u00f3 hacia los colores del cielo que comenzaban a ponerse fascinantes. Mario y Chucho, por el contrario, se colocaron de nuevo los lentes sobre sus ojos. Avanzaron los tres por la pendiente de la orilla hacia las d\u00e9biles olas, los tres cerveza en mano, los tres tambale\u00e1ndose, como beb\u00e9s aprendiendo a caminar.<\/p>\n<p>La vaina es que les tengo que echar un cuento de mi vecino Adolfo el polic\u00eda, dijo Gustavo.<\/p>\n<p>\u00bfY que tiene que ver el peo de Juliana con ese carajo?<\/p>\n<p>D\u00e9jalo que cante su vaina.<\/p>\n<p>Llegaron al agua y daban all\u00ed pasos todav\u00eda m\u00e1s torpes que sobre la arena seca. A lo lejos se ve\u00edan solo los pe\u00f1eros en el embarcadero. La playa segu\u00eda desolada.<\/p>\n<p>Mosca que yo ya estoy orinando, dijo Mario.<\/p>\n<p>No joda, yo he estado meando desde que nos paramos de las sillas&#8230;<\/p>\n<p>Ese pana vecino no es un simple polic\u00eda, dijo Gustavo. Es inspector de esos anti-narc\u00f3ticos&#8230; Se la pasa en los aeropuertos con perros entrenados de los que huelen toda vaina.<\/p>\n<p>\u00a1A la mierda! Dijo Chucho volteando.<\/p>\n<p>Gustavo se qued\u00f3 en su posici\u00f3n equilibr\u00e1ndose, y dijo lo siguiente con voz tranquila, viendo a Chucho.<\/p>\n<p>S\u00ed&#8230; Y ya\u00a0s\u00e9 que t\u00fa te metes algo, me lo dijo ese pana. La \u00faltima vez que nos reunimos en mi casa y nos acercamos a su patio a ver sus perros, al d\u00eda siguiente me lo dijo. Uno de sus perros te pill\u00f3&#8230;.<\/p>\n<p>Co\u00f1o, miren qu\u00e9 estrella de mar tan arrecha, dijo Mario. El agua estaba cristalina, les llegaba todav\u00eda apenas por los muslos. Se acercaron los tres y se quedaron all\u00ed embelesados un rato, mientras segu\u00edan orin\u00e1ndose en equipo, secreta y silenciosamente. Era una estrella anaranjada brillante con puntos blancos.<\/p>\n<p>Gustavo continu\u00f3 luego de tomar otro poco de cerveza.<\/p>\n<p>Este vecino polic\u00eda, Adolfo&#8230; Yo de m\u00e1s chamo le dec\u00eda se\u00f1or Adolfo&#8230;\u00a0 Hace ya tiempo regres\u00e9 un d\u00eda tarde a la casa y me lo encontr\u00e9 en la puerta de su patio con tres cachorritos de doberman. Uno de ellos estaba algo apartado y se vino hacia m\u00ed, leng\u00fcita afuera, yo lo agarr\u00e9, un amor de cachorrito lami\u00e9ndome las manos. Se lo devolv\u00ed, y por esa mariquera me convert\u00ed en algo as\u00ed como su vecino favorito. Me dijo que le pod\u00eda decir simplemente Adolfo&#8230; Todav\u00eda me saluda con el mismo agradecimiento de aquel d\u00eda&#8230; Ese cachorrito se convirti\u00f3 en Blackie, hoy en d\u00eda un perro estrella en la detecci\u00f3n de narc\u00f3ticos de su divisi\u00f3n, seg\u00fan \u00e9l me ha contado. Blackie fue la que te oli\u00f3 hasta el culo aquel d\u00eda, Chucho, a trav\u00e9s de la cerca. Esos perros son una vaina de otro mundo, chamo, no se pelan.<\/p>\n<p>Chucho solo bebi\u00f3 otro poco.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 vaina tan arrecha la nariz de los perros!, dijo Mario, todav\u00eda sin despegar el ojo de la estrella de mar.<\/p>\n<p>La Blackie no siempre est\u00e1 en esa casa. Es justo al lado de la m\u00eda. Adolfo, la esposa e hijas viven all\u00ed con sus dos perrotes que parecen de concurso, pero que no son entrenados para las drogas: Trueno y Laica, \u00bfse acuerdan? Trueno es el pastor alem\u00e1n gigantesco&#8230; Gustavo eruct\u00f3 en este punto de su discurso&#8230; El que casi nunca ladra, el hijodelagranputa. De cachorrito ya ladraba lo que se dice duro y medio, otro vecino fue el que le puso ese nombre. Cuando las ni\u00f1as de Adolfo se ponen a jugar a quitarle su pelota, el Trueno gru\u00f1e&#8230; Mierda, no se puede explicar uno c\u00f3mo carajo ha logrado el ser humano convivir con esas bestias sanguinarias, no joda.<\/p>\n<p>\u00a1Jajajaja!<\/p>\n<p>Mario y Chucho rieron cayendo de espaldas sobre el agua, tratando de no hundir sus cervezas. Se fueron alejando de la estrella de mar. El sol se acercaba cada vez m\u00e1s al borde de la monta\u00f1a. Por el cerro de Catica, del lado este de la bah\u00eda, se acercaba un grupo de seis ni\u00f1os en shorts hacia la playa, mirando hacia Mario, Gustavo y Chucho con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y aparte de Trueno, Laica es la bulldog mansa y cari\u00f1osa, que tampoco detecta drogas. Pero Adolfo de vez en cuando trae a otros perros que s\u00ed son del trabajo: dobermans, rottweilers, otros pastores alemanes, otras razas que ni conozco, pero todos perros entrenados, como Blackie, que detectan una sola puta mol\u00e9cula de coca\u00edna en todo este mar, no joda. El Adolfo se desvive por esos animales&#8230; Siempre que trae a Blackie a su casa me avisa por si quiero ir a saludarla. \u00a1Mira quien vino, Blackie! \u00a1Mira quien vino!\u00a0 Co\u00f1o y se escucha la carrera de la Blackie como desesperada y emocionada corriendo sobre las baldosas, lengua afuera, y llega con una sonrisa de perfecta felicidad. Ella que de cachorro era del tama\u00f1o de una ratica negra, ahora tiene ya como cinco a\u00f1os, es una mole de pura fibra. Adolfo por suerte siempre me ayuda para que no me tumbe al suelo; igual a veces termino en el piso debajo de ella llen\u00e1ndome de baba. No joda, esa perra me adora; eso s\u00ed que es amor de verdad, el de esa perra Blackie&#8230; no el de la perra de Juliana&#8230;<\/p>\n<p>Mario se volte\u00f3 al oir ruido y not\u00f3 a los ni\u00f1os a lo lejos ri\u00e9ndose; no les hizo mayor caso.<\/p>\n<p>En fin, el pana Adolfo es calidad, en serio. Y est\u00e1 m\u00e1s que claro para \u00e9l que yo no consumo nada de nada, porque Blackie o alguno de sus otros perros me hubiera descubierto hace a\u00f1ales. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n por eso el tipo me tiene aprecio. Todos los vecinos saben qu\u00e9 clase de perros suele tener all\u00ed. Todos nos imaginamos que gracias a \u00e9l vivimos en una zona como protegida contra el narcotr\u00e1fico. Pura paja, pero igual nos gusta pensar que la vaina es as\u00ed.<\/p>\n<p>Aj\u00e1 Gustavo, dijo Mario. \u00bfPero el peo con Juliana?<\/p>\n<p>Ok&#8230; exacto&#8230; Dieron varios pasos m\u00e1s hacia las profundidades del mar.<\/p>\n<p>Ayer yo tuve que pasar buscando a Juliana casa de su amiga Laura&#8230;<\/p>\n<p>Laura, Laura&#8230; dijo Chucho pensativo. \u00bfLa brincona aquella que vimos en Chaguaramos?<\/p>\n<p>Esa misma&#8230; Se hab\u00edan reunido con un grupo de panas de ellas en casa de Laura para estudiar; esta misma semana tienen unos mega-parciales de yo no s\u00e9 qu\u00e9 verga. Bueno, Juliana llega y apenas se mete en el carro noto que tiene los ojos enrojecidos y la mirada como extra\u00f1a. Yo no s\u00e9 si eran las pupilas grandes o peque\u00f1as, no me pregunten, pero estaba mirando raro&#8230; Y yo ya le conozco las calenturas a esta caraja, pero esto no era normal. Me agarr\u00f3 por el cuello y me baj\u00f3 la cabeza hacia sus piernas, sin anestesia, y comenz\u00f3 a darme lengua pero salvaje&#8230; me llenaba de saliva sin necesidad, casi me ahoga, no joda&#8230; Diciendo esto Gustavo tosi\u00f3 y sufri\u00f3 otro reflejo de n\u00e1useas, y all\u00ed solt\u00f3 su cerveza y comenz\u00f3 a devolver buena parte de lo que hab\u00eda bebido y comido desde el mediod\u00eda.<\/p>\n<p>Mierda, bueno, pa\u00b4fuera con todo, mi pana, pa\u00b4fuera con todo&#8230; le dijo Mario alej\u00e1ndose en el agua con asco. Igual hizo Chucho. Despu\u00e9s de aquello, Gustavo se enjuag\u00f3 y se restreg\u00f3 la boca, y atraves\u00f3 el agua, cada vez m\u00e1s profunda, con redoblada dificultad hasta alcanzarlos. Los tres voltearon entonces hacia los ni\u00f1os que estaban acerc\u00e1ndose por la playa jugando. Gustavo sigui\u00f3 con voz que sonaba ahora m\u00e1s derrotada y ebria.<\/p>\n<p>Bueno&#8230; la Juliana&#8230; salvaje como una mapanare en celo&#8230; Normalmente no es tan as\u00ed, mi pana, menos a\u00fan luego de estudiar&#8230; Entonces, medio echando vaina pero medio en serio, hasta le pregunt\u00e9: \u00bfY a ti qu\u00e9 te pasa, te fumaste alguna vaina con la mala-conducta de Laura o qu\u00e9? Pareces acelerada&#8230; Le dije.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 te respondi\u00f3?<\/p>\n<p>La co\u00f1odesumadre solo solt\u00f3 una risa que parec\u00eda de una bruja loca. Me vio con aquellos ojos como de da\u00f1ada, y dijo que me extra\u00f1aba, que no hab\u00eda podido estudiar casi, y que ten\u00eda que seguir de fajona en su casa porque le faltaba much\u00edsimo, que no podr\u00edamos vernos ni salir m\u00e1s tarde&#8230; Lo otro que me dej\u00f3 pensando fue su aliento. Se hab\u00eda metido como cinco de sus chicles de canela, mucho m\u00e1s de lo normal. Ella siempre tiene esos chicles a la mano desde una vez que le dije que me gustaba su boca con ese sabor, pero primera vez que le pillo tan fuerte ese aliento a chicle de canela&#8230; En fin, el hecho es que llegamos a su casa y me dio otro beso, tambi\u00e9n m\u00e1s salvaje que de costumbre, y eso fue todo con ella, no pas\u00f3 m\u00e1s nada, se fue meneando ese culo muy tranquila. Esto fue ayer mismo, ya de noche.<\/p>\n<p>\u00bfY entonces?&#8230;<\/p>\n<p>Bueno, entonces&#8230; entonces&#8230; Entonces me fui directo a mi casa, y cuando llego fue que me encontr\u00e9 con el pana Adolfo regresando de caminar al Trueno. Yo de pendejo me paro al lado y lo saludo como si nada, con el aprecio de siempre, le pregunto que c\u00f3mo est\u00e1, que si ten\u00eda a Blackie all\u00ed, y me dijo que s\u00ed, que si quer\u00eda pasar a saludarla, y yo que claro vale&#8230;<\/p>\n<p>Verga&#8230;<\/p>\n<p>Mierda&#8230;<\/p>\n<p>No, no, es que esp\u00e9eeeeerate&#8230; Entramos y ya saben el cuento de saludar a Blackie y su amor del bueno, y as\u00ed fue&#8230; Gustavo se apart\u00f3 un poco para gesticular con espacio. Blackie lleg\u00f3 sonriente y me puso las patas en el pecho, se puso toda cari\u00f1osa tratando de lamerme la cara jadeando, como siempre. Pero aparte de Blackie, Adolfo ten\u00eda ayer all\u00ed varios otros perros, y en esto que me est\u00e1 saludando la Blackie se me acerca otro de aquellos perros, un <em>golden retriever <\/em>o algo as\u00ed, bien grande y de color como de esa arena, un poco m\u00e1s oscuro, bonito el co\u00f1odesumadre, yo nunca lo hab\u00eda visto&#8230; Se alza al lado de Blackie y acerca tambi\u00e9n su hocico a mi cara, como para tambi\u00e9n lamerme, pero nunca saca la lengua, lo que hace es olerme la cara y el cuello, se baja ah\u00ed mismo, retrocede, se planta y se pone tieso gru\u00f1endo, y desde all\u00ed comienza a ladrarme como un mism\u00edsimo desgraciado hijodelagranputa. Adolfo entonces se le acerc\u00f3 y comenz\u00f3 a decirle Tranquila Duna, tranquila&#8230; y la sujet\u00f3 para calmarla, mientras me miraba como extra\u00f1ado.<\/p>\n<p>A la verga, dijo Chucho.<\/p>\n<p>!Mierda! Dijo Mario.<\/p>\n<p>Ponte a pensar c\u00f3mo un perro de esos puede meter en tremendo peo a cualquier pendejo, \u00bfno?&#8230; Lo que se me vino a la mente, de una, fue la Juliana que me hab\u00eda embadurnado toda la boca en el carro&#8230; Y aunque qu\u00e9 mierda sabemos nosotros por qu\u00e9 ladra a veces un perro, de bolas que seguro se hab\u00eda zampado algo la gran caraja, y justo despu\u00e9s me hab\u00eda metido yo solito en casa de este pana y frente a sus super-perros&#8230;<\/p>\n<p>Ya el sol se ocultaba tras la monta\u00f1a. Gustavo volvi\u00f3 a mirar hacia arriba y vio a los zamuros. Respir\u00f3 hondo, como tratando de recuperar fuerzas para seguir.<\/p>\n<p>Desde que hab\u00eda comenzado a gru\u00f1ir la tal Duna, Blackie se hab\u00eda bajado y hab\u00eda prensado todo su cuerpo, adopt\u00f3 una postura como de guerra, separando las patas como para tener mejor balance, y al rato comienza a ladrar tambi\u00e9n a todo volumen, agresiva&#8230; Se hab\u00eda interpuesto enfrentando a Duna, quiz\u00e1 como para protegerme, creo yo. Entonces Trueno, que estaba un poco m\u00e1s lejos, comenz\u00f3 a ladrar tambi\u00e9n, y esa vaina en serio que son palabras mayores. Aquello se volvi\u00f3 un infierno de ladridos, \u00a1WORFFF! \u00a1WORFFF! \u00a1WARRFFF!, \u00a1WORFFF! \u00a1WORFFF!&#8230;<\/p>\n<p>Por toda la playa se escuchaban los ladridos de Gustavo. Los ni\u00f1os que ven\u00edan de Catica comenzaron a re\u00edrse a carcajadas y se acercaron corriendo.<\/p>\n<p>Yo iba a taparme los o\u00eddos, pero apenas me mov\u00ed un poco para subir las manos, la perra esa Duna hizo una finta como si fuese a saltar para atacarme. Adolfo la aguant\u00f3, y menos mal, porque Blackie ladr\u00f3 y tambi\u00e9n se movi\u00f3 como si estuviera a punto de saltarle y com\u00e9rsela viva all\u00ed mismo&#8230; Nunca hab\u00eda visto a Blackie gru\u00f1endo as\u00ed y con todos los dientes afuera. Mierda&#8230; Me acuerdo y se me erizan los pelos, chamo&#8230; Qu\u00e9 vaina tan cagante es un perro de esos doberman cuando se arrechan de verdad, mi pana&#8230;<\/p>\n<p>Gustavo trag\u00f3 y tosi\u00f3 un poco, se volvi\u00f3 a enjuagar la boca&#8230;<\/p>\n<p>Por suerte, luego de eso, la Duna como que arrug\u00f3 y el Adolfo pudo controlarla, y por fin se callaron los ladridos. Blackie segu\u00eda alerta y en guardia, pero ya no parec\u00eda que estaba a punto de descuartizar a nadie.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 hiciste?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o pod\u00eda hacer? \u00a1No sab\u00eda qu\u00e9 carajo hacer! !No sab\u00eda qu\u00e9 carajo hacer, no joda!&#8230; dijo Gustavo gritando y golpeando el agua con furia&#8230; Si acaso no moverme. Algo hab\u00eda olido aquella perra del co\u00f1o, y algo ten\u00eda que estar pensando Adolfo&#8230; A m\u00ed en verdad se me dan los perros, nunca se ponen agresivos conmigo, o muy raro, y los perros de Adolfo nunca, lo que se dice nunca, se hab\u00edan puesto \u201cprofesionales\u201d conmigo. Y nada como esto hab\u00eda pasado jam\u00e1s, chamo, ni siquiera cuando Blackie oli\u00f3 a Chucho por la reja.<\/p>\n<p>Chucho se qued\u00f3 callado.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os se metieron en el agua frente a donde ellos ten\u00edan sus sillas, y comenzaron a chapotear y a jugar all\u00ed con la estrella de mar. Mario dijo que les ve\u00eda medio pinta de malandritos. Chucho coment\u00f3 que eran solo ni\u00f1os, y deb\u00edan ser hijos de los pescadores. Mario dijo que no eran tan ni\u00f1os. Gustavo prosigui\u00f3.<\/p>\n<p>Adolfo solo me dijo que me quedara tranquilo. Llam\u00f3 a Blackie, y Blackie obediente se fue hacia \u00e9l. Trueno y Laica y los otros perros estaban ahora viendo toda la escena desde el otro lado de la sala, quietos y callados, con el culo sentado, casi como un p\u00fablico. Una vaina loca, pana. Adolfo ten\u00eda entonces a Blackie de un lado y a la Duna del otro, y los tres me miraban, hasta Blackie&#8230; quiz\u00e1 miran as\u00ed a todos los narcos cuando los descubren&#8230; me miraban como si nunca me hubieran visto antes, como si no me conocieran&#8230;\u00a0 Gustavo en ese momento se llev\u00f3 las manos a la cara, emiti\u00f3 unos gru\u00f1idos y comenz\u00f3 a decir varias maldiciones dando vueltas&#8230;<\/p>\n<p>Tranquilo pana, tranquilo&#8230;<\/p>\n<p>Al poco rato se ech\u00f3 agua a la cara resoplando las narices.<\/p>\n<p>Adolfo me pidi\u00f3 entonces que me agachara porque quer\u00eda comprobar algo de la docilidad de aquel perro. \u00bfQu\u00e9 co\u00f1o comprobar docilidad? Esa vaina no se la tragaba nadie&#8230; Todos los perros que este carajo lleva de vez en cuando a su casa son unas malditas narices expertas super-entrenadas y super-amaestradas; \u00e9l mismo me lo ha dicho. Pero igual, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer yo? Le hice caso, dobl\u00e9 las rodillas y me agach\u00e9 lentamente como me hab\u00eda pedido, y qued\u00e9 como un catcher que no sabe hacer de catcher, todo tembleque y cagao&#8230; Gustavo dijo esto agach\u00e1ndose en el agua, incluso meti\u00f3 su cabeza y salieron unas pocas burbujas, luego emergi\u00f3 con sus manos llenas de un mont\u00f3n de arena del fondo. Se meti\u00f3 esa arena en la boca, la mordisque\u00f3 un par de veces, luego la escupi\u00f3 con asco, y se enjuag\u00f3 con agua del mar. Mario y Chucho estaban all\u00ed atentos, con sus lentes de sol puestos y sus cervezas en mano, esperando, como si aquella conducta de Gustavo fuese algo normal.<\/p>\n<p>Adolfo le dio entonces una orden a Duna, continu\u00f3 Gustavo, y ella se vino hacia m\u00ed caminando r\u00e1pido&#8230; Me oli\u00f3 primero por un lado y despu\u00e9s por el otro, me oli\u00f3 a toda velocidad de cabo a rabo, fue una vaina instant\u00e1nea. Luego se regres\u00f3 frente a m\u00ed, ladr\u00f3 una vez y se qued\u00f3 all\u00ed quieta, sus ojos clavados en los m\u00edos, y el hocico apunt\u00e1ndome a la cara, m\u00e1s exactamente, apunt\u00e1ndome a la maldita boca que me hab\u00eda leng\u00fceteado la Juliana hac\u00eda apenas minutos. Y a todas \u00e9stas, Blackie ni parpade\u00f3.<\/p>\n<p>Al final, Adolfo llam\u00f3 a Duna: Duna, ven ac\u00e1, <em>come here&#8230;<\/em> Y la Duna como si yo ya no existiera, se fue y se puso a dar vueltas alrededor de las piernas de Adolfo con la lengua afuera, meneando la cola y como esperando recompensa, y \u00e9l no solo la acarici\u00f3 y le dio unas palmadas sino que le dio una galleta que sac\u00f3 de un bolsillo. Muy bien, Duna, eso, eso, <em>good dog<\/em>&#8230; le dec\u00eda. El carajo siempre tiene encima esas galletitas para los perros, como si nunca se le gastaran. Blackie se puso a oler a la perra esa beige, como si nada hubiera pasado entre ellas antes&#8230; No sab\u00eda si el Adolfo pensar\u00eda sacar una pistola y arrestarme all\u00ed mismo, o si iba\u00a0 a interrogarme, o qui\u00e9n sabe qu\u00e9 carajo&#8230; Yo le piqu\u00e9 adelante, me levant\u00e9 y le pregunt\u00e9 que qu\u00e9 le pasaba a esa perra, que por cierto yo nunca la hab\u00eda visto antes.<\/p>\n<p>Es que Duna no es de aqu\u00ed, me dijo. Es de unos ingleses que vinieron a darnos un entrenamiento esta semana. Se llama <em>Dune<\/em>, Duna en ingl\u00e9s, pero yo le digo Duna y me responde igual&#8230; Segu\u00eda acarici\u00e1ndola y en eso, sin mirarme, Adolfo me lanz\u00f3 una pregunta con una voz bien seca: \u00bfQu\u00e9 fue lo \u00faltimo que comiste, bebiste, o fumaste hoy, Gustavo?&#8230;<\/p>\n<p>Entonces le dije primero la pura verdad&#8230; que no hab\u00eda fumado nada desde el almuerzo, y que hab\u00eda sido un cigarrillo normal, como siempre&#8230; que yo no fumaba m\u00e1s nada&#8230; Luego le invent\u00e9 que ven\u00eda de una reuni\u00f3n de unos conocidos de la universidad, y que all\u00ed hab\u00eda gente un poco dudosa, que me hab\u00edan servido un ron, pero que todo me hab\u00eda parecido normal, ning\u00fan sabor raro, ni me sent\u00eda mareado ni drogado para nada&#8230; As\u00ed mismo le dije, que no me sent\u00eda drogado ni mareado&#8230; Tambi\u00e9n le dije que acababa de comerme un chicle de canela, por si acaso. Eso fue todo lo que se me ocurri\u00f3 decir. No quise mencionar a Juliana para no meterla en peo&#8230; si ser\u00e9 huev\u00f3n&#8230; Adolfo y sus perros como que huelen tambi\u00e9n las mentiras, porque entre jodedor e incr\u00e9dulo me pregunt\u00f3: Ron y chicle&#8230; Hmmm&#8230; \u00bfno habr\u00e1s comido nada inusual?<\/p>\n<p>No&#8230; Un cachito y un refresco en la universidad al mediod\u00eda donde siempre&#8230; le dije, cosa que tambi\u00e9n era verdad. Entonces se volte\u00f3, me mir\u00f3 r\u00e1pidamente, y dej\u00f3 de mirarme al instante. Despu\u00e9s dijo, todav\u00eda con voz fr\u00eda, que no ten\u00eda nada de qu\u00e9 preocuparme, que tranquilo&#8230; Y reuni\u00f3 a los perros para llevarlos al patio.<\/p>\n<p>Yo comenc\u00e9 a decirle que por mucho que esa perra me ladrara, que yo fumo y bebo, okey, pero que no tengo nada que ver con drogas, y que \u00e9l lo deb\u00eda saber desde hace tiempo. Que uno puede tomar cosas en la calle que pueden estar adulteradas sin uno saberlo, o sentarse al lado de alguien&#8230; no significa que uno sea ninguna mula ni que uno consuma&#8230; Y que Blackie siendo tan buena como dicen se hab\u00eda portado normal conmigo despu\u00e9s de todo&#8230; Y all\u00ed yo mismo me call\u00e9 la boca, porque pens\u00e9 que quiz\u00e1 Blackie detecta unas drogas, pero la otra perra quiz\u00e1 detecta otras.<\/p>\n<p>Adolfo me dej\u00f3 hablar sin interrumpir, y luego me dijo que ten\u00eda raz\u00f3n, y que no ten\u00eda de qu\u00e9 preocuparme. Blackie s\u00ed es excelente, es la mejor, y no ha detectado nada de drogas aqu\u00ed, Gustavo. Y Duna es una estrella tambi\u00e9n, pero ella no detecta drogas, as\u00ed que tranquilo.<\/p>\n<p>Ah&#8230; ok, con raz\u00f3n&#8230; le dije yo aliviado. \u00bfY qu\u00e9 hace Duna? Le pregunt\u00e9&#8230;<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 serio acariciando a Duna un rato, luego me dijo que algunos perros detectan explosivos, otros dinero, otros rescatan cad\u00e1veres, que huelen como cien mil veces mejor que nosotros, y que el olfato de los perros es una maravilla de la naturaleza; que algunos hasta han sido entrenados para detectar c\u00e1ncer de pr\u00f3stata olfateando la orina, me dijo&#8230; Y luego me solt\u00f3 la bomba: Duna ayuda a encontrar el lugar exacto donde haya ocurrido una violaci\u00f3n; ha sido entrenada para detectar semen&#8230; semen humano, Gustavo. Tienes trazas de semen humano en la cabeza, parece que un poco en la nuca, pero sobre todo en tu misma boca; eso es lo que Duna estaba reconociendo. De qui\u00e9n es, o c\u00f3mo lleg\u00f3 all\u00ed, pues ese es asunto tuyo, no es asunto legal ni m\u00edo. Lo \u00fanico que te podr\u00eda recomendar es que mosca con esos rones o cachitos o refrescos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1No, chamo! Dijo Mario dejando caer su cerveza al mar. \u00bfQu\u00e9eeee&#8230;? La muy perra&#8230; Y escupi\u00f3 tosiendo varias veces, perdi\u00f3 el equilibrio y se hundi\u00f3 en el agua, que ya les llegaba casi al cuello. Cuando sali\u00f3 aclar\u00f3: No la Duna sino la Juliana, digo&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1A la gran verga! \u00a1Bluagh! Dijo Chucho tambi\u00e9n escupiendo. La muy maldita&#8230;<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os hab\u00edan ya salido del agua con sigilo y velocidad sorprendentes, se hab\u00edan acercado a las sillas, hab\u00edan echado mano a todo lo que pod\u00edan, y en instantes se estaban alejando corriendo y gritando de euforia. Mario fue el primero en entender lo que suced\u00eda. \u00a1Malditos ladrones de mierda!<\/p>\n<p>Intent\u00f3 correr hacia la orilla luchando contra su borrachera y contra la enorme resistencia del agua, avanzando como en c\u00e1mara lenta. Chucho le dijo: qu\u00e9 carajo, que se lleven esas toallas y las cholas&#8230; Mario le grit\u00f3: \u00bfQu\u00e9 co\u00f1o cholas? \u00a1Mi celular, mi cartera!&#8230; \u00a1Mierda, las carteras! Respondi\u00f3 Chucho.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de considerable esfuerzo, Mario lleg\u00f3 a la orilla pero cay\u00f3 exhausto y comenz\u00f3 a vomitar en cuatro patas entre el suave oleaje. Chucho se retras\u00f3 viendo los pedazos descuartizados de la estrella de mar, lleg\u00f3 por fin y de inmediato se apart\u00f3, tratando de no perder el equilibrio y caer sobre todo aquello que se esparc\u00eda frente a Mario para luego regresar a \u00e9l como en una danza. Volte\u00f3 y vio a Gustavo que segu\u00eda haciendo g\u00e1rgaras con arena, tosiendo y escupiendo como enloquecido. Los malandritos a lo lejos gritaban y saltaban de alegr\u00eda, orgullosos de sus preseas, y Chucho casi no pod\u00eda tenerse en pie. Vio a los zamuros arriba surcando con suavidad unos colores incre\u00edbles. La lata de cerveza resbal\u00f3 entonces de su mano y rod\u00f3 por la arena mojada. Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos persigue esta maldici\u00f3n de mierda, no hay escape, no joda&#8230; dijo rompiendo a llorar. Sinti\u00f3 tambi\u00e9n n\u00e1useas y se agach\u00f3 como Mario a vaciar su est\u00f3mago sobre las leves olas de aquel lado de la playa.<\/p>\n<p>Gustavo lleg\u00f3 un par de minutos despu\u00e9s, con la boca escurriendo arena y el labio sangrando. Vio los lentes de sol todav\u00eda en las cabezas de sus amigos. Co\u00f1o, mis lentes&#8230; Los chamos estaban a distancia muy segura, y \u00e9l demasiado mareado y d\u00e9bil para intentar perseguirlos. \u00a1Hijitos de la gran puta! Grit\u00f3. \u00a1M\u00e9tanse esos lentes Oakley originales por el&#8230; y cay\u00f3 tambi\u00e9n de rodillas sucumbiendo a las n\u00e1useas. Pese a m\u00faltiples retorcijones, de su boca sali\u00f3 un \u00fanico hilo con cuentas de arena enrojecidas; ten\u00eda el est\u00f3mago vac\u00edo. Al recuperarse, lo primero que hizo fue comprobar que a\u00fan ten\u00eda sus llaves en el short.<\/p>\n<p>Ya con el sol oculto, mojados y descamisados, recogieron lo \u00fanico que les quedaba: las sillas. Se metieron con ellas en el carro y arrancaron poco a poco.<\/p>\n<p>En vez de huir, los pichones de rufianes se acercaron otra vez y estaban como palpando las marcas en la arena. Gustavo los vio y no dijo nada, pero comprendi\u00f3 que todav\u00eda no le hab\u00edan robado sus lentes; segu\u00edan all\u00ed enterrados en alg\u00fan lugar de las orillas de Cata, y solo despu\u00e9s de aquel grito suyo hab\u00edan acudido a buscarlos. Se vio el labio roto en el espejo y comenz\u00f3 a maldecir entre dientes.<\/p>\n<p>Chucho se hab\u00eda tendido a todo lo largo que pod\u00eda en el asiento de atr\u00e1s. La perra esa Duna lo que vale es oro puro, mi hermano, oro puro&#8230; dijo. Alg\u00fan d\u00eda voy a conseguirme una perra de esas, no joda&#8230; y se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>Mario, que iba adelante de copiloto, encontr\u00f3 algo en el hueco del centro del tablero, arriba del reproductor, y con voz quebrada y enferma ofreci\u00f3: \u00bfQui\u00e9n quiere chicle? Pero se retract\u00f3 de inmediato. Ah no, ya va&#8230; Mierda&#8230; Son de canela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tres echados en sillas playeras alrededor de una gavera y esperando el atardecer bajo sus lentes de sol, semblantes desgastados. Se hab\u00edan escapado a Bah\u00eda de Cata fuera de temporada, en pleno semestre y a mitad de semana. Cada uno se hab\u00eda tomado ya unas diez cervezas, hab\u00edan llegado temprano en la tarde. 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