{"id":18922,"date":"2011-11-12T11:41:25","date_gmt":"2011-11-12T16:11:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=18922"},"modified":"2011-11-13T10:25:34","modified_gmt":"2011-11-13T14:55:34","slug":"el-lago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/11\/12\/el-lago\/","title":{"rendered":"El lago"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.escribirte.com.ar\/blogs\/user\/caminoscruzados\/lago_noche.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border-style: initial;border-color: initial;border-width: 0px\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.escribirte.com.ar\/blogs\/user\/caminoscruzados\/lago_noche.jpg?resize=383%2C251\" alt=\"\" width=\"383\" height=\"251\" border=\"0\" \/><\/a><\/div>\n<p>-Tu eres un animal de ciudad: te mueves como nadie por las calles, conoces todos los sitios importantes, sabes como hablarle tanto a un portero como a un presidente de compa\u00f1\u00eda. Pero \u00bfSi te sueltan en un descampado, en donde debas depender solamente de tu fuerza bruta y tu habilidad manual? No vivir\u00edas ni diez minutos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Est\u00e1s total y absolutamente equivocada. Cuando quieras te lo demuestro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfSi? \u00bfQue tal este fin de semana? Conozco un lugar perfecto, en la serran\u00eda. Es precioso: un lago bordeado de pinos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Eh&#8230;\u00bfTan pronto? No se&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Sab\u00eda que te rajar\u00edas. \u00bfVes? Por eso no te tomo en serio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Bueno, bueno. Este fin de semana. Te voy a demostrar que tambi\u00e9n puedo ser un animal de monte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio se hab\u00eda metido en el brete de su vida: en lo que ten\u00eda de existencia jam\u00e1s hab\u00eda acampado. Lo suyo era un hotel 5 estrellas; para \u00e9l, pasar trabajo era tener que ba\u00f1arse con agua fr\u00eda. Pero tanto su amor propio como las ganas que le ten\u00eda a Elo\u00edsa lo hicieron tomar una determinaci\u00f3n: era lunes. Ten\u00eda 4 d\u00edas para volverse un experto campista. Como analista de planificaci\u00f3n, mont\u00f3 un pert mental de las actividades que deber\u00eda realizar para lograr esa meta, que figuraba dulce y excitante: frente a una hoguera, con una botella de vino, por fin tendr\u00eda entre sus brazos a la muchacha que le quitaba el sue\u00f1o desde hac\u00eda meses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer d\u00eda lo destin\u00f3 a documentarse: gracias a Dios exist\u00eda Google, por lo que con unos cuantos clicks pudo hacerse de todo el material indispensable. El d\u00eda siguiente lo utiliz\u00f3 en estudiar a fondo las lecturas recolectadas, y al finalizar la jornada ya era, en teor\u00eda, capaz de armar una carpa, prender un fuego, y \u00a0cocinar a la brasa cualquier alimento. El tercer d\u00eda fue para las compras: se dirigi\u00f3 a una gran tienda por departamentos, con su lista preparada, y previo desembolso de una considerable cantidad de dinero adquiri\u00f3 equipamiento y provisiones suficientes como para montar una empresa de excursionismo. No le faltaba nada: desde la cocinilla a gas hasta la ducha port\u00e1til (bajo la cual prefiguraba un sensual ba\u00f1o con Elo\u00edsa), se sent\u00eda capaz de no solamente sobrevivir, sino disfrutar de la experiencia al aire libre. El cuarto d\u00eda fue el del ensayo general: en el jard\u00edn de su casa se puso a armar y desarmar el campamento tantas veces como fuera necesario, hasta que por fin todo le sali\u00f3 perfecto (con gran estupefacci\u00f3n y regocijo de los vecinos, que asistieron divertidos al inesperado espect\u00e1culo).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por fin lleg\u00f3 el s\u00e1bado: Ignacio se despert\u00f3 tempran\u00edsimo, y despu\u00e9s de apenas 45 minutos ya ten\u00eda todo el equipo montado en su camioneta. Sali\u00f3 raudo hacia la casa de Elo\u00edsa, quien lo hizo esperar una hora y media, dentro de su carro (pues no se atrev\u00eda a bajarse por miedo a que lo desvalijaran). Por fin la muchacha sali\u00f3, con un morralito a la espalda, y lo primero que hizo fue morirse de la risa al ver la camioneta disfrazada de convoy tipo tormenta del desierto, y \u00a0a su conductor ataviado cual gu\u00eda de safari.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00a1Ignacio, no vamos a Africa! \u00a1Por lo menos no por 5 meses! &#8211; Le dijo al montarse en el veh\u00edculo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Tranquila, lo tengo todo bajo control. Por cierto, vamos a programar el GPS para llegar sin perdernos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Nada de GPS. Yo te dirijo. Faltaba m\u00e1s&#8230; &#8211; le respondi\u00f3, risue\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue. Elo\u00edsa le iba indicando el camino a Ignacio; abandonaron la ciudad y transitaron por una gran autopista. Todo iba bien hasta que a la hora de camino cayeron en un enorme bache y sintieron un ruido an\u00f3malo, al tiempo que el veh\u00edculo se sal\u00eda de control.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00a1Se me pinch\u00f3 un caucho! \u00a1Ag\u00e1rrate bien!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Afortunadamente Ignacio era un estupendo conductor, y supo dominar el carro sin mucho trabajo. Lo orill\u00f3 en en hombrillo, y se baj\u00f3 a revisar los da\u00f1os. Constat\u00f3 con cierto alivio que no hab\u00eda pasado nada grave, pero tuvo que afrontar una dura tarea: cambiar el caucho. Para ello se vio en la obligaci\u00f3n de bajar la mitad del equipo, ya que la rueda de repuesto se encontraba dentro del habit\u00e1culo de la camioneta. Despu\u00e9s de una hora y media, ya estaban en codiciones de seguir. Lastimosamente la ropa de Ignacio, originalmente color caqui, ya parec\u00eda de camuflaje en fango. Elo\u00edsa fue noble, y no se ri\u00f3 tan fuerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Prosiguieron el camino por la autopista hasta llegar a la salida correspondiente a una peque\u00f1a poblaci\u00f3n, y Elo\u00edsa le dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Salte aqu\u00ed, y toma por la calle principal. Conozco un negocio en donde pueden repararte el caucho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siguiendo las indicaciones de la muchacha, llegaron a una peque\u00f1a cauchera. Elo\u00edsa se baj\u00f3, al tiempo que una persona vestida con una braga de mec\u00e1nico le dec\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00a1Hola, mi reina! \u00bfQue la trae por ac\u00e1?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Hola, Juan. Se nos pinch\u00f3 un caucho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Ahora mismo se los reparo; mientras esperan se pueden tomar una cervecita, all\u00ed en la bodega las tienen bien fr\u00editas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No les qued\u00f3 mas remedio que seguir el consejo de Juan, y compraron dos cervezas mientras esperaban por la reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Bueno, algo accidentado el viaje, \u00bfverdad? Espero que no me odies por hacerte pasar tanto trabajo, fuera de tu aire acondicionado y de tu sal\u00f3n de diversiones m\u00faltiples&#8230; &#8211; Dijo con cierta sorna Elo\u00edsa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Estoy como pez en el agua, me encantan estas actividades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfEn serio? Jam\u00e1s lo hubiera adivinado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Ya ves, soy una caja de sorpresas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al cabo de una hora estuvo reparado el caucho, y retomaron el camino. Rodaron hasta llegar a la entrada de una trocha, que se prefiguraba fangosa por la \u00e9poca. Ignacio dijo, dudoso:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s segura? \u00bfNo habr\u00e1 un camino asfaltado?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Dios, que delicado. \u00bfPara qu\u00e9 te compraste un 4 x 4? \u00bfNunca le has puesto la mocha?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00a1Claro que s\u00ed! &#8211; Minti\u00f3 descaradamente, pues jam\u00e1s hab\u00eda utilizado la palanca que activaba el mecanismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, creo que ahora es un buen momento para hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio pas\u00f3 por un microinstante de p\u00e1nico, pero record\u00f3 lo que estaba en juego y le vinieron a la mente las explicaciones del vendedor del concesionario, a las que afortunadamente les hab\u00eda puesto cierta atenci\u00f3n. Manipul\u00f3 la palanca, y vi\u00f3 que en el tablero se encendi\u00f3 una luz de advertencia: estaba activado el diferencial delantero. Mir\u00f3 a Elo\u00edsa con satisfacci\u00f3n y suficiencia, y empez\u00f3 a transitar por aquel tortuoso y estrecho camino. Mir\u00f3 el reloj, y constat\u00f3 con cierta preocupaci\u00f3n que ya eran las 3 de la tarde.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfFaltar\u00e1 mucho?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No me digas que le temes a la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Para nada, pero me est\u00e1 dando hambre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-En mi morral tengo un par de sandwiches, los podemos comer mientras llegamos, si te parece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio ten\u00eda como norma no comer dentro de su camioneta, pero no quiso dar la impresi\u00f3n de ser un estirado y asinti\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comieron el fugaz alimento mientras transitaban por la v\u00eda llena de recodos. A medida que avanzaban la selva se iba haciendo m\u00e1s tupida, y oscura. Afortunadamente no se toparon con ning\u00fan veh\u00edculo en direcci\u00f3n contraria, de otro modo la maniobra para esquivarlo hubiera sido dura. Al cabo de otra hora y media, llegaron al lugar. Era realmente encantador: tal y como lo hab\u00eda descrito Elo\u00edsa, era la orilla de un lago color verde oliva, y alrededor del mismo crec\u00eda un bosquecito de pinos. Ignacio se sinti\u00f3 por primera vez en conexi\u00f3n con la naturaleza, y en un impulso abri\u00f3 la puerta del carro y se baj\u00f3 de un salto. Not\u00f3 con cierto desagrado que lo que pis\u00f3 en primer lugar no era tierra firme, sino una masa pastosa y, como se enter\u00f3 a cotinuaci\u00f3n, maloliente. Hab\u00eda estrenado sus relucientes botas de excursionista con excremento de alg\u00fan animal, y lo que lo alarm\u00f3 no fue ese hecho en si, sino el tama\u00f1o que deber\u00eda tener el ser capaz de producir tanta cantidad. Elo\u00edsa se baj\u00f3 tambi\u00e9n y al llegar a su lado le dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Ah, ya veo que te tropezaste con las gracias de los b\u00fafalos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfB\u00fafalos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Si, aqu\u00ed al lado hay una hacienda y los sacan a pastar de vez en cuando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo sabes tanto sobre este lugar?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Cuando peque\u00f1a mis padres me llevaban a acampar, y \u00e9ste era uno de sus sitios favoritos. De hecho pas\u00e1bamos aqu\u00ed semanas enteras, y nos hicimos amigos de los lugare\u00f1os. Despu\u00e9s, de grande, he seguido viniendo por mi cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Que interesante. Bueno, \u00bfte parece que armemos el campamento?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Como no, te ayudo&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No faltaba m\u00e1s, yo puedo solo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio se dispuso a repetir lo que tantas veces hab\u00eda ensayado en el jard\u00edn de su casa, pero tanto el nerviosismo por la presencia de la muchacha como el cansancio de la carretera no le permitieron trabajar correctamente. Cometi\u00f3 un par de errores al tratar de armar la carpa, una tipo Igloo, y estuvo a punto de perder un ojo con una de las varillas telesc\u00f3picas que le serv\u00edan de paral. Elo\u00edsa se apiad\u00f3 de \u00e9l, y en un santiam\u00e9n ten\u00eda armada la carpa. Ignacio se sinti\u00f3 herido en su honor, y dijo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No era necesario, la ten\u00eda a punto&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Claro, yo lo que hice fue rematarla &#8211; minti\u00f3 piadosamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Bueno, \u00bfque tal si prendemos una fogata?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s seguro?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Por supuesto, \u00bfpor qu\u00e9 lo dudas? &#8211; pregunt\u00f3 seco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No, por nada&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio tom\u00f3 su hachuela, replandeciente, y se adentr\u00f3 en el bosquecillo de pinos a buscar le\u00f1a. Al rato se escuch\u00f3 un grito de dolor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfQue te pas\u00f3?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Nada, nada&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero al aparecer, Elo\u00edsa vio que le sangraba un poco la mano. Sin embargo tra\u00eda con \u00e9l un peque\u00f1o atado de cortezas de pino y algunas ramas delgadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Ven, te curo la herida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfHerida? No, chica, es un rasp\u00f3n apenas&#8230; &#8211; pero dej\u00f3 que la muchacha estrenara su equipo de primeros auxilios. Afortunadamente Elo\u00edsa sab\u00eda de esos menesteres, por lo que en poco tiempo estuvo limpia y vendada la herida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez curado, Ignacio se dispuso a prender la fogata. Hizo una especie de castillo con las ramas, y alrededor coloc\u00f3 las cortezas, tal como hab\u00eda aprendido en internet. Prendi\u00f3 un f\u00f3sforo, trat\u00f3 de encender el borde exterior de la fogata, pero nada ocurri\u00f3. Unos diez f\u00f3sforos despu\u00e9s perdi\u00f3 la paciencia, y bajo la mirada preocupada y a la vez divertida de Elo\u00edsa se dirigi\u00f3 a la camioneta y le extrajo una peque\u00f1a cantidad de gasolina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No me parece una buena ide&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La peque\u00f1a explosi\u00f3n no le permiti\u00f3 terminar la frase: Ignacio, con las cejas chamuscadas, logr\u00f3 encender aparatosamente su hoguera. Como si nada hubiera pasado, dijo con naturalidad:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfLa dama me aceptar\u00eda una copa de vino?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00a1Con gusto!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ignacio busc\u00f3 en la cava una botella de vino blanco, pero al tratar de abrirla vio que no hab\u00eda tra\u00eddo sacacorchos. \u00ab\u00a1Est\u00fapido!\u00bb pens\u00f3 para sus adentros. Lo que hab\u00eda planificado con tanto detalle se estaba desmoronando. Se acerc\u00f3 con aire de perrito rega\u00f1ado, y le dijo a la muchacha:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Que pena contigo, no traje nada con que abrir la botella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ella le ech\u00f3 una mirada de conmiseraci\u00f3n, le quit\u00f3 la botella de la mano y utilizando su navajita se la devolvi\u00f3 destapada. Ignacio no dijo nada; se limit\u00f3 a servir dos copas, sinti\u00e9ndose un perfecto in\u00fatil. Se le sent\u00f3 al lado, y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo la est\u00e1s pasando hasta ahora?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Si te soy sincera, me he divertido una barbaridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-A mis costillas&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No lo puedo negar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Tal vez no soy un animal de monte, despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Seguramente no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s decepcionada?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Para nada, es exactamente lo que esperaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfY para qu\u00e9 me lo propusiste?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Quer\u00eda saber lo que eras capaz de hacer por m\u00ed. Ver\u00e1s, pretendientes no me faltan, pero son todos m\u00e1s o menos como tu: citadinos, con miedo a ensuciarse, literalmente. Por eso tengo montado este peque\u00f1o test.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Caramba, soy parte de un experimento, entonces. \u00bfPuedo saber cuantos lo han pasado?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-Hasta ahora, solamente uno: tu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-No creo haberlo logrado. Esto es un verdadero desastre, y me imagino que estar\u00e1s ansiosa por regresarte. Si recogemos r\u00e1pido podemos estar en el pueblo en un par de horas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-B\u00e9same, est\u00fapido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una hermosa luna llena alumbraba la escena. A lo lejos, se escuch\u00f3 el aullido de un lobo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Tu eres un animal de ciudad: te mueves como nadie por las calles, conoces todos los sitios importantes, sabes como hablarle tanto a un portero como a un presidente de compa\u00f1\u00eda. Pero \u00bfSi te sueltan en un descampado, en donde debas depender solamente de tu fuerza bruta y tu habilidad manual? 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