{"id":18209,"date":"2011-10-03T07:11:14","date_gmt":"2011-10-03T11:41:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=18209"},"modified":"2011-10-03T07:26:46","modified_gmt":"2011-10-03T11:56:46","slug":"el-rumor-de-las-piedras-mucho-ruido-pocas-nueces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/10\/03\/el-rumor-de-las-piedras-mucho-ruido-pocas-nueces\/","title":{"rendered":"El Rumor de las Piedras: Mucho Ruido, Pocas Nueces"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"18210\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/10\/03\/el-rumor-de-las-piedras-mucho-ruido-pocas-nueces\/rumor-piedras\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras.jpg?fit=630%2C885&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"630,885\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"rumor-piedras\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras.jpg?fit=630%2C885&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras-213x300.jpg?resize=213%2C300\" alt=\"\" title=\"rumor-piedras\" width=\"213\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-18210\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras.jpg?resize=213%2C300&amp;ssl=1 213w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/rumor-piedras.jpg?w=630&amp;ssl=1 630w\" sizes=\"auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><br \/>\nVoy hablar en singular porque no me identifico con el plural o el llamado com\u00fan denominador. Tampoco me interesa disfrazar y disimular una opini\u00f3n personal de percepci\u00f3n general sobre el film.<br \/>\nSeg\u00fan entiendo, \u201cEl Rumor de las Piedras\u201d gust\u00f3 a propios y extra\u00f1os desde la competencia de M\u00e9rida hasta el jurado encargado de abanderarla como \u201cnuestra\u201d representante criolla para el Oscar. \u00bfNuestra? Ser\u00e1 de ellos, porque a quien escribe, el supuesto aire de melodrama concienciado y metaf\u00f3rico de la pel\u00edcula, lo dej\u00f3 fr\u00edo e indiferente, cual coraz\u00f3n metam\u00f3rfico del hombre de hojalata.<br \/>\nA lo mejor es un efecto de la rutina mec\u00e1nica y deshumanizante del Festival de San Sebasti\u00e1n,de ver un promedio de 4 largometrajes por d\u00eda entre maratones de ocho kil\u00f3metros a pie, atracones de pinchos, noches de desvelo, desahogos con cerveza y sue\u00f1os de insomne.<br \/>\nDe repente, mis arterias y fibras sensibles se endurecieron al punto de inhibirme y anestesiarme contra las emociones y pasiones de la pantalla grande.<br \/>\nQuiz\u00e1s, al estilo del protagonista de \u201cEl Camino del Vino\u201d, mi lengua se entumeci\u00f3 y perd\u00ed la facultad de disfrutar de los sabores y aromas de las cosechas recientes del s\u00e9ptimo arte.<br \/>\nEn cualquier caso, la pieza de Bellame no parece ofrecerme una cura inmediata a mi enfermedad tropical de pron\u00f3stico reservado. Es decir, lejos de recuperar mi capacidad de asombro, pasa delante de mis ojos como un deja vu y en donde el resto aprecia virtudes y propiedades po\u00e9ticas, yo encuentro defectos y debilidades del lenguaje choronga, cursi, impostado, demag\u00f3gico y falsamente comprometido con las realidades urgentes del pa\u00eds.<br \/>\nLl\u00e1menme robot, aut\u00f3mata y mu\u00f1eco de trapo, pero a mi el cuento del ni\u00f1o hu\u00e9rfano y la madre abnegada, ya no me conmueve un cent\u00edmetro de la piel. Incluso, si acaso la din\u00e1mica de la puesta en escena, despierta leves carcajadas en mi sistema neur\u00e1lgico, cuando deber\u00eda activar mis interruptores lagrimales.<br \/>\nDe risa son la mayor\u00eda de las interpretaciones, estereotipadas y uniformes, as\u00ed como las tramas paralelas de follet\u00edn costumbrista de marca menor(tipo I\u00f1\u00e1rritu).<br \/>\nDemasiada agua corri\u00f3 antes de la realizaci\u00f3n de la cinta, para volver a caer en las mismas tempestades y remolinos tr\u00e1gicos de costumbre.<br \/>\nEl fil\u00f3n se agot\u00f3.<br \/>\nPredecible es el arranque, el nudo y el desenlace, tallado en una roca \u00edgnea por el cincel de un guionista apegado a las frases lapidarias, los esquemas marm\u00f3reos y los di\u00e1logos moralistas de tablilla de salvaci\u00f3n para almas en pena.<br \/>\nAunado a ello, las actuaciones echan a rodar por el foso de los numeritos forzados, las ideas impresas en el libreto de meteorito extra\u00eddo del deslave de Vargas.<br \/>\nSalvo contadas excepciones, los miembros del reparto desfilan como estatuas de granito y no precisamente de Miguel \u00c1ngel.<br \/>\nRescato las contribuciones de Alberto Alifa y Arlette Torres.<br \/>\nEn cambio, la mam\u00e1, de ascendencia en el clich\u00e9 de la dinast\u00eda italiana de posguerra, jam\u00e1s cambiar\u00e1 su pose de mujer sufrida y sacrificada por el bien de sus hijos. Apenas en el final, desplegar\u00e1 una mueca de alegr\u00eda cercana al baile rid\u00edculo de la abuela ciega, con los brazos colgados y congelados en el aire por exigencias del director, al borde de una playa rodeada por c\u00e1maras y gr\u00faas hinchadas de afectaci\u00f3n manierista y edulcorante, sin olvidar la compa\u00f1\u00eda de una partitura tan invasora como conductista.<br \/>\nA prop\u00f3sito, la banda sonora nunca se escuch\u00f3 de forma pareja en mi sala, y a cada rato, pegaba brincos inesperados y deven\u00eda en un susurro inaudible. Tambi\u00e9n culpa de Cinex, supongo.<br \/>\nMe imagino a los cr\u00edticos de la peque\u00f1a Venecia y del P\u00e1ramo, agitando sus palmas y sec\u00e1ndose las gotas de las mejillas por el mensaje de denuncia y la lecci\u00f3n por aprender.<br \/>\nPara \u201cEl Rumor de las Piedras\u201d, no hay medias tintas en el barrio y todo es cuesti\u00f3n de vida o muerte, blanco o negro, gente bella y malandros de cara de ca\u00f1\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n es el culpable?<br \/>\nDe seguro, el estado y el gobierno, aunque la correcci\u00f3n pol\u00edtica del conjunto tiende a diluirlos a trav\u00e9s del t\u00edpico velo de autocensura, para no herir la susceptibilidad de las autoridades competentes. Problema af\u00edn al caricaturesco y an\u00f3nimo retrato del poder de \u201cEl \u00daltimo Cuerpo\u201d, donde los emblemas de la corrupci\u00f3n eran convertidos en significantes vac\u00edos, hu\u00e9rfanos de referentes(Alexis Correia y Mar\u00eda Gabriela Colmenares,dixit).<br \/>\nSe asoma el cuestionamiento a los entes oficiales incapaces de brindar amparo a las v\u00edctimas de Vargas, pero los sellos de la burocracia roja rojita brillan por su ausencia, a pesar de su estrecha vinculaci\u00f3n con el asunto(solo surge el detalle semi\u00f3tico de un uniforme verde oliva y una alusi\u00f3n a las colas en puertas de las misiones del fracaso).<br \/>\nOtro posible responsable es el af\u00e1n de lucro y el ego\u00edsmo de los hombres pervertidos de la partida, en oposici\u00f3n al \u00fanico h\u00e9roe simb\u00f3lico de la propuesta: el padre sustituto encarnado por el actor fetiche del autor, Alberto Alifa, en un papel aleg\u00f3rico de mentor de la odisea.<br \/>\nPor tanto, las alternativas de ejemplos de vida resultan m\u00ednimas y ajustadas al molde conservador y reaccionario, de canto a la familia unida, propio del perfil matriarcal y patriarcal impulsado por la plataforma, la Villa y el CNAC.<br \/>\n\u00bfProyecci\u00f3n inconsciente de la dependencia con el cord\u00f3n umbilical y la ubre de PDVSA?<br \/>\nNo en balde, existen los antecedentes est\u00e9ticos y \u00e9ticos de las fallidas \u201cUna Mirada al Mar\u201d y \u201cEl Chico que Miente\u201d, cuyas tragedias infantiles se resolv\u00edan en el reencuentro con los valores tradicionales del amor intergeneracional, los lazos de sangre y los \u00e1nimos redentores de la disfuncionalidad, a merced de complejos de Edipo y Electra, de manual de superaci\u00f3n de la adversidad.<br \/>\nNostalgia por un pasado moderno de paz social en el gueto, imposible de restituir en presente y menos alrededor de los sofismas etnoc\u00e9ntricos ventilados por el nuevo t\u00edtulo del creador de \u201cEl Tinte de la Fama\u201d, obra mil veces superior en dimensi\u00f3n coral y conceptual.<br \/>\nOjal\u00e1 su art\u00edfice encuentre la br\u00fajula para la pr\u00f3xima. Igual aguardo por la reconciliaci\u00f3n con su trabajo.<br \/>\nMientras tanto, lamento porque \u201cEl Rumor de las Piedras\u201d no mantenga su estupendo tono del principio, con su montaje intelectual incluido en el matadero de pollos, y derive hacia derroteros manidos ubicuos en el paisaje vern\u00e1culo, como una colecci\u00f3n de estampas y fotos fijas clonadas de los setenta,ochenta, noventa y el tercer milenio(todav\u00eda a la zaga de la telenovela social de Chalbaud).<br \/>\nVerbigracia, no salimos del c\u00edrculo vicioso de \u201cZapata 666\u201d, Laureano Olivares, las balas perdidas, los atracos a mano armada, los ajustes de cuentas, los cr\u00edos en fase de maduraci\u00f3n a punta de golpes, los hermanos divididos por la crisis y las eternas ruinas de una naci\u00f3n deprimida, en busca de reconstrucci\u00f3n.<br \/>\nEncima,la promiscuidad y el sexo ocasional anticipan la ca\u00edda del personaje confundido, am\u00e9n de argumentos y sedimentos endebles.<br \/>\nPlacas tect\u00f3nicas de terremotos y sismos de escasa intensidad(ilustrados con una fotograf\u00eda del promedio,generosa en postales de calendario del tercer mundo).<br \/>\nAlejandro quiere tenderle una mano al necesitado y hacerse pasar por un damnificado en paro, a la espera de vivienda. Por desgracia, no es su terreno y se le nota como cucaracha en baile de gallina. Zapatero a su zapato.<br \/>\nPor ende, peca de antrop\u00f3logo inocente y su mirada luce como un enfoque neocolonial. Le falt\u00f3 descubrir la gama de matices de su contexto y de su alteridad. S\u00edntoma de la \u00e9poca y de una escuela nacional estancada en su conformismo (seudoprogresista).<br \/>\nToca responderle a su r\u00edgida estructura binaria y a\u00f1orar por su evoluci\u00f3n a futuro.<br \/>\nNo soy nada optimista al respecto.<br \/>\nSigo en cuarentena y exijo tratamiento de choque.<br \/>\nPD: lo peor es la secuencia de cierre, inveros\u00edmil, secundada por el tramposo happy ending. En condiciones normales, el secuestrador recibe un tiro de un francotirador y olv\u00eddate del rega\u00f1o, de jal\u00f3n orejas de la do\u00f1a con el aprendiz de choro. \u00bfY luego a festejar en el litoral central, en Macuto, en Naiguat\u00e1? Por favor.<br \/>\nCero chance para el Oscar.<br \/>\nEs inferior a \u201cRever\u00f3n\u201d.<br \/>\nMe la inflaron demasiado.<br \/>\nSe equivocaron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Voy hablar en singular porque no me identifico con el plural o el llamado com\u00fan denominador. Tampoco me interesa disfrazar y disimular una opini\u00f3n personal de percepci\u00f3n general sobre el film. 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