{"id":18195,"date":"2011-10-02T09:02:40","date_gmt":"2011-10-02T13:32:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=18195"},"modified":"2011-10-02T09:10:19","modified_gmt":"2011-10-02T13:40:19","slug":"el-ascensor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/10\/02\/el-ascensor\/","title":{"rendered":"El ascensor"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/4.bp.blogspot.com\/-7Ow70FvmNpY\/TjXNaMac7BI\/AAAAAAAAAFE\/8icikqwkUWs\/s1600\/ascensor1.jpg?resize=477%2C266\" class=\"aligncenter\" width=\"477\" height=\"266\" \/><\/p>\n<p>El ambiente corporativo es una perfecta representaci\u00f3n del infierno, si se carece de las herramientas de socializaci\u00f3n m\u00ednimas, y la astucia y la valent\u00eda necesarias para sobrevivir en esa suerte de jungla climatizada. Por lo menos ese era el parecer de Julio Rojas, un contador que no brillaba especialmente por las cualidades enumeradas antes. No era un mal contador, al contrario: jam\u00e1s un balance sali\u00f3 equivocado de sus manos. Pero era dif\u00edcil de tratar: su interacci\u00f3n con los colegas era la m\u00ednima indispensable, al punto de relacionarse con los dem\u00e1s s\u00f3lo a trav\u00e9s del sistema de mensajer\u00eda implantado en la oficina.<\/p>\n<p>Julio recelaba de todo el mundo, especialmente de la persona que se sentaba justo en frente de \u00e9l. La antipat\u00eda naci\u00f3 el d\u00eda en \u00e9l que entr\u00f3 a la empresa; le fueron presentando a todo el mundo, y cuando lleg\u00f3 al puesto de ese se\u00f1or, ambos hablaron al un\u00edsono, lo que lo desconcert\u00f3 y le impidi\u00f3 decir nada m\u00e1s. El problema radicaba en el hecho de su cercan\u00eda: cada vez que alzaba la vista lo ve\u00eda vi\u00e9ndolo, con sus absurdos bigoticos en punta y sus lentes culo de botella.<\/p>\n<p>Julio la pasaba realmente mal en el trabajo, cuando ten\u00eda que salir por cualquier motivo de su protector cub\u00edculo y le tocaba enfrentarse con la marea de personas que hac\u00eda vida, 8 por 5 por 200, en esas an\u00f3nimas, fr\u00edas y agobiantes instalaciones. Cosas tan balad\u00edes como ir al ba\u00f1o le supon\u00edan una angustia enorme, y las pospon\u00eda mientras le fuera humanamente posible. Trataba de ser el primero en llegar y el \u00faltimo en irse, para evitar en lo posible tener que alternar con los dem\u00e1s. Com\u00eda los alimentos que tra\u00eda desde su casa, fr\u00edos, sobre su escritorio, con tal de no tener que ir a calentarlos a la cocina.<\/p>\n<p>Un d\u00eda ocurri\u00f3 algo extrordinario. Julio decidi\u00f3 acercarse a la toma de agua, para beber un trago, a una hora en la que (pensaba) nadie iba a interceptarlo. Pero sucedi\u00f3 que una muchacha,  analista auxiliar, lleg\u00f3 al sitio mientras \u00e9l tomaba su c\u00f3nico vasito de agua, y (para su pesar) entabl\u00f3 conversaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>-Se\u00f1or Julio, \u00a1que raro verlo fuera de su cub\u00edculo!<\/p>\n<p>-Bu&#8230;enos d\u00edas, se\u00f1orita&#8230;.<\/p>\n<p>-Marijose,se\u00f1or Julio. Como que es malo para los nombres, \u00bfno?<\/p>\n<p>-Este&#8230; si, los nombres no se me dan bien.<\/p>\n<p>-\u00bfY por qu\u00e9 no sale m\u00e1s a menudo? La gente casi no sabe que trabaja aqu\u00ed.<\/p>\n<p>-Tengo mucho trabajo&#8230;- asom\u00f3 como escusa.<\/p>\n<p>-Bueno, entonces lo ir\u00e9 a visitar yo, de vez en cuando.<\/p>\n<p>Esa frase lo agarr\u00f3 desprevenido, y no supo qu\u00e9 decir. Balbuce\u00f3 alguna incoherencia, trat\u00f3 de esbozar una torpe sonrisa y regres\u00f3 a su cub\u00edculo. A partir de ese momento no logr\u00f3 coordinar sus acciones; no le era posible concentrarse en los c\u00e1lculos que le exig\u00eda su profesi\u00f3n, y para mayor bochorno cada vez que levantaba la vista se tropezaba con la mirada inquisidora y burlona de su odioso compa\u00f1ero de oficina.<\/p>\n<p>Pasaron as\u00ed unos tres d\u00edas, y Julio pens\u00f3 que la oferta de Marijose hab\u00eda sido apenas una frase oficinesca de cortes\u00eda. Pero al cuarto d\u00eda, repentinamente, se oy\u00f3 la voz cristalina de la muchacha en el apartado cub\u00edculo del departamento de contabilidad. Rojas sinti\u00f3 una enorme alegr\u00eda, que se trastoc\u00f3 en angria ira al ver que la muchacha no se dirig\u00eda a \u00e9l , sino a su odioso compa\u00f1ero de espacio. Fue en ese momento que Julio comenz\u00f3 a fraguar su venganza hacia su terrible enemigo.<\/p>\n<p>Al salir de la oficina se dirigi\u00f3 a una ferreter\u00eda, en la que compr\u00f3 una guaya de acero, gruesa y flexible. A partir de ese momento nunca la dej\u00f3 de cargar encima, esperando el momento de su venganza, el momento en el cual la guaya ser\u00eda el instrumento con el que se desquitar\u00eda de las afrentas que le hab\u00eda propinado su despreciable colega.<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n se le present\u00f3 justo unos d\u00edas despu\u00e9s, en el ascensor. Al entrar a \u00e9l, Julio vio que en su interior no hab\u00eda ninguna otra persona; solamente la odiosa e idi\u00f3tica imagen de su colega mir\u00e1ndolo a los ojos. Julio se volte\u00f3 s\u00fabitamente, mientras percib\u00eda que le aumentaban  las pulsaciones de manera alarmante, y sent\u00eda oleadas de sangre agolp\u00e1ndose en las sienes. Le pareci\u00f3 una eternidad el tiempo que se tard\u00f3 el ascensor en cerrar sus puertas y emprender la subida al piso 12, en donde se encontraba la oficina. Pero no iban a llegar a esa instancia; Julio manipul\u00f3 el tablero de mandos del ascensor, y logr\u00f3 detenerlo entre dos pisos, el 6 y el 7. En ese momento se volvi\u00f3 hacia su n\u00e9mesis, sac\u00f3 la guaya y procedi\u00f3 a ahorcarlo con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p>El hecho que acabamos de describir ocurri\u00f3 a una hora temprana, las 6:45 A:M. Es de esperar que a nadie le hiciera falta el elevador, todav\u00eda. Pero cuando ya se acercaba la hora pico de entrada a las oficinas, las 8:00 de la ma\u00f1ana, era normal que la ausencia de uno de los ascensores fuera notoria. El conserje de la torre se encarg\u00f3 de averiguar el motivo de la demora del ascensor, que aparec\u00eda en el dial de control como estacionado entre dos pisos; el hombre manipul\u00f3 algunos controles, logrando hacer bajar la cabina hasta la planta baja, que estaba atestada de gente. El grito un\u00edsono de las personas congregadas en el hall de la torre de oficinas fue inolvidable, al abrirse las puertas del ascensor: El cuerpo de Julio Rojas se encontraba acostado en el piso; su cara, con sus graciosos bigotillos en punta y sus pesadas gafas, luc\u00eda exhausta por el esfuerzo de ahorcarse con una gruesa guaya de acero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ambiente corporativo es una perfecta representaci\u00f3n del infierno, si se carece de las herramientas de socializaci\u00f3n m\u00ednimas, y la astucia y la valent\u00eda necesarias para sobrevivir en esa suerte de jungla climatizada. Por lo menos ese era el parecer de Julio Rojas, un contador que no brillaba especialmente por las cualidades enumeradas antes. No [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1672,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18195","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-4Jt","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1672"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18195"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18195\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}