{"id":17886,"date":"2011-09-14T16:23:06","date_gmt":"2011-09-14T20:53:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=17886"},"modified":"2014-06-07T12:01:30","modified_gmt":"2014-06-07T16:31:30","slug":"en-carne-propia-efraim-medina-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/09\/14\/en-carne-propia-efraim-medina-reyes\/","title":{"rendered":"En carne propia by Efraim Medina Reyes"},"content":{"rendered":"<p>Cierro la serie de Efraim Medina Reyes con esta estupenda cr\u00f3nica publicada en la revista SOHO en 2007 (fija en clase de cr\u00f3nica). Los links de los tres primeros art\u00edculos de la serie lo pueden encontrar relacionados al terminar de leer \u00e9ste. Disfruten<\/p>\n<p>A.P.B.<\/p>\n<p>EN CARNE PROPIA<\/p>\n<p>NOTA: este texto hace parte de En Carne Propia, libro que recoge mis cr\u00f3nicas y entrevistas realizadas para revistas como SOHO, Internazionale (Italia), Trip (Brasil), R.S (Italia), CG, Gatopardo, E\u00d1E (Espa\u00f1a), D (Italia), etc.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17887\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/09\/14\/en-carne-propia-efraim-medina-reyes\/ali_liston_1024x768\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg?fit=1024%2C768&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1024,768\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"ali_liston_1024x768\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg?fit=696%2C522&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-17887\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>1. UN IDIOTA PERFECTO<\/strong><\/p>\n<p>Alcanc\u00e9 a ver la mancha oscura y antes de que pasara una mil\u00e9sima de segundo sent\u00ed el impacto contra mi frente y luego la mancha oscura empez\u00f3 a crecer hasta borrarlo todo. Fue como estar en la Torre Norte, justo en el piso 94, ese maldito amanecer del 11 de septiembre. Solo que ellos, a diferencia m\u00eda, no hab\u00edan elegido estar en la trayectoria de ese Boeing. La voz del \u00e1rbitro me trajo de vuelta y lentamente volvieron las formas y los colores. El avi\u00f3n que me hab\u00eda impactado era un Everlast rojo de 284 gramos y 10 onzas, piloteado por un tal Orlando Torres de casi dos metros y m\u00e1s de 180 libras de puro m\u00fasculo que permanec\u00eda expectante en una esquina neutral. El \u00e1rbitro volvi\u00f3 a preguntarme si quer\u00eda seguir y, a pesar de que la vocecilla interna de mi sensatez estaba ronca de tanto decirme que dijera NO, dije S\u00cd.<br \/>\nEl \u00e1rbitro, que me hab\u00eda abrazado luego de ese terrible golpe para evitar que cayera y que a\u00fan me sosten\u00eda, dijo \u201cbox\u201d y mi rival empez\u00f3 a hacer fintas para evitar mis desesperados golpes. Me di cuenta de que nada cansa m\u00e1s a un p\u00fagil que los golpes perdidos en el vac\u00edo. Son esos los que convierten tus brazos en dos inofensivos colgandejos repletos de plomo, los que te arrugan el alma y te hacen pensar que eres un pedazo de mierda incapaz de conectar un golpe al infeliz que te est\u00e1 destrozando. La campana puso fin al segundo asalto.<\/p>\n<p>La pregunta obligada es: \u00bfcu\u00e1ndo putas acaba esta pesadilla? Supongo que miles de boxeadores se habr\u00e1n hecho esa pregunta, miles de sujetos al borde del K.O. que solo desean ser tragados por la oscuridad y despertar en una confortable cama, al lado de una esposa suave y comprensiva. Pero es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar, en el vasto y hura\u00f1o mundo, una esposa suave y comprensiva que salir de un ring, muchos ni siquiera lo han logrado. La segunda pregunta obligada es: \u00bfpor qu\u00e9 entre m\u00e1s escupo el jodido balde, m\u00e1s se ti\u00f1e de sangre? No, la segunda jodida pregunta es: \u00bfqu\u00e9 demonios hago aqu\u00ed?\u2026 Todo empez\u00f3 cuando alguien me dijo que SoHo buscaba un perfecto idiota capaz de hacer cinco asaltos con un boxeador profesional y luego escribir la cr\u00f3nica de esa experiencia. Claro que la regla No. 1 a la hora de relatar experiencias es sobrevivir a ellas y eso no est\u00e1 garantizado dentro de un ring1. La campana pone fin al minuto de \u00bfdescanso? Con la cara embadurnada de grasa y cremas que intentan taponar mis heridas, voy al centro del ring. No se preocupen, no quiero vencer al hermano mayor de Tyson, s\u00f3lo pido aguantar hasta el quinto asalto, se lo jur\u00e9 a mi chica y si no cumpliera mis juramentos no ser\u00eda un perfecto idiota.<\/p>\n<p>El instante del golpe es abstracto 2, es como si le pegaran a otra persona. El sonido llega de lejos y luego viene la sensaci\u00f3n de dolor que es borrada de inmediato por otro golpe y as\u00ed hasta que te acostumbras y ya no sientes sino la sensaci\u00f3n de sentir. Est\u00e1s all\u00ed frente a una m\u00e1quina de lanzar y esquivar golpes y se supone que t\u00fa eres una. Glup\u2026 Cada quien quiere conectar su mejor golpe pero pronto te das cuenta de que este mejor golpe no suele ser el m\u00e1s fuerte sino el m\u00e1s oportuno. Dentro de tu cabeza hay un reloj que marca tu desgaste y el de tu rival y la clave est\u00e1 en sacar ese golpe perfecto en el momento justo que su desgaste est\u00e9 ligeramente por debajo de tu fuerza. En el ring todo sucede aprisa y se debe estar atento a los detalles, eso que es invisible desde afuera. Pero un buen boxeador, luego de dos asaltos, conoce a su rival tanto como conoce a la mujer con la que ha pasado media vida y si no logra hacerlo, en ambos casos, sufrir\u00e1 las consecuencias. Si te conf\u00edas, el rival pude enga\u00f1arte con la misma facilidad que tu mujer. Lo peor es cuando conectas tu golpe favorito y no haces mella en tu enemigo, cuando sabes que aguanta y pega m\u00e1s que t\u00fa. Pero ese es apenas el comienzo de la historia porque superar al m\u00e1s fuerte es la raz\u00f3n por la que existe el boxeo. Sin esa raz\u00f3n Al\u00ed jam\u00e1s hubiera vencido a la m\u00e1quina m\u00e1s perfecta que se haya visto en un ring, a George Foreman. Ning\u00fan boxeador en todo el universo habr\u00eda podido vencer a Foreman aquella vez en Zaire, pero para entonces Al\u00ed ya no era un boxeador, era un artista. <\/p>\n<p>El improvisado \u00e1rbitro es el entrenador Manuel P\u00e9rez Tafur. Su misi\u00f3n es conservarme vivo para que pueda escribir la cr\u00f3nica de SoHo. Se supone que a mi rival, que es el campe\u00f3n nacional de peso crucero (y eso parece, un oscuro e imperturbable transatl\u00e1ntico), se le hab\u00eda advertido que ser\u00eda una exhibici\u00f3n, algo para que yo tomara apuntes pero el ring tiene su ley y la ferocidad fluye. Cada vez que su guante roza mis heridas siento escalofr\u00edos y ganas de matarlo y entonces golpeo tan fuerte como puedo y \u00e9l grita \u201cm\u00e1s fuerte\u201d y lo golpeo hasta que logro cazarlo donde le duele y le grito \u201c\u00bfa qu\u00e9 te supo eso, eh?\u201d y entonces me conecta un par de rectos y mi rabia aumenta y le grito \u201cm\u00e1s fuerte, \u00bfacaso no puedes pegar m\u00e1s fuerte?\u201d y Manuel interviene para recordar que la pelea no va en serio. Uno puede ser noqueado o acostumbrarse a los golpes y s\u00f3lo deambular al borde del K.O. Algunos boxeadores incluso han ganado peleas estando noqueados3. \u201cCampana, campana\u201d, grita Manuel. Fin del tercero. Manuel me pide que tome un descanso de cinco minutos antes del cuarto asalto, voy a negarme pero mi rival en persona viene y me dice que haga caso. Me quedo sentado en mi banco mientras Manuel trabaja en mi cara para reparar los da\u00f1os. Una de las costillas tambi\u00e9n me duele y quiz\u00e1 est\u00e9 rota pero, como mi meta es aguantar los cinco asaltos, me guardo el secreto. S\u00e9 que Al\u00ed gan\u00f3 una pelea con la mand\u00edbula rota y Pambel\u00e9 noque\u00f3 a m\u00e1s de uno con la derecha fracturada.<\/p>\n<p><strong>2. EL OSCURO CALLEJ\u00d3N DEL K.O.<br \/>\n<\/strong><br \/>\nLa tercera pregunta obligada es: \u00bfpor qu\u00e9 rayos pienso que puedo aguantar cinco asaltos? No hab\u00eda pensado en eso, s\u00f3lo discut\u00ed con mi chica. Ella no quer\u00eda que intercambiara golpes con nadie y menos con un boxeador de verdad. Trat\u00f3 de asustarme diciendo que me iban a matar en dos asaltos y yo le dije que podr\u00eda aguantar cinco. Punto. Reflexi\u00f3n obligada: siempre que una mujer trata de salvarte, te hunde. No es su culpa, ella no dise\u00f1\u00f3 la naturaleza humana. Como no pod\u00eda dar marcha atr\u00e1s (yo tampoco dise\u00f1\u00e9 la naturaleza humana) me dirig\u00ed al gimnasio y le ped\u00ed a Manuel que me entrenara y me consiguiera un rival. El se ri\u00f3 pero le dije que era en serio. Me dijo que si me sub\u00eda a un ring me matar\u00edan en dos asaltos (\u00e9l tampoco dise\u00f1\u00f3 la naturaleza humana). Le dije que en la adolescencia hab\u00eda hecho algunos combates como boxeador amateur en Cartagena y estaba seguro de resistir cinco asaltos con un boxeador poco experimentado. Me dijo que un boxeador poco experimentado me matar\u00eda, que era mejor uno veterano porque sabr\u00eda pegarme sin da\u00f1arme del todo. Acept\u00e9 y enseguida empec\u00e9 mi entrenamiento.<\/p>\n<p>Un gimnasio de boxeo, por pobre que sea, es un sitio soberbio. Los chicos entrenan con absoluta concentraci\u00f3n y la exigencia f\u00edsica es casi intolerable. Los entrenadores no pierden de vista a sus pupilos y cada orden va seguida de terribles insultos pero ninguno de los chicos se atreve a rechistar, entienden que esos insultos son parte esencial de la rutina y les prepara el pellejo mientras llega el veneno de las grader\u00edas sedientas de sangre. Trato de seguir los movimientos pero 40 abdominales por minuto rebasan mi resistencia, los dem\u00e1s siguen hasta completar ocho mil y luego hay que saltar la cuerda, afinar la t\u00e9cnica frente al espejo, golpear la peraloca y el sandbag\u2026 El ritmo es fren\u00e9tico y yo, a duras penas, soporto los embates de mi propia sombra. <\/p>\n<p>Lanzar golpes es algo que cualquiera puede hacer, lo mismo tratar de evitarlos: el boxeo naci\u00f3 con el hombre, con el instinto b\u00e1sico de joder y no dejar que te jodan. Se sabe que, como casi todas las cosas, fue inventado por los griegos. Homero lo menciona en la Il\u00edada y otro griego, un historiador, creo, le atribuye a Teseo la patente. No se trata solo del s\u00f3rdido combate con el Minotauro sino de otro mont\u00f3n de haza\u00f1as logradas a nudillo limpio. Virgilio, a su vez, relata que se combat\u00eda con manos y mu\u00f1ecas vendadas con piel de buey cruda, en cueros y con el cuerpo untado de aceite. Luego los romanos, cuya sutileza es por todos conocida, reforzaron las vendas con metal para darle m\u00e1s emoci\u00f3n al asunto. <\/p>\n<p>Lanzar golpes y tratar de evitarlos es solo el principio pero si en verdad quieres sobrevivir, aunque sea unos pocos asaltos, debes tener la agilidad de un mono, la velocidad y reflejos de un guepardo, la resistencia y tenacidad de un rinoceronte y la potencia, punter\u00eda y capacidad destructiva de un misil con cerebro electr\u00f3nico. Para llegar a la c\u00faspide se necesita, aparte de todo lo anterior, ferocidad, nervios de acero y una total ausencia de compasi\u00f3n. No olvides que enfrente tienes a alguien que quiere hacerte escupir sangre. Puede que antes de entrar a un ring tengas en mente cosas como el honor, la patria, el dinero, la fama o simplemente demostrarle a tu chica lo duro que eres. Una vez est\u00e9s dentro sabr\u00e1s que lo \u00fanico que importa es salir con vida. Eso es lo que est\u00e1 en juego y por eso ning\u00fan deporte puede competir en emoci\u00f3n y riesgo con el boxeo, el boxeo no es un deporte, es la vida misma en su forma m\u00e1s elemental y altanera: la vida sin encajes, sin perfume ni avisos multicolores.<\/p>\n<p>Recuerdo que en 1983, luego de la muerte de Kiko Bejines (causada por los golpes de Alberto D\u00e1vila) hubo la consabida pol\u00e9mica mundial y algunas asociaciones m\u00e9dicas y ligas de la moral y hasta los defensores de los pollos congelados pidieron la prohibici\u00f3n de este deporte. Del otro lado estaban quienes defend\u00edan el boxeo y, entre una variedad de sesudos argumentos, esgrim\u00edan las fr\u00edas e incontrovertibles estad\u00edsticas para demostrar que en cuanto a muertes otros deportes lo superaban. A m\u00ed los hip\u00f3critas que ped\u00edan prohibir el boxeo me ten\u00edan sin cuidado, sab\u00eda que las prohibiciones, aunque aumentan los costos, atizan la pasi\u00f3n, mejoran la calidad y multiplican el n\u00famero de seguidores de lo que proh\u00edben. <\/p>\n<p>Los defensores quiz\u00e1 resultaban m\u00e1s pat\u00e9ticos: nunca he cre\u00eddo que el boxeo necesita defenderse como tampoco los delfines rosados aunque hay mucha gente que vive de fundar ligas y recibe mucho dinero de gobiernos corruptos por cuidar el trasero de los delfines rosados o la monogamia de los cuervos. Insisto, y esto va para detractores y defensores, en que la belleza del boxeo reside en que retrata como ning\u00fan otro deporte la condici\u00f3n humana. Es el \u00fanico deporte donde golpear, herir o asesinar es raz\u00f3n y forma. El \u00e1rbitro s\u00f3lo interviene para evitar que los rivales dejen de pegarse. En la mayor\u00eda de deportes lastimar o morir est\u00e1 prohibido. Si rompes un hueso en una cancha de f\u00fatbol o vas a 326 km\/h en un monoplaza de F\u00f3rmula Uno y te revientas contra un muro se habla de falta o accidente (en el primer caso se sanciona, en el segundo se investiga para encontrar responsables). El boxeo es soberbio, no admite esa clase de digresiones. El p\u00fablico no exige anotaciones o velocidad sino sangre (el reglamento antes que l\u00edmite es una coartada). En el ring la rabia y el orgullo imponen su ley. El entrenador tiene una clara filosof\u00eda, dice a su pupilo: \u201c\u00a1Mata a ese perro!\u201d<\/p>\n<p>La cuarta pregunta obligada es: \u00bfestoy obligado a hacer esto? Manuel pide que lo piense, que por amistosa que sea la pelea hay riesgos y que si me descuido pueden matarme en dos asaltos. Le digo que aguantar\u00e9 cinco. Punto. \u00bfQui\u00e9n carajo dise\u00f1\u00f3 la naturaleza humana?<\/p>\n<p><strong>3. ES MEJOR SER RICO QUE POBRE<\/strong><\/p>\n<p>Me muevo frente a mi rival con la cabeza gacha, cada vez que trata de acercarse saco mi jab y \u00e9l responde con ganchos, uno de esos ganchos me caza en la barbilla y levanta mi cara, enseguida trata de rematarme con un recto que apenas logro pasar. Su cara queda enfrente de la m\u00eda por un instante y sus ojos, peque\u00f1os y fr\u00edos como cabezas de alfileres, me detallan. No hay en ellos la m\u00ednima cordialidad.<\/p>\n<p>Doy unos pasos laterales y luego retrocedo hasta encontrar las cuerdas, ese es el l\u00edmite insalvable. El se me viene encima, trato de golpearlo pero no lo encuentro: s\u00ed, est\u00e1 all\u00ed, movi\u00e9ndose enfrente, a unos treinta cent\u00edmetros de mis pu\u00f1os que se pierden una y otra vez en el vac\u00edo creado por aquel holograma. Digamos que est\u00e1 hecho de aire cuando trato de conectarlo pero cuando me golpea se convierte en piedra. El tipo golpea una y otra vez sobre mis p\u00f3mulos y cejas, la inflamaci\u00f3n me quita visibilidad lateral, solo puedo verlo cuando est\u00e1 de frente y \u00e9l lo sabe y por eso gira a la izquierda y golpea, gira a la izquierda y golpea. Cada golpe cierra m\u00e1s y m\u00e1s mi \u00e1ngulo de visi\u00f3n hasta que no puedo verlo y s\u00f3lo divago por el ring esperando el golpe letal. Imagino el aspecto que tendr\u00e1 mi cara y lo que dir\u00e1 el celador de mi edificio y lo que se emputar\u00e1 mi chica. Eso jode mucho a los boxeadores. No es f\u00e1cil llegar a casa y abrazar a tu mujer o a tus hijos con la cara destrozada. Lo m\u00e1s jodido del dolor, lo que m\u00e1s duele, es que joda a los que te aman. El golpe letal no llega y en una de mis ciegas embestidas logro conectarlo pleno en la cara y enseguida se me viene encima y yo me abrazo con fuerza a \u00e9l, que se sacude furioso, y le grito una vez m\u00e1s \u201c\u00bfa qu\u00e9 te supo eso?\u201d Manuel interviene para separarnos pero me aferro con fuerza hasta que suena la campana. Manuel me ayuda a llegar a la esquina y me aconseja que deje las cosas as\u00ed. \u201cFalta uno\u201d, digo.<\/p>\n<p>Mientras espero el asalto final (Manuel ha ordenado ocho minutos de descanso) pienso en Ben\u00edtez, en el caguetas de Ben\u00edtez recostado en una cama sopesando las posibilidades, las cifras y el miedo atroz a meterse otra vez en un ring con aquel demonio llamado Pambel\u00e9. S\u00ed, los titulares dec\u00edan que hab\u00eda ganado, que era el nuevo campe\u00f3n mundial Welter Junior, que hab\u00eda controlado a la leyenda de Palenque a trav\u00e9s de quince arduos asaltos. Cerca de sus pies una chica rubia duerme con los labios entreabiertos y bajo sus dorados rizos sobresale el borde m\u00e1s rubio a\u00fan del cintur\u00f3n. Aquel cintur\u00f3n era suyo y la chica y los d\u00f3lares. Era el rey del mundo y todo habr\u00eda ido de maravilla si Ramiro Machado, el viejo zorro que manejaba a Pambel\u00e9, no hubiera puesto entre las condiciones del contrato la revancha inmediata. Y ahora, en vez de celebrar con todo Puerto Rico, temblaba en la cama de aquella lujosa suite como una hoja en la tempestad. Ben\u00edtez nunca acept\u00f3 dar la revancha. Prefiri\u00f3 las burlas, ser tildado de cobarde y despojado del t\u00edtulo antes que enfrentarse por segunda vez a Pambel\u00e9. <\/p>\n<p>Manuel sigue aplic\u00e1ndome grasa sobre las heridas, cada vez que le pregunto si ya pasaron los ocho minutos me dice que faltan cinco. Seguro a Nicolino Loche le habr\u00eda gustado tener todo ese tiempo entre asalto y asalto de su segunda pelea con Pambel\u00e9. La primera hab\u00eda sido un 11 de diciembre de 1971. Entonces Pambel\u00e9 era todav\u00eda un chico pobre, no hab\u00eda cruzado la l\u00ednea y a pesar de estar en plenitud de condiciones se dej\u00f3 apabullar por la fama, el lujo y toda esa atm\u00f3sfera sofisticada que rodeaba a \u201cEl Intocable\u201d. Despu\u00e9s de todo Nicolino no era solo un boxeador, era el orgullo de un pa\u00eds que sabe agrandar a sus h\u00e9roes y hacerlos sentir semidioses y que, a diferencia del nuestro, jam\u00e1s los abandona. El segundo combate fue distinto, Pambel\u00e9 era el flamante campe\u00f3n mundial Welter Junior, le hab\u00eda ense\u00f1ado a un pa\u00eds quejumbroso que se pod\u00eda ganar y el pa\u00eds lo adoraba. Atr\u00e1s quedaban escritores, pol\u00edticos y algunas mediocres glorias deportivas. Pambel\u00e9 hab\u00eda ido m\u00e1s all\u00e1. S\u00ed, desde Palenque, Chambac\u00fa y finalmente Venezuela, hab\u00edan lanzado un brillante cohete negro hacia las estrellas y Nicolino tuvo la desgracia de atravesarse en su camino. Pambel\u00e9 lo destroz\u00f3, hizo que llamarlo \u201cEl Intocable\u201d resultara un chiste. Nicolino necesit\u00f3 ocho cirug\u00edas para que su familia pudiera reconocerlo y Argentina supo, mucho antes del 5 a 0, que exist\u00eda un pa\u00eds llamado Colombia y hab\u00eda que tener cuidado. Pambel\u00e9 hab\u00eda cruzado la l\u00ednea y pudo sintetizar su experiencia en una frase que retumba en la memoria colectiva con mayor fuerza que cualquier literatura: Es mejor ser rico que pobre. \u00c9l lo supo y lo sabe ahora que recorre las calles de Cartagena como un zombie, ahora que es usado, e incluso se le paga a veces por ello, apenas como s\u00edmbolo o referencia en pel\u00edculas, videos y canciones. \u201cTiempo\u201d, dice Manuel. Ocho minutos no duran para siempre.<\/p>\n<p><strong>4. VOLAR COMO MARIPOSA Y PICAR COMO ABEJA<\/strong><\/p>\n<p>El ring parece encogerse cuando aquella mole empieza a girar en torno m\u00edo mientras amaga una y otra vez con su derecha y me conecta la izquierda en gancho en el h\u00edgado. Su cabeza rapada lanza destellos y trato de conectarlo all\u00ed pero me evade con un quiebre de cuello. Mi visi\u00f3n ha mejorado un poco y mantengo la guardia alta para cuidar mis cejas. Una andanada de golpes me lleva a una esquina neutral y all\u00ed me enconcho y apenas puedo me abrazo a su cuerpo para evitar nuevos golpes pero, abrazado y todo, me castiga el costado con su derecha y el dolor de costilla se hace insoportable. Manuel grita \u201cbreak\u201d y nos separa. Doy un paso lateral y enseguida regreso a mi posici\u00f3n y quedo cara a cara con mi rival, veo en primer plano las enormes aletas de su nariz que se tragan el ox\u00edgeno que a m\u00ed me falta. \u00c9l lanza un directo que logro pasar y enseguida lo combino con un cruzado de izquierda a la cara seguido de un recto de derecha; \u00e9l retrocede un poco y trato de conectarlo con un directo que se pierde en el vac\u00edo; \u00e9l aprovecha y saco un gancho de izquierda que me impacta a la altura del ombligo y me corta el aire. Manuel se mete entre los dos para evitar que me remate. Mi rival espera en una esquina neutral, Manuel dice que ya es suficiente y le digo que voy a terminar el round. Me pide saltar un poco y lo intento, trato de saltar en la punta de mis pies pero parecen pegados a la lona y entonces pienso en Al\u00ed, en c\u00f3mo pod\u00eda con su peso volar como mariposa. Manuel grita \u201cbox\u201d y la mole se me viene encima. A\u00fan logro resistir un par de golpes y justo antes de que se apaguen las luces escucho a Manuel decir \u201cte lo dije\u201d.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes de un teatro sin techo donde mi madre me llevaba junto a mis hermanos a ver los dobles sensacionales cada tarde de s\u00e1bado pasaron por mi mente mientras flotaba en aquella centelleante burbuja roja. La mayor\u00eda de veces daban una de vaqueros seguida por una de Kung-Fu. Tambi\u00e9n tra\u00edan pel\u00edculas de risa donde Cantiflas y Capulina eran los mejores y una que otra de Al\u00ed (que entonces todav\u00eda se llamaba Cassius Marcellus Clay). \u00c9l era el \u00eddolo del barrio, nos gustaba verlo gritar y burlarse de sus rivales. \u00bfQu\u00e9 sentir\u00edan ellos? Seguro su actitud debi\u00f3 provocar muchos odios pero no creo que eso lo preocupara, al menos no parec\u00eda preocupado por lo que el mundo pensara de \u00e9l\u2026 La burbuja se rompe y la cara sonriente de Manuel me da la bienvenida a la realidad, un hilillo de sangre escapa de mi boca. Mi rival me ofrece disculpas y me ayuda a llegar a los ba\u00f1os del gimnasio.<\/p>\n<p>No todo aquel que se sube a un ring lo hace por gusto o por llevarle la contraria a su chica, la mayor\u00eda est\u00e1 all\u00ed para huir de cosas peores como son la miseria y el atroz anonimato que \u00e9sta arrastra consigo. Al\u00ed us\u00f3 el boxeo, como casi todos los que lo practican en serio, para ser alguien. La mayor\u00eda de boxeadores se conforma con algo de dinero y un trozo del fugaz pastel de la fama, pero Al\u00ed era m\u00e1s que un boxeador, era un genio y \u00e9l lo sab\u00eda. No quer\u00eda pedazos, quer\u00eda todo el pastel. Ser el m\u00e1s grande de todos los tiempos era apenas un pelda\u00f1o en su ambici\u00f3n por llegar como hombre y mito m\u00e1s arriba que nadie. Y as\u00ed lo hizo: rebas\u00f3 la miseria y atac\u00f3 los crueles l\u00edmites del racismo a punta de orgullo y talento. Se enfrent\u00f3 a poderosos enemigos dentro y fuera del ring, cambi\u00f3 su nombre y religi\u00f3n, se neg\u00f3 a defender los intereses de Estados Unidos en una guerra y prefiri\u00f3 ir a la c\u00e1rcel antes que perder su libertad y con ellos inspir\u00f3 a otros que empezaron a seguirlo y a seguirse a s\u00ed mismos. Subi\u00f3 cada pelda\u00f1o hasta tocar el cielo con las manos y su orgullo cada vez m\u00e1s inflado complaci\u00f3 a unos y lastim\u00f3 a otros. Todos saben lo que pas\u00f3 despu\u00e9s, el enorme precio de su altaner\u00eda y lo que debe sufrir sabiendo que quienes lo amaron como a un dios e incluso quienes lo odiaron, hoy lo compadecen. Estando todav\u00eda en el cielo recuerdo que concedi\u00f3 una entrevista a Playboy y ante una pregunta sobre lo que significaba para \u00e9l ser, en ese momento, el hombre m\u00e1s famoso del planeta respondi\u00f3 con una frase que se me antoja la m\u00e1s sencilla, l\u00facida y soberbia que haya escuchado jam\u00e1s: \u201cTuve el mundo en mis manos y no era nada\u201d.<\/p>\n<p>Mientras hago buches de agua salada para detener la sangre trato de pensar en lo que siento pero no siento mucho. Aparte del dolor f\u00edsico todo est\u00e1 vac\u00edo, las ganas de matar a mi rival se han ido y aunque no es mi personaje favorito me resulta familiar verlo hacer sombra en un rinc\u00f3n del gimnasio y seguro podr\u00eda invitarlo a una cerveza y hablar de eso que hablan los hombres y que los une o los distancia. Me acerco hasta \u00e9l y le hago un mont\u00f3n de preguntas que responde sin dejar de golpear a un enemigo invisible. Cuando le pregunto a qu\u00e9 sabe el boxeo se r\u00ede, hace una finta y me pide que le responda algo.<\/p>\n<p>\u2013Lo que quieras\u2013, digo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 sabor tienes ahora en la boca?\u2013Me paso la lengua por el borde de los dientes y siento el sabor de mi propia sangre. \u00c9l agrega antes de que tenga tiempo de responder: \u2013A eso sabe la vida de un boxeador.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1 Entre 1952 y 1964 murieron 165 boxeadores y solo en 1953 hubo 22 decesos, esto sin contar con el creciente n\u00famero de lesiones cerebrales y otras consecuencias que suelen ser peores que la muerte.<\/p>\n<p>2 Un boxeador de peso welter puede pegar con una potencia de 248 kilogramos\/fuerza. El impacto de sus golpes contra la cabeza del rival har\u00e1 que el cerebro de \u00e9ste se mueva como el interior de un huevo sacudido con violencia.<\/p>\n<p>3 Un boxeador puede seguir peleando aunque se encuentre en estado semiinconsciente, esto ocurre debido a una especie de piloto autom\u00e1tico desarrollado a trav\u00e9s de las infinitas sesiones de entrenamiento. Seguir peleando seg\u00fan la medicina deportiva es mantenerse en pie y, al menos en apariencia, conservar la guardia. Obvio que en ese estado el boxeador no puede defenderse y menos atacar. Sus m\u00fasculos cervicales carecen de tono y los golpes recibidos en la cabeza pueden provocar hemorragia intracraneal, edema cerebral u otra lesi\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cierro la serie de Efraim Medina Reyes con esta estupenda cr\u00f3nica publicada en la revista SOHO en 2007 (fija en clase de cr\u00f3nica). Los links de los tres primeros art\u00edculos de la serie lo pueden encontrar relacionados al terminar de leer \u00e9ste. Disfruten A.P.B. EN CARNE PROPIA NOTA: este texto hace parte de En Carne [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1047,"featured_media":17887,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[2439],"tags":[1352,990,1351,1353],"class_list":{"0":"post-17886","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-arte","8":"tag-boxeo","9":"tag-efraim-medina-reyes","10":"tag-en-carne-propia","11":"tag-soho"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/ali_liston_1024x768.jpg?fit=1024%2C768&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-4Eu","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1047"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17886"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17886\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}