{"id":17571,"date":"2011-08-27T16:29:33","date_gmt":"2011-08-27T20:59:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=17571"},"modified":"2011-08-27T16:29:47","modified_gmt":"2011-08-27T20:59:47","slug":"la-contradiccion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/08\/27\/la-contradiccion-humana\/","title":{"rendered":"LA CONTRADICCI\u00d3N HUMANA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\" align=\"center\"><strong>LA CONTRADICCI\u00d3N HUMANA<\/strong><strong><\/p>\n<p><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>-POR CARLOS SCHULMAISTER-<\/p>\n<p><\/strong><\/p>\n<p>El conocimiento de la realidad consiste en un sistema de creencias que consagra de hecho y de derecho los par\u00e1metros de lo correcto, lo normal, lo verdadero, lo conveniente y lo debido para una sociedad determinada.<\/p>\n<p>La importancia de la aceptaci\u00f3n o acatamiento de sus premisas consiste en su capacidad de ordenar, disciplinar y tornar previsibles los comportamientos sociales, permitiendo as\u00ed su desarrollo con el menor grado de conflictividad y ahorrando energ\u00edas sociales disponibles.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 12.000 a\u00f1os la mayor parte de la humanidad ha conocido una\u00a0 extensa cantidad de sistemas, o culturas, caracterizados por tremendos contrastes de singularidad, originalidad, diversidad y complejidad entre ellos. Paulatinamente, casi todos han ido atenuando sus rasgos, comunicando, recibiendo, adoptando, tolerando, resistiendo o imponiendo a otros costumbres, creencias, normas y formas de sentirse en el mundo, de suerte que en el transcurso de la historia muchos particularismos fueron perdiendo exclusividad hasta convertirse en patrimonio com\u00fan de grupos y sociedades cada vez m\u00e1s amplios.\u00a0<\/p>\n<p>Existe una creencia -m\u00e1s bien un supuesto subyacente- acerca de que ciertas formas y concepciones culturales actuales muy extendidas y de antiqu\u00edsima data han sido\u00a0legitimadas por el transcurso del tiempo, recibiendo la consagraci\u00f3n de sus bondades, virtudes y condiciones que las hacen\u00a0 preferibles o deseables siempre, o por lo menos hasta hoy. Dicho de otra manera, la sabidur\u00eda humana se coce a fuego lento.<\/p>\n<p>Cada ser humano es socializado en el acervo preexistente, incorpor\u00e1ndolo formal e informalmente en su bagaje cultural personal y moldeando su conciencia hist\u00f3rica. Pero cada hombre, cada generaci\u00f3n y cada sociedad en su \u00e9poca as\u00ed como reciben cosas del pasado tambi\u00e9n van dejando improntas novedosas en la cultura, las cuales, a su vez, se proyectar\u00e1n hacia sus respectivos futuros.<\/p>\n<p>Como este proceso de recibir, recrear, crear y transmitir hist\u00f3ricamente se lleva a cabo la mayor parte del tiempo en forma inconsciente (salvo en el caso de las revoluciones pol\u00edticas modernas) estamos convencidos de que la humanidad tiene unas metas y unos insumos culturales legitimados y que todos somos en mayor o menor medida eslabones que cumplimos una funci\u00f3n positiva en la proyecci\u00f3n de de ese sistema. Esta certeza puede rastrearse desde la antig\u00fcedad en numerosos escritos que revelan conformidad y aceptaci\u00f3n de la realidad, aunque generalmente concebida y ordenada a designios metahist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esa manera de concebir y sentir la existencia humana los hombres transmiten la sabidur\u00eda acumulada a lo largo del tiempo. F\u00e1cil es estar de acuerdo, no obstante, se suele olvidar lo que corresponde a la pregunta acerca de qui\u00e9n transmite la maldad y la irracionalidad de la que constantemente hace gala el g\u00e9nero humano, precisamente el \u00fanico g\u00e9nero que posee la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>En todos los tiempos esa pregunta mereci\u00f3 respuestas similares, como las que situaban y sit\u00faan\u00a0 el mal fuera del g\u00e9nero humano, tanto porque el mal tuviera vida propia por provenir de Lucifer, es decir, de alguien existente metaf\u00edsica e hist\u00f3ricamente en condiciones de superioridad sobre el g\u00e9nero humano y por lo tanto en condiciones de poder vencer a \u00e9ste; o bien por situarlo en los otros, en alguien fuera de los par\u00e1metros de humanidad a los que los hombres de la tribu se acogen, \u201calguien que no es como nosotros\u201d y por ello mismo resulta ser un \u201cmonstruo\u201d.<\/p>\n<p>El sistema social y la humanidad representan y transmiten constantemente la versi\u00f3n at\u00e1vica de la lucha del bien contra el mal. El bien es parte del sistema, el mal est\u00e1 fuera y debe estarlo siempre. Cada hombre en la historia, independientemente de su jerarqu\u00eda y merecimientos, es decir, desde el m\u00e1s bajo al m\u00e1s alto, se siente parte del sistema, por m\u00e1s que pueda ser consciente de sus imperfecciones o injusticias.<\/p>\n<p>De modo que al sistema lo consagran y convalidan tanto el amo como el esclavo, el rico como el pobre, el bueno como el malo, y ello tan s\u00f3lo por pertenecer ambos al mismo sistema. Ambos polos de dicha contradicci\u00f3n consagran conjuntamente un orden en la medida que el primero somete al segundo, pero este orden se resiente cuando el segundo desobedece al primero. Claro que de ciertas desobediencias pueden surgir nuevos \u00f3rdenes, como explica Victor Hugo en Los Miserables al mostrar las diferencias entre mot\u00edn e insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante esta conclusi\u00f3n corresponde reformular la creencia acerca del mal como externo al nosotros. Evidentemente el mal tambi\u00e9n est\u00e1 en nosotros, en acto y en potencia, como lo est\u00e1 el bien, pero no solamente si comparamos varios individuos, sino fundamentalmente en un mismo individuo.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, no se trata de dos hombres distintos en un mismo individuo sino de uno s\u00f3lo con dos dimensiones posibles de realizaci\u00f3n, la del bien y la del mal, por decirlo sint\u00e9ticamente para mostrar la fuerza de los contrastes\u00a0 en sus polos antag\u00f3nicos, pero teniendo siempre presente que en la realidad la variedad posible se expresa y construye a lo largo de un arco de 180 grados.<\/p>\n<p>En consecuencia, dejando ya al hombre gen\u00e9rico o abstracto, cada uno de nosotros es un grano de arena en la historia, grano que sirve para afirmar y consolidar tanto lo bueno como lo malo, lo correcto como lo incorrecto, lo verdadero como lo falso.<\/p>\n<p>Vale aclarar que ello es as\u00ed independientemente de la inteligencia, de la voluntad o de la vocaci\u00f3n de representar y realizar el bien y de excluir el mal que un hombre o muchos hombres pudieran tener particularmente.<\/p>\n<p>Para aclararlo de una vez, todo lo que damos por bueno no es totalmente tal, ni todo lo que damos por verdadero es realmente tal. Lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, son dos caras de la misma moneda en la historia de la humanidad y de cada uno de los humanos.<\/p>\n<p>Esta contradicci\u00f3n constante de lo humano se basa en la facultad de los hombres de creer. Pero creer no es conocer, m\u00e1s a\u00fan, creyendo no se ha de conocer.<\/p>\n<p>Esta digresi\u00f3n deber\u00eda hacer carne en nosotros la necesidad de ser m\u00e1s humildes respecto a la condici\u00f3n humana, misma que transmitimos al futuro en nuestros descendientes repitiendo inexorablemente el mismo acto no democr\u00e1tico que nuestros padres cometieron al crearnos: no nos consultaron.<\/p>\n<p>Una reflexi\u00f3n oportuna en este sentido -aunque s\u00f3lo fuera de vez en cuando- nos har\u00eda comprender y tener presente la soberbia que en realidad representa el habitual optimismo ingenuo en el poder de la raz\u00f3n, especialmente respecto de la vida del esp\u00edritu que nos constituye.<\/p>\n<p>Lejos de ser dioses, ni semidioses, ni h\u00e9roes ni superhombres, ni de parecerlo, y puesto que vivimos en el tiempo somos una constante contradicci\u00f3n andante, d\u00e9bil y vulnerable, cada vez m\u00e1s parecida en nuestro err\u00e1tico divagar a la hoja de un \u00e1rbol en la tormenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\u00a0o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p>En: El ansia perpetua &#8211; 27\/08\/2011 &#8211; <a href=\"http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1684\">http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1684<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CONTRADICCI\u00d3N HUMANA -POR CARLOS SCHULMAISTER- El conocimiento de la realidad consiste en un sistema de creencias que consagra de hecho y de derecho los par\u00e1metros de lo correcto, lo normal, lo verdadero, lo conveniente y lo debido para una sociedad determinada. 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