{"id":17350,"date":"2011-08-19T09:45:15","date_gmt":"2011-08-19T14:15:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=17350"},"modified":"2011-08-19T09:50:57","modified_gmt":"2011-08-19T14:20:57","slug":"con-la-burocracia-hemos-topado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/08\/19\/con-la-burocracia-hemos-topado\/","title":{"rendered":"Con la burocracia hemos topado"},"content":{"rendered":"<p>Los venezolanos vivimos en un pa\u00eds incre\u00edble, que nunca deja de sorprendernos. Su capacidad de generar situaciones dignas del teatro del absurdo es inacabable, y nos permite sentirnos actores de un montaje de Ionesco que nunca termina, histriones involuntarios en una obra infinita. <\/p>\n<p>Esta vez la protagonista de la representaci\u00f3n fue mi hija menor, la cual est\u00e1 en tr\u00e1mites de ingresar a la universidad. Como escogi\u00f3 una casa de estudios seria, consigui\u00f3 los procedimientos a seguir de manera expedita, a trav\u00e9s del portal web de la instituci\u00f3n. De entrada, la cantidad de documentaci\u00f3n exigida para formalizar la inscripci\u00f3n luc\u00eda bastante voluminosa: partida de nacimiento, copias de notas y t\u00edtulo de bachiller en fondo negro y certificadas, y la inscripci\u00f3n militar (en el portal aclaran, con cierta pena, que este \u00faltimo requisito se formaliz\u00f3 en circular nro. tal de fecha cual, del Minpop\u00f3 respectivo). <\/p>\n<p>Y empez\u00f3 la cruzada en pos de los documentos: como estamos en la era de la red, buscamos en la web la direcci\u00f3n de la instancia en donde se deb\u00eda retirar la partida de nacimiento (uno se pregunta para qu\u00e9 sirve la c\u00e9dula entonces, pero ni modo, no vale la pena ponerse a cuestionar ciertas cosas, a estas alturas). Seg\u00fan lo que conseguimos Google mediante, el registro civil se encuentra ubicado en un edificio adyacente a la Plaza del Indio, en Chacao. Mi pobre ingenuodescendiente se dirigi\u00f3 la ma\u00f1ana siguiente a ese lugar, y protagoniz\u00f3 el primer acto de su absurda obra: como era muy f\u00e1cil la ubicaci\u00f3n original, a un par de cuadras del metro, a alg\u00fan genio se le ocurri\u00f3 que quedaba mejor en la tercera avenida con cuarta transversal de Los Palos Grandes. No voy a fatigarlos con la narraci\u00f3n de la traves\u00eda, basta con decir que al d\u00eda siguiente logr\u00f3 tener la partida de nacimento en su poder.<\/p>\n<p>Con respecto a las notas y el t\u00edtulo de bachiller el cuento es un poco m\u00e1s escabroso: el interesado debe dirigirse a la sede del Ministerio de Educaci\u00f3n para que alg\u00fan funcionario, dotado de cierto criterio especial, certifique que las fotocopias en fondo negro son fieles al original. Es decir que todos los aspirantes a entrar en una universidad deber\u00e1n trasladarse a ese lugar, a esperar que el funcionario de marras garantice que no hay fraude en las notas o en el t\u00edtulo. Esto cae dentro de una l\u00f3gica un tanto perversa, que asume la culpabilidad por encima de la inocencia. <\/p>\n<p>Y por fin llegamos a la guinda de la torta: la inscripci\u00f3n militar. Como residentes de la parroquia Petare, nos tocaba en suerte acudir a lo que era antes la jefatura y hoy se llama con uno de esos eufemismos que le encantan al r\u00e9gimen, tipo \u201ccasa del pueblo\u201d, \u201cmisi\u00f3n documentos\u201d o algo parecido. El d\u00eda mi\u00e9rcoles hicimos las averiguaciones pertinentes; valga decir que acudimos al sitio para informarnos de horarios, tr\u00e1mites y dem\u00e1s hierbas arom\u00e1ticas. Nos recomendaron vehementemente estar el viernes (d\u00eda que le toca por la terminaci\u00f3n de la c\u00e9dula) lo m\u00e1s temprano posible. \u201cDesde las cinco hay gente haciendo cola\u201d, nos advirti\u00f3 sol\u00edcito el funcionario que nos atendi\u00f3.<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 el viernes muy temprano: a las cuatro AM, como prepar\u00e1ndonos para el tr\u00e1mite militar que nos esperaba, nos despertamos para alistarnos y estar a la hora prefijada en el sitio. Cuando llegamos (eran las cinco y unos minutos) el sitio luc\u00eda bastante desolado y oscuro cual boca de lobo, por lo que decidimos prudente dar una vuelta y  regresar cuando al alba le diera ganas de alumbrar un poco. As\u00ed hicimos, y en el segundo intento vimos que hab\u00edan algunas pocas personas haciendo una cola, cosa que nos alegr\u00f3 ya que estar\u00edamos entre los primeros a ser atendidos. Est\u00e1bamos en ese momento incierto en el cual se trata de adivinar como funciona el asunto, cuando se nos acerc\u00f3 un individuo con aspecto de vigilante, quien sin f\u00f3rmula de saludo previo inquiri\u00f3 el motivo que nos llevaba a la dependencia. Se lo dijimos, y nos sacudi\u00f3 con las lapidarias palabras: \u201cEso est\u00e1 suspendido. Deben ir a Parque Sucre\u201d. Yo, todav\u00eda grogui por el impacto de la revelaci\u00f3n, pregunt\u00e9 en donde quedaba ese parque, y el hombre (quien en ning\u00fan momento me vio a la cara) emiti\u00f3 un \u201cEn Los Teques\u201d, que termin\u00f3 de noquearme. S\u00ed, se\u00f1ores: para obtener un documento que permita ingresar a la universidad, el ciudadano interesado debe trasladarse a la capital del Estado Miranda.<\/p>\n<p>Estoy empezando a creer que no tenemos autoridades, sino libretistas de un teatro absurdo, perverso y mal\u00e9volo. No encuentro otra explicaci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los venezolanos vivimos en un pa\u00eds incre\u00edble, que nunca deja de sorprendernos. Su capacidad de generar situaciones dignas del teatro del absurdo es inacabable, y nos permite sentirnos actores de un montaje de Ionesco que nunca termina, histriones involuntarios en una obra infinita. 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