{"id":17248,"date":"2011-08-08T10:14:15","date_gmt":"2011-08-08T14:44:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=17248"},"modified":"2011-08-08T10:16:09","modified_gmt":"2011-08-08T14:46:09","slug":"los-pitufos-la-caza-de-los-mercados-mutantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/08\/08\/los-pitufos-la-caza-de-los-mercados-mutantes\/","title":{"rendered":"Los Pitufos: a la caza de los mercados mutantes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17249\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/08\/08\/los-pitufos-la-caza-de-los-mercados-mutantes\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1.jpg?fit=486%2C720&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"486,720\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1.jpg?fit=486%2C720&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1-202x300.jpg?resize=202%2C300\" alt=\"\" title=\"198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1\" width=\"202\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-17249\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/198633_10150338288661214_518411213_9709702_3799342_n-1.jpg?w=486&amp;ssl=1 486w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><br \/>\nDel supuesto comunismo o nazismo de los suspiritos azules, queda muy poco o nada en la pel\u00edcula de \u201cThe Smurfs\u201d, donde la correcci\u00f3n pol\u00edtica define su ideolog\u00eda a la sombra de la campa\u00f1a propagand\u00edstica de la Sony ante el mercado global.<\/p>\n<p>As\u00ed, en una vuelta ir\u00f3nica del destino, los personajes fungen de gancho y vitrina de la estrategia de emplazamiento de productos de la compa\u00f1\u00eda trasnacional, mientras encarnan los valores corporativos de la empresa.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el film ser\u00eda el equivalente 3D de \u201cCast Way\u201d o de un comercial de larga duraci\u00f3n de la marca registrada. Claro s\u00edntoma de los criterios de apropiaci\u00f3n del socialismo populista por parte del capitalismo de crisis del siglo XXI.<\/p>\n<p>Nada diferente,por cierto, a la propuesta demag\u00f3gica y contradictoria de la \u201crevoluci\u00f3n bonita\u201d y bolivariana, debatida entra la promesa de redenci\u00f3n a trav\u00e9s del regreso a la utop\u00eda del colectivismo comunal y la eterna dependencia a la explotaci\u00f3n salvaje de los excedentes de la renta petrolera.<\/p>\n<p>Espejo de la Cuba y de la Venezuela del tercer milenio, asentadas en las quimeras y los para\u00edsos artificiales del lenguaje del comic, de la historieta gr\u00e1fica, bajo el manto paternalista y proteccionista de sendas reencarnaciones de \u201cPap\u00e1 Pitufo\u201d, quien en la cinta reavivar\u00e1 los esp\u00edritus metaf\u00edsicos y milenarios de Yoda y Obi-Wan Kenobi, de los viejos sabios y \u201cJedis\u201d de la f\u00e1bula posmoderna, para servir de gu\u00eda moral tanto de su reba\u00f1o perdido en la gran ciudad, como de su reflejo conservador en la imagen de un joven emprendedor, de un ejecutivo de cuenta, a la espera de la cig\u00fce\u00f1a.<\/p>\n<p>Su esposa hace migas con la Pitufina, porque ambas son en el fondo estereotipos inofensivos de la tercera mujer, acordes con la visi\u00f3n reaccionaria del libreto adaptado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el gui\u00f3n, el arquetipo femenino debe cumplir estrictas funciones maternales y consumistas, para garantizar su utilidad y legitimidad en la prole de los machos, de los \u201cpitufos trabajadores\u201d.<\/p>\n<p>A su vez, el marido consigue en la publicidad de una f\u00e1brica de cualquier cosa(evidente duplicado de la industria Sony), el reconocimiento social y la reconciliaci\u00f3n con los paisajes buc\u00f3licos de la fama, el \u00e9xito y el sue\u00f1o americano.<\/p>\n<p>Doogie Howser, el cl\u00e1sico doctorcito de las series de autoayuda de la televisi\u00f3n, reencuentra la senda y el camino de la superaci\u00f3n de la adversidad, en tiempos oscuros de depresi\u00f3n post once de septiembre y ca\u00edda de la bolsa, gracias al descubrimiento de su creatividad escondida, sumergida y reprimida por el sistema. Aqu\u00ed viene el contrabando narc\u00f3tico de inter\u00e9s semi\u00f3tico para todos.<\/p>\n<p>Lo parad\u00f3jico, y hasta digno de estudio, es c\u00f3mo el protagonista recupera su hombr\u00eda, su raz\u00f3n de ser, su ingenio, su cerebro y su futuro, en el contacto alucinado del tercer tipo con una raza aparentemente inferior, refugiada detr\u00e1s de la fachada del Parque Central de Nueva York.<\/p>\n<p>\u00bfUn gui\u00f1o a la liberaci\u00f3n por la ingesta de ciertas sustancias y por el contagio de lo mejor de algunas subculturas? \u00bfUna d\u00e1diva,una concesi\u00f3n a los deseos y fantas\u00edas de poder de las generaciones de relevo, atascadas en el empleo basura y precario de la burocracia general?<\/p>\n<p>Sea cual sea la respuesta, la principal virtud de \u201cLos Pitufos\u201d radica en proyectar un reinado artificial y kistch de alegor\u00edas costumbristas, destinadas a sembrar y a despertar la adhesi\u00f3n inmediata de la demanda cautiva, del imaginario mundial.<\/p>\n<p>En cualquier sentido e idioma, sus caricaturas admiten la doble y la tercera lectura, de la mano de tramas y argumentos de f\u00e1cil digesti\u00f3n, cuyos esquemas binarios y maquineos apuntan a la restauraci\u00f3n iconof\u00edlica del santuario pop.<\/p>\n<p>Por encima, en ning\u00fan momento, el relato de la pieza busca demoler y deconstruir los cimientos establecidos por el cuento original de hadas, tramado por Peyo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el propio desarrollo de su estructura l\u00edquida, permite al espectador cerrar el c\u00edrculo e interpretar el contexto de acuerdo a su capacidad de abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>En consecuencia, para los chicos menos avispados, la obra los distraer\u00e1 por cuesti\u00f3n de dos horas, a la luz del conflicto y el choque acostumbrado por el monopolio de la oferta. Es decir, la glorificaci\u00f3n del modelo b\u00e9lico y guerrero, de nula intensidad, de \u201cHarry Potter\u201d, los vampiros de \u201cCrep\u00fasculo\u201d, los vigilantes de la ola de superh\u00e9roes y las secuelas de \u201cStar Wars\u201d. En pocas palabras, los buenos doblegar\u00e1n y derrotar\u00e1n a los malos, a los aterrorizadores de la rep\u00fablica, de la democracia, de la Metr\u00f3polis asolada por el fantasma del derrumbe de las torres gemelas.<\/p>\n<p>Para los adultos contempor\u00e1neos m\u00e1s desprevenidos, \u201cLos Pitufos\u201d lograr\u00e1n satisfacer sus ans\u00edas de escape y evasi\u00f3n nost\u00e1lgica, de cara al per\u00edodo de asueto, de las vacaciones de verano. Para ellos tambi\u00e9n hay generosas dosis de \u201cSoma\u201d, de \u201cProzac\u201d y de pastillas de la felicidad, a lo ancho de la duraci\u00f3n del metraje.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los amantes de la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n y del an\u00e1lisis pormenorizado de la superficie del discurso, disfrutar\u00e1n con la enorme proporci\u00f3n de citas y homenajes al pasado, el presente y el ma\u00f1ana de la memoria universal.<\/p>\n<p>No en balde, \u201cThe Smurfs\u201d rinde tributo al humor negro y consciente de los maestros de la parodia, de los padres fundadores de la comedia primitiva, de los iniciadores de la corriente del slapstick.<\/p>\n<p>Es precisamente Hank Azaria el empe\u00f1ado en salvar a los pitufos del desastre est\u00e9tico, con sus m\u00e1gicas y desternillantes intervenciones como Gargamel, aunque las muecas del gato digital no lo favorecen.<\/p>\n<p>De cualquier modo, su sola llegada le inyecta cotas de irreverencia, subversi\u00f3n y autoconciencia al entramado del blockbuster, al punto de revertir su mensaje de partida y aproximarlo al plano de una burla de las f\u00f3rmulas edulcoradas de Hollywood; de una s\u00e1tira de la conversi\u00f3n de La Gran Manzana en una extensi\u00f3n de un parque tem\u00e1tico de la Disney, id\u00e9ntico a la aldea azul de los Pitufos.<\/p>\n<p>En el desenlace, con los cr\u00e9ditos, cobra forma y consistencia la mirada c\u00ednica y mordaz sobre la ciudad de Nueva York, al trasplantar sus \u00edconos(como la estatua de la Libertad) al pueblo de los \u201cSmurfs\u201d. Nuestro espacio, nuestro lugar, nuestra capital del planeta tierra, es como dir\u00eda Baudrillard y Umberto Eco, un simulacro de tercera generaci\u00f3n, ahora en 3D.<\/p>\n<p>Una ligera cachetada a la sociedad del espect\u00e1culo, saldada como una ambivalente cr\u00edtica y reforzamiento de las lecciones esperanzadores de la meca.<\/p>\n<p>Mezcla de Marx con Adam Smith.<\/p>\n<p>Incluso, despu\u00e9s de todo, se deja colar un happy ending con olor a integrismo neonazi,pues el chico blanco y de ojos azules obtendr\u00e1 la recompensa del aumento salarial y el premio del crecimiento natural de su familia. Su hogar se prepara para recibir el advenimiento de una nueva casta de Pitufos.<\/p>\n<p>A la postre, el beneficiado por el recalentamiento del pasticho, es el due\u00f1o de la Sony.<\/p>\n<p>No lo olviden.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s es el reparto del pan y circo de costumbre.<\/p>\n<p>Una pitufada mutante al gusto de las audiencias m\u00e1s dis\u00edmiles.<\/p>\n<p>Verbigracia, suavizaron los trazos de Peyo y los evaporaron como caramelos y  peluches apetecibles, dise\u00f1ados para vender con cajitas felices de Mc Donalds y chocolates de M&#038;M.  <\/p>\n<p>T\u00edpicos anzuelos del Caballo de Troya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del supuesto comunismo o nazismo de los suspiritos azules, queda muy poco o nada en la pel\u00edcula de \u201cThe Smurfs\u201d, donde la correcci\u00f3n pol\u00edtica define su ideolog\u00eda a la sombra de la campa\u00f1a propagand\u00edstica de la Sony ante el mercado global. 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