{"id":16454,"date":"2011-07-06T07:09:07","date_gmt":"2011-07-06T11:39:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=16454"},"modified":"2014-06-07T12:19:06","modified_gmt":"2014-06-07T16:49:06","slug":"en-aquella-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/07\/06\/en-aquella-ciudad\/","title":{"rendered":"En aquella ciudad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"16455\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/07\/06\/en-aquella-ciudad\/aquella_ciudad\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg?fit=324%2C448&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"324,448\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;HP pstc5200&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"aquella_ciudad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg?fit=324%2C448&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16455\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg?resize=324%2C448\" alt=\"\" width=\"324\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg?w=324&amp;ssl=1 324w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/aquella_ciudad.jpg?resize=216%2C300&amp;ssl=1 216w\" sizes=\"auto, (max-width: 324px) 100vw, 324px\" \/><\/a><br \/>\nEn aquella ciudad, las casas estaban hechas de aliento, el empedrado de brisa, la gente de colores n\u00edtidos e intangibles, las voces eran prestadas, la memoria un invento, la fantas\u00eda un ardid\u2026 sin embargo la maldad y la bondad acontec\u00edan de veras.<\/p>\n<p>All\u00ed, un hombre escribi\u00f3 en un muro la frase siguiente: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s? As\u00ed, sin pr\u00f3logos o conclusiones. No hab\u00eda con aquella pregunta, otra que dijera \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?, o alguna explicaci\u00f3n de porqu\u00e9, aquella noche, hac\u00eda ya casi un mes, \u00e9l no hab\u00eda acudido a la cita.<\/p>\n<p>Era la tercera vez que pasaba. \u00bfCu\u00e1nta malicia pod\u00eda anidar un coraz\u00f3n, capaz de dejarla colgada reiteradamente?\u00a0 Ella, mordi\u00f3 sus u\u00f1as, sinti\u00f3 el es\u00f3fago re\u00f1ir con el aire, y su su\u00e9ter de lana recibi\u00f3 dos l\u00e1grimas, que despertaron a las ovejas esquiladas anta\u00f1o para obtenerlo. Los borregos, dolientes por su desnudez, aparecieron en el cuarto, llen\u00e1ndolo de ojos \u00e1vidos.<\/p>\n<p>\u00a1La paciencia de la mujer se hab\u00eda agotado! Pero a diferencia de otras veces, su c\u00f3lera se fue desvaneciendo, distra\u00edda por las ovejas. Las m\u00e1s cercanas se restregaban contra el su\u00e9ter, reconociendo la antigua lana que las hab\u00eda cubierto. El resto se fue recostando sobre la alfombra mullida, inmensamente peluda y blanca, se sent\u00edan en casa!<\/p>\n<p>La primera noche que \u00e9l la hab\u00eda dejado esperando, para poder conciliar el sue\u00f1o, ella se hab\u00eda puesto a contar estrellas, la segunda recurri\u00f3 al lugar com\u00fan de contar ovejas, pero esta tercera vez el mundo se hab\u00eda girado. Ahora ella, estaba en un <em>lugar com\u00fan<\/em> con las ovejas, y eran estas, las que le contaban sus historias. Historias que la pasearon por pendientes muy empinadas, por el borde de varios abismos, sobre la hierba h\u00fameda y entre rocas nevadas, hasta que el sue\u00f1o la venci\u00f3.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, la mujer se despert\u00f3 con los \u00e1nimos <em>como un cordero<\/em>, los animales se hab\u00edan marchado, y ella sent\u00eda deseos de escribir en el muro. Encendi\u00f3 el ordenador mientras hac\u00eda caf\u00e9 y escribi\u00f3:<\/p>\n<p><em>Ha sido mi error pensar que un mundo virtual, pod\u00eda ofrecerme asideros. No me busques m\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p>La mujer apart\u00f3 la mirada del ordenador, abandon\u00f3 la silla y abri\u00f3 la ventana. La gente aut\u00e9ntica como ella, estaba all\u00ed, en el mundo real. Una anciana cruzaba la calle como un caracol antiqu\u00edsimo, dejando una huella de sapiencia, un ni\u00f1o con una gorra desgastada y apenas un par de dientes, sonre\u00eda a un perro atado a un poste, una joven se acomodaba los senos dentro del sujetador y pon\u00eda el escote de la camisa en su sitio, un guardia urbano se fumaba un cigarro y acariciaba su barba\u2026<\/p>\n<p>Ella pens\u00f3- Dios cu\u00e1ntos episodios est\u00e1n cobijados en la anciana, bajo la gorra del ni\u00f1o, en los bustos de la joven, entre la barba del guardia!<\/p>\n<p>La cafetera son\u00f3, con ese balbuceo que hac\u00eda d\u00edas la mujer hab\u00eda dejado de escuchar, por estar tan pendiente del ordenador. Le pareci\u00f3 un sonido sublime, casi un himno que le incitaba a salir, a establecer contacto cara a cara con las personas, a pesar del riesgo que aquello implicaba. No quer\u00eda ampararse m\u00e1s tras la pantalla, escudo triste de ciber-guerreros que blanden teclas y olvidan su propia aventura, \u00a1la de vivir!.<\/p>\n<p><strong><em>T\u00edtulo del relato: En aquella ciudad \u00a9 \u00ae<br \/>\nT\u00edtulo del dibujo: Abriendo la ventana (t\u00e9cnica mixta) \u00a9 \u00ae<br \/>\nRelato y dibujo de Isabela M\u00e9ndez<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este cuento forma parte del disco \u00abCuentos al vuelo\u00bb, en donde todos los cuentos son de la autoria de Isabela M\u00e9ndez y la m\u00fasica del mismo fue compuesta, interpretada y grabada por Gaddafi N\u00fa\u00f1ez.<strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquella ciudad, las casas estaban hechas de aliento, el empedrado de brisa, la gente de colores n\u00edtidos e intangibles, las voces eran prestadas, la memoria un invento, la fantas\u00eda un ardid\u2026 sin embargo la maldad y la bondad acontec\u00edan de veras. 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