{"id":16151,"date":"2011-06-26T19:00:19","date_gmt":"2011-06-26T23:30:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=16151"},"modified":"2011-06-26T19:00:19","modified_gmt":"2011-06-26T23:30:19","slug":"al-sur-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/06\/26\/al-sur-del-alma\/","title":{"rendered":"Al Sur del Alma"},"content":{"rendered":"<p>Al Sur del        alma<\/p>\n<p>Al Sur del alma<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo<br \/>\npor Fabricio Simeoni<\/p>\n<p>Cualquier trama puede disgregarse como la vida del cuerpo, la misma vida o el mismo cuerpo en otras vidas, otros cuerpos. Si bien todo narrador puede desaparecer casi como un gesto inconsciente o invisible, tambi\u00e9n se hace presente inevitablemente en el transcurrir de toda historia precisa o imprecisa, un cuerpo deforme que desvar\u00eda entre su materializaci\u00f3n, su ajenidad y su desaparici\u00f3n.<br \/>\nEn este correlato el molde de lo narrativo se aferra al cuerpo haci\u00e9ndolo consciente en sus apreciaciones y ya no hay orden ni procesos, s\u00f3lo secuencias merodeando la infinita posibilidad de ser otro cuerpo en la trama. As\u00ed el acto consciente puede ocupar dos o ning\u00fan lugar, al igual que el cuerpo inconsciente. Este car\u00e1cter de bilocaci\u00f3n concede el primer atisbo de perpetuidad a lo que no se sabe que es y quiere definitivamente ser. Ocupar dos espacios al mismo tiempo y a la vez desocupar los dos.<br \/>\nAl sur del alma se erige desde la plenitud espacial y la circunvalaci\u00f3n de relatos amarrados a la pulcritud del lenguaje como signo de origen y apertura, la cadencia propia del cuerpo ignoto que sobresale del barro y un s\u00edntoma profano lo convierte. Pero todo cuerpo tiene un alma que no tiene historia mi trama, que no es consciente ni inconsciente, que no se sabe parte porque est\u00e1 en todos lados, ocupa el cuerpo como un espacio interior que no difiere del afuera. Si el alma tiene un punto cardinal es porque puede ocuparlo, si tambi\u00e9n lo tiene el cuerpo es porque la transmigraci\u00f3n es una alternativa. Otro nacimiento del alma implica el renacer de lo corp\u00f3reo. Al sur del alma es todas partes, es en todos lados, es en todo el cuerpo o en todos los cuerpos que se desfiguran en el vac\u00edo.<br \/>\nLa noci\u00f3n que prevalece despu\u00e9s de todo margen haciendo referencia a que hay otro margen, supone que despu\u00e9s del cuerpo hay otro cuerpo, poder estipular lo cuestiona. La incisi\u00f3n que la muerte provoca en la presencia f\u00edsica del mismo. Es entonces el registro memorial que el recuerdo ocasiona en todo lo que vive o ha vivido en funci\u00f3n del no olvido. Como un antecedente que se propaga en otro margen que en una ocasi\u00f3n puede o no ser sincr\u00f3nico o diacr\u00f3nico, pero prolonga lo estrictamente nominal sin resabios marginales, a lo m\u00e1s vulnerable, obsesivo y frecuente de la historia verdadera.<br \/>\nLiliana Savoia se somete a la superposici\u00f3n de nombres propios como aniquilando ese acto de poner el nombre antes de determinar su existencia, crea paradigmas corales en la refracci\u00f3n de la propia p\u00e9rdida que la luz ocasiona, cuando nada vemos el lenguaje se apropia de lo que tampoco decimos o estamos acostumbrados a decir. La p\u00e9rdida tambi\u00e9n se convierte en una costumbre. La precisi\u00f3n de lo nombrado es un eslab\u00f3n que no se corta. La filigrana desmesurada de un ecosistema piadoso y voraz. La autora se deja sumergir en los avatares de la fragmentaci\u00f3n personal. Cada personaje interfiere en el sentimiento del lector como un estigma moderador de emociones simples y gratas desde la profundidad amalgamada de la inocencia profana. Cada personaje parece ser uno solo. Todo es principal y todo es secundario en ellos. Las coincidencias trascienden los l\u00edmites del azar y forman el mundo misterioso de los hombres que gen\u00e9ricamente no se saben tales y al mismo tiempo dejan de vivir para saberlo.<br \/>\nLa novela se disgrega en la neutra v\u00edscera de sus habitantes, los mismos que esperan invirtiendo la dicha melanc\u00f3lica de un pasado absurdo, abrazando la imposibilidad del presente continuo. La graf\u00eda exacta de Juan Gelman que como ep\u00edgrafe avizora de cada cap\u00edtulo el destino avasallante del tiempo y su incertidumbre, del derrumbe y su construcci\u00f3n, del sometimiento y su libertad geom\u00e9trica.<br \/>\nEl r\u00f3tulo de lo desaparecido se entromete en el signo de lo m\u00e1s vital y lo menos extinguido. Aludiendo siempre a lugares propicios para el reposo del alma que siempre ha superado hasta su propio lugar, hasta su propio origen. El tono absolutamente po\u00e9tico perdura en la b\u00fasqueda de la belleza predecesora del acto finito y perecedero.<br \/>\nAl sur del alma contiene esencias, pulcritudes cotidianas, oscuridades ven\u00e9reas. Un recoveco orientador que desacomoda la postura fingida de lo inorg\u00e1nico. Una coalici\u00f3n de hombro certero construyendo la cosmogon\u00eda del desmedro. Ninguna fecha es congruente con la idea de morir y no saberlo, con la muerte de idear y no vivirlo. La figura sensorial deposita al lector en el lugar m\u00e1s privilegiado. Nada de lo que el mismo capte ser\u00e1 anacr\u00f3nico, nada de lo que el mismo perciba estar\u00e1 fuera del sur.<\/p>\n<p>Fabricio Simeoni<\/p>\n<p>                              Andrea<\/p>\n<p>                                                                                  \u201ccomo un martillo la realidad\/bate<br \/>\n                                                                                    las telitas del alma o coraz\u00f3n\/forja en<br \/>\n                                                                                    caliente o fr\u00edo\/no presume\/reseca<br \/>\n                                                                                    ilusiones podridas\/piensa\u201d\u2026<br \/>\n                                      Juan Gelman<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>C<\/p>\n<p>u\u00e1ntas veces dobl\u00f3 y desdobl\u00f3 ese viejo papel amarillo escrito con letra adolescente que ahora no se animaba a leer?\u00bfCuantas? Hab\u00eda perdido la cuenta.<\/p>\n<p>Esper\u00f3 a que su madre se fuera a la casa de la t\u00eda  Olga para hacer la limpieza de la casa.  Andrea se hab\u00eda dispuesto a arreglar el dormitorio. Una vez lo hac\u00eda ella. Otra In\u00e9s. Pero eso ya no iba a suceder. Ahora ser\u00eda la \u00fanica ocupante  de la habitaci\u00f3n<br \/>\n \u2014Demasiado grande para m\u00ed, pens\u00f3, mientras un nudo se enlazaba en su garganta. La extra\u00f1ar\u00eda, nunca se hab\u00edan separado y ahora In\u00e9s\u2026<br \/>\nLa curiosidad se mezcl\u00f3 con ese c\u00f3digo de honor que hab\u00edan acordado desde chicas: respetar la privacidad, pero gan\u00f3 la primera. Desdobl\u00f3 con cuidado la hoja, como si en ese acto, casi detenido en el tiempo, In\u00e9s no se enterara nunca de que ella la hab\u00eda encontrado.<br \/>\nLa volvi\u00f3 a doblar.  Pliegue a pliegue. Despu\u00e9s de reponer las fundas la coloc\u00f3 tal cual la hab\u00eda localizado. Un p\u00e1lpito de incertidumbre invadi\u00f3 sus sentidos, pero sus impresiones ni se acercaban a la tragedia que estaba por violentar sus vidas.<\/p>\n<p>Cuando In\u00e9s decidi\u00f3 irse a vivir a la ciudad para estudiar abogac\u00eda, Andrea  le pidi\u00f3 que la llevara. Su hermana no quiso. Ese viaje era su viaje. Cuando volviera, hablar\u00edan.<br \/>\nUna historia que no se convirti\u00f3 en pasado sino que se mantendr\u00eda en un infinito presente. As\u00ed que como siempre, orden\u00f3 la casa sin ayuda. Guard\u00f3 la ropa que In\u00e9s hab\u00eda dejado desparramada al preparar  la valija y limpi\u00f3 el cuarto<br \/>\nNo pod\u00eda dejar de pensar en la nota que hab\u00eda  descubierto.<br \/>\n\u00abSi me voy es para que nadie cargue con mis ideas\u00bb<br \/>\n \u00abPara que nadie cargue con mis ideas \u00bb Andrea qued\u00f3 suspendida en esas palabras \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda querido significar In\u00e9s con eso?<br \/>\nHaber le\u00eddo  ese mensaje era un poco traicionar a su hermana. Traicionar su silencio. El  deseo de que ese silencio salvase su memoria., Sin embargo la nota segu\u00eda all\u00ed, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os. Ahora  resguardada entre libros que jam\u00e1s hojear\u00eda. Ella estaba sin In\u00e9s, Sun su mitad. Le era imperioso  saber qu\u00e9 le hab\u00eda sucedido a su hermana.<br \/>\n\u00abNadie tiene que saber porqu\u00e9 me voy, no quiero dec\u00edrselo a nadie\u201d  \u201cyo un d\u00eda voy a volver y voy a decirles lo que s\u00e9 pero ahora no\u201d. \u201cAhora mejor que nadie sufra\u00bb.<br \/>\nEn el mensaje  huellas de  l\u00e1grimas hab\u00edan desdibujado la tinta azul que se aclaraba  con los a\u00f1os. Era dif\u00edcil  entender que la In\u00e9s de la carta no dec\u00eda la verdad. Esa verdad que Andrea necesitaba tanto como tem\u00eda. \u00bfDeb\u00eda esperar el regreso de su hermana? Ahora que estaba tan cerca de saber, \u00bfdeb\u00eda negarse a hacerlo?<br \/>\nSe sent\u00f3 junto a la cama de In\u00e9s. Siempre hab\u00eda sido as\u00ed, una al lado de la otra. Inseparables, hasta ahora. Tom\u00f3 la nota con las dos manos<br \/>\n            \u2014No quiero que vuelvas m\u00e1s por ac\u00e1. \u00a1Te odio1, \u2014\u00a1 grit\u00f3 con bronca y humillaci\u00f3n<br \/>\nIn\u00e9s no iba a volver. Jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Andrea se ve\u00eda ah\u00ed, sobre la cama maldiciendo a su hermana por haberla abandonado y la culpa se le volvi\u00f3 negra como negra fue la \u00faltima noche en que In\u00e9s estuvo en la casa<br \/>\nNo pudo dejar de recordarla  trepando la loma para ir a la estaci\u00f3n. Los pinos azules cortaban el cielo y no sab\u00eda si los pinos eran la noche o la oscuridad ya estaba en ellos.<br \/>\nLos \u00e1rboles a\u00f1iles se hicieron m\u00e1s tenebrosos con la noche. Andrea sinti\u00f3 fr\u00edo y volvi\u00f3 a su cama.<br \/>\nSus padres hac\u00edan la sobremesa en el living. Tranquilos, orgullosos de que una de sus hijas fuera a estudiar a Buenos Aires.<br \/>\n            \u2014 \u00a1Abogada!,  \u2014le escuch\u00f3 decir a su padre. \u2014In\u00e9s va ser abogada Marta, \u00bfno te parece un sue\u00f1o?<br \/>\nSinti\u00f3 envidia por esos sentimientos paternales. Ella no se consideraba ni fuerte  para abandonar  Andecito, ni tan inteligente como In\u00e9s. No era verdad, Se subestimaba. Adem\u00e1s estaba Jorge, se hab\u00edan comprometido y \u00e9l  hab\u00eda insistido en que se casaran Har\u00eda eso. Casarse con Jorge, a \u00e9l tambi\u00e9n le gustaba el pueblo para formar una familia.<br \/>\nMir\u00f3 la foto que descansaba sobre la mesa de luz, id\u00e9ntica a la que  su madre hab\u00eda colocado sobre la pared de  la escalera: In\u00e9s, en el d\u00eda del estudiante. S\u00f3lo In\u00e9s.<br \/>\nY ahora ella, Andrea, su melliza, estirada, con las manos cruzadas sobre la panza, pegadas, aplastadas, amortajadas. No le molestaban.<br \/>\nEstaba tan c\u00f3moda en esa posici\u00f3n de \u00e1ngulo llano que se sobresalt\u00f3. \u00bfC\u00f3mo se sostendr\u00eda en  la eternidad de las horas sin tiempo y sin In\u00e9s? No pod\u00eda mover el cuerpo. Sin embargo los ojos viajaban estudiando el lugar. De norte a sur. De este a oeste. Estir\u00e1ndolos hasta que dol\u00eda.<br \/>\nMiles de insectos parec\u00edan caminarle sobre las piernas y los brazos, a\u00fan as\u00ed no estaba asustada. \u00bfSentir\u00eda In\u00e9s esa misma sensaci\u00f3n? \u00bfO s\u00f3lo era un deseo de igualdad lo que la impulsaba a pensarlo? Cerr\u00f3 un ojo y continu\u00f3 la exploraci\u00f3n de la superficie del techo , hasta suspenderse en la punta de su nariz. Era larga su nariz y terminaba en una punta redondeada,, como la de In\u00e9s. Pod\u00eda ver el lunar que se sosten\u00eda sobre el borde. S\u00f3lo ella hab\u00eda nacido con ese lunar. Era una de las pocas cosas  que las diferenciaban.<br \/>\nUna ligera claridad parec\u00eda llegar desde afuera \u00bfhab\u00eda un afuera sin In\u00e9s?<br \/>\nRuidos secos la  taladraban Le hablaban en un idioma desconocido. El sonido era continuo. Pod\u00eda sentir como se filtraba en el laberinto de su o\u00eddo y llegaba a la cabeza. Ah\u00ed, se bifurcaba en cientos de hilos el\u00e9ctricos que parec\u00edan llegar hasta el l\u00edmite de los huesos del cr\u00e1neo.<br \/>\nLas piernas rectas. Todo su cuerpo apoyado al piso duro y fr\u00edo no la incomodaban, ni los brazos en cruz. Sin embargo pegaba con fuerza  la lengua al paladar, para tratar de detener la nausea. Luchaba contra los borbotones de saliva que le inundaban la boca, m\u00e1s de la que pod\u00eda tragar.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo vivir\u00eda la eternidad con esa sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida?  \u00bfEstar\u00eda con ella para siempre su hermana? \u00bfC\u00f3mo cuando eran ni\u00f1as y se mimetizaban en una sola?<br \/>\nEnfoc\u00f3 su mente en lo \u00faltimo que se acordaba. Dese\u00f3 el chocolate que estaba dentro de su cartera. Nunca hab\u00eda deseado tanto un chocolate. Ahora, que estaba lejano e inalcanzable lo anhelaba. Le doli\u00f3 saber que estaba imposibilitada de acceder al afuera. Afuera estaban los otros. Los que se llevaron a In\u00e9s \u00bfPero quienes eran? \u00bfSe estaban acaso burlando de ella o de In\u00e9s?<br \/>\nEl ruido volv\u00eda cada vez con m\u00e1s \u00edmpetu. No pod\u00eda medir el tiempo m\u00e1s que por los intervalos del ruido. El silencio, los silencios, la abrazaban en ese bienestar atemporal.  Pero el silencio ten\u00eda un sonido. S\u00ed, como si en el fondo hubiera un p\u00e1jaro cantando suspendido del \u00faltimo \u00e1rbol azul que hab\u00eda visto al irse a su hermana \u00bfo era un grillo? No pudo precisarlo porque volvi\u00f3 el ruido. Lo intentar\u00eda en el otro silencio.<br \/>\nImagin\u00f3 el chocolate. Cuadrado. Peque\u00f1o. Amargo e inalcanzable como el cuerpo de In\u00e9s. Sinti\u00f3 agua en la boca pero esta vez no lo provocaba la nausea sino el deseo \u00bfdel chocolate o el afuera donde pod\u00eda buscar a su hermana? Deseaba a ambos por igual. El ruido tra\u00eda risas. Risas ir\u00f3nicas que se le trepaban a las venas. A los m\u00fasculos. A la piel,  \u00bfpor qu\u00e9 se burlaban de ella desde afuera? \u00bfo era adentro? \u00bfPero adentro no estaba In\u00e9s? \u00bfO era ella la que se re\u00eda?  Aunque no, sus labios estaban quietos. Apretados. Luchaban  contra la nausea. \u00bfSe ir\u00eda la nausea o durar\u00eda toda la eternidad? \u00bfO era In\u00e9s?<br \/>\nAbr\u00eda los ojos por momentos, sin estudiar los intervalos, sin que fueran ensayados. Ahora el ojo se hab\u00eda detenido en un tornillo. \u00bfUn tornillo ah\u00ed?<br \/>\nInhal\u00f3 profundo. Ahora sab\u00eda como controlar la nausea. Ahora, justo ahora que hab\u00eda movimientos afuera. Sinti\u00f3 que el piso se mov\u00eda \u00bfpero quien le estaba jugando una broma?<br \/>\nNo quer\u00eda abrir los ojos. Ya basta de movimientos circulares con ellos. Pero tuvo que hacerlo. El adentro se iba convirtiendo sin pausa en el afuera. Alguien gritaba un nombre en otra habitaci\u00f3n. Se revolvi\u00f3 en la cama. Todo le pareci\u00f3 tan real que dol\u00eda.<\/p>\n<p>Siempre supuso que In\u00e9s ocultaba retazos de su vida en la ciudad donde estudiaba. Sin embargo nunca pregunt\u00f3, aunque hubiera querido saber.<br \/>\nAdem\u00e1s su hermana \u00faltimamente se mostraba impenetrable. \u00bfQu\u00e9 le hab\u00eda pasado con eso de que se lo contar\u00edan todo?<br \/>\nBueno. Ella no le contar\u00eda de los preparativos de la fiesta de casamiento con Jorge. Que se enterara por su madre. In\u00e9s nunca contest\u00f3 cuando ella le preguntaba d\u00f3nde se ve\u00edan con Juan o a d\u00f3nde iban. La nota no daba pistas de nada. Tampoco de lo que hac\u00edan  los viernes a la noche en esas reuniones que duraban hasta la madrugada.<br \/>\nMatilde algo le hab\u00eda comentado, pero a ella no le importaba ni entend\u00eda de esas cosas. Una vez le dijo que In\u00e9s y Juan andaban con un grupo de la facultad que era combativo \u00bfque significaba ser combativo? No, a ella no le interesaba saberlo. \u00bfAcaso  In\u00e9s se lo hubiera respondido? Para que insistir. Mejor dejarlo as\u00ed. Cada una a lo suyo y en cuanto a Matilde, que se quedara con su hermana, ella ya iba a conseguir otras amigas ahora que se casaba.<br \/>\nMarta, su madre, se ocupaba de la casa y el trabajo con la misma fuerza y el mismo amor. Todos la adoraban. Quienes la conoc\u00edan la sab\u00edan tranquila y paciente pero Andrea percib\u00eda que su ella callaba una historia que no quer\u00eda compartir con nadie. \u00bfSab\u00eda su madre algo de las actividades de In\u00e9s en la ciudad?<br \/>\nNunca le perdon\u00f3 que In\u00e9s  no lo hablara con nadie de la familia. Sobre todo con ella. Al fin de cuentas eran mellizas y esos lazos las un\u00eda<br \/>\nDe chicas formaban un d\u00fao inseparable, hasta ahora. Porque ahora  In\u00e9s era s\u00f3lo una sombra.<br \/>\nDespu\u00e9s, la noticia de su desaparici\u00f3n. Justo un mes antes de su casamiento.<br \/>\n             \u2014In\u00e9s ha desaparecido \u2014afirm\u00f3 su  padre con los ojos acuosos.<br \/>\n            \u2014 \u00bfDesaparecido, pap\u00e1? \u00bfPero c\u00f3mo? Eso es imposible. La gente no desaparece as\u00ed porque s\u00ed.  Est\u00e1 en alg\u00fan lado. \u00a1Seguro que se fue con Juan! Ellos no quer\u00edan casarse pero s\u00ed vivir juntos\u2014Andrea trataba de convencerlo y convencerse.<br \/>\n                \u2014Vos viste como es In\u00e9s. Quiz\u00e1s lo decidi\u00f3 as\u00ed, de la noche a la ma\u00f1ana, y se fueron. Papi no te preocup\u00e9s, ya va a volver.<br \/>\n\u2014 \u00a1No Andrea, vos no entend\u00e9s!\u00a1 A tu hermana se la llevaron! \u00a1Se la chuparon unos tipos y creemos que a Juan tambi\u00e9n! \u00a1Matilde los vio! Aunque nadie le cree cuando  lo dice. \u2014Su padre se ahogaba en la pena que le apretaba la garganta.<br \/>\n\u2014Me voy a Buenos Aires con tu madre. Primero vamos a ir a ver la casa. Ver si encontramos algo que nos de una pista. Despu\u00e9s no s\u00e9\u2026 Esper\u00e1 nuestro llamado.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 decir de lo pas\u00f3 despu\u00e9s. Despu\u00e9s ya nada fue igual. Ella se cas\u00f3 con Jorge en una intimidad extrema. En realidad m\u00e1s que una fiesta, la reuni\u00f3n fue un ir y venir de conjeturas sin respuestas a cerca de la desaparici\u00f3n de su hermana.<br \/>\nIn\u00e9s siempre presente a\u00fan en la falta, como una presencia casi siniestra que no la dejaba avanzar.<br \/>\nSent\u00eda que su madre la culpaba de ser ella la que estaba ah\u00ed presente cada d\u00eda, record\u00e1ndole a su hermana.<br \/>\n            \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfQui\u00e9n habr\u00e1 programado que fu\u00e9ramos mellizas? Tan parecidas pero tan diferentes.<br \/>\n             Me interno en un estado indescifrable. La confusi\u00f3n entre lo real y la ficci\u00f3n es una nube sin fronteras que se agiganta. Veo a In\u00e9s entre  nubes que compiten  en oscuridad con el horizonte que se puebla de sombras. Ella me llama desde una construcci\u00f3n que se vislumbra a lo lejos, enmarcada en una claridad  de procedencia imposible de determinar.<br \/>\n El agua del mar  lame los muros empujando la arena blanda y esponjosa contra ellos. Adivino la espuma blanca y rabiosa impregnar con su humedad salobre las paredes y los pies de In\u00e9s.<br \/>\nLa casa es peque\u00f1a. Una r\u00e9plica en miniatura de nuestro hogar en Andecito, a\u00fan as\u00ed parece monumental. La adivino como un paralelep\u00edpedo perfecto, donde los espejos ofician como \u00fanico revestimiento. No hay mobiliario que distraiga ni objetos. S\u00f3lo In\u00e9s<br \/>\n Mis ojos quedan atrapados en el espect\u00e1culo que se va desarrollando desde la atm\u00f3sfera escarlata del anochecer.<br \/>\nAuguro, por la delicadeza de su contorno, que es mi hermana la que se adelanta segura por el puente que lleva hacia la entrada. Puedo comprobar que la luz proviene del interior y envuelve las paredes de piedra y el cuerpo impalpable de ella.<br \/>\nEl reflejo se va tornando cada vez m\u00e1s brillante. Chispazos de luces se desprenden como astillas para evanescerse con otras luminiscencias.<br \/>\nLa silueta de mi hermana se adelanta por el sendero de madera que la lleva directo hacia las entra\u00f1as de la peque\u00f1a casa empedrada. Su andar es lento pero seguro. El cuerpo se recorta como una sombra frente al intenso resplandor transform\u00e1ndose en fantasma.<br \/>\nNo veo ninguna puerta pero percibo que ellos, los de afuera, est\u00e1n all\u00ed acechando. Al acercarse puedo comprobar que su figura es devorada por la construcci\u00f3n. Me acerco, tratando de que mis pisadas  se confundan con el ruido del oleaje. No quiero distraerla en su itinerario.<br \/>\nCompruebo, agudizando la vista, que la mujer, que identifico como In\u00e9s, pasa por el es\u00f3fago cristalino para perderse en el est\u00f3mago fr\u00edo de la nada. Dentro la construcci\u00f3n, la \u00fanica estancia, se convierte en un brillante pasillo sin fin.<br \/>\nIn\u00e9s se desliza con paso felino, como sabiendo adonde se dirige. Mi intriga va en aumento, me ciega el brillo de las reverberancias. Sin embargo, despu\u00e9s de frotar mis ojos, contin\u00fao observando su  viaje por esos enigm\u00e1ticos corredores.<br \/>\nObservo puertas acristaladas que devienen otras puertas y m\u00e1s puertas, que tragan golosas su figura que se interna m\u00e1s y m\u00e1s en las profundidades brillantes.<br \/>\nLos brazos en alto y la larga t\u00fanica se opacan en el recorrido. El tiempo se estabiliza en un infinito presente, perpetu\u00e1ndose los pasos, que se silencian  entre los  algodones grises de las nubes que parecen haber bajado para observarla&#8230; Parecen  tormentas rescatadas, que se arremolinan sobre la casa, produciendo peque\u00f1os temporales que abarcan s\u00f3lo las paredes p\u00e9treas. A ella parece gustarle la lluvia  que arremete contra la construcci\u00f3n y tambi\u00e9n la  bendice<br \/>\nNo dejo distraerme por  las gotas que me invitan a danzar c\u00f3mo nunca lo he hecho. Lucho contra el canto de las sirenas que ahora se han acercado a la playa. Es m\u00e1s importante descifrar el trayecto que realiza  la mujer que s\u00e9 es In\u00e9s.<br \/>\nEstoy entrando en la casa. La cantidad de puertas no se puede cuantificar en n\u00fameros primos. Ni medirse con teoremas de Pit\u00e1goras. Las matem\u00e1ticas sucumben ante las sofocantes ecuaciones cuadr\u00e1ticas. Todo es igual a cero. Las equis se perdieron en el coeficiente lineal, para encontrarse reflejadas, en la superficie plana que se espeja dejando pasar el instante.<br \/>\nVeo la figura de Mi hermana delante de m\u00ed. A ella no parece inquietarla la sucesi\u00f3n imperecedera de aberturas que se van abriendo a su paso. Las pisadas ahora parecen musicalizarse. No puedo precisar si llevamos minutos u horas atravesando portales espejados.<br \/>\nPuerta detr\u00e1s de una puerta que trae otra puerta. La vida se escapa en el devenir ef\u00edmero de una cris\u00e1lida. Me dejo llevar avanzando sobre el piso acolchonado que me devuelve un andar acompasado.<br \/>\n La silueta de In\u00e9s no se detiene  en ninguna arcada, yo tampoco.<\/p>\n<p>Todo me la recuerda. Y los recuerdos est\u00e1n   all\u00ed, al alcance de mi mano, pero se desvanecen en la bruma sagrada del olvido. Por eso dejo entreabierta la caja de Pandora, para que salgan. Juego con ellos y los traigo al presente para poder traerla a In\u00e9s a mi lado.<br \/>\nMomentos compartidos que se esconden  amontonados  entre helechos colgantes. Tardes de verano y tortas fritas. Aromas a menta y peperina. Se detienen en las manos peque\u00f1as de In\u00e9s, mi hermana. En sus ojos verdes rasgados y la luna misteriosa de su cara<br \/>\n.<br \/>\n Lejanos en la memoria atraigo el olor a alcanfor y \u201cvick vaporub\u201d junto al confortable arrullo de la bolsita de agua caliente para las noches de inviernos escarchados en la habitaci\u00f3n compartida con ella.<br \/>\nDecenas de pantallazos agrisados  van pasando,  a veces evocados por una palabra. Un aroma. Un sonido.<br \/>\nSu rostro  me mira desde la distancia equ\u00edvoca del tiempo. Trozos recortados de un entramado que qued\u00f3  lejos. Algunos por la contundencia de lo sucedido quedaron m\u00e1s cerca de la corteza de la memoria y brotan con el descaro de ser ciertos. Otros se confunden entre s\u00ed,  formando una telara\u00f1a urdida con lanas de nostalgia.<br \/>\nPero todo cobra vida e importancia ahora que Candela irrumpe en nuestras vidas. Tan  cerca de m\u00ed. Tanto, que parece rozarme desde lo irreal.<br \/>\nNo voy a olvidar la tarde que mi hermana sufri\u00f3 ese terrible dolor de cabeza. A menudo eso la empujaba a la cama. Mam\u00e1 la hab\u00eda llevado por consejo de nuestro m\u00e9dico de familia al oculista. Desde ese momento siempre la acompa\u00f1aron \u201cun par de ojos extra\u201d, como acotaba la vieja \u00bfLe habr\u00e1n permitido usar sus anteojos? Ella no pod\u00eda leer sin ellos y leer era lo m\u00e1s le gustaba a mi hermana.<br \/>\nRecuerdo que a\u00fan as\u00ed, el dolor asomaba de vez en cuando y la abuela acusaba que se deb\u00eda al \u201cmal de ojo\u201d, que seg\u00fan ella ocasionaba esos s\u00edntomas<br \/>\nAcostada, empeque\u00f1ecida en  la habitaci\u00f3n, me quedaba junto a ella. Impotente de no poder hacer nada para calmarla. Le sosten\u00eda la manito y custodiaba que el agua se mantuviera fresca sobre el pa\u00f1o de su frente. Mam\u00e1  hab\u00eda probado, siguiendo las recomendaciones de la t\u00eda  Berta de ponerle rodajas de papa, que retiraba hirvientes aunque ella no ten\u00eda fiebre. Siempre pregunt\u00e9 el por qu\u00e9 de las rodajas, cosa de la que nunca obtuve respuesta,  pero el dolor no mermaba.<br \/>\nAs\u00ed que esa tarde, vino a casa Do\u00f1a Rosa, la vecina de enfrente, que se encargaba de hacer esas curaciones\u201ds\u00f3lo para los ni\u00f1os\u201d\u00bfSe acordar\u00e1 In\u00e9s de estos incomparables recuerdos? Tengo miedo. Miedo de que los otros le hagan da\u00f1o a In\u00e9s. No lo soportar\u00eda.<br \/>\nRecuerdo que el ritual se llevaba a cabo en la cocina, sobre la mesa de madera. Un plato hondo era usado a la manera de vasija. Abuela tra\u00eda el aceite y Do\u00f1a Rosa aportaba el agua bendita que ir\u00eda en el cuenco.<br \/>\nMe fascinaba poder formar parte de esa ceremonia. Sent\u00eda como si yo misma la estuviera exorcizando a mi hermana de ese poder mal\u00e9fico.<br \/>\nRodeando la tabla, la vecina se colocaba en el medio. Delante, el plato. El nombre completo de In\u00e9s romp\u00eda el silencio de la cocina. De ah\u00ed en m\u00e1s, las manos de Do\u00f1a Rosa danzaban haciendo llover gotitas de aceite mientras su boca murmuraba \u201clas oraciones\u201d. Al final las cuatro rez\u00e1bamos el Padrenuestro y el Ave Mar\u00eda m\u00e1s un Gloria. Se daba as\u00ed por finalizado la sesi\u00f3n.  Do\u00f1a Rosa algo p\u00e1lida nos anunciaba que mi hermana se mejorar\u00eda muy pronto ya que le hab\u00eda pasado el dolor a ella. Eso era una muy buena se\u00f1al. El \u201cmal de ojo\u201d estaba disuelto. Se ir\u00eda junto con el agua y los ojos de aceite por el agujero de la bacha de la cocina. \u00a1Dios m\u00edo si hoy pudiera con esa misma frescura de infancia poder rescatarla del dolor y la tortura! Pero Do\u00f1a Rosa muri\u00f3 e In\u00e9s no tiene mal de ojo. A mi hermana la secuestraron esos hijos de puta y yo me qued\u00e9 sin mi mitad. El enojo me calla. Me a\u00edsla y quedo sin palabras.. Morite In\u00e9s \u00bfpor qu\u00e9 no te quedaste en Andecito? \u00bfPor qu\u00e9 me hiciste esto? \u00bfY yo qu\u00e9, In\u00e9s? \u00a1Y ahora yo qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 hago con esta mitad que se seca sin poder buscarte, porque estoy como plantada c\u00f3mo los eucaliptos azules del borde del pueblo.<\/p>\n<p>Vivo de los recuerdo porque en ellos est\u00e1s vos. Y yo te quiero a vos aqu\u00ed. En Andecito como antes. Como cuando \u00e9ramos simplemente \u201clas gemelas\u201d<br \/>\nTantas an\u00e9cdotas pueblan nuestra ni\u00f1ez In\u00e9s, \u00bfte acord\u00e1s de las revistas \u201cCaras y Caretas\u201d Seguro que te acord\u00e1s In\u00e9s. Si, estoy segura. Te acord\u00e1s<br \/>\nDesafi\u00e1bamos  las \u00f3rdenes de mam\u00e1 y de la abuela y nos escurr\u00edamos en las tardes de invierno para sumergirnos en ese universo de fantas\u00eda.<br \/>\nLos bisabuelos, que viv\u00edan a la vuelta de casa, las coleccionaban desde hac\u00eda a\u00f1os y en sus p\u00e1ginas descubrimos que uno de nuestros vecinos era llamado integrante de \u201cla mano negra\u201d.<br \/>\nCuando te lo le\u00ed, me contestaste, que la mano del se\u00f1or en cuesti\u00f3n luc\u00eda blanca como la luna. No me explay\u00e9 en aclararte que se refer\u00eda a la mafia italiana. En realidad yo s\u00f3lo repet\u00eda lo que hab\u00eda escuchado, porque tampoco sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba. A\u00fan as\u00ed estaba segura de que eso era  algo peligroso, por las palabras que utilizaba, sobre todo pap\u00e1 para describirlo.<br \/>\nA partir de ese d\u00eda d\u00e1bamos la vuelta a la manzana para llegar hasta nuestra casa dado que In\u00e9s se rehusaba a pasar por la vereda del \u201cmano negra\u201d<br \/>\nLas revistas ejerc\u00edan una atracci\u00f3n sin igual para m\u00ed y por ende para mi hermana que por esa \u00e9poca  me imitaba en todo.<br \/>\nEl tesoro nos era proporcionado por nuestro bisabuelo Manuel. Jam\u00e1s nos dijo que las hoje\u00e1ramos con cuidado. Nunca fue necesario, ya que est\u00e1bamos educadas en el manejo de los libros, aparte, las am\u00e1bamos.<br \/>\nCuidadosamente despleg\u00e1bamos sus hojas sepias e ilustradas. El aroma denso a la tinta es un recuerdo tan vivo que a\u00fan lo puedo percibir. In\u00e9s  esperaba con atenci\u00f3n mis comentarios hasta que se decidi\u00f3 un d\u00eda hacerlo ella misma y juntas disfrutamos por separado de los art\u00edculos. Muchas noches cuando no pod\u00edamos dormir coment\u00e1bamos notas que nos hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n. Traer a mi memoria  esos susurros en la penumbra me llenan de nostalgia. Te extra\u00f1o hermana. Esos bastardos arrancaron, al secuestrarte, parte de m\u00ed<br \/>\nA\u00f1os despu\u00e9s nadie lament\u00f3 m\u00e1s que nosotras que un primo de mam\u00e1, heredero del bisabuelo, vendiera casi regalada la colecci\u00f3n. Deseo fervientemente que quien las conserve les prodigue el mismo amor con que las trat\u00e1bamos. Estoy segura que ellas extra\u00f1ar\u00e1n nuestras caricias, como yo extra\u00f1o las tuyas sobre mi cabeza cepill\u00e1ndome el pelo. Nunca te lo dije In\u00e9s, pero era una de las cosas que m\u00e1s me gustaba de nuestra ceremonia nocturna antes de acostarnos.<br \/>\nRecuerdos. Recuerdos. Recuerdos. El psiquiatra me dice que los deje salir porque as\u00ed, podr\u00e9 elaborar la p\u00e9rdida. No se. Sin embargo mientras tantos trato de seguir sus consejos y tomo a horario las pastillas que me recet\u00f3. Aunque no tengos ganas de salir de cama. Estar en nuestro dormitorio me infunde una protecci\u00f3n que no puede igualarse a estar en otro lugar de la casa. S\u00e9 que Jorge est\u00e1 enojado porque hace un tiempo que no dormimos juntos. El lo hace en otra habitaci\u00f3n con el nene.<br \/>\nSiento mucha culpa, pero no soporto su llanto. Estoy segura que todos pensar\u00e1n que soy una mala madre. Sin sentimientos maternales. Pero en este momento no soy buena compa\u00f1\u00eda para mi  hijo. Confi\u00f3 que esto pasar\u00e1 pronto. Ahora s\u00f3lo me reconforta recordarte. Sentirte. Ser vos y yo al mismo tiempo.<br \/>\nTrato de introducirme en esa parte de la mente d\u00f3nde \u00e9ramos s\u00f3lo las gemelas y me acuerdo de los carnavales. \u00a1Cu\u00e1nto nos gustaba y cuan vedado era para nosotras! La cuaresma era el comienzo de la agon\u00eda. Sufr\u00edamos estoicamente las tentaciones desbordantes del carnaval.<br \/>\nEra en esta fecha cuando mam\u00e1 y la abuela se pon\u00edan m\u00e1s estrictas que de costumbre. Salir, nos era imposible. No hab\u00eda  ning\u00fan tipo de concesiones.<br \/>\nCreo que la abuela le inculc\u00f3 a mam\u00e1 esa aversi\u00f3n por la festividad, que a todos  los ni\u00f1os de Andecito parec\u00eda agradarles.<br \/>\nEl agua era la protagonista de las escenas. Las corridas de las chicas soportando con agrado los \u201cglobazos\u201d con que las esperaban los chicos de la vereda de enfrente.  Todo parec\u00eda una fiesta para todos menos para nosotras.<br \/>\n\u2014Esos juegos no son para ni\u00f1as decentes, \u2014 comentaba severamente la abuela,<br \/>\n\u2014Andar por la calle con la ropa mojada sobre el cuerpo es irrespetuoso. Adem\u00e1s <\/p>\n<p>pueden resbalarse. No,  esto no es para ustedes. \u00a1Que Dios no lo permita! \u00a1Es <\/p>\n<p>pr\u00e1ctica de paganos! <\/p>\n<p>Esas y mil excusas parecidas tambi\u00e9n sal\u00edan de la boca de mam\u00e1. \u00bfLo recordar\u00e1s, en el lugar que este, In\u00e9s? Quiz\u00e1s, si yo lo pienso con toda la fuerza de ni cuerpo y mi mente vos lo vas a recordar. Deseo con toda mi alma que sea as\u00ed.<br \/>\nDebo volver. Debo volver a mirarme al espejo as\u00ed est\u00e1s presente. Ah\u00ed est\u00e1s en esa imagen devuelta como cada ma\u00f1ana para recordar quien soy y quien sos. Porque somos una. Te quiero y te odio. Por dejarme sola. Por abandonarme sin haberte despedido \u00bfPor qu\u00e9 no lo hiciste In\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>El milagro de recordar te hace presente desde la distancia In\u00e9s. Te evoco en cada pensamiento porque todo lo vivimos de a dos. Porque el destino quiso que nos engendraran juntas y hoy tambi\u00e9n el destino nos separa.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9ramos peque\u00f1as nos pregunt\u00e1bamos, In\u00e9s y yo \u00bfqu\u00e9  ser\u00edamos  cuando fu\u00e9ramos grandes? Ella siempre quiso  ser abogada. Lo ten\u00eda claro. Yo  so\u00f1aba con ser psic\u00f3loga, pero sab\u00eda que qued\u00e1ndome en Andecito s\u00f3lo podr\u00eda  recibirme de  maestra. Comprometida con Jorge no ten\u00eda intensi\u00f3n de irme del pueblo para estudiar otra carrera. \u00bfSi me hubiera ido con vos quiz\u00e1s nada te hubiese pasado? \u00bfPor qu\u00e9 no me fui con vos a Buenos Aires? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nDe ni\u00f1a siempre supon\u00eda que en el para\u00edso reinaba la  equidad. Ser\u00eda por la educaci\u00f3n cristiana que nos dieron nuestros padres. Ese halo de inocencia que acompa\u00f1\u00f3 toda nuestra escuela primaria  Aunque las monjas  nada de \u00e1ngeles ten\u00edan, ya que nos castigaban de la forma m\u00e1s cruel que se le puede hacer a un ni\u00f1o. Nos ignoraban. El grado estaba dividido en pobres y ricos. En las hijas de los due\u00f1os de la tierra y los que no lo era.  Fue all\u00ed parad\u00f3jicamente donde aprendimos  las diferencias. Las pobres \u00e9ramos mayor\u00eda. Sumisas y temerosas<br \/>\nAl comenzar la jornada, temprano en la ma\u00f1ana, rez\u00e1bamos. Nos dec\u00edan  que todas \u00e9ramos iguales a los ojos de Dios, m\u00e1s a\u00fan, que los pobres entrar\u00edamos primero al reino de los cielos. Ah\u00ed comprend\u00ed que deb\u00eda esperar. Que la vida ser\u00eda una larga y tediosa espera.<br \/>\nHoy sigo esperando por esa justicia divina que no llega. \u00bfPor qu\u00e9? Me pregunto  un vac\u00edo  se impone como respuesta.<br \/>\nLa que m\u00e1s sufr\u00eda era In\u00e9s. Ella no soportaba el tratamiento especial que recib\u00edan  algunas ni\u00f1as. Ellas, las elegidas siempre  para representar al Colegio en los Concursos de Pintura. Creo que eso marc\u00f3 para siempre el car\u00e1cter de In\u00e9s: las diferencias. Aprendi\u00f3 a luchar contra ellas  desde esos tiempos.<br \/>\nYo, en cambio me convert\u00eda en una ni\u00f1a retra\u00edda y melanc\u00f3lica que prefer\u00eda la soledad del altillo de esta casa en Andecito con la compa\u00f1\u00eda de los libros y  los \u00f3leos.<br \/>\nS\u00ed, a mi me fascinaba pintar y lo hac\u00eda bien, pero era imposible que me eligieran para representar al grado junto con  Lujancita  o Mar\u00eda de las Mercedes, ellas pertenec\u00edan a la selecta minor\u00eda. Fue esa la primera vez que In\u00e9s se revel\u00f3. Lo hizo por m\u00ed. Yo deseaba con todo mi ser ir a pintara la Plaza del pueblo. Mi hermana se enfrento a la superiora. Apel\u00f3  contarle a  pap\u00e1 que la Hermana Concepci\u00f3n nos tiraba de los pelos y nos giraba los dedos en una forma nada celestial.<br \/>\nNo s\u00e9  si fue eso o su  letan\u00eda  incansable pregunt\u00e1ndole si me iban a elegir que en la clase de Dibujo recib\u00ed la confirmaci\u00f3n que ir\u00eda. En ese momento pens\u00e9 que hab\u00eda pecado no creyendo en las oraciones y decid\u00ed que de ah\u00ed en adelante no dudar\u00eda de la fe, que aparte, mueve monta\u00f1as. Desde esta \u00f3ptica, hoy aseguro que,  si no hubiera sido por vos In\u00e9s, no me hubieran seleccionado para ir.<br \/>\nEse a\u00f1o la Escuela gan\u00f3 el primer puesto. Yo mi primer premio. Gracias In\u00e9s Gracias hermanita. C\u00f3mo quisiera que record\u00e1ramos juntas estos fragmentos de nuestro pasado Pero esos hijos de puta te arrancaron de mi lado<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 los provocaste In\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9 lo hiciste?<br \/>\nTanta vida compartida. Siento en mi cuerpo tu cuerpo tratando de treparse a mis huesos y vivir en el l\u00edquido milagroso de nuestra madre.<\/p>\n<p>Cuando me embarac\u00e9 de Lucas, mis padres no me ayudaron mucho. Luego de la desaparici\u00f3n  de In\u00e9s, estaban tan ocupados  que parec\u00edan estar s\u00f3lo en esta vida para buscarla. Yo, siempre encerrada en nuestro cuarto tratando de traerte por lo menos desde mis recuerdos .Aunque todos creen que estoy medio loca<br \/>\nSin embargo nunca me negu\u00e9  que luego mi hijo, con s\u00f3lo diecisiete a\u00f1os acompa\u00f1ara a mi madre a sus reuniones en buenos Aires, despu\u00e9s que Matilde se fuera a Espa\u00f1a con Alberto. Ya ten\u00eda bastante con que me recriminaran que no me compromet\u00eda con su b\u00fasqueda, qu\u00e9 lo que le hab\u00eda pasado a In\u00e9s no me importaba. Si estuvieran en mi cabeza yen mis ojos. Pero te odio In\u00e9s. Te odio porque s\u00e9 que no vas a volver. Me dejaste In\u00e9s y no te lo perdono. No puedo In\u00e9s. No puedo.<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy tengo una especie de escozor que se asemeja mucho a lo os que sent\u00eda en los d\u00edas que fui feliz. Ayer mam\u00e1 lleg\u00f3 con la noticia de que va  a venir Candela a  casa.<br \/>\n           \u2014 \u00a1Candela viene! \u00a1Esta vez es cierto Andrea! \u00a1La encontramos! Si Lucas y Matilde  no me hubieran ayudado todos estos a\u00f1os seguro que abandonaba la b\u00fasqueda, \u00a1estoy tan cansada!<br \/>\n\u2014Mam\u00e1 no te ilusiones de nuevo. Vos viste como son estas cosas. Acordate que la \u00faltima vez  que parec\u00edas estar cerca de una pista sobre ella. Cuando te dijeron que no era te tuvimos que internar \u00bfTe acord\u00e1s? \u00bfNo?<br \/>\nMe mir\u00f3 y sent\u00ed pena. Pena por ella. Por m\u00ed. Por In\u00e9s, pero sobre todo porque estoy convencida que mi sobrina no va a venir \u00bfO  ser\u00e1 que yo no quiero verla porque es un retazo de In\u00e9s el que me abrazar\u00e1?<br \/>\nMir\u00e9 a mi madre. Me qued\u00e9 parada vi\u00e9ndola como si nunca la hubiese visto en a\u00f1os. Se ve\u00eda transparente, ya no era de carne y hueso como yo, como Lucas, como Matilde, estaba transl\u00facido como la memoria y el recuerdo.<\/p>\n<p>La primera palabra que vino a mi mente fue reencuentro; volver a sentir mi sangre. Su sangre con la que compart\u00ed  tanta ni\u00f1ez.<br \/>\nNo hay respuestas a lo que la vida se empe\u00f1\u00f3 en escribir de  cada una de nosotras. Digo nosotras, porque aunque nunca lo dije en todos estos a\u00f1os, y todos parecieron creer que no me importaba, te llev\u00e9 pegada a mi piel, a mis entra\u00f1as, como cuando est\u00e1bamos en el \u00fatero de la vieja y jug\u00e1bamos a las escondidas para patearla. Pero lo que s\u00ed s\u00e9 es que el encuentro con Candela va  a ser dif\u00edcil, dicen que es id\u00e9ntica a  In\u00e9s \u00bfy yo qu\u00e9?\u2026<\/p>\n<p>Nunca  me gust\u00f3  llorar delante de mis viejos. No me gust\u00f3. Tener que empezar a mirar novelas para justificar mi llanto. O inventarme dolores\u2026qu\u00e9 se yo\u2026Porque me hab\u00edan impuesto que yo ten\u00eda que ser la fortaleza de mis viejos.<br \/>\nYo te extra\u00f1aba In\u00e9s y te odiaba por abandonarnos. El desmembramiento de la familia, me convirti\u00f3 en hija \u00fanica.<br \/>\nCreo que la ausencia que sinti\u00f3 mi mam\u00e1 fue terrible. Mi hermana era su sost\u00e9n, su apoyo. Y de pronto ya no estaba.<br \/>\n            Recuerdo que ella me dijo:<br \/>\n\u2014 Yo no tengo nada que perder, o sea, si me pasa algo, en realidad no tengo nada que perder. \u2014Me qued\u00f3 esa frase \u00bfno? Porque yo, en ese momento, no le di mucha importancia, porque  no la entend\u00ed.  Le dije<br \/>\n\u2014 \u00bfC\u00f3mo que no ten\u00e9s nada que perder? Ten\u00e9s toda una vida por delante. Me ten\u00e9s\u2026, me ten\u00e9s a m\u00ed \u2026<br \/>\nCreo que a mi madre le importaba solo In\u00e9s, Ahora le importa Candela<br \/>\n\u00bfY yo qu\u00e9? \u00bfEn que me he convertido para vos mam\u00e1? \u00bfQu\u00e9 soy? \u00bfS\u00f3lo el recuerdo de su cara?<\/p>\n<p>Mi madre cada vez que sal\u00eda cualquier tipo de conversaci\u00f3n continuaba con su letan\u00eda:<br \/>\n         \u2014  Es azaroso\u2014afirmaba\u2014 Es un camino largo. Hay que tener suerte. Realmente hay que tener suerte. Yo creo que en alg\u00fan momento la vamos a encontrar. Creo que la vamos a encontrar. Espero que tengamos suerte. \u2014dec\u00eda   mi madre a qui\u00e9n le preguntase por In\u00e9s o por Candela. La respeto por eso. Pero no voy a perdonarle que me ignorara todo este tiempo.<\/p>\n<p>Mientras tanto escucho a mi vieja  desde la habitaci\u00f3n que compart\u00edamos con In\u00e9s,  en esta actitud que tengo, a mi pesar,  de escucha permanente. Me transformo en el ojo del mundo que no quiso o\u00edrla. Que la tild\u00f3 de loca. De mentirosa. De profana. Porque en verdad yo no odio a In\u00e9s. La quiero tanto que su p\u00e9rdida desgarra mis entra\u00f1as y se convierte en enojo. En ira.<br \/>\nNunca comprend\u00ed esas marchas circulares por la Plaza, hasta odi\u00e9 los pa\u00f1uelos blancos, las conversaciones telef\u00f3nicas. Los carteles. Los apodos. Las visitas nocturnas.<br \/>\nNo puedo entender. Me es imposible no dar por muerto a los muertos, dejarlos en paz. S\u00f3lo recordarlos \u00bfPero en realidad estoy dejando morir a In\u00e9s o las traigo presente yo tambi\u00e9n en cada momento en que recuerdo el recuerdo? Esta dicotom\u00eda me abruma y confunde.<br \/>\nY ella, Marta, mi madre, la hero\u00edna indiscutible de la escena. Vieja \u00bfy yo?\u2026 \u00bfno te das cuenta  que yo te necesito? S\u00ed, ya s\u00e9, est\u00e1 Jorge. Pero los silencios de Jorge se han convertido en grietas infranqueables. El tambi\u00e9n se hart\u00f3 de m\u00ed. Digo, de mis propios silencios.<br \/>\nCon Lucas y mi madre  hablan poco y casi nada de lo que hacen  en Buenos Aires. Es como si eso para \u00e9l y para m\u00ed, fuera el mundo de ellos, no el nuestro.<br \/>\nSi se hubiese quedado en Andecito no le hubiera pasado nada. Pero no.. In\u00e9s quer\u00eda ser alguien, dec\u00eda, \u00bfy por qu\u00e9 no aqu\u00ed? y ese Juan que le llenaba la cabeza.<br \/>\nMam\u00e1 dice que yo no parezco su hija. Que de no ser tan parecida a In\u00e9s creer\u00eda que me habr\u00edan cambiado. Pero yo soy as\u00ed, diferente a In\u00e9s, a su In\u00e9s. Pero mam\u00e1. Si es tambi\u00e9n mi In\u00e9s \u00bfes que no te das cuenta? Yo no tengo otra manera de expresarme. No soy como vos \u00bfPor qu\u00e9 quer\u00e9s que sea como vos? Yo soy as\u00ed. Soy Andrea, tu hija. \u00bfEs que ya no me reconoc\u00e9s?<br \/>\n Quiz\u00e1s demasiado mi cuestionamiento sea simple para algunos. Compleja para otros. Soy Andrea, no quiero ser m\u00e1s lo que queda de In\u00e9s. Quiero ser alguien entera. Quisiera poder haber sido feliz.<br \/>\nDebo admitir que adolezco de esa enfermiza tendencia a no creer a mi madre. Es que hace tantos a\u00f1os que dice: Candela va a venir. Va a estar con nosotros. Y nunca sucedi\u00f3 nada, porque siempre era la nieta de otro  la que encontraban<br \/>\n En secreto, escuchar su ritmo de vivir sin que ella me viese, es el \u00fanico placer que me llevaba al paroxismo. Porque en esos momentos de soledad puedo ser yo y no una r\u00e9plica de In\u00e9s.<br \/>\nCandela. In\u00e9s. In\u00e9s. Candela. Candela. Candela. In\u00e9s, In\u00e9s. In\u00e9s. \u00a1Si ni siquiera sabemos si llama Candela!  \u00bfY yo qu\u00e9?&#8230; Lucas  nunca me lo perdonar\u00e1, \u00a1pero que va! \u00a1Es mi vida y yo soy as\u00ed!<br \/>\nNombre a nombre con  esa capacidad de llenar el vac\u00edo de una realidad, que es tan plena como la vida. Y yo saliendo cada vez menos de la casa. Construyendo un campo de exterminio para m\u00ed. Mi  universo  no es mayor al de la maceta que riego por compromiso<br \/>\n\u00bfHabr\u00e1 algo tangible que llene m\u00e1s el tedioso acontecer, que escuchar en silencio a los protagonistas de esta historia que me asfixia? La \u00fanica que parece haber sucedido en este mundo y que se adentra devor\u00e1ndomelo todo junto al  r\u00edtmico devenir de mi dolor.  No, no lo hay. S\u00f3lo me permito asomarme a ellos un poquito, como si los interrumpiera entre tanta importancia por la p\u00e9rdida y la b\u00fasqueda fren\u00e9tica, Dejo o\u00edr como se suceden  los hechos que les ocurren. In\u00e9s siempre In\u00e9s. La desaparecida. La extraviada. La omnipresente. La \u00fanica. \u00bfY yo qu\u00e9\u2026? Si hasta mi \u00fanico hijo se ha sumado a la vor\u00e1gine de mi madre m\u00e1s de lo que yo hubiera podido imaginar y desear.<br \/>\nEs por esta raz\u00f3n que me atrevo por primera vez hablar a trav\u00e9s de este diario. Aunque s\u00f3lo sea para m\u00ed.  Ya que el tiempo en el que ellos viven, nadie m\u00e1s que yo conoce, ni siquiera In\u00e9s  o Candela, o c\u00f3mo se llame, y que sin embargo, alg\u00fan d\u00eda llegar\u00e1 a ser muy importante.<br \/>\nPero voy a dejar estas  reflexiones para m\u00e1s adelante y entornar\u00e9 los ojos para ver mejor lo que parece lejos. Y no es tratar de actuar con miop\u00eda, sino verdadero inter\u00e9s.<br \/>\n\u00bfVendr\u00e1 Candela? \u00bfO s\u00f3lo es una ilusi\u00f3n de mago que saca de la galera un nombre al azar?<br \/>\nEntorno a\u00fan m\u00e1s los ojos. Entonces, mirando tras la pradera \u2013c\u00e9sped- jard\u00edn, comprendo que  lo que tiene que ser en forma inevitable se dar\u00e1, como el  paso por cada hoja de cada \u00e1rbol.<br \/>\nHarta ya, hastiada de tanta b\u00fasqueda, acudir\u00e9 a la cita para reunirme con Candela, si es que es verdad que viene. Pondr\u00e9 mi mejor cara. Mi mejor \u00e1nimo para enfrentarme al espejo de mi juventud y a la de In\u00e9s.<br \/>\n\u00a1No llores m\u00e1s mam\u00e1! Que  alguien nos contar\u00e1 el significado de las cosas que no tienen significado alguno, o al menos un  poquito Porque as\u00ed pasamos por la Tierra dignificando nuestro paso.<br \/>\nCon la venida de Candela quiz\u00e1s  pueda redactar un nuevo universo y modificarlo a diario. Conocer las respuestas a mis miedos e intercambiar en segundos cualquier resultado que en ese momento considere como un valioso fruto de mis propios malabarismos.<br \/>\nCompartir mis interpretaciones de la realidad de una forma hasta ahora inexistente, s\u00f3lo conmigo, con la \u00fanico que queda de esa masa inseparable que nunca dejamos de ser In\u00e9s y yo.<br \/>\nExperimentar\u00e9 la presencia de Candela para hacer n\u00edtido el secreto mejor guardado de mi vida. Lo digo aqu\u00ed,  ahora, escondido, porque  es un secreto que debo respetar.<br \/>\nLa nota, la conservo. La tengo aqu\u00ed, aferrada a mi mano derecha, apretando las disimuladas frases  que nunca dije que existieran. Que nunca confes\u00e9 y no me arrepiento. De haberlo compartido estar\u00eda hoy en deuda con In\u00e9s porque si ella hubiera querido que todos lo supieran, la hubiera dejado en un lugar cien. Sobre el televisor, por ejemplo que todos lo mir\u00e1bamos. Pero no. La dej\u00f3 en nuestro cuarto  escondida debajo de la almohada  Yo creo que  la ocult\u00f3 para probarme. Si es as\u00ed \u00bfle fall\u00e9?<\/p>\n<p>Se que la relaci\u00f3n que hoy tengo con mi hijo es tan delgada como un hilo. D\u00e9bil, a tal punto que s\u00f3lo hablamos de temas de la escuela. Yo estoy por jubilarme de maestra, y eso me da cierta tristeza. La docencia, si bien no fue mi vocaci\u00f3n, siempre mi ha sido mi  refugio.<br \/>\nNo es que no est\u00e9 contenta con la  llegada de Candela, o con lo hecho hasta ahora. No es eso. Es simplemente la curiosidad por ver hasta donde llegar\u00e1 esta ficci\u00f3n. Tratar de darle coherencia a esta novedad que mi padre no puede ver ni ver\u00e1 porque la tierra ya lo adopt\u00f3 como suyo hace ya varios a\u00f1os.<br \/>\nEspero que la visita de Candela  nos una. Yo s\u00e9 que no fui para Lucas, la madre que \u00e9l hubiera deseado tener, pero lo quiero, mucho, much\u00edsimo. Lamento que mi incapacidad para relacionarme me haya alejado de \u00e9l. Hubo tantas preguntas que no supe, o no pude responderle. Tal vez la llegada de Candela sea un punto donde converjamos todos y podamos ahora, despojados de las tristezas, poder ser una verdadera familia como de seguro un d\u00eda habr\u00e1n deseado mis padres.<\/p>\n<p>                      Mario<\/p>\n<p>                                                             \u201cdecir m\u00e1s que esto\/en realidad<br \/>\n                                                     no quiero\/visto<br \/>\n                                                     el duro olvido general\/las p\u00e9rdidas de guerra\/el<br \/>\n                                                     esc\u00e1ndalo de la belleza incesante<\/p>\n<p>                                                                                Juan  Gelman<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Un lento respirar me fuerza  a detenerme en las \u00faltimas cuadras. Abro ampliamente los pulmones. Lento y profundo, como me dijo el doctor Su\u00e1rez:<br \/>\n\u2014Mario, entiendo por lo que usted est\u00e1 pasando pero no se extralimite, su coraz\u00f3n est\u00e1 estabilizado con el by pass, pero los nervios\u2026cu\u00eddese.<br \/>\nLos pies apoyados  apenas sobre  una fracci\u00f3n de cemento que me rechaza como si yo estuviese de m\u00e1s  en este lugar y mi cabeza fuese una caverna, donde  las palabras me rebotan en ecos de un llamado visceral.  In\u00e9s, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s, In\u00e9s?<br \/>\nNo puedo  dejar de pensar en la \u00faltima imagen que mis ojos se llevaron de ella,  cuando ayer dejamos la casa, para viajar con Marta hacia aqu\u00ed: la foto de In\u00e9s. In\u00e9s envuelta en la t\u00fanica blanca que le hizo su madre. Si me parece estar viendo a mi mujer sobre la m\u00e1quina de coser haciendo como siempre dos vestidos iguales. Uno para cada una, pero al final s\u00f3lo In\u00e9s se lo puso. Para  Andrea era una bolsa As\u00ed dijo: Una bolsa informe. Se encerr\u00f3 en la habitaci\u00f3n para salir justo a las siete,  hora en que vino a buscarla Jorge para ir a la fiesta de graduaci\u00f3n en  el Club Independencia.<br \/>\n-\u2014Chicas, \u2014les dije, \u2014lleven la Polaroid y t\u00f3mense una foto juntas. Pero Andrea no quiso perpetuar ese momento. No estaba conforme con el vestido que hab\u00eda elegido, ni del  peinado que se le hab\u00eda arruinado con la humedad y que se yo cuantas otras excusas puso  para no salir en la toma.<br \/>\n \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima\u00a1 \u00a1Como me hubiese gustado tener una fotograf\u00eda de las dos juntas! Hac\u00eda mucho tiempo que no lo hac\u00edan. Antes, de chiquitas, hab\u00eda que retarlas. Siempre del brazo, enredadas  en una contin\u00faa  trenza de dedos. Al mirarles las manos no se pod\u00edan diferenciar cual pertenec\u00eda a cual. No se despegaban. Si hasta en la escuela las maestras nos recomendaban:<br \/>\n-\u2014Hay que separarlas un poco. No es bueno que est\u00e9n tan unidas. Despu\u00e9s van a sufrir \u00a1y c\u00f3mo sufrieron Dios!, \u00a1c\u00f3mo sufrieron!<br \/>\nRecuerdo ese d\u00eda en detalle. S\u00e9 que para In\u00e9s fue muy importante, se hab\u00eda animado a presentarnos a Juan, su novio. Me gust\u00f3 el pibe, a Marta tambi\u00e9n. Adem\u00e1s era bueno que no estuvieran solas en Buenos Aires. Matilde era muy t\u00edmida y un hombre para acompa\u00f1arlas nos pareci\u00f3 que ser\u00eda una buena idea. Los tres se hab\u00edan anotado en la Facultad de Abogac\u00eda y pensaban alquilar un departamento para compartir los gastos.<br \/>\nJorge y la melliza se les sumaron  y as\u00ed los cuatro, despidi\u00e9ndose, se fueron  en el Gordini.  Le prest\u00e9 el auto  con ganas,  el novio de Andrea manejaba muy bien y era muy responsable, as\u00ed que nos quedamos tranquilos. Contentos por ellas. Las dos con novio. \u00a1Como pasaba  el tiempo!, \u00a1no lo pod\u00edamos creer! Me parec\u00eda que hab\u00eda sido ayer cuando les hac\u00eda caballito una en cada pierna. <\/p>\n<p>El calor estremece cada poro de mi cuerpo. Se me hace interminable la larga vereda de Avenida del Libertador<br \/>\n\u2014Falta poco, s\u00f3lo dos cuadras\u2014mi mujer trataba de animarme<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 pregunto Marta? \u00bfC\u00f3mo lo hago?<br \/>\n\u2014As\u00ed de simple\u2014me contest\u00f3 con esa fortaleza que me parec\u00eda abrumadora\u2014 \u00bfTienen  a In\u00e9s Dom\u00ednguez detenida aqu\u00ed? \u00f3 \u00bfEst\u00e1 In\u00e9s Dom\u00ednguez aqu\u00ed? \u2014agreg\u00f3<br \/>\n\u2014No se si voy a poder, Marta.<br \/>\n-\u2014Eso lo veremos cuando estemos frente a ellos. Vos no te preocup\u00e9s. <\/p>\n<p>Cierro los ojos. Abro los brazos intentando abrazarla  desde la transparencia. Quiero convertirme en  p\u00e1jaro. Ser viento, o apenas  un grano de tierra desaforado. Rodando, volando hasta llegar a ella aunque sea s\u00f3lo para rozarla y sentir su presencia.<br \/>\nLa tela de mi camisa parece que va a estallar  como una vela desgarrada por la tormenta. Aprieto los ojos y  me dejo llevar por el brazo de Marta que me arrastra  como un  barco varado en el medio de una meseta.<br \/>\nLa figura de In\u00e9s se construye en mi cabeza mientras la tela gime y gime.<br \/>\n-\u2014Mario, \u00bfqu\u00e9 te pasa? No te vayas a descomponer ahora, ya llegamos.<br \/>\n\u2014 \u00a1No! No mujer \u00a1dejate de joder! Estoy bien.<\/p>\n<p>Miro hacia arriba. El cielo se ve  m\u00e1s intenso que la tierra. Vibra de colores hasta enrojecerse en un fuego profundo y cambiante. Sangu\u00edneo y gigantesco, parecido a la angustia que quiere tragarme.<br \/>\n\u2014 \u00a1Tiene que estar viva, Marta!, Tiene que estarlo, sino me muero.<br \/>\n\u2014Tantas discusiones vanas al final de la cena e In\u00e9s callada. S\u00f3lo escuchando y haciendo dibujitos con lo que quedaba en el plato que siempre era mucho porque casi no com\u00eda nada cuando discut\u00edamos\u2014Record\u00f3 mi mujer.<br \/>\n Lo que mucha gente del pueblo  no sabe es como se sucedieron  los  hechos que forman las piezas de este  macabro rompecabezas. Mi hija estaba en contra de esta forma de gobierno que se encarg\u00f3 de hacerla desaparecer. Yo trataba de convencerla de lo contrario, dici\u00e9ndole que eran cosas de j\u00f3venes. Que no se metiera en nada\u2026que ten\u00eda miedo por ella, ahora que se iba a la ciudad. Miedo tengo ahora de no encontrarla.<br \/>\nDespu\u00e9s de lo In\u00e9s, sin  profesar sus ideas me un\u00ed a algunos  sindicatos y organizaciones, s\u00f3lo por tratar de recuperarla, porque me dijeron que  ellos estaban trabajando en las b\u00fasquedas, pero nada de eso dio frutos. La  hab\u00edan secuestrado y en el fondo de mi ser tem\u00eda no volver a encontrarla. Sin embargo  esa rabia me dio m\u00e1s fuerza para buscarla. Yo s\u00f3lo soy un simple empleado del \u00fanico banco que hay en Andecito. Un laburante que viv\u00eda s\u00f3lo para mi familia. Lev\u00e1ndosela nos destruyeron. Esos hijos de puta me arrancaron un pedazo de mi carne.<br \/>\n\u00a1In\u00e9s!, \u00a1Mi princesa! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 Marta? Vos viste cuantas veces trat\u00e9 de convencerla para que dejara la Facultad y se volviera al pueblo que es m\u00e1s seguro.<br \/>\n\u2014Culp\u00e1ndote no ganamos nada Mario<br \/>\n\u2014In\u00e9s, le dije esa noche \u00bfte acord\u00e1s? Cuidate. Mir\u00e1 que esos tipos no se \u201candan con chiquitas\u201d. Ten\u00e9 cuidado hija. \u00bfPor qu\u00e9 no hac\u00e9s como Andrea?   Piensa casarse con Jorge. \u00bfPor qu\u00e9 no te volv\u00e9s al pueblo? Todos estar\u00edamos m\u00e1s tranquilos.<br \/>\n\u2014Mario. Dej\u00e1 de recriminarte. Te va a hacer mal. Ya te dijo el doctor. \u2014Mario no la escuchaba.<br \/>\n\u2014Mir\u00e1 que son lindas ustedes, \u2014 les dije.<br \/>\n\u2014 S\u00ed, me acuerdo. \u2014Contest\u00f3 Marta son\u00e1ndose la nariz\u2014 Yo te respond\u00ed: dejala Mario que ya es grande y sabe lo que hace \u00bfEntonces lo que le  pas\u00f3 es culpa m\u00eda por permitirle que se fuera? No, Mario. La culpa no es nuestra. Es de estos desgraciados que nos arruinaron la vida al llev\u00e1rsela.<br \/>\n-\u2014Pap\u00e1, me rebati\u00f3 ella, \u2014Mario repet\u00eda las palabras de su hija\u2014 Sab\u00e9s. No soy como Andrea. No quiero quedarme aqu\u00ed en Andesito. Quiero progresar. Ser abogada. Es mi oportunidad, pap\u00e1. Adem\u00e1s  ya est\u00e1s al tanto de que estoy de novia con Juan. No, no me mir\u00e9s con esa cara si ya te lo present\u00e9. \u00a1Lo quiero  papi! Comprendeme\u2014Hab\u00eda suplicado In\u00e9s.<br \/>\n\u2014Esas fueron las \u00faltimas palabras que le escuch\u00e9 decir, Marta. Luego sobrevino el silencio y la p\u00e9rdida.Se llevaron a nuestra hija, Marta. Fueron ellos. Lo s\u00e9. Esos hijos de puta  la secuestraron y vaya a saber d\u00f3nde la tienen.<br \/>\n\u2014Calmate Mario. Calmate  y camin\u00e1, que seguro algo nos van a contestar.<br \/>\nSin embargo ese d\u00eda chocaron contra un muro de hierro. Impenetrable y burl\u00f3n. Se les  rieron en la cara con la soberbia de los imb\u00e9ciles.<br \/>\n Tiempo despu\u00e9s nos enteramos por una llamada an\u00f3nima, que In\u00e9s hab\u00eda estado en la ESMA. Que hab\u00eda dado a luz una nena antes morir. Ten\u00edamos una nieta \u00bfPero d\u00f3nde estaba?  Nosotros hab\u00edamos estado all\u00ed,  s\u00f3lo a unos metros de d\u00f3nde ella se encontraba y no pudimos poder hacer nada, ni siquiera tocarla. La impotencia nos desgarraba. No pod\u00edamos dejar de pensar que mientras nos  echaban quiz\u00e1s la hubieran estado atormentando All\u00ed empez\u00f3 el verdadero  martirio para la familia.<br \/>\nNosotros, digo nosotros, porque mi mujer me acompa\u00f1\u00f3 abandon\u00e1ndolo todo, a\u00fan a Andrea que era tan jovencita. Comenzamos un largo peregrinar y golpear puertas que nunca se abrieron. Como familia de desaparecidos buscamos tambi\u00e9n asesoramiento jur\u00eddico para  ver si los encontr\u00e1bamos. Descubrimos  que eso tambi\u00e9n era peligroso. Buscarlos era peligroso. \u00bfNo era una locura que estuviera sucedi\u00e9ndonos esto? Para m\u00ed, meses antes, si bien tem\u00eda por lo que se comentaba que suceder\u00eda en el pa\u00eds, me era impensable que nos atravesara una  cruz como esta. No lo pod\u00eda creer, ni asimilar. Ni seguir viviendo. Respirando sin la presencia de In\u00e9s, tem\u00eda no volver a estrecharla nunca m\u00e1s entre mis brazos.<\/p>\n<p>Andrea me preocupa. La siento distante, como si la desaparici\u00f3n de su hermana no le importara. Pensar que eran tan unidas, pero cuando In\u00e9s decidi\u00f3 irse de Andecito, ese lazo pareci\u00f3 haberse quebrado. No la entiendo, \u00bfsi se acercara un poco  a su madre?  Ella la necesita, aunque no lo pida. La conozco. A Marta le vendr\u00eda bien que su otra hija la apoyase, pero Andrea se mantiene callada, s\u00f3lo le habla al nene a veces. Est\u00e1 muy deprimida y se encierra casi todo el d\u00eda en el dormitorio de soltera.. No veo que las cosas con Jorge est\u00e9n muy  bien, aunque \u00e9l la atiende y es muy trabajador. Realmente es un buen padre, se encarga del nene para todo,  porque Andrea parece estar en otra cosa. Sin embargo,  no s\u00e9 definirlo, los envuelve  una frialdad que parece inmovilizarlos.<br \/>\n Con nosotros no se muestran comunicativos. Yo siento como si estuviesen enojados. Nosotros tambi\u00e9n estamos enojados \u00a1Que va! y con mucha bronca. No con ellos, sino con los otros. Con esos malditos que nos arrebataron nuestras vidas. Nuestros proyectos, Nuestras esperanzas.<br \/>\nCreo que es mejor darles tiempo a estos chicos. No asfixiarlos. Tienen un nene chiquito y sus trabajos, que se yo. Ya se ver\u00e1 \u00bfQui\u00e9n te dice? Quiz\u00e1s ellos mismos nos ofrezcan su ayuda para buscar a la nena de In\u00e9s, ahora que est\u00e1 confirmado que naci\u00f3, que existe. Tenemos que encontrarla, ser\u00eda  como rescatar a mi hija de las garras de la desmemoria, del olvido. Y yo enfermo encima, sin poder ayudar como quisiera  a Marta.<\/p>\n<p>       \u2014Pasame el diario. Quiero leer un rato, \u2014 murmur\u00e9, mientras me acomodaba en la cama del hospital.<br \/>\nEs terrible para m\u00ed no poder estar en la calle buscando como Marta. Para colmo, se nos tilda de terroristas \u00a1Pero qu\u00e9 terroristas! Si nosotros s\u00f3lo queremos a nuestros hijos.  A nuestra In\u00e9s. A nuestra gemela.<br \/>\nSin saberlo cuando revelamos la desaparici\u00f3n de In\u00e9s, s\u00f3lo llevados por el impulso de justicia,  nos convertimos en  parte del peque\u00f1o porcentaje que hizo las denuncias ante la CONADEP. Est\u00e1bamos seguros que nuestra hija  no se hab\u00eda ido al exterior c\u00f3mo dec\u00edan o con ning\u00fan noviecito. Si mi hija ni ten\u00eda pasaporte.<br \/>\nY la llamada\u2026 esa comunicaci\u00f3n oscura que nos desgarr\u00f3 el alma y a la vez nos llen\u00f3 de esperanzas.<br \/>\n&#8211;No la busquen m\u00e1s, la tiraron desde un  avi\u00f3n. Hab\u00eda dado a luz una nena antes de morir. \u2014de inmediato colg\u00f3.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n ten\u00eda esa persona con In\u00e9s? Nunca lo supimos. Sin embargo agradecimos a Dios que se hubiera animado a llamarnos.<br \/>\nEra dif\u00edcil hacerse a la idea que nuestra hija no pertenec\u00eda m\u00e1s a este mar de sollozos que nos inundaba. Era inaceptable para nosotros que hubiera muerto en uno de los campos de tormento prolongado y sistem\u00e1tico.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\u201cLa tiraron de un avi\u00f3n\u201d No entend\u00eda eso \u00bfC\u00f3mo se tira gente de un avi\u00f3n? Parec\u00eda no haber respuestas ante ese incre\u00edble sacrificio \u00bfPero qui\u00e9n? \u00bfQuienes? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 a In\u00e9s? \u00bfTanto mal hab\u00eda hecho para que mereciera una muerte semejante? Con el tiempo esos interrogantes se fueron contestando para adquirir tama\u00f1o de tragedia. Era cierto. Nuestra In\u00e9s hab\u00eda sido arrojada en uno de los tantos vuelos de la muerte. Fue una m\u00e1s entre las  quince o treinta personas que una  vez por semana se lanzaban sobre el r\u00edo de La Plata. Al Dique San Roque y otros ojos de agua, saturados antes de altas dosis de anestesia. Arrojados  como desechos peligrosos. No pod\u00edamos concebir que In\u00e9s fuera una de ellas. De ser as\u00ed, nunca la encontrar\u00edamos. No nos resign\u00e1bamos a que no s\u00f3lo estuviera muerta, torturada, sino que adem\u00e1s  nunca tendr\u00edamos un cuerpo. Un cuerpo para enterrar.<br \/>\nDespu\u00e9s. Siempre despu\u00e9s, nos enteramos  que por cada detenido, los azules desgraciados utilizaban alrededor de diez  personas para secuestrar a cada uno de nuestros hijos. La cifra horrorizaba, pero era real, concreta, aunque nos resultara incomprensible. Era inimaginable que unos seres iguales a nosotros en carne y especie hubieran participado en tales horrores.<br \/>\nIn\u00e9s ya no exist\u00eda. Deb\u00edamos luchar por recuperar a nuestra nieta, estuviese donde y con qui\u00e9n. Eso era lo \u00fanico que nos movilizaba.<br \/>\nAndrea nunca se repuso despu\u00e9s de la noticia de la muerte de su hermana. Seguimos creyendo que con el crecimiento y las moner\u00edas  de Lucas  cambiar\u00eda su estado de \u00e1nimo, pero eso no sucedi\u00f3. El nene es  id\u00e9ntico a su madre y a su t\u00eda. Una bendici\u00f3n y un calvario que se dibuja desde esa carita que nos trae  la viva imagen de las mellizas cuando eran unas beb\u00e9s. Creo saber que es eso lo que la aleja de su hijo.<\/p>\n<p>Marta comenz\u00f3 a actuar con un grupo de madres a pesar de saber que ser\u00edan severamente reprimidas. Es m\u00e1s, creo que eso le dio a mi mujer un nuevo impulso. Act\u00faa   como un volc\u00e1n en erupci\u00f3n reclamando justicia.<br \/>\nO\u00eddos sordos hacemos a todas esas palabras y amenazas  y continuamos con las averiguaciones  que s\u00f3lo se detienen  por mi infarto. Mi cuerpo pide a gritos un poco de paz. Pero eso es  imposible, debemos de seguir la b\u00fasqueda. Se  lo debemos a In\u00e9s y a su hija. Nuestra nieta, porque nunca dudamos que la beba est\u00e9  viva. Ellos son muy inteligentes y sacar\u00e1n provecho del nacimiento. De eso estamos seguros.<br \/>\nPero a pesar del  empe\u00f1o que pusimos no conseguimos nada y  mi estado f\u00edsico  empez\u00f3 a deteriorarse cada vez m\u00e1s. Es Marta la que anda de aqu\u00ed para all\u00e1 buscando, preguntando, rogando. S\u00ed rogando porque no hubo ni un Obispo al que no visitara para implorar ayuda. Pero la Iglesia se mantiene  callada. Incre\u00edblemente con su silencio apoya  al Gobierno militar. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios y su piedad? me pregunto. Seguro que lejos de los hombres que lo representan en este momento.<\/p>\n<p> Hace casi seis meses que estoy aqu\u00ed, en el Hospital de Cl\u00ednicas.  En Andecito no pod\u00edan   atenderme, Mi situaci\u00f3n de salud se complicaba cada d\u00eda. Por eso, el a\u00f1o pasado, alrededor de mediados del  78, en pleno Mundial de Futbol me internaron. Cosa rara el futbol, parec\u00eda que a la gente s\u00f3lo le importaban los goles. Diez pa\u00edses europeos  nos visitaron. Cuatro americanos, Ir\u00e1n y T\u00fanez. El Papa desde Roma envi\u00f3 su bendici\u00f3n. Esto s\u00ed les interesaba. Los desaparecidos no eran parte de sus sagrados mecanismos.<\/p>\n<p>No pod\u00eda  creer lo que ve\u00eda  por la tele: al son de la marcha militar, el general  de la Junta Militar condecoraba  al presidente de la FIFA durante la ceremonia de inauguraci\u00f3n en el estadio Monumental de Buenos Aires. Parec\u00eda  un mal sue\u00f1o del que no pod\u00eda  despertar<br \/>\n A unos pasos de la cancha funcionaba a pleno  un campo de detenci\u00f3n. El centro de tormento y exterminio de la Escuela de Mec\u00e1nica de la Armada. All\u00ed, en el mismo lugar donde torturaron y mantuvieron detenida a nuestra In\u00e9s. All\u00ed donde nac\u00eda en cautiverio mi nieta. All\u00ed, donde nos hab\u00edan despedido a Marta y a m\u00ed de un portazo y una negativa.<br \/>\nLos \u00fanicos que tuvieron huevos para expresar sus sentimientos a la hora de recibir los trofeos fueron los jugadores holandeses. Ellos se negaron a saludar a los jefes de la dictadura.<br \/>\nMe acuerdo que grit\u00e9 asustando a las enfermeras<br \/>\n\u2014\u00a1Arriba Holanda\u00a1\u00a1 y gracias. Gracias en nombre de mi hija, de mi nieta, de Juan. Gracias,  en nombre de todos los que no pueden hacerlo, carajo.<\/p>\n<p>Marta me observa. Ya no me reta. Me deja hacer. Si bien me cuida,  no puede  hacerlo tanto como quisiera, las reuniones le llevan mucho tiempo. Adem\u00e1s como se ayudan tanto unas a otras, siempre hay alguien  que necesita dedicaci\u00f3n especial o asesoramiento. Mi mujer nunca se niega. Asegura  que   ayudando,  siente  que de alguna manera se acerca a la verdad. En eso estoy de acuerdo.<br \/>\nEso s\u00ed, se pasa las noches sentada en una silla inc\u00f3moda a mi lado. Duerme con la cabeza apoyada en mi cama. Luego, por la ma\u00f1ana parte, con la ropa arrugada que aplaca con los dedos, como si su mano fuese  una plancha. Vuelve a la nochecita y trata de reanimarme coment\u00e1ndome algo que seguro ya s\u00e9.<br \/>\n\u2014Mario, querido. Te traigo noticias: una chica que estuvo en cautiverio con In\u00e9s me confirm\u00f3 que es cierto lo que nos dijeron por tel\u00e9fono. Tuvo una  nena, Mario. Se la llevaron de la ESMA a los dos d\u00edas de vida. Naci\u00f3 bien  y dicen que tiene la carita igualita a la de In\u00e9s. Debe tener un a\u00f1o, m\u00e1s o menos,  como Lucas. \u00a1Mir\u00e1 si la encontramos Mario! \u00a1Ser\u00eda y milagro!<br \/>\nMe hago el disimulado, como poni\u00e9ndome contento. No quiero  que Marta se de cuenta ni de mi des\u00e1nimo ni de mi estado. Estoy convencido que ser\u00e1n muy pocas las posibilidades de encontrarla. Lo se. Presiento   que nunca m\u00e1s volver\u00e9 a ver el cuerpo de In\u00e9s ni a mi nieta. Pero ella seguir\u00e1 buscando. En cada pista. En cada hilo de una historia que se ir\u00e1 desflecando con el tiempo.<\/p>\n<p>Supe que no sobrevivir\u00eda a  la cacer\u00eda de toda una generaci\u00f3n. Al dolor de perder a In\u00e9s, que sab\u00eda secuestrada, torturada y asesinada Me di cuenta que ah\u00ed resid\u00eda una las claves que idearon  esos hijos de puta: quebrar las mentes y los cuerpos. Conmigo lo hab\u00edan conseguido Yo era una v\u00edctima m\u00e1s y encima una v\u00edctima enferma, moribunda, que no ten\u00eda las fuerzas suficientes para enfrentarlos. Porque como individuo y como padre me encontraba paralizado y eso me torturaba tanto como ellos lo hab\u00edan hecho con In\u00e9s<br \/>\nPodr\u00eda llorar de pena. De una tristeza antigua. Carnal y trascendente. Podr\u00eda re\u00edr de euforia, de una euforia \u00faltima que entra por mis ojos para extenderse en mi organismo hasta el m\u00e1s lejano rinc\u00f3n de su  universo de venas. Tan peque\u00f1o y enorme. Tan infinito y mortal.<br \/>\nCierro mis ojos y trato de imaginar a In\u00e9s y a su hija. Las veo desdibujadas entre otros cuerpos que no tienen formas ni contornos. Me siento p\u00e1jaro, cielo. El sol arde en mi piel  ahora que ella es viento, porque  mi princesa, mii In\u00e9s se ha convertido en mi aliento. En el aliento del mundo.<br \/>\nHoy  mi mujer, vino con Andrea y el nene  No trajeron noticias. Ni buenas ni malas. Nada, Pero nada es todo y todo es el fin<br \/>\nYa no camino y hablar me cuesta cada vez m\u00e1s. Me colocaron una inyecci\u00f3n y ahora  los veo a todos como si pertenecieran al elenco de una obra en construcci\u00f3n. Mis p\u00e1rpados se hacen pesados y me dejo llevar profundo s\u00f3lo acompa\u00f1ado por la mirada azul de mi nieto.<\/p>\n<p>El sol declina hacia el oeste. Grandes nubes cambian de colores. Blancas, rojas, viol\u00e1ceas, otras se vuelven suavemente azules. El cielo es m\u00e1s intenso que la tierra, vibra de colores hasta enrojecerse con un fuego profundo y cambiante para  extenderse  sobre el horizonte. El viento acompa\u00f1a con profundos suspiros al crep\u00fasculo. <\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Algo le pasa a tu padre Andrea!<br \/>\n\u2014 \u00a1Enfermera! \u00a1Enfermera!<\/p>\n<p>                             Lucas                                                                 <\/p>\n<p>                                                 \u201ccomo un martillo la realidad\/bate<br \/>\n                                                 las telitas del alma o coraz\u00f3n\/forja en<br \/>\n                                                 caliente o fr\u00edo\/no presume\/reseca<br \/>\n                                                 ilusiones podridas\/piensa\u201d<\/p>\n<p>                                                                                Juan  Gelman<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de morir el abuelo e irse Matilde a Espa\u00f1a con Alberto. \u00bfQui\u00e9n se hubiera encargado sino yo de acompa\u00f1ar a la abuela en esa marat\u00f3nica elipsis de caminos encriptados? Donde encontrar nada es encontrar todo.<br \/>\n             Muchos se negaron. \u00bfQuiz\u00e1s por miedo? \u00bfPor no comprometerse? No se. Ni quiero saber. S\u00f3lo confirmo que nos dejaron solos. Solos en la p\u00e9rdida y en la b\u00fasqueda.<br \/>\n            Lo terrible, es que a nosotros tambi\u00e9n nos cost\u00f3 comprender y nos cuesta a\u00fan aceptar los horrores. Los terribles horrores que vimos y escuchamos. Incluso,  habiendo pasado tanto tiempo. Porque llevamos prendida a mi t\u00eda In\u00e9s  como una mordaza a nuestros cuerpos.<br \/>\nSiempre fuimos as\u00ed, los se\u00f1alados, los diferentes, los infectos. \u00bfQu\u00e9 me importa?, yo estoy orgulloso de ser el sobrino de In\u00e9s. \u201cEsa, la que algo hizo\u201d. \u201cLa que algo escond\u00eda\u201d. \u201cLa que qu\u00e9 me importa, que se joda, en algo andaba\u201d. \u201cNo se hubiera metido\u201d. Fue duro hacer o\u00eddos sordos a esos murmullos que a veces se volv\u00edan gritos. Diferente al grito que me hace llegar ella, desde la foto colgada sobre  la pared. Es un grito de ausencia. Un pedido de justicia. Una s\u00faplica.<br \/>\nEs raro, la abuela pocas veces se detiene ante esa fotograf\u00eda. S\u00f3lo lo hace para sacar el polvillo que se acumula en sus bordes y en alguno de sus \u00e1ngulos. Pero nunca comenta la imagen de In\u00e9s que qued\u00f3 detenida en ese ef\u00edmero y eterno instante.<br \/>\nLa toma no hace m\u00e9rito a su belleza. Todos en la casa comentan que no era fotog\u00e9nica, pero la encuentro hermosa. Tanto como a mi madre.<br \/>\nDesde la t\u00fanica de bambula blanca que le llega hasta los tobillos parece una ni\u00f1a grande. El cabello oscuro roz\u00e1ndole los hombros para esconderse en la espalda. \u00bfQui\u00e9n la habr\u00e1 tomado, hace tantos a\u00f1os, en la fiesta del estudiante?<br \/>\nTantas veces fui a ese lugar en que se tom\u00f3 la foto. Quiz\u00e1s para recorrer las huellas transparentes de los pasos de mi t\u00eda en el patio del \u201cClub Independencia\u201c.<br \/>\n           Estoy seguro que alguien del pueblo, aparte de Matilde, tiene una id\u00e9ntica porque al lado de ella, est\u00e1 Elena, Stella Maris, la madre de Paco, mi mejor amigo, y otras j\u00f3venes que no reconozco. Quiz\u00e1s ellas est\u00e9n mimetizadas por la agujas del tiempo. Todas se ven  fundidas en un indestructible abrazo de amistad.<br \/>\n           Desde el aroma de las glicinas de los jardines de Andecito, el viento que arremolina las hojas murmulla la falta de  la ausente. Las dem\u00e1s est\u00e1n repartidas en diferentes barrios, ajenas a la diaria tortura de buscarla. La \u00fanica que a veces pregunta es Stella. No s\u00e9 si por inter\u00e9s o compromiso.<br \/>\n            A\u00fan hoy los que la sobrevivimos, llevamos el estigma de su desaparici\u00f3n porque  somos los \u00fanicos que tenemos esa huella de sangre y la pagamos, porque a nadie m\u00e1s le arrebataron ning\u00fan familiar en el pueblo, as\u00ed, de esta manera. Nosotros, si es que mi t\u00eda hizo algo la pagamos con  su ausencia. S\u00ed que la pagamos, porque nadie nos ayud\u00f3, \u00e9ramos y somos la verg\u00fcenza del pueblo.<br \/>\n          La peste.<\/p>\n<p>Cuando trato de recordar c\u00f3mo sucedi\u00f3 todo. C\u00f3mo viv\u00ed  ese tiempo, me parece haber estado inmerso en una pesadilla. Es dif\u00edcil comprender como pude estar m\u00e1s  de  la mitad  de mi vida en piloto autom\u00e1tico.<br \/>\nEl proceso fue lento y doloroso. No podr\u00eda precisar cu\u00e1ndo comenz\u00f3. Quiz\u00e1s el mismo d\u00eda en que se  llevaron de nuestras  vidas para siempre a In\u00e9s. Es extra\u00f1o pensar todo lo que sucedi\u00f3 como un proceso. El t\u00e9rmino ya tiene demasiado que ver con su desaparici\u00f3n.<br \/>\nRecuerdo cuando, de la biblioteca de In\u00e9s, que mi abuela  ten\u00eda   guardada, quiz\u00e1s escondida, en un armario, tom\u00e9 aquel libro. Ten\u00eda entonces poco m\u00e1s de nueve a\u00f1os. El nombre me llev\u00f3 a tomarlo. Hab\u00eda vuelto la democracia y en aquella \u00e9poca todo el mundo hablaba del proceso y yo quer\u00eda saber qu\u00e9 era.<br \/>\n A\u00f1os m\u00e1s tarde, descubrir\u00eda que se trataba de otro proceso que el escrito por  Kafka. Entonces, ese libro, tomado por atracci\u00f3n, marc\u00f3 mis primeros a\u00f1os. Todav\u00eda recuerdo la lectura. Cantidad de palabras y frases  que no entend\u00eda y que volv\u00eda a leer y releer. Palabra por palabra, tratando de recomponer con el contexto el significado total. Me llev\u00f3 varios a\u00f1os poder hacerlo. Y creo que lo entend\u00ed despu\u00e9s, ya terminando la adolescencia.<br \/>\nA trav\u00e9s del proceso de leerlo  fui  recibiendo el marco que me permitir\u00eda comprender aquel otro proceso por el que desapareci\u00f3 In\u00e9s. \u00bfEs posible que todo fuera tan literario? La biblioteca de mi t\u00eda In\u00e9s ocup\u00f3 su lugar en mi infancia. Me ense\u00f1\u00f3 los valores y la forma de relacionarme con el mundo. La literatura sigui\u00f3 a\u00f1os ocupando un  lugar privilegiado en mi vida. Fue lo que finalmente desencaden\u00f3 todo.<br \/>\nMis otros recuerdos de ni\u00f1o: mam\u00e1 abraz\u00e1ndome junto a la abuela. Todos llorando sin mencionar palabra. Apretados, muy juntos.<br \/>\nRecuerdo una pesadilla  recurrente. Hombres sin rostros,  entrando en  la casa para llevarse a In\u00e9s. Yo inm\u00f3vil, escondido entre  el \u00faltimo estante de la biblioteca y el plaf\u00f3n. Vi\u00e9ndolo  todo, desde arriba. Al despertar  me paralizaba el   terror. Mi madre no estaba a mi lado. Su depresi\u00f3n la alejaba de todo. Hasta de m\u00ed<br \/>\nTambi\u00e9n ten\u00eda otra pesadilla: el del coche que regresaba. Un Renault 12 amarillo trayendo a mi t\u00eda a nuestra casa de Andecito. AGREGAR<br \/>\nRecuerdo a mi compa\u00f1ero de banco, cuando ten\u00eda siete a\u00f1os, que me pregunt\u00f3 sobre ella y yo le respond\u00ed con  la mentira de siempre: est\u00e1 estudiando en Buenos Aires.<br \/>\nTendr\u00eda que inventarse otra palabra para este tipo de mentira. La palabra mentira es equivocada. La mentira es para enga\u00f1ar al otro. Yo, con ese vocablo intentaba protegerme. Mi compa\u00f1erito contestando: No es as\u00ed, tu t\u00eda est\u00e1 muerta  y la humedad de las l\u00e1grimas que se hab\u00edan adelantado a la posibilidad de cualquier otra respuesta o pelea. <\/p>\n<p>De chico la instrucci\u00f3n por parte de mis padres de no hablar de eso porque eso hab\u00eda dejado de existir,  auque siempre estuvo ah\u00ed, a la sombra de la biblioteca. Recuerdo que con diez a\u00f1os me enter\u00e9 que mi t\u00eda hab\u00eda estado afiliada a un partido pol\u00edtico. El solo hecho de escuchar la palabra pol\u00edtico me hizo prender las alarmas. Hab\u00eda aprendido a callar. A enterrar.  A mentir. Siempre hab\u00eda vivido mi doble vida y la pol\u00edtica, significaba peligro en mi manual de supervivencia. Y la angustia por mi t\u00eda, y despu\u00e9s mi prima  que estaba en peligro y las pesadillas entre el techo de la biblioteca  y el plaf\u00f3n de nuevo y la angustia como s\u00f3lo puede sentir alguien con diez a\u00f1os.<br \/>\nDel secundario. Los ex\u00e1menes&#8212;&#8212;&#8212;-, a acompa\u00f1ar a la abuela a buscar el cuerpo de mi t\u00eda y el paradero de mi prima. Con los a\u00f1os ver\u00eda esta elecci\u00f3n como un intento m\u00e1s de di\u00e1logo con mis padres que parec\u00eda no importarles que la hubiesen  secuestrado. Y yo, con mi b\u00fasqueda en la biblioteca de In\u00e9s. Trataba de descubrir alg\u00fan mensaje encriptado, que me condujera a  sentir su vida. Su presencia.<\/p>\n<p>Luego, el accidente de mi amigo Leo. El cami\u00f3n que casi le arranca la pierna y la sensaci\u00f3n de que todo  puede terminar en un segundo. El sabor del absurdo y el abandono me asaltaba la boca y la garganta. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda entender lo que esta decisi\u00f3n significaba en mi sistema de pensamiento? Otra vez la sombra de la biblioteca en  un di\u00e1logo que hab\u00eda sido interrumpido. <\/p>\n<p>La sed de saber. Empezar a leer. A cuestionar. As\u00ed llegu\u00e9 a Ver\u00f3nica. Al primer d\u00eda de verla sent\u00ed que la conoc\u00eda de toda la vida. Tomamos un caf\u00e9 en la \u00fanica confiter\u00eda de Andecito. Ella hab\u00eda venido a entrevistar a la abuela. Nos contamos nuestras historias. Ella viv\u00eda algo parecido. Me sent\u00ed desdoblado, pod\u00eda o\u00edr lo que estaba contando como si saliese de otra boca y repet\u00eda una historia que por primera vez se estructuraba en mi memoria. Otra vez la literatura y la narraci\u00f3n. Muchas postales y sensaciones que siempre hab\u00edan coexistido comenzaban a relacionarse y a formar una historia. Mi historia.<br \/>\nDesde ese universo paradojal  constru\u00ed el marco en el cual podr\u00eda finalmente recibir a Candela. Pero esto era solo formal, algo me imped\u00eda sentir, dar el \u00faltimo paso. Ver\u00f3nica me hab\u00eda contado que todav\u00eda estaba en terapia, algo que yo rechac\u00e9 siempre.<br \/>\nMe condenaba a no  enamorarme. No hab\u00eda lugar para el amor entre la repisa y el plaf\u00f3n. No hab\u00eda lugar para sentir. Sentir era sufrir.<\/p>\n<p>Tuve que combatir  luchas internas entre mis realidades: la del secreto y la de la b\u00fasqueda.  A veces ganaba una. A vces la otra. Las estructuras me obligaban a mantener mis mecanismos defensivos en alerta permanente.<br \/>\nPero lo que sent\u00eda por Ver\u00f3nica era m\u00e1s fuerte de lo que pensaba. Esa posibilidad de duelo de a dos cambi\u00f3 mi forma de vivir. Esa experiencia no era un punto de llegada. Todo lo contrario, se convert\u00eda en  un nuevo comienzo. Podr\u00eda pensar en  una vida sin emociones adormecidas. Sin secretos.<br \/>\nSi. Me sent\u00ed liberado de un peso incre\u00edble: el del silencio. Esta nueva manera de vivir no fue f\u00e1cil, y a veces tampoco agradable. S\u00f3lo con Ver\u00f3nica pod\u00eda alejar las sombras que acechaban  mi vida.<br \/>\nUna tarde fuimos al cine en Buenos Aires. Cine independiente.  Vimos  una pel\u00edcula de Marco Bec\u00e1is. Tuve que salir de la sala corriendo. Era Garage Olimpo, un retrato de uno de los m\u00e1s famosos campos de concentraci\u00f3n durante el proceso. En el segundo intento pude permanecer en la sala hasta el final pero me cost\u00f3 un gran esfuerzo no vomitar. Esa pel\u00edcula, extremadamente fuerte, repon\u00eda en mi cabeza im\u00e1genes que hasta ese momento faltaban.<br \/>\nSi bien muchas veces hab\u00eda tratado de imaginar la tortura, el cautiverio, las im\u00e1genes que hab\u00eda visto  superaron todas mis barreras de protecci\u00f3n. El horror de Garage Olimpo agreg\u00f3 m\u00e1s piezas al rompecabezas infernal que es la desaparici\u00f3n de mi t\u00eda In\u00e9s. Lejos del morbo innecesario, la pel\u00edcula muestra sin met\u00e1foras ni alegor\u00edas la brutalidad del proceso. Al tiempo compr\u00e9 el DVD, aunque nunca me atrev\u00ed a verlo de nuevo, pero lo guardo con cuidado. Lo siento como algo m\u00edo. Es extra\u00f1o, lo percibo como si fuese  mi herencia familiar.<br \/>\nReconoc\u00ed similitudes entre la b\u00fasqueda que realizaba el protagonista de la pel\u00edcula y la que yo mismo realic\u00e9 al final de mi adolescencia. \u00c9l deja de ser Javier Ramos para convertirse en un hijo de desaparecidos. Yo tambi\u00e9n tuve la sensaci\u00f3n de haber tenido que cambiar de piel para poder convivir con el pasado. De haber tenido que liberarme de un personaje para poder aceptar mi historia.<br \/>\nLa pel\u00edcula comienza con la imagen de un parto en cautiverio. Una mujer pare gemelos. La situaci\u00f3n es infernal, ella puede salvar a uno, a la ni\u00f1a. Es all\u00ed donde la realidad se divide. En la unificaci\u00f3n de la realidad est\u00e1 la tensi\u00f3n del film: Rosa, la que permaneci\u00f3 con su familia biol\u00f3gica, sin sus padres y sin su hermano. Tendr\u00e1 luego que hacer las veces de Virgilio y guiar a Javier, su hermano apropiado,  por el infierno. Entre otras cosas, Javier descubrir\u00e1 que fue despojado de toda su historia y familia, viviendo en una gran mentira. Criado por miembros del proceso, c\u00f3mplices de la tortura y muerte de sus padres.<\/p>\n<p>Esta es otra de las formas de horror a la que nos tuvimos que enfrentar los familiares de desaparecidos. Llevada hasta el punto m\u00e1s extremo de crueldad. Ni\u00f1os apropiados por los asesinos de sus familias. Era similar a mi historia. A todas las historias, que como In\u00e9s tuvieron la desdicha injusta de parir en cautiverio. <\/p>\n<p>El personaje de la pel\u00edcula vive, una  doble realidad  presentada con una clara demarcaci\u00f3n territorial: Javier Ramos habla italiano, vive en Milano, en un paisaje g\u00e9lido y deshabitado. Rosa act\u00faa como la llave hacia la otra realidad, hacia el otro territorio. Entonces la quietud de la ficci\u00f3n que es la vida de Javier Ramos se ver\u00e1 progresivamente invadida por el sonido de tambores que empiezan a filtrarse por las grietas de la farsa sostenida por sus secuestradores.<br \/>\nLa acci\u00f3n de Rosa producir\u00e1 finalmente el derrumbamiento total de la mentira, entonces nos encontramos en el mundo del hijo de desaparecidos: el orden de las im\u00e1genes en Europa es reemplazado por el caos de Buenos Aires. El silencio, por la m\u00fasica de los tambores que se hace continua. El italiano deja paso al espa\u00f1ol del r\u00edo de la plata. Los \u00faltimos rasgos de Javier Ramos se desintegran, dej\u00e1ndole lugar a una nueva identidad que es un signo de interrogaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo este movimiento hubo un reflejo de Javier que me impact\u00f3. Luego de enterarse de lo que les hab\u00eda sucedido a sus verdaderos padres alucina, en un estado de desesperaci\u00f3n, el reencuentro con estos padres ausentes, a los que imagina j\u00f3venes, detenidos en el tiempo. Reconoc\u00ed este reflejo como algo de mi pasado. Una manera de sobrevivir al horror. Esta construcci\u00f3n se destruye r\u00e1pidamente y Javier, destrozado, regresa con sus falsos padres, intenta buscar refugio en la estructura ficcional en la que siempre vivi\u00f3 pero que ahora est\u00e1 vac\u00eda de significados, no funciona m\u00e1s. Y all\u00ed es cuando Javier Ramos muere y nace el hijo de desaparecidos.<br \/>\nUn cambio gigantesco que le cierra para siempre la puerta de su realidad anterior. \u00bfC\u00f3mo se puede negar la verdad una vez que se conoce?<br \/>\nCandela vendr\u00e1. Nos abrazaremos. Y la vida de In\u00e9s que se le fue a mi abuela llev\u00e1ndose parte de su sangre, podr\u00e1, quiz\u00e1s renacer en el jard\u00edn de espinas de Andecito.<br \/>\nA veces me parece incre\u00edble que durante tantos a\u00f1os pude adormecer mis sensaciones sobre la desaparici\u00f3n de mi t\u00eda. Creo que ahora ser\u00eda imposible tratar de meterme en una de las rutinas que con anterioridad me serv\u00edan. Jam\u00e1s podr\u00e9 volver atr\u00e1s de esta toma de conciencia, de asumir qui\u00e9n realmente soy. Ya no puedo pensar que esas cosas le pasaron a otro, ya no puedo no pensar en eso. Me pas\u00f3 a  mi. A mi familia y de ese viaje no hay retorno<\/p>\n<p>En plena b\u00fasqueda Javier le pregunta a Rosa qu\u00e9 siente por sus padres desaparecidos, ella responde que no lo sabe, y agrega: \u00bfc\u00f3mo se puede amar a qui\u00e9n no se conoce?  \u00bfLe pasar\u00e1 eso a Candela? No s\u00e9 si me atrever\u00e9 a pregunt\u00e1rselo.<br \/>\nEsta pregunta me cal\u00f3 profundamente y me dej\u00f3 ver la otra cara de la monstruosidad del crimen del proceso. Les  negaron la posibilidad de conocer a sus padres. De establecer un v\u00ednculo de continuidad con su historia, de amarlos plenamente.<br \/>\n Entonces comenc\u00e9 a recordar todos los movimientos que realic\u00e9 en mi vida para conectarme con mis padres. Que lejos est\u00e1n de m\u00ed. Tan lejos como In\u00e9s y Juan de Candela. En ning\u00fan lado  encontr\u00e9 un lazo de uni\u00f3n con ellos. Eso ha sido desesperante para m\u00ed. Me imagino lo que habr\u00e1 sido para mi prima.<br \/>\nPero ahora Candela viene. Viene y la abuela Marta ahora es un sol que brilla en esta noche en Andecito como una luminiscencia ajena a esta realidad impenetrable que nos ha tocado vivir.<br \/>\nCandela jam\u00e1s podr\u00e1 conocer las man\u00edas de su madre. Sus malos humores y sus chistes. Jam\u00e1s discutir\u00e1  por sus  desacuerdos. Porque ya lo ha hecho con su madre adoptiva. Nunca  podr\u00e1 mostrarles a sus hijos Todas  \u00e9stas y otras miles de cosas que tambi\u00e9n le fueron robadas.<br \/>\nDurante los primeros a\u00f1os en que comenc\u00e9 la  b\u00fasqueda de In\u00e9s con la abuela, estuve deseoso de honrar su memoria. Que  se reconociera  su muerte absurda y sus ideales. Que su secuestro y tortura fuera  ejemplo, para que estas atrocidades no ocurran m\u00e1s. Finalmente, despu\u00e9s de mucho tiempo, siento que hay tambi\u00e9n lugar para el dolor. Un dolor que  carcome mi cuerpo hasta dejarlo exhausto.<br \/>\nPero ahora Candela viene, y es como si volviera parte de In\u00e9s y todo se ti\u00f1e de violeta en Andecito desde los jacarandaes que anuncian su llegada.<br \/>\nIn\u00e9s, no s\u00e9 si te he llegado a comprender o si alguna vez lo har\u00e9, pero estoy orgulloso de vos y quiero que todo el mundo lo sepa. S\u00e9 que te quiero, m\u00e1s all\u00e1 de toda l\u00f3gica. Ya nos robaron demasiado, no voy a permitir que me quiten tambi\u00e9n la posibilidad de aprender a quererte, de sentir que te tengo a trav\u00e9s de tu hija.<br \/>\n          Mi madre me quiere, lo s\u00e9, lo siento, pero est\u00e1 adormecida frente a los afectos, vive su universo de trabajo y silencio. Quiz\u00e1s, el vac\u00edo que represent\u00f3 para ella la ausencia de In\u00e9s la transform\u00f3, aunque nunca lo expres\u00f3 con palabras, s\u00f3lo con  esa incapacidad de actuar que muchas veces le reprocho. Ella me mira con ojos de mar seco, extinguido, y no me contradice.<br \/>\n         Muchas veces pens\u00e9 que era desamor lo que manifestaba, despu\u00e9s me di cuenta que se trataba de una forma de preservarse ya que nunca pudo aceptar sobrevivir a In\u00e9s.<br \/>\n             La abuela, ahora s\u00ed, puede colgar el tel\u00e9fono y no mentir. Ahora s\u00ed, puede decirles a todos que ella hab\u00eda hablado con Candela. \u00bfQuien sabe? Tal vez todo haya  llegado a su final y pueda transitar  junto a la abuela la Plaza con un cartel en alto d\u00e1ndole la bienvenida a mi prima en este abril en el que los soles no estallan.<\/p>\n<p>            Hubo un tiempo en que la abuela ni pod\u00eda asistir a misa y eso que  era muy religiosa. Le resultaba imposible, las miradas de los vecinos. Los desplantes. Hasta el Padre I\u00f1igo le reproch\u00f3 no haber cuidado a In\u00e9s  culp\u00e1ndola a ella de la terrible tragedia en que nos metieron esos desgraciados. Pero a la abuela nunca le import\u00f3 enfrentarlos. Ella es as\u00ed, un roble, si la habr\u00e9 visto morderse el labio inferior para no llorar y demostrar que estaba preparada para todo.<br \/>\n             La vanidad de los cobardes reinaba cuando la t\u00eda se fue para estudiar con Matilde a Buenos Aires, Juan las acompa\u00f1\u00f3. Los tres cursaban el primer a\u00f1o de Abogac\u00eda juntos. Los imagino desde las  hojas muertas de la historia y hoy quiero soltarme de  sus manos para seguir  los rieles de mi vida porque nunca hice otra cosa m\u00e1s que seguirlos, en realidad seguir a la abuela hasta que conoc\u00ed a Ver\u00f3nica..<br \/>\n           Tantas veces viaj\u00e9 en ese tren de vagones imprecisos  en los que no reconoc\u00eda formas ni colores, contornos o encantos. En los que la claridad me abrumaba  y me desterraba de la vida, hasta el d\u00eda en que me enter\u00e9 del por qu\u00e9 yo era diferente. Claro, si era Lucas, el nieto de la loca esa que circulaba por la Plaza de Mayo buscando a su hija y luego a su nieta.<\/p>\n<p>           Terminal, salidas y entradas de gente confundida como yo cuando fui por primera vez a Buenos Aires. Ten\u00eda s\u00f3lo diecisiete a\u00f1os y una sombra que trataba de encontrar para que la abuela fuera feliz de nuevo, c\u00f3mo cuando mi mam\u00e1 y mi t\u00eda eran chicas e iban con el abuelo a pescar en el r\u00edo que corre a trav\u00e9s de  Andecito besando la costa alineada de eucaliptos y sauces. Fing\u00eda  disimular las verg\u00fcenzas de mi adolescencia y si bien no entend\u00eda de pol\u00edtica, me atrev\u00ed a desafiar junto a mi abuela a esos hijos de puta que se llevaron a mi t\u00eda In\u00e9s. Busqu\u00e9 y busqu\u00e9 y sigo buscando.<br \/>\n          Debo decir que a pesar de las \u00faltimas noticias, que son maravillosas, no alcanc\u00e9 el alivio que tanto anhelaba. Las consecuencias de la b\u00fasqueda   dejaron una huella oscura en m\u00ed, como si se hubiera tragado  mi  frescura en  el coraje de ayudar a encontrar a In\u00e9s y a Candela<br \/>\n             Nunca hab\u00eda logrado hasta hace algunos meses  una pareja estable, espero que con Ver\u00f3nica la cosa cambie, ella me entiende y me acepta as\u00ed como soy, un tanto conflictivo y siempre en alerta. Trabaja para un diario chico y se interes\u00f3 mucho en la historia de mi t\u00eda, desde ese momento estamos juntos, hay una fuerza que nos une, no s\u00e9  como explicarlo, es un im\u00e1n que me sale de la boca del est\u00f3mago, muy parecido a la sensaci\u00f3n que  siento por la abuela. Creo que con Ver\u00f3nica va a ser posible la convivencia. \u00a1Que  sigamos juntos!, en verdad lo deseo. A ella le gusta que sea maestro, no es com\u00fan que los haya de mi edad, casi todos eligen profesiones que los lleven lejos del pueblo. Una manera de partir para no volver, aunque los padres hablan con orgullo de ellos y me comentan:<br \/>\n          &#8211; \u00a1Sebasti\u00e1n vive en Buenos Aires!, trabaja en una Compa\u00f1\u00eda  de Seguros.<br \/>\n          &#8211;\u00bfSab\u00e9s que Pablo se recibi\u00f3 de m\u00e9dico? Si, ahora es residente en el Garraham, hizo una carrera brillante \u00bfqui\u00e9n lo dir\u00eda, no? Con lo terrible que era y el trabajo que nos dio para que terminara la secundaria. Lo hizo en el EMPA, \u00bfte acord\u00e1s?<\/p>\n<p>           Me detiene un abismo de preguntas y las curvas de una historia  que se pierde en la linealidad confusa de un lienzo donde est\u00e1n dibujados Juan, In\u00e9s, Candela, un tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero quebrado, que jam\u00e1s se recompondr\u00e1, por que le faltan dos lados.<br \/>\n          Bifurco con certeza cada geometr\u00eda del posible rostro de mi prima que dicen igual al m\u00edo, al de mi madre, al de In\u00e9s.  Y entre deformes  realidades adopto la elegancia de ciertos balcones en la trama secreta de este oto\u00f1o de encuentros.<\/p>\n<p>           _\u00a1Candela viene, viene a casa Lucas!, \u00bfLo pod\u00e9s creer? \u00a1Viene!<\/p>\n<p>Como un fiel sat\u00e9lite giro alrededor de la abuela que clama por un pacto con el tiempo porque ella entreg\u00f3 su alma en la espera  deseando su presencia.<br \/>\n          Ahora que parece que  hallamos a Candela, no s\u00e9 para donde  seguir, mi temor es mi nana \u00bfy si Candela no quiere verla, reconocernos como su familia,? Eso la matar\u00eda, hace tanto tiempo que espera este d\u00eda, treinta y cuatro a\u00f1os. No es moco de pavo. No.<\/p>\n<p>Son m\u00e1s de las doce, s\u00e9 bien de que d\u00eda como tambi\u00e9n  s\u00e9 el por qu\u00e9 esta melod\u00eda que suena en mi cabeza y suelto estas piedras al  aire frente a las puertas de mi inocencia, la que perd\u00ed junto a la realidad aplastante de una historia que el destino ten\u00eda preparada para m\u00ed.<br \/>\n Hace meses, a\u00f1os, que trato de ser alguien que quiz\u00e1 nunca fui, porque he sido  nada m\u00e1s que el eterno acompa\u00f1ante de mi nana Marta. La constancia hace parecer que viviera en un vago desierto de soledades, que tent\u00e1ndome, me incita a convencerme de que no existe salida alguna que no haya sido la de la b\u00fasqueda de los perdidos, de los torturados, de los ausentes sin aviso y sin retorno<br \/>\nLogra seducirme la idea del final que parece  esperarme  en alg\u00fan rinc\u00f3n de la realidad, porque hay un nuevo habitante en este entorno que me revuelca hasta convertirse en  castigo, se llama Candela, y viene a casa.<br \/>\nTrato de imaginar qu\u00e9 har\u00e9 cuando la tenga frente a m\u00ed. Se habla tanto de nuestro parecido que tengo temor de que ella sea parte de mi cuerpo, como lo ha sido todos estos a\u00f1os de mi mente a\u00fan en los sue\u00f1os.<br \/>\n Soy parte de mi prima y quiz\u00e1s me quede atolondrado ante su presencia, as\u00ed  sin m\u00e1s, dejando de lado las manos tendidas de mi abuela clamando quimeras de redenci\u00f3n y justicia para encontrarla.<br \/>\n \u00bfEstar\u00e1 al tanto del tiempo que la buscamos, de las esperanzas que a veces se secaban como la ropa tendida al sol, volando?. Algo de m\u00ed se qued\u00f3 en cada vuelta circular del cemento de esa Plaza que recorro y recorr\u00ed hasta que los pies a veces se convert\u00edan en las mismas cenizas de la memoria de todos los desaparecidos, hasta el d\u00eda que vislumbren el camino de la cruz.<br \/>\n             Puede que ahora mismo, en este preciso momento que pienso en Candela me est\u00e9 arrepintiendo de todas las experiencias que tuve que atravesar en  esa mani\u00e1tica carrera contra la historia que emprend\u00ed al sumarme a la locura de la abuela por encontrarla. S\u00f3lo yo s\u00e9 los malabares que hice para poder seguir estudiando y escoltarla en esa tit\u00e1nica lucha contra todos los silencios y la injusticia.<br \/>\n\u00bfSe convertir\u00e1n entonces todas las preguntas en  prisiones?, \u00bfo se convertir\u00e1 nuestra existencia en ef\u00edmeras treguas de eternidad? Entre miradas gastadas y consuelos de terciopelo que traer\u00e1 su llegada. Me asaltan las culpas de no creer que sea realidad, como otras veces no lo fue. A\u00fan as\u00ed, s\u00e9 que no puedo culpar a nadie m\u00e1s que a ellos de mis miedos. A esos malditos que me hicieron transitar por sus  hipocres\u00edas y tormentos. A ellos, los mismos que se llevaron a In\u00e9s, a Juan. Los mismos que cortaron el cord\u00f3n de Candela para arrancarla de nuestras vidas. Los mismos  que hicieron  de las ausencias la m\u00e1s cruel de las rutinas.<br \/>\n            Quiero encontrar motivos para que algunas de sus razones se  conviertan  en valederas, pero no las encuentro. Mi cabeza gira alrededor de un c\u00edrculo de botas lustrosas, como las que vi tantas veces en la pantalla del televisor, en oficinas militares y en los ojos de la abuela. Tengo  la certeza de que todav\u00eda est\u00e1n cerca, vigilando con ojos de cuervo azul a mi familia, a m\u00ed, y un escalofr\u00edo me recorta el cuerpo y el alma.  \u00bfQu\u00e9 hizo In\u00e9s para caer en las garras de esos tipos?  \u00bfEn verdad hab\u00eda ca\u00eddo en sus manos? \u00bfO era s\u00f3lo un invento, una necesidad de explicar lo inexplicable?<br \/>\nIntento descubrirme desde la oscuridad, recostado y sin ventanas al exterior.  Tan herido que  ya no siento nada y en mi interior oculto una  abertura que mira para adentro. Hacia la concavidad eterna de mi dilema, la del buscador de la verdad y el emergente de  la maldad de los otros. Aquellos que hicieron de la tortura un modo de vida <\/p>\n<p>Soy el polvo que se levant\u00f3 en este combate entre la justicia y la desmemoria, aunque no quise serlo, sino que ellos eligieron por m\u00ed al elegirla a In\u00e9s. A\u00fan sobrevuelo su huella perdida. Soy yo el que desaparezco.<\/p>\n<p>            \u2014 \u00a1Candela viene!, \u00a1viene a casa Lucas!, \u00bfLo pod\u00e9s creer? Viene\u2014La abuela no deja de gritar \u2014 \u00a1Candela! \u00a1Candela!<\/p>\n<p>D\u00edas como este, por las tardes, en especial los fines de semana, me siento en la galer\u00eda de mi casa del pueblo, para ver como la lluvia ingresa entre las juntas de  los cer\u00e1micos de la pared del fondo, imagin\u00e1ndome que aparecer\u00e1 un brazo, un ojo, una mol\u00e9cula de In\u00e9s por la rendija. Es una especie de rutina infernal igual a las inevitables noticias de la televisi\u00f3n hablando de nosotros: los familiares, los buscadores, los que reclaman los cuerpos con o sin vida de sus hijos, nietos, t\u00edos, sobrinos\u2026.<br \/>\nEntonces escucho y el tiempo a mi entera disposici\u00f3n se posterga al recordar que tenemos una reuni\u00f3n con el coronel el lunes, porque mi abuela u otra abuela la han conseguido.<br \/>\nMe gusta el aroma y el color que atraviesan los eucaliptos en la tarde cuando mateamos con mama.  Nunca me habla de In\u00e9s, como si en realidad los milicos tuvieran raz\u00f3n y ella se hubiera esfumado sin tiempo y sin distancia, o peor a\u00fan, que nunca  existi\u00f3. El olor a tierra mojada que deja la lluvia en el parque este domingo me asfixia.  Hace que  me sienta  vac\u00edo en la inmensa soledad de este pueblo de puertas abiertas pero lleno de resentimiento.<br \/>\nMuchos vinieron a vernos despu\u00e9s de los llamados de la abuela, me fuerzan  a contestar  largas preguntas imposibles de responder. Yo afirmo con cortes\u00eda  muchas de sus opiniones y con algo de temor. Temo que por un desplante o alg\u00fan gesto incorrecto de mi parte,  que haga  sin querer,  dejen  de venir en un momento como este, tan importante para la abuela.<br \/>\nEs una tortura para mi memoria explicar y explicar, \u00bfpara qu\u00e9?, si lo que cuento es lo que siempre cont\u00e9 y me piden repetirlo una y otra vez con m\u00ednimos  detalles. Y grito, grito para adentro \u00a1V\u00e1yanse! \u00a1V\u00e1yanse! \u00bfD\u00f3nde estaban ustedes cuando las busc\u00e1bamos y nos deshac\u00edamos en cada negativa?<br \/>\nQuiero dormir para so\u00f1ar que duermo  pl\u00e1cidamente mientras cables y m\u00e1quinas se ocupan de m\u00ed como un comatoso, y no mucho m\u00e1s que eso, para volver a sentir viejos ruidos, nuevos aromas, sue\u00f1os de actualidad. Pero no, estoy aqu\u00ed, con ellos  mirando el techo de estrellas entre las chapas rotas del galp\u00f3n  \u00bfy si Candela no viene? \u00bfSi no es nuestra Candela, como la bautiz\u00f3 la abuela?<br \/>\nTodo es circular en mi vida, y ahora pienso que todas las otras vidas tienen mucho de circular, mucho de reiteraci\u00f3n alienante. Una suerte de mezcla de sensaciones diversificadas que fluyen siendo una y teniendo s\u00f3lo una esencia espec\u00edfica. Esto me sirve para entender un poco m\u00e1s el sentido de ciertas conjeturas que se prenden a mi  cuerpo. \u00bfSer\u00e9 yo en s\u00ed mismo un circulo m\u00e1s, dentro de la gran m\u00e1quina?, \u00bfacaso un rulem\u00e1n torcido en el engranaje menos pensado?<br \/>\nHace un tiempo que estoy escribiendo un diario, un cuaderno que recuper\u00e9 entre los libros de la biblioteca  de la t\u00eda. No pretendo hacer de \u00e9l un registro, ni tampoco una bit\u00e1cora de esta b\u00fasqueda que me traspasa y confina al aislamiento. Quiero dejar por escrito algunas sensaciones que me asaltan a veces y en mi torpeza de no poder abrir la boca para decirlas, entonces las manos como si fueran aut\u00f3nomas   describen ciertos garabatos codificados.<br \/>\nHoy, la hoja me devuelve ciertas frases que no s\u00e9 con exactitud cu\u00e1ndo o por qu\u00e9 las escrib\u00ed: Ya el mundo hab\u00eda cambiado a partir de ese extra\u00f1\u00edsimo suceso que se desencaden\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s. Fue entonces cuando la humanidad se pregunt\u00f3 con deseo de respuesta quienes \u00e9ramos y que hac\u00edamos aqu\u00ed, como si todo lo que suced\u00eda no fuera cierto. Como si todo lo que mir\u00e1ramos s\u00f3lo estaba all\u00ed,  porque nuestros propios deseos quer\u00edan que estuviesen, tanto lo bueno como lo malo,  y el interruptor no se activ\u00f3. La magia no empez\u00f3 a fluir y los milagros no comenzaron. Todo ol\u00eda a desesperanza e injusticia y fue entonces cuando las calles se volvieron necias, pero te seguimos  buscando Candela, y me aterra no encontrarte o encontrarte porque ambas situaciones me llevar\u00e1n al final y el final asusta cuando uno pas\u00f3 la vida busc\u00e1ndolo.<br \/>\nEs probable que  piense que le gano al tiempo, \u00bfpero acaso no s\u00e9  que haga lo que haga, el tiempo se gasta hasta el final?  Tarditi, el psic\u00f3logo que me atiende, me dijo que la puntualidad extrema con la que concurro a sus visitas, es algo que uso para evitar el vac\u00edo, la incertidumbre, la imprevisibilidad, la sorpresa. En esa espera de minutos, porque si yo me atraso ser\u00edan  minutos, se filtra la desesperaci\u00f3n. \u00bfY me pregunto desde aquello que es imposible contestar, si est\u00e1s realmente en alg\u00fan lado? Me  est\u00e1 dominando esta extra\u00f1a insensatez de  querer  sujetar el tiempo y sentir que triunfo. Si llego a las diez y diez exactas, me tranquilizo. Como si el conjuro de las agujas confirmaran que voy por el camino seguro.<\/p>\n<p>           Creo que debo salir de ese tiempo inm\u00f3vil atado al pasado. Reemplazarlo por la aceptaci\u00f3n del misterio y la incertidumbre de la vida que  incluye la aceptaci\u00f3n de la muerte y la de la propia angustia. Por eso, como dijo Tarditi, deber\u00eda tirar el reloj,  para  no aceptar la finitud de la existencia, ni m\u00eda ni la de Candela.<br \/>\nA pesar de los deseos me anclo en  el tiempo de la espera, de los ciclos, del tiempo met\u00e1lico, cronom\u00e9trico, para estar en alerta permanente. Es un tiempo irregular, con agujeros. Tiempo de lluvias sobre los campos sedientos y calmos, como las lunas, como las mareas. Espera y revelaci\u00f3n de flujos, y reflujos de sangre, que se revelan con el movimiento propio de la naturaleza.<br \/>\nY peor a\u00fan, cuando lo que se espera es algo parecido la muerte. Es ir al encuentro, poder ir al encuentro, sin miedo, como algo individual, personal y \u00fanico.<br \/>\nHubo un tiempo en que me cre\u00ed silencio en esa quietud desorbitada de alguna oficina sin entradas ni salidas. Me pienso en el instante preciso en que la cruz que llevamos atravesar\u00e1 mi pecho pecador, dej\u00e1ndome  sin vida porque todav\u00eda tengo mucho de ese silencio. Sobrevivo como  un espejo roto que alguien se cans\u00f3 de rearmar y nunca reflej\u00f3 nada m\u00e1s que el parecido de ese lienzo que por muchos a\u00f1os nos contuvo a In\u00e9s, a mi madre y a m\u00ed, y ahora se quiebra con la aparici\u00f3n de Candela desbaratando los parecidos.<br \/>\nEst\u00e1 la misma luz ilumin\u00e1ndonos y la misma brisa meci\u00e9ndonos. En estos lapsos me recluyo y  el tiempo se detiene sin tantas convicciones ni pretextos. Ser\u00e1 otro matiz de m\u00ed, otro yo, el que atienda la puerta para recibir a Candela y la estreche casi sin mirarle la cara.<br \/>\nPor eso hoy, trato  de disimular el aspecto astron\u00f3mico del aire que respiro aqu\u00ed en Andecito  y no dejo que nadie se lleve m\u00e1s de lo que trajo, s\u00f3lo preguntas, porque a\u00fan transito por  las huellas  de las muertes sin respuesta. Ver\u00f3nica es, estoy seguro,  mi salvaci\u00f3n<br \/>\nMe considero el \u00fanico culpable  de las soledades que giran  en torno a mi vida, por eso me limito a esperar la venida de mi prima y la felicitad de mi abuela. La restricci\u00f3n concreta de mi errante psicolog\u00eda es por convicci\u00f3n y no por azar. Porque ser eterno es morir, as\u00ed como vivir es morir de a poco, pero de una forma que pocos entienden, algo tan terrenal y simple que complica esa comprensi\u00f3n. No hay racionalidad alguna que explique porqu\u00e9 siendo tan normal como los dem\u00e1s termin\u00e9 siendo diferente hacia el final de los tiempos.<br \/>\nSigo mi camino lleno de plegarias, tapando los huecos que dejan aquellos surcos que est\u00e1n apareciendo alrededor de mis ojos. No soy m\u00e1s que ese constante y m\u00ednimo hilo  de agua enhebrado en el r\u00edo que besa y corta a Andecito en dos  y lo hace sabiendo que no existe desag\u00fce alguno que detenga su fluir.<\/p>\n<p>            \u00a1Candela viene! \u00a1Viene! Parece cantar la abuela desde el otro lado de la habitaci\u00f3n, mientras la tierra lo borra todo porque aunque en Andecito pavimentaron algunas calles, el polvo se multiplica como los a\u00f1os en la manzana de mi casa que permanece como antes, como cuando estaba In\u00e9s y la abuela era feliz.<\/p>\n<p>                             Juan<\/p>\n<p>                                                             \u201cdonde nac\u00ed\/mor\u00ed\/tuve sustancia\/<br \/>\n                                                     huesitos que junt\u00e9 para encender\/<br \/>\n                                                     tierra que me entierraba para siempre<\/p>\n<p>                                                                                Juan  Gelman<\/p>\n<p>IV <\/p>\n<p> La tortura te  deja indiferente. Sin \u00e1rboles. Sin p\u00e1jaros. Amasado de dolor, pero sobre todas las cosas, te inunda de odio. Un odio intangible que se trepa a las paredes y se arrastra convertido en furia, hasta el otro cuerpo que ten\u00e9s al lado tuyo. Quer\u00e9s llegar a \u00e9l, sin embargo no pod\u00e9s. Se te hace inalcanzable. Porque est\u00e1  est\u00e1tico, casi sin aliento. Vos, desde la impotencia, te empe\u00f1\u00e1s en hacerlo reaccionar, gritarle,  decirle:<br \/>\n\u2014 \u00a1Aguant\u00e1! \u00a1S\u00e9 fuerte!, que no van a poder con nosotros. \u00c9l no puede mirarte. Verte. Porque est\u00e1 detr\u00e1s del dolor que lo mantiene en un letargo de ojos abiertos mirando hacia la nada. Y as\u00ed te qued\u00e1s, petrificado, sin emitir palabra, porque el horizonte de tus ojos y el l\u00edmite de tu lengua terminan  en los gritos de los otros.<br \/>\nLos otros. Ellos, los que  hablan y vociferan palabras soeces, descarnadas, dirigi\u00e9ndose a nosotros. Ellos, los del otro lado, desde la otra orilla de la injusticia, huelen a perfume y  sangre. A hembra y a bestia.<br \/>\nEn ese  grupo subhumano  que formaron con argamasas de pistolas y picana, hablan, se r\u00eden. Se burlan de la aventura de vivir estas experiencias siniestras con nuestra humanidad, como la cosa m\u00e1s natural del mundo. Como un trabajo a puertas cerradas. Eclipsados s\u00f3lo por las s\u00faplicas, de aquellos, que habi\u00e9ndoles  quebrantado su entereza,   quieren hablar o morir.<br \/>\nMasacre de pu\u00f1o y sangre  que se multiplica en miles de puntos enajenados  desde cada cuerpo. Desde cada llaga que  dejamos contra la tierra. Es una historia que nunca va a ser contada del  todo, porque la verdad de cada  uno se enterrar\u00e1 con nosotros.<br \/>\nLos que estamos aqu\u00ed, por lo menos yo, estoy convencido  que no aguantar\u00e9 m\u00e1s de algunos d\u00edas antes de que ellos, por furia, azar o por puro placer,  pongan fin a este dolor.<br \/>\n Con estas heridas que nos desgarran el cuerpo y el alma, cada uno hace lo que puede.  Un n\u00famero,  cada vez menor, sobrevivimos en el silencio, desde rituales, desde plataformas que hemos  construido en nuestras mentes para elevarnos  como el humo espeso del alg\u00fan cigarrillo.  Algunos no pueden seguir y se dejan ir  transparentes entre los brazos helados del \u00faltimo aliento<br \/>\nOtros, quiz\u00e1  por un gran misterio vital, podr\u00e1n  volver a confiar, a vivir, a desear. Volver a amar en alguna medida, o restablecer el potente v\u00ednculo fraternal con el mundo. De esos todav\u00eda no conozco a ninguno. Lo dicho es s\u00f3lo una suposici\u00f3n, una utop\u00eda epif\u00e1nica, un deseo at\u00e1vico de ser yo uno de ellos, para poder seguir creyendo en la vida. Hasta ahora todo parece indicar que somos parte de  un hecho apocal\u00edptico, tan lejano o cercano como los confines del universo. Son ellos, los que tienen el n\u00famero exacto que durar\u00e1 nuestras vidas<br \/>\nMiro a m\u00ed alrededor  sin comprender nada, como si presenciara una  pel\u00edcula contada con  gran maestr\u00eda. Sin embargo,  en cada sesi\u00f3n de tortura, se va haciendo real y amplia delante de nuestras miradas mortales. Al final me doy cuenta que es, por desgracia, no s\u00f3lo una historia particular, sino, que todos los que estamos aqu\u00ed, en este inmenso y atestado contenedor de cuerpos, podemos reconocernos en ese andamiaje de sombras desaparecidas del mundo real. Porque pertenecemos al teatro que montaron  para nosotros desde  el dolor y los silencios.<br \/>\nLos otros, los de la otra orilla, los carniceros, sufren de una ceguera prolongada y permanente, porque no nos ven como somos humanos, sino que observan  que trozo de carne atacar\u00e1n en las sesiones del quir\u00f3fano. En su  sordera, la risa cobra vida en sus gargantas, mientras las nuestras se secan en la impiedad de la sed y  la desprotecci\u00f3n.<br \/>\nNo s\u00e9 cuantos d\u00edas, meses o a\u00f1os  hace que me fui de Andecito con las chicas ni cuantos, desde que me trajeron aqu\u00ed, para expiar las culpas de los condenados sin culpas. Un purgatorio con una sola puerta, que abren ellos, para llevarse s\u00f3lo bultos envueltos para arrojar en aguas profundas o fosas comunes.<br \/>\nHoy, me despert\u00e9 con la cabeza zumbando en esta especie de tubo f\u00e9tido. El cuerpo como una costra, atestado de cortes producidos por el conclave el\u00e9ctrico de la tarde anterior. El Le\u00f3n se pas\u00f3 de la raya, es  as\u00ed como le gusta mostrarse, flotando en el l\u00edmite de los sentidos.<br \/>\nPor la tarde nos obligaron a sentarnos a empellones y forzados entraron cuatro m\u00e1s al cilindro. Apretujados y hambrientos escuch\u00e1bamos hasta los latidos de nuestros corazones.  Uno de los nuevos, bajito y delgado,  con los ojos entrecerrados se sent\u00f3 frente a nosotros. Nos ofreci\u00f3 un cigarrillo. \u00a1Dios m\u00edo, un cigarrillo! Cuanto hac\u00eda que no fumaba. No llevaba la cuenta. Permanec\u00ed mir\u00e1ndolo con asombro. Un cigarrillo, un cigarrillo, segu\u00ed dici\u00e9ndome, mientras lo tomaba entre mis dedos como si fuera un antiqu\u00edsimo amuleto contra el sufrimiento.<br \/>\nTodos los d\u00edas son hoy, porque  despu\u00e9s de cuatro o cinco semanas, la noci\u00f3n del tiempo se difumina en el  campo de detenci\u00f3n. Lo \u00fanico que me queda  es esperar que me metan  en el  avi\u00f3n, envuelto como una cris\u00e1lida, en ese estado comatoso  producido por las pastillas que te obligan a consumir. Los pies sujetos con alambre o sogas. Las manos atadas por detr\u00e1s, sobre la cintura, y la cabeza metida en un cepo de pl\u00e1stico y volar cayendo como una gaviota sin alas hundi\u00e9ndose sin retorno en la h\u00fameda gruta negra sin testigos, tan solos como el viento.<br \/>\nAs\u00ed cont\u00f3 que nos llevar\u00edan a los de la ESMA el petiso del cigarrillo. Si es as\u00ed s\u00f3lo nos espera el olvido de  las aguas marrones del R\u00edo de la  Plata para tragarnos y enterrarnos en el fondo barroso que nunca devuelve nada. Pero pienso y eval\u00fao desde esta inmoralidad en  que nos obligan a sobrevivir, si no es eso  mejor que estar aqu\u00ed, esperando a que alguno de ellos te mire y le de ganas de picanearte. O encadenarte de pies y manos, muerto de hambre, con la  cabeza cubierta por una capucha, atado a  cables de acero para caernos en cada desplazamiento, medios desnudos o pateados hasta casi desmayarte. Las sogas apretadas en las mu\u00f1ecas hasta sangrar y empezar o terminar  con el calvario de los interrogadores.<\/p>\n<p>En este momento, transportado por p\u00e1jaros de cart\u00f3n,  puedo ver a In\u00e9s en la foto colgada sobre  la pared de su casa. La foto que le saqu\u00e9 en Andecito. Estaba feliz. El vestido de bambula blanco le llegaba hasta los tobillos; el cabello oscuro que tantas veces acarici\u00e9 y ahora acaricio en el aire casi sin dedos.<br \/>\nMelena sedosa y oscura que le rodeaba los hombros para esconderse en la espalda, esa espalda que se acurrucaba en mi pecho en el departamento de la calle Rivadavia.<br \/>\nLa instant\u00e1nea de la fiesta del estudiante, en el patio del \u201cClub Independencia\u201c. Los hijos de puta se llevaron la Polaroid, con que tom\u00e9 esa foto. Seguro que ahora estar\u00e1n sacando con ella otra a alguno de sus hijos.<br \/>\nYo la acompa\u00f1\u00e9 al baile. Fuimos juntos los cuatro. Nosotros dos y Andrea con Jorge. Pobre Jorge, rodeado de tantas mujeres que lo modelaban a su antojo y semejanza, o pobre yo que estoy ac\u00e1, y Jorge seguro,  en la comodidad de Andecito, trabajando en la ferreter\u00eda de su padre.  En el Club se nos uni\u00f3 Matilde.<br \/>\nRecuerdo que In\u00e9s y yo no nos separamos en toda la noche. Yo era el \u00fanico de \u201cPortillo\u201d  ese pueblito que queda m\u00e1s o menos a setenta kil\u00f3metros del suyo. Antes del baile ella me llev\u00f3 a la casa de sus padres, el viejo primero me mir\u00f3 fiero, pero despu\u00e9s hasta le gust\u00f3 la idea de que acompa\u00f1ara a su hija y a Matilde a Buenos Aires, as\u00ed  qued\u00f3 formalizado nuestro noviazgo.\u00a1Que contentos est\u00e1bamos! Fue bueno para In\u00e9s,  porque para ella,  la palabra de su padre era sagrada.<br \/>\nLuego nos fuimos en el Gordini que nos prest\u00f3 el viejo \u00a1C\u00f3mo nos divertimos esa noche con In\u00e9s!<\/p>\n<p>In\u00e9s. In\u00e9s \u00bfD\u00f3nde te han llevado a vos, In\u00e9s? \u00bfQu\u00e9 te estar\u00e1n haciendo estos desgraciados? Dios \u00bfQu\u00e9 no le hagan lo que a m\u00ed? A vos no, In\u00e9s, no a vos, mi \u00e1ngel, mi mujer, mi todo.<\/p>\n<p>A estos tipos nada les importa, los han  convencido de que son perfectos, la envidia del mundo. Nada es verdad, pero los han educado as\u00ed, para cre\u00e9rselo desde la soberbia de los necios.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo es posible que no haya una reacci\u00f3n en esas mentes, en esos cuerpos que gozan con el sufrimiento de los dem\u00e1s? Que desgarran no s\u00f3lo la carne sino las ganas de pertenecer a \u00e9ste mundo  \u00a1No puedo entenderlos! \u00bfSer\u00e1 porque mi mente y  mis piernas est\u00e1n tan entumecidas? Las percibo como si millones de hormigas caminaran dentro de ellas. Son tantas que  no me dejan establecer contacto con mi cerebro  \u00bfO es que todo esto pertenece al mundo de los sue\u00f1os, y yo despertar\u00e9 al lado de In\u00e9s, en las camitas juntadas, oli\u00e9ndole el pelo que siempre desprende aroma a jazmines  reci\u00e9n cortados  de alg\u00fan bald\u00edo de Andecito?<\/p>\n<p>   Creo que este d\u00eda, hoy, posiblemente el cuarto, contando  desde que llegaron los nuevos, me obligar\u00e1n al deambular por el largo y duro peregrinaje de los otros campos secretos de concentraci\u00f3n que manejan estos hijos de puta. La mayor\u00eda de llos en la ciudad de Buenos Aires. Si consigo sobrevivir a los traslados ser\u00e1 una bendici\u00f3n o condena de los dioses. En realidad no s\u00e9 que pensar. No s\u00e9 que pedir ni a qui\u00e9n, si resistir o dejarme ir en alguno de ellos.<br \/>\n  De lo \u00fanico que estoy seguro es que fue en Abril  que me secuestraron  junto a In\u00e9s. Reci\u00e9n empez\u00e1bamos las clases en la facultad. El operativo fue desarrollado   por un comando paramilitar que operaba en forma  secreta e ilegal. Creo que de esto ya pas\u00f3 casi dos a\u00f1os y algunos meses. Ahora s\u00ed me pueden llamar un \u00abdesaparecido\u00bb\u00bfPero por qu\u00e9 me mantienen tanto tiempo con vida? \u00bfNo lo s\u00e9? \u00bfCreer\u00e1n que tengo algo para decir? \u00bfQue soy alguien importante que podr\u00edan utilizar? No lo s\u00e9, ni lo sabr\u00e9 nunca.<br \/>\n Siempre pens\u00e9, a\u00fan antes de mi secuestro, que los torturadores, los represores, eran tambi\u00e9n seres humanos, como yo, pero esta es una opini\u00f3n que ya no comparto. Entre los seres humanos hay de todo, santos y asesinos, comprometidos e indiferentes, tontos y genios, perversos y normales, toda una gama de grises,  no s\u00f3lo blanco y negro, pero estos tipos pertenecen a una categor\u00eda que a\u00fan no tiene nombre.<br \/>\n El hombre, y esto lo digo desde una realidad  contundente, crea mecanismos psicol\u00f3gicos para protegerse. Recuerdo los primeros d\u00edas aqu\u00ed en el campo: la soledad, la carencia total de afectos, los abusos, el hambre. Todos los elementos materiales fueron  reemplazados por  torturas que se disfrutaban  a escasos tres metros de la celda donde dorm\u00edamos o agoniz\u00e1bamos entre excrementos. Pero incre\u00edblemente, en medio de esa crueldad y caos no pod\u00eda dejar de  acordarme de In\u00e9s. Rogaba que ella se encontrara a salvo, en casa de sus padres, seguramente busc\u00e1ndome. Ten\u00eda que aferrarme a ese pensamiento porque ya a esas alturas del calvario, yo, psicol\u00f3gicamente, estaba destruido. Sin embargo, poco a poco, a trav\u00e9s de los d\u00edas, mi organismo fue creando mecanismos de defensas basados esencialmente en la indiferencia.<br \/>\n Ellos te cambian, te marcan a fuego, a agua de submarino. En este momento confirmo que me siento menos importante que una cucaracha  de las que reinan aqu\u00ed, entre la basura y la sangre. \u00bfTendr\u00e1n conciencia estos tipos, estos  monstruos de lo que nos est\u00e1n haciendo? Ni siquiera me animo a responder, porque  cada d\u00eda me asalta el temor de parecerme a ellos, al permanecer  tan  pegado a su  enojo, a su odio visceral y descarnado \u00bfMe convertir\u00e9 en un ser igual y  compartir\u00e9 su visi\u00f3n binaria y maniquea del mundo? Que Dios no lo permita, prefiero la muerte a parecerme un \u00e1pice a ellos.<br \/>\n Estoy convencido que diferenciar quienes somos, donde est\u00e1 plantado cada uno, es esencial para preservar la identidad. Ese pensamiento me ayuda a sobrevivir detr\u00e1s de estos muros. Tanto tiempo conden\u00e1ndome a presenciar,  sin quererlo, obligado por la permanencia y el hacinamiento, las situaciones m\u00e1s macabras que jam\u00e1s cre\u00ed que pudieran ejercer unos hombres contra otros \u00bfO es que el mundo como lo conoc\u00eda ha dejado de ser y ya no est\u00e1 m\u00e1s In\u00e9s, ni mi familia, ni su familia, ni  ninguna familia m\u00e1s, porque ellos se las devoraron a todas?<br \/>\n No me permito intentar influir sobre mis torturadores para aliviar el sufrimiento.\tHe logrado que de mi boca s\u00f3lo salgan gritos, nunca palabras. Trato de  demostrarles  que puedo soportar el dolor, la burla, la tortura. Aunque no s\u00e9 hasta cuando  esta forma de tratarnos, para que no seamos nada, se convierta en realidad y ya no existamos porque nos habremos desarticulado como juguetes de pl\u00e1stico en desuso.<br \/>\nCon seguridad, hoy  puedo afirmar, que desde que fui  secuestrado por el  grupo de tarea ya era un  desaparecido. Me cost\u00f3 asumirlo, porque de alguna manera pensaba que alguien me encontrar\u00eda, pero  S\u00f3lo unos pocos, tocados por la diestra de Dios o de Al\u00e1 u otro Dios, sobreviven, o sobrevivir\u00e1n. No estoy seguro de ser yo uno de ellos, y menos ahora que el Le\u00f3n Florencio Santill\u00e1n nos visita por las tardes dirigiendo la siniestra secuencia  de desaparici\u00f3n-tortura-muerte.<br \/>\n El tiempo ha dejado de tener sentido,  s\u00f3lo lo medimos por las oscuridades y los soles. Transcurrimos los d\u00edas y las  noches casi siempre encapuchados, esposados, engrillados o con los ojos vendados, en el \u00abtubo\u00bb<br \/>\nA lo que m\u00e1s miedo le tengo es a ser  \u00abtrasladado\u00bb de nuevo, porque s\u00e9 lo que significa en su jerga macabra: te asesinan, as\u00ed, sin m\u00e1s. Me aguanto las otras torturas porque adem\u00e1s de las f\u00edsicas, la vida aqu\u00ed, en el campo, es una constante tortura psicol\u00f3gica. El trato diario es  denigrante. \u00a1Y nosotros, con In\u00e9s, que nos estremec\u00edamos cuando ve\u00edamos alguna pel\u00edcula de los nazis! Igualitos los hijos de puta,  como si los hubiesen calcado,  porque al ingresar se nos asigna  un c\u00f3digo, el m\u00edo es Y16. A partir de eso no podemos utilizar nuestro nombre, porque si lo hacemos corremos el riesgo de ser apaleados y torturados.<br \/>\nNos insisten que hemos dejado de pertenecer al mundo de los vivos, \u00a1que somos de-sa-pa-re-ci-dos!  \u00a1Me entienden!, nos gritan \u00a1Desaparecidos\u00a1 \u00a1No existen! \u00a1No son! \u00a1Nunca existieron! \u00a1Se esfumaron! Y para peor  ni siquiera podemos suicidarnos, s\u00f3lo ellos, los Dioses de carne y hueso, son los due\u00f1os de nuestras vidas. Vamos a morir cuando ellos lo decidan, as\u00ed de simple, tan concreto y contundente.<br \/>\nMuchas veces pienso que he muerto y nadie acude a mi entierro, s\u00f3lo mi perro y  el  tormentoso canto de las chicharras, que se deja o\u00edr a trav\u00e9s de la tapa met\u00e1lica del ata\u00fad. Nadie acompa\u00f1a al hombre que me cubre con paladas armoniosas de tierra.<br \/>\nHe muerto y no hay l\u00e1grimas para regar la \u00fanica flor que recog\u00ed para mi funeral. Una mujer extra\u00f1a parecida a In\u00e9s  mira desde lo lejos el entierro y al cura que se alejaron lentitud, tal vez hacia otro entierro. Sus letan\u00edas retumban como un eco en mi cabeza  \u201crueguen  por \u00e9l, rueguen por nosotros\u201d \u201cBenditas animas del purgatorio rueguen por \u00e9l.<br \/>\nRueguen por \u00e9l\u2026 rueguen  por \u00e9l.<br \/>\nY me despierto en el  horroroso vivir entre los  gritos y gemidos de mis compa\u00f1eros que   escucho d\u00eda y noche. Lo \u00fanico que me aleja de eso, es la imagen de In\u00e9s, pero no de la In\u00e9s que arrastraba sus sandalias amarillas contra la vereda, esa tarde a mi lado. La imagen de mi In\u00e9s bailando, ri\u00e9ndose, enoj\u00e1ndose conmigo porque seg\u00fan ella hab\u00eda mirado a esa chica de culo grande. Es celosa In\u00e9s, \u00bfa lo mejor la dejaron ir porque estaba embarazada? Seguro que a las que est\u00e1n en ese estado no les hacen nada  \u00bfqu\u00e9 sea verdad lo que pienso? \u00a1Qu\u00e9 sea verdad! \u00a1Dios!<br \/>\nDos palomas  vuelan perezosas sobre nosotros e imagino  si acaso no podr\u00eda convertirme en una de ellas, pero vuelve el hombre de la pala, me mira desde el fondo de su gordura y hace un conjuro, sac\u00e1ndose del bolsillo del pantal\u00f3n una carterita con semillas para que una mujer parecida a In\u00e9s tire hacia arriba y las palomas desaparezcan.<br \/>\n Yo lo oigo desde el fondo del hueco que abrieron para meterme, sin embargo no puedo hablar ni moverme, y pienso que, a pesar de ser extra\u00f1o, no hace calor ni fr\u00edo y los gritos ya no se escuchan aqu\u00ed abajo<br \/>\nSin ser poderoso, tengo  a  mano todos los recuerdos, pero no logro precisar como muero, o si ya mor\u00ed, y esto no es un sue\u00f1o,  sino la absoluta certeza de la elipsis del tiempo. Mi mente, o lo queda de ella, se bloque\u00f3 a la realidad, en el instante mismo en  que la puerta se abri\u00f3 de una patada y los tipos, reparti\u00e9ndose, para agarrarnos a In\u00e9s y a m\u00ed aparecieron como un disparo. El resto parece una pel\u00edcula en blanco y negro, porque aqu\u00ed los colores no existen, salvo el rojo. El rojo contundente de la sangre<\/p>\n<p>          Pienso si es lunes. Mi madre siempre los lunes iba  al m\u00e9dico y sol\u00eda traerme, cuando era chico, unos caramelos duros de leche que me duraban en la boca toda la tarde. S\u00ed, creo que es lunes y despierto de un mal sue\u00f1o, una pesadilla,  porque esto es una pesadilla que se sufre despierto. Pero no es lunes, ni est\u00e1 mi madre, ni In\u00e9s, s\u00f3lo gritos.<br \/>\nA\u00fan es de ma\u00f1ana.  Lo s\u00e9,  por el olor a caf\u00e9 que se est\u00e1n preparando los otros. El aroma dulz\u00f3n me penetra las fosas nasales hasta taladrar el cerebro que forma con cuatro letras la palabra C-A-F-\u00c9, como si el l\u00edquido marr\u00f3n nunca hubiera existido y s\u00f3lo es una imagen irreal, codificada, que significa agua coloreada que se traga caliente. Trato en vano de no recordar gustos, aromas, texturas, porque cuando lo hago las tripas juegan entre el dolor y el ruido.<\/p>\n<p>No quiero dar pi\u00e9 a conjeturas cuando pienso que nadie parece haberse  dado  cuenta de mi ausencia. \u00bfPor qu\u00e9 nadie viene a rescatarme de esta sinraz\u00f3n y esta feroz carrera para mantenerme vivo, aunque sea un d\u00eda m\u00e1s?<\/p>\n<p>  Y la veo a In\u00e9s, a mi In\u00e9s, llevando  un vestido blanco de seda, et\u00e9reo, glamoroso, que se levanta con la brisa del pasillo del departamento de la calle Rivadavia, lleva adem\u00e1s  un pa\u00f1uelo azul en su cabeza a modo de vincha.<br \/>\nEs como si la viera  por primera vez, pero ahora est\u00e1 aqu\u00ed, frente a m\u00ed y alarga sus brazos para salvarme.<br \/>\n\u2014 Te estuve esperando Juan . Ya estaba por irme \u2014me dice con esa sensualidad propia de ella.<br \/>\nSabe  mi nombre, as\u00ed que si lo sabe, es  mi In\u00e9s. Sin embargo,  estiro la \u00fanica mano que puedo mover y no la puedo alcanzar. Se diluye entre la voz gruesa del Le\u00f3n que ha venido a visitarnos.<br \/>\n\u2014Traiganme a \u00e9se. \u2014Dice se\u00f1al\u00e1ndome\u2014 El que tiene el brazo roto. \u00bfA ver que tiene para decirme esta tarde? \u2014Su voz suena como el trueno<br \/>\nY me revuelco. Me revelo y el Le\u00f3n se enfurece y me patea y ya no veo nada, s\u00f3lo la figura de In\u00e9s que se pierde entre los \u00e1rboles azules de Andecito.<\/p>\n<p>                        El le\u00f3n<\/p>\n<p>                                                \u201cel tiempo que vendr\u00e1 \/m\u00e1s justo\/<br \/>\n                                                 donde juntarse vivos y muertos\/<br \/>\n                                                que quisieron la libertad\/<br \/>\n                                                 que te quisieron \/libertad\/\u201d<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Soy el coronel Florencio Santill\u00e1n. Aqu\u00ed y ahora debo decir que me gustaba. A mi manera visceral lo disfrutaba. La vida se les escurr\u00eda entre mis dedos y eso me excitaba. Necesitaba hacerlo una y otra vez. Cuando lo hac\u00eda me sent\u00eda poderoso. Un Dios de carne y hueso. Un Le\u00f3n.<br \/>\n          Con mis manos ejecut\u00e9 unas trescientas  personas. No  me arrepiento, ellos se la buscaron. No siento verg\u00fcenza,  ni remordimiento, salvo por lo de Elena.<br \/>\nRecapacito y empiezo  a dar una pelea contra las fieras que me consumen, porque tengo un monstruo adentro y no lo puedo sacar. No lo manejo yo a \u00e9l. \u00c9l me maneja a m\u00ed. Me hace  fuerte, muy fuerte,  no lo puedo impedir.<br \/>\nCon lo \u00fanico que sufro es con el recuerdo de Elena. Yo la amaba a Elena, pero el General\u2026<br \/>\n\u00c9l me orden\u00f3 matar a mi  Elena. Yo fui y la mat\u00e9. Su sombra se hace tiniebla entre estas  h\u00famedas paredes. Elena perdoname. Vos sos la \u00fanica a la que le pido perd\u00f3n. Lo tuve que hacer Elena, vos sab\u00e9s la lealtad que yo le ten\u00eda al General. El planeaba, yo ejecutaba. Eso era as\u00ed, desde el principio,  y lo fue en todo momento Elena. Vos me ten\u00e9s que perdonar. Tte quer\u00eda Elena y \u201cpucha\u201d si me cost\u00f3 amarte, siendo una de ellos.<br \/>\nEl general, la noche de tu muerte, baj\u00f3 el pulgar como era su costumbre cuando me quer\u00eda anunciar que alguien estaba frito. Y no dud\u00e9 Elena, no dud\u00e9 aunque te vi ah\u00ed, d\u00e1ndole de mamar a Gustavito. Pero \u00e9l est\u00e1 bien Elena, mi mam\u00e1 lo cuida y lo protege de esas locas, que si se enteran que el pibe es uno de sus nietos se lo llevan. Te juro Elena,  que si se lo llevan, las mato a esas viejas, con mis propias manos. Te lo juro, por tu nombre Elena. Lo juro.<br \/>\nPensando en eso , record\u00e9 una de las veces en que us\u00e9 las manos para matar. Era un muchacho rubio y grandote, creo que amigo del otro pibe que tambi\u00e9n nos llevamos, ese que te cont\u00e9. Era un  pendejo que  viv\u00eda en un departamento de la calle Rivadavia, en el barrio de Caballito. El guacho ese, ten\u00eda dos minas, aunque despu\u00e9s dijeron que s\u00f3lo una de ellas era la novia, la otra se salv\u00f3 de pedo, porque ese d\u00eda lleg\u00f3 tarde y no estaba cuando fuimos a chuparlos.<br \/>\nA la novia del pibe m\u00e1s chico tambi\u00e9n me la llev\u00e9, era linda la flaca de sandalias amarillas. Me los llev\u00e9 derechito  nom\u00e1s para la Escuela. Se defendieron como gatos salvajes adentro del Falcon.<br \/>\n Bueno, eran j\u00f3venes y la sangre les herv\u00eda. Pero los pusimos en vereda. A la piba enseguida se la llevaron dos compa\u00f1eros que ya estaban duchos con las reci\u00e9n llegadas. Primero es lo primero, se dec\u00eda por esos d\u00edas ah\u00ed en el Escuela. La arrastraron hasta la barraca A3 a los empujones. Una vez amansadita con unos buenos bifes, se pasaron todos. Yo tambi\u00e9n me la pas\u00e9 a la flaquita. Se la banc\u00f3 bien. Eso lo hac\u00edamos para domarlas. Que supieran que ah\u00ed las cosas son como dec\u00edamos nosotros. Hab\u00eda que obedecernos.<br \/>\nEl pibe rubio, el grandote, que creo se llamaba Ernesto, enloqueci\u00f3. Se contorneaba como una v\u00edbora gritando que lo dejaran ir, as\u00ed que lo tuve que callar. Me gust\u00f3 callarlo, \u00bfque se cre\u00eda, que como era universitario pod\u00eda hacer lo que quisiera? Adem\u00e1s yo ten\u00eda la venia del General. Eso me daba carta libre.<br \/>\nDur\u00f3 poco el marica. Unos apretones, la bolsita y ya. Se  fue.<br \/>\n\u2014Ch\u00e9, \u2014me gritaron, \u2014no seas animal. Dejanos un poco para divertirnos nosotros.  Me re\u00ed y lo volv\u00ed a  patear. Que se jodan, yo estaba primero, me dije<br \/>\nAl m\u00e1s chico, al novio de La flaquita, se lo llevaron al tubo, con la cabeza encapuchada. Se la aguant\u00f3 tambi\u00e9n  el fulano. Lo vi varias veces despu\u00e9s  en la Escuela cuando hac\u00eda visitas. Dur\u00f3 como tres o cuatro a\u00f1os creo. Despu\u00e9s no se donde fue a parar.<br \/>\n\u2014Florencio, vos ten\u00e9s el control del operativo\u2014Me dec\u00eda el General  \u2014Hac\u00e9 lo que tengas que hacer. Eso s\u00ed, anot\u00e1 todo. D\u00eda, mes, a\u00f1o. Llevar las cuentas es bueno, para vos y para nosotros.<br \/>\nAhora estoy detenido con prisi\u00f3n domiciliaria. Tuve que declarar  ante un Juez de Derechos Humanos que lleva los casos de los represores. El juez Molino Recife me pidi\u00f3 que ampliara la declaraci\u00f3n indagatoria y lo tuve que hacer el 14 y 15 de febrero pasado. En la primer parte de esa declaraci\u00f3n estaban esos buitres del periodismo. Le dije al Juez: si no los sacan no hablo. Pero el hijo de puta se mand\u00f3 un discurso que ni escuche. S\u00f3lo al final pude o\u00edr\u2026C\u00e1llese la boca y contin\u00fae con la declaraci\u00f3n. Trat\u00e9 de no hacerlo rabiar y cerr\u00e9 la boca. Al otro d\u00eda, no s\u00e9 quien lo hizo, pero por debajo de mi puerta apareci\u00f3 un diario. En la portada mi foto. Abajo, en  letras destacadas dec\u00eda: El represor apodado El le\u00f3n  aport\u00f3 datos respecto de enterramientos de presos pol\u00edticos asesinados y sobre el destino final de los detenidos-desaparecidos en un  centro clandestino.<br \/>\nEl segundo d\u00eda de la declaraci\u00f3n fue m\u00e1s dif\u00edcil. Estaban los familiares de los hijos de puta esos que nos dieron tanto trabajo. Si hubieran podido me linchaban. Idiotas. \u00bfPor qu\u00e9 no cuidaron a sus hijos?\u00bfAcaso la culpa es toda nuestra, ahora?<br \/>\nEl juez otra vez me hizo repetir lo del d\u00eda anterior y tuve tambi\u00e9n que  apuntar el lugar donde se llevaron adelante Las muertes de los detenidos en la Quinta.<br \/>\n Dije lo menos que pude. Me guard\u00e9 lo de Elena y sobre todo lo de Gustadito. Le hice llegar a la vieja  un mensaje,  por un compa\u00f1ero. Que no aparezcan por aqu\u00ed. \u00bfA ver si se destapa la olla?<br \/>\n Para que se quedaran tranquilos, durante el interrogatorio, les fui detallando los lugares, sobre todo los que se realizaron  en la quinta, propiedad del que fue mi jefe en el Grupo de Operaciones Especiales, ahora detenido. El Teniente Rafael Tolong. En ese sentido, estuve bien, mis  afirmaciones coincid\u00edan  con las que hiciera El Puma, un ex agente de inteligencia que declar\u00f3 ante el Centro de Estudio Legales y Sociales. Tambi\u00e9n integrante de la patota jer\u00e1rquica como yo.<br \/>\nAh\u00ed me despach\u00e9. \u00bfQue se cre\u00edan, que iba a caer yo solo? Entonces le cont\u00e9 que despu\u00e9s  del fracaso de la operaci\u00f3n montada por el ex comandante del Segundo Cuerpo del Ej\u00e9rcito, en la que intent\u00f3 matar a la c\u00fapula de Montoneros exiliada en M\u00e9xico, nos encargamos de su mujer que estaba embarazada de mellizos . El tema les interes\u00f3. Describ\u00ed todo lo que me pareci\u00f3. Les refer\u00ed que uno de los pibitos muri\u00f3 al nacer. Al otro de verdad que no s\u00e9 qui\u00e9n se lo llev\u00f3. \u00a1No me cre\u00edan los hijos de puta! Les jur\u00e9 que no sab\u00eda nada m\u00e1s de los pibes.<br \/>\nTambi\u00e9n  detall\u00e9 ante el juez que por esos d\u00edas \u201cnos reun\u00edamos, todo el personal del destacamento que \u00e9ramos m\u00e1s de cien, m\u00e1s la secci\u00f3n Operaciones Especiales, llamada la patota, para que cada uno diga sus opiniones sobre qu\u00e9 hacer con esa gente que ten\u00edamos encerrada. Poquito antes del mundial el Ej\u00e9rcito decidi\u00f3 matarlos. Es que antes de llegar a M\u00e9xico, el que mandaron como infiltrado logr\u00f3 escaparse y denunci\u00f3 en conferencia de prensa la frustrada operaci\u00f3n de G y la existencia de campos de concentraci\u00f3n. El hijo de puta nos traicion\u00f3. Pero nos vengamos, como dije antes. Les hicimos cagar a la mujer y los hijos.<br \/>\nAgregu\u00e9 que un mes y nueve d\u00edas antes de cumplirse el trig\u00e9simo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, consegu\u00ed un empleo transitorio. Es que \u00e9ramos mano de obra desocupada y algo hab\u00eda que hacer para ganarse el puchero.<br \/>\nLe di detalles acerca de un artefacto explosivo que coloqu\u00e9 en 1986 en el domicilio de un diputado justicialista en nombre del fulano que me contrat\u00f3. El tipo estaba ligado a la derecha del peronismo y al Sindicato de la Carne. El que me dio el trabajito, me puso en mano.<br \/>\n\u2014Aqu\u00ed est\u00e1 \u2014me dijo. Preparadita. La pon\u00e9s en su casa y listo.<br \/>\n Al final tuvo que ir a declarar tambi\u00e9n.  Ahora est\u00e1 detenido desde hace m\u00e1s de un a\u00f1o por lo que estos abogaditos llaman  cr\u00edmenes de lesa humanidad \u00a1Qu\u00e9 pelodudez! y con prisi\u00f3n domiciliaria. Como yo. Gracias que pasamos de  los 70 a\u00f1os, sino nos tocaba en c\u00e1rceles comunes.<br \/>\n Ya que estaba, a\u00f1ad\u00ed que a  instancia de \u00e9l,  desarm\u00e9 y vend\u00ed  un autom\u00f3vil robado que le entregu\u00e9 a un  empresario del que no record\u00e9 el nombre. \u00a1Hab\u00eda tantos por esos momentos interesados en veh\u00edculos importados. Pagaban poco. Se aprovechaban de nosotros ahora que \u00e9ramos desocupados.<br \/>\nDe lo \u00fanico que me arrepiento en mi vida es de dos cosas, segu\u00ed diciendo: Haber  desarmado un auto robado y venderlo, porque andaba muerto de hambre y de haber puesto esa bomba en la casa del diputado.<br \/>\nUno de los abogados que estaban all\u00ed me contest\u00f3:<br \/>\nCuriosa moral la suya, se\u00f1or Santill\u00e1n. No muestra signos de arrepentimiento por el secuestro, tortura y desaparici\u00f3n de detenidos indefensos, pero lo aqueja la culpa de haber reducido las autopartes de un veh\u00edculo robado y haber colocado \u201cun ca\u00f1o\u201d en el hogar de un diputado, con el fin de convencerlo de los beneficios de cambiar su voto ante la Asamblea Legislativa.<br \/>\n \u00a1Que se vaya a la mierda. Mocosito!  \u00bfQue se hacen ahora?<br \/>\nEl abogadito este tom\u00f3 la palabra y me empez\u00f3 a preguntar sobre el atentado perpetrado al entonces diputado.<br \/>\nYo le contest\u00e9 lo que sab\u00eda, que era poco. Porque me  limit\u00e9 a hacer mi trabajo y nada m\u00e1s. Parece que  el tipo este, al que le puse la bomba, si no era elegido senador nacional por Santa Fe le dejaba el lugar al otro, al que me contrat\u00f3, si se arrepent\u00eda. Con el ca\u00f1o esperaban eso. Y fue as\u00ed, al otro d\u00eda de la explosi\u00f3n el tipo  negaba por televisi\u00f3n tener alg\u00fan problema con  el que me dio el labarito y cant\u00f3 el voto a favor de \u00e9l  ante la Asamblea Legislativa<br \/>\nSi no me creen,  tengo pruebas: En pago a ese trabajo, el senador me tuvo a m\u00ed y a una  se\u00f1orita amiga  como visitantes del Senado de la Naci\u00f3n.<br \/>\nPor lo que escuch\u00e9, luego de mi  testimonio, el juez remiti\u00f3 los hechos denunciados a las personas que ser\u00e1n las encargadas de analizar si el atentado contra el ex diputado  ya prescribi\u00f3 y, en caso contrario, cu\u00e1les son las medidas procesales que deben adoptarse para m\u00ed. Ya no me importa. Que pase lo tenga que pasar. Fueron buenos tiempos y yo los aprovech\u00e9. \u00bfSi no fuera por lo de Elena?.<br \/>\nAhora espero, entre las sucias y h\u00famedas paredes de mi casa recibir sentencia.<br \/>\nLo que no entienden es yo no mataba porque amanec\u00eda aburrido, ni porque estaba enojado, ni por pol\u00edtica, sino porque me gustaba. Me gusta, lo s\u00e9, lo siento. Muchas veces de noche pienso en Elena y me gusta, ella para m\u00ed es la compa\u00f1era que  alienta  los recuerdos que devano como esa Pen\u00e9lope que tej\u00eda y luego destej\u00eda.<br \/>\n\u00a1Quien te ha visto y quien te ve Le\u00f3n! \u00a1A m\u00ed, que me gustaba el agua para hacerles submarino a los zurditos! \u00a1A mi!, que cuantas veces hab\u00eda acompa\u00f1ado el paquete de los vuelos de la muerte. Era impresionante verlos caer como bolsas de papas al agua. El ri\u00f3  salpicaba como si se hubiera producido una explosi\u00f3n. \u00a1No, el Le\u00f3n ahora est\u00e1 recluido, como en el zool\u00f3gico! El le\u00f3n, el Dios de carne y hueso ahora varado en esta pocilga inmunda. Parece una broma. \u00a1La que te pari\u00f3!<br \/>\nRecuerdo el Le\u00f3n de esos d\u00edas. Me ten\u00edan miedo, y eso me complac\u00eda. El Le\u00f3n.  Si hasta Gustavito  le gustaba llamarme pap\u00e1 Le\u00f3n y a m\u00ed se me ca\u00eda la baba \u00a1Qu\u00e9 lindo el pibe!, se parece a Elena. La extra\u00f1o mucho despu\u00e9s de lo que tuve que hacer.<br \/>\nPor suerte mi vieja  se ocup\u00f3 del nene.  Ella no sabe lo que hice. Le dije que  Elena hab\u00eda tenido un accidente, y como por esos d\u00edas muchos ten\u00edan accidentes, no sospech\u00f3 nada la pobre. Gustavito \u00a1Todav\u00eda le sigo llamando nene! Ahora tiene como treinta y pico. Para \u00e9l tambi\u00e9n  su madre muri\u00f3 en un accidente. Bueno, la verdad fue un accidente por as\u00ed decirlo.<br \/>\nSi el General no se hubiera enterado de que Elena era una de ellos no pasaba nada. Pero no, ella se empe\u00f1aba en tratar de escapar  cada vez que pod\u00eda. Encima, quer\u00eda llevarse al nene  Que se le va a hacer, eso lo supo el general cuando hac\u00eda otro operativo. \u00a1Se lo cont\u00f3 El Turco! \u00a1Que hijo de puta! C\u00f3mo me traicion\u00f3, si yo lo hice entrar y bien que sac\u00f3 tajada! Hasta tiene una casa en Pinamar. Yo no pude hacer nada.<br \/>\nQu\u00e9  ej\u00e9rcito de borregos que eran y yo un  Le\u00f3n. Un Dios de carne y hueso.<br \/>\nAhora que no est\u00e1 Elena la extra\u00f1o. Sin embargo estoy tranquilo. No pod\u00eda dejarla irse y menos con el nene. Si es mi hijo el pendejo. \u00a1Morite Elena!, \u00a1Morite por boluda! Si te hubieras quedado conmigo hubieras sido una reina. No viste las cosas que te tra\u00eda, muebles, alfombras vestidos, joyas. Vos decias que eran bot\u00edn de guerra, que me las llevara, que era un maldito, un hijo de puta. A cualquier otra, bien que le hubieran gustado las pieles que te traje Cuando entr\u00e1bamos a una casa yo quer\u00eda elegir para vos Elena, para vos.<br \/>\nTe acord\u00e1s del d\u00eda que te regal\u00e9 las sandalias amarillas, vos las escupiste. Mir\u00e1 que eras est\u00fapida Elena, si te quedaban justitas. Promet\u00ed arregl\u00e1rtelas porque estaban medio deshilachadas, pero no quisiste y te largaste a llorar. Entonces se las ced\u00ed a Rico para que se las diera a su novia. \u00c9l despu\u00e9s me dijo, que a ella le encantaron y que el zapatero se las hab\u00eda dejado flamantes. Las us\u00f3 por a\u00f1os la novia del Rico.<br \/>\n Te extra\u00f1o Elena, pero jodete, al fin de cuentas, por m\u00e1s que hiciera, vos no ibas a cambiar. Siempre con esa man\u00eda de fugarte. Irte a tu casa. Jurabas que no ibas a contar nada. \u00bfEs que yo no te atend\u00eda acaso?<br \/>\nTe fuiste desde  mis manos cuando te abrazaron la garganta. Ten\u00edas la garganta tan delgada Elena. De eso me d\u00ed cuenta cuando un sonido a cristal roto explot\u00f3 entre mis dedos. Y al fin te fuiste para siempre  \u00bfno quer\u00edas eso? Jodete. Te la buscaste. Y o soy, fui y ser\u00e9 as\u00ed. Me debo al General.<br \/>\nLo que me apasionar\u00eda es volver a aquellos d\u00edas donde era el due\u00f1o y se\u00f1or de la jungla de cemento. Bueno a veces lo soy, debo admitirlo. Como un vampiro que debe darse el gusto de la sangre fresca.<br \/>\nMe sent\u00ed bien hace un par de a\u00f1os, el d\u00eda que dispuse ir tras  el tipo ese que zaf\u00f3 al cautiverio, Carlos Quintero. \u00a1C\u00f3mo disfrut\u00e9 seguirlo sin que se diese cuenta!, despu\u00e9s cuando lo tuve todo cocinado me lo chup\u00e9, para asustarlo nom\u00e1s, porque ahora, lo que antes hac\u00eda por gusto y obligaci\u00f3n, ahora  es un delito.<br \/>\n Forceje\u00f3 el fulano, y eso que ya est\u00e1 viejo. Despu\u00e9s de unos toquecitos  lo hice aparecer, como para que todos se den cuenta que a\u00fan existimos y estamos en forma.<br \/>\nLos diarios hicieron un quilombo \u201cEsto es obra de un grupo de tareas, los famosos grupos de la mano de obra desocupada\u00bb, aparec\u00eda en los titulares de un peri\u00f3dico al otro d\u00eda<br \/>\nYo me cagaba de risa. Un susto nada m\u00e1s che. No es para tanto.<br \/>\nLo que pas\u00f3 es que met\u00ed la pata porque el tipo, yo no sab\u00eda, en ese momento era titular de un Organismo de Derechos Humanos o que se yo, algo as\u00ed. Que se joda,  yo ten\u00eda ganas de divertirme. Aparte no le hice nada, un poquito de picana, para recordar los buenos tiempos.<br \/>\nGuard\u00e9 el recorte del diario, para joder no m\u00e1s. \u201cEl titular de la Casa de la Memoria de  Quilmes fue dado de alta m\u00e9dica esta ma\u00f1ana y se retir\u00f3 del Sanatorio, donde hab\u00eda llegado anoche poco despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n, a bordo de un autom\u00f3vil particular, acompa\u00f1ado de custodia policial, con presunto destino a su casa\u201d.<br \/>\nLo voy a guardar, para recordar cuando me den ganas, para ver que todav\u00eda puedo si quiero. Pero nadie lo sabe y menos ahora que me llevaron a la Corte. El pedacito de hoja est\u00e1 bien guardado. No lo van a encontrar. Le gir\u00e9 a mi mam\u00e1 la llave de la caja seguridad de un banco. Le dije que ah\u00ed hay papeles importantes. Sobre todo un dinero para el futuro de Gustavo. La  vieja es de hierro. No le van a sacar una palabra, aunque poco sabe. Yo no le coment\u00e9 muchas cosas para no comprometerla. Si no sabe mejor.<br \/>\n Se lo hubiera mostrado a Elena, me encantaba ver su cara de asco y terror cuando le contaba de mis aventuras. Pero te fuiste Elena. Yo tengo a Gustavito. Le guste a esas viejas o no soy el padre.<br \/>\nPorque a vos te separ\u00e9 para m\u00ed, no quer\u00eda que te tumbaran todos. Pero te empe\u00f1abas y te empe\u00f1aba en huir, por eso yo tom\u00e9 cartas en el asunto. \u00a1No quer\u00e9s estar conmigo, bueno, como te vas a quedar aunque no quieras, vas a tener que soportar estar alambrada! Si al final, pod\u00edas andar por toda la casa: ir al ba\u00f1o, a la cocina, al dormitorio. Ah\u00ed me gustaba verte m\u00e1s que nada.<br \/>\nTe parec\u00eda siniestro. Dec\u00edas que no entend\u00edas como yo me conformaba con tener s\u00f3lo tu cuerpo. No entend\u00edas que era eso lo \u00fanico que me gustaba. As\u00ed que ped\u00ed asesoramiento a esos tipos que conoc\u00eda y  preparamos la casa. Puertas blindadas, paredes a pruebas de ruidos y el alambre. S\u00ed el alambre, desde donde te  desplazabas Elena, con la  tobillera atada a \u00e9l. Despu\u00e9s de todo, a mi no me importaba, yo te ten\u00eda a vos, y despu\u00e9s a Gustavito. Eso s\u00ed, a mi vieja nunca la traje a la casa por esos d\u00edas. Me hubiera dado verg\u00fcenza que te viera as\u00ed.<br \/>\nDespu\u00e9s vino el gesto del General y tuve que hacerlo, Elena. Te  estabas pasando de la raya, y  no pod\u00eda permit\u00edtelo.<br \/>\n\u2014 \u00bfMir\u00e1 que te dije? Quedate tranquila, ac\u00e1 est\u00e1s bien, c\u00f3moda, no te falta nada. Ahora ten\u00e9s al nene, pero yo creo que el nene poco te importaba, sino, te hubieses quedado en el molde.<br \/>\nLa casa la desmantel\u00e9 despu\u00e9s de tu muerte.  L\u00e1stima que no me dejaron enterrarte. Te  llev\u00f3 el General esa misma noche. El tipo sab\u00eda lo que hac\u00eda. Hubiera sido lindo tener un lugar para ponerte una flor.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 estoy, me cazaron como yo es su momento los cac\u00e9 a ellos. Es viernes. Viene esa otra loca que se dice sic\u00f3loga. La acompa\u00f1a un milico armado. \u00bfQu\u00e9 se creen que la voy a matar? Bueno, ganas no me faltan. Me hace preguntas que yo no contesto. Me quedo quieto. En silencio. Matame si le cuento, que se imagine. Lo \u00fanico que le dije, porque me gust\u00f3 ver la expresi\u00f3n de su cara, es que a mi me gustaba matar con las manos. Se horroriz\u00f3 la puta esta, tan suficiente, tan cre\u00edda que me pod\u00eda sacar mentira verdad. A m\u00ed, al Le\u00f3n.<br \/>\nAdem\u00e1s esas hijas de puta de las madres y las abuelas  no descansan. Siguen y siguen reclamando por esos bastardos.<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde estaban ellas mientras sus hijos nos desafiaban? Si nos descuid\u00e1bamos seguro nos mataban los guachos esos. Tuvimos que actuar antes. De eso doy fe,  y no me arrepiento, lo volver\u00eda a hacer. \u00a1Yo me debo a mi pa\u00eds carajo y al General!. Soy el Le\u00f3n y no quiero que me olviden.<br \/>\nLo de los vuelos de las muertes. Si. Lo hicimos \u00bfy qu\u00e9? Los llev\u00e1bamos a dar un pase\u00edto, eso si \u00e9ramos caritativos, antes los dorm\u00edamos. Me gustaba verlos caer, como bolsas de papas, quince o veinte por noche. Ni gritaban ni se daban cuenta. S\u00f3lo ca\u00edan y ca\u00edan hasta estrellarse contra el agua.<br \/>\nA  lo mejor un d\u00eda se lo cuento  a la psic\u00f3loga,  nada m\u00e1s para verle la cara.<br \/>\nEstoy tranquilo, Gustavito no va a venir  y de mi madre tampoco. Anda enfermita la vieja. Al pibe ya no lo puedo enga\u00f1ar. Se enter\u00f3 por los diarios. Sabe que estoy ac\u00e1, encerrado. Esperando sentencia. Pero no me importa, total les dej\u00e9 bastante para que vivieran bien, hasta una casa. Nadie sabe que se la expropiamos a unos viejos que no duraron ni una semana en la Escuela. No ten\u00edan familia y bueno, me la qued\u00e9 yo, todo sea por la familia. Ellos se lo merecen.<br \/>\nPor ahora disfruto cont\u00e1ndole algunas cositas a la flaca esta que se hace la doctorcita. Me gustar\u00eda sacarle una foto a esta mierdita. Pone unos ojos de espanto. Parece que se vuelve loca con lo que le cuento. Tan loca como las viejas putas esas  que hace un mes atr\u00e1s quisieron lincharme.<\/p>\n<p>                              Marta<\/p>\n<p>                                                             \u201cpor el dolor pasean como ni\u00f1os<br \/>\n                                                    bajo la lluvia ajena\/una mujer<br \/>\n                                                    habla en voz baja con sus pedacitos<br \/>\n                                                    como acun\u00e1ndoles no ser\/o nunca<\/p>\n<p>                                                                                Juan  Gelman<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Midiendo sin vara la felicidad que una vez hizo ebullici\u00f3n en mi sangre, esta tarde siento que las calles convergen irremediablemente en \u00e1ngulos rectos en el barrio de Belgrano. Los negocios exhiben las vidrieras  de colores como si un arco iris se hubiera prendido a cada una de ellas. Es s\u00e1bado, y desde temprano los caf\u00e9s humean aromas a personas y  tazas. Espero. Como siempre espero. Voy a encontrarme con la periodista de un diario peque\u00f1o. Hace algunos meses me vino a ver al pueblo. Se llama Ver\u00f3nica. A Lucas le gusta. Pasan mucho tiempo juntos. La cit\u00e9 frente a La redonda, esta t\u00edpica iglesia que a la tarde se rodea de artesanos. Un lugar que en particular evoca algo de In\u00e9s, esa ligera bohemia que la envolv\u00eda<br \/>\n Puedo palpar la atm\u00f3sfera de la ciudad. Algunos turistas permanecen todo el d\u00eda en esta  zona, lejos de la vida real, m\u00e1s all\u00e1 del santuario, o caminan por las calles perdiendo el camino, como tantas veces lo perd\u00ed entre la confusa mara\u00f1a de los acontecimientos.<br \/>\nMe encanta pasear por las calles, aunque echo  de menos el pueblo, a\u00fan en ratos como \u00e9ste en que quiero olvidarlo todo. Una antigua ansiedad sigue sujet\u00e1ndose  en el fondo de mi coraz\u00f3n, buscando con desesperaci\u00f3n,  en los ojos de todas las mujeres los ojos de mi  hija o de mi nieta. Algunas veces pens\u00e9 que estaba cerca de encontrarlas  pero fue simplemente una ilusi\u00f3n. No. No las encontr\u00e9, ni encontrar\u00e9  nunca los ojos de In\u00e9s en las miradas de los miles y miles de seres que se cruzan en mi  camino, porque sus ojos est\u00e1n ahogados.<br \/>\nPara m\u00ed el mundo se ha convertido en algo  remoto del que s\u00f3lo me quedan unos cuantos retazos. Fue necesario reunirlos en esta larga traves\u00eda de  horrores y errores para poder permanecer en la cordura. Primero lo hice con mi  marido, luego ayudada por Matilde y por \u00faltimo en compa\u00f1\u00eda de Lucas. Mi gran compa\u00f1ero. Mi nieto, transformado en un luchador incansable, peleando por la b\u00fasqueda de la verdad.  Atravesando  historias que abr\u00edan paso a otras historias. Sin embargo, estoy segura que el hallazgo de Candela es inminente y ni  \u00e9l ni yo, descansaremos  hasta encontrarla.<br \/>\nA\u00fan Buenos Aires es   hogar de los asesinos de la alegr\u00eda. Se cubren bajo los retablos dorados de las iglesias, pero debo admitir que en realidad, la ciudad de ellos, es un mundo sombr\u00edo, porque la  historia que  escribieron con sangre inocente es   una historia de aflicciones e interrogantes  que yo recorro  gastando suelas y vida.<br \/>\nNunca hablo de la sensaci\u00f3n que me produce el girar por la Plaza. Temo que mis palabras suenen a insensatez. Es una suerte de molinete de calesita que me envuelve en una sutil descompostura que parad\u00f3jicamente me mantiene en pie, como si la fuerza de gravedad del cemento me imantara las piernas para permanecer parada, a\u00fan en el mareo que me provoca describir el c\u00edrculo. A veces con la justificaci\u00f3n de ir del brazo de otra madre, me aferro a esa carne tibia para dejarme llevar como una pluma que quiere permanecer en el aire.<br \/>\nNo hay estremecimiento m\u00e1s dulce y ag\u00f3nico que danzar en ese c\u00edrculo. Pidiendo, rogando por ellos, por lo no encontrados. Porque de esa manera se convierte nuevamente en presente. En m\u00e1cula sagrada que permanece a pesar de las desapariciones. Cuantas veces busqu\u00e9 en el diccionario la palabra \u201cdesaparecido\u201d desde hojas escritas en letra de imprenta con un significado absurdo y casi insolente que no me representaba a In\u00e9s, a mi In\u00e9s, a mi carne, a la sangre de mi sangre. S\u00f3lo una palabra \u00bfc\u00f3mo hab\u00edan hecho para sacarle tanto provecho a una palabra? A treinta mil palabras id\u00e9nticas y repetidas hasta el cansancio que salen sin permiso ni autorizaci\u00f3n de nuestras bocas, de nuestras gargantas que envejecen,  llam\u00e1ndolos d\u00eda y noche. En la madrugada. En  los sue\u00f1os disolutos, se vislumbra a\u00fan m\u00e1s la ausencia y la p\u00e9rdida.<br \/>\n Desde el inconciente tratamos, trato, de recuperar el contorno de In\u00e9s, y no puedo. Se van desdibujando sus facciones en una niebla azul que invade el espacio y el tiempo y me despierto, entre sudores, para cerciorarme que no mor\u00ed y puedo seguir buscando a Candela. Me desespero, porque Candela es s\u00f3lo otro  nombre sin rostro, sin m\u00fasculos ni brazos que me aferren.. Candela es s\u00f3lo una b\u00fasqueda. Una utop\u00eda que se pierde en las madrugadas y aparece con las primeras luces para hacerse de nuevo tangible junto al caf\u00e9. La taza que humea  es lo \u00fanico que me ayuda a reconocer que estoy frente a  otro d\u00eda para intentar.<br \/>\nLo que simboliza para m\u00ed la  compa\u00f1\u00eda de Lucas no se puedo expresar con palabras. Es una bandera. Un estandarte que me acompa\u00f1a. Nuestros c\u00f3digos son indescifrables. Nuestras miradas contienen las llaves de las respuestas a las preguntas que no se enuncian porque ser\u00edan tan obvias, incluso para nosotros, que callamos y s\u00f3lo nos entendemos a trav\u00e9s de ese ducto que hemos construido. Transparente. Incorp\u00f3reo Un puente entre la conjetura y la realidad. S\u00e9 que Lucas perdi\u00f3 en esta batalla, m\u00e1s que yo, porque yo la tuve a In\u00e9s y \u00e9l s\u00f3lo posee palabras, papeles, fotos. Sin embargo eso  para \u00e9l,  nunca fue motivo para dejar de acompa\u00f1arme y luchar. Su presencia es un b\u00e1lsamo de juventud y fortaleza entre tanta sinraz\u00f3n.<br \/>\n Todas las otras madres que nos acompa\u00f1an han tomado a Lucas como su nieto. Es un orgullo para m\u00ed, y en esos momentos, cuantifico la felicidad de tenerlo. \u00bfSer\u00e1 lo mismo cuando encuentre a Candela?<br \/>\nMe deslizo por este territorio sideralmente gigantesco  que son las calles, adue\u00f1\u00e1ndome de un fragmento de ma\u00f1ana para llenarme el est\u00f3mago de realidades porque necesito tener algo concreto que ella haya pisado, tocado, olido, amado. In\u00e9s eligi\u00f3 vivir aqu\u00ed, en esta ciudad, por ello la  respeto, aunque me duele que hubiese tomado esa decisi\u00f3n. A veces me pregunto \u00bfpor qu\u00e9 lo hizo? \u00bfPor que se fue de Andecito? Pero las preguntas no me la devuelven. La irracionalidad  de las bestias me la arrebataron. Esos seres con nombre y apellido que la secuestraron, la torturaron y la hicieron desaparecer. Pensar que son padres, hijo, tambi\u00e9n nietos de alguien me hace estremecer. \u00bfSabr\u00e1n esos familiares lo que hicieron?. \u00bfLo que nos hicieron?<br \/>\nHoy, deber\u00e9 hablar de In\u00e9s con Ver\u00f3nica. \u00bfCon qu\u00e9 empezar\u00e9? Porque hay tanto para decir entre tanto dolor. C\u00f3mo siempre me mostrar\u00e9 fuerte, no permitir\u00e9 que una simple entrevista me quiebre, no debo permitirlo. Pero es tan dif\u00edcil ultimamente. Se dice que el tiempo cura las heridas, pero mi herida a\u00fan sangra y se llama hija. Se llama In\u00e9s. Creo que s\u00f3lo cuando encuentre a Candela, esta dolencia arrastrada,  ir\u00e1 cicatrizando. Dejar\u00e1 la huella inconfundible de la p\u00e9rdida, pero cauterizar\u00e1 el pasado, para convertirse en un presente que tendr\u00e1 nombre y parentesco.<br \/>\nLa hora se aproxima y el caf\u00e9 est\u00e1 cerca.  Belgrano es un barrio coqueto. Tan l lindo por la ma\u00f1ana, no puedo negarlo.<br \/>\nEl pavimento sigue expulsando del suelo todo el calor acumulado en esta  ma\u00f1ana oto\u00f1al y demasiado c\u00e1lida. Pens\u00e9 que la  tarde ser\u00eda m\u00e1s fresca  pero no, s\u00f3lo revolotean algunos p\u00e1jaros en la manzana de la Iglesia. No me gusta  la capital pero estar en ella se ha convertido desde hace a\u00f1os en una cita obligada para buscar a Candela, despu\u00e9s de lo de In\u00e9s.<br \/>\n         Las casas se ven extra\u00f1as, iluminadas por un sol que hace entornar los p\u00e1rpados. \u00bfO ser\u00e9 yo la que est\u00e1 triste y me empecino en recoger  alg\u00fan fragmento de ciudad que, quiz\u00e1s alguna vez,  mir\u00f3 o pis\u00f3 In\u00e9s al pasear por Belgrano con Juan o Matilde? Tengo   tanta tristeza contenida  que se desborda por los brazos y rueda por la vereda como una alfombra h\u00fameda.<br \/>\nRecuerdo  el d\u00eda en que los grillos enmudecieron en Andecito cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono y esa voz an\u00f3nima nos habl\u00f3  de  In\u00e9s. Todos los caminos se volvieron radiales, Los faroles se amordazaron, y entre la hierba de los jardines crecieron ramilletes de flores sangu\u00edneas. In\u00e9s se hab\u00eda esfumado, sin huellas, sin retorno. La lluvia de ese d\u00eda fue s\u00f3lo una l\u00e1grima que se anticipaba como un cuerpo extra\u00f1o.<\/p>\n<p>La joven de la entrevista entr\u00f3 al bar, pidi\u00f3 un caf\u00e9  y casi con verg\u00fcenza le pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2014Marta, me va a perdonar por ser tan cruda, pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 se siente tener una hija desaparecida?<br \/>\nMarta baj\u00f3 la cabeza buscando la verdadera respuesta ante tanta contundencia.<br \/>\n\u2014Cuando se fue de Andecito estaba  m\u00e1s preciosa que nunca, se lo coment\u00e9 a  mi marido. Est\u00e1bamos orgullosos que  fuera a la ciudad para estudiar en la universidad.<br \/>\n  Marta ten\u00eda  los ojos nublados pero una entereza conmovedora<br \/>\n\u2014Una vez, de chiquita, casi la pierdo. Estaba p\u00e1lida como la cera, con los ojitos medios cerrados. Respiraba con dificultad, con una aspiraci\u00f3n profunda, como un suspiro. Mi angustia de madre aumentaba por momentos al contemplar a mi hija en esas condiciones.<br \/>\nPor la noche el cansancio me venci\u00f3, Mario cuidaba de Andrea, la melliza, y yo ca\u00ed en un sue\u00f1o perturbador que nunca voy a olvidar: llamaban  a la puerta y entraba  un hombre envuelto en una t\u00fanica, con ella cubr\u00eda a In\u00e9s. Se notaba que \u00e9l estaba helado. Soplaba un viento cortante esa noche en por poco muere In\u00e9s. Con la tibieza del cobertor se hab\u00eda quedado dormida. En el sue\u00f1o   yo preparaba  caf\u00e9, en un intento por reanimar al anciano que  se hab\u00eda sentado junto a la cuna y mec\u00eda a mi ni\u00f1a<br \/>\n\u2014 \u00bfCre\u00e9 que vivir\u00e1? \u2014pregunt\u00e9.<br \/>\nEl viejo hizo un gesto extra\u00f1o con la cabeza. Lo mismo pod\u00eda haber sido  afirmativo que negativo. Baj\u00e9  los ojos, y las l\u00e1grimas rodaron. Yo ten\u00eda la cabeza embotada, llevaba ya  tres noches sin dormir, volv\u00ed a mirar  la cuna, estaba  vac\u00eda. \u00a1Se hab\u00eda llevado a In\u00e9s!<br \/>\nEl reloj del rinc\u00f3n dej\u00f3 o\u00edr un ruido sordo. La gran pesa de plomo cay\u00f3 hasta el suelo y las agujas se detuvieron. Ba\u00f1ada en transpiraci\u00f3n me despert\u00e9 y corr\u00ed. Corr\u00ed, como si me la hubiesen secuestrado de verdad.<br \/>\nMario trat\u00f3 de detenerme pero yo sal\u00ed  desesperada a la calle. Creo que esa fue la primera vez que arrancaron a In\u00e9s de mi lado. Un sue\u00f1o premonitorio, porque  casi todo se le parece, hasta en el d\u00eda que me anunciaron que hab\u00eda muerto en la ESMA y yo sal\u00ed corriendo hacia la calle, en un grito vivo, tratando de revivirla. \u2014La voz de Marta se iba mezclando con el ruido de tazas y conversaciones fragmentadas.<br \/>\n\u2014S\u00e9 que a mi In\u00e9s la han asesinado, Valeria. Tengo pruebas  de que fue arrojada al R\u00edo de La Plata, en un vuelo de la muerte. Quiero que todos sepan, si usted lo escribe, que trabajar\u00e9 sin descanso en la b\u00fasqueda de mi nieta. Se llama Candela, no s\u00e9 si es el nombre que hoy tiene, pero para nosotros se llama Candela.<br \/>\nEl reportaje sigui\u00f3 y Marta respondi\u00f3 a cada pregunta con la fuerza y rectitud que la caracterizaban. Luego, se reuni\u00f3 con Matilde que la esperaba fuera del bar. Emprendieron un largo recorrido por calles ajenas, sin que supieran hacia d\u00f3nde iban. Un viento c\u00e1lido, inusual, las empujaba junto a las hojas que se empe\u00f1aban en dar c\u00edrculos sobre la vereda como imitando los jueves de Marta en la Plaza de Mayo.<br \/>\n \u2014Te acord\u00e1s Matilde, \u2014Pregunt\u00f3 con nostalgia Marta\u2014 Ten\u00eda todo listo para irse con ustedes y Andrea estaba enojada, muy enojada de que su hermana la dejase, pero eso a In\u00e9s no la detuvo. Lo tom\u00f3 como un juego, como el que siempre entablaban entre las dos. Ella invariablemente ten\u00eda una palabra en sus labios, era tan cari\u00f1osa con todos nosotros, \u00a1C\u00f3mo extra\u00f1o sus abrazos\u00a1 Su sonrisa, su carisma, y esa juventud que a\u00fan respiro en la casa.\u2014Matilde no contest\u00f3 . No pudo. Un nudo le trababa la garganta como una corbata demasiado apretada.<br \/>\n\u2014 \u00bfA vos no te pasa Matilde? Estar sentada en la cocina y parecerte que va a entrar y decir:<br \/>\n\u2014 \u00a1Preparame unos mates vieja!,  as\u00ed me pongo a estudiar.<br \/>\nDesde  que nacieron, en la cl\u00ednica Amado, sab\u00edamos que iban a ser gemelas, eran especiales. Las enfermeras y los doctores se llamaban entre s\u00ed para ver lo gorditas que hab\u00edan nacido y los  ojos grises que  ten\u00edan. \u00a1Yo estaba tan feliz! y Mario\u2026. Mario estaba como loco. A veces las alzaba por tanto tiempo que yo le dec\u00eda<br \/>\n\u2014Mario, me las vas a malcriar \u00bfque voy a hacer cuando te vayas a trabajar?<br \/>\n Siempre las mimaba y las consent\u00eda en todo, como la nona Tonia , Mario se re\u00eda<br \/>\n\u2014 \u00a1No voy a poder con las dos! \u2014le repet\u00eda. Y pod\u00eda, porque \u00e9ramos un tri\u00e1ngulo perfecto las mellizas y yo. Un tri\u00e1ngulo que desarmaron esos desgraciados el d\u00eda que me la secuestraron. Por eso me  pregunto desde esa tarde de  abril \u00bfPor qu\u00e9 mi hija? \u00bfpor qu\u00e9 ella Dios? \u00bfPor qu\u00e9 mi In\u00e9s?<br \/>\nCuando alguien  de la familia se enfermaba era In\u00e9s quien lo cuidaba.  \u00bfTe acord\u00e1s  cuando Mario  estuvo muy grave, hace un par de a\u00f1os, antes de morir? Ella ya no estaba para cuidarlo. Me acuerdo de un d\u00eda en que In\u00e9s era peque\u00f1a y Mario que siempre tuvo problemas de coraz\u00f3n cay\u00f3 internado. Me dijo: Mami,  prefiero morirme yo a que Dios se lleve a pap\u00e1<br \/>\n\u2014Y se la llevaron  a ella antes, Matilde \u00bfPor qu\u00e9 me la llevaron as\u00ed? \u2014Matilde la tom\u00f3 del brazo y con la otra mano acarici\u00f3 los dedos de Marta como fuera su madre. y como si ella fuese In\u00e9s. Marta continu\u00f3 hablando. Matilde camin\u00f3 a su ritmo. Sabia que caminar la tranquilizaba<br \/>\n\u2014Ruego a Dios que esto se aclare. \u00a1Se tiene que aclarar y todo ver\u00e1 la luz y se sabr\u00e1 la verdad de  quien fue, quienes fueron! Quiero que lo paguen, porque al quitarme a mi hija me dejaron vac\u00eda, y necesito llenarme de nuevo como las frutas de un ciruelo, para ofrecerme a Candela y anclarme a su sangre que es la sangre de In\u00e9s.<br \/>\n\u2014\u00bfNo te canso Matilde? Siempre hablando de lo mismo. \u00a1Qu\u00e9 gran amiga resultaste, Matilde<br \/>\n\u2014Vos sab\u00e9s Marta cuanto quiero a In\u00e9s y no. No me cans\u00e1s. Al hablar de ella la acercamos a nuestras pieles. Yo la puedo sentir y s\u00e9 que vos tambi\u00e9n<br \/>\n\u2014Es verdad.<br \/>\n Tengo grabada en la memoria las  primeras reuniones con las otras abuelas. Yo ir\u00eda a encontrarme  con un grupo que me recibir\u00eda en una casa. Me dieron la bienvenida con una sonrisa y a pesar del dolor est\u00e1bamos felices de componernos como grupo. Desorientada  yo hab\u00eda llegado a ellas por Eleonora, que estaba buscando a su hijo, ella ten\u00eda  ojos azules y una   sonrisa que te hac\u00eda olvidar todo, aunque fuera por un ratito.  Me incorpor\u00e9 decidida a trabajar junto a  esas mujeres incre\u00edbles. Lo recuerdo como estuviera ocurriendo en este momento.<br \/>\nTambi\u00e9n tengo presente la confiter\u00eda Las Violetas. Simul\u00e1bamos un festejo, un cumplea\u00f1os, tom\u00e1bamos el t\u00e9 y cuando el mozo se retiraba sac\u00e1bamos de abajo de la mesa nuestras cartas, los habeas corpus, nuestros primeros comunicados, esa confiter\u00eda lleva para m\u00ed el sabor especial de lo clandestino. Trat\u00e1bamos de organizarnos con  alternativas nuevas, y a la vez ten\u00edamos que tener mucho cuidado por los seguimientos. Nosotras tambi\u00e9n corr\u00edamos peligro, \u00e9ramos sus madres, \u00a1que va!<\/p>\n<p>Yo quer\u00eda un funeral para In\u00e9s. Pero ellos lo hicieron imposible, ni ese gusto pude tener: enterrar a mi hija, disponer de un lugar, un universo para las dos. Pero la vida es as\u00ed, algunos no llegan a nacer nunca. Otros nacen y mueren sin raz\u00f3n. Los dem\u00e1s, tambi\u00e9n moriremos, es imposible escapar al anillo.<br \/>\nDicen que un momento que jam\u00e1s olvid\u00e1s en la vida es el d\u00eda en que uno descubre su mortalidad. Yo conoc\u00ed la mortalidad de mi hija tanto como la de Mario. A mi marido se lo llev\u00f3 la enfermedad, pero a In\u00e9s, se la llevaron  esos hijos de puta que me la arrebataron.<br \/>\nRecuerdo bien el funeral de mi abuela paterna, el olor del pino, el aceitoso aroma de los cirios. El ambiente cargado de angustia, esa angustia que se disfraza de pena por el muerto, pero que en realidad es angustia existencial, cruda y punzante.<br \/>\nYo me hubiera conformado con enterrar a In\u00e9s. Lo dir\u00e9 hasta el cansancio.<br \/>\nVemos el ata\u00fad que nos causa escalofr\u00edos. Nos imaginamos depositados en su interior, yacentes, inm\u00f3viles, impotentes testigos de nuestra propia extinci\u00f3n corporal. Las flores, la gente que se  hace tan lejana y presente. Tomamos conciencia de nuestra soledad que duele sin heridas.<br \/>\nSi la gente realmente tuviera el valor de decir lo que piensa en los velatorios, en lugar de decir frases triviales y vac\u00edas como \u201clo siento mucho\u201d, \u201cacompa\u00f1o  su dolor\u201d, \u201cera un angelito\u201d. Nadie se atreve a decirlo, ni siquiera a solas que In\u00e9s no podr\u00e1 ser parte de esa \u00faltima despedida. Yo quiero pensar en la muerte. Lo necesito para estar cerca de ella.<br \/>\nMatilde la conten\u00eda mientras Marta daba un grito bajo, acallado contra el viento:<br \/>\n\u2014 \u00a1No te tengo In\u00e9s\u00a1 Ni siquiera envuelta en la mortaja porque usaron la palabra de la mejor manera, te hicieron desaparecer. Pero me queda Candela y rodar\u00e9 por cada calle. Me colar\u00e9 en  cada oficina hasta encontrarla.<br \/>\nPienso que si te hubieran entregado, no importa c\u00f3mo, a la hora de los funerales, te hubi\u00e9ramos llorado con la tristeza de la incertidumbre, con la duda que la religi\u00f3n y las explicaciones m\u00edsticas nos abrigan. Pero s\u00f3lo tengo de vos papeles, fotos, ropa, y ese mechoncito de pelo que te cortamos cuando las pelamos, a los seis meses,  a vos y a tu hermana.<br \/>\n\u2014 \u00bfHacia d\u00f3nde vamos? Matilde. \u2014La joven s\u00f3lo la mir\u00f3. No hac\u00edan falta palabras Marta las hab\u00eda pronunciado todas<br \/>\n  \u2014Lo cierto es que nadie lo sabe. Ni yo. Lo terrible es que cada vez pareci\u00e9ramos convencernos m\u00e1s y m\u00e1s que a ninguna parte. Pero con todo, \u00bfno ser\u00e1 esa  ninguna parte mejor que este lugar certero de dolor e incertidumbre humana?<br \/>\nNo s\u00e9. No tengo a\u00fan una decisi\u00f3n tomada al respecto. Pero hoy por hoy, la muerte sigue siendo para m\u00ed ese gran misterio que me envolvi\u00f3 en mis siete a\u00f1os cuando me inclin\u00e9 sobre el ata\u00fad abierto de mi abuela.<br \/>\n Esto no es el destino final, Matilde. Se lo he prometido a  In\u00e9s. En alg\u00fan lugar nos encontraremos y  al abrazarnos sellaremos de nuevo esa conjunci\u00f3n matem\u00e1tica que se formaba cuando lo hac\u00edamos \u00bfTe acord\u00e1s In\u00e9s\u2018 \u00bf Te acordas hija?<br \/>\n\u2014Marta. Mejor volvamos. Te va a hacer mal. Est\u00e1s muy angustiada. Vamos a la estaci\u00f3n y ah\u00ed nos tomamos  un cafecito \u00bfSi? \u2014Marta parec\u00eda pertenecer al mundo de las sombras. Hablaba y hablaba sin dejar de caminar hacia ning\u00fan punto en especial.<br \/>\n\u2014Intento aferrarme con fuerza  al trozo de vida incrustado en la muerte de mi hija, Matilde. A\u00fan vivo, y me queda Candela. Le puse Candela, porque vos sab\u00e9s que  In\u00e9s dec\u00eda siempre que si ten\u00eda alg\u00fan d\u00eda una hija la llamar\u00eda Candela. Juan se re\u00eda, \u00bfte acord\u00e1s? \u2014Candela, \u2014dec\u00eda\u2014Si es nombre de vela. Los dos se un\u00edan en una carcajada.<br \/>\nEstuve muchas veces cuando otras abuelas encontraron a sus nietas, Recuerdo que una tarde fuimos como de costumbre a la oficina del Juez, y de pronto nos mostraron  un expediente con fotos de dos nenas. Los nombres coincid\u00edan con los de las nietas de Alba, hab\u00edan estado en Casa Cuna. Yo me di cuenta enseguida  de que eran ellas, ten\u00edan la misma diferencia de edad que sus nietas. Alba no terminaba de reconocerlas. Las ve\u00eda muy distintas. La m\u00e1s chica era piel y huesos y a la otra le hab\u00edan cortado el cabello al ras. Pero yo me d\u00ed cuenta de que el juez sab\u00eda perfectamente de qu\u00e9 eran ellas las que busc\u00e1bamos.<br \/>\n\u2014Si. Lo recuerdo Marta. Lo recuerdo. Fue hace dos a\u00f1os.<br \/>\n\u2014Le dije al juez: Usted sabe muy bien que son ellas. Insist\u00ed e insist\u00ed. Y result\u00f3 que estaban en la pieza  de al lado, con su madre adoptiva. A Alba no la dejaron verlas. La madre adoptiva result\u00f3 ser una persona magn\u00edfica y nunca se neg\u00f3 a recibir a la abuela, que, de hecho, decidi\u00f3 que siguieran viviendo con sus padres adoptivos.<br \/>\n\u00bfSab\u00e9s Matilde que  Betina, la psic\u00f3loga que trabaja para  Abuelas, es una des las nietas de Alba? La m\u00e1s grande. Es muy inteligente y ayud\u00f3 a encontrar a otros dos chicos.<br \/>\n Su abuela, antes de morir me llev\u00f3 al fondo de su casa.. Sencilla, all\u00e1 en Quilmas. Me mostr\u00f3 un roble que hab\u00eda plantado cuando  su hija desapareci\u00f3. Si alg\u00fan d\u00eda vuelve, mu\u00e9strele este ropero, d\u00e9le esta ropa y cons\u00edgale un trabajo, me pidi\u00f3, con la seriedad propia de una convicci\u00f3n. Con la esperanza intacta y una fotograf\u00eda arrugada de tanto amor y tanto beso.<br \/>\n La foto era insuficiente para describir la belleza del rostro de M\u00f3nica, la madre de Betina y Clara. Siento que  las palabras son incapaces de detallar el encanto de esa chica. La imagen pudo, de hecho, dar un mapa de su rostro, pero \u00bfc\u00f3mo puedo reproducir la brillante pureza de su tez, o la variante expresi\u00f3n de los  movimientos con toda la inocencia de su juventud?<br \/>\nYo asent\u00ed a su pedido y me qued\u00e9 con la foto para d\u00e1rsela a sus verdaderas due\u00f1as. Es casi imposible que M\u00f3nica regrese. Si no apareci\u00f3 hasta ahora, las probabilidades de que est\u00e9 con vida son remotas o nulas, como las de  mi yerno.<br \/>\n           No olvidar\u00e9   el d\u00eda que visit\u00e9 a Zulma, la madre de Juan que estaba enferma. Despu\u00e9s del secuestro de los chicos casi no sal\u00eda, aunque la sab\u00edamos muy informada por los compa\u00f1eros de su hijo. Ella pronunci\u00f3 un nombre: Florencio Santill\u00e1n, el Le\u00f3n lo apodaban<\/p>\n<p>          \u2014Fue \u00e9l Marta. Me lo confi\u00f3 Esteban, el que estuvo detenido con Juan. Me confirm\u00f3 que era  uno de los que rastreaba la zona donde viv\u00edan los chicos. Fue \u00e9l Marta, no hay dudas, el Le\u00f3n se llev\u00f3 a In\u00e9s y seguro a mi hijo.<\/p>\n<p>Lucas escribi\u00f3 un diario que guarda para entreg\u00e1rselo a Candela cuando venga a reunirse con nosotros. Nunca me lo mostr\u00f3 ni se lo ped\u00ed, creo que es algo s\u00f3lo de \u00e9l, de su vida en este angustioso presente que el destino se empe\u00f1\u00f3 que vivi\u00e9ramos.<br \/>\nPero ahora Candela viene. Es verdad. Viene. Yo habl\u00e9 con ella, vive en Recife, Brasil, aunque habla perfectamente castellano.<br \/>\nSe la llevaron sus padres adoptivos cuando s\u00f3lo ten\u00eda seis meses. Ellos la recogieron sin saber que era la hija de una desaparecida o al menos eso le contaron. Ya lo veremos, lo \u00fanico que queda para confirmar definitivamente que es mi nieta, ser\u00e1 cuando tengamos los resultados de la prueba del ADN. Estoy segura que es ella aunque se llame Micaela. Vi su foto, es  parecid\u00edsima a In\u00e9s, aunque ya pas\u00f3 a su madre en edad. Mi hija muri\u00f3 con s\u00f3lo veinte a\u00f1os \u00a1Que horror!<br \/>\n\u00a1Va a venir, me prometi\u00f3 que va a venir!, Aunque no se atrevi\u00f3 a llamarme abuela.<br \/>\nSiento miedo por su llegada. Por mi otra hija. Por Lucas, mi nieto, mi amigo. Por Matilde que est\u00e1 tan lejos. Por m\u00ed misma. Pienso en el tatuaje de mi memoria, todas las im\u00e1genes y palabras que tuve que punzarme  cuando las buscaba. Ahora  est\u00e1n selladas en tinta roja dibujando la cartograf\u00eda de mil vidas. Trazo la  geograf\u00eda de mi existencia  en un \u00e1lbum familiar que se completar\u00e1, aunque quede alguna hoja vac\u00eda.       Quiz\u00e1s con ella vuelva la tranquilidad de hacer un paseo. Escuchar m\u00fasica. Preparar una comida de domingo.<br \/>\n  Un \u00e1lbum que tal vez hable del reencuentro y de todos los reencuentros. Porque yo, no soy s\u00f3lo yo, Marta, sino que en mi piel hay treinta mil pieles que buscan justicia.<br \/>\nUn \u00c1lbum que en los momentos m\u00e1s duros y olvidados sea esa familiaridad que necesitemos  para entrar en territorios nuevos cerca de la sangre y la historia de los que ya no est\u00e1n y el nombre del Le\u00f3n se ir\u00e1  perdiendo en la distancia.<\/p>\n<p>                              Matilde<\/p>\n<p>                                                             \u201chuesos que fuego a tanto amor han dado<br \/>\n                                                    exilados del sur sin casa o n\u00famero<br \/>\n                                                    ahora desue\u00f1an tanto sue\u00f1o roto<br \/>\n                                                    una fatiga les distrae el alma<\/p>\n<p>                                                                                Juan  Gelman<\/p>\n<p>VII       <\/p>\n<p>    \u2026    \u201cquiz\u00e1 convalecientes de su muerte privada<br \/>\n              \/nadie les ha explicado con certeza<br \/>\n               si ya se fueron o si no<br \/>\n               si son pancartas o temblores<br \/>\n               sobrevivientes o responsos\u201d\u2026<br \/>\n                                                                       Mario Benedetti<\/p>\n<p>No hay entierro  esta tarde, ni va a haberlo ninguna tarde de  ning\u00fan d\u00eda, \u00bfporque  qu\u00e9 vamos a enterrar, un caj\u00f3n vac\u00edo? La ausencia parece hacer largos los minutos, las horas, los d\u00edas, los meses que se multiplican en decenios. Me tuve que ir, Dios sabe cu\u00e1nto quise quedarme, pero no pude. La asfixia me persegu\u00eda la garganta desde la sombra la b\u00fasqueda.<br \/>\nHoy le habl\u00e9 a Marta, me atendi\u00f3 el nene. Es un hombre ya, tiene treinta y cuatro.<br \/>\n\u2014No sab\u00e9s Lucas que tranquilidad es para m\u00ed que vos est\u00e9s con ella, pero entend\u00e9, me ten\u00eda que ir, no pod\u00eda  m\u00e1s.<br \/>\nHablamos. Yo no tengo apuro cuando hablo con ellos,  de esa manera se me hace como si estuviera todav\u00eda all\u00ed, esperando, buscando, mir\u00e1ndome en un laberinto de agua marr\u00f3n. Ahora espero ac\u00e1, casi sin esperar nada, aunque el aire es m\u00e1s ligero y respirable  sin tanta sombra acumulada.<br \/>\n Me estoy acostumbrando a las comodidades, pero a veces creo que es demasiado para m\u00ed aunque Alberto me dice que me lo merezco.<br \/>\n\u2014Con lo que sufriste Matilde, aprend\u00e9 a disfrutar, es una oportunidad de poder encontrarte con vos, hacer algo que te guste, que te entretenga. Dale, quiero verte contenta.<br \/>\nLo miro desde el otro lado del jard\u00edn junto a la pileta. Unos p\u00e1jaros beben en el borde, tienen en sus plumas tonalidades azules, como el cielo de Andesito. La  casa que alquilamos es espl\u00e9ndida, no quiere que trabaje, s\u00f3lo que me dedique a descansar. Es dif\u00edcil para m\u00ed no hacer nada despu\u00e9s de tantos a\u00f1os acompa\u00f1ando a Marta. Qu\u00e9 mujer incre\u00edble, me contagiaba su fuerza hasta que desist\u00ed. Fue dif\u00edcil tomar una  decisi\u00f3n como esta cuando uno tiene los padres grandes y siendo \u00fanica hija, pero ellos entendieron. A decir verdad se pusieron felices, estaban demasiado preocupados que yo me ocupara s\u00f3lo de eso, de buscar.<br \/>\nPorque durante todo este tiempo mimetizada en Marta  escap\u00e9  de m\u00ed misma, enredada en mis miedos, sin poder  afrontar que el mundo segu\u00eda circulando a m\u00ed alrededor.<br \/>\n Escap\u00e9 del amor tantas veces que casi ni las recuerdo, hasta que Alberto apareci\u00f3 en mi vida y me aferr\u00e9 a \u00e9l, a su forma de quererme. As\u00ed pude confrontar  la verdad que a veces me  lastima pero s\u00e9 que me conducir\u00e1 a reencontrarme con la verdadera Matilde<br \/>\nPienso que si no puedo controlar el miedo ante esa sociedad que me miraba con injusticia cada vez que hablaba, no podr\u00e9 reconocer el miedo a cambiar porque  el cambio me ocasiona miedo.<br \/>\nDebo dejar de  escapar de m\u00ed, decidir, buscar la forma de saber  qu\u00e9 me est\u00e1 pasando y  sincerar la conciencia. Quererme y aprender a amar porque nunca am\u00e9, el odio fue tan profundo que apag\u00f3 esa llama que ahora se est\u00e1 volviendo a encender<br \/>\nLo cierto es que hoy me toca, entre otras cosas, cargar el peso de las palabras y las maniobras que hice y dije para so\u00f1ar el sue\u00f1o de so\u00f1ar menos y ponerme alegre al descubrir que la vida no es s\u00f3lo una agon\u00eda que dura para siempre. Aqu\u00ed estoy para intentarlo. Dej\u00e9 la carrera despu\u00e9s de lo de In\u00e9s. As\u00ed que me mantuve  dando clases particulares de Historia y otras materias de Secundaria. Nada importante. Lejos qued\u00f3 para m\u00ed, pensar en seguir estudiando. Aunque ahora, no s\u00e9, quiz\u00e1s pueda retomar mi vida y hacer algo, pero ya estoy entradita en a\u00f1os. Un poco vieja, dir\u00eda, para comenzar una historia diferente. Veremos, algo har\u00e9, aunque s\u00f3lo sea para darle el gusto a Alberto de verme ocupada en algo que me de placer. <\/p>\n<p>En el fondo me ganaron. Los hijos de puta me ganaron. Se salieron con la suya, pero no daba m\u00e1s. Era irme o no se\u2026<br \/>\nMe parece estar viendo las sandalias amarillas con plataforma de  corcho que llevaba In\u00e9s la tarde que la secuestraron. La imagen de ellas es tan fuerte  y vac\u00eda como la ausencia. Se me presentan como si esos calzados fueran las \u00fanicas huellas que me quedaron de ella.. Arrastradas, refregadas contra las baldosas de la vereda, apretando los dedos de In\u00e9s que estaban en carne viva.<br \/>\n Las veo frente a m\u00ed ahora, sobre el parqu\u00e9 del sal\u00f3n, aqu\u00ed, en la casa de Espa\u00f1a. Una junto a la otra, paralelas, como si las calzara  una mujer desconocida e invisible, retadora y altiva. En la que ciegamente me he negado a creer hasta ahora, cuando su embrujo ha terminado por desbaratar mi felicidad. \u00bfC\u00f3mo expulsar\u00e9 de mi mente estas hembra insaciables y crueles que me atormentan desde el color que me penetra desde ese d\u00eda?<br \/>\nMe asalta el recuerdo de aquella tarde negra, en que In\u00e9s y yo visitamos otro clasificado de alquiler m\u00e1s. Hab\u00edamos decidido vivir juntos las dos con Juan, y s\u00f3lo nos faltaba la casa. Est\u00e1bamos desilusionados porque no encontr\u00e1bamos nada, hasta que vimos ese amplio departamento  con muebles. Enseguida nos pareci\u00f3 que era para nosotros.  Lo dijimos al un\u00edsono, con una de esas miradas c\u00f3mplices que tan bien defin\u00edan nuestra irrepetible sinton\u00eda fraternal.<br \/>\nAdem\u00e1s el precio era  barat\u00edsimo, como si el due\u00f1o viviera, literalmente, en otra galaxia. Esa misma tarde  firmamos el contrato. A la ma\u00f1ana siguiente, muy temprano, abrimos la puerta de nuestro primer hogar y el \u00faltimo. Me horroriza tenerlo presente, pero no hay marcha atr\u00e1s, as\u00ed fue, as\u00ed lo hicieron esos desgraciados.<br \/>\nComenzamos a familiarizarnos, cada uno por su lado, con el departamento, La cocina era chiquita pero estaba equipada con todo, le agregamos nuestro infaltable equipo de mate y nos repartimos las dos habitaciones. La m\u00e1s grande para ellos, \u00a1c\u00f3mo nos re\u00edmos cuando juntaron las camitas!, yo los cargaba.<br \/>\nAl otro d\u00eda, medimos  las paredes del sal\u00f3n, inundado por el amarillo de la ma\u00f1ana, calculando el mejor lugar para ubicar las estanter\u00edas de la biblioteca com\u00fan, y la alfombra que Marta nos hab\u00eda regalado. Mi mam\u00e1 nos hab\u00eda preparado una bolsa con latas y algunas provisiones para que comi\u00e9ramos los primeros d\u00edas, as\u00ed que acomodamos todo en su sitio para despu\u00e9s irnos a la Facultad. Hab\u00edamos perdido unas cuantas clases buscando vivienda. In\u00e9s se puso las sandalias amarillas. Era abril y todav\u00eda hac\u00eda calor.<br \/>\nMe estremezco ante la  aparici\u00f3n repentina de In\u00e9s calzada con esas sandalias que no se sacaba de los pies, ten\u00edan  dos tiras en forma de X sobre los dedos. La veo, echando  los brazos detr\u00e1s  la nuca, estirando su delgadez sin dejar de mirarme. La veo y me digo \u00a1No es real! \u00a1es una ilusi\u00f3n! porque estoy en otro tiempo y en otro lugar que eleg\u00ed para estar. Sin embargo la visi\u00f3n se empe\u00f1a en mantenerse en este plano que he creado para las dos, record\u00e1ndola.<br \/>\nLa veo. S\u00ed, la veo parada en el centro del living, la luz que entraba por la ventana, cayendo de pleno sobre su cara y Juan mir\u00e1ndola embelezado, parec\u00eda un \u00e1ngel In\u00e9s ese d\u00eda. \u00bfSe habr\u00e1 convertido en \u00e1ngel In\u00e9s? Un \u00e1ngel arrastrado, pisoteado, torturado. A pesar de todo, la idea me reconforta. Pensarla c\u00f3mo un ser leve, et\u00e9reo, es una manera de mantenerla en ese plano  espacial que ya no la contiene.<br \/>\nSe hab\u00eda recogido el pelo en una coletita, cosa que jam\u00e1s hac\u00eda, y eso, sumado a la  t\u00fanica blanca, la hac\u00eda ver m\u00e1s joven. La ropa era el  misma<br \/>\n que hab\u00eda usado para la fiesta del estudiante en Andecito. Impensable que le ocurriera eso. Que nos ocurriera. Que nos est\u00e9 ocurriendo.<br \/>\nNunca la hab\u00eda recordado as\u00ed, tan tangible, tan f\u00edsica. Cuando la busc\u00e1bamos con Marta, In\u00e9s era s\u00f3lo un papel, un habeas corpus, una foto, una l\u00e1grima.<br \/>\n\u00cdntimamente me ilusion\u00e9 much\u00edsimas veces, cuando nos parec\u00eda estar cerca de ella, desde un comentario. Desde una pista. Ahora s\u00e9 que fue  una ilusi\u00f3n.  Despu\u00e9s la gran verdad.<br \/>\nImagino a sus padres golpeando los pu\u00f1os secos contra  la puerta de la ESMA. Los cobardes respondiendo:<br \/>\n\u2014No, no est\u00e1. Aqu\u00ed no hay nadie m\u00e1s que nuestros cadetes y nuestros oficiales. Qu\u00e9 mierda, estaba all\u00ed a unos metros de ellos. Estuvo, si estuvo y dio a luz a Candela y yo aqu\u00ed en Espa\u00f1a busc\u00e1ndolas s\u00f3lo en mi memoria. \u00bfTendr\u00e9 perd\u00f3n? \u00bfIn\u00e9s me va a perdonar? Perdoname In\u00e9s que ya no camine sobre tus pasos ni los de tu hija, pero la asfixia In\u00e9s, vos lo vas a entender, vos sab\u00e9s de la asfixia. \u00bfPor qu\u00e9 vos In\u00e9s y no yo? <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ten\u00edan que ver las sandalias amarillas? In\u00e9s se las hab\u00eda sacado a Andrea del  armario empotrado en  la habitaci\u00f3n que compart\u00edan. Siempre me dec\u00eda:<br \/>\n\u2014Matilde, Andrea me odia porque le saqu\u00e9 sus sandalias, pero no me importa, a m\u00ed me encantan \u2014 comentaba ri\u00e9ndose.<br \/>\nParec\u00edan el \u00fanico vestigio de conexi\u00f3n con la hermana. Fuera de ellas, no hab\u00eda tra\u00eddo nada m\u00e1s de Andrea, ni siquiera  un simple pa\u00f1uelito.<br \/>\n \u00bfPara qu\u00e9 cansarme con estos procesos del recuerdo en esta  evoluci\u00f3n dram\u00e1tica que s\u00f3lo  interesar\u00edan a un dramaturgo? No s\u00e9, quiz\u00e1s el deseo de corporizar a In\u00e9s. Traerla a esta realidad. Una realidad paralizada como las tantas veces que critiqu\u00e9 a Andrea por ello.  Marta me calmaba.<br \/>\n\u2014No Matilde, no te confundas, no es que no quiera ayudar, es que no puede. Dejala as\u00ed. Dejala. Dejala.<\/p>\n<p>No hay excusas. Me dej\u00e9 convencer por Alberto porque quer\u00eda. Me quer\u00eda ir. Correr. Huir de argentina, de las marchas, de los comunicados, de los nuevos gobiernos, de las promesas, de In\u00e9s, de Marta, de Candela, de todo.<br \/>\nMe desgarr\u00f3 la carne subir a ese avi\u00f3n, pero sub\u00ed y me sent\u00e9 y vol\u00f3 y estoy aqu\u00ed de nuevo con In\u00e9s. Siempre voy a estar con In\u00e9s, aunque el comisario de Andecito me haya acusado de que lo que vi fue mi imaginaci\u00f3n o una mentira.<br \/>\nEse d\u00eda cuando volv\u00ed sola al departamento, el barrio se ve\u00eda  sombr\u00edo, taciturno, tal vez  se resguardaba de ese acto agresivo, que iba a ver en instantes. Como se\u00f1al\u00e9 siempre, unos  tipos la sacaban por la puerta arrastr\u00e1ndola. Dos la ten\u00edan a ella, y dos a Juan, de camisa abierta y ensangrentada. Yo estaba tan asustada que me escond\u00ed detr\u00e1s de un auto estacionado unos metros antes de la entrada. Pero por m\u00e1s empe\u00f1o que ponga, no me puedo acordar de la cara de los tipos. Los pies de In\u00e9s fueron  lo que m\u00e1s impresi\u00f3n me caus\u00f3. Las sandalias amarillas desagarradas como los dedos \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1n hecho con las sandalias amarillas? \u00bfLa habr\u00e1n tirado desde el avi\u00f3n con las sandalias amarilla? Quiero las sandalias. Las quiero. Si no est\u00e1 In\u00e9s por lo menos quiero que me devuelvan sus sandalias. Las quiero\u2026<br \/>\n   \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 en el auto, nunca lo supimos ni quisimos imaginarnos? \u00bfHacia d\u00f3nde se dirigi\u00f3, qui\u00e9n lo conduc\u00eda? Todo era un enigma. Sin embargo tiempo  despu\u00e9s lo supimos por boca de la madre de Juan. El jefe del operativo se llamaba   Florencio Santill\u00e1n, \u00e9l manejaba.<br \/>\nMe Duele la muerte de mis amigos, m\u00e1s ahora que  sospecho lo que ocurri\u00f3 aquella tarde. Es probable que fueran directo a la ESMA. \u00bfO los llevaron antes a otro lugar? Mis conjeturas me angustian. Siento que le  debo a mis compa\u00f1eros esa mirada \u00faltima, huidiza, que me pesa, y me aplasta. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? Si no \u00e9ramos m\u00e1s que tres estudiantes. Quiz\u00e1s ellos estaban m\u00e1s comprometidos con la lucha, en realidad nunca me lo dijeron ni yo pregunt\u00e9. Sab\u00eda de sus reuniones de los viernes, pero eso no justifica a esos desgraciados los secuestraran. \u00a1Qu\u00e9 va a justificarlos! \u00a1No tienen perd\u00f3n\u00a1<\/p>\n<p>Desde el gran ventanal veo Madrid l atardecer. Las luces p\u00e1lidas de las calles  parecen querer desmayarse. Desde aqu\u00ed es f\u00e1cil amar.  Buenos Aires se diluye aunque enseguida aparece de nuevo y la figura de In\u00e9s se desvanece en ese ir y venir.<br \/>\nMe apoyo de lo que encuentro con tal de no caer, en este peque\u00f1o espacio entre la puerta y Alberto, que es como un marco que me contiene Soy s\u00f3lo un trozo de hielo que se derrite poco a poco. Incansable, trato de borrar los virtuales que te recuerdan, desdibuj\u00e1ndose en el corto plazo de las visiones. Minuciosamente traigo a mi memoria los adjetivos que enunci\u00e9 en los d\u00edas de  b\u00fasqueda y me siento milim\u00e9trica, encogida. Nada. Las dej\u00e9 y soy nada, en este p\u00e1ramo confortable en queme  he instalado y llamo hogar.<br \/>\n Pero los intentos son flojos, y mis verg\u00fcenzas baratas. Tengo tantas ganas de gritar que me duele la garganta de contener  el alarido quiz\u00e1s parecido al que alguna vez emergi\u00f3 de  In\u00e9s.<br \/>\nMuchas veces he contemplado en lo oscuro y he rehuido otras veces m\u00e1s de ese estado de sombras. Jam\u00e1s te he dejado de nombrar, amiga. \u00bfPero vos  escuch\u00e1s mi llamado? Porque quiz\u00e1s d\u00f3nde est\u00e9s no lleguen mis alaridos.<br \/>\nUn cursor intermitente antecede al espacio vac\u00edo de las coordenadas que no se han podido describir. El letargo me lleva hacia universos desconocidos. Serrat  canta, dice que piensa en m\u00ed. <\/p>\n<p>Por estos meses me he mirado las manos una y otra vez, tratando de asegurarme que  las peque\u00f1as y las grandes desilusiones han tocado y mermado la intermitencia del coraz\u00f3n. Pero su tama\u00f1o no cambia porque han rozado la verdad y la abandonaron \u00bfSon m\u00edas estas manos que muestran la cartograf\u00eda de una existencia? \u00bfO las l\u00edneas de mi palma,  las traz\u00f3 In\u00e9s en alguna madrugada cuando mi insomnio se las ofrec\u00eda para que dibuje el camino de la redenci\u00f3n?<br \/>\nHe respirado m\u00e1s hondo, pero a\u00fan no he encontrado consuelo. La Familia est\u00e1 m\u00e1s lejos, ha aumentado y se ha esparcido. Siempre es un redil \u00fatil del cual hallar arrimo, pero no abraza los interminables deseos de libertad. La soledad ha ampliado los terrenos. Ahora parece que es posible vivir con s\u00f3lo respirar<br \/>\nPienso en forma inevitable en Marta, \u00bfd\u00f3nde se le habr\u00e1 quedado el alma, la que se arruga y reciente, la que la gu\u00eda y  la que sostiene? Estoy segura que ella contestar\u00eda, que est\u00e1 donde quiere estar, y ahora mismo las va a ir a buscar porque ella nunca deja de buscarlas.<br \/>\nNecesito una bocanada de aire para llenar los vac\u00edos existenciales que deja el paso apurado de tus sandalias amarillas. Se necesita el fr\u00edo y los neones de la ciudad, como escurridizos haces de mentiras. Poner la m\u00fasica a todo volumen para no sentirse que se est\u00e1 sola a\u00fan acompa\u00f1ada. Detenerse a pensarte, a o\u00edrte y fantasear que aparec\u00e9s, que lleg\u00e1s sin apuro a Andecito, y revel\u00e1s que todo fue un sue\u00f1o que vivimos todos y vos eras la \u00fanica que estabas despierta. Y te creemos y nos restregamos los ojos para sacarnos los restos de la pesadilla<br \/>\n Sos mi \u00fanico referente en estos d\u00edas de resequedad y exilio voluntario. Sos vida, a\u00fan en la muerte. Un tormento. Un viscoso tormento, que retorna con sus dedos destrozados contra el cemento.<br \/>\n  Tus sandalias se han vuelto las protagonistas de estos espejismos. Este desierto est\u00e9ril es el escenario. Los libretos se escriben todos los d\u00edas entre an\u00e9cdotas y estupideces. Me falta terminar la historia, la real historia, para entender, argumentar, darte una despedida o un hasta siempre In\u00e9s.<br \/>\n Los argumentos se han hecho inv\u00e1lidos. Entre  llamadas escuetas e innecesarias, se han vuelto agua, y como agua se me han ido de las manos. El hielo, el maldito hielo que abraza esta coraza que me contiene, se debilita y tengo fr\u00edo.  Ya no son tan altas las empalizadas que se levantaban para  taparte. Ya no son tan grandes y vos segu\u00eds  apareciendo tan mortal  como si no hubieras muerto.<br \/>\nDesde esta nueva ventana que me llama siento que han pasado los d\u00edas sin encontrar el coraje y la fuerza necesaria para dar los pasos siguientes. Las habituales im\u00e1genes  del pasado se han instalado tan fuertes en estos rincones, que le restan espacio a la espontaneidad y le suman puntos al miedo y la inseguridad que son  mi ropaje.<br \/>\nHay momentos y momentos, como hay planos y planos en la vida. Me ha pasado con frecuencia, desde que me instal\u00e9 aqu\u00ed con Alberto. Las secuencias del desarrollo de nuestra historia  son tan irreales, que hasta confunden.  Puedo catalogarla como historia de coraje, de miserias, de injusticias. Han sucedido miles de escenas durante estos largos a\u00f1os. Millones y millones de figuras repetidas que se apilaban d\u00eda tras d\u00eda en la memoria. Pienso, que en el instante final, s\u00f3lo quedaremos los protagonistas, o por lo menos los mejores recuerdos. Aquellas c\u00e9lebres frases enunciadas en momentos de nuestras vidas, cuando compart\u00edamos casi como hermanas: como hab\u00eda sido  el primer beso. El primer te quiero. La primera pelea. La \u00faltima. La primera vuelta, la segunda vuelta y el final. Las tengo impresas  en el celuloide de la memoria, y ahora mismo podr\u00eda ver el resumen de esas tardes  pasar delante de  mis ojos.<br \/>\nPienso en los siete segundos desde los cuales el \u00faltimo aliento de In\u00e9s me asalta entre sue\u00f1os y despertares. Pienso en su boca abierta como una naranja que explota en el piso.<br \/>\nSiete  segundos, un pl\u00e1stico se expone al fuego emanando  hedores de infancia. Las defensas bajan por las alcantarillas, somos invulnerables como una rata. El Universo fluye lento, entre ecuaciones cuadr\u00e1ticas y teoremas de Pit\u00e1goras. Un tornado inconsciente de leyes hace que el mundo se detenga por siete segundos. Tan s\u00f3lo por siete segundos. El mismo tiempo tuyo In\u00e9s. El mismo tiempo en que tus pulmones se llenaron de agua y el aire burbuje\u00f3 en la superficie planchada del R\u00edo de la Plata.<br \/>\nLa vida se oscurece bajo la nube de Hiroshima. Siete segundos. Las claridades golpean los fragmentos y la vida  fluye entre  sudores de mercurio Una lamida de viento recorre la piel. Los \u00e1rboles vigilan desde su sabia. Un  violento temporal de langostas descarga el v\u00f3mito de los Dioses. Siete  segundos. Tan s\u00f3lo siete  segundos.<br \/>\nEl rencor del viento refuerza la tormenta  concediendo  a las hojas el favor de convertirse en aves. Un hu\u00e9sped en las  pesta\u00f1as  obsequia  mutaciones y cabalgamos en caballos de colores.<br \/>\n Sin embargo, tranquila en la tragedia, duermo,  envuelta en el manto del Apocalipsis segura  de haber abierto los sellos tan  s\u00f3lo por siete  segundos. El sue\u00f1o concluye y desaparec\u00e9s entre la bruma sagrada del verano de Andesito.<\/p>\n<p>Desde hace un tiempo hay m\u00e1s desvelos. Los d\u00edas se han hecho m\u00e1s largos. Las horas de sue\u00f1o son m\u00e1s cortas, pero las visiones en s\u00ed corresponden a infinitas unidades de tiempo. Hoy en d\u00eda escucho la misma m\u00fasica, pensando siquiera que esta tiene la respuesta a las preguntas, y las preguntas se han vuelto infinitas.  Busco con la mirada hacia todos lados para detectar alguna huella que me conforme. En la escalera de roble. En el vag\u00f3n del subte. En cada entrada, en cada  salida. En el parque, se transforma en  daga que apunta hac\u00eda el \u00e1ngulo extremo de una  Plaza. Considero,  que tal vez, este destino que cambia radicalmente a cada rato, traiga tu  peque\u00f1a silueta a estos lugares donde creo que tambi\u00e9n frecuent\u00e1s aunque seas transparente<br \/>\nTodas las conversaciones con Alberto se vuelven  en s\u00ed una unidad m\u00e1s amplia de tiempo, y este tiempo en s\u00ed es una unidad donde aprendo lo que no s\u00e9 o no quise saber. Madrid no es un pa\u00f1uelo conocido, porque las calles se reubican cuando quieren y se vuelven laberintos de hormig\u00f3n. Un latido constante se instala dentro de m\u00ed entre tanto ir y venir de gente.<br \/>\nEl tel\u00e9fono suena. No quiero atender porque s\u00e9 que no ser\u00e1 tu voz la que escuche. Porque s\u00e9 que ser\u00e1  una voz cualquiera. El sonido de tu voz est\u00e1 en mi cabeza llam\u00e1ndome y descubro que la puedo acallar con el verdadero grito de tu madre entre las paredes de la  casa de  Andesito.<\/p>\n<p>El sill\u00f3n, recoge los despojos de mi cuerpo. Enso\u00f1aciones me asaltan.<br \/>\nEs la \u00faltima noche en Buenos Aires. No me ir\u00eda a ninguna parte. Llevar\u00eda conmigo las huellas oscuras del silencio exili\u00e1ndose con  mis recuerdos y mis dolores. .<br \/>\nHab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de recluirme detr\u00e1s de una  pared de vidrio que ahora se levantaba frente a m\u00ed en lugar de  la que me hab\u00eda visto nacer y padecer.<br \/>\nEn mi sue\u00f1o no saldr\u00eda. Todo estaba arreglado. Mi madre har\u00eda la limpieza y la comida. Las compras se har\u00edan por encargo y las traer\u00eda un dependiente a la casa.<br \/>\nLa excusa ser\u00eda escribir tu historia. Nuestra historia. No ten\u00eda intensi\u00f3n de apresurarme  Era imperioso alargar la sucesi\u00f3n de horrores que me esperaba transcribir. Yo ser\u00eda la due\u00f1a del  tiempo y la distancia.<br \/>\nNo parar\u00eda  de tipiar ni  tampoco permitir\u00eda  que nadie leyera nada de lo escrito  hasta que Candela apareciese. La pila de  papeles iba engordando con los d\u00edas. Inversamente proporcional al peso de mi cuerpo.<br \/>\nLa ropa me quedaba embolsada y un tanto payasesca. Sin embargo continuaba. La vehemencia me afiebraba. Mis dedos doloridos se crispaban sobre el teclado como garras. El alcohol hizo lo suyo y un mareo me invadi\u00f3. Era raro, yo jam\u00e1s  tomo.  Con el punto final mi coraz\u00f3n casi deja  de latir.<br \/>\nHilos rojos se entramaban en mi interior. Los pod\u00eda  ver,  despleg\u00e1ndose  como una telara\u00f1a, quem\u00e1ndome el cerebro. Una luz intermitente y s\u00f3lida. Un v\u00e9rtigo tornasolado me disolv\u00eda y me  arrastraba. Mi visi\u00f3n del mundo estaba distorsionada como si \u00e9l o yo no nos perteneci\u00e9ramos.<br \/>\nMi ojo derecho capt\u00f3 en la pared de vidrio colores que trataban de romper mi retina. Trat\u00e9 de cerrar los p\u00e1rpados pero ellos no me obedec\u00edan, hipnotizados por la paleta fosforescente.<br \/>\nUna cabeza de perro me vigilaba. Era tu perra de In\u00e9s, Lara, la  cachorra bretona que te hab\u00eda regalado tu padre.<br \/>\nLa cabeza de la perra  se transparentaba entre luminosidades verdes y marrones. La forma perruna  parec\u00eda socavar la pared, volvi\u00e9ndola el mapa f\u00edsico de un continente desconocido. En la pared, mi pared, se dibuj\u00f3 la cabeza rapada del animal.<br \/>\nAl mismo tiempo yo comandaba una larga hilera, no porque me sintiera m\u00e1s importante, sino porque hab\u00eda decidido caminar hacia delante. Juan, In\u00e9s, Marta, Mario y Lucas,  en un acto sublime, me segu\u00edan.<br \/>\nUna peque\u00f1a valija de cart\u00f3n del lado derecho, un bolso del lado izquierdo y la pena en el pecho me desgarraba el alma. Pero deb\u00eda partir, la moneda estaba lanzada.<br \/>\nEleg\u00eda  como ruta las v\u00edas, con ella no necesitar\u00eda mapas. Una larga fila de piernas se sumaba. \tMujeres con pa\u00f1uelos blancos en la cabeza, llevaban  atados, bultos sobre ellas. Todos avanzaban.<br \/>\nRuido de tripas vac\u00edas. Sed, en las bocas saladas por las l\u00e1grimas. Los pasos no decayeron hasta la madrugada.<br \/>\nTen\u00edamos que llegar a destino, eso era lo que importaba. Otra pared, quiz\u00e1s de ladrillos, con una puerta y otros sue\u00f1os me esperaban  Pero la pobreza igual me alcanzaba. Exiliada en mi propia tierra, alzaba la cabeza y cantaba.<br \/>\nExtend\u00ed el brazo lentamente, como una bailarina. En la palma abierta reluc\u00eda un frasquito de vidrio. Y en el frasquito, ti\u00f1endo la piel del cuervo con reflejos intensos, un l\u00edquido amarillo. Lo ve\u00eda desde la ranura que formaban mis p\u00e1rpados.<br \/>\nAcerqu\u00e9 un ojo a una jeringa llena. A trav\u00e9s del l\u00edquido pude ver las grietas del cristal que se bifurcaban como venas secas.<br \/>\nLa aguja tibia me atraves\u00f3 la piel. Empuj\u00e9 el embolo hasta el fondo. Sent\u00ed un ardor agudo en el brazo pero Lara me sac\u00f3 con su hocico  la jeringa de los dedos.<br \/>\nMir\u00e9 el colch\u00f3n de cartones, que se desparramaban en lo que hab\u00eda sido el piso mi habitaci\u00f3n. Ya no lo era. En su lugar  la pared de vidrio se ofrec\u00eda ante mi vista como el Muro de Berl\u00edn. Intraspasable. In\u00e9s ya no estaba. Todos hab\u00edan desaparecido.<br \/>\nPuntazos de un dolor rabiosos mord\u00edan  mi cuerpo, arranc\u00e1ndome del lugar de cristal para devolverme  a mi carne, al olor de la humedad, a la dureza del suelo en el que estaba tumbada.<br \/>\nLa sed instalada en la garganta y en la boca me atormentaban. La luz de la lamparita me ceg\u00f3. Volv\u00ed a cerrar los ojos y el vidrio pareci\u00f3 fragmentarlos. Trat\u00e9 de levantarme pero no pude. Despegu\u00e9 con esfuerzo los labios cuarteados y mi mirada qued\u00f3 atrapada de nuevo en la pared que ahora parec\u00eda una \u00faltima botella.<br \/>\nUna tela gelatinosa y adherente se interpon\u00eda ante ella. La pupa se adormec\u00eda en la metamorfosis, so\u00f1ando con un pasado de sedas blancas. A\u00fan as\u00ed, desde la transparencia g\u00e9lida, pod\u00eda profetizar la cabeza de tu perra que se me antojaba de rasgos orientales.<br \/>\nComo yo, el animal permanec\u00eda inm\u00f3vil. No parec\u00eda desear  ninguna clase de alimento.<br \/>\nUna vibraci\u00f3n, que tal vez emanaba del velo que cubr\u00eda sus ojos, se enterraba en mis v\u00edsceras. Mi est\u00f3mago dio un vuelco y la n\u00e1usea gan\u00f3 terreno en mi boca. No me sorprendi\u00f3.<br \/>\nAvanc\u00e9 hacia el verde transparente y rabioso de la atm\u00f3sfera de fondo que me asaltaba convirti\u00e9ndome en v\u00edctima de las manos que se llevaban a In\u00e9s y a Juan. Pod\u00eda ver sus rostros.<br \/>\nMi cuerpo  colgaba de un ped\u00fanculo sedoso. Me ocult\u00e9, enmarcada por el marr\u00f3n intenso del pelo de Lara. .Mi mirada se peg\u00f3 en la s\u00edmil telara\u00f1a que rodeaba el capullo que lo sosten\u00eda detr\u00e1s de la pared de vidrio.<br \/>\nMe encontr\u00e9  atrapada, como un insecto min\u00fasculo, en una enorme urdimbre de seda.  \u00bfQui\u00e9n me habr\u00eda tejido ese velo de novia desquiciada?<br \/>\nS\u00e9 que sus ojos perrunos  me observaban detr\u00e1s de la gasa que se adelantaba perfumada de geranios. La  perra dejaba paso a tu figura, In\u00e9s. S\u00f3lo ve\u00eda tus ojos, el resto de las  facciones  las pod\u00eda adivinar.<br \/>\nAlargo mis brazos sin conseguir acercarme a vos, que se distanciabas, absorbida por una fuerza de origen desconocido.  Por m\u00e1s que me adelantaba siempre se interpon\u00eda la pared, como signo de  alejamiento entre nosotras.<br \/>\nMe estir\u00e9, en un esfuerzo in\u00fatil por alcanzarte  pero m\u00e1s y m\u00e1s  te  alejabas. Ahora eras s\u00f3lo un punto difuso que se perd\u00eda  entre los silbidos de la noche. Mientras yo me incrustaba en el suelo de cartones que me recubr\u00edan como a una cris\u00e1lida que no llegar\u00eda a la epifan\u00eda.<br \/>\nMe sent\u00ed arropada en un nudo de trapos y las cosas se hicieron m\u00e1s tangibles, casi  reales. Un destello, una l\u00ednea roja. Un destello, una l\u00ednea roja. Parec\u00eda haberme embarcado en una calesita de colores<br \/>\nOndas, detr\u00e1s de la pared se hilvanaban en una  superficie aquietada. Se entramaban, cosiendo los recuerdos, entre pespuntes dirigidos por una  aguja que a\u00fan clava. La noche se impregn\u00f3 del canto de las cigarras y el aroma a jazmines de Andecito invadi\u00f3 mis fosas nasales para dirigirse a las entra\u00f1as.<br \/>\nMe provoca acordarme de  los dedos pinchados de mi madre reclinada sobre las costuras atrasadas en la entrega, cuando la noche la tomaba desprevenida, sentada en la \u00fanica silla que presid\u00eda la habitaci\u00f3n de \u201clas pruebas\u201d. No ten\u00edan vidrios esas paredes. No, no lo ten\u00edan s\u00f3lo ventanas cerradas<br \/>\nRecord\u00e9 sus dedos que obedec\u00edan las \u00f3rdenes estrictas de sus clientas. Jam\u00e1s envidi\u00f3 colocarse dentro de alguna prenda de telas aterciopeladas. Le gustaba el roce suave de ellas acarici\u00e1ndole la piel. Yo cre\u00eda que hab\u00eda nacido cosiendo, nunca la hab\u00eda visto divertirse. S\u00f3lo alternaba la costura con el cuidado de m\u00ed  y mis  hermanos.<br \/>\nLos d\u00edas se suced\u00edan entre retazos y tijeras. Nunca me permit\u00ed jugar a la costurera. Jur\u00e9 que nunca lo ser\u00eda, que usar\u00eda mis manos para reivindicar los silencios arrastrados de mi madre.<br \/>\nLos pensamientos se mezclan con otras puntadas blancas que dibujan una silueta esf\u00e9rica y blanca, tan grande como la noche, bordada con hebras de telara\u00f1as.<br \/>\nVeo, a trav\u00e9s de la pared de vidrio, arriba de la perra, la Cruz del Sur que domina con su brillo la negra caverna de las alturas. Cinco puntos de luz. Cinco, como los dedos. Dedos \u00e1giles adormecidos en la febril jornada de trabajo que realizaba mi madre   Dedos, que forjaron mi infancia, que acariciaron mi casta\u00f1a cabeza en las horas de fiebre. La oscuridad recorta la silueta blanca y azulada que emerge llena, en la l\u00ednea de horizonte. Todo es quietud y espera. Un cristal me separa de la luna, pero estiro los dedos en un impulso inconciente  logrando con ello que el tiempo se suspenda en un infinito presente.<br \/>\n\u2014No aguanto m\u00e1s, \u2014dice tu perra, \u2014 \u00bfo soy yo la que hablo? \u00a1O sos vos In\u00e9s?<br \/>\n\u2014Todo duele. \u2014Contest\u00e9.<br \/>\n\u2014Todo duele repitieron las voces. Todo duele y las cosas a\u00fallan entre fragmentos  de cristal.<br \/>\nLos calambres vuelven. Agudos calambres, que se instalan para no dejarme. El eco de aullidos no se extingue. S\u00f3lo veo rayas rojas Y la pared de vidrio.<br \/>\nSupongo que detr\u00e1s de ella est\u00e1 el mundo sin In\u00e9s.<br \/>\nEste sue\u00f1o lo he trascripto, junto a otros, en una libreta donde anoto todas las sensaciones que me llevan a In\u00e9s. No s\u00e9, quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda se lo muestre a alguien. Alberto no sabe de la libretita. La guardo dentro de un libro que he ahuecado como una caja fuerte. <\/p>\n<p>Caminando a paso largo siento que la cabeza piensa m\u00e1s r\u00e1pido. Como dir\u00edan: Escucha menos de lo que nos dice el coraz\u00f3n. Y es que el coraz\u00f3n ha pulsado tanto, que esa vibraci\u00f3n se ha hecho una rutina por largo tiempo. Porfiado ha seguido latiendo como un brusco tambor.<br \/>\nEste camino oscuro que me he designado, el de ir y venir tantas veces. Tantas, que una de esas veces me qued\u00e9 atr\u00e1s y decid\u00ed huir hasta aqu\u00ed, creyendo que hu\u00eda pero al final estoy en el mismo lugar. Anclada a la historia, a nuestra historia, In\u00e9s. No hay destino que la cambie, porque ya fue.<br \/>\n Amarrarme a este camino oscuro ha sido la victoria de la parte razonante, inconsciente y porfiada de mi cerebro. El coraz\u00f3n por su parte se ha hecho escuchar, y la raz\u00f3n se ha vuelto impaciente. Los deseos de la mente  se fortalecen en el exilio \u00bfo no debo llamarlo as\u00ed? Porque lo eleg\u00ed. Lo plane\u00e9. Plane\u00e9 la despedida para alejarme y a pesar de los kil\u00f3metros que me separan del pa\u00eds, tropiezo con  la misma piedra.<br \/>\n M\u00e1s de alguna vez me he sentido volviendo sobre los pasos que dimos en un instante preliminar. M\u00e1s de alguna vez pens\u00e9 que por estos caminos ya hab\u00edamos andado antes, y que la \u00fanica diferencia con lo anterior era el peso emocional y f\u00edsico de lo vivido.<br \/>\nAndamos y andamos tan r\u00e1pido, d\u00eda a d\u00eda, que no nos damos cuenta que las l\u00edneas de la mano han sido siempre muy claras y categ\u00f3ricas, que por mas que nademos contra la corriente nuestra vida est\u00e1 mas o menos escrita. Se da una vez. Luego vuelve. Se va y vuelve de nuevo. Cuantas veces te vi In\u00e9s, sin saber que en una de las vueltas te perder\u00eda de nuevo.<br \/>\nLos c\u00edrculos giran y giran a un paso lento, pero constante. Me pregunto \u00bfcuando ser\u00e1 la siguiente vuelta? \u00bfCu\u00e1ndo me tocar\u00e1 a mi?, mi querida In\u00e9s.<br \/>\nPocas cosas en la vida pueden rotularse definitivamente. Prefiero mil veces a las personas que algo los mueve en la vida, ese algo que los completa y los llena. Antes que aquellos que se quedan atr\u00e1s intentando que nada diferente los contamine.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas claridades de la tarde me traen otras tardes, una en especial cuando fuimos Marta y yo al despacho de unos de los oficiales que en ese momento lo hab\u00edan asignado para atendernos. Atender a las locas \u00bfNo habr\u00e1 sentido revolv\u00e9rseles las tripas frente a nuestras caras, frente a nuestras s\u00faplicas? El oficial nos pide los nombres, sacamos papeles, fotos, todo lo que tenemos de ella y de Juan.<br \/>\n\u2014Yo busco a mi hija In\u00e9s Dom\u00ednguez, y a mi yerno Juan Palloto.<br \/>\nEl milico se  mov\u00eda con desenvoltura en la oficina recargada de muebles de roble, conozco la madera, mi padre siempre fue carpintero. Al ver la foto de In\u00e9s su cara cambi\u00f3 y cambi\u00f3, mientras las manos asquerosas  se posaban  sobre ella.<br \/>\n\u2014 \u00bfEstos papeles, son suyos?\u2014 pregunt\u00f3.<br \/>\n Marta lo mir\u00f3, y asinti\u00f3 con la cabeza. Despu\u00e9s me confi\u00f3 que hab\u00eda sentido que \u00e9l la conoc\u00eda, que en alguna parte la hab\u00eda visto. Estaba segura, con esa seguridad de madre que se lleva en las entra\u00f1as.<br \/>\n\u2014 \u00bfUsted la vio oficial, la vio a mi In\u00e9s?<br \/>\nTodo se encadena, despu\u00e9s de negarlo, nos pidi\u00f3 que nos fu\u00e9ramos.<br \/>\n\u2014D\u00e9jense de pavadas y vayan a cuidar a sus hijos.<br \/>\nDespu\u00e9s de aquella entrevista comenc\u00e9 las sesiones con un psiquiatra. No me pod\u00eda borrar la cara de ese hijo de puta, ni sus manos asquerosas sobre la foto de In\u00e9s, como no puedo sacarme ahora de la cabeza la imagen de sus sandalias. Las sandalias amarillas de In\u00e9s y los dedos deshilachados sobre la vereda de la calle Rivadavia.<br \/>\nMarta se fue sin saludar. No la olvidar\u00e9 esa tarde con su trajecito celeste y el pa\u00f1uelo dobladito en la cartera que ten\u00eda apretada  contra el vientre. Alta, orgullosa, con ese  rictus de neurosis que la caracterizaba. El odio del tipo  qued\u00f3 flotando como una nubecita en la oficina. Hab\u00eda algunas  madres esperando que sali\u00e9ramos. Atentas nos miraron y con ansiedad, pero no nos preguntaron nada, por la cara que ten\u00edamos seguro que imaginaron la respuesta del oficial.<br \/>\nAnduvimos caminando el resto de la tarde, casi sin hablarnos, yo la llevaba del brazo y le dije que le llamara a Andrea para ver como estaba el nene porque cuando nos fuimos de Andecito para la entrevista ten\u00eda fiebre y lo iban a llevar al dispensario.<br \/>\nMe mir\u00f3 y reflexion\u00f3:<br \/>\n\u2014Si no estuviera el nene no s\u00e9 que hubiera hecho. Cuando lo levanto y sostengo contra m\u00ed, me parece que todo se ilumina de nuevo. Es la viva imagen de las mellizas cuando eran bebes.<br \/>\nPensar que es ahora \u00e9l, Lucas  quien la acompa\u00f1a. Qu\u00e9 huevos el pibe, los que no tiene la madre, los que no tuve al final yo.<br \/>\nHombres y mujeres, fondeados  en el r\u00edo. Tirados  de un avi\u00f3n, quemados y arrojados  los restos por el inodoro o diluidos  en \u00e1cido. \u00a1Cuanta horrores tuvimos que ver y o\u00edr! <\/p>\n<p>Hoy es jueves. Todos lo jueves llamo a Buenos Aires. Esta vez a Marta. No contesta. Con Alberto  estamos sentados junto al ventanal. De a ratos se oyen las bocinas de los autos, arrastr\u00e1ndose lejanas como las voces de un sue\u00f1o. Me dejo llevar en el abrazo, imagin\u00e1ndome  a In\u00e9s y sus sandalias amarillas. La piel se le ha vuelto transparente.<br \/>\nOscurece y la casa se enfr\u00eda.  Alberto, como un actor  de teatro se desplaza hasta el calefactor,  la cara se le hace invisible entre las sombra de los muebles.<br \/>\nTodo parece tomar vida, siento su respiraci\u00f3n \u00bfo es la m\u00eda o quiz\u00e1s la de In\u00e9s? Escucho el goteo de la canilla en la cocina y me hace pensar en el agua del R\u00edo de la Plata, recibiendo a In\u00e9s con la garganta abierta y h\u00fameda.<br \/>\nAlberto mira el  sill\u00f3n donde estoy recostada desde  la escalera, no hay nadie m\u00e1s que nosotros dos, y eso me alegra. \u00c9l regresa despacio inclin\u00e1ndose en un adem\u00e1n amoroso.<br \/>\n\u2014Me pareci\u00f3 o\u00edr un gato \u00bfno lo escuch\u00e1s? Que no pase  como la otra vez que entr\u00f3 ese atorrante por la ventana y despu\u00e9s no lo pude sacar hasta el otro d\u00eda.<br \/>\n\u2014Se sienta, m\u00e1s cerca de m\u00ed ahora y se mira los nudillos<br \/>\n \u2014 \u00bfTe molesta la oscuridad Alberto?<br \/>\n\u2014No.<br \/>\n         \u2014Mejor. Desde aqu\u00ed puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre, sab\u00e9s. En la oscuridad pienso mejor.<br \/>\n\u2014S\u00ed, yo tambi\u00e9n<br \/>\nLa voz de Alberto se pierde en una perspectiva angulosa.<br \/>\nMiro la calle. \u00abCoca\u00bb dice el letrero, \u00abCola\u00bb. Una palabra simple, universalizada, como las guerras que provocan los que los apoyaron y entrenaron a los torturadores.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar de la casa suena remoto, entrecortado, el timbre del tel\u00e9fono.<br \/>\n\u2014 \u00a1Candela viene a casa Matilde, viene! \u00a1Esta vez es cierto!, \u00a1Ten\u00e9s que volver, estar aqu\u00ed cuando ella llegue! \u2014La voz de Marta se apaga en un ahogo de emoci\u00f3n y Matilde calla, no puedo decir nada.<br \/>\n\u2014 \u00a1Candela viene a casa Matilde!! viene! \u00a1Esta vez es cierto!<br \/>\n\u2014 \u00bfQui\u00e9n es? \u2014 pregunta Alberto<br \/>\n\u2014Encontraron a Candela. Va a ir a la casa de Marta. No  lo puedo creer<br \/>\n          \u2014 \u00bfEnciendo la luz?\u2014Dice en un murmullo Alberto<br \/>\n\u2014No.<br \/>\n          \u2014Decile que nosotros vamos cuando ella diga. Vos ten\u00e9s que estar ah\u00ed Matilde cuando ella llegue.<br \/>\nPero no puedo decir nada. Alberto est\u00e1  sorprendido<br \/>\n\u2014 \u00bfMe escuchaste Matilde?, \u2014repite Marta\u2014 \u00a1Encontramos a Candela! \u00a1Viene a casa\u00a1\u00a1 Viene!<\/p>\n<p>Miro a Alberto, lo veo, en la otra punta de la mesa, y por un momento, cuando el resplandor de las luces de la calle se refleja en su cara, creo que llora, que gruesas l\u00e1grimas le resbalan por sus mejillas.<br \/>\n\u2014No me haga caso \u2014dice, y se sienta a mi lado en el sof\u00e1\u2014Atend\u00e9 tranquila<br \/>\nMatilde sostiene el auricular y su rostro expresa el fin del mundo.<br \/>\n\u2014 \u00bfQu\u00e9 te pasa Matilde? \u2014pregunta Alberto\u2014Candela se va a reunir con ustedes, \u00bfno lo entend\u00e9s?<br \/>\n Se para y me toca  el hombro.<br \/>\n\u2014 \u00bfEh? \u00bfEh? quedaste tildada. Candela vuelve. Vuelve Matilde.<br \/>\nMe mira con desconfianza, mientras dejo caer el tubo del tel\u00e9fono sobre mi falda y la voz de Marta se cuelga de la ropa que se me empieza a humedecer.<br \/>\n        \u2014 \u00bfLa sacaron del pa\u00eds? \u00bfEstaba en argentina? \u00bfD\u00f3nde? \u00bfCon qui\u00e9n?\u2014Alberto pregunta. Pregunta entusiasmado.<br \/>\n\u2014 \u00bfCu\u00e1ntas personas lo saben?\u2014ahora se muestra inquieto al verme inmovilizada\u2014-\u00bfSali\u00f3 en el diario. \u00a1Hay que escribirlo en el blogg!  \u00a1Publicarlo!<br \/>\nNo respondo, es como si me hubieran puesto  una bolsa en la cabeza como se la pusieron a Matilde. Pero no muero, no tengo el coraje de hacerlo. S\u00f3lo callo<br \/>\nAlberto se acerca despacio. Me mira desconoci\u00e9ndome. Tal vez va a preguntarme qui\u00e9n soy, qu\u00e9 hago ah\u00ed.<br \/>\nY mientras salgo derrotada de esta batalla, pensando que tendr\u00e9 que volver, o que no volver\u00e9 nunca, las manos fuertes de Alberto  irrumpen en mi \u00e1ngulo de visi\u00f3n y me acarician.<br \/>\nMe abandono en el abrazo y por fin puedo llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al Sur del alma Al Sur del alma Pr\u00f3logo por Fabricio Simeoni Cualquier trama puede disgregarse como la vida del cuerpo, la misma vida o el mismo cuerpo en otras vidas, otros cuerpos. 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