{"id":15737,"date":"2011-06-16T08:39:27","date_gmt":"2011-06-16T13:09:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=15737"},"modified":"2011-06-16T09:36:17","modified_gmt":"2011-06-16T14:06:17","slug":"viaje-al-borde-de-la-noche-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/06\/16\/viaje-al-borde-de-la-noche-2\/","title":{"rendered":"Viaje al borde de la noche"},"content":{"rendered":"<p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"15741\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/06\/16\/viaje-al-borde-de-la-noche-2\/solar_led_highway\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/solar_led_highway.jpg?fit=468%2C275&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"468,275\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"solar_led_highway\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/solar_led_highway.jpg?fit=468%2C275&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-15741\" title=\"solar_led_highway\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/solar_led_highway.jpg?resize=468%2C275\" alt=\"\" width=\"468\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/solar_led_highway.jpg?w=468&amp;ssl=1 468w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/solar_led_highway.jpg?resize=300%2C176&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 468px) 100vw, 468px\" \/><br \/>\n<\/strong><br \/>\nEl carro no pudo ingresar a la autopista porque lo detuvo la defensa del canal de incorporaci\u00f3n; simplemente no cruz\u00f3, parec\u00eda no obedecer las \u00f3rdenes que le impart\u00eda mediante el volante. Dar\u00edo pens\u00f3 que yo estaba ebrio por la bebida que hab\u00eda ingerido, y me dijo:&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que maneje yo?<\/p>\n<p>Por toda respuesta, le di un manotazo al volante, que gir\u00f3 enloquecido como si fuera la ruleta de un casino, impulsada por alg\u00fan habilidoso croupier. Algo le hab\u00eda pasado a la direcci\u00f3n; por suerte no sucedi\u00f3 estando ya en la autopista, porque de ser as\u00ed hubi\u00e9ramos engrosado las estad\u00edsticas de los fallecidos de ese fin de semana. Dar\u00edo quiso demostrar sus conocimientos de mec\u00e1nica, y de paso lucirse con su pareja de la noche, y dijo:<\/p>\n<p>\u2014Se debe haber partido la barra de la direcci\u00f3n, abre el cap\u00f3 para revisar.<\/p>\n<p>Yo, que aunque no estaba borracho s\u00ed ten\u00eda algunos tragos encima, repliqu\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014La \u00fanica barra de la que tengo idea es la del bar de la esquina de mi casa, as\u00ed que revisa con confianza&#8230;<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa siempre haciendo chistes. \u00bfEn este perol cargas alguna linterna?<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9, sol\u00eda haber una en la maleta, pero de eso hace a\u00f1ales \u2014contest\u00e9, mientras sal\u00edamos del carro los hombres. Las mujeres, por su parte, se quedaron sentadas, seguramente hablando mal de la pobre cita que les hab\u00eda tocado esa noche. Abr\u00ed la maleta, y revolviendo entre las herramientas la encontr\u00e9. Accion\u00e9 el interruptor, y una triste luz de vela a punto de desfallecer se asom\u00f3 con desgano en su extremo.<\/p>\n<p>\u2014Esas pilas deben ser de cuando Bol\u00edvar era cadete \u2014le dije a Dar\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Abre el cap\u00f3 de una buena vez, a ver si puedo resolver algo.<\/p>\n<p>\u2014Dale, Macgiver \u2014contest\u00e9 con sorna, mientras halaba la palanca de liberar la cubierta del compartimiento del motor.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 fastidio, \u00a1ap\u00farense! \u2014Estela, quien hab\u00eda accedido a duras penas a salir conmigo esa noche, expresaba de esa manera todo su enojo.<\/p>\n<p>\u2014Y pensar que para esto dejamos de ir a la fiesta en el club&#8230; \u2014replic\u00f3 a su vez Mar\u00eda Esperanza.<\/p>\n<p>Un farol, con centenares de mariposas nocturnas revoloteando a su alrededor, alumbraba la escena. De vez en cuando pasaba alg\u00fan veh\u00edculo por la autopista, a toda velocidad, y dejaba a su paso una estela de m\u00fasica y de humo. Dar\u00edo se sumergi\u00f3 cual buzo en la cavidad, y despu\u00e9s de mucho inspeccionar emergi\u00f3 con un veredicto:<\/p>\n<p>\u2014No se ve un car\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Interesante. \u00bfY ahora qu\u00e9 hacemos?<\/p>\n<p>\u2014Lo primero es acomodar el carro en un sitio menos peligroso.<\/p>\n<p>\u2014Sin direcci\u00f3n vamos a gozar un puyero&#8230;<\/p>\n<p>Mientras est\u00e1bamos en esa conversaci\u00f3n, se acerc\u00f3 un volkswagencito, y desde la ventana su conductor nos dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAccidentados?<\/p>\n<p>Yo estaba a punto de contestar una pesadez, pero Dar\u00edo adivin\u00f3 mis intenciones y me dio un codazo, para que permaneciera callado. El hombre del escarabajo lo orill\u00f3, descendi\u00f3 del carro y se nos acerc\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 m\u00e1s, pana. S\u00ed, creo que se nos ech\u00f3 a perder la direcci\u00f3n \u2014lo abord\u00f3 Dar\u00edo inmediatamente.<\/p>\n<p>\u2014No es prudente dejar ese carro all\u00ed, alguien se lo puede llevar por delante. Vamos a hacer algo: que uno de ustedes se encargue de moverlo y los otros dos lo dirigimos.<\/p>\n<p>La maniobra fue bastante engorrosa, y entra\u00f1aba cierto grado de peligro: mientras yo echaba poco a poco para atr\u00e1s, Dar\u00edo y el otro hombre iban empujando con las manos los cauchos hacia la direcci\u00f3n deseada, uno a cada lado del carro. Calculo que nos tardar\u00edamos unos diez minutos en poner el veh\u00edculo en un lugar m\u00e1s o menos seguro. Cuando al fin logramos el objetivo, busqu\u00e9 unos trapos que guardaba en la maleta y se los extend\u00ed para que se limpiaran un poco, y luego procedimos con las respectivas presentaciones. El que tom\u00f3 la iniciativa fue el reci\u00e9n llegado:<\/p>\n<p>\u2014Juan Antonio Estrada es mi nombre, y me dedico a auxiliar borrachos accidentados las noches de los s\u00e1bados \u2014dijo, supusimos entonces que en son de broma.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros somos Genaro, el conductor, cuyo \u00fanico m\u00e9rito resaltante en la vida es el de poseer este poderoso Charger RT; Estela, su pareja de esta noche, quien es la feliz due\u00f1a de 45 pares de zapatos; Mar\u00eda Esperanza, la dama que me acompa\u00f1a, muy a su pesar visto lo poco receptiva que ha sido a mis insinuaciones, y yo soy Dar\u00edo, mec\u00e1nico de vocaci\u00f3n y estudiante por obligaci\u00f3n \u2014contest\u00f3 \u00e9ste \u00faltimo, en sinton\u00eda con el esp\u00edritu burl\u00f3n que le atribuimos a Estrada.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo s\u00e9, estaba en el mismo local de donde vienen.<\/p>\n<p>Esa revelaci\u00f3n nos tom\u00f3 a todos por sorpresa, ya que Juan Antonio, si ese era su nombre real, no se nos hizo conocido a ninguno. Pero tal vez, con tanta gente, pas\u00f3 desapercibido.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 casualidad, \u00bft\u00fa tambi\u00e9n conoces a David? \u2014pregunt\u00e9, a ver si lo despistaba: all\u00ed no hab\u00eda ninguna persona con ese nombre, que yo supiera.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDavid? No lo creo. Ah, ya, uno de los mesoneros se llama as\u00ed, \u00bflo conocen?<\/p>\n<p>El comentario y la pregunta me tomaron desprevenido, y no supe qu\u00e9 contestar. En ese momento no le hice mucho caso, pero m\u00e1s tarde se hizo demasiado evidente: en el aire se percib\u00eda un aroma indescriptible, o m\u00e1s bien una mezcla de aromas evocadores, que pose\u00edan la cualidad de trasladarme mentalmente a varios lugares de mi pasado.<\/p>\n<p>\u2014Me imagino que ahora no tienen c\u00f3mo irse de aqu\u00ed, \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Efectivamente, creo que tendremos que buscar un taxi.<\/p>\n<p>\u2014Si me acompa\u00f1an un momentico a una diligencia, despu\u00e9s los llevo al Manzanal.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo sab\u00eda en d\u00f3nde viv\u00edamos? Todos empezamos a sospechar algo raro, pero nos sac\u00f3 de la duda de inmediato:<\/p>\n<p>\u2014No vayan a creer que soy brujo, sucede que en el local escuch\u00e9 cuando esta bella dama le daba a un caballero su direcci\u00f3n. Uy, espero no haber cometido una infidencia&#8230;<\/p>\n<p>Estela enrojeci\u00f3 al instante; yo por mi parte ni siquiera me molest\u00e9: en realidad, era una de las primeras veces que sal\u00edamos juntos y no le ve\u00eda mucho futuro a esa relaci\u00f3n. Sin embargo, el orgullo de macho se hizo presente, y me impeli\u00f3 a recriminarle a la mujer:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 bonito! Apreciar\u00eda mucho que cuando salgas conmigo no est\u00e9s cuadrando citas con otros tipos. Aunque supongo que no van a haber otras ocasiones.<\/p>\n<p>Mis reclamos no obtuvieron respuesta, creo que no hab\u00eda m\u00e1s nada que a\u00f1adir. Antes de que el silencio pusiera la situaci\u00f3n aun m\u00e1s embarazosa, Dar\u00edo dijo:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 a ustedes, pero a m\u00ed me parece prudente aceptar la propuesta. Esta zona no es lo que se dice muy segura, y es mejor que salgamos de aqu\u00ed lo m\u00e1s pronto posible.<\/p>\n<p>Estela y Mar\u00eda Esperanza cuchichearon un momento, y luego nos llamaron aparte:<\/p>\n<p>\u2014Este tipo es medio raro, no nos gusta mucho la idea de irnos con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPero c\u00f3mo vamos a hacer? No hemos visto pasar un solo taxi desde que nos accidentamos.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo se interrumpi\u00f3 con una r\u00e1faga de disparos, originados en los cerros que se vislumbraban a lo lejos, que aunque apagados por la distancia hicieron cambiar r\u00e1pidamente de opini\u00f3n a las muchachas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1V\u00e1monos enseguida! \u2014exclamaron casi al un\u00edsono. \u201cNada como unos buenos disparos para apurar a unas damas indecisas\u201d, pens\u00e9, acaso con cierto cinismo. Entramos cual tromba al escarabajo, las dos chicas con Dar\u00edo atr\u00e1s y yo adelante, de copiloto. Por su parte el due\u00f1o del carro se introdujo en \u00e9l con total parsimonia, como si no tuviera prisa alguna.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3mo les dije, tengo que hacer una breve parada en un lugar, pero si gustan pueden acompa\u00f1arme.<\/p>\n<p>No nos quedaban muchas opciones, as\u00ed que tuvimos que aceptar esa forzada invitaci\u00f3n. Juan Antonio no tom\u00f3 por la autopista, sino que se intern\u00f3 por unas estrechas calles, muy poco iluminadas, que no nos eran familiares. Estela fue la primera que se atrevi\u00f3 a hablar:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs muy lejos a donde vamos? En mi casa me est\u00e1n esperando&#8230;<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes, ya casi estamos llegando. Entramos un momentico, resuelvo el asunto que tengo pendiente, y en cinco minutos estar\u00e1s con pap\u00e1 y mam\u00e1.<\/p>\n<p>Not\u00e9 un cierto acento ir\u00f3nico en esa \u00faltima frase, pero no acert\u00e9 a adivinar su significado. Nadie replic\u00f3 nada, ya que no est\u00e1bamos en posici\u00f3n de hacer exigencias. Viendo el asunto con objetividad, nos encontr\u00e1bamos en deuda con \u00e9l: despu\u00e9s de todo nos hab\u00eda sacado desinteresadamente de una situaci\u00f3n comprometedora, as\u00ed que hubiera sido muy descort\u00e9s de nuestra parte negarnos a acompa\u00f1arlo; seg\u00fan dijo, s\u00f3lo ser\u00edan algunos minutos y despu\u00e9s llegar\u00edamos sanos y salvos a nuestros destinos.<\/p>\n<p>El Volkswagen se detuvo frente a un local con un aviso de luz de ne\u00f3n que anunciaba \u201cBar Mariela\u201d, en letras rojas; la palabra \u201cBar\u201d ten\u00eda un efecto intermitente, con el objetivo de llamar aun m\u00e1s la atenci\u00f3n, si ello fuera posible. La puerta del local estaba cerrada, y un grueso personaje vestido con una vistosa chaqueta azul con botones dorados, y que portaba una gorra de capit\u00e1n de barco, la custodiaba. Juan Antonio se baj\u00f3 del carro, pero nosotros titubeamos antes de hacerlo; sin embargo enseguida observamos que el portero se le acercaba ceremoniosamente y le daba la mano, como quien saluda a una persona importante, y entonces nos apeamos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Las damas nos agarraron las manos, para sentirse m\u00e1s protegidas, y nos acercamos a la entrada del local. El custodio de la puerta por la que acababa de pasar Estrada nos la mantuvo abierta y penetramos al bar. Como era de esperarse, estaba sumido en una densa oscuridad, apenas atenuada por algunas luces amarillentas colocadas en candiles instalados en las paredes, por lo que al principio no pudimos distinguir nada; poco a poco los ojos se nos fueron acostumbrando a la falta de luz, y eso nos permiti\u00f3 apreciar que era un sitio de regular tama\u00f1o, con una gran barra atendida por cuatro cantineros, y una pista de baile hacia una esquina; en el centro hab\u00eda unas diez o doce mesas, de las cuales cerca de la mitad se encontraban ocupadas. El ambiente estaba saturado de humo de cigarro, olores variados de perfume, sudor y licor, y de una m\u00fasica lo suficientemente alta como para tener que entendernos por se\u00f1as, o a alzar la voz a nivel de grito para poder comunicarnos. A todas estas, no vimos a d\u00f3nde se hab\u00eda ido Juan Antonio, y nos quedamos de pie, en medio del local, sin saber qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Aprovechando un momento en el que la m\u00fasica call\u00f3, una mesonera, vestida de manera provocativa, pero que no pod\u00eda ocultar los estragos que el tiempo y la mala vida hab\u00edan efectuado sobre su organismo, se nos acerc\u00f3 para informarnos lo siguiente:<\/p>\n<p>\u2014El se\u00f1or Estrada les manda a decir que su diligencia va a tardar un poco m\u00e1s de lo previsto, y les ruega que hagan el favor de esperarlo en una mesa. Les agradezco que me sigan.<\/p>\n<p>Sin poner objeciones cumplimos la velada orden que nos imparti\u00f3 a distancia Juan Antonio, y seguimos a la chica hasta un \u00e1rea que no hab\u00edamos podido apreciar antes: era un espacio de reservados, separados entre ellos por tabiques de madera y que como puerta luc\u00edan una simple cortina de terciopelo color oro antiguo. La mesonera abri\u00f3 una de las cortinas, y nos hizo pasar: por mobiliario ten\u00eda un sof\u00e1 de dos puestos, y una mesa con cuatro sillas. Encima de ella hab\u00eda un servicio de whisky, de excelente calidad. Sin mediar palabra desapareci\u00f3 del reservado, dej\u00e1ndonos solos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Bueno, esto no podemos dejarlo pasar liso! \u2014dije yo animadamente\u2014. Nuestro anfitri\u00f3n se est\u00e1 revelando como toda una caja de sorpresas.<\/p>\n<p>\u2014No ir\u00e1s a pensar que vamos siquiera a probar eso \u2014respondi\u00f3 en tono molesto Mar\u00eda Esperanza.<\/p>\n<p>\u2014Estoy de acuerdo, qui\u00e9n sabe cu\u00e1l porquer\u00eda habr\u00e1 en esa botella \u2014Estela se solidariz\u00f3 con su amiga\u2014. Es m\u00e1s, soy partidaria de que salgamos de aqu\u00ed enseguida; le podemos pedir al portero que nos consiga un taxi.<\/p>\n<p>\u2014Me parece razonable, yo mismo voy a salir para decirle.<\/p>\n<p>Dar\u00edo abandon\u00f3 presuroso el reservado, dej\u00e1ndome con las muchachas que empezaban a estar hartas de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo vas a crecer, Genaro? En un momento como \u00e9ste, en el que estamos en un sitio de mala muerte, con tu carro abandonado en la calle y sin saber si lo vas a encontrar ma\u00f1ana, tu \u00fanico inter\u00e9s es beber de esa botella. As\u00ed no vamos a llegar muy lejos.<\/p>\n<p>Mientras me serv\u00eda un trago, le contest\u00e9 a Estela, sin perder los estribos:<\/p>\n<p>\u2014Te puedes ahorrar el serm\u00f3n. Total ya est\u00e1 visto que t\u00fa no tienes ning\u00fan inter\u00e9s hacia m\u00ed, si a la primera ocasi\u00f3n le das tu direcci\u00f3n y seguramente tu tel\u00e9fono a cualquier extra\u00f1o, y estando conmigo en ese momento. Vamos a hacer algo, de ahora en adelante cada quien por su lado, \u00bfte parece?<\/p>\n<p>\u2014Por m\u00ed mejor, me estoy dando cuenta de que eres un verdadero pat\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no dejan la pelea? Me parece que Dar\u00edo se est\u00e1 tardando demasiado \u2014intervino Mar\u00eda Esperanza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieren que vaya a ver qu\u00e9 est\u00e1 pasando?<\/p>\n<p>\u2014No se te ocurra dejarnos solas aqu\u00ed, \u00bfest\u00e1s loco?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, tal vez un poco. Creo que est\u00e1n exagerando las cosas, a fin de cuentas no ha pasado nada del otro mundo.<\/p>\n<p>Casi no llegu\u00e9 al final de la frase cuando lleg\u00f3 Dar\u00edo a derrumbar mi teor\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Esto no me gusta para nada: el portero me hizo entender que no podemos salir de aqu\u00ed sin el permiso de Juan Antonio.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Estamos secuestrados entonces! Yo dije que era mala idea, \u00a1te odio! \u2014Estela aprovech\u00f3 para descargar toda su ira y su p\u00e1nico sobre m\u00ed. Mar\u00eda Esperanza no pronunciaba palabra, pero dos gruesos lagrimones rodaban por sus enrojecidas mejillas.<\/p>\n<p>\u2014No perdamos la calma. Ya va a aparecer Juan Antonio y le exigiremos una explicaci\u00f3n, no creo que sea nada tan malo \u2014dije, pero ni yo me lo cre\u00ed: era evidente que nos estaban reteniendo a la fuerza, aunque no conoc\u00edamos los motivos\u2014. Es m\u00e1s, voy a salir a buscarlo.<\/p>\n<p>Abandon\u00e9 nuestro improvisado sitio de reclusi\u00f3n, dispuesto a enfrentarme a Estrada. Ya la situaci\u00f3n se estaba volviendo irresistible: lo que en un principio pareci\u00f3 un derroche de cortes\u00eda, se hab\u00eda vuelto una especie de pesadilla de la que no nos era permitido despertar. Pero, \u00bfd\u00f3nde buscar? Ese bar parec\u00eda tener demasiados recovecos, y no faltar\u00edan en \u00e9l habitaciones privadas, a las que los clientes ordinarios tendr\u00edan prohibido el acceso. Por no dejar, decid\u00ed revisar los reservados, con mucha cautela. Empec\u00e9 por el primero a mi derecha: con mucho sigilo entreabr\u00ed la cortina, pero por lo que pude ver estaba vac\u00edo. Continu\u00e9 la b\u00fasqueda en el siguiente, y al repetir la acci\u00f3n vi que se hallaba ocupado por una pareja a medio vestir, acostada en el sof\u00e1. No me permit\u00ed ver nada m\u00e1s: cerr\u00e9 enseguida la cortina, tratando de no hacer ruido, y al parecer tuve suerte, ya que no se escuch\u00f3 ninguna protesta.<\/p>\n<p>Opt\u00e9 por salir del \u00e1rea de reservados y buscar en otra parte, ya que me sent\u00eda en deuda con Estela y con los dem\u00e1s tambi\u00e9n. Tanteando las paredes del bar logr\u00e9 encontrar un picaporte; con el mayor disimulo del que fui capaz trat\u00e9 de darle vueltas. La puerta se abri\u00f3 abruptamente, con gran estr\u00e9pito, y pude ver que al otro lado estaban varias personas entretenidas en juegos de azar: era una especie de casino o garito, clandestino con toda seguridad. Los jugadores se detuvieron un momento, y al verme asomado alguien me dijo:<\/p>\n<p>\u2014No te quedes all\u00ed, \u00a1pasa y cierra esa puerta inmediatamente!<\/p>\n<p>Pens\u00e9 que mi situaci\u00f3n en ese momento era bastante fr\u00e1gil, y decid\u00ed obedecer esa orden. Tal vez all\u00ed encontrar\u00eda a Estrada, y podr\u00eda por fin aclarar las cosas y salir de ese extra\u00f1o lugar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? \u00bfTe mand\u00f3 acaso el Tuerto? Yo le dije que le iba a pagar dentro de una semana, \u00a1pero aun as\u00ed te env\u00eda para acosarme! \u2014el que con tanta vehemencia me increpaba era un hombre de larga barba gris\u00e1cea, sentado a la vera de una mesa sobre la cual destacaba una gran ruleta.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or, le aseguro que no conozco a ning\u00fan tuerto, y tambi\u00e9n que nadie me mand\u00f3 a venir. Llegu\u00e9 por mis propios medios, y estoy buscando a mi amigo, Juan Antonio Estrada.<\/p>\n<p>El solo hecho de pronunciar ese nombre le dio un vuelco total a la situaci\u00f3n. Varios de los hombres all\u00ed reunidos se acercaron hacia m\u00ed, pero no de manera hostil sino m\u00e1s bien amistosamente. Uno de ellos tom\u00f3 la palabra:<\/p>\n<p>\u2014Cualquier amigo del se\u00f1or Estrada es bienvenido en este lugar. Por favor, acom\u00f3dese en donde quiera, \u00bfdesea tomar algo?, o tal vez le interese participar en alguno de los juegos que llevamos a cabo aqu\u00ed&#8230; David, s\u00edrvele un trago a este se\u00f1or, \u00a1r\u00e1pido!<\/p>\n<p>\u201cC\u00f3mo cambian las cosas de un momento a otro\u201d, pens\u00e9. Nada m\u00e1s la mera menci\u00f3n de un nombre promovi\u00f3 mi estado: de esp\u00eda, o tal vez sicario, pas\u00e9 a ser hu\u00e9sped honorable, al que se le debe agasajar.<\/p>\n<p>\u2014Muchas gracias por su oferta: realmente me encantar\u00eda jugar una partida de p\u00f3quer, o tentar a la suerte en la ruleta, tom\u00e1ndome ese trago; pero mis compa\u00f1eros est\u00e1n esper\u00e1ndome y se angustiar\u00edan todav\u00eda m\u00e1s si no llego en unos momentos. Todo lo que necesito es encontrar a Juan Antonio, \u00bfno lo han visto por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQue si lo hemos visto? Estuvo aqu\u00ed durante largo rato, y gan\u00f3 en cuanto juego particip\u00f3. Ese hombre s\u00ed tiene suerte, le dicen el brujo porque parece que pudiera adivinar las cosas. Tanto as\u00ed que se aburri\u00f3, o se apiad\u00f3 de nosotros, y decidi\u00f3 retirarse.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY sabr\u00e1n a d\u00f3nde se dirigi\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Es posible que se encuentre en las habitaciones de Mariela, pero all\u00ed no vas a poder entrar, \u00a1si sabes a lo que me refiero! \u2014contest\u00f3 uno de los jugadores; mientras dec\u00eda eso, hac\u00eda unos extra\u00f1os movimientos con los ojos, tal vez tratando de enfatizar sus palabras. S\u00ed, me lo imaginaba muy bien. Extra\u00f1a diligencia la que lo hab\u00eda detenido en el bar; sus cinco minutos ya iban por la hora larga.<\/p>\n<p>\u2014Entonces los dejo, debo regresar con mis amigos. Muchas gracias por sus atenciones.<\/p>\n<p>Con estas palabras di por terminada la visita al garito clandestino, e iba decidido a regresar al reservado, para comunicarles a los otros la mala noticia. Sin embargo, no me fue posible hacerlo, porque surgi\u00f3 otro acontecimiento imprevisto: la misma mesonera de antes, que aparentemente estaba a los servicios de Juan Antonio, se me acerc\u00f3 y me pidi\u00f3 que la siguiera, ya que \u00e9l requer\u00eda mi presencia. Dentro de todo eso me alivi\u00f3, por fin lograr\u00eda mi prop\u00f3sito. Me llev\u00f3 a trav\u00e9s de una especie de pasadizo, cuya entrada estaba disimulada como la del casino. Dicho corredor pose\u00eda cierta inclinaci\u00f3n hacia abajo, y en un momento determinado daba una fuerte curva y se convert\u00eda francamente en una rampa, por lo que imagin\u00e9 que me dirig\u00edan hacia un s\u00f3tano. Le pregunt\u00e9 a la chica a d\u00f3nde pensaba llevarme, pero no respondi\u00f3, logrando que mi alarma se incrementara. Por fin llegamos al final del pasillo, que desembocaba en una puerta blindada. La abri\u00f3, y me hizo se\u00f1as para que entrara. Lo hice, y me encontr\u00e9 en una habitaci\u00f3n decorada al estilo oriental, con alfombras tipo persa cubriendo los pisos y grandes tapices adornando las paredes. Del techo ca\u00edan unas amplias tiras de tul, de diferentes colores, que no permit\u00edan apreciar la real altura de la habitaci\u00f3n. En cambio de l\u00e1mparas, hab\u00eda varios candelabros diseminados por doquier, que ofrec\u00edan una iluminaci\u00f3n escasa. Entornando los ojos pude ver que en una esquina de la estancia, sobre unos cojines apilados en el suelo, se encontraba una persona fumando un narguile. Dicha persona era a quien estaba buscando. Juan Antonio me gan\u00f3 el derecho de palabra:<\/p>\n<p>\u2014Dime, \u00bfqu\u00e9 te disgust\u00f3?<\/p>\n<p>Esa pregunta me tom\u00f3 desprevenido. Mi intenci\u00f3n era la de expresar mi desagrado por la situaci\u00f3n por la que est\u00e1bamos atravesando, pero su pregunta descargaba la culpa sobre m\u00ed. De pronto sent\u00ed que era un muchacho malcriado, rezongando por motivos f\u00fatiles. Para ganar tiempo, contest\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 te refieres?<\/p>\n<p>\u2014 No quieras pasarte de listo conmigo. Yo estoy enterado de todo lo que pasa en este lugar: por ejemplo, s\u00e9 que Dar\u00edo quiso que el portero le consiguiera un taxi para irse del bar, que tan desinteresadamente los acogi\u00f3. Y tambi\u00e9n estoy al tanto de que estuviste molestando a los clientes del lugar, averiguando mi paradero. Por eso no me queda m\u00e1s remedio que preguntarte: \u00bfno est\u00e1s a gusto aqu\u00ed? Tal vez hubieras preferido que los dejara en la calle, expuestos a qui\u00e9n sabe cu\u00e1les peligros.<\/p>\n<p>Descrito de esta manera, parec\u00eda que nuestro comportamiento era absolutamente reprochable. Tuve que hacer acopio de toda mi valent\u00eda y mi ingenio para tratar de reversar la situaci\u00f3n a mi favor:<\/p>\n<p>\u2014Espero que sepas comprender mi preocupaci\u00f3n: si fuera por m\u00ed, estuviera m\u00e1s que a gusto en este lugar. Y creo que Dar\u00edo tambi\u00e9n. Pero las muchachas que nos acompa\u00f1an no est\u00e1n acostumbradas a este ambiente, y se encuentran muy nerviosas. No s\u00e9 si ser\u00eda mucho atrevimiento de mi parte solicitarte permiso para acompa\u00f1arlas a su casa. Por supuesto, no estoy pidiendo que seas t\u00fa mismo quien nos acompa\u00f1es; la posibilidad de irnos es todo a lo que aspiro.<\/p>\n<p>Juan Antonio solt\u00f3 una estruendosa carcajada:<\/p>\n<p>\u2014Mira que he conocido a gente ingenua, pero t\u00fa te llevas el trofeo. Esas mujeres que traen est\u00e1n ansiosas por conocer a verdaderos hombres, no unos pelagatos que corren buscando las faldas de sus madres a la primera dificultad que se les presenta. Les proporcion\u00e9 un ambiente discreto, con todas las comodidades para que pudieran intimar con las damas, pero ustedes, lejos de aprovechar esa oportunidad, buscaron la manera de irse corriendo de este lugar. Estoy decepcionado de su vergonzoso comportamiento.<\/p>\n<p>No pod\u00eda negarle la raz\u00f3n: desde su punto de vista, no hab\u00eda hecho otra cosa que facilitar nuestros intereses. Despu\u00e9s de todo, no era mentira que tanto Dar\u00edo como yo est\u00e1bamos muy ilusionados con nuestras citas. Sin embargo, no pod\u00eda demostrar debilidad en ese momento, ya que era evidente que Estela y Mar\u00eda Esperanza quer\u00edan irse a sus casas enseguida. Por lo tanto, tuve que tratar de convencerlo:<\/p>\n<p>\u2014Lo que dices es cierto, pero lamentablemente no supimos aprovechar la oportunidad que propiciaste, y lo mejor que podemos hacer es ceder a los deseos de las damas. Te agradecer\u00eda much\u00edsimo que nos permitas irnos de este lugar.<\/p>\n<p>\u2014Pi\u00e9nsalo bien: ciertas oportunidades no se dan tan a menudo. Si decides irte, no tendr\u00e1s la menor protecci\u00f3n de mi parte.<\/p>\n<p>\u2014No quisiera contrariarte, pero tengo la convicci\u00f3n de que lo m\u00e1s conveniente para nosotros es irnos de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Ser\u00e1 as\u00ed, entonces \u2014se puso en pie, y a continuaci\u00f3n dijo:\u2014. S\u00edgueme, por aqu\u00ed hay un atajo a la zona en donde se encuentran tus amigos.<\/p>\n<p>Estrada se puso de pie y, moviendo uno de los tapices de la pared, dej\u00f3 al descubierto una puerta, la cual al abrirse revel\u00f3 un sitio conocido por m\u00ed: el pasillo de los reservados. Sin poder ocultar mi premura corr\u00ed hacia el lugar en donde estaban mis amigos, superando a Juan Antonio. Cuando abr\u00ed la cortina, pude ver que Estela estaba sentada en el sof\u00e1, conversando animadamente con un hombre al cual no pude identificar, mientras que Dar\u00edo y Mar\u00eda Esperanza ocupaban dos de las sillas del reservado. Al verme entrar, Estela me dirigi\u00f3 una mirada cargada de reproche, y el hombre que le hac\u00eda compa\u00f1\u00eda se levant\u00f3 y sali\u00f3 presuroso del sitio, despu\u00e9s de susurrarle algo al o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por fin! Cre\u00edamos que te hab\u00edas desaparecido para siempre \u2014dijo Dar\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Ya veo que no perdiste el tiempo mientras estuve ausente, Estela. Pero no es tiempo para hablar, lo cierto es que nos vamos de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014No creo que lo que yo haga o deje de hacer sea a\u00fan de tu incumbencia. Pero dime, \u00bfencontraste a nuestro carcelero? \u2014respondi\u00f3, sin ocultar la ira que sent\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3mo lamento que hayan confundido hospitalidad con prisi\u00f3n&#8230; para futuras ocasiones tratar\u00e9 de ser mejor anfitri\u00f3n \u2014las palabras de Estrada cayeron como un balde de agua fr\u00eda sobre nosotros\u2014. De ninguna manera est\u00e1n obligados a quedarse, la puerta est\u00e1 abierta para todo aquel que desee marcharse. Eso s\u00ed, no nos hacemos responsables de lo que les pueda ocurrir cuando abandonen el local. Estar\u00e1n a su libre albedr\u00edo, sin nuestra protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes, nos hemos cuidado solos antes y lo podremos volver a hacer \u2014respondi\u00f3 altivamente Dar\u00edo, envalentonado por el hecho de haberse bajado un buen trago de la botella, como pude observar.<\/p>\n<p>\u2014Tampoco nos vamos a poner a pelear, deber\u00edamos irnos ya \u2014trat\u00e9 de cortar por lo sano, para que no fuera a ocurrir otro tropiezo que nos impidiera la salida inmediata de ese bar que ya nos asfixiaba.<\/p>\n<p>\u2014Ser\u00e1 mejor que vayan saliendo, Mariela est\u00e1 sumamente enojada por las molestias que est\u00e1n causando, y quiere que abandonen enseguida el local.<\/p>\n<p>Esas palabras fueron nuestra despedida de Juan Antonio. Desapareci\u00f3 en la oscuridad del pasillo, y no lo volvimos a ver m\u00e1s nunca. Emprendimos el camino hacia la salida, el cual fue acompa\u00f1ado por las miradas severas y amenazantes de los parroquianos, o por lo menos esa fue la impresi\u00f3n que tuvimos. Una vez en la calle, el portero nos dijo:<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 mal que no supieron aprovechar la oportunidad que se les estaba ofreciendo, no saben lo que est\u00e1n perdiendo al hacerlo.<\/p>\n<p>Nadie le respondi\u00f3. Simplemente nos acercamos al Charger, que estaba estacionado en la acera en frente al bar. Abr\u00ed la puerta del copiloto para que ingresaran al asiento trasero Dar\u00edo y Mar\u00eda Esperanza, y la mantuve as\u00ed mientras se sub\u00eda Estela, como \u00faltimo rasgo de cortes\u00eda, cerr\u00e1ndola con suavidad cuando lo hubo hecho. Una vez que todos estuvieron acomodados, me sub\u00ed al asiento del conductor e introduje la llave en el cilindro de arranque; al darle vuelta, el motor ronrone\u00f3 como lo sol\u00eda hacer, con su sonido poderoso pero sobrio; lo calent\u00e9 unos cuantos segundos y salimos veloces de ese sitio. No conoc\u00eda la zona, por lo que tard\u00e9 bastante en ubicar la entrada a la autopista; recorrimos varias cuadras de peque\u00f1as casas, algunas de las cuales hab\u00edan sido transformadas en comercios o en talleres mec\u00e1nicos; en los cruces decid\u00eda al azar la ruta que seguir\u00eda en adelante. Las calles estaban totalmente desiertas, no hab\u00eda nadie a quien preguntar. Eventualmente, al rato de vagar sin rumbo, la encontr\u00e9. Enfil\u00e9 decidido hacia ella, pero el carro no pudo ingresar a la autopista, porque lo detuvo la defensa del canal de incorporaci\u00f3n; simplemente no cruz\u00f3, parec\u00eda no obedecer las \u00f3rdenes que le impart\u00eda mediante el volante. Dar\u00edo pens\u00f3 que yo estaba ebrio por la bebida que hab\u00eda ingerido, y me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que maneje yo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El carro no pudo ingresar a la autopista porque lo detuvo la defensa del canal de incorporaci\u00f3n; simplemente no cruz\u00f3, parec\u00eda no obedecer las \u00f3rdenes que le impart\u00eda mediante el volante. Dar\u00edo pens\u00f3 que yo estaba ebrio por la bebida que hab\u00eda ingerido, y me dijo:&nbsp; \u2014\u00bfQuieres que maneje yo? 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