{"id":1523,"date":"2008-10-07T14:18:59","date_gmt":"2008-10-07T18:18:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=1523"},"modified":"2014-06-07T12:21:15","modified_gmt":"2014-06-07T16:51:15","slug":"literatura-trash","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/10\/07\/literatura-trash\/","title":{"rendered":"Literatura Trash"},"content":{"rendered":"<p>Si me preguntan c\u00f3mo identificar\u00eda a un libro que pertenece al realismo sucio, contestar\u00eda que esos dos t\u00e9rminos s\u00f3lo aplican cuando se relacionan con los <strong>autores legendarios<\/strong> de <strong>la novela basura<\/strong>, por ejemplo, <strong>Nelson Algren<\/strong>, <strong>John Fante<\/strong>, <strong>Charles Bukowski <\/strong>o cualquier otro autor ajeno a la escena mainstream de la <strong>industria editorial<\/strong> y que, por tanto, quedan fuera del alcance de los simples mortales que merodean las librer\u00edas en busca de ese libro con t\u00edtulo arrebatador que habr\u00e1 de cambiarles la vida para siempre. Los escritores marginales encarnan entre los p\u00e1rrafos de sus novelas estructuras narrativas perturbadoras y, dentro de ellas, a personajes tan cercanos a nosotros que cuesta trabajo no dejarse llevar por un asco sutil que nos obligue a alejarnos de inmediato del libro, lo que es poco menos que un triunfo si nos apegamos a la sombr\u00eda y, por tanto, acertad\u00edsima visi\u00f3n que este autor tiene de la vida, pues apela de la misma manera al aburrimiento que hace funcionar al mecanismo que da forma al sistema en el que todos coexistimos, ese mar de la mediocridad en el que nos ahogamos cada d\u00eda, sin poder escapar de nuestra propia miseria, de los miedos que rigen nuestras vidas.<\/p>\n<p><!--more-->Mundo Inmundo ,un libro que fue rechazado por algunas editoriales \u201cdecentes\u201d, puede ser celebrado como un retrato de nuestra sociedad, lo que dicho de esa manera puede ser un lugar com\u00fan pero que es cierto en tanto que la sabrosa suciedad que parece derramarse insidiosamente entre los dedos mientras se avanza la lectura de las aventuras de los personajes all\u00ed descritos, una alegr\u00eda que no puede ser mayor a la que disfrutamos leyendo grandes y peque\u00f1as tragedias cotidianas en el peri\u00f3dico, por ejemplo, con el agravante de que recae en nosotros la responsabilidad de no ceder ante los complejos de clase y disfrutar del personaje principal en toda su superficialidad desnuda y avasalladora, carente de todo pudor timorato y de cualquiera de esos aparatos peque\u00f1oburgueses que revisten y transforman a una palabra tan simple como \u201cvalores\u201d.<\/p>\n<p>Los editores se han acostumbrado a encasillar a los escritores dentro de las definiciones de arte en par\u00e1metros fijados por los puristas que prefieren cerrar los ojos ante las nuevas expresiones literarias, como es el caso que nos ocupa. La sordidez de estos relatos, largos o cortos, se enfrenta a las viejas estructuras mentales que impulsan a las editoriales reconocidas a no aceptar, en una primera lectura, los materiales que autores underground env\u00edan para su revisi\u00f3n, oblig\u00e1ndolos a publicar ediciones privadas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi medio siglo de crisis sist\u00e9mica e incontrolable, con la llegada de la mal llamada posmodernidad ha quedado claro que no hay lugar en la narrativa contempor\u00e1nea para las f\u00f3rmulas que han puesto en evidencia por sus esquemas poco convincentes y soportes dram\u00e1ticos anticuados su incapacidad para satisfacer las necesidades de un p\u00fablico que ha sufrido la progresiva decepci\u00f3n de la brutal cotidianeidad. Esto ha ido removiendo esa predisposici\u00f3n resignada apenas sugerida por los endebles razonamientos que a golpe de sabidur\u00eda populachera intentan redimirlo de la crueldad, que ha traspasado el umbral del sufrimiento y la miseria para ubicarse en una perspectiva panor\u00e1mica que, aunque no le permite re\u00edrse de su desgracia, como hip\u00f3critamente sol\u00eda presumirse en el pasado, s\u00ed le ha dotado de a\u00fan sabia capacidad de largo alcance para interpretar los sucesos haci\u00e9ndolos pasar por un filtro, ideol\u00f3gico a veces, sentimental casi siempre, que no es mas que perplejidad. Definitivamente no estamos en el mejor de los mundos posibles. Vivimos en un mundo relativamente libre y pr\u00f3spero acotado por sentimientos de inferioridad retratados por un chauvinismo posmoderno, donde agravios no resueltos delinean los complejos y los rencores tradicionales con que se identificar\u00e1 la palabra Libertad dentro de un tiempo no muy lejano.<\/p>\n<p>Estos elementos, sordidez y domesticidad, que reflejan toda la suciedad cotidiana complementada con una miseria contextual y una desesperanza inmanente e inexorable, se erigen como planos generales para que puedan correr los hilos conductores de estas historias, propias de una una est\u00e9tica marginal autorreferenciada que logra despertar pasiones desde la \u00f3ptica presuntuosa de quien presencia el surgimiento de una moda ef\u00edmera que no tendr\u00e1 valor suficiente para ubicarse como una corriente con voz propia de la literatura universal.<\/p>\n<p>La prosa de M.J.S. es una copia fiel y verdadera del mundo en el que nos toc\u00f3 vivir, que resulta dif\u00edcil no abandonar a ratos la lectura para echar una mirada a nuestro alrededor y encontrar a cada cosa y a cada persona como extensiones oportunas de la leyenda urbana, tangible y palpable, que nos est\u00e1 siendo contada.<\/p>\n<p>Esta clarividencia se ve potenciada por lo cercanos y vitales que son los personajes, a\u00fan dentro de la clave apocal\u00edptica sobre la que marcan el paso de su marcha hacia la ruinosa desaparici\u00f3n an\u00f3nima: la joven suicida que cuenta sus memorias desde el m\u00e1s all\u00e1, una prostituta por \u201cvocaci\u00f3n\u201d que narra su aventura, una ni\u00f1a que se masturba fren\u00e9ticamente; los amantes del sexo duro que viven al l\u00edmite, los perdedores natos\u2026Hay, tambi\u00e9n , lugar para la poes\u00eda: la casa de un escritor reducida a cenizas nos habla, desde una ventana un escritor presencia una ciudad en llamas y escribe las m\u00e1s escalofriantes notas rojas, esas que la realidad exige que sean escritas con sangre. Efectivamente, estos textos se han escrito con sangre, semen, sudor y l\u00e1grimas. Las leyendas urbanas m\u00e1s delirantes se convierten en lugares comunes entre las fauces de los lobos que devoran a tiernas ovejas para poder sobrevivir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si me preguntan c\u00f3mo identificar\u00eda a un libro que pertenece al realismo sucio, contestar\u00eda que esos dos t\u00e9rminos s\u00f3lo aplican cuando se relacionan con los autores legendarios de la novela basura, por ejemplo, Nelson Algren, John Fante, Charles Bukowski o cualquier otro autor ajeno a la escena mainstream de la industria editorial y que, por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":578,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2693],"tags":[],"class_list":["post-1523","post","type-post","status-publish","format-standard","category-narrativa"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-oz","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/578"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1523\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}