{"id":15122,"date":"2011-05-26T20:00:18","date_gmt":"2011-05-27T00:30:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=15122"},"modified":"2011-05-26T20:00:18","modified_gmt":"2011-05-27T00:30:18","slug":"el-tremendismo-los-tremendistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/05\/26\/el-tremendismo-los-tremendistas\/","title":{"rendered":"EL TREMENDISMO Y LOS TREMENDISTAS"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>EL TREMENDISMO Y LOS TREMENDISTAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/strong><\/p>\n<p>El tremendismo (no el estilo literario as\u00ed llamado) es una forma de comportamiento individual (aunque abunda el tremendismo grupal y en ocasiones el de turbamultas sin l\u00edmite num\u00e9rico) que se produce por lo general en presencia de otros que lo reconocen, lo observan y hasta puede que lo imiten; en este \u00faltimo caso comparten y justifican sus motivaciones (por lo menos aparentemente).<\/p>\n<p>De modo que aunque nace en la interioridad del sujeto se realiza en lo externo, y sobre todo en su exposici\u00f3n ante terceros. Por lo tanto parece un envase, un look, una manera de aparecer, de presentarse, de parecer y de expresarse que utilizan las personas en ciertas ocasiones para sugerir a sus receptores que dicho comportamiento, con la singularidad y caracter\u00edsticas particulares que posee, en realidad proviene de adentro, de la profundidad de su ser,\u00a0 y es proporcional a la gravedad del asunto que lo genera.<\/p>\n<p>En ocasiones ello es efectivamente as\u00ed: es decir, resulta ser una exteriorizaci\u00f3n genuina de conmociones interiores o de estados alterados, pero tambi\u00e9n puede tratarse de comportamientos ense\u00f1ados y aprendidos, estereotipados, previsibles en ciertas situaciones y dadas ciertas condiciones, es decir, esperables. En estas condiciones es posible que se produzcan sin un compromiso real de la interioridad ps\u00edquica, emocional, espiritual o conceptual de la persona que act\u00faa en forma tremendista.<\/p>\n<p>Las notas comunes de cualquier comportamiento tremendista constituyen formas diversas de la exageraci\u00f3n, de la desmesura, del desborde, del desequilibrio an\u00edmico, es decir, son notas de excepcionalidad.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, el tremendista, o tremend\u00f3n, al momento de evaluar una situaci\u00f3n inesperada por lo general pierde la calma y exagera las reales y\/o potenciales consecuencias \u2014por lo general peligrosas o inconvenientes\u2014 de los factores que examina, por lo cual casi siempre termina <em>haciendo de un pedo un ca\u00f1onazo<\/em>.\u00a0<\/p>\n<p>Menos frecuente es el tremendista que exagera sin provocar p\u00e1nico ni perturbaci\u00f3n en los \u00e1nimos de los espectadores, como el personaje del genial Wenceslao Fern\u00e1ndez Flores en La cura de moscas, empe\u00f1ado en ponderar con trazos superlativos la importancia de las moscas de Pontevedra. En este caso, y en materia humor\u00edstica en general, la hip\u00e9rbole resulta encantadora y divertida pues es posible encontrarse en la vida con t\u00edos de esta clase.<\/p>\n<p>Pero yo arranqu\u00e9 esta nota pensando en los otros tremendistas, los habituales, esos que en tanto no est\u00e9n fingiendo est\u00e1n enfermos de gravedad. De \u00e9stos s\u00ed hay abundancia.<\/p>\n<p>Esas formas exageradas, a veces catastr\u00f3ficas y apocal\u00edpticas, que revisten el <em>qu\u00e9<\/em> se dice y se hace y el <em>c\u00f3mo<\/em> se dice y se hace suelen estar producidas con la intenci\u00f3n a priori de impresionar a los receptores. Los tremendistas quieren influir en sus espectadores no delicada ni sutilmente, sino carism\u00e1ticamente, por eso a\u00f1aden a su comportamiento formas aparatosas y ostentosas de moverse, de mirar, de gesticular, de hablar, formas que si se tornan habituales en su comportamiento observable pasan a otra categor\u00eda: la de exc\u00e9ntricos. \u00c9stos ya son tremendistas de tiempo completo, es decir, act\u00faan constantemente robando c\u00e1mara, sabiendo que son tenidos como \u201cespeciales\u201d, cosa de la cual suelen ufanarse \u00edntimamente, y quererse mucho. Algunos llegan a sentirse como el equivalente de una marca de ropa fina y piensan que los dem\u00e1s los ven de ese modo, es decir, que quieren vestirse en ellos. Los que llegan a este grado se vuelven \u201cexquisitos\u201d, exigentes al m\u00e1ximo, no hay nada que les venga bien, necesitan siempre dejar su impronta, su punto de vista, que inexorablemente habr\u00e1 de ser distinto al de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Generalmente, esa necesidad de estar en foco resulta insoportable para los circunstanciales espectadores, m\u00e1s a\u00fan para quienes est\u00e1n obligados\u00a0 a serlo por razones de cualquier tipo. Es que el tremendista irrumpe intempestivamente en cualquier interacci\u00f3n o comunicaci\u00f3n desplaz\u00e1ndola o interrumpi\u00e9ndola ya que su gui\u00f3n ocupa toda la escena imponi\u00e9ndose por la fuerza. Esa fuerza proviene generalmente del estallido emocional, del grito, de una actitud amenazante, de una violencia ostensible, de una discordancia insufrible para el resto.<\/p>\n<p>El tremendista clausura los di\u00e1logos y convierte a las interacciones en mon\u00f3logos autoritarios que terminan siendo rechazados expl\u00edcita o impl\u00edcitamente por los presentes involucrados, sobre todo cuando interpretan que existe all\u00ed un exceso de dramatismo innecesario o digno de mejor causa. En cambio, cuando presienten que una reacci\u00f3n aun exagerada es genuina y no fingida tienden a ser comprensivos con la persona afectada.<\/p>\n<p>All\u00ed reside la diferencia entre tener ocasionalmente comportamientos tremendistas y ser un tremendista. En las motivaciones de las personas del primer caso sus desbordes, su vehemencia, sus exageraciones, suelen ser moment\u00e1neas, motivadas por hechos que los superan o que no saben c\u00f3mo enfrentar y dome\u00f1ar. Inclusive, pueden llegar a darse cuenta de que est\u00e1n derrapando y pueden llegar a pedir disculpas por un ex abrupto o un comportamiento indebido o vulgar.<\/p>\n<p>Los del segundo tipo: los tremendistas <em>stricto sensu<\/em>, suelen ser fabuladores constantes que jam\u00e1s retroceder\u00e1n ni pedir\u00e1n disculpas por nada ni ante nadie. Ellos act\u00faan un gui\u00f3n que consideran como una suerte de traje de fina confecci\u00f3n que es el que va con su personalidad. Obviamente, tienen una alta ponderaci\u00f3n de si mismos que se traduce en un exagerado egocentrismo y narcisismo.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n muestra a diario a j\u00f3venes tremendistas con unos talentos actorales impresionantes. Imag\u00ednese entonces cu\u00e1nto m\u00e1s abundantes ser\u00e1n los tremendistas de las universidades, de la calle, de los estadios de f\u00fatbol, y pi\u00e9nsese cu\u00e1n desmoralizante ser\u00e1 para estos angelitos el verse privados -discriminados ser\u00eda m\u00e1s correcto- de aparecer ante las c\u00e1maras de televisi\u00f3n. Tomen nota los Mass Media, \u00a1pero pronto, antes de las elecciones por favor!<\/p>\n<p>Es un\u00a0 dato evidente que existen m\u00e1s tremendistas juveniles que mayores. La vida ense\u00f1a, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, que la juventud se cura con los a\u00f1os, igual que las vanidades y las ansias de figuraci\u00f3n a cualquier precio. De todos modos, creo que todos estar\u00e1n de acuerdo con que no es obligatorio tener 18 a\u00f1os de edad y ser un <em>pelotis bolis<\/em>, como parecen creer tantos j\u00f3venes actualmente.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n existen tremendistas emblem\u00e1ticos de mediana edad y hasta de edad provecta, algunos convertidos en personajes medi\u00e1ticos que fungen de hombres temperamentales, quisquillosos, de pocas pulgas, de \u201chombres derechos\u201d con los que no se juega, \u201cque no son agua de tallarines\u201d, que la van de ap\u00f3stoles de la justicia social y que viven para los dem\u00e1s\u2026 Se ha puesto de moda llamarlos (y tambi\u00e9n autodesignarse) \u201cluchadores sociales\u201d, t\u00edtulo con el que chapean exitosamente. \u00a0<\/p>\n<p>De \u00e9stos, muchos han logrado obtener retornos interesantes con sus comportamientos y reacciones tremendistas. Sin embargo, hay que reconocer que carecen de originalidad. Los guiones de tremendista son clonados en Am\u00e9rica latina con una est\u00e9tica f\u00e1cilmente reconocible que si bien tiene elementos en com\u00fan con los tremendistas de otros continentes donde la vida es m\u00e1s dif\u00edcil para los pobres no poseen lo que esos pueblos lejanos si tienen desgraciadamente: me refiero al fundamentalismo.<\/p>\n<p>Los nuestros no son fundamentalistas ni quieren parecerlo pues los fundamentalistas no pueden retroceder ni desdecirse\u2026 Como hijos putativos del populismo, nuestros tremendistas conocen y practican todas las leyes y tendencias de la mercadotecnia pol\u00edtica, por lo cual tambi\u00e9n saben retroceder cuando es necesario y llamarse a sosiego. De ah\u00ed su creciente valorizaci\u00f3n como sector social al servicio de los gobernantes que supimos conseguir.<\/p>\n<p>Como era de esperar, los tremendistas argentinos vienen recargados de arrogancia y petulancia, y si no vea usted su transfiguraci\u00f3n en alguna asamblea estudiantil o popular en el momento de la declamaci\u00f3n, f\u00edjese c\u00f3mo engolan la voz y como sus rostros se cubren de ese rictus setentista en las bocas y las miradas, en el instante supremo en que su oratoria se conecta con el cosmos.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 inmenso poder tuvieron aquellas fotograf\u00edas de los muchachos de entonces! Conozco una diputada que cuando est\u00e1 en los palcos no mira a las c\u00e1maras ni a los fot\u00f3grafos sino un tanto m\u00e1s arriba, y de perfil, con el ce\u00f1o adusto, como corresponde para que nadie ose pensar que tiene la m\u00e1s m\u00ednima porci\u00f3n de frivolidad femenina, \u00a1cosa imperdonable en una ex militante de los a\u00f1os \u00b470!, para dar as\u00ed que est\u00e1 oteando el horizonte, quiero decir, el futuro, con preocupaci\u00f3n pero con firme determinaci\u00f3n porque ella es visionaria. Como esta chica daba tan hier\u00e1tica con las mand\u00edbulas ferozmente apretadas a todos les cay\u00f3 siempre antip\u00e1tica, pero como quer\u00eda \u201crepetir\u201d el men\u00fa cuatrienal debi\u00f3 empezar a sonre\u00edr\u2026!!! Y le fue muy bien !!! Anoten los asesores de imagen.<\/p>\n<p>Los tremendistas pol\u00edticos la juegan de profundos y de viscerales, es decir, de radicales, de revolucionarios, pero la juegan nom\u00e1s, no son radicales ni revolucionarios ni lo quieren ser. F\u00edjese que los tremendistas no construyen, no reparan, no dan soluciones, no hacen, simplemente cacarean y hacen alharaca, claman a viva voz, dan alaridos por si y por los dem\u00e1s a quienes dicen representar y solidarizarse.<\/p>\n<p>Y en esos momentos sagrados en que son pose\u00eddos por una santa indignaci\u00f3n el pa\u00eds todo debe ser paralizado, pues toda indiferencia social ser\u00e1 tomada por ellos como enemistad y provocaci\u00f3n. Esos momentos, usted sabe, son fundamentales para su proyecto personal.<\/p>\n<p>Y si usted es un gil, al verlos sobrecogidos de emociones convulsivas puede llegar a creer que est\u00e1 ante \u00e9mulos de Jesucristo echando a los mercaderes del templo. Ellos interpretan, como cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s, que la acci\u00f3n directa debe reemplazar a la ley. Y as\u00ed se empieza: primero por un rato, luego por un tiempo m\u00e1s largo\u2026 hasta donde se pueda.\u00a0<\/p>\n<p>Siempre me refiero a los nuestros. \u00a1Si los conoceremos usted y yo! Tragedia fue la de los \u00b470, la de los a\u00f1os de plomo. Esto de hoy es el grotesco y el absurdo juntos financiado por todos los contribuyentes.<\/p>\n<p>Preguntar\u00e1 usted \u00bfqu\u00e9 es lo que financia la sociedad? Pues\u2026 remuneraciones, retornos, incentivos, est\u00edmulos, publicidad, contenciones, sueldos de planta, subsidios, planes, bonos, ayuda social, y tambi\u00e9n el suministro de los kits de tremend\u00f3n: \u00a1el equipo, hombre!, el pasamonta\u00f1as, la casaquita color naranja, el garrote, la tumbera\u2026\u00a0<\/p>\n<p>Claro que cada tantos indios hay un porcentaje de caciques que se premian con cargos de representaci\u00f3n en el Congreso y en las Legislaturas provinciales. No con cargos ejecutivos porque en \u00e9stos hay que trabajar. Y si no me cree eche una mirada sobre esos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, \u00bfsabe por qu\u00e9 me la agarr\u00e9 con los tremendistas esta vez? Pues, para que en las pr\u00f3ximas elecciones no se deje enga\u00f1ar por discursos de tremendistas ni vote tremendistas actuales ni ex tremendistas, que no sirven para nada.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, si comienza examinando los discursos y los oradores por sus est\u00e9ticas\u00a0 no se olvide de continuar luego con sus \u00e9ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1454\">http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1454<\/a><\/p>\n<p>o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 EL TREMENDISMO Y LOS TREMENDISTAS \u00a0POR CARLOS SCHULMAISTER El tremendismo (no el estilo literario as\u00ed llamado) es una forma de comportamiento individual (aunque abunda el tremendismo grupal y en ocasiones el de turbamultas sin l\u00edmite num\u00e9rico) que se produce por lo general en presencia de otros que lo reconocen, lo observan y hasta puede [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-15122","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-3VU","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}