{"id":1509,"date":"2008-09-30T17:23:18","date_gmt":"2008-09-30T21:23:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/09\/30\/la-sociedad-medieval-posmodernista-inmersa-en-la-infinita-negrura-de-los-ojos-ebrios-de-francois-villon-o-analisis-de-solo-quiero-que-amanezca-de-oscar-marcano\/"},"modified":"2014-06-07T12:21:15","modified_gmt":"2014-06-07T16:51:15","slug":"la-sociedad-medieval-posmodernista-inmersa-en-la-infinita-negrura-de-los-ojos-ebrios-de-francois-villon-o-analisis-de-solo-quiero-que-amanezca-de-oscar-marcano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/09\/30\/la-sociedad-medieval-posmodernista-inmersa-en-la-infinita-negrura-de-los-ojos-ebrios-de-francois-villon-o-analisis-de-solo-quiero-que-amanezca-de-oscar-marcano\/","title":{"rendered":"La sociedad medieval posmodernista inmersa en la infinita negrura de los ojos ebrios de Fran\u00e7ois Villon o An\u00e1lisis de S\u00f3lo quiero que amanezca de Oscar Marcano"},"content":{"rendered":"<p><em>He soltado mi penacho al viento,<br \/>\n<\/em><em>que lo siga quien tenga esperaza.<br \/>\n<\/em><em>De esto me callar\u00e9 a partir de ahora,<br \/>\n<\/em><em>pues quiero continuar con mi prop\u00f3sito.<br \/>\n<\/em><em>Y si alguien me pregunta \u2013o lo intenta \u2013<\/em><em>c\u00f3mo oso hablar mal de Amor,<br \/>\n<\/em><em>que le contesten esta palabras:<br \/>\n<\/em><em>&lt;&lt;Quien muere, debe decirlo todo a sus herederos.&gt;&gt;<br \/>\n<\/em>Fran\u00e7ois Villon<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_edn1\" name=\"_ednref1\" title=\"_ednref1\">[i]<\/a><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Cuando Villon alza la copa<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En una madrugada citadina, iluminada con la llama de una vela, tendido en el letargo del compromiso social, huyendo de ese contrato colectivo que obliga a saludar, dar buenos d\u00edas, mirar cort\u00e9smente al vecino, que es un cerdo, destructor del planeta, iletrado dominical que consume los listines de ofertas con la elocuente pasi\u00f3n de un lector adolescente frente a la complicaci\u00f3n existencial de Rask\u00f3lnikov<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_edn2\" name=\"_ednref2\" title=\"_ednref2\">[ii]<\/a>, se mueven las ideas como en un cubo de cuadritos de color, se electrifican, reordenan, toman nuevas dimensiones, caen en la hosquedad. El texto incentiva al lector a volcarse sobre diversos estados de \u00e1nimo. Puede entrar bruscamente en la euforia o en el m\u00e1s inconsolable hast\u00edo. Muchas veces, en el texto urbano, podemos sentir la fr\u00eda acera gangrenando nuestras v\u00edsceras a la espera de algo de oxigeno que nos recupere el aliento, ox\u00edgeno que nunca llega, aliento que queda sumido en el desasosiego de la realidad. El narrador contempor\u00e1neo tiene dos opciones de vida. Dos clases de oficios. O huirle a la imagen urbana, a la basura que se amontona dentro de las oficinas p\u00fablicas, a la mala cara del chofer, al incomprendido hijo que llora la ausencia de su padre, a trav\u00e9s de millones de desdoblamientos, vueltas al pasado, novelares hist\u00f3ricos, suspicaces refinamientos del verbo en la popular historia Tristan, del Grial \u00f3 la mujer de Jes\u00fas (en cualquiera de los casos guardando gran valor como intento art\u00edstico, en particular por el estilo pros\u00edstico de cada narrador), sin descr\u00e9dito de esas interesantes historias de esoterismo y seducci\u00f3n. O encarando una \u00e9poca, fustigando los recursos literarios que se escapan de la f\u00e9tida esfera de un matrimonio fermentado o el alucinado trance de un suicidio astral. Cada quien toma su extremo en la corte de la cr\u00edtica, algunos no alcanzaron a tomar las puntas y habitan en el medio, en esos bancos desconfiables, que se mueven de un lado a otro por la falta de una pata, y otros prefieren demarcar con tiza su mundo aparte, escuchando la m\u00fasica del MP4 mientras se lee el veredicto. El autor es esclavo de su propia libertad. Libertador sumo de sus miedos y deseos, se levanta altivo, airoso, ungido en tinta derramada, en fracciones de bosques empaquetados en quinientas unidades.De esa agua bebi\u00f3 Oscar Marcano. De los oscuros manantiales de la narraci\u00f3n urbana, solicitando del lector una intuici\u00f3n bizarra que demuela los miedos al reflejo y proyecci\u00f3n de alma, con la misi\u00f3n de encaminar al lector a trav\u00e9s de las fauces voraces de monta\u00f1as que engullen una ciudad dormitante, l\u00edvida, desmoralizada.<\/p>\n<p><!--more--><strong>Hacia un concepto de narraci\u00f3n urbana venezolana a trav\u00e9s del ojo renovador de Oscar Marcano<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En las piezas narrativas de Oscar Marcano, se evidencian, se introducen nuevos <em>indicadores de desgaste social<\/em>, si es que podemos llamarlos as\u00ed, nuevos epicentros de caos y atenci\u00f3n, que abren en la literatura nacional un espectro de renovaci\u00f3n en la llamada literatura urbana. Las narraciones urbanas se empiezan a fraguar en Venezuela desde la primera novela de Andr\u00e9s Mari\u00f1o Palacio (1927-1965), <em>Los Alegres Desahuciados<\/em>, publicada en 1948, que tiene como antecedente trasgresor las narraciones cortas de Guillermo Meneses (1911-1978) que inicia sus publicaciones en 1933. Luego nos damos paseo por nombres de altura en la literatura venezolana: Salvador Garmendia (1928-2001), que trasciende con <em>Los peque\u00f1os seres<\/em> (1958), donde su magnifica observaci\u00f3n dej\u00f3 al descubierto la existencia cubierta por noblezas sociales, atados a un mundo gris\u00e1ceo y mis\u00e9rrimo hundido en los recovecos, cada vez mas grandes y menos escondidos, de la gran urbe; Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n (1931-2008), en su obra cuent\u00edstica, <em>Las hogueras m\u00e1s altas <\/em>(1959)<em>, Asfalto-infierno <\/em>(1963)<em> <\/em>y <em>Hombre que daba sed <\/em>(1967), contribuyente a la formaci\u00f3n de una cuent\u00edstica urbana, junto con su novel\u00edstica, representada magistralmente en <em>Pa\u00eds port\u00e1til <\/em>(1968), obra de trascendencia internacional; y su contempor\u00e1neo Rodolfo Izaguirre (1931- ) y su novela <em>Alacranes <\/em>(1968). Francisco Massiani (1944- ), es otro exponente urbano de finales del 60 y las generaciones reinantes en los 70, con su obra primera <em>Piedra de mar<\/em> (1968), su segunda novela <em>Misterdoc Fonegal<\/em> (1976), y sus tomos cuent\u00edsticos <em>Los primeras hojas de la noche <\/em>(1975) y <em>El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes<\/em> (1975), que configuran una narraci\u00f3n urbana, de tono juvenil, cadenciosamente adolescente y cr\u00edtica del entorno citadino. En el mismo orden de ideas, nos remontamos a la d\u00e9cada de los setenta y ochenta para conseguir nuevas trasgresiones al fen\u00f3meno narrativo, en manos de autores como Luis Britto Garc\u00eda (1940- ) que con sus narraciones cortas en <em>Rajatabla<\/em> (1970) y <em>La org\u00eda imaginaria<\/em> (1983), y sus novelas <em>Vela de armas<\/em> (1970) y <em>Abrapalabra <\/em>(1979); Jos\u00e9 Balza (1939- ) y su obra <em>Percusi\u00f3n <\/em>(1982), adem\u00e1s de sus <em>ejercicios narrativos <\/em>(1995) y su teor\u00eda de la ficci\u00f3n en el libro <em>Este mar narrativo<\/em> (1987); Gustavo Luis Carrera, con <em>Salom\u00f3n<\/em> (1994)<em> <\/em>y <em>El signo secreto <\/em>(1995)<em>; <\/em>y la narradora zuliana Laura Antillano (nacida en Caracas en 1950), primera mujer en ganar el premio de cuentos de El Nacional en 1977, autora de obras como <em>La muerte del monstruo come-piedra <\/em>(1971), su primera novela, <em>La<\/em> <em>bella<\/em> <em>\u00e9poca <\/em>(1969) y otro grueso n\u00famero de obras de literatura infantil, textos narrativos experimentales, llenos de aspereza citadina y ambiente urbano, caracter\u00edstico aroma de ciudad. Junto a ellos, en el a\u00f1o 1958, nace Oscar Marcano, y su primera publicaci\u00f3n: <em>Inecuaciones<\/em> (Poes\u00eda, 1984). Narrativa que fue evolucionando con el paso de <em>Sonata para un avestruz <\/em>(Entrevista Ficcionada, 1988), <em>Cuartel de Invierno<\/em> (Cuentos, 1994), y en 1999 que ser\u00eda merecedor del Premio de Narrativa Ar\u00edstides Rojas y del Premio Internacional Jorge Luis Borges, menci\u00f3n narrativa, con el libro \u201cLo que Francois Villon no dijo cuando beb\u00eda\u201d, publicado por <strong>Seix Barral<\/strong> Biblioteca Breve, bajo el titulo de <em>S\u00f3lo quiero que amanezca <\/em>(2002) que hoy es objeto de nuestra cita. Tambi\u00e9n ha publicado recientemente la novela <em>Puntos de sutura<\/em> (2007). En <em>S\u00f3lo quiero que amanezca <\/em>reposa una mirada acuciosa de la realidad urbana capitalina, m\u00e1s trascendente y sin nombre, una mirada que cabe en cualquier metr\u00f3polis acosada por la contramodernidad, y los antivalores de la alienaci\u00f3n, tema tocado magistralmente por el escritor Eduardo Liendo en su obra narrativa, pero en las narraciones cortas de Marcano toman vigor y m\u00faltiples factores. \u201c<em>Pens\u00f3 en Hern\u00e1n. La hab\u00eda conquistado con el cuento de que sus esp\u00edritus se hab\u00edan estado buscando desesperadamente en el transcurso de las reencarnaciones\u201d. <\/em>Oscar Marcano aprovecha la fe inusitada de los cavern\u00edcolas citadinos en las predicciones astrales, en el deseo de conseguir una gu\u00eda externa a la propia intuici\u00f3n o sentido com\u00fan. Marcano produce a partir del <em>gesto social<\/em>, esa mueca que retuerce los p\u00f3mulos prisioneros de miles de individuos condenados a caminar uno tras otro, a conducir un vehiculo rememorando el conflicto que habita en casa, \u00a0preocuparse por las personas que ama minutos antes de morir o la simple sensaci\u00f3n de salir ebrio de un bar despu\u00e9s de un espect\u00e1culo de sexualidad posmodernista. Marcano alimenta su narraci\u00f3n en un proceso de <em>psiconarraci\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_edn3\" name=\"_ednref3\" title=\"_ednref3\"><strong>[iii]<\/strong><\/a><\/em> donde descubre los entretejidos de esos seres alienados, sumidos en la depresi\u00f3n, en el abandono, el no aceptar de los acontecimientos, que nosotros desconocemos,\u00a0 de su vida; envuelto en realismo est\u00e9tico, el realismo del siglo XXI, de la descripci\u00f3n de la sociedad convulsa y\u00a0 el palpitar de la carne, del veloz devaneo de las sienes, ese ir y venir fren\u00e9tico que obedece a un despertar, la suave y enceguecedora luz de la realidad que calcina los velos alienantes de miles de ideas peque\u00f1o-burguesas basadas en fantas\u00edas ins\u00edpidas alejadas de los vicios sociales o radicalmente unidas a esos vicios. La narraci\u00f3n urbana de Marcano es un <em>psicoan\u00e1lisis dial\u00e9ctico<\/em> <em>televisado,<\/em> cual reality show, a un grupo de hombres que conviven en el drama intenso de la ciudad amenazante y profana, ese negro coraz\u00f3n de oscilaciones nocturnas que descansa tendido en la b\u00f3veda friolenta que el \u00c1vila brinda en las noches capitalinas.<\/p>\n<p><strong>Imaginando un fraile calvo del siglo XXI escribi\u00e9ndole a la Virgo de Berceo<\/strong><\/p>\n<p>Este libro, que hoy nos mira junto a la mesa de dormir guarda en sus p\u00e1ginas dos partes, la primera de ella titulada <em>Mester de Clerec\u00eda<\/em>, conformado por diez relatos de espeso contenido humano. El primero, <em>Goldfish <\/em>es el metaforismo\u00a0 del hast\u00edo producto inmediato del desamor. Sumergido en la intertextualidad con un fragmento de Camus: <em>\u201cPalabras\u201d. <\/em>Los peces son testigos: <em>\u201cElla mecanografiaba un trabajo sobre Camus. En la pecera, dos Goldfish abr\u00edan y cerraban la boca, como bostezando\u2026 yo beb\u00eda en una de esas copas viejas de licor, de v\u00eddrio grueso, con listas horizontales de acr\u00edlico\u201d. <\/em>Ella, atra\u00edda ardientemente por todos sus profesores. \u00c9l, con la fiel compa\u00f1\u00eda de su whisky J&amp;B. Ambos, juntos y distanciados por su pasado: un aborto. <em>\u201cLuego sali\u00f3 embarazada. Cuando me dio la noticia me puse feliz. No sab\u00eda que hacer pero me puse feliz. Ella dijo: &lt;&lt;ese bebe no va a nacer aunque me dejes&gt;&gt;. Discutimos acremente. &lt;&lt;\u00bfSabes cu\u00e1nto mide?&gt;&gt;, me grit\u00f3. Yo se\u00f1al\u00e9 que poco m\u00e1s de un cent\u00edmetro con el pulgar y el \u00edndice, ella me repuso con desden: &lt;&lt;\u00bfEntonces? Y si es por alma, ese co\u00e1gulo a\u00fan no tiene esp\u00edritu&gt;&gt;\u2026 Fue su cuarto aborto\u201d<\/em>. Ella se marcha con un profesor el fin de semana, \u00e9l se queda en casa junto a su whisky, tiene que cambiarle el agua a los peces que abren y cierran su boca, como diciendo palabras, como repitiendo a Camus, consolidando un discurso silencioso que se ahoga en la cama, recordando la voz de Bogey. El segundo relato, <em>Los pollos<\/em>, se basa en la crisis de un desempleado que busca trabajo en el alcoholismo, o por lo menos dedica al alcohol sus ratos de ocio, su tiempo de rememorar, respirar y enfrentarse. <em>\u201cPedro tocaba el corno y, como ten\u00eda moto y el dinero no alcanzaba, se hab\u00eda empleado como repartidor en Domino\u2019s Pizza. Pero Domino\u2019s ten\u00eda la promoci\u00f3n de no cobrar al cliente si el pedido llegaba treinta minutos despu\u00e9s de efectuado, de modo que a Pedro lo hab\u00edan despedido por romper el r\u00e9cord de facturas exoneradas de pago.\u201d<\/em>, Cuando llega un viejo amigo a darle una mala noticia. El matrimonio de Pedro corr\u00eda peligro por el nuevo trabajo de su esposa, su hijo se alimentaba de la televisi\u00f3n, hacinado a una ventana atiborrada de fotones, mientras unos pollos contribu\u00edan al absurdo dejando sus excrementos verdes por toda casa. El siguiente cuento, titulado: <em>\u201cLo que Fran\u00e7ois Villon no dijo cuando beb\u00eda\u201d<\/em>, es la historia de un conflicto familiar, donde el hombre sale de casa debatiendo sus ideas, la \u00faltima discusi\u00f3n que tuvo con su esposa, los ni\u00f1os. Con una narraci\u00f3n en primera persona, el narrador denuncia corrupci\u00f3n policial, consumo de drogas y muchos otros paisajes comunes de un bar de mala muerte. Al final de la noche vuelve a casa. <em>\u201cMi mujer dorm\u00eda entre los ni\u00f1os. Ten\u00eda los ojos hinchados. Tuve ganas de abrazarlos y de pedirles perd\u00f3n. Esa si era mi guerra\u2026\u201d<\/em>El relato <em>Be Bop a Lula<\/em>, es la ruptura de matrimonio por culpa de una adicci\u00f3n. En <em>Un d\u00eda sube y lo escuchamos<\/em> un exmarido esta harto de c\u00f3mo el nuevo novio de su mujer la golpea, mientras que el astr\u00f3logo (que es el mismo novio) la mantiene enajenada con su discurso de los astros. En el texto <em>Set<\/em>, se plantea, con una t\u00e9cnica magistral, la entrada furtiva de un grupo de personas a un banco para someter a los clientes que permanecen en su interior a una extra\u00f1a sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica. En el siguiente relato: <em>\u201cUna mujer sentada en una caja\u201d<\/em>, evidenciamos el despertar, el hast\u00edo de darse cuenta del sistema en que estuvimos enclaustrados, y la decisi\u00f3n fatal, la salida oriental al rumbo oscuro. <em>\u201cDora se sent\u00f3 en una caja para dar el \u00faltimo vistazo al apartamento\u201d<\/em>, el narrador comienza una remembranza de cada espacio vac\u00edo, la hosquedad de una ruptura. <em>\u201cpens\u00f3 en Hern\u00e1n\u2026 su encuentro estaba pautado desde siempre\u2026 una historia de amor signada por el decurso de muchas transmigraciones. La hab\u00eda convencido de que sus almas hab\u00edan coincidido por primera y \u00fanica vez ahora\u2026\u201d<\/em>, ella, permanec\u00eda imp\u00e1vida. <em>\u201cA\u00fan no le hac\u00eda efecto el Lexotanil\u201d<\/em>. Una transfiguraci\u00f3n, ella se construye con cada palabra. Su destino es resultado del pasado que Marcano nos va revelando a cada instante. Por \u00faltimo la carga de sus ayeres es demasiado pesada. <em>\u201cPens\u00f3 en su mam\u00e1, en Graciela, en Raiza, en el beb\u00e9. En la suerte que correr\u00edan, ahora que un crujido de est\u00f3mago iniciaba la acci\u00f3n de las sesenta y seis tabletas de ansiol\u00edtico, en el largo sopor de una viaje que no la arrancar\u00eda de su casa\u201d<\/em>. Los siguientes relatos: <em>Cash<\/em>, trata de un quiebre del destino, donde el personaje se relega a la casualidad; entregarse al ayer, una de las salidas que propone Marcano al agobiamiento urbano. <em>Los Pericos<\/em>, historia de amor, si es qu\u00e9 esa palabra puede ser utilizada para <em>S\u00f3lo quiero que amanezca<\/em>, donde se narra el sorpresivo encuentro de dos bohemios alocados que discuten con los pericos, despu\u00e9s de una terrible noche de peleas y borracheras: <em>\u201cDe no ser por ella esa noche me habr\u00eda tirado a un carro\u201d<\/em>. Y el d\u00e9cimo cuento titulado <em>El minotauro<\/em>, donde se enfrentan los miedos urbanos, y se describe la convivencia de un matrimonio joven. <em>\u201cLe pas\u00e9 por un lado y no me dijo nada. Al ver que met\u00eda las llaves en la puerta del carro, vino directo hac\u00eda mi gaznando\u2026 no dije nada\u2026 encend\u00ed el carro y puse el aire acondicionado\u2026El polaco gritaba cosas del lado afuera del vidrio. La r\u00e1faga de aire fresco me daba en el rostro y me hac\u00eda bien. Tuve ganas de re\u00edr y lo hice. Entreabr\u00ed la puerta y escuch\u00e9 clara la voz del personaje insult\u00e1ndome\u2026 a cada uno de los gritos aparec\u00edan dos o tres personas m\u00e1s\u2026 la situaci\u00f3n era ins\u00f3lita. El viejo te ocupa el puesto y luego te arremete porque lo trancas&#8230;\u201d<\/em>En s\u00edntesis, la primera parte de este libro, <em>Mester de Clerec\u00eda<\/em>, representa la puesta en evidencia de la problem\u00e1tica citadina. La incomprensi\u00f3n general, el silencio, la mentira generalizada de los astros y la tele que logran mantener una estado ilusorio, que al derrumbarse conducen al personaje a la nada, al vac\u00edo existencial, al gesto inusitado de doblar la ceja o caminar m\u00e1s r\u00e1pido, la acci\u00f3n de suicidarse o emborracharse, acostarse con los zapatos puestos o agradecerle a Dios por la extra\u00f1a felicidad que ocasiona sentir el sexo desnudo de su nueva amante o su esposa, aunque la instituci\u00f3n matrimonial repose sobre ruinas. Aclaremos a tiempo que Marcano no es un moralista, apenas si un excelente <em>paparazzi<\/em> de la cotidianidad que captura vorazmente la esencia de esos momentos grises de la sociedad medieval posmodernista.<\/p>\n<p><strong>La raz\u00f3n filos\u00f3fica de la goliard\u00eda del tercer milenio o s\u00f3lo quiero que amanezca<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfExiste una filosof\u00eda del arte literario?, es cuesti\u00f3n de buscarle excusas y escudar la falta de manejo del artilugio po\u00e9tico, para depositar todo la confianza del debate literario en manos de la est\u00e9tica. \u00bfExiste una est\u00e9tica del lenguaje? \u00bfLa po\u00e9tica sodomizada por la est\u00e9tica? \u00bfForma versus fondo? \u00bfFilosofo contra creador?, les juro que responder estas preguntas no es la intenci\u00f3n de este ensayo. Marcano, m\u00e1s que una raz\u00f3n o visi\u00f3n filos\u00f3fica de la vida, posee una mirada po\u00e9tica de lo contraest\u00e9tico que se configura luego en un discurso narrativo de valor literario, oportuno para refrescar las oxidadas bases de la cuent\u00edstica nacional. Con un estilo narrativo particular, bien constituido, con frases cortas, precisas, que conducen al lector a una velocidad abismal hasta el encuentro con la carne palpitante, convulsa, de una sociedad que dormita con sus v\u00edsceras al aire. En la segunda parte de \u00e9ste libro, las generalidades quedan aparte; esos casos insignes que podr\u00edan parecer los <em>exemplos<\/em> medievales que Gonzalo de Berceo le escribe a su superpoderosa virgo Mar\u00eda, para corregir a los pecadores y ense\u00f1arles el amor a la madre de Dios, sin dejar a un lado la denuncia ironizada; con la salvedad de que se ha escrito en el entorno de una sociedad <em>\u201cModerna\u201d<\/em>, que se dice <em>\u201cLibre pensante\u201d<\/em>, por un hombre que se autodetermina de <em>izquierda<\/em>, y por el cual fluye la conciencia cr\u00edtica de todo escritor, con la pasi\u00f3n renovadora y severamente art\u00edstica de todo hombre digno a trascender. Los relatos de la segunda, menos puntiformes y m\u00e1s dial\u00f3gicos, invitan a la reflexi\u00f3n intensa. Marcano construye a un narrador protagonista que hace vivir a su lector los acontecimientos desde la primera toma y que le permite mover la cabeza junto al personaje, observar los colores que \u00e9ste observa, alimentarse de la misma hosquedad que \u00e9ste recibe. El primer relato: <em>\u00bfViste el rat\u00f3n que entr\u00f3 volando por la ventana?<\/em>, es quiz\u00e1 el \u00fanico donde los personajes no son definidos directamente como personas de cultura media, como sencillos citadinos consumidos por la urbe, sino que deja al final, el sentimiento de encierro del indigente ante sus vicios, su falta de esperanza. <em>\u201cTen\u00edan toda la ma\u00f1ana discutiendo y oliendo pega, cuando entr\u00f3 una cucaracha volando por la ventana\u2026 a cada aspirada, los ojos le bailaban sin rumbo en las \u00f3rbitas y se le organizaba una dulzona mueca de imb\u00e9cil en el rostro\u2026 a veces sal\u00eda al desolado balc\u00f3n y su vista trepaba hac\u00eda las nubes, esperando salir de aquella vida. Lo \u00fanico que lograba era a\u00f1adirle d\u00edas, \u00e1ridos e interminables d\u00edas a esa misma vida.\u201d<\/em>Los relatos de la segunda parte titulada: <em>Mester de Goliard\u00eda<\/em>, se caracterizan por\u00a0 un desenfreno il\u00edcito de ser feliz, de encontrar una salida al t\u00fanel oscuro que construimos sobre la ciudad. En <em>Un buen restaurante italiano <\/em>el drama de la incomprensi\u00f3n femenina, la mujer como el objeto de carne que tiene la gallard\u00eda de enfrentarse y es ignorada. <em>\u201cEra el d\u00eda anterior al d\u00eda del padre y estaba por amanecer\u2026 la mano subi\u00f3 hasta el gl\u00fateo y apret\u00f3 suavemente buscando aprobaci\u00f3n\u201d<\/em>, si existe una sensaci\u00f3n de ser usado, cosa que no dudo, Marcano la expresa magistralmente en este relato. <em>\u201c\u2014\u00bfQui\u00e9n me puede recomendar un buen restaurante italiano?\u2014 dijo \u00e9l mirando la pared sin entregarse al nuevo abrazo de Eva. \/ \u2014No sabes lo que estoy sintiendo \u2014dijo Eva prendi\u00e9ndose m\u00e1s\u2014. Ac\u00e1 es donde debo estar. Donde de veras me siento. \/ \u2014\u00bfTe parece que llame a Nino para que me diga?\u201d<\/em>En los once relatos de la \u00faltima parte, Marcano transciende la esencia del <em>ejemplo<\/em> y convierte al relato en un retrato urbano, con personajes psicodise\u00f1ados, construidos con debilidades y sentimientos. En el relato titulado <em>Tamagotchi<\/em>, s\u00e9pase que corresponde a la marca de unos dispositivos de mascotas virtuales, esos peque\u00f1os rect\u00e1ngulos que piden comida y derecho de ir al ba\u00f1o; Oscar Marcano dibuja el peso de una partida en el alma de un ni\u00f1o. <em>\u201cRecuerdo que lo sent\u00e9 en el mueble. \/ Me hab\u00eda visto hacer las maletas y ponerlas en el pasillo. Su madre gritaba y romp\u00eda cosas en el ba\u00f1o\u2026 el llanto lo ahogaba pero \u00e9l se sobrepon\u00eda y argumentaba, tratando de evitar lo inevitable, ignorando que la fatalidad llega un d\u00eda y se lo lleva todo\u2026 &lt;&lt;Pero pap\u00e1&gt;&gt;\u2026 ensay\u00e9 el viejo recurso de que ahora ser\u00eda m\u00e1s lindo porque tendr\u00eda dos casas\u2026 se que algo especial le romp\u00ed ese d\u00eda. Algo bonito e irrecuperable.\u201d<\/em>El relato que le da titulo al libro: <em>S\u00f3lo quiero que amanezca, es todo<\/em>, es como aquel largo rollo del revelado negativo de la antigua c\u00e1mara, mostrando las im\u00e1genes de una desgracia. Desgracia que ocurre en cada familia por negligencia social, esa misma que todos ejercemos en mayor o menor grado, desgracia que poseemos a la escala de muestra negligencia. El hombre traumatizado, la mujer desfigurada, los j\u00f3venes muertos. No hay otra forma de hablar de la crudeza de este relato. Citarlo, ser\u00eda quitarle al lector la emoci\u00f3n de leerlo. En el texto <em>Una noche de Kierkegaard<\/em>, mantiene una curiosa alusi\u00f3n al fil\u00f3sofo dan\u00e9s y seguramente a su teor\u00eda del miedo existencial, poco discutida en el este siglo por lo masas intelectuales, pero que dio que hacer en el siglo pasado, junto a la perspectivas de la existencia y vida de Nietzsche y Unamuno. Un hombre que no sabe donde est\u00e1, y cuando lo descubre prefiere seguir postrado en el nicho donde lo dejaron, respuesta del hombre ante el peligro de la muerte, hast\u00edo gris, parecido a sentarse en el abismo antes de caer en \u00e9l. <em>\u201cCuando abr\u00ed los ojos no supe d\u00f3nde estaba. Ten\u00eda la boca agria y la cabeza molida. Supuse que estaba en un auto y as\u00ed era. En un Volkswagen\u201d. <\/em>Volvemos a ver la estructura que podr\u00eda definirse puntiforme, o de frases cortas, que adhiere a la narraci\u00f3n un sentido de rapidez, como si abord\u00e1ramos una monta\u00f1a rusa que nos conduce hasta su \u00faltima estaci\u00f3n que nunca imaginamos cuando ser\u00e1. <em>\u201cTen\u00eda un barullo en la mente\u2026 no conoc\u00eda la calle. S\u00f3lo ve\u00eda pilones de arena a lado y lado y casas y paredes sin frisar\u2026 ayudado por la luz de un poste, busqu\u00e9 mi rostro en el espejo\u2026 estaba todo partido y ten\u00eda los labios hinchados. Ten\u00eda sangre en la nariz y sangre seca en la boca. Comenc\u00e9 a recordar una pelea. Los que me buscaban me hab\u00edan encontrado. Ven\u00edan por su dinero\u2026 volv\u00ed a mirarme en el espejo. No era m\u00e1s que un pobre diablo que hab\u00eda ca\u00eddo. El que a los once a\u00f1os jur\u00f3 ser astronauta. El mismo que ahora despierta, en otra noche de Kierkegaard, en el asiento de atr\u00e1s de un carro y saca los pies por la ventana hasta ver salir el sol entre sus dos zapatos de goma.\u201d<\/em>El siguiente cuento: <em>Sir Galahad<\/em>, toma el nombre del m\u00e1s hermoso y puro caballero de la mesa redonda para narrar la historia de un franco tirador urbano que salv\u00f3 a una se\u00f1ora de un asalto. <em>\u201cHubiese querido declarar que cuando vi al motorizado sacar el arma y enca\u00f1onar a la se\u00f1ora del Daewoo rojo en el sem\u00e1foro, fue cuando el segundo carro que me pareci\u00f3 un Caprice viejo pero bien conservado\u2026 sali\u00f3 aquel tipo, aquella especie de caballero de sangre fr\u00eda, abri\u00f3 la puerta sigilosamente, mont\u00f3 el arma, un pistol\u00f3n inmenso, se volvi\u00f3 hacia nosotros y a trav\u00e9s del parabrisa nos dijo: &lt;&lt;es m\u00edo&gt;&gt;\u201d<\/em>. El superh\u00e9roe metropolitano o algo as\u00ed, ese deseo de justicia, pero una justicia que sea ajena a nuestro accionar. <em>\u201cun caballero es hoy la m\u00e1s desdichada criatura del mundo y la m\u00e1s menesterosa, y ma\u00f1ana tendr\u00e1 dos o tres coronas de reino que dar a su escudero, me hubiese gustado suministrar algunos cuantos datos falsos para confundir, para enredar a la polic\u00eda. Abrumar con se\u00f1ales equ\u00edvocas, contradictorias, para que nunca diesen con el homicida. Como me hubiese complacido acordar con otros testigos para encubrir al caballero vengador y errante que inmutable ejecutara su espontanea sentencia un mediod\u00eda de treinta y siete grados en una arteria congestionada de la ciudad, un lunes de carnaval\u2026 declarar que tra\u00eda yelmo. Armadura y espada. Decir que vest\u00eda de hidalgo. De los de lanza en astillero\u2026 pero no hubo oportunidad. Ni Caprice viejo, ni caballero andante. S\u00f3lo otra mujer asaltada en su carro delante de todos, diagonal al templete del rey Momo, en pleno sem\u00e1foro de Parque Central.\u201d<\/em> \u00bfQui\u00e9n mejor que la voz de Marcano para llevarnos a una conclusi\u00f3n?<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00daltimos gritos de una noche de cr\u00e9dulos donde Villon canta romances <\/strong><\/p>\n<p>La narrativa urbana tiene un fen\u00f3meno admirable, es el subg\u00e9nero m\u00e1s veros\u00edmil, surja lo que surja, quien vive en la urbe de una u otra forma, se imagina todas las cosas maravillosas que pueden suceder en ella. No habr\u00eda diferencia, si el relato comenzara con la retah\u00edla: <em>esta historia me la cont\u00f3 el amigo de un amigo<\/em>, muy poca ser\u00eda la diferencia. En los \u00faltimos cinco relatos de este libro nace una componenda del resto de ejes tem\u00e1ticos manejados, adem\u00e1s incluye el cinismo, el idealismo, la inocencia y la cruda necesidad de existir, buscar las formas de existir. En el relato: <em>Mester de clerec\u00eda<\/em>, un personaje que aparenta discapacidad mental conduce a un grupo de ni\u00f1os hasta un campo repleto de abastecimientos para una posible guerrilla. La inocencia transmutada, la credulidad del que a\u00fan guarda ideales, la pasi\u00f3n propia del idealista, todo ello pintado con suaves s\u00e1tiras. <em>\u201cEst\u00e1 era una vez un tipo que se llamaba Lastreto\u201d<\/em>, una historia que aparentemente es contada desde los ojos de un ni\u00f1o, casi adolescente. <em>A los que nunca terminaron nada<\/em>, es un relato curioso donde el narrador describe el encuentro, develar y marchitar de una relaci\u00f3n. La simple casualidad. Las mentiras. Exceso de franqueza. Dos seres que lo \u00fanico que los une y los hace pares es un alcoholismo. Ella, falt\u00f3 a alcoh\u00f3licos an\u00f3nimos por que tiemblaban las manos, a \u00e9l le empiezan a temblar. Ella es lesbiana, el tiene mucho tiempo sin sexo. Ambos terminan donde comenzaron. Es el resultado de retar al destino en las narraciones de Marcano, siempre se vuelve con las manos vac\u00edas a casa. <em>\u201cNo tuve tiempo de pensarlo. Se baj\u00f3 del asiento giratorio y pas\u00f3 un pierna por sobre las m\u00edas colg\u00e1ndose entre la barra y yo\u2026 Tom\u00f3 mi cabeza entre sus manos, abri\u00f3 sus carnosos labios y los pos\u00f3 sobre los m\u00edos\u2026Gir\u00e9 la cabeza y una mujer fornida y con las manos en la cintura la auscultaba con odio. Se vino hacia nosotros\u2026 \u2014 est\u00e1s borracha. Te he buscado todo el d\u00eda. Ni siquiera fuiste a Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. No tienes ni una pizca de consideraci\u00f3n. Me fui tambaleando. Con el pu\u00f1o cerrado en torno al cuello de una botella metida en una bolsa de papel. Antes de salir volte\u00e9. <strong>Una<\/strong> estaba al lado de <strong>Otra<\/strong>, comiendo de una bolsa de chicharr\u00f3n picante y bebiendo t\u00e9 de menta en una horrible jarra de cerveza\u2026\u201d<\/em>Ante todo, la lectura de estos textos deja un sentimiento de soledad en el aliento. No puede perderse el placer de leerlos a toda costa, es una experiencia de renovaci\u00f3n de conceptos en cuanto a la literatura urbana de nuestro pa\u00eds. En el cuento titulado: <em>con las luces altas<\/em>, un padre recoge mani\u00e1ticamente agua en cientos de cacerolas y envases, mientras su hijo es despedido. Cuento en el que la falta de comunicaci\u00f3n, deja en evidencia otro fen\u00f3meno de esta\u00a0 sociedad. El hijo no comprende al padre hasta que \u00e9ste muere. La t\u00e9cnica, es muy parecida a otros relatos, el valor de este texto est\u00e1 en el mensaje reflexivo que se intuye. <em>Una cajita feliz<\/em>, relato interesante, donde se plasma el cinismo de un taxista que da placer a bellas damas de sociedad, envuelto en el suicidio de la chica del piso de arriba. <em>\u201cLa ten\u00eda en cuatro cuando vio el cuerpo caer por la ventana. Sac\u00f3 el miembro empantanado y la pasajera exhal\u00f3\u201d, <\/em>\u00a0la mujer descifra en la lectura el vac\u00edo de una dama pudiente que conoce su destino. Se siente sola. El taxista no la complace, se preocupa m\u00e1s por su carro. Todo es el di\u00e1logo deficiente entre alguien que necesita comunicar algo, y otro ser que no tiene los c\u00f3dices morales para entender. <em>\u201c\u2014tengo c\u00e1ncer \u2014 dijo la pasajera. Y se le llenaron los ojos de l\u00e1grimas. \/ \u00c9l se qued\u00f3 paralizado, rabioso, mir\u00e1ndola, convencido de que ahora si le rayar\u00edan el carro.\u201d<\/em>. Muy parecida a la trama de <em>Un Restaurante<\/em> <em>Italiano<\/em>, donde la habitaci\u00f3n se queda sin eco, sin respuesta. El hombre coleccionaba los mu\u00f1equitos de la cajita feliz, como s\u00edmbolo de su eterna soledad. <em>\u201c\u2014Movemos el carro y, antes de llevarte, paramos en un Auto Mac, pedimos una Cajita Feliz y hablamos\u2026\u201d<\/em>En el \u00faltimo relato del libro, encontramos la cohesi\u00f3n de muchos otros. <em>Bolsas de agua<\/em>, haciendo menci\u00f3n al l\u00edquido con el que est\u00e1 constituido buena parte del mundo y hasta nosotros mismos. Cuenta el samaritano encuentro con una puta golpeada por su chulo, mientras \u00e9l se debate en la soledad intermitente de la existencia. Una narraci\u00f3n en primera persona que realiza un an\u00e1lisis al actuar del universo, donde sentencias como \u00e9stas tiene cabida: <em>\u201cel mundo era un sitio duro. Encima nos cuece un sol negro\u201d, \u201ch\u00e1gase, se\u00f1or tu, voluntad. A estas alturas me tiene sin cuidado\u201d, \u201cL\u00edbranos de todo mal o p\u00fadrete\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s del amanecer\u2026 el rock urbano y algo m\u00e1s\u2026 <\/strong><\/p>\n<p>A la hora de asociar <em>S\u00f3lo quiero que amanezca <\/em>a alguna de mis lecturas anteriores, no puedo desprenderme de la melod\u00eda de los poemas de Julio Miranda al leer a Oscar Marcano. Cada uno con su ritmo. Con su canto a la urbe convulsa. Con su denuncia y propuesta est\u00e9tica que confluyen en las calles de una misma ciudad. \u00a0<em>Despertamos una ma\u00f1ana m\u00e1s<br \/>\nsomos los sobrevivientes<br \/>\nla ciudad ha sido buena con nosotros<br \/>\nuna noche m\u00e1s<\/em><em>pero qu\u00e9 noche: el hombre gritaba<br \/>\nborracho o aterrorizado y quiz\u00e1 ambas cosas<br \/>\n\u2014ya nunca lo sabremos\u2014<br \/>\n<strong>me quieren matar, estos tipos<br \/>\nme quieren matar, llamen a la polic\u00eda<br \/>\nme quie <\/strong>(mientras: <strong>c\u00e1llete, vale<\/strong> \u2014 dec\u00edan<br \/>\nlos otros, con escalofriante suavidad)<\/em><em><br \/>\ny dos mil, tres mil vecinos agazapados<br \/>\nen los altos edificios escuch\u00e1bamos<\/em><em>en silencio<\/em><em>(una sola enorme respiraci\u00f3n contendida)<\/em><em>(un enorme ej\u00e9rcito tembloroso)<\/em><em>\u00a0<\/em><em>todos deseando que el hombre se callara<\/em><em>que lo mataran o no, pero que callara<br \/>\n<\/em><em>que lo liquidaran en otro lugar mucho m\u00e1s lejos<\/em><em>o que fuera una broma siniestra<br \/>\n<\/em><em>pero que se callara o lo callaran de una vez<\/em><em>\u00a0<\/em><em>y se call\u00f3<br \/>\n<\/em><em>y esta ma\u00f1ana en los ascensores nadie miraba a nadie<br \/>\n<\/em><em>y en la acera no hab\u00eda cad\u00e1veres ni manchas de sangre<br \/>\n<\/em><em>y los peri\u00f3dicos ignoran el asunto<br \/>\n<\/em><em>y nosotros tambi\u00e9n<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_edn4\" name=\"_ednref4\" title=\"_ednref4\"><strong>[iv]<\/strong><\/a><\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>S\u00f3lo quiero que amanezca<\/em><\/strong> es un tributo a la ciudad, a la vida cosmopolita, un llamado a romper con las cadenas de la alineaci\u00f3n que nos enceguecen, detienen nuestro sentido de la humanidad. Una narraci\u00f3n realista, cruda, sincera, que describe las <em>conductas medievales<\/em> de los habitantes de la ciudad. Narraci\u00f3n que desmiente el mito de la sociedad moderna, humana y libre pensante, esa misma que cree que puede dominar al mundo y conducirlo a su destrucci\u00f3n. Sin caer en ambig\u00fcedades morales, Marcano nos presenta un retrato de lo que somos, sin juicios que logren perturbar la intimidad del lector, sino una simple liturgia con el ir y venir de los d\u00edas. Tan s\u00f3lo hay que imaginar la Francia de Villon, los cabarets llenos de bellas mujeres, los gruesos tragos de vino franc\u00e9s, sus ojos cerrados, recordando los dramas de las sucias calles parisinas, la corrupci\u00f3n, la muerte en cada esquina, la trata de blanca, robar para comer, entonces, despu\u00e9s de eso, podr\u00e9is ver a Caracas sonre\u00edr mientras el \u00c1vila engulle con sus afilados dientes a sus efervescentes habitantes.<\/p>\n<p><strong>Luis Perozo Cervantes<br \/>\n<\/strong><em>Maracaibo, 27 de abril de 2008<\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><strong>\u00a0<\/strong>MARCANO, Oscar, S\u00f3lo quiero que amanezca.MIRANDA, Julio, Rock Urbano. Ediciones de la Direcci\u00f3n de Cultura de LUZ.VILLON, Fran\u00e7ois, <em>Poes\u00eda, <\/em>Editorial Oveja Negra.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_ednref1\" name=\"_edn1\" title=\"_edn1\">[i]<\/a><font face=\"Times New Roman\"> <strong>Fran\u00e7ois Villon<\/strong> (c.\u00a01431-c.\u00a01463), poeta franc\u00e9s considerado en opini\u00f3n de muchos especialistas como el poeta l\u00edrico m\u00e1s destacado, por la belleza y originalidad de su poes\u00eda y su extraordinario poder evocativo.<\/font><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_ednref2\" name=\"_edn2\" title=\"_edn2\">[ii]<\/a><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\"> <strong>Rodi\u00f3n Rom\u00e1novich Rask\u00f3lnikov<\/strong> (<\/font><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Idioma_ruso\" title=\"Idioma ruso\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">ruso<\/font><\/a><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">: <em>\u0420\u043e\u0434\u0438\u043e\u043d \u0420\u043e\u043c\u0430\u043d\u043e\u0432\u0438\u0447 \u0420\u0430\u0441\u043a\u043e\u043b\u044c\u043d\u0438\u043a\u043e\u0432<\/em>) es el protagonista de la novela <\/font><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rusia\" title=\"Rusia\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">rusa<\/font><\/a><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\"> \u00ab<\/font><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Crimen_y_Castigo\" title=\"Crimen y Castigo\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">Crimen y Castigo<\/font><\/a><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">\u00bb de <\/font><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dostoievski\" title=\"Dostoievski\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">Dostoievski<\/font><\/a><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">. A lo largo del libro se lo llama tambi\u00e9n <strong>Rodya<\/strong>, <strong>R\u00f3denka<\/strong>, y <strong>Rodka<\/strong>. El nombre Rask\u00f3lnikov viene de la <\/font><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Idioma_ruso\" title=\"Idioma ruso\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"2\">palabra rusa<\/font><\/a><font face=\"Times New Roman\"> <em>rask\u00f3lnik<\/em> que significa cism\u00e1tico.<\/font><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_ednref3\" name=\"_edn3\" title=\"_edn3\">[iii]<\/a><font face=\"Times New Roman\"> <strong>PSICONARRACI\u00d3N<\/strong>. Narraci\u00f3n indirecta de la intimidad ps\u00edquica de los personajes a cargo del narrador omnisciente.<\/font><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-includes\/js\/tinymce\/blank.htm#_ednref4\" name=\"_edn4\" title=\"_edn4\">[iv]<\/a><font face=\"Times New Roman\"> Poemas titulado <strong>Rock Urbano<\/strong>, del poeta Julio Miranda (1945-1998). <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He soltado mi penacho al viento, que lo siga quien tenga esperaza. De esto me callar\u00e9 a partir de ahora, pues quiero continuar con mi prop\u00f3sito. 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