{"id":14731,"date":"2011-04-30T20:02:52","date_gmt":"2011-05-01T00:32:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=14731"},"modified":"2014-06-07T12:04:15","modified_gmt":"2014-06-07T16:34:15","slug":"300","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/04\/30\/300\/","title":{"rendered":"3:00 am (Cuento muy corto)"},"content":{"rendered":"<p>El Hospital se encontraba vac\u00edo y tranquilo, demasiado tranquilo, tomando en cuenta que se trataba del \u00faltimo fin de semana del mes. \u00bfD\u00f3nde  est\u00e1 el bullicio, el desorden, los gritos? Me pregunt\u00e9. Despu\u00e9s de todo, la ciudad se pone violenta los quince y los \u00faltimos.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 por el corredor principal que da al \u00e1rea de emergencia. Las luces del techo titilaban, y por momentos dejaban de funcionar dando paso a las luces de seguridad. Ese constante pesta\u00f1eo me molestaba, me aturd\u00eda, pero no por ello dej\u00e9 de caminar. Quer\u00eda descifrar de una vez por todas el rompecabezas de lo que all\u00ed ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Ten\u00eda un mal presentimiento. El silencio, el pasillo precariamente iluminado; la ausencia del vigilante en la entrada, de los pacientes y del personal en general. Todo ello me dec\u00eda que algo hab\u00eda pasado o estaba a punto de suceder.<\/p>\n<p>Finalmente, llegu\u00e9 a la sala de emergencias. Entr\u00e9 sin vacilar y un hedor a sangre, impregnado en el ambiente, me dio la bienvenida. <\/p>\n<p>-Proviene del ala de trauma.- Dije, mientras apresuraba el paso. Estaba ansioso por encontrarme con aquello que la violencia callejera nos hubiese dejado para trabajar.<\/p>\n<p>-\u00a1No!- solt\u00e9 de golpe mientras me deten\u00eda. \u2013 No viene de trauma, proviene de pediatr\u00eda\u2026 o tal vez de observaci\u00f3n general, o\u2026 \u00bfDe d\u00f3nde carajo proviene ese olor? \u00bfDe todas partes?<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 a un peque\u00f1o cub\u00edculo que estaba a mi derecha, lo hice por azar m\u00e1s que por decisi\u00f3n propia. Corr\u00ed la cortina, muy despacio, develando as\u00ed la primera pieza del rompecabezas: <\/p>\n<p>Sobre una camilla yac\u00eda inerte un sujeto de unos treinta a\u00f1os. Era sumamente alto, tanto que la s\u00e1bana de color azul solo le cubr\u00eda del pecho a las rodillas y sus piernas colgaban en el aire a pocos cent\u00edmetros del suelo. <\/p>\n<p>Camin\u00e9 hasta \u00e9l. Toqu\u00e9 su mejilla, a\u00fan estaba caliente. Revis\u00e9 el pulso, no ten\u00eda. Una de sus manos sosten\u00eda un papel arrugado, era la historia m\u00e9dica en d\u00f3nde le\u00eda: gastritis.<\/p>\n<p>-Gastritis \u00bfHas muerto de gastritis?-Pregunt\u00e9 al vac\u00edo, pensando en voz alta.<\/p>\n<p>Pero el muerto pareci\u00f3 escucharme y separ\u00f3 sus mand\u00edbulas a modo de respuesta, dibujando as\u00ed un rostro de espanto y de dolor. Parec\u00eda como si el muerto gritara desesperadamente.<\/p>\n<p>Esto no pinta bien, nada bien. Pens\u00e9, y me dispuse a revisar su abdomen levantando la s\u00e1bana que empezaba a mancharse de sangre.<br \/>\n-\u00a1Dios m\u00edo! \u2013 exclam\u00e9 sin coraje o estomago para presenciar aquello. A los pocos segundos vomit\u00e9 la cena (algo parecido a unas papas fritas y alimento sint\u00e9tico sabor a carne).  <\/p>\n<p>-\u00a1Dios m\u00edo, que asco, ayuda!- Volv\u00ed a gritar al tiempo que un temblor febril se apoder\u00f3 de mi cuerpo. Las piernas me flaquearon. Como pude, logr\u00e9 sentarme en el suelo.<\/p>\n<p>Puntos y m\u00faltiples haz de luz multicolor nublaron mi visi\u00f3n. Y aquellos rayos se mezclaron con una sombra enorme que eclips\u00f3 de pronto la blanca luz que iluminaba al cub\u00edculo.<\/p>\n<p>Voltee hacia atr\u00e1s lentamente y tomando mi estetoscopio cual reliquia religiosa descubr\u00ed la causa de la sombra: una silueta oscura, de proporciones ajenas a lo humano, con brazos alargados que arrastraba por el piso, joroba prominente de donde sal\u00edan purulentas espinas y fauces amenazantes que exped\u00edan un aliento f\u00e9tido y venenoso.<\/p>\n<p>Aquella criatura nauseabunda me tom\u00f3 del cuello con sus garras, levant\u00e1ndome en un r\u00e1pido y violento movimiento. Era imposible hacer resistencia. <\/p>\n<p>Me llev\u00f3 de nuevo ante aquella camilla, en donde yac\u00eda el hombre con la indecible herida en el abdomen, mucho m\u00e1s horrenda que el monstruo que me ten\u00eda cautivo.<\/p>\n<p>-\u00a1No!-Grit\u00e9 con los ojos desorbitados. &#8211; \u00a1No quiero verlo!<\/p>\n<p>-\u00a1Es tu culpa!-Me reprendi\u00f3 el monstruo- \u00a1Es tu culpa y debes pagar por ello! \u00a1Debes sufrir por ello! <\/p>\n<p>-\u00a1No, no!-Continu\u00e9 diciendo con la voz ronca y entre sollozos. Continu\u00e9 dici\u00e9ndolo hasta que logr\u00e9 levantarme al comprender que se trataba de una pesadilla. <\/p>\n<p>Y as\u00ed fue como el viernes pasado me despert\u00e9 en la madrugada ba\u00f1ado en sudor, con restos de v\u00f3mito en la pijama y jurando por todos los santos: -\u00a1Nunca m\u00e1s comer\u00e9 el combo del d\u00eda de McDonalds!<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Hospital se encontraba vac\u00edo y tranquilo, demasiado tranquilo, tomando en cuenta que se trataba del \u00faltimo fin de semana del mes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el bullicio, el desorden, los gritos? Me pregunt\u00e9. Despu\u00e9s de todo, la ciudad se pone violenta los quince y los \u00faltimos. 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