{"id":1468,"date":"2008-09-05T10:32:05","date_gmt":"2008-09-05T14:32:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/09\/05\/agua-oxigenada\/"},"modified":"2008-09-05T10:32:05","modified_gmt":"2008-09-05T14:32:05","slug":"agua-oxigenada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/09\/05\/agua-oxigenada\/","title":{"rendered":"Agua oxigenada"},"content":{"rendered":"<h2><em>HISTORIA DE UN ENCARGO: \u00abLA CATIRA\u00bb DE CAMILO JOS\u00c9 CELA<\/em><\/h2>\n<h1>Agua oxigenada<\/h1>\n<h3>Por Ana Nu\u00f1o<\/h3>\n<table>\n<tr>\n<td><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.libertaddigital.com\/fotos\/noticias\/suguerrerolacatira.jpg?w=696\" \/><\/td>\n<td>El XXXVI Premio Anagrama de Ensayo es un libro fascinante. Y por partida triple. Promete despejar una inc\u00f3gnita, argumenta el derribo de una estatua, anuncia un cambio de marcha. Que desde hace tiempo el lector sepa que la inc\u00f3gnita no es tal, la estatua tiene pies de barro y el cambio de marcha ya se produjo no\u00a0resta m\u00e9rito a este estudio. Antes bien, ilumina su verdadera condici\u00f3n de artefacto ret\u00f3rico: estamos ante un ensayo pol\u00edtico disfrazado de historia cultural y literaria.<\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p>De entrada, hay que reconocerle al autor de <em>Historia de un encargo<\/em> que no teme el tradicional castigo divino que aguarda a los adictos a la <em>hubris<\/em>. Nada menos que \u00abun ensayo sobre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la Hispanidad como eje mayor de la pol\u00edtica cultural del franquismo hacia Am\u00e9rica Latina\u00bb, \u00abun acercamiento a la historia de las relaciones hispano-venezolanas en los a\u00f1os cincuenta del pasado siglo\u00bb, \u00abun circunscrito aporte a la comprensi\u00f3n de la vida y la obra de uno de los novelistas espa\u00f1oles m\u00e1s sonados de las \u00faltimas cuatro o cinco d\u00e9cadas\u00bb: todo esto es el libro de Gustavo Guerrero, seg\u00fan \u00e9l mismo se encarga, modestamente, de informar al lector. Ah, y al menos dos cosas m\u00e1s: \u00abUn primer intento por elucidar un affaire pol\u00edtico-literario\u00bb que, a pesar de la p\u00fablica pol\u00e9mica que gener\u00f3 en su d\u00eda, habr\u00eda ca\u00eddo en bochornoso olvido y que la hoy apremiante <em>memoria hist\u00f3rica<\/em> dicta el deber de rescatar y, por \u00faltimo, pero no por ello menos hubr\u00edsticamente importante, una contribuci\u00f3n, manifiesta en forma de <em>desideratum<\/em> ret\u00f3rico, a un futuro \u00abviraje\u00bb que permita nada menos que \u00abdejar atr\u00e1s definitivamente el siglo XX e inaugurar un tiempo en el que la lengua com\u00fan no est\u00e9 ya al servicio del poder sino del saber\u00bb.<\/p>\n<p>Asentados sus reales en tan encumbrada comarca, procede nuestro mun\u00edfico autor a desembalar su mercanc\u00eda. No har\u00e9 inventario detallado: a diferencia de \u00e9ste, s\u00e9 que todo en este mundo, aun la paciencia del lector, conoce l\u00edmites. S\u00ed procurar\u00e9 argumentar, en cambio, por qu\u00e9 digo que el suyo es un ensayo m\u00e1s pol\u00edtico que propiamente erudito, <em>scholarly<\/em> o <em>savant<\/em>, y advertir sobre la poco recomendable costumbre de rellenar con material de derribo ensayos que despu\u00e9s se nos venden como rompedores por su absoluta originalidad.<\/p>\n<p>Comienzo por lo segundo, centr\u00e1ndome, por razones de espacio, en lo que promete el t\u00edtulo: la \u00abhistoria de un encargo\u00bb. <em>La catira<\/em> es una novela que Camilo Jos\u00e9 Cela escribe por encargo del Gobierno del dictador Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez despu\u00e9s de una visita corta a Venezuela en 1953. Publicada menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s, hubiese debido inaugurar un ciclo de al menos otras cinco novelas ambientadas en ese pa\u00eds, reunidas bajo el t\u00edtulo gen\u00e9rico de Historias de Venezuela. Por <em>La catira<\/em> cobr\u00f3 Cela una suma importante de dinero, que invirti\u00f3 al menos en la compra de su primera vivienda en Mallorca.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.libertaddigital.com\/fotos\/noticias\/sucamilojosecela.jpg?w=696\" alt=\"Cela.\" align=\"left\" border=\"1\" \/>Hasta aqu\u00ed, los hechos conocidos de anta\u00f1o. Tiene raz\u00f3n Guerrero en recordarnos que ese relato, con alguna variante, hasta ahora hab\u00eda circulado de lado\u00a0a lado de la mar oc\u00e9ana sobre todo en forma de chisme de sal\u00f3n y fuente de chascarrillos sobre el oportunismo de Don Camilo. Sobre todo mas no exclusivamente, realidad \u00e9sta que nuestro autor no infirma, pero que convenientemente oculta: hay m\u00e1s de un lugar en la ya extensa bibliograf\u00eda biogr\u00e1fica y cr\u00edtica de la obra de Cela donde aparece evocado y aun descrito el asunto de marras, aunque bien es cierto que sin la hondura que s\u00f3lo confiere una investigaci\u00f3n exhaustiva de las fuentes documentales. \u00c9ste es, sin duda, el punto fuerte del trabajo, que hace de Guerrero el primero en haberlas hollado.\u00a0Y si se hubiera ce\u00f1ido a esta labor con el \u00e1nimo de fundar la veracidad de rumores y pinceladas habr\u00eda hecho, ciertamente, labor de investigador; pero \u2013como ya hemos podido comprobar\u2013 nuestro autor\u00a0ambiciona algo m\u00e1s que la grisura de lo emp\u00edrico. Un premio literario, por ejemplo. Y ya sabemos lo que ello supone en nuestros predios para el prospectivo ganador. Entre otras cosas, y bastante a menudo, responder a las solicitaciones del premiador, que en Espa\u00f1a suele ser el futuro editor de la obra premiada.<\/p>\n<p>Perm\u00edtaseme una digresi\u00f3n a prop\u00f3sito de esto \u00faltimo, antes de seguir deshojando la margarita. Espa\u00f1a es el \u00fanico pa\u00eds europeo dotado de lengua y cultura de proyecci\u00f3n internacional donde los premios literarios m\u00e1s reputados y mejor dotados no recompensan obra editada sino manuscritos. Nadie ignora que los cert\u00e1menes de este tipo funcionan, m\u00e1s o menos veladamente, por cooptaci\u00f3n: los miembros de los jurados son personas influyentes en su \u00e1mbito, los premios son uno de los mecanismos de validaci\u00f3n institucional del mismo, ergo dichos miembros mueven en el tablero del poder institucional que los cobija, a su conveniencia y seg\u00fan sus intereses, las fichas \u2013los <em>poulains<\/em>, como certeramente dicen los franceses\u2013, que son los autores; quienes, por mor de este mecanismo, reciben el valor a\u00f1adido, no tanto de mercanc\u00edas, como piensan los ingenuos, sino de <em>trade marks<\/em>, marcas de f\u00e1brica.<\/p>\n<p>Respecto de este mecanismo, normalizado en Francia o Inglaterra o Alemania o Italia, la singularidad espa\u00f1ola estriba en el hecho de a\u00f1adir, a esta <em>presi\u00f3n conformista<\/em>, la nada despreciable de la intervenci\u00f3n directa del editor. Hay una diferencia \u2013a veces s\u00f3lo de grado, pero significativa\u2013 entre votar a favor de un libro editado por el mismo sello que edita al votante agradecido con quien le da de comer, y votar sabiendo que la obra a\u00fan in\u00e9dita acabar\u00e1 engrosando el cat\u00e1logo (y, con un poco de suerte, las cifras de ventas) del editor amigo. Esta digresi\u00f3n, que quiz\u00e1 s\u00f3lo quienes no conocen de cerca el mundillo editorial juzgar\u00e1n excesiva, cumple aqu\u00ed una funci\u00f3n. Estoy convencida de que Gustavo Guerrero, que en el pasado ha demostrado su solvencia como investigador y ensayista, habr\u00eda orientado hacia otros fines su prolongada investigaci\u00f3n en <em>el caso<\/em> de <em>La catira<\/em> de no haber mediado en alguna parte del proceso la \u00bfintimaci\u00f3n?, \u00bfpromesa?, del premio que su libro ha acabado recibiendo.<\/p>\n<p>Mera hip\u00f3tesis, se me dir\u00e1. Pero resulta que el ensayo de Guerrero (y con esto retomo el deshojar de la margarita) exhibe numerosas, demasiado numerosas trazas de haber sido <em>hinchado<\/em> para convertirlo en algo m\u00e1s que una razonada exposici\u00f3n de las fuentes documentales y una razonable lectura gen\u00e9tica de <em>La catira<\/em>. Para no alejarnos todav\u00eda de la l\u00f3gica de esos <em>comices agricoles<\/em> flaubertianos que son la mayor\u00eda de premios literarios, resulta que ni siquiera Guerrero, con sus innegables dotes de termita obrera, ha sido capaz de desenterrar el contrato suscrito por Cela con el Gobierno venezolano. Respecto de este asunto \u2013que es el fundamental, ya que permitir\u00eda justificar el t\u00edtulo del ensayo y quiz\u00e1s hasta valerle el Pulitzer, de existir un premio como \u00e9ste en nuestro patio hispano\u2013, <em>nihil novum<\/em>.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.libertaddigital.com\/fotos\/noticias\/sulupa2.jpg?w=696\" align=\"left\" border=\"1\" \/>Esta clamorosa ausencia documental en la investigaci\u00f3n llevada a cabo por Guerrero no empece, sin embargo, lo esencial. Y lo esencial no es otra cosa que una investigaci\u00f3n de m\u00e1s de cinco a\u00f1os que acaba pariendo el proverbial rat\u00f3n. Eso s\u00ed: un rat\u00f3n vociferante.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice el rat\u00f3n? <em>H\u00e9las<\/em>, voces muy antiguas. O como ahora se dice en plan guay: desactualizadas. Que Camilo Jos\u00e9 Cela, a mediados de los cincuenta del pasado siglo \u2013cuando a\u00fan era un autor maldito por haber dado a publicar en Buenos Aires, en 1951, ese retrato implacable de la mediocridad de la Espa\u00f1a de posguerra que es <em>La colmena<\/em>\u2013, se prest\u00f3 a servir de amanuense remunerado de dos dictaduras, la franquista y la perezjimenista. Que <em>redact\u00f3<\/em>, m\u00e1s que escribi\u00f3, una novela encargada por uno de estos dos bochornos hist\u00f3ricos a cambio de un jugoso fajo de billetes. Y que la cr\u00edtica en Espa\u00f1a (no toda ella, pero esto tambi\u00e9n sabe convenientemente ocultarlo nuestro rat\u00f3n de biblioteca) ensalz\u00f3 en su d\u00eda la novelita de Cela, mientras que en Venezuela \u2013por razones de muy diversa \u00edndole, incluidas las pol\u00edticamente inducidas\u2013 recibi\u00f3 un aut\u00e9ntico varapalo. Por cierto: aparte de las p\u00e1ginas dedicadas a la descripci\u00f3n gen\u00e9tica (m\u00e1s que al an\u00e1lisis) de media docena de pasajes de la novela, la \u00fanica aportaci\u00f3n comprobable del ensayo de Guerrero es el establecimiento de la probable fuente del encargo a Cela por parte de la dictadura perezjimenista: el hijo de Laureano Vallenilla Lanz, introductor en Venezuela del dogma positivista y apologista oficial de otro tirano venezolano, Juan Vicente G\u00f3mez.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed lo que tiene que ver con el t\u00edtulo del ensayo premiado y lo que anuncia. Que, a ojo, ocupa como mucho medio centenar de las 260 p\u00e1ginas del texto editado. El resto tiene menos que ver con la investigaci\u00f3n rigurosa que supuestamente es el texto premiado y nos ha vendido la prensa, que para eso est\u00e1, que con vagarosas elucubraciones, dignas de los m\u00e1s cutres seminarios de \u00abCultural Studies\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entronca la ambici\u00f3n central de este ensayo. Menos que en el establecimiento de los or\u00edgenes, filiaci\u00f3n y condicionantes de una novela de encargo, Guerrero se ha empe\u00f1ado en demostrar una tesis. No me parece mal: de tesis vivimos todos. Lo que s\u00ed me lo parece, en cambio, es que esta intenci\u00f3n no sea expl\u00edcitamente el <em>concepto<\/em> editorial de su libro; es decir, aquello que justifica su inscripci\u00f3n en el \u00e1mbito de recepci\u00f3n de la cr\u00edtica. (Por cierto, aprovecho estas l\u00edneas para saludar sendas rese\u00f1as de <em>Historia de un encargo<\/em> publicadas en la prensa espa\u00f1ola: la de <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/ensayo\/Cronica\/timo\/Cela\/Hispanidad\/elpepuculbab\/20080621elpbabens_2\/Tes\/\">Mainer<\/a> en <em>El Pa\u00eds<\/em> y la de Adolfo Sotelo V\u00e1zquez en <em>La Vanguardia<\/em>. Sus autores han visto alguna de las trampas del trabajo de Guerrero).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, lo primero. Por qu\u00e9 este ensayo es pol\u00edtico, y adem\u00e1s circunstancialmente. El lector \u2013al menos el lector peninsular\u2013 no ignorar\u00e1 que, desde la primera llegada a La Moncloa de Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero, en Espa\u00f1a vivimos, muy a pesar nuestro, un proceso espurio de revisi\u00f3n de los traumas m\u00e1s sonados de la reciente historia de este pa\u00eds. En la anterior legislatura, el punto \u00e1lgido de este proceso qued\u00f3 plasmado en la adopci\u00f3n de una prescindible cuanto esperp\u00e9ntica Ley de la Memoria Hist\u00f3rica. El ensayo de Guerrero calza como un guante en esta mano embadurnada de intenciones politiqueras, m\u00e1s que pol\u00edticas.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.libertaddigital.com\/fotos\/noticias\/sujoseppla.jpg?w=696\" alt=\"Josep Pla.\" align=\"left\" border=\"1\" \/>\u00bfQu\u00e9 sentido atribuir, si no, a la tan repetitiva cuan cansina denuncia del <em>franquismo<\/em> de Cela? Cela fue muchas cosas a lo largo y ancho de su vida (aun, a ratos, un escritor genial), pero lo mismo cabr\u00eda predicar al menos de dos docenas de escritores espa\u00f1oles a los que les toc\u00f3 en suerte coincidir cronol\u00f3gicamente con el inquilino de El Pardo. Verbigracia, a Josep Pla. Se lo dejo a Guerrero, <em>gratis et amore<\/em>, para que lo vaya rumiando: por qu\u00e9 no otro ensayo dedicado a <em>enfoncer des portes ouvertes<\/em> donde se nos ilustre sobre el <em>fascismo<\/em> de Pla, quien, dicho sea de paso, es el mejor prosista del siglo XX en castellano y tambi\u00e9n en catal\u00e1n.<\/p>\n<p>Antes de concluir, no puedo dejar de romper una lanza a favor de Cela. Qui\u00e9n me ha visto y qui\u00e9n me ve: Cela nunca ha sido uno de mis autores predilectos (uno de los escasos puntos de disenso con mi padre, Juan Nu\u00f1o, que lo veneraba por razones que nunca he compartido). <em>La catira<\/em> es infumable, cierto, como muchos otros t\u00edtulos del m\u00e1s c\u00e9lebre nativo de Iria Flavia. Pero pienso que <em>La familia de Pascual Duarte<\/em>, <em>La colmena<\/em>, <em>Oficio de difuntos<\/em> (y paro aqu\u00ed porque no quiero recargar m\u00e1s este barquito velero) merecen a su autor un trato menos oportunista que el que Guerrero le prodiga.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el autor, Cela albergaba la ambici\u00f3n de erigirse en el representante del \u00abetnocentrismo poscolonial\u00bb. No invento: en <a href=\"http:\/\/www.talcualdigital.com\/Especiales\/Viewer.aspx?id=10046\">entrevista<\/a> al diario venezolano <em>Tal Cual<\/em> publicada el pasado 8 de julio, nuestro mestizo de is\u00f3ptero y m\u00farido declara que el autor ocasional de <em>La catira<\/em> \u00abasumi\u00f3 una actitud etnoc\u00e9ntrica colonial\u00bb. Confieso que mis sinapsis se bloquean ante la yuxtaposici\u00f3n de tantos t\u00e9rminos cultos y, por no saber, ni siquiera s\u00e9 qu\u00e9 significa cada uno de ellos aisladamente.<\/p>\n<p>Quiero recordarle a Guerrero estos hechos, aunque s\u00e9 que los conoce de sobra. Lo que hace de mi empe\u00f1o una inutilidad, claro est\u00e1, pero tambi\u00e9n algo mucho peor: un reclamo, sin duda in\u00fatil. Pero resulta que no me vale que despache a Cela al infierno de las estrategias propagand\u00edsticas de la hispanidad franquista y la nueva identidad venezolana promovida por el r\u00e9gimen de P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Y no me vale, entre otras cosas, porque tanto las estrategias como el mentado infierno tienen m\u00faltiples rostros. Los tuvieron ayer, y hoy, como siempre empeora todo lo que es susceptible de empeorar, esos rostros son legi\u00f3n. Uno de ellos, precisamente, es el <em>r\u00e9gimen<\/em> rodr\u00edguez-zapaterista en Espa\u00f1a. Tengo para m\u00ed que Guerrero, conscientemente o no, se ha prestado con su libro a la en\u00e9sima manipulaci\u00f3n de la compleja, tortuosa y (mira por d\u00f3nde) mestiza historia reciente de Espa\u00f1a orquestada por los afectos al r\u00e9gimen espa\u00f1ol de hoy.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.libertaddigital.com\/fotos\/noticias\/sugregoriomaranon.jpg?w=696\" alt=\"Gregorio Mara\u00f1\u00f3n.\" align=\"left\" border=\"1\" \/>Los hechos, tambi\u00e9n, son \u00e9stos. Cela, en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la publicaci\u00f3n de <em>La catira<\/em>, instalado en Mallorca gracias a los <em><a href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=churupo\">churupos<\/a><\/em> venezolanos, hizo dos cosas: crear los\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.papelesdesonarmadans.com\/\">Papeles de Son Armadans<\/a><\/em>, en 1956 (ojo: un a\u00f1o despu\u00e9s de la primera edici\u00f3n de <em>La catira<\/em>) y organizar un encuentro literario en Pollensa, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde. En los <em>Papeles<\/em>, los espa\u00f1oles condenados a sobrevivir a la censura previa del r\u00e9gimen franquista tuvieron la oportunidad, por lo general por primera vez, de leer a Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, Jos\u00e9 Mar\u00eda Moreno Galv\u00e1n, Carles Riba y Rafael S\u00e1nchez Ferlosio. Todos estos nombres estaban inscritos en el <em>Index prohibitorum<\/em> del r\u00e9gimen, y la mayor\u00eda lo son de espa\u00f1oles que se vieron obligados al exilio.<\/p>\n<p>En cuanto al encuentro en Pollensa, organizado por el h\u00f3rrido franquista y perezjimenista Cela, se desprendieron nada menos que los dos premios literarios responsables del llamado \u00ab<em>boom<\/em> latinoamericano\u00bb: el Formentor y el Biblioteca Breve de Seix Barral, ambos patrocinados por Carlos Barral, que\u00a0tuvo la inteligencia de reconocer en Cela a un luchador literario en tiempos sombr\u00edos y supo estar a la altura de sus ambiciones.<\/p>\n<p>Y bien: ambos premios se inauguraron celebrando a autores latinoamericanos que encabezan la n\u00f3mina de la mejor creaci\u00f3n en nuestra lengua (no le empezca a Guerrero, pues s\u00ed: es nuestra lengua com\u00fan): Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa. Dicho en otras palabras: el h\u00f3rrido franquista y \u00abneocolonialista\u00bb Cela fue el responsable directo de la realizaci\u00f3n de esa utop\u00eda del cambio de marcha que Guerrero olvida que ya se produjo. Hace la friolera de medio siglo.<\/p>\n<p>Lo siento: como el viejo Breton, que declaraba su intenci\u00f3n de sacar un revolver ante quien pronunciara la palabra <em>cultura<\/em>, en estos tiempos nuestros de buenismo progre y neol\u00f3gicas denuncias del colonialismo de anteayer, me pongo al d\u00eda. Y precisamente porque me pongo al d\u00eda resulta que no, no saco un Stinger: ante un ensayo como \u00e9ste, basta con sacar un spray de per\u00f3xido de hidr\u00f3geno. La vieja y casera agua oxigenada. Ante la impostura del supuesto desvelamiento de las claves de <em>La catira<\/em>, qu\u00e9 otra cosa se puede hacer, salvo te\u00f1irse el pelo de rubio.<\/p>\n<p>Segura estoy de que a Gustavo Guerrero, que hasta ahora ostentaba la negra cabellera de los galanes hispanos, le sentar\u00e1 muy bien el platino iridiado e impostado por el agua oxigenada.<\/p>\n<p>Salve.<\/p>\n<p><strong>GUSTAVO GUERRERO: <em>HISTORIA DE UN ENCARGO: \u00abLA CATIRA\u00bb DE CAMILO JOS\u00c9 CELA<\/em>. Anagrama (Barcelona), 2008, 296 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/libros.libertaddigital.com\/agua-oxigenada-1276235313.html\">http:\/\/libros.libertaddigital.com\/agua-oxigenada-1276235313.html<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA DE UN ENCARGO: \u00abLA CATIRA\u00bb DE CAMILO JOS\u00c9 CELA Agua oxigenada Por Ana Nu\u00f1o El XXXVI Premio Anagrama de Ensayo es un libro fascinante. Y por partida triple. 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