{"id":14074,"date":"2011-03-24T18:28:03","date_gmt":"2011-03-24T22:58:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=14074"},"modified":"2014-06-07T12:19:53","modified_gmt":"2014-06-07T16:49:53","slug":"granizo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/03\/24\/granizo\/","title":{"rendered":"Granizo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14788\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/03\/24\/granizo\/granizo-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo.jpg?fit=423%2C659&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"423,659\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Granizo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo.jpg?fit=423%2C659&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo-192x300.jpg?resize=192%2C300\" alt=\"\" title=\"Granizo\" width=\"192\" height=\"300\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-14788\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo.jpg?resize=192%2C300&amp;ssl=1 192w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2011\/03\/Granizo.jpg?w=423&amp;ssl=1 423w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Varias constantes se repiten en <strong><em>Granizo<\/em><\/strong> (Caracas: 2011. El Perro y la Rana, 92 p.), el primer libro de Dayana Fraile. A saber. El tr\u00e1nsito hacia la independencia, al cual suelen enfrentarse las personas cuando dejan la adolescencia y empiezan el recorrido hacia la madurez, en la cual las expectativas mueren bajo el desencanto de descubrir que la vida real se parece poco a lo que deseamos. Personajes un tanto solitarios y desencajados, poseedores de una rabiosa (que no agresiva) individualidad que los lleva a ser incomprendidos por quienes les rodean. Repetidas referencias a la cultura pop. Construcciones po\u00e9ticas que alimentan la prosa, casi siempre, fluida con la que se narran las cinco historias que contiene el volumen. Personajes femeninos luchando cotidianamente con el soterrado sometimiento del que son v\u00edctimas por parte de presencias varoniles, no necesariamente antag\u00f3nicas, como el padre, el casero, el novio, etc. Y una oportuna utilizaci\u00f3n de iron\u00edas para atemperar la gravedad de lo que se cuenta. <\/p>\n<p>\u201c<em>Tarde de costura<\/em>\u201d, abre el libro desde un enorme intimismo, sostenido por poderosas met\u00e1foras con gran capacidad de sugerir el infierno interno de los personajes. En este caso, dos chicas, Ta\u00eda y Teresa, la primera, muy segura de si misma, la segunda, hundida en sus dudas; ambas, reflejo la una de la otra. <\/p>\n<p>La prosa, que por \u00fanica vez se desarrolla en la tercera persona del singular, pronto tiende a la poes\u00eda: \u201cLa felicidad es una pastilla, un delirio Tai, se nos da por pedacitos, el problema es que intentamos comernos la noche de un solo bocado, y nuestra mand\u00edbula resulta d\u00e9bil, no fue prefigurada para masticar las estrellas&#8230;\u201d (15)<\/p>\n<p>De entrada se adivina el destino tr\u00e1gico de una de ellas, mientras la otra, aparecer\u00e1 en un relato posterior. <\/p>\n<p>En \u201c<em>Granizo<\/em>\u201d, se sigue sosteniendo esa inteligente construcci\u00f3n de im\u00e1genes qu\u00e9, con pocas palabras, dibujan los conflictos del personaje principal: \u201cLa poes\u00eda iba y ven\u00eda, y yo la dejaba, aunque en ocasiones se quedaba y cobraba las formas de un cad\u00e1ver de perro descomponi\u00e9ndose sobre la alfombra, un discurso ulcerado para recordar mejor a Baudelaire, para comer sus gusanos con gusto e imaginarme bizca, fea, prostituta, rimbaudiana, muriendo de fr\u00edo o quiz\u00e1s de s\u00edfilis en Paris, s\u00f3lo por la satisfacci\u00f3n que me causaba volver de aquellas recreaciones decadentes, y darme cuenta de que mi vida distaba demasiado de ellas&#8230;\u201d (22)<\/p>\n<p>Pero pronto, la imprecisi\u00f3n narrativa marca la pauta. De entrada parece un relato costumbrista, ubicando a la protagonista, una estudiante universitaria venida del interior del pa\u00eds, en una habitaci\u00f3n alquilada dentro de un apartamento habitado por un anciano senil y una se\u00f1ora enferma con dos hijos. Fraile, no s\u00f3lo dedica largas parrafadas a describir a estos personajes, sino que tambi\u00e9n lo hace con los dem\u00e1s vecinos del edificio, desde la conserje, pasando por la hija de \u00e9sta, hasta llegar a Patricia, una vecina que termina haci\u00e9ndose amiga de la narradora. Pero luego, inexplicablemente, el cuento bifurca a una accidentada historia de amor entre la protagonista y Jacobo, un estudiante de Psicolog\u00eda. <\/p>\n<p>La prosa que flu\u00eda con naturalidad en el primer relato, se encuentra aqu\u00ed un tanto acartonada y afectada de una necesidad sobre-explicativa: \u201cNo exig\u00eda demasiado <em>porque<\/em> el alquiler era barato y el edificio quedaba a pocas cuadras de la universidad y <em>porque<\/em>, a fin de cuentas, hab\u00eda aprendido a no ser tan exigente, y a morderme la lengua <em>porque<\/em>, en realidad no me quedaba de otra\u201d (23; cursivas m\u00edas).  <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los personajes que aparecen al principio, a excepci\u00f3n del anciano Giacomo, que sirve como reflejo del fracaso que flota sobre la protagonista, no aportan nada a la historia y s\u00f3lo aletargan un cuento al que sobran algunos p\u00e1rrafos. <\/p>\n<p>Se trata, sin duda, del relato menos logrado de todo el libro, a pesar de algunos m\u00e9ritos narrativos del mismo.<\/p>\n<p>\u201c<em>La vida con Fiori<\/em>\u201d, presenta otro episodio en la vida de la protagonista del anterior relato. Nuevamente la estudiante en proceso de asumir plenamente su independencia no puede dejar de depender del dinero de su padre, y de las decisiones de un casero, obst\u00e1culo para el desarrollo de lo que la voz narradora define como una \u201clibertad dorada\u201d (52). <\/p>\n<p>Lo que en el cuento que da t\u00edtulo al libro era una insustancial aparici\u00f3n de personajes que poco o nada aportaban a la historia central, aqu\u00ed resulta una feliz construcci\u00f3n del ambiente que rodea a la protagonista. El no encajar en ninguna de las tribus que pueblan la escuela de Letras donde estudia, descrita con distante iron\u00eda, se convierte en el motivo por el que la protagonista termina relacion\u00e1ndose con Fiori, un personaje brillantemente dibujado, en el cual la autora reivindica las actitudes socialmente consideradas extra\u00f1as, como parte de una personalidad entra\u00f1able que hace a los extra\u00f1os personas valiosas. <\/p>\n<p>La prosa de este relato, el m\u00e1s largo de todos, poco a poco construye im\u00e1genes magistrales que devienen en un final luminoso. <\/p>\n<p>Vale una digresi\u00f3n: es constante hablar de dos tendencias en la narrativa venezolana. Una, presente principalmente en la novela, que se desarrolla en tem\u00e1ticas de car\u00e1cter hist\u00f3rico y pol\u00edtico, buscando generar met\u00e1foras sobre el momento hist\u00f3rico actual del pa\u00eds, relatando episodios de la historia republicana de Venezuela. Y otra, desarrollada en nuestra cuent\u00edstica, que hace de la literatura, o mejor dicho, de la sapiencia literaria, el argumento central de su an\u00e9cdota. Algo notable en <em><strong>Granizo<\/strong><\/em>, es la evasi\u00f3n a ambas tendencias, que se han constituido en una formula facilista de escritores que ponen poco empe\u00f1o y poca imaginaci\u00f3n en su trabajo. <\/p>\n<p>Y esto es particularmente notable en este relato, en d\u00f3nde, a contracorriente, Fraile ve con delicioso cinismo esa idealizada \u201cvida bohemia\u201d, que tanto se empe\u00f1an en inflar algunos narradores, especialmente los m\u00e1s j\u00f3venes: \u201cPronto ca\u00ed en cuenta de que Fiori ve\u00eda en el rock nacional un suced\u00e1neo de la religi\u00f3n, o m\u00e1s bien, del ecologismo. Esa extra\u00f1a afici\u00f3n representaba, para ella, un acto de caridad extrema, casi como enrolarse en Green Peace y dedicarse a capturar especies en peligro de extinci\u00f3n&#8230;\u201d (55)<\/p>\n<p>Igualmente: \u201cLos m\u00e1s extremos, eran aquellos que se cre\u00edan beatnicks, y actuaban conforme a lo que cre\u00edan era ser un beatnick, iban a las clases tambale\u00e1ndose de lo drogados y hablaban de org\u00edas a vox populi. Lo cual no est\u00e1 mal si logras escribir como los \u00e1ngeles, el rollo era que los muy cabrones no lograban escribir ni una l\u00ednea\u201d (56)<\/p>\n<p>Por otra parte, la situaci\u00f3n pol\u00edtico-social, s\u00f3lo aparece de soslayo en este relato, como una realidad lejana, que transcurre en la televisi\u00f3n, sin que afecte o influya la vida de los personajes. Dicho de otra forma, cualquier interpretaci\u00f3n que pretenda hacerse de las historias aqu\u00ed contenidas, corresponde a los lectores, porque Dayana Fraile s\u00f3lo est\u00e1 preocupada por desarrollar su narrativa, sin necesidad de hacer juicios morales sobre la situaci\u00f3n en la que se encuentran sus personajes. <\/p>\n<p>La sexualidad, casi ausente en todos los cuentos, excepto por un breve momento en \u201c<em>Granizo<\/em>\u201d, es lo que mueve a Rita, el personaje central de \u201c<em>San Miguel Arc\u00e1ngel&#8230; enti\u00e9rrame la espada<\/em>\u201d, una prostituta en retiro, que oculta detr\u00e1s de sus supersticiones y pr\u00e1cticas de la santer\u00eda, una gran frustraci\u00f3n personal, que la lleva a la depresi\u00f3n, decidiendo, finalmente, salir de juerga con la narradora en miras de recuperar el \u00e1nimo y descubrir si todav\u00eda ejerce el poder que anta\u00f1o ten\u00eda sobre los hombres. <\/p>\n<p>Igualmente, se adivina la opresi\u00f3n sobre lo femenino, aunque en este caso de manera m\u00e1s directa: \u201cPor esa \u00e9poca, decir se\u00f1orita, a mi manera de ver, era lo mismo que decir c\u00e1rcel, subhumana o esclava.\u201d (76).<\/p>\n<p>Nuevamente, una prosa r\u00edtmica de agudo humor se hace presente para dotar de humanidad a los personajes: \u201cNo s\u00e9 por qu\u00e9 me vino la imagen de Rita masturb\u00e1ndose con los billetes que le daban los tipos, era una imagen muy fea, por poco caigo en shock, ella estaba colgada de un tubo en mitad de la cocina, llevaba ropa interior roja y se mov\u00eda como las tipas que salen en los videos de reggaet\u00f3n\u201d (75)<\/p>\n<p>Finalmente, la realidad termina por imponerse y destruir las expectativas de las protagonistas. <\/p>\n<p>La voz femenina da paso a la de un hombre homosexual, qui\u00e9n ya aparec\u00eda dibujado en el relato anterior, en \u201c<em>Lo de Dove<\/em>\u201d, el cuento que cierra el libro. Aqu\u00ed, una trepidante sucesi\u00f3n de di\u00e1logos exigen una lectura atenta para desentra\u00f1ar la historia principal: un grupo de amigos, intoxicados por drogas sint\u00e9ticas, se re\u00fanen para despedir el a\u00f1o y contemplar que sus sue\u00f1os y metas poco tienen que ver con la vida que llevan. <\/p>\n<p>\u201cLos deseos son una mierda \u2014agreg\u00f3 Dove luego de empinar un sorbo largu\u00edsimo de la botella. \u2014Nunca vamos a tener lo que queremos y lo que queremos no es siempre lo que necesitamos y lo que necesitamos, bueno, ya saben, es una mierda&#8230;\u201d (87)<\/p>\n<p>Las expectativas que se estrellaban metaf\u00f3ricamente en los cuentos precedentes, aqu\u00ed se estrellan de manera literal, cerrando el libro con una escena trepidante que termina con todo, convirtiendo a las hadas en demonios, como reza uno de los \u00faltimos p\u00e1rrafos. <\/p>\n<p>En definitiva, <em><strong>Granizo<\/strong><\/em> es un m\u00e1s que notable libro de cuentos, develando a Dayana Fraile como una madura narradora que huye de las remanidas \u201cmodas literarias\u201d que inundan nuestro panorama narrativo, tomando el riesgo de confeccionar (en todo el sentido literal del t\u00e9rmino) un logrado volumen de cuentos, que presagia una s\u00f3lida voz en el panorama de las letras en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varias constantes se repiten en Granizo (Caracas: 2011. 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