{"id":13706,"date":"2011-03-14T19:46:20","date_gmt":"2011-03-15T00:16:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=13706"},"modified":"2011-03-14T19:46:20","modified_gmt":"2011-03-15T00:16:20","slug":"el-mito-esencialista-de-la-patria-y-el-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2011\/03\/14\/el-mito-esencialista-de-la-patria-y-el-pueblo\/","title":{"rendered":"El mito esencialista de la Patria y el Pueblo"},"content":{"rendered":"<p><strong>EL MITO ESENCIALISTA DE LA PATRIA Y EL PUEBLO <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/strong><\/p>\n<p>Confieso que no creo en milagros, precisamente porque me pas\u00e9 la vida buscando alguno, uno cualquiera que me convenciera de serlo, pero nunca lo hall\u00e9. Sin embargo, aun a mi pesar, a ciertos supuestos milagros famosos les guardo respeto, quiz\u00e1 porque temo que sean ciertos.<\/p>\n<p>\u00a0M\u00e1s lo cierto es que los milagros no existen. Fuera de la imaginaci\u00f3n, la fantas\u00eda, la ilusi\u00f3n y la poes\u00eda nadie ha realizado ni observado jam\u00e1s un milagro. La raz\u00f3n no ha comprobado\u00a0 ninguno, por lo cual s\u00f3lo es posible creerlos o negarlos.<\/p>\n<p>\u00a0En todo caso, creer es una facultad de los individuos, no de la masa, de las multitudes, de la sociedad\u00a0 o \u201cel pueblo\u201d, ya que estos colectivos no son sujetos ni individuos reales sino s\u00f3lo virtuales. Ninguno de ellos posee cerebro, ni coraz\u00f3n, ni voluntad supraindividuales. Por lo tanto se puede hablar de ellos, pero ellos no pueden hablar, ni sentir, porque no viven.<\/p>\n<p>\u00a0Por ello, decir -por ejemplo- que \u201clos pueblos viven\u201d es tan s\u00f3lo una met\u00e1fora en el mejor de los casos y desde cierto punto de vista, como cuando algunos\u00a0 devotos repiten muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte que\u00a0 \u201cFulano vive en el coraz\u00f3n de su Pueblo\u201d. Pues bien, en este ejemplo no vive realmente ninguno de los dos t\u00e9rminos, por m\u00e1s que la frase sea de una gran belleza.<\/p>\n<p>\u00a0En el peor de los casos ello es pura mistificaci\u00f3n, pues \u00bfc\u00f3mo se compadece la contradicci\u00f3n entre la inexorabilidad de la muerte f\u00edsica individual y la pretendida inmortalidad de \u201cel Pueblo\u201d? \u00bfC\u00f3mo se compadece la unidad de la conciencia individual con una supuesta conciencia popular colectiva \u00fanica y homog\u00e9nea siendo que el pueblo est\u00e1 constituido por una suma de individuos que entran y salen de\u00a0 escena y se caracterizan por la diversidad y el cambio constantes? \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda posible entonces el inexorable cambio individual dentro de un conservatismo colectivo? \u00a1Es un desprop\u00f3sito! A menos que la clave de esta ambig\u00fcedad estribe en los circunstanciales matices, connotaciones, v\u00ednculos y determinaciones hist\u00f3ricas que encierre la frase\u00a0 \u201c<em>su<\/em> Pueblo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0Se han estudiado mucho los comportamientos colectivos de masas en situaciones concretas, obviamente\u00a0 de gran escala como los grandes encuentros deportivos o los recitales art\u00edsticos juveniles, pero m\u00e1s se han estudiado los de los p\u00fablicos que escuchan fascinados la ret\u00f3rica flam\u00edgera de dictadores o religiosos carism\u00e1ticos mientras exhiben comportamientos, emociones y sentimientos fren\u00e9ticos y ardientes, tan similares en uno y otro participante que pareciera que all\u00ed est\u00e1 presente y act\u00faa un sujeto colectivo \u00fanico y homog\u00e9neo.<\/p>\n<p>\u00a0Las\u00a0 causas y consecuencias de esas tres clases de\u00a0 ejemplos, as\u00ed como sus modalidades de producci\u00f3n,\u00a0 no son las mismas en todos ellos. Por cierto, en todos opera la salida de si del sujeto hacia el fen\u00f3meno que contempla o del que participa) acompa\u00f1ada de entusiasmos colectivos que pueden llegar al delirio por la admiraci\u00f3n de las habilidades y destrezas o por la belleza o virtud de los actos y actuaciones de los \u00eddolos. Pero es\u00a0 en la tercera clase de ejemplos (la de los fen\u00f3menos de propaganda e\u00a0 inducci\u00f3n colectiva originados en el poder de\u00a0\u00a0 un orador pol\u00edtico o religioso o de una escenificaci\u00f3n asociada a un poder hegem\u00f3nico, autoritario y no democr\u00e1tico) donde los individuos se encuentran m\u00e1s vulnerables que en los anteriores tipos de ejemplos, al punto de poder llegar a\u00a0 su autoanulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0Claro que los fen\u00f3menos de alienaci\u00f3n no se producen \u00fanicamente en casos o situaciones del tipo antes mencionado, es decir, dotados de excepcionalidad, monumentalidad y espectacularidad,\u00a0 condiciones estrechamente vinculadas con espacios organizados de alta concentraci\u00f3n humana. En la actualidad, y a diario, la alienaci\u00f3n es reforzada en el individuo aun en solitario, mediante procesos de inducci\u00f3n de diverso origen tendientes a naturalizar y legitimar como verdaderos significados y sentidos que realmente no lo son.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0En todos los casos, la centralidad de los procesos de alienaci\u00f3n la constituye la p\u00e9rdida de la autonom\u00eda del yo, la inconciente transferencia del yo propio a un orden superior o un imaginario sujeto colectivo que lo contiene y subsume, y que aparentemente piensa, siente, goza, sufre, anhela y \u00a1demanda! En suma,\u00a0 \u00a1que vive por si\u00a0 y para si sin tener en cuenta a sus miembros individuales pues \u00e9stos han renunciado inconcientemente\u00a0 a serlo en t\u00e9rminos auton\u00f3micos cuando comienzan a sentirse parte de eso nuevo que est\u00e1 fuera de ellos!<\/p>\n<p>\u00a0Las entregas y pasajes del yo a lo que en esos casos algunos sienten como superior, se alimenta de im\u00e1genes y relatos que condensan y reproducen en el tiempo los efectos de tama\u00f1a mistificaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las situaciones presenciales. Imaginer\u00eda, representaciones y s\u00edmbolos aluden a ella y la perpet\u00faan al punto de que para algunos se convierte en esp\u00edritu que viene, sobrevuela las multitudes humanas y despu\u00e9s cuando \u00e9stas se dispersan \u00e9l se va.<\/p>\n<p>\u00a0En libros, en canciones, en im\u00e1genes gr\u00e1ficas y audiovisuales, en\u00a0 representaciones esc\u00e9nicas, en ciertos paisajes emblem\u00e1ticos, se alude impl\u00edcitamente a ese nivel superior\u00a0 o bien su frecuentaci\u00f3n por parte de individuos especiales parece convocarlo, por lo menos a algunos as\u00ed les parece. Luego, las emociones se decantan y se transforman en creencias y convicciones que pasan por verdaderas siendo que est\u00e1n cargadas de irracionalidad; a partir de all\u00ed pueden llegar a abonar fanatismos y fundamentalismos ominosos sacralizados.<\/p>\n<p>\u00a0El recurso a esta\u00a0 impostura del sujeto colectivo viviente se registra ya en los albores de la civilizaci\u00f3n con la aparici\u00f3n de la idea\u00a0 y el sentimiento difusos y ambiguos de la patria, pero ser\u00e1 en el siglo XIX, siglo del socialismo, del romanticismo y de su combinaci\u00f3n: el romanticismo social con el fantasma de la Revoluci\u00f3n, cuando aquellos se liguen con la idea y el sentimiento de pueblo bajo los caracteres m\u00edticos y mistificadores tradicionalmente asociados a las masas, para llegar al siglo XX y a\u00fan al siglo XXI, usados y abusados hasta el delirio en la ret\u00f3rica y la oratoria pol\u00edtica y social con renovado \u00e9xito por parte de todo aqu\u00e9l que procura agregar y controlar alguna porci\u00f3n de poder pol\u00edtico y social para capturar la libertad intelectual y decisoria de los individuos.<\/p>\n<p>\u00a0De modo que creer en la dupla Patria y Pueblo como entes\u00a0 metaf\u00edsicos (por lo cual se escriben ambos con may\u00fascula en la iconograf\u00eda militante, sobre todo) es creer en\u00a0 milagros.<\/p>\n<p>\u00a0Esta creencia se refugia en el supuesto poder sagrado del mito, condensado en el relato correspondiente. Un poder que parece independiente de toda determinaci\u00f3n humana, connotado de esencialismo, de una supuesta procedencia y naturaleza divina, pero que en realidad nace y sirve a las vanidades de este mundo, \u00fanico \u00e1mbito y\u00a0 forma racional de conocer el poder real y verdadero.<\/p>\n<p>\u00a0La Patria no existe, es una irracionalidad hist\u00f3rica inventada por los poderosos para dominar las tierras, las haciendas y a sus\u00a0 servidores haciendo que \u00e9stos\u00a0 trabajen para ellos y vayan a morir en su defensa de ser necesario, con el premio consuelo de morar en la inmortalidad fant\u00e1sticamente atribuida a los h\u00e9roes.<\/p>\n<p>\u00a0Esa Patria metaf\u00edsica que se apoder\u00f3 de nosotros mediante el culto y la liturgia de la guerra, de las banderas, de los himnos, de los relatos \u00e9picos y m\u00e1s cerca en el tiempo de los actos patrios escolares \u201cfue capaz de generar\u201d supuestos apostolados y misiones laicos como los que secularmente movilizaron las vocaciones militares de los ej\u00e9rcitos regulares, pero tambi\u00e9n las de\u00a0 los guerrilleros de los a\u00f1os de plomo de argentina. Patria esencialista que dispensa gloria post mortem a quienes est\u00e1n dispuestos a\u00a0 matar y morir por ella.<\/p>\n<p>\u00a0Pues bien, esa imaginer\u00eda s\u00f3lo produce muertes y dolores atroces, por eso no nos hacen falta ya guerreros nacionalistas y patriotas en las fuerzas armadas sino soldados profesionales, as\u00ed como tampoco nos hacen falta guerrilleros ni idealistas violentos que se\u00a0 opongan a los primeros ni a nadie.<\/p>\n<p>\u00a0Especialmente que ninguno de <em>ellos<\/em>, ni de <em>otros,<\/em> pretenda hablar en nombre de la patria ni del pueblo aut\u00e9ntico (escritas, v\u00e9ase bien, con min\u00fascula) para supuestamente interpretarlos y representarlos pues eso tampoco nos hace falta. Los ciudadanos se expresan de mil maneras aut\u00f3nomas, concientes, racionales y democr\u00e1ticas si el clima de una sociedad as\u00ed lo pondera y lo permite. Cuando esto no ocurre se est\u00e1 ante formas autoritarias de gesti\u00f3n pol\u00edtica y social, por m\u00e1s que en los colegios del pa\u00eds se insista en la ense\u00f1anza de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0De modo que caracterizar con rasgos esencialistas ciertos factores intervinientes en la vida sociopol\u00edtica es como creer en milagros, y como creer en la eficacia de los atajos, de los forzamientos de hecho y de derecho de la realidad de una sociedad dada para conseguir la concreci\u00f3n de ciertos ideales supuestamente elevados, tan elevados que supuestamente se codean con Dios o con diversos dioses paganos.<\/p>\n<p>\u00a0La patria con min\u00fascula no tiene nada de esencialismo, ni de metaf\u00edsica, ni de hip\u00f3stasis ni epifan\u00edas, es de pura \u201cpata al suelo\u201d, sencilla y de alpargata como es la Argentina provinciana y Am\u00e9rica latina toda, y decir esto no implica caracterizar ese estado material como virtuoso pues ello constituir\u00eda\u00a0 otra forma de\u00a0 esencialismo, el de las imaginarias bondades y virtudes de los pobres que deben seguir siendo pobres para ser buenos y virtuosos y no contaminarse con los pecados y las maldades de los ricos (otro esencialismo m\u00e1s), \u201cpobrismo\u201d\u00a0 asquerosamente utilizado por algunos que comen y comen muy bien hablando del\u00a0 pueblo en nombre de \u00e9ste pero congel\u00e1ndolo para poder subrogarlo en el ejercicio de su cuota de soberan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u201cLa patria -dijo una vez Juan Per\u00f3n- no es la tierra, ni las vacas ni las cosas, sino la gente\u201d,\u00a0 y yo agrego la patria somos t\u00fa y yo,\u00a0 nosotros,\u00a0 vosotros,\u00a0 los otros,\u00a0 y todos juntos simult\u00e1neamente,\u00a0 una mano tendida, una actitud solidaria, una mirada horizontal hacia el pr\u00f3jimo (es decir, el pr\u00f3ximo, y luego el pr\u00f3ximo del pr\u00f3ximo y as\u00ed hasta incluir a todos (los pueblos somos todos, nunca una parte) pasando por encima de las jurisdicciones de toda clase y las consiguientes fronteras.<\/p>\n<p>\u00a0Verlo de esta manera es decir \u201cnunca m\u00e1s\u201d a la mistificaci\u00f3n jer\u00e1rquica, al purismo esencialista y a la univocidad de\u00a0 las ideas de patria y pueblo, pues as\u00ed siempre vamos a depender de la \u00e9lite de ar\u00faspices, chamanes, canonistas y apologetas especializados en la interpretaci\u00f3n de sus supuestos designios. Y como no pod\u00eda ser de otra manera: \u00a1siempre mirando hacia el pasado!<\/p>\n<p>\u00a0\u00a1C\u00f3mo si alg\u00fan argentino medianamente instruido desconociera lo que estoy diciendo!<\/p>\n<p>\u00a0En fin, mi musa, la que vela mis escrituras sin importarle el g\u00e9nero, me insin\u00faa un lugar com\u00fan: que el mundo est\u00e1 lleno de milagros, pero que yo no puedo verlos. Y bueno\u2026 yo trato de aguzar todos mis sentidos. Pero no hay caso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\u00a0o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p>En: <a href=\"http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1302\">http:\/\/www.elansiaperpetua.com.ar\/?p=1302<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL MITO ESENCIALISTA DE LA PATRIA Y EL PUEBLO \u00a0POR CARLOS SCHULMAISTER Confieso que no creo en milagros, precisamente porque me pas\u00e9 la vida buscando alguno, uno cualquiera que me convenciera de serlo, pero nunca lo hall\u00e9. 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