{"id":1238,"date":"2008-06-12T12:08:07","date_gmt":"2008-06-12T16:38:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/06\/12\/el-presidente-esta-leyendo-a-los-poetas-malditos\/"},"modified":"2012-05-21T14:57:10","modified_gmt":"2012-05-21T19:27:10","slug":"el-presidente-esta-leyendo-a-los-poetas-malditos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/06\/12\/el-presidente-esta-leyendo-a-los-poetas-malditos\/","title":{"rendered":"El Presidente est\u00e1 leyendo a los Poetas Malditos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"24852\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/06\/12\/el-presidente-esta-leyendo-a-los-poetas-malditos\/arthur_rimbaud_000\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000.jpg?fit=350%2C397&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"350,397\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"arthur_rimbaud_000\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000.jpg?fit=350%2C397&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000-264x300.jpg?resize=264%2C300\" alt=\"\" title=\"arthur_rimbaud_000\" width=\"264\" height=\"300\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-24852\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000.jpg?resize=264%2C300&amp;ssl=1 264w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/arthur_rimbaud_000.jpg?w=350&amp;ssl=1 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px\" \/><\/a>            <\/p>\n<p>Mi vida no es para nada maldita. Supongo que eso me descalifica como posible poeta maldito. Mi vida es m\u00e1s bien tranquila, feliz. Tengo una vida que podr\u00eda calificar de bastante feliz. Mis dramas y problemas no son los dramas y problemas de un poeta maldito, pero mis problemas comenzaron por leer a uno. <\/p>\n<p>No sabr\u00eda decir por qu\u00e9 me gusta leer a los poetas malditos, quiz\u00e1s porque mi vida es tan diferente a la de cualquiera de ellos. Lo cierto del caso es que ten\u00eda un peque\u00f1o volumen de <em>Una temporada en el infierno<\/em> y <em>Las Iluminaciones<\/em>  de Rimbaud, y el Presidente lo vio y me pregunt\u00f3 de qu\u00e9 trataba. Ah\u00ed empez\u00f3 todo, pero antes de hablar de ello creo que debo decir un par de palabras sobre por qu\u00e9 el Presidente fue quien pregunt\u00f3 por el poemario de Rimbaud.<!--more--><\/p>\n<p>            Trabajo para la Presidencia de la Rep\u00fablica. Aunque todos mis familiares, amigos y conocidos crean que trabajo para el Presidente yo trabajo para la Presidencia de la Rep\u00fablica, tan es as\u00ed que trabajo en la Presidencia de la Rep\u00fablica a pesar de haber firmado solicitando el revocatorio presidencial de 2004, de haber votado por el S\u00ed en el revocatorio, por el No en el refer\u00e9ndum constitucional de 2007 y por el candidato opositor en la elecci\u00f3n presidencial de 2006. Me gusta pensar que trabajo en la Presidencia de la Rep\u00fablica a pesar de mi posici\u00f3n pol\u00edtica porque soy bueno en mi trabajo y porque en Venezuela s\u00ed existen las instituciones y son m\u00e1s fuertes que las personas, incluso m\u00e1s fuertes que el Presidente m\u00e1s fuerte que ha tenido Venezuela desde mediados del siglo XX. Pero la verdad es que trabajo en la Presidencia de la Rep\u00fablica porque el sueldo es bueno y porque paso completamente desapercibido. Soy un tipo tan gris que llegados los momentos de revisar las lealtades pol\u00edticas necesarias para trabajar en una instituci\u00f3n tan delicada como la Presidencia de la Rep\u00fablica nadie se acuerda de m\u00ed. \u00bfY qu\u00e9 hago en la Presidencia de la Rep\u00fablica? Monitoreo de medios para el an\u00e1lisis del entorno, un trabajo tambi\u00e9n completamente gris, leer la prensa, ver televisi\u00f3n, escuchar radio y hacer informes de lo le\u00eddo, visto y o\u00eddo, un trabajo que ning\u00fan poeta maldito habr\u00eda aceptado realizar.<\/p>\n<p>            Quiz\u00e1s por eso me gusta tener siempre a mano un poema de Rimbaud, de Baudelaire, de Mallarm\u00e9, de Verlaine o hasta los Cantos de Maldoror, que tambi\u00e9n leo poetas que no son malditos con toda la rigurosidad del t\u00e9rmino pero a los que les sienta  bien la etiqueta. Lo que m\u00e1s me gusta de leer a los poetas malditos en el trabajo es el contraste entre mi tarea rutinaria y sin sobresaltos y los tormentos, atribulaciones y transgresiones de esos poemas. En los momentos m\u00e1s tediosos de mis labores leo un poema y me imagino viviendo la vida de esa manera, a ese ritmo. De hecho, comenc\u00e9 a leer poetas malditos en el trabajo despu\u00e9s de entender que el haber firmado para solicitar el revocatorio ya no me iba a traer represalia alguna. Lo triste es que firm\u00e9 pensando en las posibles consecuencias, necesitaba ser controversial, quer\u00eda sentir temor, preocupaci\u00f3n por mis decisiones, por mis actos. Pero cuando por fin un acto me trajo problemas, no tuve temor alguno porque por m\u00e1s malditos que fueran los poetas que le\u00eda en el trabajo, jam\u00e1s me pas\u00f3 por la cabeza que aquello podr\u00eda resultar en el gran problema que tengo.<\/p>\n<p>            El Presidente no suele pasar por la sala de monitoreo. Pero despu\u00e9s de la derrota en el refer\u00e9ndum son muchas las cosas que ha hecho el Presidente que antes no sol\u00eda hacer. Me imagino que entre tantas cr\u00edticas y tensiones, tanta expectativa con la entrega de rehenes por parte de las FARC y con la cada vez mayor paranoia frente a los planes de la contrarrevoluci\u00f3n, el Presidente sinti\u00f3 la necesidad de ir y ver en vivo y directo el trabajo de los monitores de medios. Fue cuando se tropez\u00f3 con mi volumen de Rimbaud y me pregunt\u00f3 por \u00e9l, de qu\u00e9 trataba y qui\u00e9n era el autor. Ah\u00ed comet\u00ed un error. No supe cu\u00e1l ser\u00eda la respuesta que ten\u00eda que darle para seguir siendo un tipo gris, que para ser sinceros es mi color favorito. Si le dec\u00eda todo lo que sab\u00eda de Rimbaud, pens\u00e9, llamar\u00eda su atenci\u00f3n, as\u00ed que prefer\u00ed decirle que no hab\u00eda le\u00eddo el libro todav\u00eda y que no sab\u00eda nada de su autor. Entonces el Presidente tom\u00f3 el libro y ley\u00f3 en voz alta: \u201cAnta\u00f1o, si mal no recuerdo, mi vida era un fest\u00edn donde todos los corazones se abr\u00edan, donde corr\u00edan todos los vinos\u201d. <\/p>\n<p>            -\u00bfQu\u00e9 crees que signifique?, me pregunt\u00f3 el Presidente. <\/p>\n<p>Por un momento no supe qu\u00e9 responder, pero al cabo de un tartamudeo de duda le dije con confianza que no necesariamente el verso ten\u00eda que tener un significado.<\/p>\n<p>-La poes\u00eda puede ser un estado de \u00e1nimo, un sentimiento y no solo un significado.<\/p>\n<p>            -Interesante, dijo el Presidente, quisiera saber un poco m\u00e1s de Rimbaud, agreg\u00f3 mientras sal\u00eda de la sala de monitoreo. <\/p>\n<p>Ni corto ni perezoso prepar\u00e9 una peque\u00f1a s\u00edntesis de la vida de Rimbaud, con b\u00fasqueda en Wikipedia y todo, la imprim\u00ed y fui al despacho donde sab\u00edan que el Presidente estaba esperando algo de mi parte, menos mal que asum\u00ed como instrucci\u00f3n el deseo del Presidente. <\/p>\n<p>            Al finalizar mi jornada me avisaron que el Presidente tendr\u00eda un acto en la noche y aunque no ten\u00eda que monitorearlo nos recomendaban que estuvi\u00e9ramos pendientes, escuchando al Presidente aunque sea como ruido de fondo para estar al d\u00eda con su pensamiento, su filosof\u00eda y sus proyectos.<\/p>\n<p>            En el acto, el Presidente fustigaba contra aquellos que lo estaban traicionando y que estaban acabando desde adentro con la Revoluci\u00f3n. Fue cuando lo escuch\u00e9 decir que tal vez deb\u00eda hacer como hizo el poeta Rimbaud, pronunci\u00f3 el nombre sin ning\u00fan intento de afrancesamiento, tal como lo leer\u00eda cualquier venezolano que nunca hubiera escuchado el nombre del poeta, pronunciando la i y la a y la d.<\/p>\n<p>-El poeta Rimbaud, que decidi\u00f3 abandonarlo todo cuando supo que su obra ya estaba hecha, \u00bfc\u00f3mo es que dec\u00edan esos hermosos versos? Si mal no recuerdo, no es que los recuerde mal, as\u00ed dicen, \u2018Si mal no recuerdo mi vida era un fest\u00edn donde todos los corazones se abr\u00edan\u2019, hermosos versos, con sentimiento, y eso es lo que siento, que me est\u00e1n abriendo el coraz\u00f3n de una pu\u00f1alada, de cientos de pu\u00f1aladas traicioneras, si creen que mi obra est\u00e1 terminada yo me voy, pero si creen que no, ay\u00fadenme a acabar con los traidores, ay\u00fadenme a limpiar la revoluci\u00f3n desde adentro.<\/p>\n<p>            Me tom\u00e9 un par de segundos para quitarme el sombrero ante la capacidad del Presidente para incorporar a su discurso una lectura que apenas hab\u00eda hecho, si es que podemos decir que en realidad la hizo. Tras los dos segundos no pude dejar de preguntarme si mi condici\u00f3n en el trabajo se ver\u00eda de alg\u00fan modo afectada por este aporte al imaginario presidencial.<\/p>\n<p>            Y se vio afectada de inmediato. Al d\u00eda siguiente, al llegar al trabajo, me encontr\u00e9 al Presidente sentado en mi escritorio leyendo su propio ejemplar de <em>Una temporada en el infierno<\/em> y <em>Las Iluminaciones<\/em>. <\/p>\n<p>-Amigo Luis, dijo al verme, tendr\u00e1s el gusto de desayunar conmigo. <\/p>\n<p>-Presidente, ya desayun\u00e9, no puedo salir de casa sin\u2026 <\/p>\n<p>La expresi\u00f3n en su cara me dijo que no era una invitaci\u00f3n, -con mucho gusto, Presidente, no faltaba m\u00e1s, semejante honor que me hace. <\/p>\n<p>-Acomp\u00e1\u00f1ame, dijo ignorando por completo mi intento de negativa, y no olvides tu libro de Rimbaud.<\/p>\n<p>            Entramos en su despacho y ya una peque\u00f1a mesa ten\u00eda el desayuno servido: carne mechada, queso de a\u00f1o, perico y un guisado que no reconoc\u00ed pero que supuse era chig\u00fcire. Las arepas llegaron junto al caf\u00e9, que ped\u00ed con leche.<\/p>\n<p>            -\u00bfEres poeta, camarada Luis?<\/p>\n<p>            -No, no, por dios, solo leo poes\u00eda.<\/p>\n<p>            -Yo, he tenido que aceptarlo, s\u00ed soy un poeta, uno incomprendido, el m\u00e1s incomprendido de todos, porque a la soledad del poeta se me agrega la soledad del poderoso, el poder, mi amigo Luis, es solitario. \u00bfTienes ambici\u00f3n de poder?<\/p>\n<p>            -Ni la m\u00e1s m\u00ednima.<\/p>\n<p>            -Haces bien, mi amigo Luis, haces bien. Come, que se te enfr\u00eda el guisado, es de chig\u00fcire apure\u00f1o, est\u00e1 excelente.<\/p>\n<p>            Apenas me llev\u00e9 el primer bocado de chig\u00fcire a la boca, el Presidente volvi\u00f3 a la carga.<\/p>\n<p>            -\u00bfCrees t\u00fa, camarada Luis, que pudi\u00e9ramos considerar a Rimbaud socialista?<\/p>\n<p>            Por supuesto, no supe qu\u00e9 decir. No ten\u00eda nada que decir, pero el silencio era un lujo que no pod\u00eda darme.<\/p>\n<p>            -No estoy seguro, Presidente, creo que hay una renuncia muy socialista en la forma como Rimbaud lo dej\u00f3 todo\u2026<\/p>\n<p>            -Pens\u00e9 exactamente lo mismo\u2026<\/p>\n<p>            -Pero, y el Presidente se sorprendi\u00f3 con mi interrupci\u00f3n, la vida de aventurero y el haberse dedicado al tr\u00e1fico de armas y hasta de esclavos desdicen de esa interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>            El Presidente no respondi\u00f3 de inmediato, se qued\u00f3 pensativo quiz\u00e1s buscando alguna pista, alg\u00fan indicio de socialismo en Rimbaud.<\/p>\n<p>            Sin embargo, no era eso lo que lo ten\u00eda pensativo, al menos no por lo que me dijo a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>            -Este poemita, no me lo he podido sacar de mi cabeza. \u00bfEres un comelibro, Luis? Es importante leer, para combatir la alienaci\u00f3n, el Imperio no quiere que leas, yo leo mucho, sobre todo leo informes, pocos poemas, antes le\u00eda m\u00e1s poemas, cuando era joven, joven y enamorado, pero con el tiempo dej\u00e9 de creer en los poemas, me dej\u00e9 de eso porque la poes\u00eda no ten\u00eda nada que ver conmigo, la poes\u00eda no me entend\u00eda y ahora, con el librito de Rimbaud, con ese poemita, porque es cortiquito, cont\u00e9 las palabras y todo, por ah\u00ed anot\u00e9 cu\u00e1ntas palabras tiene, despu\u00e9s revisamos eso, con ese poemita me he dado cuenta que era yo el que no entend\u00eda la poes\u00eda, que no hab\u00eda dado con ella, \u00bfentiendes de lo que hablo? \u00bfConoces el poema?, me lo aprend\u00ed de memoria, \u201cCuando ni\u00f1o, ciertos cielos afinaron mi \u00f3ptica: todos los caracteres matizaron mi fisonom\u00eda. Los fen\u00f3menos se alteraron. Ahora, la inflexi\u00f3n eterna de los momentos y el infinito de las matem\u00e1ticas me persiguen a trav\u00e9s de ese mundo donde padezco todos los \u00e9xitos civiles, respetado por la ni\u00f1ez extra\u00f1a y por los afectos enormes. Sue\u00f1o con una guerra, de derecho o de fuerza, de l\u00f3gica muy imprevista. Tan simple como una frase musical\u201d. \u00bfCrees que significa lo que creo que significa?<\/p>\n<p>            Se call\u00f3, esperando mi respuesta.<\/p>\n<p>            -Presidente, la poes\u00eda significa no otra cosa que lo que uno crea que significa.<\/p>\n<p>            -Entonces es cierto. \u00a1Uribe!<\/p>\n<p>            Con un gesto me dio a entender que el encuentro hab\u00eda terminado. Al volver a mi puesto de monitor de medios mis compa\u00f1eros me ve\u00edan con una mezcla de envidia, temor y curiosidad. Apenas tuve tiempo de monitorear el comienzo de una entrevista por Globovisi\u00f3n donde para variar un empresario fustigaba las pol\u00edticas econ\u00f3micas del gobierno, cuando un funcionario que no se identific\u00f3 se sent\u00f3 a mi lado. Nunca antes lo hab\u00eda visto, y para ser sinceros, su aspecto me hizo desear no tener que volverlo a ver nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>            -Camarada Luis, tenemos un problema y t\u00fa tienes que ayudarnos a salir de \u00e9l.<\/p>\n<p>            -No s\u00e9 a qu\u00e9 se refiere y no s\u00e9 qui\u00e9n es usted.<\/p>\n<p>            -T\u00fa no tienes que saberlo. El Presidente est\u00e1 leyendo algo que no nos gusta nada. Y es culpa tuya. \u00bfC\u00f3mo t\u00fa piensas ayudarnos?<\/p>\n<p>            -\u00bfAyudarlos a qu\u00e9? \u00bfA qu\u00e9 el Presidente deje de leer a Rimbaud? Eso es problema de \u00e9l.<\/p>\n<p>            -T\u00fa no has entendido, dijo antes de pararse e irse.<\/p>\n<p>            Qued\u00e9 muy preocupado por la conversaci\u00f3n. No s\u00e9 qu\u00e9 estaban esperando de m\u00ed ni qu\u00e9 pod\u00eda suceder si de verdad me consideraban responsable de las lecturas presidenciales y peor a\u00fan, de la influencia de esas lecturas en el Presidente. Fue el peor d\u00eda de mi vida profesional, no me concentr\u00e9 en lo que estaba viendo, no pude hacer un solo an\u00e1lisis coherente de lo visto, le\u00eddo u o\u00eddo en los medios porque el \u00fanico entorno que me interesaba era el m\u00edo. <\/p>\n<p>Al finalizar la jornada llam\u00e9 a un viejo amigo, Guillermo, experto en historia latinoamericana y en la relaci\u00f3n entre las ideas pol\u00edticas y el ejercicio del poder. Nos hab\u00edamos separado por razones pol\u00edticas; nunca pude convencerlo de que continuaba trabajando en la Presidencia a pesar de no haberme retractado de firmar solicitando el Revocatorio. Pero la mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica de nuestro gremio de polit\u00f3logos se vuelve salvoconducto para todo y no hubo que dar demasiadas vueltas para que fij\u00e1ramos un rencuentro donde le plante\u00e9 mi peque\u00f1o pero creciente problema. Guillermo, sin embargo, estaba m\u00e1s interesado en el Presidente que en mi propia situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Ya va, \u00bfpero el Presidente mostr\u00f3 el poemario?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo as\u00ed?<\/p>\n<p>-Como cuando le\u00eda el <em>Manual del Guerrero<\/em> durante el discurso de Olavarr\u00eda o como hac\u00eda con la Bicha que la sacaba del bolsillo cada vez que se refer\u00eda a ella.<\/p>\n<p>-No, solo recit\u00f3 la primera l\u00ednea del poema.<\/p>\n<p>-Entonces hay que estar listos para eso.<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres? \u00bfQu\u00e9 tienes en mente?<\/p>\n<p>Con un simple truco ret\u00f3rico desvi\u00f3 el tema y no volvimos a \u00e9l, son demasiadas las cosas que pasan al mismo tiempo en este pa\u00eds como para volver de una digresi\u00f3n. Al final, no obtuve nada de mi rencuentro con Guillermo salvo el mal sabor de la nostalgia. Prometimos mantenernos en contacto pero ambos sab\u00edamos que ya no era lo mismo, viejos compa\u00f1eros ahora ten\u00edamos pocas cosas en com\u00fan. Pero no tuve demasiado tiempo para pensar en ello. Antes de que pudiera distraerme con los viejos tiempos recib\u00ed una llamada de Miraflores. Siempre alguien del equipo estaba de guardia monitoreando, y cuando nos encontr\u00e1bamos lagunas o alg\u00fan desorden sol\u00edamos  apoyarnos en los otros para aclarar dudas. Por el d\u00eda que tuve no me extra\u00f1\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo que la persona de guardia estuviera toda confundida con el material que dej\u00e9, ni yo mismo estaba seguro de lo que hab\u00eda visto o dejado de ver durante la jornada. Pero no era el monitor de guardia quien llamaba.<\/p>\n<p>Una secretaria que apenas se tom\u00f3 el tiempo de identificarse me dijo que el Presidente me estaba solicitando, que fuera lo antes posible a Palacio. Por un instante quise pensar que se trataba de una broma de mis compa\u00f1eros, pero nadie juega con eso, no desde que las paranoias frente a posibles atentados convirtieron  nuestras entradas y salidas del trabajo en una especie de prueba de seguridad de aeropuertos post 11 de septiembre. Pregunt\u00e9 para qu\u00e9 quer\u00eda verme el Presidente y solo obtuve un agresivo silencio como respuesta. Claro que voy para all\u00e1, dije resignado y puls\u00e9 el bot\u00f3n de colgar.<\/p>\n<p>El Presidente me esperaba en su despacho. Se le ve\u00eda nervioso y descompuesto. Sin mirarme me entreg\u00f3 el ejemplar de Rimbaud. \u00c9l ten\u00eda otro en la mano.<\/p>\n<p>-Lee, Saldo, el poema XLII, es anticapitalista, yo ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras le\u00eda el poema lo vi hojear el libro con rapidez, se deten\u00eda en un poema y le\u00eda por poco tiempo para saltar a otro. Pude ver algunos en los que se detuvo, en Desfile, en Vagabundos, en Democracia. Cada vez pasaba las hojas m\u00e1s r\u00e1pido, pens\u00e9 que deb\u00eda detenerlo.<\/p>\n<p>-Tiene raz\u00f3n, Presidente, es un poema anticapitalista.<\/p>\n<p>-Ergo, es socialista.<\/p>\n<p>-S\u00ed, supongo que s\u00ed,<\/p>\n<p>-Gracias hermano Luis. Ve a dormir que se te ve cansado.<\/p>\n<p>-Buenas noches.<\/p>\n<p>Apenas cerr\u00e9 la puerta del despacho tras de m\u00ed, el mismo aterrador funcionario me cort\u00f3 el paso, esta vez acompa\u00f1ado por dos tipos exactamente iguales a \u00e9l, exactamente igual de atemorizantes. Con rapidez me rodearon y me alejaron del despacho presidencial, no dijeron nada, ni siquiera me tocaron, su intimidante presencia bast\u00f3 para que me condujeran hasta donde quisieron, no muy lejos, solo hasta donde estaban seguros de que el Presidente no los escuchar\u00eda. <\/p>\n<p>-T\u00fa no nos est\u00e1s ayudando, dijo el que yo consideraba el l\u00edder, pero esa presunci\u00f3n se basaba \u00fanicamente en que fue quien me hab\u00eda abordado la vez anterior, y si t\u00fa no nos ayudas nos perjudicas. \u00bfT\u00fa crees que nos gustan las personas que nos perjudican?<\/p>\n<p>-No, supongo que no, pero no entiendo qu\u00e9 esperan de m\u00ed, el Presidente lee por su cuenta, no tiene nada que ver conmigo.<\/p>\n<p>-S\u00ed tiene que ver. Si lee tus libros y los comenta contigo t\u00fa eres responsable de las ideas que se le meten en la cabeza, ya lo hemos visto antes, nosotros estamos aqu\u00ed porque los que estaban antes de nosotros no lo detuvieron a tiempo en lecturas y conversatorios.<\/p>\n<p>-Pero d\u00edgame algo, \u00bfqu\u00e9 quiere exactamente que haga por ustedes?<\/p>\n<p>-Convence al Presidente de que no lea, cada vez que lee nos mete en problemas.<\/p>\n<p>-\u00c9l me dijo que le\u00eda mucho.<\/p>\n<p>-Informes, informes est\u00e1 bien, lo que no puede es leer por su cuenta, t\u00fa lo ayudaste a leer por su cuenta, ahora t\u00fa tienes que hacer que desista.<\/p>\n<p>Dicho esto me dejaron solo. Sin estar seguro c\u00f3mo, me hab\u00edan conducido a la puerta de salida de Palacio. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba aterrorizado, me temblaban las manos y la voz, tan seguro que intent\u00e9 sonar mientras hablaba con ellos. <\/p>\n<p>La tarea que me hab\u00edan impuesto no me parec\u00eda nada sencilla, mucho menos agradable. No cre\u00eda tener influencia alguna sobre el Presidente, no cre\u00eda que se me podr\u00eda ocurrir la manera de hacerlo desistir de seguir leyendo a Rimbaud. Si la hab\u00eda, tendr\u00eda que ver con libros, algo as\u00ed como que un libro remplaza a otro libro, pero era a la lectura en general y no a Rimbaud en particular lo que estos tipos estaban tratando de evitar. Ni siquiera s\u00e9 quienes son estos tipos, supongo que son solo agentes de seguridad, guardaespaldas, los peones de un rey que seguro no era el Presidente. De pronto me sent\u00ed en un libro de John Grisham, le ped\u00ed perd\u00f3n a Rimbaud por semejante pensamiento y quise acostarme a dormir. <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, de inmediato supe que hab\u00eda dejado de ser un tipo gris. Es m\u00e1s, ahora ten\u00eda enemigos. Una hoja impresa descansaba sobre mi sitio de trabajo. Era una lista de nombres, la lista Tasc\u00f3n sin duda, con mi nombre resaltado en amarillo. Todo estaba listo, en cualquier momento llegar\u00edan las represalias, sin duda pagar\u00eda por las lecturas del Presidente. Era m\u00e1s de lo que pod\u00eda soportar. Tanto que esper\u00e9 porque aquella firma se volviera en mi contra para que llegado el momento no estuviera a la altura. No resist\u00ed la ansiedad, me fallaba la respiraci\u00f3n y el pulso se me aceler\u00f3 hasta el borde de una taquicardia. No pude seguir sentado en mi puesto. Sal\u00ed de Miraflores en busca de aire. <\/p>\n<p>Camin\u00e9 un rato por la avenida Urdaneta, sub\u00ed por el Bulevar Pante\u00f3n y decid\u00ed entrar en la Casa Mendoza. Me sent\u00e9 un rato en el hermoso zagu\u00e1n, fue ah\u00ed donde pude recuperar un poco la calma. No quer\u00eda volver al trabajo, quiz\u00e1s lo mejor ser\u00eda no volver. Pero no me atrev\u00ed a abandonarlo todo. Definitivamente no ser\u00e9 nunca un poeta maldito.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9, esta vez me esperaba en el puesto mi supervisor directo. Ten\u00eda en la mano su copia de la lista de Tasc\u00f3n. No hicieron falta demasiadas explicaciones, recog\u00ed mis pocas cosas, papeler\u00eda m\u00e1s que todo, y me fui.<\/p>\n<p>Antes de salir de Palacio, volvi\u00f3 a abordarme el misterioso funcionario, pero en su lenguaje corporal todo hab\u00eda cambiado, estaba bastante relajado, ya no me consideraba una amenaza.<\/p>\n<p>-Al final t\u00fa s\u00ed nos hab\u00edas ayudado, sin saberlo, pero ayuda es ayuda.<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 se refiere?<\/p>\n<p>-Bast\u00f3 mostrarle tu firma y el resto se construy\u00f3 solo, la conspiraci\u00f3n del Imperio, el libro con que intentaban confundirlo y desviarlo de la Revoluci\u00f3n, el nuevo intento de magnicidio, de repente te dedican un par de minutos en el programa del domingo.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1 un honor, dije ya d\u00e1ndole la espalda. Quer\u00eda salir para siempre de ah\u00ed.<\/p>\n<p>Al regresar a casa, lo primero que se me ocurri\u00f3 fue llamar a Guillermo, quer\u00eda desahogarme y tranquilizarme cont\u00e1ndole c\u00f3mo hab\u00eda concluido el asunto y preguntarle si \u00e9l cre\u00eda que de verdad estaba terminado; con tipos como ese funcionario uno no puede estar seguro. Guillermo no pod\u00eda creer lo que escuch\u00f3.<\/p>\n<p>-Entonces, es probable, casi seguro, que el Presidente no va a leer a Rimbaud en p\u00fablico. \u00bfC\u00f3mo me hiciste esto, Luis? \u00bfC\u00f3mo se te ocurri\u00f3 firmar para el Revocatorio?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te pasa Guillermo?<\/p>\n<p>-En un d\u00eda, en un d\u00eda nada m\u00e1s, recorr\u00ed todas las librer\u00edas y distribuidoras de libros de Caracas y compr\u00e9 todos los ejemplares disponibles de <em>Una temporada en el infierno<\/em>, tengo comprometida a media C\u00e1mara del Libro con ediciones de emergencia, tengo la sala llena de libros y ya hab\u00eda contactado a dos buhoneros para salir a vender los libros apenas el Presidente volviera a mencionar a Rimbaud. Y ahora resulta que no, que el Presidente no va a leer el libro. Me la debes, Luis, me la debes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi vida no es para nada maldita. Supongo que eso me descalifica como posible poeta maldito. 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