{"id":12274,"date":"2010-12-16T21:45:48","date_gmt":"2010-12-17T02:15:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=12274"},"modified":"2010-12-16T21:45:48","modified_gmt":"2010-12-17T02:15:48","slug":"ecos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/16\/ecos\/","title":{"rendered":"ECOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Colt1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12276\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/16\/ecos\/colt-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Colt1.jpg?fit=259%2C194&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"259,194\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Colt\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Colt1.jpg?fit=259%2C194&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-12276\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Colt1.jpg?resize=259%2C194\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a><\/p>\n<p>El sonido de los disparos todav\u00eda rebota en la habitaci\u00f3n del motel. Las ondas chocan contra las paredes pintadas de p\u00farpura, contra el espejo lateral y el del techo. Rebotan y contin\u00faan un nuevo ciclo, cada vez con menos fuerza, pero a\u00fan se desplazan e interfieren entre s\u00ed mismas. Cruzan sus trayectorias con las plumas que brotaron de la almohada atravesada por el plomo y quedaron suspendidas moment\u00e1neamente en el aire espeso, pero que luego fueron cayendo como una menuda nieve que desaf\u00eda la gravedad y baila de un lado al otro antes de continuar su descenso, como si se hubiesen desprendido de las alas del p\u00e1jaro de la muerte, brillan en la penumbra y se mezclan con el humo de un cigarrillo que ya es mitad cenizas en el cenicero de vidrio sobre la mesita, donde una l\u00e1mpara con un bombillo de 10 vatios batalla contra la oscuridad para hacerse parte del escenario. Los apagados quejidos del moribundo fueron m\u00fasica celestial para sus o\u00eddos, un b\u00e1lsamo que no calmaba los dolores pero al menos era el placebo moment\u00e1neo. Dos horas antes la hab\u00eda detenido en la calle <em>Baker<\/em>, como si fuese un cliente m\u00e1s. Ella se acerc\u00f3 hasta le ventanilla y mostr\u00f3 todo lo que el <em>push-up <\/em>pod\u00eda descontarle al peso de unos senos de copa 32C. El tipo regate\u00f3 la tarifa y al final hubo acuerdo cercano al veinte por ciento de descuento, tanto por el billete como por el fr\u00edo de la calle que ya comenzaba a entumecerle las piernas.<\/p>\n<p>\u00a0Subi\u00f3 al <em>Impala<\/em> blanco que ol\u00eda a humo de cigarro, a restos de <em>bourbon<\/em> derramado y a comida barata y grasienta. \u00a0Quiso romper el hielo pregunt\u00e1ndole su nombre o si ten\u00eda alguna fantas\u00eda en mente. El hombre sonri\u00f3 ladeadamente sin decir una palabra. Cruz\u00f3 en la entrada del primer motel 6 que consigui\u00f3 en la interestatal. Fue a la recepci\u00f3n y pidi\u00f3 una habitaci\u00f3n lo m\u00e1s alejada posible de la entrada. Sali\u00f3 con las llaves, condujo hasta la retirada esquina del edificio, sac\u00f3 una botella de <em>Jack Daniels<\/em> que cargaba detr\u00e1s del asiento y subieron hasta el segundo piso. Se quit\u00f3 la gruesa y pesada chaqueta de cuero y la coloc\u00f3 en el espaldar de la silla. Entr\u00f3 al ba\u00f1o mientras ella lo esperaba en la cama con la TV encendida y le subi\u00f3 el volumen para no escuchar las flatulencias que comenzaron a retumbar detr\u00e1s de la puerta. En un canal hispano la esposa y la amante le ca\u00edan a pu\u00f1os y rasgu\u00f1os a un pobre desgraciado que apenas se defend\u00eda cubri\u00e9ndose la cabeza con sus brazos mientras la moderadora hac\u00eda su teatro de sorpresa y grito. Sali\u00f3 del ba\u00f1o sec\u00e1ndose las manos con una toalla pero a\u00fan le segu\u00eda la nube de los vapores que hab\u00edan expulsado de su interior. Le pidi\u00f3 que se desnudara a lo que ella respondi\u00f3 que primero quer\u00eda ver los ciento veinte d\u00f3lares. Busc\u00f3 en el bolsillo interior de la chaqueta y sac\u00f3 un delgado <em>Colt<\/em>. La apunt\u00f3 entrecerrando un ojo y le dijo: <em>soy polic\u00eda<\/em>. Arrodillada sobre la cama palideci\u00f3 y dijo <em>mierda<\/em>, pero para sus adentros.\u00a0 <em>Desn\u00fadate<\/em>, fue la orden y ella lo hizo con las manos temblorosas. Primero la blusa y el <em>brassiere,<\/em> luego la minifalda y la <em>tanga<\/em>. Mientras el tipo revisaba con la mano libre el bolso, perfecta imitaci\u00f3n china de <em>Prada,<\/em> que hab\u00eda dejado sobre la mesa.\u00a0 Le sac\u00f3 el pasaporte.<\/p>\n<p>\u2014 Marlene g\u00fcevara<em>. <\/em><\/p>\n<p>\u2014 Guevara \u2014<em> L<\/em>e corrigi\u00f3 ella.<\/p>\n<p>La visa vencida desde hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014 Sabes que te puedo llevar a la migra \u00bfNo? \u00a0Pero hoy prefiero divertirme<em> \u2014 <\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Tom\u00f3 un trago directo de la botella de <em>Jack Daniels<\/em>, se acerc\u00f3 con la mira apuntando la cabeza de donde un mech\u00f3n de pelo, pintado de rubio y ennegrecido hacia la base, le colgaba. Le pidi\u00f3 que se acostara y la fue rozando con la punta del arma la frente, los p\u00e1rpados maquillados de color p\u00farpura, la punta de la nariz\u00a0 humedecida por el miedo. Le restreg\u00f3 una l\u00e1grima con la mira del ca\u00f1\u00f3n mientras segu\u00eda bajando el nivel de la botella. En el extremo del pez\u00f3n el hierro se hac\u00eda tan fr\u00edo como el hielo y lo hac\u00eda endurecerse a\u00fan contra el rechazo de cualquiera sensaci\u00f3n y el terror recorri\u00e9ndole todas las nervaduras. El perro re\u00eda, beb\u00eda y babeaba. Le busc\u00f3 la boca y la besuque\u00f3, dej\u00e1ndole saliva en el carmes\u00ed de los labios. A ella, que jam\u00e1s besaba a un cliente en la boca, y que ahora mov\u00eda la suya con asco y repulsi\u00f3n. El tipo continu\u00f3 bajando con el extremo del arma por el vientre, le dibuj\u00f3 c\u00edrculos en el ombligo, jug\u00f3 con los arabescos de un tatuaje encontrado en el camino \u00a0y continu\u00f3 hacia el sexo afeitado recientemente. Lleg\u00f3 hasta los otros labios y hurg\u00f3 donde los pliegues internos se amontonaban y despertaban unos quejidos involuntarios.\u00a0 Cuando alcanz\u00f3 la entrada enrojecida de la carne e introdujo la punta del extremo cil\u00edndrico carg\u00f3 el gatillo como si estuviese listo para un duelo. Tal vez por el miedo a una vergonzosa muerte o por el el\u00e9ctrico contraste de la temperatura entre el metal y la tibieza de sus adentros, se orin\u00f3 del susto y el perro ri\u00f3, bebi\u00f3, aull\u00f3 y se babe\u00f3. Sac\u00f3 el arma humedecida fuera del cuerpo y comenz\u00f3 a aflojarse el cintur\u00f3n, a soltarse el bot\u00f3n, a bajarse el cierre y el interior, con la mano libre y sin llegar siquiera a su objetivo se descarg\u00f3 con espasmos enfermizos y jadeos caninos, dejando las entrepiernas y la cama salpicada. Se acost\u00f3 a su lado a\u00fan con bufidos de cansancio, encendi\u00f3 un cigarrillo al cual dio dos bocanadas, lo dej\u00f3 en el cenicero sobre la mesa, y se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n<p>Ella no quiso moverse por unos minutos hasta que los ronquidos la convencieron que pod\u00eda hacerlo. Se limpi\u00f3 con una esquina de la s\u00e1bana. Sin siquiera vestirse le quit\u00f3 de la mano el revolver al perro que no dio se\u00f1ales de vigilia. Con los brazos temblando y respirando profundo le apunt\u00f3 al pecho. Pero as\u00ed no val\u00eda la pena, no se conformar\u00eda con tan poco. Con el pi\u00e9 descalzo le pate\u00f3 la pierna que colgaba del borde de la cama y luego de varios intentos el tipo despert\u00f3. Pudo verle el p\u00e1nico y el asombro dibujados en los ojos bien abiertos mientras se cubr\u00eda instintivamente con una almohada al frente. El primer disparo atraves\u00f3 sin el menor esfuerzo la tela y el plumaje hasta llegar al plexo solar. El efecto le levant\u00f3 los delgados brazos a ella y una vez que el peso del arma llegaba nuevamente hasta apuntar a su objetivo volvi\u00f3 a disparar, rasgando las telas de la almohada y atravesando el cuello del perro. El eco del primer disparo y el del segundo se interceptan en la habitaci\u00f3n como una ola de mar que se retira y otra que llega. Las ondas agitan levemente las plumas que el ventilador de techo dispersa por todo el espacio y le van cubriendo el cuerpo desnudo hasta convertirla en un \u00e1ngel que resplandece en la penumbra de una luz d\u00e9bil. Era como la primera nieve que hab\u00eda visto caer en aquel pa\u00eds que no era el suyo y con el que siempre hab\u00eda so\u00f1ado para ser completamente libre.<\/p>\n<p>William Guaregua<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Era como la primera nieve que hab\u00eda visto caer en aquel pa\u00eds que no era el suyo y con el que siempre hab\u00eda so\u00f1ado para ser completamente libre.<\/p>\n","protected":false},"author":672,"featured_media":12275,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-12274","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Colt.jpg?fit=259%2C194&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/sfpCD-ecos","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/672"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12274\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12275"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}