{"id":12132,"date":"2010-12-10T17:35:33","date_gmt":"2010-12-10T22:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=12132"},"modified":"2017-02-13T07:44:38","modified_gmt":"2017-02-13T11:44:38","slug":"como-se-pierde-la-virginidad-en-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/10\/como-se-pierde-la-virginidad-en-caracas\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se pierde la virginidad en Caracas?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"56064\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/10\/como-se-pierde-la-virginidad-en-caracas\/harvey-weir\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Harvey-Weir.jpg?fit=595%2C794&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"595,794\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Harvey Weir\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Harvey-Weir.jpg?fit=595%2C768&amp;ssl=1\" class=\"alignleft wp-image-56064\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Harvey-Weir.jpg?resize=319%2C257&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"319\" height=\"257\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>A mi madre, quien esperaba que saliera del cl\u00f3set.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>A H\u00e9ctor, \u00a0por el detalle gastron\u00f3mico.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si en Venezuela existi\u00f3 una f\u00f3rmula capaz de llevar a una ni\u00f1a a tomar el camino del glande o el de los h\u00e1bitos, esa sin duda fue tener una madre comunista adicta al cristal de Bohemia, cat\u00f3lica en casos de emergencias (accidentes, enfermedades, ascensos) y un padrastro ex adeco y ateo. \u00a0\u00bfCu\u00e1ntas Natalias, Veruschkas, Alexandras, Karinas, Ludmilas, Katiushkas no calmaron las se\u00f1ales de ese Cristo con hoz que llevaban dentro poniendo a malabar en sus tobillos pantaletas de finos encajes? \u00a0\u00bfCu\u00e1ntas de ellas no le echaron afrentadas kerosene a la antorcha blanca cuando les pidieron dar o recibir el beso de la primera cita? Probablemente todas ellas resolvieron ponerle a las figuras de sus Marx <em>made in China<\/em> una corona de espinas para sobrevivir sin cuestionarse; todas menos una.<\/p>\n<p>Esta es la historia de una peque\u00f1a Romanov <em>sudamericaribe\u00f1a <\/em>que no sab\u00eda que toda narrativa rusa siempre comienza con una desgracia; del c\u00f3mo se atrevi\u00f3 a impugnar ese revoltijo dogm\u00e1tico, recibiendo como castigo lo impensable: la sa\u00f1a y alianza de la Sant\u00edsima Trinidad, del <em>Manifiest der Kommunistischen Partei<\/em> y del <em>Big Bang<\/em>, quienes la sentenciaron a llegar virgen a los 22 a\u00f1os en una ciudad como Caracas.<\/p>\n<p>Producto de una copulaci\u00f3n en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, nuestra Romanov<em> sudamericaribe\u00f1a<\/em> vino a este mundo con cara de zorra y hormonas mong\u00f3licas. \u00a0Introvertida como casi todos en su familia, era la \u00fanica que provocaba la indiscreci\u00f3n de la gente, quienes haciendo caso omiso a la expresi\u00f3n de Rasput\u00edn de su madre, se le acercaban para advertirle: <em>\u00abLas calladitas son las peores\u00bb<\/em>. \u00a0Sorpresivamente para ellos y para la misma \u00abcalladita\u00bb, en el mundo de \u00e9sta s\u00f3lo eran ciudadanos los saltamontes, la cata de tr\u00e9boles, las <em>Barbies,<\/em> el<em> pis\u00e9, <\/em>la astronom\u00eda, las jirafas de cuello largo de Darwin, las mu\u00f1ecas de Rever\u00f3n, el vestido de la primera comuni\u00f3n y los libros inofensivos que la madre no supervisaba, porque tan inteligente su hija, estaba leyendo <em>El Principito, De c\u00f3mo Panchito Mandenfu\u00e1 fue a cenar con el Ni\u00f1o Jes\u00fas <\/em>y <em>El amante de Lady Chatterley. <\/em><\/p>\n<p>En esa naci\u00f3n imaginaria no ten\u00eda visado ning\u00fan ni\u00f1ito, al punto que cuando comenz\u00f3 a crecer, todos los vecinos presenciaron los m\u00e9todos de medici\u00f3n de popularidad de las p\u00faberes del edificio; la galer\u00eda de paredes que exhib\u00edan: \u00abLa Beba puta\u00bb, \u00abNina puta\u00bb, \u00abAdriana puta\u00bb. \u00a0\u00bfDe la \u00abcalladita\u00bb? \u00a0Ni un \u00abmini zorra\u00bb. \u00a0Ella no era punto de enfoque de las primeras miradas lascivas, bocas obscenas abrigadas con cuatro o cinco vellitos de sus contempor\u00e1neos del sexo opuesto.<em>\u00a0 \u00ab\u00bfPero y esa cara de saltona? \u00a0\u00bfQu\u00e9 de los consejos de mosquita muerta que me da la gente?\u00bb,<\/em> se habr\u00e1 preguntado la madre sujetando los cimientos de su instinto materno, concluyendo con la saliva espesa que buscaba su camino por la tr\u00e1quea, que estaba claro, que ella, la ex militante del PCV hab\u00eda parido una lesbiana. \u00a0Quiz\u00e1s por eso ese d\u00eda amaneci\u00f3 en las escaleras del piso 2 el \u00fanico \u00abputa\u00bb que le escribieron en la Residencia San Isidro. \u00a0Trabajo de mercadotecnia de una madre desesperada que no quer\u00eda que el p\u00fablico sacara las mismas conclusiones que ella.<\/p>\n<p>Con el transcurrir de los a\u00f1os y con esas inclinaciones al vicio del pensar de sobra al que siempre fue d\u00e9bil, no resultaba extra\u00f1o que la gente la viera pasarle unos ramazos a su cuerpo para despojarlo de ese congr\u00ed marxista-leninista-adeco-cat\u00f3lico-ateo que le dieron de comer de 1\u00ba a 6\u00ba grado. \u00a0En casa y en la calle se apreciaban los frijoles de caraotas y arroz que dejaba a su paso. \u00a0Todos brincaban moribundos de su sistema, alzando con un \u00faltimo esfuerzo una cruz, un martillo, una pipa humeante, una cabeza de ajo. Ella los observaba perecer con cierta gracia, sin siquiera sospechar que un territorio de su anatom\u00eda segu\u00eda ocupado.<\/p>\n<p>Cuando cumpli\u00f3 los 22 a\u00f1os, cursaba el 8\u00ba semestre de Comunicaci\u00f3n Social en una universidad con m\u00e1s de 50 mil estudiantes.\u00a0\u00a0Era extrovertida, portadora de la misma cara de zorra, amante de la noche, independiente econ\u00f3mica y emocionalmente en una ciudad con m\u00e1s de siete millones de habitantes, y a pesar de eso la pobre segu\u00eda siendo virgen. \u00a0Las \u00fanicas criaturas desafortunadas en el \u00e1rea metropolitana eran ella y los Tiburones de La Guaira.<\/p>\n<p>Sus amigas, las freudianas, siempre la sentaban en un semic\u00edrculo para indagar en el motivo por el cual su Tanatos hab\u00eda descuartizado a su Eros. \u00a0<em>\u00ab\u00a1\u00bfQu\u00e9 no entienden?! \u00a0Est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de mi control. \u00a0Tengo genes portugueses, maracayeros, \u00a1y encima me hicieron en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica!\u00bb, <\/em>respond\u00eda angustiada. \u00a0Y no era para menos, si no c\u00f3mo se explicaba que en 22 a\u00f1os no le haya gustado un tipo lo suficiente como para irse a la cama con \u00e9l. \u00a0Al tiempo que la madre se expiaba a kil\u00f3metros de distancia con el rezo del salmo de la consanguinidad: <em>\u00abYo estoy preparada psicol\u00f3gicamente para recibir a mi hija cuando abra las puertas del cl\u00f3set\u00bb.<\/em>\u00a0 Pero todas fallaban en sus juicios; el problema de la Romanov <em>sudamericaribe\u00f1a<\/em> no era hereditario-lusitano-arag\u00fce\u00f1o o de orientaci\u00f3n sexual; era la maldici\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad, del <em>Manifiest der Kommunistischen Partei<\/em> y del <em>Big Bang<\/em> que le dieron hormonas comunistas y por vulva una Plaza Roja. \u00a0La porci\u00f3n de congr\u00ed que todav\u00eda ten\u00eda dentro. \u00a0Menos mal sus amigos eran m\u00e1s simples y razonables: <em>\u00abO comes cochino o no vuelves a tomar con nosotros\u00bb.<\/em>\u00a0 Pero perder la virginidad en una ciudad como Caracas y bajo esas condiciones, contrario a lo que se piensa, es m\u00e1s dif\u00edcil que jugar un lim\u00f3n, dos limones, medio lim\u00f3n despu\u00e9s de beber <em>Pampero.<\/em>\u00a0 Ning\u00fan hombre de m\u00e1s de 20 a\u00f1os quiere acostarse con una virgen por el temor a que esta se encari\u00f1e con \u00e9l. Con decir que ni siquiera el amigo con derechos que ten\u00eda quer\u00eda tocarla, pero ni con un palo. \u00a0No importaba cu\u00e1nto se esforzara nuestra Romanov, cu\u00e1nta charla sobre el cabaret literario de Cornelia Arnhold con hombros pecosos y semidesnudos se lanzara, cu\u00e1n aventurera, cu\u00e1nto escalado de monta\u00f1a, boxeo tailand\u00e9s hiciera, cu\u00e1n femenina, cu\u00e1n nada fuera; ninguna especie de la familia del <em>homo sapiens varonis pensantus caraque\u00f1is<\/em> quer\u00eda algo con ella.<\/p>\n<p>La Romanov sab\u00eda disimular muy bien su preocupaci\u00f3n, pues a donde quiera que iba siempre llegaba a sus o\u00eddos el rumor de que era una puta. \u00a0Ella sonre\u00edda, muy divina, desestimaba esas acusaciones, buscando secretamente cualquier objeto de madera para tocarlos tres veces y desear que as\u00ed fuera. \u00a0Sin embargo, el desasosiego estaba all\u00ed, escondido en ella. \u00a0Una angustia que lat\u00eda, que ella sent\u00eda y que nada ten\u00eda que ver con una Blanca Nieves que no ve\u00eda a su pr\u00edncipe azul llegar, s\u00f3lo a siete enanos hambrientos y hediondos a mina. \u00a0En ella palpitaba con arritmia el miedo de las matem\u00e1ticas del placer; saber que era capaz de dividir el placer del sentimiento, porque el sentimiento, ese tarde o temprano iba a llegar, pero la resta de los a\u00f1os de placer que estaba perdiendo, esos no iban a regresar jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Afortunadamente, y gracias a ese Dios al que su madre le rezaba tap\u00e1ndole los ojos al gallo rojo, un d\u00eda apareci\u00f3 en Caracas un carn\u00edvoro de la noche. \u00a0Un depredador guapo, p\u00edcaro y varonil que no perd\u00eda tiempo en hacer preguntas, \u00fanicamente en buscar una buena pared para servir a su presa, comerla, no dejarla pensar. \u00a0Fue as\u00ed como por primera vez pudo escuchar a los deditos de sus pies, a sus piernas, muslos, caderas, cl\u00edtoris, hormonas, boca gritar que s\u00ed. \u00a0Esa, que no era ella, o quiz\u00e1s era la nueva ella, estaba desterrando de su sexo y progesterona los \u00faltimos frijoles marxistas-leninistas-adecos-cat\u00f3licos-ateos que ten\u00eda, haciendo lo impensable: acostarse con un clonador de tarjetas.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana la urbe amaneci\u00f3 con una virgen menos y, puede que con otro ahorrista desfalcado. Traumatizada por el tama\u00f1o monumental que pueden alcanzar los miembros de ciertos varones de su especie, le escuchaba a su sexy clonador de tarjetas pedirle que fuera su novia, mientras ella buscaba el bot\u00f3n de la cama pira\u00f1era. <em>\u00ab\u00bfD\u00f3nde lo escondiste Oliverio Girondo?\u00bb,<\/em> se preguntaba inhalando humo de cigarro. Advirtiendo entre cenizas de<em> Marlboro Rojo<\/em> que dos hechos grandiosos le hab\u00edan pasado: en la noche hab\u00eda perdido la virginidad y en la ma\u00f1ana, al no mirar a su costado izquierdo, hab\u00eda tomado su primera decisi\u00f3n sentimental adulta.<\/p>\n<p>En menos de 24 horas se hab\u00eda hecho mujer.<\/p>\n<p>Con cara de no tener himen \u2013al menos as\u00ed lo cre\u00eda ella\u2013, la \u00abmujer\u00bb sali\u00f3 del hotel revisando que su dinero condensado a pl\u00e1stico todav\u00eda estuviera en su cartera, porque sino vaya papel\u00f3n, noticia la que iba a dar: <em>\u00abme quitaron la virginidad, tambi\u00e9n la tarjeta de d\u00e9bito\u00bb. \u00a0<\/em>Con la <em>Banesco<\/em> en su santo sitio par\u00f3 un taxi rumbo a casa, consciente con el soplar de la brisa de que ol\u00eda a jab\u00f3n chiquito.<\/p>\n<p>Al llegar introdujo la llave en la cerradura, la gir\u00f3 despacito para no despertar a la abuela, que a esa hora deber\u00eda seguir durmiendo, con la mala suerte de que al abrir la puerta lo primero que vio fue la cara de <em>mjmmm<\/em> de la do\u00f1a parada, chequeando su reloj. Le dio los buenos d\u00edas y pas\u00f3 cabizbaja por su lado, evitando a toda costa hacer contacto visual con esa mirada de m\u00e1s de 70 a\u00f1os que la escaneaba de arriba a abajo, al tiempo que la anciana exhalaba con cada uno de sus pasos sus juicios onomatop\u00e9yicos: \u00ab<em>mmm\u00bb, \u00abhmmm\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esa semana la Romanov <em>sudamericaribe\u00f1a,<\/em> que cre\u00eda que el maleficio hab\u00eda acabado, descubri\u00f3 qu\u00e9 era lo que ven\u00eda despu\u00e9s de la p\u00e9rdida de la virginidad: el relato choro-semental de su amante de una noche describi\u00e9ndole a media Caracas c\u00f3mo le hab\u00eda quitado la virginidad, sumadas a sus llamadas nocturnas y sentimentales para preguntarle c\u00f3mo estaba (bi-po-lar), la venganza del amigo con derechos que nunca quiso tocarla, pero que al enterarse de que otro s\u00ed lo hizo \u2013y lo hizo bien\u2013, alquil\u00f3 o se busc\u00f3 en esa semana una novia (despu\u00e9s dicen que las v\u00edrgenes son unas enrolladas), los faxes de los colegas que llegaban a la sala de redacci\u00f3n del peri\u00f3dico felicit\u00e1ndola por el incremento del consumo de carne porcina en la Gran Caracas, las amigas present\u00e1ndole a los amigos de los novios, galanes de \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace una muchacha tan bonita como t\u00fa sola en un lugar como este?\u00bb y el amigo que para festejar la invit\u00f3 a comer algo que estuviera a la altura de la ocasi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab<em>\u00bfPasticho?, \u00bfen serio? \u00a0\u00bfEsto es lo que val\u00eda mi himen en esta ciudad?: \u00bfun plato de pasticho con una cesta de pan?\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><strong>Fotograf\u00eda de Harvey Weir.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la historia de una peque\u00f1a Romanov sudamericaribe\u00f1a que no sab\u00eda que toda narrativa rusa siempre comienza con una desgracia; del c\u00f3mo se atrevi\u00f3 a impugnar ese revoltijo dogm\u00e1tico, recibiendo como castigo lo impensable: la sa\u00f1a y alianza de la Sant\u00edsima Trinidad, del Manifiest der Kommunistischen Partei y del Big Bang, quienes la sentenciaron a llegar virgen a los 22 a\u00f1os en una ciudad como Caracas.<\/p>\n","protected":false},"author":1179,"featured_media":12135,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":true,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2693],"tags":[],"class_list":["post-12132","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-narrativa"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Jean-Paul-Gaultier31.jpg?fit=320%2C480&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-39G","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1179"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12132\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12135"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}