{"id":12094,"date":"2010-12-08T09:18:04","date_gmt":"2010-12-08T13:48:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=12094"},"modified":"2014-06-07T12:20:14","modified_gmt":"2014-06-07T16:50:14","slug":"jon-lee-anderson-en-ccs-2010-con-los-perdedores-del-mejor-de-los-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/08\/jon-lee-anderson-en-ccs-2010-con-los-perdedores-del-mejor-de-los-mundos\/","title":{"rendered":"Jon Lee Anderson en CCS 2010: \u00bfCon los perdedores del mejor de los Mundos?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"12095\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/12\/08\/jon-lee-anderson-en-ccs-2010-con-los-perdedores-del-mejor-de-los-mundos\/john-lee-anderson-21\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21.jpg?fit=500%2C333&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"500,333\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"John-Lee-Anderson-21\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21.jpg?fit=500%2C333&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21-300x199.jpg?resize=300%2C199\" alt=\"\" title=\"John-Lee-Anderson-21\" width=\"300\" height=\"199\" class=\"alignnone size-medium wp-image-12095\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/John-Lee-Anderson-21.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nA riesgo de sonar disonante, voy a ser estrictamente sincero con mi lectura de la visita de Jon Lee Anderson a Venezuela. Para ir directo al grano, tengo sentimientos encontrados con el personaje. Por un lado, admiro la rigurosidad de sus trabajos period\u00edsticos y de sus perfiles biogr\u00e1ficos,generosos en datos duros y reflexiones a pie de p\u00e1gina. Por el otro, difiero de su \u00f3ptica etnoc\u00e9ntrica,egoc\u00e9ntrica y epid\u00e9rmica a la hora de tratar ciertos temas.<br \/>\nDe tal modo, si la biograf\u00eda del Ch\u00e9 es uno de los eslabones m\u00e1s altos en su carrera, \u201cLa Ca\u00edda de Bagdad\u201d resulta un libro entre prescindible,anecd\u00f3tico y esquem\u00e1tico, bajo una \u00f3ptica de antrop\u00f3logo inocente, bien cercano a la ramploner\u00eda moralista de Vargas Llosa en el medio oriente.<br \/>\nA fuerza de combatir cualquier posici\u00f3n maniquea en la regi\u00f3n, acaba por reafirmar teor\u00edas de manual en blanco y negro, de terroristas malos versus dem\u00f3cratas buenos. Por tanto, su aporte es limitado en muchos sentidos. Por decir algo, Slavoj Zizek se lo llevar\u00eda por los cachos en tres p\u00e1rrafos. En la comparaci\u00f3n con Gunter Wallraff, sale perdiendo de calle. A menudo se le equipara con el fallecido Kapuscinski(una exageraci\u00f3n publicitaria alentada por editorial Anagrama), pero todav\u00eda le falta. Aun as\u00ed, ambos comparten metodolog\u00edas, proyectos de vida y alcances futuros.<br \/>\nDe hecho, por razones del destino, visitaron Caracas en momentos diferentes para ofrecer sus lecciones magistrales al c\u00e1ndido y condescendiente p\u00fablico venezolano, presto a rendirse a los pies de los nuevos \u00eddolos de barro y a celebrar de manera ciega la impronta de los santos laicos ante el derrumbe de la mitolog\u00eda can\u00f3nica.<br \/>\nMientras el pa\u00eds se nos cae a pedazos en la cara, nos gusta guardar la compostura y ser benevolentes con el modelo del intelectual extranjero, aunque en realidad sus palabras lluevan sobre mojado, escondan verdades de perogrullo y descubran el agua tibia del conocimiento local.<br \/>\nMutatis mutandis, recuerdo haber sufrido una gran decepci\u00f3n con la ponencia de Kapuscinski en la CAF, donde la mayor\u00eda tomaba nota con la atenci\u00f3n de un alumno obediente de quinto grado. Pero en efecto, m\u00e1s all\u00e1 del cotilleo y el curioso \u00e1nimo de exhibicionismo criollo, la contribuci\u00f3n era escasa. Prefiero los libros del se\u00f1or.<br \/>\nSalvando las distancias, me ocurri\u00f3 lo mismo con el Jon Lee Anderson del 2010, con un peque\u00f1a distancia con el pasado. El de ahora me cay\u00f3 mejor. El de antes lo encontr\u00e9 arrogante,a la defensiva y soberbio frente al menor asomo de cr\u00edtica.<br \/>\nAquella vez fue invitado por la revista Contrabando para hablar en Ateneo de Caracas. Hoy Contrabando desapareci\u00f3 del mapa y el Ateneo cambi\u00f3 de sede, por la actitud hostil del gobierno. En paralelo y por cuestiones del azar, el autor regresa de la mano de una Fundaci\u00f3n condenada y perseguida por el estado.<br \/>\nEn consecuencia, reconocemos su acto de solidaridad para con el gremio y los integrantes de la aludida instituci\u00f3n.<br \/>\nA pesar de las barreras y los obst\u00e1culos, Jon Lee Anderson lleg\u00f3 a tiempo para cumplir con sus compromisos y darle respaldo a sus colegas. En dicho contexto de crisis, debemos situar y enmarcar la celebraci\u00f3n del evento de marras, dividido y segmentado en dos fracciones.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, ello terminar\u00eda por establecer y marcar una distancia del cielo a la tierra entre una y otra de sus comparecencias. En principio, la intervenci\u00f3n de la ma\u00f1ana no tuvo desperdicio. Fue amena, din\u00e1mica, chispeante, esclarecedora, coherente y contagiante, gracias tambi\u00e9n a la moderaci\u00f3n de Boris Mu\u00f1oz, quien aprovech\u00f3 para romper el hielo, gastarle bromas al mito viviente y desarmarlo con preguntas inc\u00f3modas, con el objeto de profundizar en su arte y en su obra.<br \/>\nLa iron\u00eda del asunto quedaba clara: el maestro de los perfiles del poder, ca\u00eda preso de su propio sistema al ser entrevistado o \u201cperfilado\u201d por su \u201ccoanfitri\u00f3n\u201d en escena, carente de poses autoindulgentes y comentarios acartonados.<br \/>\nPor ende, se impuso un relajado ambiente de tertulia e informalidad, tendiente a revisar el objeto de estudio con ojos de analista posmoderno. Es decir, con esp\u00edritu de cuestionamiento y comprensi\u00f3n, sin asumir el discurso del invitado como letra muerta. Incluso, hubo oportunidad de enfrentarlo cara a cara a trav\u00e9s de la sesi\u00f3n de preguntas y respuestas. Cada cual pod\u00eda sacar sus conclusiones y extraer una lecci\u00f3n del di\u00e1logo en un espacio abierto al sano debate<br \/>\nPor desgracia, la charla magistral de la noche oscureci\u00f3 el desempe\u00f1o de la funci\u00f3n precedente, al pecar de solemne, protocolar y monacal, casi en plan de cadena, de exposici\u00f3n universitaria improvisada con blog de notas, de serm\u00f3n de manual plagado de lugares comunes, afirmaciones temerarias y consejos discutibles, como de Miss Venezuela.<br \/>\nSi la soluci\u00f3n para la pobreza es la educaci\u00f3n y las bolsas de comida de Lula, pues nos conformamos con las alternativas a la carta de la Mesa de la Unidad,la juventud AD y el PSUV.<br \/>\nSemejante anacronismo defini\u00f3 la agenda de una presentaci\u00f3n olvidable,superficial y contradictoria, al extremo de parecer demag\u00f3gica e hip\u00f3crita.<br \/>\nSe nos hablaba de forma binaria de las ciudades fortaleza, precisamente desde una ciudad fortaleza,la del IESA. Se discurr\u00eda alrededor de la desventura de la favela como fen\u00f3meno de Am\u00e9rica Latina, pero a puerta cerrada y a la distancia de nuestras villas miseria, y de paso, ante una audiencia uniforme de la rep\u00fablica del este, donde el desheredado de la tierra brillaba por su ausencia.<br \/>\nCon pinzas, se pudieron rescatar un pu\u00f1ado de frases y sentencias lapidaras por v\u00eda de Twitter. Sin embargo, tampoco fueron distintas al panorama habitual y al promedio conceptual de las cr\u00f3nicas de Jon Lee Anderson, quien se mostraba divagante e improvisado. De seguro, aqu\u00ed el ambiente no lo favoreci\u00f3.<br \/>\nDefinitivamente, lo suyo no es pararse delante de un estrado a despacharse una arenga de hora y media, con un desenlace anticipado y reaccionario,apegado y aferrado a ideas manidas, como la de la satanizaci\u00f3n al materialismo y al consumo, al estilo del presidente Ch\u00e1vez. Todo lo cual contrasta con su imagen impecable y con la de algunos miembros del p\u00fablico, as\u00ed como se viene abajo al equipararse con las lecturas sobre el tema efectuadas por Lipovetsky, Vicente Verd\u00fa,Bauman y Mafesolli, empe\u00f1ados en reivindicar el lujo y la existencia l\u00edquida del tiempo presente.<br \/>\nAh\u00ed Jon Lee Anderson me resulta un dinosaurio peligrosamente cercano a la pedagog\u00eda trasnochada de los profesores de la Universidad Bolivariana. Ah\u00ed Jon Lee Anderson coincide con nuestro Parque Jur\u00e1sico.<br \/>\nPor fortuna, sus libros son mejores y lo redimen.<br \/>\nAl final, me quedo con ellos(a pesar de sus mea culpas y complejos de superioridad).<br \/>\nLa charla termin\u00f3 entre toses y huidas por la derecha al estacionamiento.<br \/>\nLos fan\u00e1ticos aguardaron para tomarse la foto con el San Nicol\u00e1s de nuestro diciembre cultural.Ma\u00f1ana las veremos por Facebook.<br \/>\nBienvenidos a Favelandia.<br \/>\nUn pa\u00eds de caramelo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A riesgo de sonar disonante, voy a ser estrictamente sincero con mi lectura de la visita de Jon Lee Anderson a Venezuela. Para ir directo al grano, tengo sentimientos encontrados con el personaje. 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