{"id":11216,"date":"2010-10-20T09:57:03","date_gmt":"2010-10-20T14:27:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=11216"},"modified":"2010-10-20T09:57:03","modified_gmt":"2010-10-20T14:27:03","slug":"el-baile-de-la-victoriala-epica-de-los-perdedores-convertidos-en-ganadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/10\/20\/el-baile-de-la-victoriala-epica-de-los-perdedores-convertidos-en-ganadores\/","title":{"rendered":"El Baile de la Victoria:la \u00e9pica de los Perdedores convertidos en Ganadores"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"11217\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/10\/20\/el-baile-de-la-victoriala-epica-de-los-perdedores-convertidos-en-ganadores\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n.jpg?fit=438%2C620&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"438,620\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n.jpg?fit=438%2C620&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n-211x300.jpg?resize=211%2C300\" alt=\"\" title=\"69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n\" width=\"211\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-11217\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n.jpg?resize=211%2C300&amp;ssl=1 211w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/10\/69481_486829191213_518411213_6984983_8201556_n.jpg?w=438&amp;ssl=1 438w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a><br \/>\nNuestra entrega de hoy no comienza aqu\u00ed, en la actualidad del Festival de Cine Espa\u00f1ol. Arranca en el 2003 y es una peque\u00f1a cr\u00f3nica de un par de egos monstruosos.  <\/p>\n<p>Entonces Antonio Sk\u00e1rmeta hab\u00eda ganado el premio Planeta de novela por \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb, otra de sus alegor\u00edas chilenas de la postdictacura, aunque muy por debajo de la cima alcanzada por \u00abLa Composici\u00f3n\u00bb y \u00abEl Cartero\u00bb, fruto de su admiraci\u00f3n por Pablo Neruda. Aquel t\u00edtulo lo marcar\u00eda para siempre y le fijar\u00eda un tope. De all\u00ed nace la \u00faltima pel\u00edcula de Massimo Troissi y a la postre surge un fen\u00f3meno de escala mundial. El emporio Miramax la distribuye y le consigue un pu\u00f1ado de nominaciones al Oscar, incluyendo la de mejor gui\u00f3n adaptado. Fue el clim\u00e1x de la popularidad del escritor. Despu\u00e9s de ella, nada ser\u00eda lo mismo. La necesidad de conseguir un \u00e9xito similar,lo llevar\u00e1 a repetir el fil\u00f3n hasta la nausea,con ligeros cambios de empaque. Luego lo designar\u00e1n Embajador en Alemania durante la presidencia de Ricardo Lagos. De tal modo, como muchos \u00abcamaradas\u00bb de su generaci\u00f3n, pasar\u00e1 de la clandestinidad a la consagraci\u00f3n oficial(tipo Ra\u00fal Ruiz y Patricio Guzm\u00e1n). Su nombre devendr\u00e1 en una marca, en un sello de f\u00e1brica para legitimar poder, del cual todos querr\u00e1n sacar alg\u00fan provecho. <\/p>\n<p>Mutatis mutandis, igual tiende a ocurrir con la figura de Fernando Trueba, quien se labr\u00f3 un futuro y un presente despu\u00e9s de obtener el codiciado premio de la academia por \u00abBelle Epoque\u00bb, cuando todav\u00eda sonaba el nombre de Jorge Sanz. Ahora es historia y vive del recuerdo nost\u00e1lgico de su legado, de su memoria, como el propio realizador.<\/p>\n<p>Por ende, no resulta casual el encuentro de Trueba con Sk\u00e1rmeta. Ambos, a su manera, son el reflejo perfecto de los personajes de \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb: los dos se sienten perdedores y de los bajos fondos, pero unen voluntades y esfuerzos para tramar su segundo gran golpe, en las narices de los se\u00f1ores de las sombras y delante de sus enemigos pol\u00edticos de la derecha. El \u00fanico problema reside en la distancia entre el deseo compartido y la realidad del d\u00fao din\u00e1mico. En cierta forma, nuestro binomio de oro ya no forma parte de la resistencia, ni menos viene de abajo.En efecto, pertenece al status quo de la cultura retroprogresista, medio de izquierda, integrada y fagocitada por el sistema. No por nada,la pareja dispareja cumple gustosamente funciones diplom\u00e1ticas como invitados de honor a eventos y congresos internacionales y nacionales, en nombre del arte, la democracia y la libertad de expresi\u00f3n.Poco falt\u00f3 para verlos juntos en Festival de Cine Espa\u00f1ol 2010.<\/p>\n<p>De hecho, son asiduos visitantes de lujo a Caracas. A Sk\u00e1rmeta, por ejemplo, lo conoc\u00ed en una agotadora(para \u00e9l) faena de entrevistas en el ostentoso y rococ\u00f3, Hotel Meli\u00e1, cuna del derroche y el boato boliburgu\u00e9s.En sus tiempos de Ministro, descubr\u00ed a Rosendo hart\u00e1ndose una comilona de infarto en el pijo restaurant con vista a la monta\u00f1a.Ah\u00ed recib\u00eda a la corte(malandra) de la prensa, su majestad Antonio Sk\u00e1rmeta para promocionar \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb. Por juventud e inexperiencia, me toc\u00f3 ser el \u00faltimo de la fila en grabar su testimonio(repetido al caletre). Aun as\u00ed, no me puedo quejar. Sk\u00e1rmeta me trat\u00f3 con pleno respeto y me ayud\u00f3 a efectuar  mi tarea,a pesar de no haberme le\u00eddo su novela. Sin duda, es una tremenda persona y sabe comportarse como un caballero. No obstante, me inquiet\u00f3 la rob\u00f3tica y cl\u00f3nica reiteraci\u00f3n de su perfomance en serie, de periodista en periodista.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s,yo percib\u00ed un dejo de inter\u00e9s demag\u00f3gico en su calculada modestia. Aparte, me hablaba con el exclusivo prop\u00f3sito de vender su moto, como si fuese la \u00faltima Pepsi-Cola del desierto. Y por supuesto, no lo era. Para ensalzarla, la cubr\u00eda con un barniz de adjetivos y citas al Quijote de Cervantes.Posteriormente, se marchar\u00eda con estilo y desaparec\u00eda de mi radio de acci\u00f3n como un fantasma. Las amistades del oficio son as\u00ed de fugaces, vol\u00e1tiles,ef\u00edmeras y deshumanizadas.Es la desgracia de un ritual burocr\u00e1tico y de tramit\u00e9. A veces frustrante y desolador.<\/p>\n<p>Sea como sea, el caso anterior tambi\u00e9n aplica para Fernando Trueba. Entra y sale por Maiquet\u00eda como un espectro, cada dos o tres a\u00f1os, para hacer campa\u00f1a de marketing al sur de la frontera. Por compromiso, de Caracas apenas rescata su desmesura y descontrol. Ni de broma se mete con la pol\u00edtica interna y brinda declaraciones inc\u00f3modas. Es el invitado espa\u00f1ol ideal para tirios y troyanos. Lamentablemente, tampoco regresa a Venezuela con \u00abIl Postino\u00bb o con \u00abBelle Epoque\u00bb.Si acaso, con una versi\u00f3n desmejorada y subsidiaria de sus cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>En 2009, \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb decepcion\u00f3 a la cr\u00edtica de Festival de San Sebasti\u00e1n, por su mec\u00e1nica propuesta de hibiridaci\u00f3n gen\u00e9rica,a caballo entre la \u00e9pica y el melodrama, la tragicomedia y el film de denuncia, el realismo m\u00e1gico y  la par\u00e1bola de redenci\u00f3n en clave de best seller, de film rom\u00e1ntico semindustrial protagonizado por Ricardo Dar\u00edn, haciendo de Ricardo Dar\u00edn.En suma, por su forzada e inveros\u00edmil estructura literaria,armada de retazos mal engranados en la puesta en escena.  <\/p>\n<p>A su tard\u00edo arribo a Caracas, la pieza revela los s\u00edntomas del agotamiento de su autor, quien parece rodarla con piloto autom\u00e1tico, al calor de un reparto fallido. Los chicos son un hueso duro de roer, los veteranos declaman como en los viejos relatos teatrales de la naci\u00f3n austral,los secundarios denotan la perseverancia del estereotipo en la obra del creador y los argumentos huelen a naftalina, cual reduccionismo culebrero y light de teor\u00edas duras de modernidad y posmodernidad.<\/p>\n<p>En \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb, los buenos le roban a los malos, todos ellos dibujados con trazo grueso. Los villanos son canallas, propietarios, corruptos, ricos de corbata y apu\u00f1alan por la espalda, al menor descuido. Los h\u00e9roes son v\u00edctimas de la circunstancia, sufren la explotaci\u00f3n en carne propia, se identifican con la pobreza  y cabalgan como vaqueros en el oeste de la ciudad. El realizador los exculpa por cometer sus fechor\u00edas, como quien justifica al pobre por robar para comer. As\u00ed de cuestionable y discutible es el subtexto de \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb. Encima, se nos alecciona del peligro de la prostituci\u00f3n y de la pornograf\u00eda, mientras el libreto glorifica el tema de la paternidad, por m\u00faltiples v\u00edas.<\/p>\n<p>Dar\u00edn se redime en la adopci\u00f3n de los chicos hu\u00e9rfanos de la dictadura, y busca sacarlos del hoyo, cobr\u00e1ndole a los responsables directos de su miseria, los milicos. Es un curioso alegato de venganza de doble moral. Para rematar el descalabro, abundan las met\u00e1foras obvias y subrayadas de c\u00f3ndores en la monta\u00f1a, purasangres desvalidos, bailarinas mudas y profesoras r\u00edgidas de ballet, cual revisi\u00f3n ortodoxa de \u00abSon de la Calle\u00bb, con chicos y chicas sacados de una pel\u00edcula de Adolfo Aristarain o de una ficci\u00f3n de Pino Solanas. Todo un cine pasado de moda y anclado en los ochenta. Ciertamente, Fernando Trueba lo defiende en p\u00fablico con elegancia y ocurrencia. Sin embargo, carece del fuelle y de la consistencia de sus trabajos precedentes.   <\/p>\n<p>El colmo del rid\u00edculo es ver a Antonio Sk\u00e1rmeta, intrepretarse as\u00ed mismo en el papel de un cr\u00edtico de cine, rendido a los pies de \u00abEl Baile de la Victoria\u00bb,porque le conviene. Su intervenci\u00f3n engloba el narcisismo artificioso de la pel\u00edcula.Por consiguiente, la visita de Fernando Trueba en el 2010 nos encierra en un deja vu, en un c\u00f3modo espacio de regocijo conservador,en un cuarto de espejos con direcci\u00f3n invertida.<\/p>\n<p>Para la pr\u00f3xima,si queremos apuntar a futuro, debemos invitar a gente joven, a sangre fresca. Lo otro es conformarnos con el reinado existente. <\/p>\n<p>Recomendaci\u00f3n: la vanguardia en Espa\u00f1a no es sin\u00f3nimo en la actualidad de nombres como Fernando Trueba,Alex de la Iglesia y Pedro Alm\u00f3dovar. Sus impulsores contempor\u00e1neos se conocen como Albert Serra, Isaki Lacuesta y Elena Trap\u00e9,entre otros. <\/p>\n<p>Pendientes. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra entrega de hoy no comienza aqu\u00ed, en la actualidad del Festival de Cine Espa\u00f1ol. Arranca en el 2003 y es una peque\u00f1a cr\u00f3nica de un par de egos monstruosos. 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