{"id":1087,"date":"2008-04-20T21:44:49","date_gmt":"2008-04-21T02:14:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/04\/20\/kusturica-en-los-caobos-tiempo-de-gitanos-en-zona-vip\/"},"modified":"2009-07-12T19:11:54","modified_gmt":"2009-07-12T23:41:54","slug":"kusturica-en-los-caobos-tiempo-de-gitanos-en-zona-vip","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/04\/20\/kusturica-en-los-caobos-tiempo-de-gitanos-en-zona-vip\/","title":{"rendered":"Kusturica en los Caobos: tiempo de gitanos en zona VIP"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"333\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/kusturica.jpg?resize=333%2C462\" alt=\"kusturica.jpg\" height=\"462\" \/>\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En Calle Trece no hubo seguridad. En Kusturica es otra historia. La gente debe hacer cola para ingresar a Parque Los Caobos, donde se efectuar\u00e1 el evento, porque hay una suerte de aduana en la entrada del \u201cespacio publico recuperado por la Alcald\u00eda Mayor para el disfrute del ciudadano\u201d,seg\u00fan palabras repetidas con insistencia conductista por parte de los moderadores de la funci\u00f3n.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, la empresa encargada de velar por la seguridad es privada y hoy se comporta de manera mercenaria. Es decir, un rato con el gobierno, un rato con la oposici\u00f3n. Es el vivo reflejo de la naturaleza bipolar y esquizofr\u00e9nica de los negocios neoliberales del socialista Juan Barreto, a quien le encanta la teatralidad medi\u00e1tica y la banalidad farandulera de organizar bailantas demag\u00f3gicas con fines econ\u00f3micos y electorales.<br \/>\nDe tal manera, la pol\u00edtica se confunde, en la actualidad, con el populismo, la cultura del derroche y el esp\u00edritu circense de Miss Venezuela. No por nada, Osmel Souza asesora a Juan Barreto en materia de producir saraos a cielo abierto. No por nada, Osmel Souza representa el link entre la Alcald\u00eda Mayor, El Nacional y la corte de S\u00e1bado Sensacional. Oportunidades de negocio, a manos llenas, para la boliburgues\u00eda. Por eso, no es conveniente aceptar avisos de Juan Barreto con la idea de sacar adelante publicaciones de diverso pelaje. Yo les recomendar\u00eda a los amigos periodistas renunciar al ego, a la necesidad de desarrollar iniciativas hemerogr\u00e1ficas de proyecci\u00f3n internacional, bajo el patrocinio de Juan. Eso es pan para hoy, y hambre para ma\u00f1ana.<br \/>\nPero el tema de la seguridad merece profundizarse ,antes de proseguir con la cronolog\u00eda del suceso. Para empezar, la seguridad \u201cest\u00e1 reforzada\u201d por una simple raz\u00f3n: ayer hubo un rave en el mismo lugar con el saldo rojo de\u00a0dos muertos, al repetirse la tragedia Columbine del toque de Karl Kox. Una amiga periodista manifiesta al respecto: \u201c aqu\u00ed ,todos los d\u00edas, hay peque\u00f1as masacres de Columbine y ya nadie les para, ya casi nadie las rese\u00f1a\u201d. Ya las naturalizamos, pues, como dir\u00edan por ah\u00ed.<br \/>\nDe hecho, hasta el domingo ning\u00fan peri\u00f3dico cumpli\u00f3 con el trabajo de destacar la noticia. El gremio sospecha de censura o de una t\u00e1cita complicidad publicitaria con el mecenas de la Alcald\u00eda Mayor. El tiempo dir\u00e1 si la cuesti\u00f3n resulta silenciada.<br \/>\nMientras tanto, se escuchan diferentes versiones, a cual m\u00e1s escandalosa. A prop\u00f3sito, una joven reportera de un canal del gobierno, nos cuenta desde la frontera con el bakstage: \u201cla vaina fue un caos, pana. De repente, llegaron unos tipos, sacaron unas pistolas y todos comenzamos a correr a lo loco cuando escuchamos el primer tiro. Yo alcanc\u00e9 a esconderme en la zona VIP, y por suerte pude quedarme all\u00ed hasta que se calm\u00f3 la cosa. Al final parece que hubo una pelea y que resolvieron el peo a plomo limpio\u201d.<br \/>\nLuego, una fuente an\u00f3nima nos ampl\u00eda la informaci\u00f3n: \u201ces c\u00f3mico, la vaina se volvi\u00f3 un coge culo que recordaba el final de Cyrano Fern\u00e1dez: tupamaros por aqu\u00ed, pasamonta\u00f1as por all\u00e1, motos, tiros y p\u00f3lvora pareja. Los bichos , de paso, aprovecharon para robar, para hacer su agosto, con el consentimiento de la polic\u00eda, que no hizo nada para detener el rollo. En total, mataron como a siete y despu\u00e9s se largaron con sus motos\u201d.<br \/>\nPor ende, el cord\u00f3n de seguridad de la entrada ralentizaba el acceso, en la tradicional operaci\u00f3n tortuga de cacheo, registro de cartera y amendrentamiento policial. Al llegar a la alcabala, un guardia arrogante, estilo abusadorcito, se ufanaba al proferir amenazas degradantes al p\u00fablico cautivo: \u201csi traen botellas, los voy a devolver, si traen pistolas, los voy a sacar, si se ponen popys, tambi\u00e9n los voy a sacar. \u00c9pa chamo, espera a la jeva al final de la escalera. S\u00ed, chamo, all\u00e1. Chamo te estoy diciendo que m\u00e1s all\u00e1, \u00bfqu\u00e9 pasa, quieres que te saque?\u201d. En dos palabras, un hermoso y emblem\u00e1tico comit\u00e9 de bienvenida en clara sinton\u00eda con la violencia impl\u00edcita y explicita del contexto.<br \/>\nSin embargo y como siempre, se trataba de una simple fachada, de una tosca pantomima para meter la coba, porque adentro reinaba la ley de la selva. Cerca de la fuente vimos dos co\u00f1azas feas y nadie vino a separarlas. A un punketo lo reventaron a golpes, en nuestras narices, sin ning\u00fan tipo de clemencia. El ambiente se perfilaba as\u00ed de lo m\u00e1s deshumanizado, de lo m\u00e1s viejo oeste. Algo como \u201cLos Imperdonables\u201d de Clint Eastwood, con todo y mujeres hastiadas del machismo pendenciero. Cuando le cayeron a golpes al punketo, pude notar el cambio de semblante en dos se\u00f1oras, que pasaron de la felicidad a la tristeza. No s\u00e9 si fue una reacci\u00f3n maternal de ellas, no s\u00e9 si fue una manera de ventilar emociones, pero sus caras de tragedia, me impresionaron. Me impresionaron tanto o m\u00e1s que la golpiza. Ahora regreso a la frialdad de la tercera persona, para hablar del resto de la pel\u00edcula en desarrollo.<br \/>\nA las siete, la cerveza costaba tres mil bol\u00edvares. A las once subieron el precio a cuatro y cinco mil. As\u00ed se especulaba y se especula a costa de la revoluci\u00f3n. Olv\u00eddate de la inflaci\u00f3n en la era de CAP. Bienvenidos al socialismo del siglo XXI. La cerveza Polar fue la bebida oficial del evento rojo rojito ,donde la firma del absurdo patrocina el devenir la noche.<br \/>\nLa tarima, por ejemplo, deja en evidencia el reinado de la incongruencia. Por delante, proyecta im\u00e1genes de contestaci\u00f3n, de cambio, de subversi\u00f3n, de anarquismo, de cine liberaci\u00f3n. Por detr\u00e1s, imperan las t\u00edpicas formas de disociaci\u00f3n neoliberal-tecnocr\u00e1tica. El despliegue de medios es tecnocr\u00e1tico, es el de las experiencias rojas de la Coca Cola, as\u00ed como es tecnocr\u00e1tica la distribuci\u00f3n del espacio. Ojo con el tema de la distribuci\u00f3n del espacio, pues permite vislumbrar la radiograf\u00eda del acontecimiento.<br \/>\nExisten dos \u00e1reas bien diferenciadas: el \u00e1rea semip\u00fablica y el \u00e1rea privada. En la primera se condesa a la masa amorfa y an\u00f3nima, reducida a la condici\u00f3n de audiencia pasiva, cuya m\u00e1xima intervenci\u00f3n puede consistir en aprobar o en desaprobar el espect\u00e1culo, con gritos y aplausos. Un grado cero de la interacci\u00f3n.<br \/>\nEn la segunda, se reserva el derecho de admisi\u00f3n, al cobijar a la jerarqu\u00eda del poder bajo el manto del esquema VIP. Con ello, la elite organizadora logra, de manera subrepticia y egoc\u00e9ntrica, robustecer sus valores de casta y distinci\u00f3n. Con ello, se fortifica la mitolog\u00eda basada en la estratificaci\u00f3n social. Nosotros estamos protegidos del contacto, nosotros ofrecemos diversi\u00f3n y entretenimiento, nosotros requerimos de intimidad, nosotros vemos el show en balc\u00f3n presidencial, nosotros organizamos el evento, nosotros gozamos entre nosotros, nosotros trajimos a Kusturica, nosotros acaparamos a Kusturica, nosotros rumbeamos con Kusturica, nosotros introducimos a Kusturica, nosotros contribuimos a fomentar el divismo y la divinizaci\u00f3n de Kusturica. Nosotros proponemos un cambio Gatopardiano, donde todo cambia para que nadie cambie, donde ustedes van a seguir siendo subestimados como feligreses, pero al servicio de nuestro apostolado. Ustedes dependen de nosotros.<br \/>\nEn backstage, el clima era de regocijo, autoindulgencia,ombliguismo y adoraci\u00f3n ciega hacia los l\u00edderes de la gesta. Por fortuna, la audiencia no era tan necia, tan boba. Dignamente, parte de la audiencia se resist\u00eda a la evoluci\u00f3n de la farsa, desenmascarando a las cabezas visibles de la opereta. A la conductora , Apolonia, le llamaban de \u201cjala bolas\u201d para abajo, al momento de proferir sus consignas progobierno: \u201cporque m\u00e1s nunca seremos colonia de nadie\u201d. \u201cC\u00e1llate jalabola, c\u00e1llate mentirosa\u201d, le respond\u00edan desde la olla con furia y manotazos al aire. Por cierto, la consigna nacionalista mueve a la risa, al retratrotaernos a un escenario superado de principios del siglo 19. Para all\u00e1 vamos como el cangrejo, aunque en realidad seguimos siendo colonia de McDonalds, Hollywood y la Coca Cola.<br \/>\nUn cap\u00edtulo especial merece la participaci\u00f3n de Juan Barreto en el proscenio. Pobrecito, es un rey desnudo. Intent\u00f3 presentar a Kusturica y no lo dejaron. Le mentaron la madre, lo insultaron a viva voz, lo vapulearon, lo humillaron, lo degradaron frente a Kusturica. Perdi\u00f3, nuevamente, sus reales de campa\u00f1a. Como nadie lo respetaba, pues le dio por asumir el papel de Mario Silva, de guapet\u00f3n de barrio, de busca pleitos, de provocador, de picadito, de due\u00f1o de la pelota y de la cancha. Por poco, se enfrasca en una reyerta verbal sin sentido con el soberano, en la creencia y en el prejuicio de figurarlo como una conspiraci\u00f3n de escu\u00e1lidos infiltrados. Pero se equivoca. Era su propia gente quien lo pitaba m\u00e1s duro. Bien hecho. Toma tu tomate por gafo. Eso es lo que te pasa por salido, Juan. Juan te debiste quedar en la Universidad, vale. Nosotros que te admiramos tanto, Juan. Tantos libros buenos que nos recomendaste, Juan. Tanto que nos hiciste re\u00edr, Juan. Tu eres un tipo bueno, Juan. L\u00e1stima que el poder te corrompi\u00f3, Juan. Ya no eres el mismo. Ya te perdimos. Esperamos, alg\u00fan d\u00eda, que regreses, que tomes conciencia de tus errores, que rectifiques, que pidas perd\u00f3n. Pi\u00e9nsalo, porque nosotros no somos rencorosos y sabremos perdonarte.<br \/>\nPara terminar con el relato, vamos con la nota musical, vamos con un peque\u00f1o respiro. Mis m\u00e1s sinceros respetos a \u201cLos Javelin\u201d. Estos panas ,de verdad, se la est\u00e1n comiendo. Los felicito. Su perfomance no es nada del otro mundo, tampoco es original, pero transpira confianza, energ\u00eda y m\u00edstica. Los chamos le ponen un kilo en cada instrumento, son para morirse de la risa, no se toman en serio as\u00ed mismos, y para rematar, suenan perfecto, suenan a Pulp Fiction.<br \/>\nEn cambio, lo que vino despu\u00e9s no tiene nombre. Bueno, s\u00ed lo tiene: se hace llamar \u201cEl Pacto\u201d. Y en resumen, es como el Pacto con el demonio, es como el Pacto de Punto Fijo al rev\u00e9s, es como el Pacto con la imaginer\u00eda barroca de La Hojilla. No en balde, el l\u00edder de la banda irrumpi\u00f3 en tarima con un numerito estrafalario, sintom\u00e1tico del desorden semi\u00f3tico de la revoluci\u00f3n. El hombre cargaba una franela de la bandera de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, recubierta por una chaqueta militar verde oliva, marca Mario Silva, y en la mano izquierda portaba un machete, un control machete a lo Noriega. A su lado figuraban unos panas disfrazados como extras de Miranda Regresa, con charreteras y dem\u00e1s, empu\u00f1ando unos garrotes. El cantante se cre\u00eda la reencarnaci\u00f3n de Ch\u00e1vez, invocando a gritos a las tres potencias con su instrumento fetichista en el aire. De lejos, recordaba al Only Richard no de la candela er\u00f3tica, sino al Only Richard del mundialmente famoso cuchillo sexuaaaaaaaaaall. Only Richard deber\u00eda demandar a los panas del Pacto, del Pacto con Juan Barreto. Y eso no es todo. Lo mejor vendr\u00eda despu\u00e9s cuando comenzaron a declamar poemas y loas a Zamora, acompa\u00f1ados por la fotocopia en zancos del cuerpo de baile de Yolanda Moreno en traje t\u00edpico para gala de la belleza orquestada por Joaqu\u00edn Riviera.<br \/>\nFinalmente, subi\u00f3 Kusturica, y Kusturica hizo lo suyo. Interpret\u00f3 todos sus temas conocidos,embeles\u00f3 a la audiencia, y puso a bailar hasta las piedras con \u201cUnza, Unza,Time\u201d. Inobjetable su show en vivo. Los tipos logran crear una estupenda atm\u00f3sfera de complicidad con el p\u00fablico, al invitarlo a romper con sus atavismos. En el fondo, la m\u00fasica secunda y respalda la propuesta est\u00e9tica y \u00e9tica de Kusturica, en su ideal de reforzamiento regional de la cultura gitana, siempre abierta al campo de las hibridaciones. Su m\u00fasica invita a desafiar las normas y las convenciones occidentales de la ilustraci\u00f3n cartesiana, en un retorno tribal a las experiencias cham\u00e1nicas de car\u00e1cter colectivo. Ir\u00f3nicamente, es una m\u00fasica de resistencia, asimilada por el mainstream y convertida en objeto de culto para su mercadeo internacional,como barajita de la demanda sandalista. Por eso, el concierto de Kusturica abre con la internacional socialista y busca reposicionar el sue\u00f1o de liberaci\u00f3n de la izquierda divina. Sin embargo, la izquierda de Kusturica es una ilusi\u00f3n. Es una izquierda caviar de viajes, zonas VIP, aut\u00f3fragos, mujeres,hedonismo, fama de rockero y vida de ricos y famosos. Es una izquierda tramposa de hoteles cinco estrellas, almuerzos con autoridades competentes, cenas con embajadores, conversaciones falsas con fan\u00e1ticos, encuentros con periodistas subpagados y declaraciones monocordes. Es una izquierda robotizada y lobotomizada en piloto autom\u00e1tico, incapaz de desentonar. Es una izquierda formulera, reaccionaria, atrasada y jur\u00e1sica, seducida por el culto a la personalidad de Chavez, Maradona y Milosevic. Kusturica defendi\u00f3 al salvaje de Milosevic, apadrin\u00f3 al genocida de Milosevic, y lo justific\u00f3 durante la guerra de los Balcanes a trav\u00e9s de sus largometrajes. Hoy contin\u00faa defendiendo la causa de la Gran Serbia ante la independencia de Kosovo. El nacionalismo exacerbado de Kusturica ya pas\u00f3 de moda en los Festivales importantes del mundo, y sus pel\u00edculas se transformaron en un c\u00edrculo vicioso de lugares comunes.A \u00e9l le atribuyen la comercializaci\u00f3n y el empaquetamiento de la realidad de la ex Yugoslavia, para su posterior explotaci\u00f3n audiovisual. El exotismo vende en la globalizaci\u00f3n, y el regionalismo rinde dividendos en el exterior. Estas son las reverberaciones latentes de su concierto en Venezuela. Estas son las obvias discordancias e inconsistencias del socialismo del siglo XXI. El que tenga ojos que las vea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 En Calle Trece no hubo seguridad. En Kusturica es otra historia. 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