{"id":1020,"date":"2008-01-26T13:25:05","date_gmt":"2008-01-26T17:25:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/01\/26\/caso-silencio%e2%80%a6\/"},"modified":"2008-01-27T04:39:37","modified_gmt":"2008-01-27T08:39:37","slug":"caso-silencio%e2%80%a6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2008\/01\/26\/caso-silencio%e2%80%a6\/","title":{"rendered":"Caso: Silencio\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Caso: Silencio\u2026<\/p>\n<p>-\u2026Si las gotas de lluvia se pudiesen contar&#8230; Bueno, en realidad se pueden contar, por medio de procedimientos matem\u00e1ticos y ecuaciones de c\u00e1lculo que en este instante resultan dif\u00edciles para m\u00ed. Lo cierto es que en ese momento ni siquiera not\u00e9 que estaba lloviendo, lo \u00fanico que cab\u00eda en mi presente era ese par de ojos enormes mir\u00e1ndome, recitando alg\u00fan poema en un idioma que no conoc\u00eda. Tal vez ese idioma era la clave de todo aquello que estaba sucediendo, y no lo entend\u00ed. Tal vez ese poema era demasiado profundo y no supe interpretarlo. <\/p>\n<p>Es incre\u00edble ver a la muerte alarg\u00e1ndote la mano para darte un apret\u00f3n y saber que no es a ti a quien quiere. Sentir sus huesudas manos arranc\u00e1ndote una vida de las tuyas, ser el \u00fanico hilo dorado que puede mantener el alma junto al cuerpo y regalar una bocanada de esperanza, y sin embargo no lograr hacerlo.<\/p>\n<p>Hubiese querido poder contar las gotas de lluvia en ese instante para separarme de toda responsabilidad, no prestarle atenci\u00f3n a ese momento, ser indiferente como la mayor\u00eda, de sangre fr\u00eda, como los que no saben, como los que viven para s\u00ed mismos. <\/p>\n<p>Pero all\u00ed estaba yo, sosteniendo un peso de 50 o 60 kilogramos entre mis brazos, escuchando vagamente los murmullos de la selva, y viendo esos ojos caf\u00e9 que me gritaban alg\u00fan poema.<\/p>\n<p>No supe cuando par\u00f3 de llover. Estuve a su lado toda la noche    mientras el aullido amaz\u00f3nico del amanecer alborot\u00f3 a las aves que estaban silentes en los \u00e1rboles alt\u00edsimos.<\/p>\n<p>Mi presencia nunca fue necesaria, pero no pude separarme de mi carga, que aunque peque\u00f1a, pesaba, dol\u00eda y me miraba sin mirarme. La tarde anterior hab\u00eda sido tan tranquila, solo la cascada cantaba, y yo reposaba mientras esperaba atentamente a la presa ideal escondido tras un matorral. <\/p>\n<p>\u00a1Hubiese querido que gritara! , que esas piernas endebles se hubiesen convertido en veloces zancas, que sus reflejos hubiesen sido asombrosos, o mejor, que nunca hubiese estado all\u00ed, pero no. Entre la neblina y los matorrales apareci\u00f3 la presa perfecta, oculta tras la hoja grand\u00edsima de una planta que jam\u00e1s hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>Se mov\u00eda sigilosamente, procuraba no hacer ruido para espiarme tranquilamente, pero yo sab\u00eda que estaba all\u00ed, que esperaba ser cazada, esperaba por mi bala. Hasta que el disparo retumb\u00f3 luego de que una gota de sudor nerviosa resbal\u00f3 por mi frente. Maldita confusi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Al acercarme a buscar mi trofeo, me tope con esa mujer, la due\u00f1a de esos ojos caf\u00e9s abiertos solo para m\u00ed, con su cara inexpresiva decorada con colores vivos, esos rasgos abor\u00edgenes , y un r\u00edo escarlata que brotaba de si, una mano diminuta que obstru\u00eda el agujero de entrada de la bala y ese maldito  poema que no entend\u00eda. <\/p>\n<p>El silencio nos cosi\u00f3 la boca, al menos a m\u00ed, porque a ella ya se la hab\u00eda cosido hacia mucho tiempo. Un fantasma le rob\u00f3 la voz al nacer, pero le dej\u00f3 esos ojos caf\u00e9 que hablan en un idioma que no pude entender. <\/p>\n<p>Ni un lamento, ni un gemido de dolor, nada. Podr\u00eda jurar que no sent\u00eda nada, si no fuese por esa mirada.<\/p>\n<p>La tom\u00e9 entre mis brazos y su cuerpo desnudo y peque\u00f1o temblaba, pero no entend\u00eda el por qu\u00e9 no emit\u00eda ni el menor sonido, al igual que yo.<\/p>\n<p> Est\u00e1bamos perplejos, deslumbrados y nerviosos, desconocidos el uno para el otro, ambos furiosos conmigo. Luego corr\u00ed con ella entre mis brazos por la selva sin saber a donde ir y sus ojos fijos me observaban como queriendo recordar la tarde m\u00e1s desgraciada de su vida, la m\u00e1s apacible y silenciosa tambi\u00e9n. <\/p>\n<p>Jam\u00e1s hab\u00eda visto esa mirada en alguien, ni esa sencillez, ni esa belleza que yo hab\u00eda liquidado. Y me sent\u00ed miserable, y no pude ni por un instante apartarme de ella ni de su traje escarlata, ni deshacerme de mis nervios, ni de mi tr\u00e1gica furia contra mi mismo. <\/p>\n<p>De rodillas ca\u00ed al pie de un \u00e1rbol luego de largo rato, debajo de la lluvia que no hab\u00eda notado, preso en ese silencio, enamorado de esos ojos sin vida y de esa boca que no dec\u00eda nada, estupefacto hasta que el sonido del amanecer me sorprendi\u00f3. <\/p>\n<p>Ech\u00e9 a correr. Dej\u00e9 atr\u00e1s la selva y a la india con sus enormes ojos caf\u00e9. Ahora no s\u00e9 donde estoy, y a\u00fan intento descifrar ese idioma visual, el mensaje de esos ojos que no me dejar\u00e1n dormir jam\u00e1s. Desde entonces no hay nada m\u00e1s que decir, no hay nada m\u00e1s en mi mente\u2026 No quiero regresar a la selva eso es todo.. Ahora que lo sabe\u2026 quiero volver a mi habitaci\u00f3n.-<\/p>\n<p>Y con un susurro tranquilizador el doctor Santander se dirigi\u00f3 a su paciente, -Tranquilo Rodr\u00edguez, todo va a estar bien&#8230; continuaremos luego, no te regresar\u00e1n a la selva&#8230; Es una promesa.-  \u00a1Guardia! , lleve al teniente nuevamente a su habitaci\u00f3n.- <\/p>\n<\/p>\n<p> :L:G:T:S: 24ENE08<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caso: Silencio\u2026 -\u2026Si las gotas de lluvia se pudiesen contar&#8230; Bueno, en realidad se pueden contar, por medio de procedimientos matem\u00e1ticos y ecuaciones de c\u00e1lculo que en este instante resultan dif\u00edciles para m\u00ed. Lo cierto es que en ese momento ni siquiera not\u00e9 que estaba lloviendo, lo \u00fanico que cab\u00eda en mi presente era ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":277,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1020","post","type-post","status-publish","format-standard","category-azares"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-gs","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/277"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}