La puerta en el piso. Página 6.

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Los ojos de Kity destellaban y yo no dejé de mirar el triángulo de las Bermudas.

-Hay algo en esta chica que te atrae.-

El gato seguía jugando con las gotas de leche pensando que eran globos, bolas de estambre, o pequeñas lunas, qué sé yo.

Si esto es un sueño, no hay nada malo en lo que hacemos, pero, pero, pero… ya no puedo distinguir entre realidad y sueno; no sé cuándo estoy despierto y no sé cuándo estoy sonando.

-Quieres tener sexo con ella todas las noches y todas las veces que ella duerma?-

-Sí, eso es lo que quiero.- dije tajantemente.

-Entonces, si introduces el dedo medio en la vagina y al mismo tiempo succionas el clítoris lentamente, tendrás sexo con ella todas las noches.-

Justo cuando iba a seguir las instrucciones de Kity, mi pene se tornó flácido como chicle en el asfalto caliente. Los dedos de mis manos de color morado pasaron a un color azul claro, luego… se desprendieron y cayeron al piso estallando en mil pedazos. Aun así seguí jadeando y excitado por Maga. Más de la impotencia hice rugidos como un león… era mi mundo, era mi sueño, era…

El deseo sexual me daba energía y lucidez. Mientras yo velaba, Kity saltaba en la habitación rebotando en las paredes e impulsándose con las piernas, utilizándolas como resorte. Siguiendo con el show, de un sombrero de copa sacó un conejo blanco y un candado y dijo:
-Esta chica es virgen.-

-Qué? Eso es imposible, mírala, debe de tener como de veinticinco a treinta anos de edad.-

-Por eso no puedes entrar; la bóveda tiene seguro y está blindada.-
-La caja fuerte! Balbuceé.

-Exacto.-

-No.-

-Si.-

-Pero…-

-Pero nada, esta mujer no ha conocido hombre. Ni siquiera se ha masturbado. Ella toda es un convento mental.-
-Y qué tiene que ver el gato con la vagina?-
No sé marico, estamos drogados, borrachos, soñando, alucinando, vivan las drogas, viva el kripi con la marihuana.-

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