Cuentos Políticos 17

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La Esterilidad

Ya van 280 toneladas de basura que retiran del Guaire, mamá. Mañana serán 281 o mucho más…, pronto recuperaremos nuestro río. Un proyecto que no se ha detenido aunque digan lo contrario. Tú debes acordarte de cuando era cristalino y se le veían hasta los peces. -Yo lo que tengo son sesenta añitos. Eso era cuando tú abuela, en los tiempos de Guillermo Tell o de María Castaña. Mi madre tomaba agua, se bañaba, lavaba la ropa y todo lo hacía en esa quebrada. Creo que el esposo de mi madrina mencionó cuando yo estaba muy pequeñita, que tenía un negocio de paseos con canoas y todo. – Bueno, má, esa vaina va a volver, ya verás. Estamos recuperando el país que nos robaron los adecos. Un mundo naturalista, social y solidario, donde al contrario de los países capitalistas, los pobres estén en el primer lugar. Donde las cosas funcionen. Luisa comenzó a soltar un sonido gutural muy extraño que fue tomando la forma de una carcajada común. Era un torrente gracioso y musical alimentado por un humor intrínseco dentro del pensamiento de una mente lúcida de realidad. Antenorio la vio con esa expresión gris de inconformidad, como si quisiera reprocharle cualquier cosa. –Sí, yo sé que ni que te diga con lujo de detalles cada uno de los proyectos ejecutados por la revolución,podré convencerte. Es como si tuvieras algún tipo de alienamiento gringo. Luisa le sirvió otro pedazo de torta y vertió un chorro de café hasta la mitad de su taza. No tienes que convencerme, mijo. Cada vez que paso por ese Guaire lo veo más límpido, como quien dice. No soy ciega, y aunque deba usar estos lentes todo el tiempo, veo a las ciento y pico de familias viviendo en sus riberas. Ellos son los que se encargan de purificar el agua. Se introducen hasta la mitad, como los garimpeiros del Amazonas. Lo dejan sin nada que brille o no brille, de cualquier cosa que sirva para venderse y poder comprar la comida del día. Una sola comida basta para ellos. Eso sí me da tristeza a mí, te fijas. Para ellos ese río actúa como unos anaqueles solidarios del socialismo. Antenorio se contuvo para no faltarle el respeto y como vía de escape comenzó a revisar el wasap de su móvil. Luisa le envolvió un pedazo de torta para Tatiana y le vertió un último chorro de café en la taza. Ella pensó en seguir con el tema del Guaire pero como su hijo no respondió nada a su reciente comentario, cambió de conversación. Aunque le hubiera gustado decirle que el socialismo en el fondo no era malo y que quizás se podrían salvar algunos de sus principios fundamentales, para que viera que ella no era tan de allá ni de acá, sino todo lo contrario. –Hijo, hablando de cosas más urgentes… Tatiana me contó que tienen meses intentando encargar pero ella no sale embarazada. Yo misma pensaba que no querían tener hijos todavía. Me dijo que estuvo en el ginecólogo y el médico le reveló que ella no era la del problema. La pobre me dijo que intercediera como tu madre que soy, porque ella sabe que eres algo machista y no quiere pelear contigo. Antenorio lanzó una frase de las que no se pueden decir y sacó el trozo de pastel de la envoltura donde la había metido Luisa. Le dio un mordisco animal. El café se lo tragó sin respirar y como si fuera agua a pesar de lo caliente. –A lo que a mí respecta, yo siempre he sido un padrote de establo. ¡Vieja, recuerde que yo salí a mi papá! Él le dio nueve hijos de los cuales yo soy el más parecido. Igualito en todo y cuando digo en todo, se trata de todo…. La línea de la boca de Luisa se curvó levemente mientras puso sus manos sobre sus hombros y lo miró directo a los ojos. Él estaba sentado todavía a la mesa con parte de la torta en sus manos. –Antenorio, hijo, a veces se heredan los valores de un padre sus rasgos físicos, pero otras cosas simplemente no. Tienes que aceptar que de todas las mujeres que tuviste ninguna quedó en cinta, y eso es como mucha casualidad, ¿no lo crees? Porque según los chismes que se han corrido por ahí desde que estabas muchacho, es que tú nunca has comprado preservativos. No te gustan. – ¿Cómo puede decir eso vieja, cómo puede creer que yo tengo un problema como ese? Póngase en mis zapatos, imagínese que va a un médico y le dicen que es estéril. Que justamente esa cualidad natural que le permite reproducirse ya no la tiene, o nunca la ha tenido. Además, si yo fuera cualquier pendejo de la calle podría pasarse, pero resulta que soy el nuevo inspector de homicidios de la división. –Pero eso es más normal de lo que tú crees. –Pero cómo me va a decir que eso es normal, ¿usted no ha vivido? No sabe lo importante que es tener hijos. -Pero no lo tomes así, nadie tiene que saber esto… -¿Nadie?, usted ya lo sabe. –Pero yo soy tu madre, y soy una tumba cuando se trata de la familia. Antenorio empequeñeció sus ojos, cínicamente. ¿Ni siquiera a su amiga la que se viste como una chamita de quince años? –Por Dios, Antenorio, yo no voy a decirle a nadie. Y para que sepas, mi amiga Mary Carmen es toda una señora, y en dado caso que lo supiera, sería de mucha ayuda. Ella conoce un urólogo buenísimo que operó a su ex de la próstata. Nos pondría en contacto con él. Quien sabe. Quizás lo único que tenga que hacerte es una de esas operaciones exprés para corregir el conducto. –No invente, vieja, no se ponga como la Delia Fiallo, inventando novelas… –Ah, y por cierto, qué bueno lo del ascenso. Vi la foto en tu estado de wasap. “Mi hijo el inspector de homicidios”, quién lo diría. Lo único es que no me invitaste a la ceremonia. Perdóneme por no invitarla, pero fue un evento interno y muy rápido. Ahora, no me cambie la conversación que esto va pa´largo…

 

SOBRE CUENTOS POLÍTICOS: es una obra de ficción. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son productos de la imaginación del autor o se usan de forma ficticia. Cualquier semejanza con la realidad, con personas vivas o muertas, eventos o escenarios, es mera coincidencia.

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Escritor venezolano nacido en 1973. Egresado del Instituto Pedagógico de Caracas. Profesor de Ciencias Sociales. Algunos de sus cuentos han sido publicados en diversos portales literarios y la revista impresa Yelmo y Espada. Ganador del Turpial de Oro en el concurso Cuentos de Amor 2015 por la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. Es autor del libro de cuentos Al borde del caos, por la Fundación “El Perro y la Rana” y Más de 48 horas secuestrada en (CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014). Administra el blog personal historietasyotrasveleidadeswordpress.com

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