CUENTOS POLÍTICOS 15

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imagen: Julián Bernatene

 

El Discovery

 

Estuve visitando a mis nietos y miraban ese canal Discovery no se qué.  Chica, me deprimí.  Quería que lo cambiaran, pero estaban embelesados con eso. -Pero es interesante, mana. Por lo menos no están pendiente de los enlatados sangrientos de los otros canales.  Yo los veo a veces y te aseguro que no pierden el tiempo. Esos casos tan tétricos donde parece que el único destino de esos desdichados, son unas largas vacaciones en la morgue, pero entonces como por arte de magia, salen esos médicos tan divinos dentro de quirófanos que parecen salidos de una película de Steven Spilberg. Míralo de esta forma, Luisa, si tus nietos eligen ese programa en lugar de las comiquitas, es porque quizás tienen inclinaciones a las ciencias médicas, ¡imagínate, un nieto doctor…! –Tienes razón, Mary Carmen, pero esos programas me afligen el alma. A veces me he quedado viéndolo con ellos por un ratico y me quedo en trance, imaginando cómo serian nuestros hospitales con una pizca de todo ese orden, higiene, comodidad, con médicos que lo reciban a uno con esas ganas de curar, de hacer ciencia. –Tienes razón, aunque da como cosita comparar a esos médicos tan sofisticados, con los nuestros, que en los últimos diez años de revolución, han regresado a la época de las cavernas. ¿Has visitado alguno de los hospitales generales que fundaron los gobiernos de la cuarta?- Claro, mana, por eso es que me deprimo. Pero no me vengas a culpar a los gobiernos de la cuarta por ese abandono, tenemos casi veinte años de quinta república. –No, Luisita, al contrario, es para explicarte un poco de donde viene esa desidia con la que trabajan los médicos de ahora. Porque en los medios oficiales se la pasan diciendo que ellos boicotean la revolución con su negligencia, porque trabajan para el imperio, cuando lo que sucede es que no cuentan con las condiciones básicas para trabajar. Chica, ellos tienen que comprar de su salario cosas como gasas, algodón, inyectadoras, y hasta le piden eso mismo a los pacientes para poder atenderlos. Y entonces tú te pones a pensar, y tienen su razón en esta debacle donde conseguir una gota de alcohol es un verdadero milagro. – Sí, Mary Carmen, pero mi hijo Antenorio me ha contado que a ellos los dotan. Y me consta, porque en estos días fui con uno de mis nietos que tenia Agmildalitis, y me regalaron dos frasquitos de Amoxicilina, dos de Acetaminophen y uno de Ibuprofeno. Lo que pasa es que el tratamiento era por siete días y quedé en las mismas, porque no tenía plata para comprar el resto del tratamiento en la farmacia, si por casualidad los encontraba, por supuesto. –Bueno, eso revela lo que yo sospecho desde hace tiempo. El personal del hospital se rebusca vendiendo parte de la dotación. Por eso no pueden consignarle a la gente los tratamientos completos. Cómo es posible mana que hasta los buhoneros de la calle, los kioscos y en los lugares de trabajo, te vendan los blíster de la Losartán como si fueran caramelos, mientras que tú preguntas en una farmacia y simplemente te dicen que no tienen, o que tienen tantos meses sin el producto, que hasta piensan que lo descontinuaron. –La verdad que es para darle a uno un soponcio, Mary Carmen.  Pero todo eso te lleva a una reflexión: ¿será que realmente valorábamos todo lo que teníamos? Porque lo perdimos tan facilito por los largos y enternecedores discursos del que te conté. Y ahora me da tanta rabia que nos quedamos casi sin nada. Veo los rostros de esos médicos y se me parte el alma, estudiar tanto en la vida para vivir como si no lo hubieras hecho nunca… – Cuidado manita y no te escuche el que dijo que no era bueno que la gente estudiara, porque podían convertirse en burgueses. –Ja ja ja, ay Mary Carmen, por eso es que me gusta tanto hablar contigo. –Ja ja ja, a mí también me gusta tu plática, Luisita. –Qué bueno que dijiste plática y no pla-ti-ca, porque estoy pelando gajo. Ojala venga otro bono. –Ja ja ja, mira a la oligarca, pues, comiendo de las sobras del enemigo. –Qué se hace, mana, si al bigotón lo único que se le ocurre es regalar bonos para luchar contra la inflación.

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