Cuentos Políticos

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pintura: Enrique Climent
Muerte accidental

La caja de veneno Killer estaba en el anaquel de la derecha del estante, justo al lado de la sal, el comino y otros condimentos. Antenorio clavó una mirada fruncida dentro del anaquel y señaló la caja con el índice de su mano derecha: -¡Cuántas veces tengo que decirte que no pongas el veneno al lado de los alimentos, chica, cada cosa en su lugar! Por eso esta casa siempre está así… No haces bien las vainas. Tatiana no volteó, sólo siguió cocinando frente a las hornillas lo que él se llevaría al trabajo. Estaba exactamente de espaldas a su radio de visión, así que él sólo podía notar el reverso de un cuerpo atareado con el desayuno, aunque imaginaba el rostro como de pendeja que ella siempre ponía cuando la regañaba, y eso le daba más  rabia. Por eso se hacía cada vez más intenso, más duro con ella. Tatiana abrió los potes de Tupperware y dispuso las caraotas, el seco, aderezos y jugo. Le encantaba manipular la brillante tecnología de esos recipientes: de dónde saldrán tantos genios… cómo hacen para pensar exactamente en lo que uno necesita… También especulaba en el penoso destino de Laura, la protagonista del culebrón de la una, cuya madrastra quería despojarla del patrimonio de su padre. Le pasma lo estúpida que es revelándole todos sus secretos a la arpía. Esa manera de abrirse y hacer todo lo que ella le dice. Trata de mantenerse en su mundo interior obligando perceptivamente a su cerebro a permanecer fuera del radio de Antenorio. El pelmazo que la fustiga con ese verbo incendiario. El que pensó amaría toda la vida, y ahora no se explica cómo llegó a anhelar eso. En ese beriberi de zozobra interna se le viene la brillante idea de prender la tele, y por fin su verdugo deja de mover la boca. Son los segundos más placenteros de su vida, pero así como vinieron, se esfuman… -¿Qué se creen estos bastardos de la oposición, ah?, y arroja una carcajada. Esto da para reírse toda la vida. Son unos embusteros, Tati, tienes qué reconocerlo; el presidente le está poniendo bolas al país. PERO MÍRALO… ¿VEZ?…, VA AUMENTAR EL SALARIO OTRA VEZ… Por eso es que yo tengo qué apoyarlo, de verdad, un hombre así… se gana la voluntad de la gente. Fíjate, entregará las bolsas cada quince días, la verdad que esos cabrones de la derecha van a tener que comerse sus palabras… Tatiana se mueve de allá para acá. Acelera el paso para terminar de servirle el desayuno, y se vaya para su trabajo de una vez. –Es que lo culpan de todo, chica…, qué tiene que se haya confundido entre los panes y los penes, esa vaina es de humano. O cuando aparentemente confundió el SOS con un argentinismo, hay que ser bien pendejo para pensar que un presidente de la república no vaya a saber lo que significan esas siglas. Siempre se burlan de que habla mal, pero para mí se comunica lo mejor que puede. A veces la gente se pone perfeccionista con las figuras públicas… que vayan a ponerse en sus zapatos para ver si no se van a equivocar. Tatiana se mira la mano izquierda y nota que la arteria de la tensión se le tensa. Sus orejas están que hierven y engulle un vaso con agua para tragarse la Losartán. –Pero bueno mija, deje de guabinear tanto y échale algo a estas ñemas. Alarga el brazo hasta el gabinete y toma el comino, y lo que cree que es la sal. Se acerca a la mesa, y espolvorea sobre los dos huevos fritos. Le sirve una taza grande de lo piensan que es café, aunque sabe a diablos. –! Qué rico está esta vaina, Dios mío!, voy a comprar un kilo la próxima vez… La gente si es mentirosa, Tati, dice que esto es maíz quemado, y que el gobierno lo hace pasar por café. Estás viendo el nivel de engaño de esta gente, ah, quieren culpar al comandante hasta de una brizna de paja en el viento. Coño, dónde fue que escuché eso…, me salió hasta en verso. Tatiana le echa un ojo a la tele, y escucha al presidente prometiendo que el país se estabilizará gracias a unos bonos de la república, y una moneda virtual muy poderosa que vencerá al dólar en unos meses. –TATI, SEREMOS UNA SUPERPOTENCIA, ESO ESTÁ MÁS CLARO QUE EL AGUA. Te lo digo, nuestro comandante no ha dejado de gobernar. Aunque veas la vaina aparentemente mal, es un mal necesario, chica, para quitarnos al imperio de encima. Y esos bichos de la oposición pintando el país como si fuera una de esas jodidas naciones de África. Lo que tenemos es mejor que nada, te darás cuenta que tengo razón, siempre la he tenido… Termina su desayuno con el último pedazo de yema saladita que se le deshace en la boca, se inclina sobre el espaldar de la silla con las manos sobre la barriga, dándole como palmaditas de satisfacción. -Yo sé que tú eres una escuálida, pero te he perdonado porque te amo, mujer, siempre te escucho con tus amigas hablar pestes de la revolución, pero bueno, qué coño, da un portazo y se va.

Tatiana se sienta en la mesa con un guarapo de Orégano Orejón y papelón. Comienza a relajarse cuando mete pedacitos de arepa en su boca. Se trata de una harina mejicana maluquísima que nunca le ha gustado, pero es lo único que tiene. Hunde uno de los pedazos en la yema amarilla y se da cuenta que no tiene sal, se levanta hacia el gabinete, y es de esa forma que nota que el frasco de sal nunca fue abierto, pero sí la caja de Killer. Un veneno de ratas capaz de matar a un mamífero adulto según la proporción aplicada. Enseguida una llamada le confirma que su peor pesadilla ha sido eliminada por accidente.

Tatiana vuelve al instante en que se sienta con el tecito humeante alrededor de sus manos y ve a Antenorio salir, se había hundido en esa parte del cerebro que de niña la hacía imaginar la aniquilación de todos sus monstruos.

 

SOBRE CUENTOS POLÍTICOS: es una obra de ficción. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son productos de la imaginación del autor o se usan de forma ficticia. Cualquier semejanza con la realidad, con personas vivas o muertas, eventos o escenarios, es mera coincidencia.

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Escritor venezolano nacido en 1973. Egresado del Instituto Pedagógico de Caracas. Profesor de Ciencias Sociales. Algunos de sus cuentos han sido publicados en diversos portales literarios y la revista impresa Yelmo y Espada. Ganador del Turpial de Oro en el concurso Cuentos de Amor 2015 por la Sociedad Venezolana de Arte Internacional. Es autor del libro de cuentos Al borde del caos, por la Fundación “El Perro y la Rana” y Más de 48 horas secuestrada en (CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014). Administra el blog personal historietasyotrasveleidadeswordpress.com

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