ASESINA SERIAL

 

 

La promovieron a detective. Lo celebramos con algo de ron y sexo duro. Dos años viviendo juntos en un departamento de alquiler. Dos terribles años soportándonos. Quizás más ella que yo…

Pero bueno, iba extrañar ese pequeño uniforme azul. Todo le lucía curvo y ajustado. Le dije que se lo pusiera esa noche por última vez. Me dolía el glande con la presión del pantalón. Fue un alivio entrar en ella y dejar salir algunos chorros. Nos mirábamos en las sombras de la pared. Rápido y más rápido, hasta caer cada uno en su lado. Tomé el control y puse el canal de noticias. Querían premiar a un pendejo por devolver una plata en un restaurant. Un envase con varios billetes grandes, en lugar de la comida para llevar que pidió. Una vaina loca. El reportero lo llamó “el ciudadano más honrado del país”; hubiese sido un honor para cualquiera, pero cuando la cámara le hizo un close up, el tipo se tapó el rostro y salió corriendo con la dama sentada junto a él. Luego, el noticiero con su carpintería aclaró todo. No quiso salir en la tele porque estaba con la amante, y la esposa lo iba a descubrir. No pude contener las carcajadas. Se me salían hasta las lágrimas. Alicia, por el contrario, se me quedó viendo. No sé en qué tiempo se paró, fue hasta la cómoda, y se puso a limpiar el revólver de reglamento. Puso esa bestia plateada frente a mí. –Karl, ni se te ocurra hacerme una pendejada de esa o te la descargo, ¿me entiendes? Me dejó pensando hasta qué punto la conocía. ¿Sería capaz esta loca de jalar el gatillo? Si era así, no quería ponerla a prueba. Sabía de mi propensión a mirar los lindos traseros de la calle. Pero sería incapaz de caer con uno. Además, ella no se lo merecía. Sentía que me quería, incluso más que yo. Otra de las cosas, es que ya tenía un año desempleado, pero seguía manteniéndome sin chistar. Parecía que no le molestaba mi vagancia o hasta le gustaba. No hacía reproches al complacerme cualquier capricho. Aun así, no dejada de buscar trabajo. Era un deber como hombre.

El nuevo cargo de Alicia la hacía distanciarse más. Llegaba por momentos cortos a casa, comía, se bañaba, y salía otra vez a la división de homicidios. Ya ni siquiera rapiditos ocasionales y teníamos meses en lo mismo. Estaba absorta en la búsqueda de una asesina serial, que sólo mataba tipos con doble vida.  Alicia se estaba poniendo volátil. Buscaba discutir por cualquier vaina. Me limité a eludirla para evitar una bala en la cabeza.

Mi vida iniciaba cuando ella salía al trabajo. Abría los ojos al oír el sonido de la puerta. Entonces me duchaba, vestía, y salía también a tratar de buscar un empleo digno. Ese día me tomé un café doble, sin leche. Necesitaba despertarme bien. Caminé por la acera y admiré los hermosos glúteos que desfilaban. Mi vista no podía sostenerse sola. Me dejé llevar por lo que me pareció un hermoso ejemplar. Quería verle el rostro pero caminaba rápido y podía derramarse mi café. Comencé a decirle cosas. Era bueno para eso. Podía escribir un libro de piropos y ganar mucha plata. Su ropa me parecía familiar. Ese cabello castaño. La chaqueta de pana beis. La coquetería desafiante que podía traducirse en los movimientos de su retaguardia. –Guau, que pena que no puedo alcanzarte, le dije. No importa, tu belleza puede traducirse desde aquí…a sólo unos pasos de los tuyos… Aunque me gustaría invitarte un café. Lástima que estés tan apurada. Pero sí, no me conoces princesa y está bien. El sol del bello día conspira para nosotros… Entiendo… no quieres hacerme caso… sólo una diosa como tú puede ignorar las peticiones de sus fieles. Quizás otro día pueda pescarte, y bueno…. Fue cuando ella se detuvo y volteó el rostro, me puso su bestia plateada en la frente y dijo: –Tu voz es inconfundible, Karl. No te conocía como poeta. Ahora creo que mereces lo que te prometí aquel día en la cama, ¿verdad Karl?, dijo Alicia, mirándome con esas dos pupilas frías y dilatadas, capaces de dispararse también, como el revólver.

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Axel Blanco Castillo

Axel Blanco Castillo

Profesor egresado del Instituto Pedagógico de Caracas. Algunos de sus cuentos han sido publicados en portales literarios y en su blog Historietas y otras Veleidadeswordpress.com

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