La deshonestidad como estándar venezolano

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La deshonestidad como estándar. Y es que nos caracterizamos por buscar siempre la manera de hacer gala de la picardía o de la viveza, y si no estás en esa constante búsqueda corres el riesgo de quedar en el eslabón intermedio de la cadena alimenticia, por debajo de los pilas que te superaron, y que van a comerte mientras sigas agüevoniao. Todo condicionado a este sistema viciado que suele fungir como Nación, y al que llamamos Venezuela.

Y es que venezolano que no hace cola muere chiquito, y si le tocó la vida en la Quinta República va quedando descartado a través de la implacable selección natural. Fila para acceder a la comida, fila para pagarla, fila para los trámites, fila para cobrar, fila para pagar. Fila para conseguir trabajo, fila para montarte en el bus para ir a trabajar (mentira, el método por defecto de entrada en los buses esa los coñazos), fila para pedir un crédito de automóvil (porque ya estás obstinado de la recostadera de tostón en el bus), fila para volver a casa luego de que te rechacen la solicitud y, en los casos más tristes pero no por ello menos numerosos, fila para tener sexo con tu mujer.

Pero siempre está el que se colea en la fila del supermercado, del chino o del mercal; siempre está el que va al banco a depositar con el abuelo para meterse en la cola preferencial, o el güevón que va a hacerle los depósitos a sus 48 compañeros de trabajo -pilas, por supuesto-; siempre está el que entra a trabajar por palan… Diablos, ¿Qué estoy diciendo? En Venezuela todos entran a trabajar porpalanca. así como siempre estará el que se meta detrás de esa ambulancia a la que le están dando paso en la cola del semáforo y que lleva encendidas sus luces de alarma. Ambulancia que, no está de más resaltar, no lleva ni busca a ningún paciente y que es conducida por uno bien pila.

Y es que todo no son filas en esta vida… ¿Has estado en un aula ultimamente? ¿Cuál es el porcentaje de tu salón, sin importar lo que sea que estés estudiando, que busca la manera de hacer trampa en las evaluaciones? Te puedo jurar que el porcentaje no baja de la mitad, y no sueno demasiado atrevido si aseguro que tres cuartos del estudiantado venezolano se copia, se chuletea, consulta con el internet del BlackBerry, graba el contenido del examen en algún MP3 y lo escucha mientras lo resuelve.Chuletas en lápices, en piernas (en el caso de las chicas y de los maricos tranfor), impresas en papeles diminutos en letra tamaño 4, y hasta escritas en los pupitres y mesas. Parece ser que la inmensa mayoría de los estudiantes venezolanos no entienden el sentido de la palabra “evaluación”.

Y en el amor… Oh, el amor. Hagan el siguiente experimento (y lo digo yo, que lo viví recientemente): Pongan a un grupo de venezolanos jóvenes, de distintas clases económicas y sociales, de distintos niveles de instrucción… Digamos que es una sección de una universidad pública cualquiera. Sólo asegúrate que haya el menor número de parejas sentimentales posible. Ahora, separenlos en grupos de cinco, cada miembro deberá revelar detalles de su persona, y un secreto a los miembros de su grupo. Después, cada grupo revelará sus secretos ante toda el aula. Con suerte se habría logrado un ambiente de confianza suficiente para lograr los resultados esperados. Contabiliza cuántos de esos secretos involucran infidelidad a la pareja, incluyendo escapadas, engaños, mentiritas “piadosas”… Te sorprenderas, o quizá no. Toma en cuenta que muchos se cohibieron lo suficiente como para no revelarlos.

El venezolano le miente a su pareja, a la persona con la que, se supone, tiene la relación más íntima que se puede tener con alguien. Le miente con mucha frecuencia, y con demasiada facilidad pero, como sucede con las colas, que a nadie le gusta que se le coleen; o en el caso de los estudiantes de educación que, una vez profesores, odian que los alumnos se les copien; el venezolano no tolera bajo ningún concepto que le monten cachos, siempre y cuando uno mismo sea la victima y sin importar si uno mismo incurre en dicha práctica. Hay mucho caretablismo aquí: Puedes estar casado y ser el tipo más singador del pueblo, y tener el cinismo suficiente para golpear a tu mujer en el caso de descubrir que ésta te es infiel. Mismo caso con las damas, aunque generalmente menos violento en este último caso.

Y sí, el venezolano es deshonesto por defecto, pero detesta y juzga a la deshonestidad. Somos “ciudadanos” que sabemos lo desagradable que resulta ser atracado para quitarnos el teléfono, pero no dudamos en comprar un BlackBerry en 500 bolos. Somos de los que probamos nuestra habilidadcomiéndonos la luz, pero cagamos a pitazos al mamahuevo que se nos colea en el semáforo. Somos de los que hablamos del acaparamiento de los comerciantes, pero tenemos un bunker en la gaveta repleto de mantequilla, leche, aceite y harina pan. Somos de los que robamos electricidad pero nosarrechamos cuando se va la luz. Somos de los que le decimos al abuelo que nos acompañe al banco. Somos los que tenemos mujer culos, y no dejamos que la mujer salga de casa. Somos de los que les vemos la cara de güevón al profe, pero detestamos que nos vean la cara de güevón a nosotros.

De esa calaña somos como sociedad, algo anda mal en nuestra formación, de tenerla. Quizá ni los mejores padres del mundo ni los mejores docentes del planeta puedan curar esos males, si el día a día venezolano no fuera tan salvaje, tan anárquico… La selección natural está activada en nuestra sociedad, a toda máquina, en todo momento, 24-7… Y el que se agüevonea, pierde. Supervivencia del más fuerte, del más pila, del más pícaro, del más vivo… Del que lo tiene más grande, del tiene unhierro y amistades poderosas.

P.D: No digo que sea un patrón de comportamiento exclusivo de Venezuela, pero la verdad el resto no me interesa en este momento ¿No se supone que somos soberanos y que tenemos una identidad propia? Pues es a ella a la que me refiero.

P.D. 2: Ojalá fuera todo tan facil como decir “Esto es culpa de Chávez”. Me temo que éste es más una consecuencia, que una causa.

 

3 Comentarios

  1. Es mentira que desde la casa o familia se puede hacer todo para ayudar a la buena educación, el Estado, y los gobiernos deberían ofrecer una mejor educación para los ciudadanos de un país. Luego tienes el mal ejemplo de profesores que le cobran dinero a los alumnos para pasarle las materias, (a las alumnas operación colchón). Profesores que son amenazados por alumnos malandros, profesores mal pagados, profesores sin casa, profesores que no van a trabajar, y nadie les hace nada, docentes chavistas que sabotean, docentes opositores que sabotean. droga en los liceos y escuelas, y la policía cuidando tiendas de Chinos…. etc, y ya no digo mas, porque esto es la base del desastre nacional, una educación podrida y dirigida por docentes corruptos, que se enfrentan a docentes que quieren hacer las cosas bien.
    Si la educación es un desastre, ¿Cual es el producto?

  2. A la “élite” política no le interesa cambiar la situación mediante educación. Es mucho más fácil convencer a una masa acéfala que responde ante los comandos “/arepa” y “/curda”, que a un colectivo que les exija contenido ideológico, y planes estructurales serios para traer el tan “esperado” desarrollo… Al que nadie espera. Mientras el gobernador me dé mi bolsita de comida, el presidente me ponga un mercalito los fines de semana, y me depositen mi beca pa’ matarme a curda los viernes, fino pues. Calidad.

  3. La FORMACIÓN la da el hogar. La INFORMACIÓN la da la escuela (supuestamente). Como la mayor parte de los venezolanos creció sin hogar, estamos jodidos.

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