Notas sobre el Zulia: Manuel al descubierto Roberto Simancas
Un escritor, que no un intelectual, debe ser ante todo honesto. El difunto Enrique Bernardo Núñez apostó por ello, cuando se dio cuenta de la gran diferencia; al punto, que el pago de la sociedad fue su olvido. En el caso personal, debo admitir que mi pluma no tan ciega creyó en ese gran canalla que gobernò al Estado Zulia desde el Palacio de las Águilas. Hoy a la distancia, conociendo los intersticios del poder estatal local; hago acto de constricción porartículos que escribí, apoyando a éste doctor de la picardía política.
La suma honestidad exige trabajar por un Zulia donde prive la decencia, el decoro en las finanzas públicas y la participación; en función de los talentos y las necesidades de los sectores mayoritarios. En funciòn de ese propòsito, es evidente que su continuación: Pablo Pèrez Alvarez, significa la rufianerìa por otros medios en la entidad federal.
El Manuel en el exilio, el mismo de la división Adeca. El hombre que le levantó la mano a Fernando Chumaceiro y a Osvaldo Álvarez Paz, allá en el antiguo Club Alianza, en contra del interés partidista y sobre todo regional; por el mero afán de su carrera personal. El patiquín que nadie quería en el partido y sólo se le conocía por sus elegantes trajes, el buen güisqui y el Cromn Victoria, último modelo. El supuesto profesor de materias desconocidas; ese mismo hombre que finalizó de sepultar la Acción Democrática, junto con personajes nefastos como: José Páez, Eliseo Fermín y Pablo Pérez; quienes en alianza con Omar Barboza y Compañía; planifican los guisos de la política de lavandería, que ejecutan, minuciosamente, en una maridaje; que de seguro haría palidecer a esos varones que fueron los doctores: Valmore Rodríguez, Fermín Meoz Cepeda y Angel Emiro Govea.
Allí anduvo en su propósito de acabar con la institucionalidad. No le bastó ser columna del Carmonazo. Ahora junto al diseño mediático, que unos identificados seudo comunicadores sociales en conjunción con un historiador inconsecuente, un vocinglero de la independencia, un economista de la mentira y un politólogo de las galimatías; todo condimentado muy ideológicamente con el sumo de la tradición- léase gaita y devoción a la Chinita- cree que su destino manifiesto está coronado, como lo sería su apetencia de un Zulia fragmentado.
El Sr. Manuel en ese estilo bentancurista invertido y con una mala interpretación, incluso del lenguaje coloquial local; seguirá tramando desde Lima las ruedas de prensa del maquillaje; mientras el principado de los Machados junto con viejos y nuevos amigos del Amo por Ahora del Zulia, el señor Pineda Belloso Batiner, se rìe de la nueva nariz de su hace poco pupilo Manolo; síntesis magistral del tristemente Rey del Pop, Mikael Jackson y el personaje Pajarraco, de la serie Batman.
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