Si chico… CCS es una mierda, ¿y qué?
por ParafreniaLa ciudad es un escenario de confrontaciones, que como puesta en escena, siempre es sensible a ser modificada por los elementos activos que le dan su sentido. Entonces, ¿Por qué no se le reconoce como un producto resultante de pensamientos informados que moldean este contexto? Ver la ciudad a través de sus revueltas puede resultar sádicamente divertido, pero esa sensación se va perdiendo en el momento que transitamos por calles deterioradas bajo una guerra ideológica sin fin y sin objetivos. Ya el Estado no construye, ni repara, ni remodela, ni restaura. Entonces, imagínese una erosión constante por parte de los “aldeanos” incapaces de ser ciudadanos y además resentidos por la falta de políticas “radicales” para mejorar unos servicios, cada vez más escasos pero certificadamente “abundantes”.
El ramillete: no es posible el estado del transporte público e inaceptable el trato de los chóferes; no es “humano” el trato de los empleados públicos y tampoco las condiciones en que trabajan; no se entiende una reconversión monetaria si todo escasea. Entre las casas botadas en la periferia y mal hechas, los terminales terrestres de una vergüenza arquitectónica insólita, los sindicatos gobernados por sicarios, un sistema judicial sobradamente cómplice del hampa y unos alcaldes en constante pugna político-territorial-feudal (entre “infinitas” cosas que no aguanta una cuartilla) no me extraña que las ciudades mas importantes del país estén ahogadas bajo una mar de basura, escombros, huecos, edificaciones nunca terminadas, proyectos-promesas, pañitos-corruptos, asesinatos impunes, robos, buhoneros, colas e infinitos adjetivos que se han convertido en chistes o halagos(¿?) de los cuales muchas veces asumimos como nuestra “verdadera, única e imprescindible” mal hablada y malandra identidad.
Esta realidad transcendida y configurada como fantástica (y sus consecuencias) se ha convertido en la bandera de una revolución que nada tiene que ver con el resto de lo que está sucediendo en el mundo. Embarcados en nuestra absurda idiosincrasia, nos hemos ido quedando miopes, si derecho a usar lentes y además sin tener como comprarlos, desconociendo si existen como implantes y sin saber si están en el mercado…
La ignorancia-indolencia es nuestra única cobija…


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Caracas es un reflejo de lo que es Venezuela, lo mas increible es que actualmente siendo Caracas una ciudad destratalada hay gente que le gusta vivir bajo las actuales condiciones, tal vez por eso la mayoria de ellos son rojos…apyando a una roboluc`´on que cada día hunde mas a este ex pais
Extraordinario. Cinco estrellitas para ti.
“Embarcados en nuestra absurda idiosincrasia, nos hemos ido quedando miopes, si derecho a usar lentes y además sin tener como comprarlos, desconociendo si existen como implantes y sin saber si están en el mercado” Bravo.
En otra parte dices que no te extraña que las ciudades mas importantes del país estén ahogadas bajo una mar de basura. Yo pensé que era el único que se daba cuenta de que todas las urbes huelen a mierda, tienen montañitas de escombros, construcciones a medio terminar. Es como si el desarrollo de las ciudades se hubiera detenido y estuviéramos en un no-estado urbano; abrimos por aquí, pero no cerramos. Empezamos a pintar esto aquí, pero no terminamos. Y como seguimos produciendo basura y mierda, pues la dejamos en esta esquinita.
Las conclusiones también la comparto: Claro, si la ciudad está vuelta mierda, pues los habitantes de ella se vuelven mierda también. Un motorizado cree que tiene el derecho de lanzarte la motocicleta encima y encima de jamaquearte si se te ocurre reclamarle. La gente cruza por donde le da la gana y, cuando caminas por las calles llenas de gente que te empuja y encima te saca la madre, sientes que estás como en la jungla y que todos somos animales, como tu dices ignorantes-insensibles.
Excelente artículo, pana.
…Lo increíble es que en Caracas y Venezuela no carecemos de proyectos. Somos, desde los 60 pa’cá, el país de la mayor cantidad de planos, maqueticas, diseños y soluciones urbanísticas del mundo; autopistas de dos pisos, trenes a La Guaira, teleféricos entre los barrios, soluciones habitacionales para todos los ranchos, sistemas de aguas negras…
Todo eso está engavetado. Es como si, de la manera más psicótica, la gente se conformara con escribir las cosas en el papel y creyera que el problema desaparece.
Lo que me pregunto es, ¿los políticos en el poder, asambleístas, senadores y demás, no se calan el tráfico caraqueño? ¿No usan la autopista del Este? ¿No se los come la basura, no los agarran los apagones?
Porque coño, si yo fuera diputado, mínimo me quejo en la asamblea y propongo “una comisión” para que “elabore un proyecto” para solucionar el tráfico…
En fin, Caracas se ha convertido en una de las ciudades más inhóspitas y difíciles que he visto, y eso que la estoy comparando con El Cairo y Marrakech.