A la estrella octava
por congdegato
Hermana
Cómo tan de pronto te hinchaste de várices.
Me fui, cierto, pero nunca fue excusa para
que te olvidaras. No por abrirme los ojos
te veía más redonda. Mis manos se forraron de oro,
mi boca engendró un par de imperios, ¿Y tú,
sembraste alguna desobediencia? A parte de los ríos verdes que
se derraman por




