La Niña de Maracaibo. El maldito autoexotismo

La película de Miguel Curiel se puede ver desde dos perspectivas. La primera como una joda, como una parodia al mundo wayuu, una especie de versión radio rochelesca a lo Monty Python donde el absurdo surrealista e inverosímil se conjugan para arrancar carcajadas y uno se mee de la risa en la silla del argumento trillado, de los efectos especiales al mejor estilo del Chavo del 8, de los incoherentes y ceremoniales parlamentos de Daniel Alvarado, de la explotación a la mujer, de ver a los personajes que supuestamente huyen por sus vidas parar a tomar cerveza y echar la bailaita o ir de paseo a la Isla de San Carlos (que queda bien lejos de la goajira por cierto) a hacer lo que sería el preludio de una pelicula de soft porn, en fin, si se ve desde ese punto de vista es una obra maestra a la irreverencia, al humor negro, a las ganas de hacer cine por joder, quedando a la altura de la memorable Conde Jones y uno solo puede quitarse el sombrero ante tal genialidad.

En cambio, los pobres que fueron a ver una película con todas la de la ley lo mínimo que saldrán es decepcionados, para no decir indignados y arrechos. Primero por la calidad técnica, la película tiene un tratamiento fotográfico superado por cualquier unitario de la extinta RCTV (ya que los dos df me conocen cuando quieran vienen a mi casa a caerme a coñazos), pero bueno, ese es un detalle que puede ser sorteado. Lo verdaderamente indignante es la historia, ya bastante trillado es que un policía, detective o lo que sea, venga del país vasco (wtf) a proteger por cosas del destino más loco a una chama x en medio del infierno, que según el autor es la goajira, llena de matones sin sentido, caciques con directv (no sale, pero seguro tenían) y contrabando de esmeraldas (el wtf mayor porque las esmeraldas que quedan más cerca de la guajira o están en el sambil de Maracaibo o a 2000 km)

En la historia nadie sabe lo que pasa, ni los personajes, ni el espectador, ni mucho menos el autor, que al menos tiene la decencia de admitirlo al ponerlo en voz del protagonista, pero se escuda en el argumento balurdo que así es el mundo wayuu, incomprensible, incoherente, maldito y fuera e pote. Y allí está el quid del asunto, representar al otro sin ponerse en su lugar solo puede llevar a hacer un retrato estereotipado, lleno de prejuicios, simplismos, y en el peor de los casos, como en la niña de Maracaibo, a retratar a todo un pueblo de una manera ofensiva y vergonzosa.  Yo no caeré en la mariquera hippie de decir que los pueblos originarios todos son unos santos, que solo quieren vivir en contacto con la madre tierra, pero al vivir en Maracaibo toda mi vida e incluso haber trabajado con varias comunidades wayuu,  uno sabe que no son unos santos, que son machistas, que una de sus formas económicas es el contrabando, pero eso no da el derecho a mostrarlos como personas crueles, desalmadas,ambiciosas, que asesinan porque sí, que se la pasan haciendo brujerías, entre otros. En este caso, una media verdad hace más daño que una mentira, al estigmatizar al wayuu casi como un carroñero de nuestra sociedad. Espero que el director solo se haya deslumbrado por el maldito autoexotismo del que padecemos muchos y que no lo haya siguiendo la lógica de hacer algo con los indígenas porque así es más probable que le den plata tanto aquí como en el resto del mundo que quiere limpiar la sangre y la consciencia después de 500 años de explotación y humillación de estos pueblos haciendo de ellos un objeto de colección, un atractivo turístico, otro actor en el circo de decadencia de la post postmodernidad. En todo caso, creo que es necesario cuando  se va a hablar del otro respetar sus prácticas sociales, sus modos de organización, su cosmovisión, no basta con poner a Daniel Alvarado en un chinchorro a dar clases de cultura  wayuu, que parece sacada de Wikipedia o de los archivos de los ganaderos que quieren erradicarlos,  sin que vengan al caso ni en la trama ni en el contexto.

Así que ya queda en el espectador ver a esta película como una genialidad que debe ser exaltada a lo más alto de nuestro cine o una película que debe ser enterrada y olvidada cuanto antes.

P.D

1.- un logro de la película es que hizo lo que nunca hubiese pensado posible y es que uno le agarrara arrechera ver a una mujer desnuda, pero era tan innecesario y sexista que era insoportable

2.- invito a ver si se la encuentran la película LA RAÍZ DE LA RESISTENCIA hecha completamente por una comunidad wayuu, y comparen entre ser un objeto y un instrumento o verse y reconocerse como sujetos.

3.- lo mejor de la peli: que dos muy queridos amigos allí se conocieron y enamoraron. Lo peor: todo lo demás

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 La Niña de Maracaibo. El maldito autoexotismo

enmanuelchavez

Guionista y docente. Critico del cine conformista y aletardador.

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Un comentario

  1. MORRISON dijo:

    excelente analisis, mis respetos mi pana, genial bro.

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