LA CRISIS ECONÒMICA MUNDIAL Y VENEZUELA.Roberto Simancas
Ante todo se debe deslindar esas ideologías de las coartadas sobre la crisis económica. La ciencia económica la explica bien partiendo del clásico esquema de auge y contracción, donde las variables de empleo, inversiòn y tasa de interés se cuantifican en aumento o disminución según el cuerpo social experimente un crecimiento, recesión o depresión económico. El tema de debate profundo es si el socialismo de veras podrá superar la crisis económica generada por el capitalismo y por ende dejar atrás la economía de mercado.
Desde la crisis económica del 29, que comenzó siendo una crisis financiera; a casi un siglo el esquema se repite con las variantes del caso. El quiebre inmobiliario y luego financiero algo reciente en los Estados Unidos, se expresa en la actual crisis económica que vive ese país, y que tiene como pieza de ajedrez lo planteado en Europa, en que se visualiza mejor esa dinámica del gran capital financiero con ribetes militarista. En la escena aparece una Alemania en apariencia autosuficiente con la Mekel dándole auxilios a Grecia, Portugual y a España, especie los teutones de apagafuego, como lo fue Inglaterra en los años 30 del siglo pasado, cuando Austria y después la misma Alemania caìan en el marasmo económico, sacadas a flote por la libra esterlina.
La solución ante la crisis económica presente es harto evidente. La terapia siempre ha sido la misma con las variantes del caso; el transnacionalismo con su tecno-estructura de la que hablaba Galbraith se impone y el Obama recibe a Bush, hijo, también Ex presidente de la Uniòn Americana, otorgándole sumo agradecimiento por el rescate que hizo en su debido momento a favor de los banqueros de país, los mismos que entre manejos fraudulentos del mercado de valores y los prèstamos bancarios, impusieron al tesoro público norteño la exigencia de un auxilio que ya debe pasar el Billòn de dólares. Por ironía el negrito Obama debe apelar al financiamiento de su campaña por la reelección presidencial buscando recursos económicos en el lobby gay; dejando atrás las presiones de los llamados Indignados de la casa y repotenciando la hegemoniìa militarista en Irak, Libia y ahora Siria.
En ese cuadro de la crisis económica mundial la Rusia y la China callan ante las invasiones del hegemòn potencia; no son màs que unidades estratègicas de negocios del transnacionalismo. El peso de la crisis se lanza sobre el gasto social, disminuyendo la burocracia, recortando los subsidios a la seguridad social y elevando la edad para optar pensiones y jubilaciones; en si, se trabaja en el equilibrio de las Finanzas Pùblicas, hacer del presupuesto nacional una unidad del tesoro, cuando hasta hace poco en la carrera loca por la dominación militar y el viaje de los capitales golondrinas elevaba la Reserva del Tesoro las tasas de interés en pro de llenar la botija de los dólares que rondaban por el mundo. Asì el Putin en aras de su autocratismo cede para mantenerse sin la crìtica Occidental ante sus desafueros de los derechos humanos, y los chinos al parecer demuestran su solidaridad con los gringos, demasiado profunda, pues no se olvide que èstos hicieron posible tanto el financiamiento como las instalaciones de las zonas económicas especiales en el país oriental, que lo ha convertido en un gigante de las reservas monetarias internacionales; sin que por ello intente desnucar el dólar como si hizo el Imperio Britànico ante el patròn oro haciendo brillar la libra esterlina.
El blindaje venezolano en ese entorno se nos dibuja de acero; pero màs que de cartón, es ilusorio. El gobierno de Chàvez endeudò el país con petróleo a futuro en pro de China y Rusia mayoritariamente. Los proyectos que el mandatario nacional pregona todos los días, que vende como la palanca para alcanzar el ansiado desarrollo económico; no pasa de ser un gasto social mal direccionado por lo general. Represada la crisis económica con cargo al gasto público vìa chorro petrolero., la ilusión de crecimiento económico con grandeza prosigue como un cuento; mas por desgracia tendrá un techo y por consiguiente un insano derrumbamiento sino se aplica un programa de rectificación y avance, que incida en las deformaciones medulares del aparato económico e institucional de la era chavista.
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