EL ZULIA, UNA BÙSQUEDA PERDIDA. Roberto Simancas
EL ZULIA ENTRE LA CERVECITA, EL SULTÀN EN EL PERÙ YSUS BARRIGONES CAÑEROS PARA LOAS DE SUS BANQUEROS: PÈREZ AMADO, ENRIQUE AUVERT, EL YERNITO DE BIJANI CON LA VUELTA
A poco oigo un programa radial titulado La historia rocambolesca de los estados soberanos del Zulia, dirigida por el escritor César Miguel Rondòn (Radio Unión Radio: 7/4/12: 5 p.m.); donde me confirmo mi tesis final después de ese recorrido: Es mentira eso de la patria chica; tampoco voy a saltar al internacionalismo de la utopía socialista, que resultó un verdadero cuento, es decir, también otra gran mentira.
Una oligarquía siempre presta a la negociación, escudándose en sus conveniencias; quizás, habría tal vez que escarbar en los escritos de José Domingo Russ, quien pudo ser uno de sus adalides de redención; pero todo apunta que el individuo no era más que españolito, un funcionario apegado a la tradición con buenos informes de economía y potencialidades de la región al rey ibérico. Si a eso se suma las vueltas, revueltas y alardeamiento de sus caudillos, entre los cuales destaca el nombrado Venancio Pulgar; el mismo zángano que finaliza en brazos de la comodidad que le ofrece Antonio Guzmán Blanco; no queda más que mirar con sorna la posibilidad de haber sido una república con el intento de las transnacionales petroleras por allá en la época del veinte, durante la gestión nacional de Juan Vicente Gómez. Pero la realidad no fue esa; y la historia regional por venir será epiléptica entre su devoción mariana de pendejo creyente, la nostalgia por su puentecito o la cadencia de su ritmo gaitero.
Sin arraigo y entrando el siglo 21; al zuliano no le queda más que ser arrasado por la geopolítica de la república colombiana y la pesadez de la administración pública nacional, liderada por un llanero con suma locuacidad que no entiende los procesos dinámicos del comercio internacional y la necesidad de resguardar fronteras; sin que ello implico olvidarse de la pelea por los mercados más allá de los limites.
En lo personal, después de saborear la agrietad del internacionalismo proletariado y vivenciar más de modo intelectual la imposibilidad de una revolución internacional. Ante la caída del bloque soviético y leyendo algunas
revistas de izquierda, creí encontrar que había que buscar lo local para explicarse lo global. Me di a esa tarea con cierta dificultad, bien por las condiciones materiales como por el esquema que ya traía montado; no obstante, pude subir de nuevo el Himalaya. Al llegar a la llaga del proceso, noto que el vacío es el mismo: Lo local se complementa con lo global y éste dimana hacia lo micro; sin que la complejidad se logre del todo explicar. Veamos, seamos más concreto. Por ejemplo en el Zulia desde hace rato ante la locura presidencial nacional y la realidad colombiana interna de conflicto, la región presencia la invasión de los colombianos, bien so pretexto de refugiados de guerra, en otros son paracos y sicarios que buscan escondites para sus crímenes y fortunas, a más: los llegados, es una simple masa de lumpen y pobres a montón. Esta población se apodera de todo, el nativo no responde, vive en un letargo de grosería; su burguesía, si es que alguna vez la tuvo, se roba ella misma y marcha cual forajido. En ese abono perfecto los santanderianos y paracos toman vuelo, ya es aburrido decir cómo dominan el comercio y hasta los servicios. La misma línea sigue otro segmento de orientales, árabes y guajiros. La salida entonces sin cortapisa para integrar este pueblo consigo mismo, no es otra que la militarización de su frontera, formar nación aparte y buscar alianzas con los grandes sin arrodillarse; sólo que esa empresa luce metafísica; no existe un liderazgo, como nunca lo ha habido, y el zuliano en sus divergencias dirigencias es un ser pequeño.
Mi decepción es sideral. Hoy debo confesar mi desden infinito por el terruño zuliano. En honor a la verdad, ahora entiendo al escritor Milton Queros, a quien el suscrito con cierta pendejada le indicaba por qué no visualizaba la ciudad capital de esta entidad federal desde otras perspectivas en su ficción novelesca. El experimentado actor y hombre de letras, me respondió más o menos: -Lo último que quise fue escribir una novela ambientada en el Maracaibo-(Parafraseo). Yo sin el alarde de novelista, finalizo en mi intento de novela Venecia Aindiada Entre el poder y la alevosía, a través del personaje Salamanca, contratando a unos mercenarios de los más crueles para que exterminen cualquier espécimen que hable el voseo que aquí se expresa. En si, sin alargar este final: El Zulia es una gran tristeza. Nunca dejará huella en la civilización. Lo más justo es decir como mecanismo de compensación: De esta tierra me voy.
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“Mi Maracaibo es el paraíso
Perdón mi Dios al ser cuasi parte
Y si decidí de esta mi destino
Que me de vida para quererte
El tesoro de los marabinos es para el mundo SU GENTE” #Alitasia
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“Mi Maracaibo es el paraíso
Perdón mi Dios al ser juez y parte
Y si decidido esta mi destino
Que me de vida para quererte
El tesoro de los marabinos es para el mundo SU GENTE” #Alitasia
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“Mi Maracaibo es el paraíso
Perdón mi Dios al ser juez y parte
Y si decidido esta mi destino
Que me de vida para quererte
El tesoro de los marabinos es para el mundo SU GENTE” #Alitasia
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